Japón: nuevas opciones de negocio tras el acuerdo con la UE

A pesar de que Japón es la tercera economía del mundo y cuenta con una población con alto poder adquisitivo, la realidad es que es un país que muchas veces queda fuera de los planes de internacionalización de las empresas españolas, que suelen decantarse con mayor asiduidad por intentar la aventura china cuando se deciden a dar el salto al continente asiático.

No obstante, el hecho de que China supere al país del sol naciente como destino de nuestras exportaciones, no quiere decir que no existan intercambios comerciales con dicho territorio. Muy al contrario, Japón es en la actualidad el segundo destino en Asia para las empresas españolas tras el gigante rojo. Por si fuera poco el volumen de intercambios no ha hecho más que incrementarse a lo largo de los últimos años. En concreto, pasan de 1.200 millones en 2009 a 2.400 en 2017.

Todo apunta a que este incremento se elevará aún más en los próximos años. La razón no es otra que la firma del Acuerdo de Libre Comercio entre la UE y Japón, que entró en vigor el uno de febrero. Sin duda, el pacto ofrece excelentes oportunidades de negocio para las multinacionales españolas y también para las firmas de tamaño mediano o pequeño.

¿Por qué es positivo el acuerdo para la empresa?
El primer aspecto que debe tenerse en cuenta es que el pacto reconoce las indicaciones geográficas. O, dicho de otro modo, Japón reconoce las denominaciones de origen europeas, de las que 42 son españolas. Esto supone una indudable ventaja para el sector agroalimentario, ya que los productores de bebidas, aceite de oliva, jamón o turrón, por ejemplo, lo tendrán mucho más fácil para comercializar sus productos en Japón.

El segundo punto del acuerdo de comercio en el que es necesario detenerse está en la eliminación de barreras arancelarias. La supresión de este tributo fortalece al sector del vino, por ejemplo. Pero también es positivo para las exportaciones en ámbitos tan diversos como calzado, química, financiero, transporte o textil.

A la supresión de las barreras arancelarias se une también el de las técnicas. Esto tendrá un gran impacto, ya que en la práctica simboliza que Japón acepta como adecuados los estándares de calidad de la Unión Europea. De esta forma, las empresas se evitarán adaptar sus productos o servicios a la normativa nipona, ahorrándose el coste y los problemas que ello supone para el desempeño empresarial.

Un último apartado a considerar es el que se refiere al libre acceso de las firmas europeas a las licitaciones japonesas. Es obvio que esta medida beneficia de forma clara a los gigantes de la construcción y las infraestructuras. Pero siempre quedan nichos de negocio (ingeniería por ejemplo) que pueden ser aprovechados por pymes.

Ofensiva informativa
El nuevo marco de relaciones comerciales que se inicia tras la firma del acuerdo originará una ofensiva informativa por parte de los organismos españolas que apoyan y fomentan la actividad exportadora. Así está previsto que el ICEX lance este año un buen número de estudios sobre diversos sectores económicos japoneses, con los que ayudar a las empresas españolas que quieran emprender la aventura nipona.

Con esta idea conviene recordar que la Oficina Económica y Comercial de España en Tokio ofrece servicios que las empresas pueden aprovechar, como facilitar entrevistas.

El mejor momento para dar el salto
Más allá de los positivos efectos del tratado, las empresas exportadoras también deben valorar que el momento actual es también el idóneo para ir a Japón por los múltiples eventos que el país prepara y de los que surgirán más oportunidades de negocio. Ejemplos en este sentido son: la Copa Mundial de Rugby de este año, los Juegos Olímpicos de Tokio de 2020 y la Expo que tendrá lugar en Osaka en 2025.

Dificultades
Es obvio que Japón presenta ahora múltiples oportunidades para las exportaciones españolas y para los nuevos negocios dispuestos a potenciar su comercio exterior. No obstante, el país presenta una serie de dificultades que también conviene conocer. La distancia y las enormes diferencias culturales e idiomáticas son dos aspectos claves que pueden retraer a muchas empresas. Pero también es necesario detenerse en las peculiaridades del consumidor japonés, que es ante todo sofisticado y con un elevado poder adquisitivo. Estas características hacen que los nipones valoren de manera positiva la marca y la calidad de los productos, lo que dificulta el acceso para las enseñas sin prestigio internacional.

Como se puede ver este mercado no está exento de dificultades. Pero eso no quiere decir que se deba dejar de lado. Muy al contrario, los beneficios que los nuevos negocios pueden obtener de la tercera economía del mundo compensan con creces los problemas que pueda haber. Además, el hecho de que los japoneses, al igual que los españoles, afronten retos similares en lo que respecta al envejecimiento de la población y al medio ambiente, también abre la puerta de entrada para todo tipos de negocios relacionados con la salud y la sostenibilidad.

Last modified: 28/03/2019