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La economía azul: un objetivo de desarrollo en la UE

España y Europa están poniendo en marcha diversos programas para fomentar la creación de empresas sostenibles que basen su negocio en el respeto a los océanos: material textil fabricado con desechos de redes de pesca y plástico reciclado, sacado del mar; cultivo de algas para la industria agroalimentaria, farmacéutica o biotecnológica; energía eólica, etc.

 

La ‘economía azul’

El mar no es sólo un lugar en el que pasar nuestras próximas vacaciones, también un elemento en el que basar nuestro negocio. Según datos de la Comisión Europea, la llamada ‘economía azul’ está dando trabajo a 5,4 millones de personas en la Unión Europea, en sectores como el de la pesca, en el de la construcción de barcos, el del turismo, la energía eólica marina o la acuicultura, entre otros. Por otra parte, el Consejo del Mar de la Confederación Española de Organizaciones Empresariales (CEOE) cifra en más de 36.000 millones de euros la facturación de los negocios azules que operan en España, y en 230.000 el número de empleos generados.

Los datos de la UE apuntan a que estas actividades tienen un valor añadido bruto de casi 500.000 millones de euros anuales. Y con los nuevos programas de apoyo que se están lanzando desde la administración europea, el objetivo marcado pasa por aumentar esta cifra en 300 millones de euros al año más, y crear nuevas oportunidades por valor de otros 200 millones.

Nuevas oportunidades

De esta manera, en los últimos años han empezado a aflorar nuevas oportunidades, muy relacionadas con el campo medioambiental. No es de extrañar, teniendo en cuenta la importancia de los océanos no sólo a nivel biológico, también económico y social. Y también, el problema de contaminación que éstos soportan: según datos del Programa de la ONU para el Medio Ambiente (Pnuma), cada año llegan a mares y océanos entre 8 y 9 millones de toneladas de plástico.

Una serie de residuos que se han convertido en la materia prima de algunas empresas y startups, que fabrican desde material textil hasta gafas de sol con desechos de redes de pesca y plástico reciclado del mar. De esta manera, no sólo empujan su negocio mejorando la calidad de nuestros mares, también su imagen de marca y su Responsabilidad Social Corporativa.

Tampoco se debe pasar por alto la actividad, cada vez más intensa, de las industrias agroalimentaria, farmacéutica, cosmética y biotecnológica. Éstas están encontrando en la flora marina importantes recursos para la elaboración de fármacos innovadores, productos diversos para el cuidado de la piel y nuevas vías alimentarias a explotar. Algas, plancton o agua de mar purificada ya se pueden adquirir para consumo particular.

Ayudas Públicas

La Fundación Biodiversidad, dependiente del Ministerio de Agricultura y Pesca, Alimentación y Medio Ambiente (Mapama), cree que esta nueva oportunidad de negocio ecológica podría generar dos millones de empleos adicionales en la UE a lo largo de los próximos tres años. Muy especialmente en nuestro país, donde mares y costas llevan décadas generando réditos económicos. Por ello ha puesto en marcha el primer programa de subvenciones Empleaverde, dotado con 7,8 millones de euros que se han destinado a proyectos que impulsan el emprendimiento y la economía verde y azul.

Esta primera convocatoria, ya cerrada, no será la única, ya que está previsto que se renueven año tras año hasta 2023. La iniciativa está cofinanciada por el Programa Operativo Empleo, Formación y Educación del Fondo Social Europeo (FSE).

Para los proyectos de la actual convocatoria relacionados con mares y océanos, el Mapama ha puesto especial atención en las iniciativas enfocadas en los espacios marinos de la Red Natura 2000 para emprender y crear empleo. Los proyectos seleccionados recibirán cursos de formación, asesoramiento, acompañamiento, estancias formativas y sesiones de networking.

El importe mínimo que cada emprendedor puede solicitar es de 100.000 euros y el máximo de 300.000. La duración máxima de los proyectos será de 12 meses, a contar desde su inicio, y deben prestar una atención especial a colectivos con dificultades, como las mujeres, mayores de 45 años, menores de 35, inmigrantes, personas con discapacidad y residentes en áreas protegidas y/o zonas rurales.

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