Inversores americanos dirigen sus compras a las ‘startups’ europeas

En los seis primeros meses de este año, fondos de capital de EEUU han adquirido jóvenes empresas europeas por valor de 5.300 millones de dólares.

Es una cuestión de precio. Aunque no en exclusiva. Los florecientes “negocios incipientes” de Silicon Valley están sobrevalorados en relación a las startups de otras latitudes del planeta. Es como si la incubadora de empresas de El Dorado tecnológico global hubiera apagado de repente sus motores de dinamismo. La cuna del boom tecnológico, primero, en los prolegómenos del cambio del milenio, y de la economía digital, en los tiempos actuales, ha perdido parte de su aurea emprendedora. O, para ser más exactos, parece haber abandonado su histórica vitola competitiva. Porque los inversores estadounidenses han dirigido sus capitales de adquisición de nuevos negocios hacia Europa, a donde han llegado más de 5.300 millones de dólares de liquidez de compra de startups entre enero y julio de este año. Récord sin precedentes. Y una señal que el mercado interpreta como un vestigio de que el precio de los negocios de Silicon Valley está fuera de la realidad. La cifra supone un 40% más que los 3.800 millones de dólares invertidos por las firmas de capital americano en Europa, según datos de DealRoom y TechNation, que se atreven a augurar que, para el conjunto de este ejercicio, se pulverizarán los 6.100 millones de dólares registrados en 2018.

Los inversores norteamericanos han intensificado, pues, su presencia accionarial en las startups europeas. Especialmente, las tecnológicas. “Las valoraciones del mercado son más bajas entre las noveles empresas europeas, que además han logrado unos altos estándares de investigación e innovación, respecto a sus competidoras de Silicon Valley, donde está arraigando la idea de que sus ofertas de mercado son demasiado caras para la actual coyuntura bursátil”, explica Mark Tluszcz, consejero delegado y socio-director de Mangrove Capital. A su juicio, una de las razones del encarecimiento de El Dorado tecnológico californiano es que “tienen demasiados niveles de competencia dirigidos al precio”, con masivos fondos de inversión involucrados en que la cadena de valor “ofrezca con celeridad los resultados de innovación surgidos de las firmas tecnológicas de nuevo cuño”, mientras que en Europa el estilo impuesto es el de pocos jugadores que realizan grandes pactos, concluye Tluszcz.

Las impresiones de Tluszcz quedan corroboradas por los datos estadísticos. Según GP Bullhound, una consultora especializada en el negocio de startups, las compañías de nuevo cuño que, en 2016, superaron los 1.000 millones de dólares de facturación -es decir, se convirtieron en firmas unicornias- lograron una valoración de mercado 46 veces superiores a sus ingresos, mientras que las europeas registraron cifras más modestas, de 18 veces por encima de los censos de sus cuentas de resultados. “Son excelentes noticias para las tech europeas porque consiguen unas ventajas competitivas, vía precios, porque les reportan de inmediato un acceso mucho más factible y significativo al capital”, explica Tluszcz, para quien “el acuerdo monetario en una de las claves esenciales para operar en los mercados globales”.

Una de las grandes operaciones formalizadas por capital estadounidense en el Viejo Continente ha sido la adquisición, por parte de Amazon, de la firma de servicios de entrega a domicilio, Deliveroo, por 575 millones de dólares por encima de su precio de mercado. Otro acuerdo de especial incidencia ha sido el que involucró a la firma de inversión americana Sequoia en el accionariado de Klarna, la fintech europea más valorada, en el que intervino también Tessian. O el concierto empresarial suscrito por Insight Partners con la Fintech N26 y la startup londinense Checkout.com y el de Index Ventures con la firma alemana de depósitos de mercado Raisin y la británica WhiteHat. Por 26 y 20 millones de dólares de sobrevaloración. Todas en 2019.

Silicon Valley ostenta el acta de nacimiento de gigantes como Apple, Facebook, Google o Netflix y de otras pioneras de la economía colaborativa y de la era de la digitalización como Airbnb, Tesla o Uber. El valor que reside en el Área de la Bahía le otorgaría el decimonoveno puesto del ranking económica global. Por encima de PIB como el de Suiza o Arabia Saudí. Circunstancia que le ha concedido una gran capacidad de financiación para adquirir nuevos negocios. De hecho, es la razón esencial por las que las firmas de capital riesgo que han emergido al calor de esta gran hub tecnológica está en disposición de salir de compras en el exterior. “El poder de intervención del capital americano fuera de sus fronteras tiene una relación directa con la enorme capacidad de sus fondos, en comparación con los de otras latitudes, como las de Europa”, convienen en señalar los expertos. Aunque este escenario puede cambiar si, como parece, se desata otra crisis económica en los próximos años.

 

Last modified: 09/09/2019