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¿Qué es el Big Data y porque le interesa a tu pyme?

Big Data es otro de esos conceptos de moda en la nueva jerga empresarial. Cualquiera con unos conocimientos mínimos de inglés podría pensar que el asunto trata de datos grandes. Tal vez también por eso, más de uno con conocimientos mínimos de estrategia,  lo asocia a algo que tiene que ver con las grandes empresas que manejan muchos datos.

Sin duda, quien quiera que fuese el que acuñó el término no estuvo nada acertado. El Big Data, a pesar de su traducción directa referida al tamaño de los datos, tiene muy poco que ver con eso. En realidad está ligado a las  estrategias con las que estos datos se manejan. El concepto se acerca más a algo así como “estruje al máximo de los datos“. Es decir a aprovechar toda esa información que la empresa obtiene de sus clientes (pasados, presentes o futuros) que está dispersa en diferentes fuentes y que, bien estructurada y coordinada, puede ser clave para multiplicar la facturación.

Sí, sí como lo lee. Organizar la información de su base de datos de clientes, de la actuación de los mismos con su empresa a través de la página web, los emails, saber cuáles son los que abre su cliente y los que no, cuáles van directos al correo basura, las preguntas y respuestas que las redes sociales recogen de su empresa y, por supuesto, la interpretación correcta de todo esos datos puede implicar un incremento de la productividad del 56%, según las estimaciones que maneja la Comisión Europea.

Algunos expertos han bautizado al Big Data como “el petróleo del futuro”. Y la propia Comisión asegura que el sector de los datos crece a un ritmo anual del 40%. Además, estima que de aquí al 2020, podría crear 100.000 puestos de trabajo, unidos a reducciones del consumo de energía de hasta el 10%.

¿Por qué es tan importante? Porque la información que ofrecen los datos ayuda a tomar decisiones empresariales mejor enfocadas y, por lo tanto, más eficiente. Un ejemplo muy visual se aprecia en el sector agrícola. Mientras que un bodeguero de los de toda la vida tomaba la decisión de plantar una u otra uva, o decidir el momento exacto de la vendimia en función de lo aprendido de sus padres y abuelos. Ahora, esas órdenes pueden responder  a estudios de rendimiento de cada una de las varietales de uva o de las temperaturas medias en cada mes de septiembre. El Big Data ayuda a tomar decisiones en base a información real y valiosa y no confiarse a la experiencia o peor a la intuición.  Mucho más teniendo en cuenta que la actividad de los consumidores está cada vez más ligada a la tecnología y el intercambio de datos a través de móviles, tabletas, ordenadores… todos ellos susceptibles de ser monitorizados.

Bien utilizado el Big Data permite configurar una especie de visión panorámica de la empresa y de los comportamientos de sus clientes. Pero el reto no es fácil.

Muchas empresas abordan el Big Data con el mismo ímpetu que un torero esperando a la fiera a porta gayolas. Es decir, pensando en bases de datos, complicados sistemas informáticos que procesen la información. Pero de nada sirve todo ese esfuerzo si no hay un objetivo definido. Para que el Big Data sea útil en una empresa, no importa su tamaño, debe responder a un objetivo. Según el profesor Charles Noon, director del departamento de Análisis de Negocios y Estadísticas de la Universidad de Tennessee: “El mantra deber hacer las preguntas correctas a los datos. Que sean las preguntas, y no la tecnología, lo que impulse la estrategia de Big Data“. Es decir, preocuparse por lo que realmente importa y quiere para su negocio y luego buscar las herramientas tecnológicas y la información que necesita para cumplir ese objetivo.

Formación interna. Otro punto clave para el triunfo de una buena estrategia de Big Data en pymes es la formación del personal. A veces el proceso de recopilación de datos no es tan automático como debería, o los empleados deben teclear una información que puede ser tediosa y ‘sin sentido’. El esfuerzo del empresario debe centrarse en transmitir por qué esos datos sí tienen sentido y cómo ayudan a crear valor en la compañía.

Esta filosofía también destierra otra de las ideas generalizadas sobre el Big Data y es que necesita una gran inversión tecnológica. Un CRM y un buen analista de los datos (que no tiene por qué estar en plantilla, ni mucho menos trabajar a tiempo completo) de éste pueden ser suficientes para optimizar la información que maneja un pyme.

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