La guerra comercial de EEUU vira hacia territorio europeo

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La Administración Trump ha sumado productos ‘made in Europe’ a su lista negra de subidas arancelarias. Detrás de esta decisión, surge la disputa entre Boeing y Airbus.

 

¡Más madera para las disputas transatlánticas! La Oficina del Representante de Comercio de la Casa Blanca acaba de publicar otra nueva ristra de productos europeos que considera vinculados a los subsidios a la industria aeroespacial. Algunos de ellos, como las cerezas, el whisky, el queso, aceitunas o la pasta, elementos habituales del catering de las líneas aéreas. Otros, como el hierro fundido o los conductos de tuberías, imprescindibles para la fabricación de aeronaves. En total, las subidas arancelarias sobre todos ellos suman, entre las importaciones norteamericanas que proceden de Europa, algo más de 4.000 millones de dólares. Un nuevo foco de conflicto que se suma a la lista de 21.000 millones de dólares en bienes y servicios que la oficina que dirige Robert Lighthizer, el negociador, junto al secretario del Tesoro, Steven Mnuchin, de EEUU en las guerras comerciales abiertas por la Administración Trump, incluyó entre las mercancías con una subida de gravámenes para entrar en el mercado estadounidense el pasado mes de abril.

La oficina de Lighthizer ha tomado esta decisión después de escuchar las quejas de la industria aérea de EEUU, a la que convocó a finales de mayo, aunque lleva meses advirtiendo a Bruselas que sus políticas de subsidios a este sector ocasionan 11.000 millones de dólares de daños a la economía de su país cada año. También la OMC considera que estas ayudas europeas violan las reglas del comercio internacional, si bien no se espera que su dirección general decida a lo largo de este verano la batería de contramedidas que podría imponer a este segmento productivo de la UE.

En cualquier caso, esta vuelta de tuerca dificulta las opciones de que los lazos transatlánticos se restablezcan y echa por tierra la cercanía de un proceso negociador para cerrar un nuevo pacto de libre comercio.

Europa también tiene abierto otro panel de conflictos contra Boeing en la OMC. Al igual que Washington, el Ejecutivo de Bruselas esbozó una lista de productos estadounidenses que están relacionados con la actividad empresarial del fabricante americano de aeronaves comerciales. Por valor de 12.000 millones de dólares. Principalmente, bienes agrícolas, cuyos productores se encuentran en estados que, mayoritariamente, apoyaron la candidatura del líder republicano en las elecciones de 2016. Entre otros, el kétchup, las nueces o las consolas de videojuegos.

Este espinoso asunto va a ser analizado en el BCE. La autoridad monetaria europea considera el principio negociador entre EEUU y China demasiado frágil y los efectos de la prolongación de las batallas comerciales de la Administración Trump, muy perjudiciales para la actividad económica global. Fuentes del consejo ejecutivo del BCE admiten que en las próximas reuniones se debatirá la conveniencia de que la zona del euro reduzca aún más el precio del dinero y los analistas ya se decantan por una primera lectura en esa dirección en alguna de las dos reuniones de julio que se traducirá en un recorte en septiembre. “Si las presiones comerciales debilitan al mercado laboral, las acciones se tomarán de inmediato”, dice una fuente del organismo regulador, incluso “antes de finales de año”, que también resalta la conveniencia de que el sector exportador de la zona del euro recobre vigor en la segunda mitad de este ejercicio.

Y, de momento, en el ecuador del año, los datos no resultan halagüeños. El indicador Ifo, que mide el grado de confianza empresarial en Alemania volvió a debilitarse en junio, hasta marcar el nivel 97,4, el más bajo desde finales de 2014, en plena crisis de la deuda europea. También se ha reducido las expectativas de mejoría a medio plazo de las carteras de pedidos industriales. “Podría haber sido peor”, explicó el presidente del Ifo, Clemens Fuest, pero el dato “es suficiente para proclamar que la coyuntura germana es débil”. Fuest achaca esta pérdida de confianza en el sector manufacturero, uno de los motores exportadores de la locomotora europea, a la guerra comercial que libra EEUU con rivales y aliados. A su juicio, “está justificado cualquier movimiento alcista del precio del dinero” en Europa, aunque matiza que “un abaratamiento tampoco va a ayudar demasiado”. El responsable de este prestigioso instituto alemán confía más en el consejo de Mario Draghi a los ministros de Hacienda de la zona monetaria para que “usen la herramienta presupuestaria y liberen partidas expansivas” para espolear sus economías.

 

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Last modified: 22/07/2019