La guerra comercial China-EEUU se embarra, pese al daño económico

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Las delegaciones que cincelan el tratado bilateral anunciaron un acuerdo sobre la primera fase de diálogo. Pero Donald Trump frenó en seco el fin de los gravámenes.

 

El pasado 6 de noviembre, China y Estados Unidos anunciaron haber alcanzado un consenso de carácter preliminar, tras dos semanas de negociaciones de sus equipos oficiales, para retirar por fases, determinados aranceles que se han impuesto mutuamente en la guerra comercial que vienen librando en los últimos 18 meses. El anuncio lo realizó, en primera instancia, el Ministerio de Comercio en Pekín; horas después fue confirmado por un alto cargo de la Administración de EEUU. En línea con la pretensión, declarada personalmente unas fechas antes, por el presidente Donald Trump, quien desveló su intención de firmar un acuerdo con su homólogo chino durante la cumbre de la APEC en Chile, que se iba a celebrar los próximos días 16 y 17 en Santiago y que ha sido cancelada por el Gobierno de Sebastián Piñera debido a las protestas multitudinarias en su país. Pero el clima de entendimiento entre Pekín y Washington, por el que ambas potencias declararon “haber acordado la supresión de los paulatinos aumentos arancelarios a medida que progresen sus negociaciones” tras dos semanas de “negociaciones constructivas” fue flor de un día. El tiempo que el dirigente republicano tardó en enterrar los buenos augurios. “Quieren que los retiremos”, dijo Trump, “pero no he acordado nada”. La rotundidad del actual inquilino de la Casa Blanca fue total: “Quieren llegar a un acuerdo más que nosotros”, porque “a China le gustaría algún tipo de retirada no completa porque saben que no lo haré”. En alusión a la idea de Pekín de lograr la supresión de las subidas de tarifas impuestas por Washington. Los equipos de negociación de los dos países tratan, en paralelo, de definir el texto final con el que se cerraría la primera fase de la negociación, de la que se ha filtrado que la opción más probable “pasaría por suspender los que entrarán en vigor a partir del 15 de diciembre”. Una especie de tregua de suma fragilidad.

Entretanto, las dos economías más importantes del planeta emiten debilidades derivadas de un escenario de suma incertidumbre. Así lo manifiesta sin tapujos la Agencia de Naciones Unidas para el Comercio y el Desarrollo (Unctad) en un informe del pasado 8 de noviembre, en el que deja poco espacio a la duda sobre los efectos colaterales, dañinos, que penden sobre la actividad de ambas potencias una interrupción tan brusca de sus intercambios comerciales y de servicios. En el mismo, los expertos de esta institución, que se ha labrado un alto prestigio por sus análisis sobre los flujos de capitales y de inversión globales, inciden en que el comercio bilateral entre ambas superpotencias “ha descendido drásticamente” y que las batallas arancelarias que se han desencadenado, “han elevado los precios que pagan finalmente los consumidores” y han traído alternativas, desde otros mercados no involucrados directamente en las hostilidades, dirigidas a mantener las importaciones de los productos que sus economías demandan para crear vigor y dinamismo. Más en concreto, asegura que el alza arancelaria decretado por EEUU a mediados de 2018, ha reducido la importación de los productos involucrados en los incrementos de tarifas en más de un 25%. Este parón de las exportaciones chinas a generado ventajas competitivas en sus sectores exteriores a Taiwán, México, UE y Vietnam, entre otros mercados.

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Pero no sólo se ha producido un frenazo comercial. El análisis de la Unctad también asegura que los efectos de estas barreras arancelarias se intensificarán con el paso del tiempo. “Existen ya evidencias de que el sector exportador chino ha empezado a tirar los precios para salvar alguna de sus líneas de exportación”; es decir, determinadas partidas de suministros. Aunque, sobre todo, los expertos de esta institución alertan de que la guerra arancelaria daña económicamente a ambas naciones. A la estadounidense, porque está provocando un aumento de los precios en un momento en el que la Reserva Federal se ha enfrascado en una etapa de rebajas de tipos de interés para espolear la actividad y la inflación no es precisamente un factor que invite a la Fed a seguir la senda bajista. Y a la China, porque registra notables pérdidas de sus exportaciones. Por ejemplo, en EEUU, la caída de los flujos comerciales afectadas por los nuevos aranceles, en cualquiera de los tres tramos de subidas establecidas por la Administración Trump, respecto de los productos que mantienen sus tarifas de entrada previas a la guerra comercial ha sido del 22% en el primer trimestre de este año; sin embargo, entre abril y junio, repuntó hasta el 45%. Para China, el saldo neto de exportaciones perdidas, no colocadas en EEUU por las nuevas tarifas ni en otras economías, alcanzó los 14.000 millones de dólares en el segundo trimestre. Frente a los 10.000 del periodo entre enero y marzo de este año. Aunque también revela la capacidad de competitividad de las empresas chinas. Porque han sabido mantener en el mercado americano el 75% de las exportaciones de ejercicios precedentes, dice el informe. Las compras de EEUU a China en el primer semestre de este año no alcanzaron los 230.000 millones de dólares, lo que supone un descenso de más del 10% en relación a los seis primeros meses de 2018. Los últimos antes del inicio de las hostilidades comerciales.

De los 35.000 millones de dólares en pérdidas de exportaciones chinas a EEUU, el 62%, unos 21.000 millones, fueron sustituidas por otros países, mientras que alrededor de 14.000 millones se comercializaron a través de empresas americanas. Taiwán ganó 4.200 millones de dólares de manera adicional con exportaciones a EEUU en el primer semestre de 2019; sobre todo, material de oficina y equipamientos de comunicaciones. México las elevó en 3.500 millones en ese mismo periodo; en especial, productos agroalimentarios, equipo de transporte y bienes de los sectores de maquinaria eléctrica. Por su parte, la UE superó en 2.700 millones su alza exportadora que se concentró en los segmentos industriales. Vietnam las elevo en 2.600 millones, mientras que naciones como Corea del Sur, Canadá o India vieron incrementadas sus exportaciones de forma testimonial, desde los 900 hasta los 1.500 millones.

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Last modified: 14/11/2019