La guerra comercial EEUU-Europa contagia al sector exterior español

Guerra comercial EEUU Europa

Unos 930 millones de euros de pérdidas. Es la factura que la industria del aceite, el vino, las aceitunas y productos como el queso soportarán con la crisis de Airbus.

 

El conflicto arancelario entre EEUU y la UE se ha trasladado al ámbito político. El Gobierno en funciones de Pedro Sánchez acaba de llamar a consulta al embajador estadounidense en Madrid, Richard Duke Buchan III, para expresarle, de forma oficial, el “rechazo frontal” a la penalización comercial habilitada por la OMC a la Casa Blanca por la denuncia estadounidense ante su panel de arbitraje por los subsidios europeos a la multinacional aeronáutica Airbus. Una maniobra más que insólita en la trayectoria diplomática bilateral entre España y EEUU. Pero que los sectores españoles afectados por los daños colaterales de la batalla emprendida desde hace varios años por la Casa Blanca hacia el fabricante de aeronaves comerciales europeo justifican ante la gran factura que supondrá para sus ventas en el primer mercado mundial y que, según sus cálculos, superarían los 930 millones de euros. A juzgar por los envíos realizados en el último ejercicio por sus empresas asociadas. En síntesis, hablan de pérdidas de 400 millones para el sector del aceite, otros 300 al del vino, unos 150 por el encarecimiento de entrada a la aceituna y una cifra cercana a los 80 millones a productos como el queso manchego, la fruta o los embutidos.

 

Las tarifas de la Administración Trump

La autorización de la máxima institución del comercio global a Washington le habilita para fijar sanciones a Airbus por valor de 7.500 millones de dólares. Ha sido, hasta el momento, el proceso de deliberación de resolución más largo de la historia de la OMC. A modo de subida arancelaria para sufragar la cantidad que, a juicio de la cúpula ejecutiva de esta organización, ha recibido el consorcio aeronáutico europeo por ayudas ilícitas. Alza de tarifas que la Administración Trump puede expandir hacia productos que, como los españoles que se verán afectados, tengan una relación directa con el negocio de Airbus. La capacidad sancionadora que adquiere la Casa Blanca es, además, la más cuantiosa, superando los 4.040 millones de dólares que la OMC estableció en 2002. La medida ha perjudicado la evolución bursátil de Airbus y la confianza empresarial del mercado interior. La multinacional europea, con sede en la ciudad francesa de Toulouse, alertó de “las consecuencias negativas” que esta decisión de la OMC, contra la que carga abiertamente, tendrá sobre múltiples industrias, segmentos productivos y compañías del Viejo Continente.

La comisaria europea de Comercio, Cecilia Malmstrom, también advirtió que la “mutua imposición de nuevos aranceles y contramedidas similares infligirá un perjuicio sobre negocios y ciudadanos a ambos lados del Atlántico, pero también sobre el comercio y el consumo global y la industria aeronáutica que resulta ser una de las más sensibles a los cambios en la coyuntura económica y energética mundial”. El consejero ejecutivo de Airbus, Guillaume Faury, por su parte, criticó el “exceso de valor” que EEUU ha adquirido respecto a unas hipotéticas ayudas que juzga como lícitas y legales y puso el dedo en la llaga en el importante intercambio de suministros que ambas industrias, la europea y la estadounidense, realizan de forma habitual y que situó en cerca del 40% de los componentes que utiliza este sector.

La Casa Blanca busca elevar la capacidad competitiva de su poderosa industria aeronáutica, que se ha visto afectada por episodios de mala praxis empresarial -con riesgos de accidentes por el funcionamiento de aeronaves- que señalan a su gran multinacional, Boeing, que ha visto cómo se han cancelado contratos de entregas por parte de varias líneas aéreas en los últimos meses. El titular francés de Economía, Bruno Le Maire, apuntó a una respuesta “firme” de Europa si no se reducen las tensiones entre los dos grandes mercados transatlánticos.

 

EEUU y la Unión Europea

El Gobierno español, además, trasladó al embajador americano otro agravio comparativo. Los aranceles anunciados se suman a “la lista de medidas adoptadas por Washington en el último año contra intereses españoles y europeos”, entre los que el Ministerio de Exteriores cita las tarifas sobre la importación de acero y aluminio, la reactivación de la ley Helms-Burton [que reclama patrimonios en base a principios de extraterritorialidad y que afecta a grupos hoteleros españoles con intereses en Cuba] y que contravienen el derecho internacional, o la imposición de sanciones a las aceitunas negras españolas”. También el titular de Agricultura, Luis Planas, ha reclamado el amparo de Europa. Las ventas españolas a EEUU por los bienes y servicios a los que la Casa Blanca impondrá restricciones a partir del 18 de octubre, supondrán una caída exportadora de entre un 10%, de los contratos de la industria aeronáutica española, casi en exclusiva, suministros y venta de pequeñas aeronaves, hasta el 25% de las mercancías del sector agroalimentario. “Resulta inaceptable que el campo pueda sufrir represalias comerciales en relación a un conflicto del sector aeronáutico”, dijo Planas, quien anunció que reclamará a Bruselas ayudas para mitigar estos efectos colaterales.

EEUU presentó la primera queja por las supuestas ayudas de la UE a Airbus en 2004. Algunos de los argumentos fueron rechazados. Pero la OMC ha acabado dando credibilidad al hecho de que los gobiernos europeos han concedido créditos permanentes para el desarrollo de sus nuevos aviones con unos intereses que estaban muy por debajo del coste del mercado. Al tiempo que dictaminó que no se adoptaron medidas para eliminar sus efectos adversos. El organismo multilateral ha concluido, por tanto, que estos créditos crearon un perjuicio a los intereses de EEUU y señala que esta estrategia ha generado una ventaja competitiva artificial en el segmento de los grandes aviones y, en concreto, en los llamados “de doble pasillo”, como el A350 y el A380. La OMC debe adoptar ahora una decisión en un caso separado de la UE contra EE UU por las ayudas del Estado de Washington a Boeing.

 

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Last modified: 21/10/2019