empatia

La importancia de la empatía en los nuevos negocios

La empatía es la clave

El investigador holandés Frans de Waal, especializado en psicología, dijo en una ocasión que la empatía era “el pegamento que mantenía unida a la sociedad”. A pesar de ello, se trata de una habilidad que, en demasiadas ocasiones, suele no ser tenida en cuenta en el mundo empresarial. Cuando se habla de liderazgo se suelen valorar más virtudes como inspirador, influyente, potente… Pero rara vez se destaca que el jefe tiene empatía.

Construir y mantener la unidad

Aunque esté relegada a un segundo plano, tener la capacidad de ser empático es positivo para mantener alta la moral de la plantilla y para resolver problemas; en consecuencia, permite a una persona construir relaciones significativas y duraderas con las que les rodean. En otras palabras: se trata de un  ingrediente clave y subestimado en los negocios de éxito ya que, además, es fundamental para construir una cultura de éxito en la empresa.

Empatía y simpatía no es lo mismo

Muchas veces se cae en el error de confundir la empatía y la simpatía en el mundo de los negocios, cuando en realidad se trata de conceptos completamente diferentes. La empatía es la capacidad de entender los pensamientos, las emociones y los sentimientos de otras personas, mientras que la simpatía puede llevar a generar sentimientos de pena por las desgracias de otras personas. Es decir, provoca una serie de emociones que no ayudan en los negocios. Por el contrario, la empatía, o lo que es lo mismo, la capacidad de ponerse en la piel de otra persona, otorga importantes ventajas a la hora de ejercer el liderazgo en la compañía.

Resulta evidente que los emprendedores que dispongan de esa capacidad lo tendrán más sencillo para generar negocios que funcionan. De todas formas, la empatía puede entrenarse. A continuación, mostramos diversos caminos para desarrollar la empatía en el lugar de trabajo y que, por tanto, permite conocer lo que realmente le ocurre a la gente que nos rodea.

Prestar atención

Un emprendedor que pretenda adquirir la capacidad de ser una persona empática necesita que sus propios pensamientos no impidan tener en cuenta lo que sienten otras personas. De lo contrario, se puede generar un ambiente tóxico en el entorno de trabajo. No es positivo que todas las decisiones de una empresa se guíen por lo que una sola persona siente. Es imprescindible valorar las emociones e intereses del resto. Eso es empatía y elevará la moral de la plantilla hasta el punto de lograr que todos se esfuercen por remar para alcanzar la meta de pertenecer a un negocio rentable que respeta los sentimientos de todos aquellos que forman parte de él.

Para alcanzar esta comunión con el equipo no basta solo con escuchar a los demás. Los líderes de los nuevos negocios también deben discernir sobre los significados que se esconden detrás de las palabras, llegando a valorar el qué se dice y, sobre todo, el cómo se dice. Hay ciertas expresiones faciales o gestos o la propia cadencia a la hora de comunicar el mensaje que dan pistas y que, incluso, pueden llegar a contradecir lo que se está pronunciando. La persona empática debe ser consciente de ese lenguaje no verbal para reflexionar sobre ello y sacar las conclusiones adecuadas.

Querer escuchar

Además de ser observador hay que estar dispuesto a escuchar. Mostrarse abierto y accesible a que las personas que nos rodean nos cuenten sus problemas incrementa el nivel de confianza en el líder de la empresa; circunstancia que, sin duda, beneficia la implicación de la plantilla con los objetivos y metas de la compañía. Por tanto, hay que querer escuchar lo que se nos quiere comunicar. Da igual que sean nuevas ideas para mejorar el negocio o inquietudes relacionadas con la ambición personal del individuo en cuestión. En todo momento, el emprendedor debe mostrarse empático con sus subalternos. Será uno de los mejores planes de negocio que pueda llegar nunca a elaborar.

¿Por qué es fundamental la empatía?

En una encuesta realizada por la consultora Development Dimensions International (DDI) a unos 15.000 líderes empresariales se concluyó que la empatía era lo que más influía en el rendimiento de los empleados. ¿Por qué? Pues porque una de la características de la empatía es que es la vía por la que se transmite la visión de la compañía. Por tanto, permite que los empleados se sientan o no parte de un conjunto integrado. Los emprendedores que aspiren a liderar negocios que funcionen deben esforzarse por compartir los éxitos de la compañía con los empleados con la idea de que estos sientan la empresa como suya propia. Revistas, correos, reuniones… Cualquier canal es válido con tal de que genere una cultura de empatía y cohesión en el entorno de trabajo.

En otro trabajo realizado por la firma Businessolver se concluye que el 31 por ciento de los empleados cree que la obtención de beneficios es lo que único que importa a la compañía en la que trabajan, y que los directivos no se preocupan por lo que realmente ocurre en los escalones más bajos de la pirámide de mando. Esta estadística indica que una gran cantidad de trabajadores en todo el mundo contempla su trabajo como un lugar sin emociones, oscuro, exigente, dominado por la presión con tal de alcanzar el único objetivo de la organización que es el éxito financiero a expensas de la fuerza laboral.

Una empresa que esté dentro de ese 31 por ciento tendrá problemas, ya que la moral de los empleados es baja y, por tanto,  su productividad se resentirá. No se puede olvidar nunca que las personas son las bases del éxito. Mediante la promulgación de un enfoque más empático se va a generar un ambiente de trabajo más respetuoso, positivo y productivo para la compañía. Esa es la gran importancia del liderazgo basado en principios empáticos: sacar el máximo de la gente que le rodea.

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