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Videojuegos, un sector Ni-Ni en exportación que empieza a despertar

 

Por desagracia, a la hora de hablar de exportación es habitual encontrarse con sectores Ni-NI. Es decir: con una ínfima presencia exterior. Uno de los que más llama la atención dentro de la economía española es el de los videojuegos. Y salta a la vista porque estamos hablando de la principal industria del ocio, por delante del cine o de la música. En cifras: el hardware y el software de entretenimiento supuso unas ventas de 1.200 millones de euros en 2009, por sólo 675 millones de, por ejemplo, el cine, o 180 millones de euros de la música grabada.

A pesar de estos datos, en constante crecimiento, a la industria española todo lo que ocurra al norte de los Pirineos le es desconocido. Carlos Iglesias, secretario general de ADESE, la patronal de los videojuegos en España lo resume así:

“La exportación en este campo es prácticamente inexistente. Hasta hace poco no contábamos con mucho apoyo, y eso que somos la primera industria del ocio”

Además de reclamar el apoyo público, el sector, al igual que otras expresiones artísticas, tiene a la piratería como motivo de los males. Sean las descargas ilegales o no, la causa de todo, lo único cierto es que influyen a la hora de que un estudio se atreva con una inversión de calado (entre 10 y 20 millones de euros), que sea capaz de generar un producto con la suficiente calidad para competir en el extranjero.

Con este panorama, no es de extrañar que los juegos españoles que han atravesado fronteras se puedan contar con los dedos de una mano. De hecho, sólo tenemos dos sagas victoriosas:

  • La antigua Commandos, creada por Pyro Studios y que alcanzó cinco millones de juegos vendidos en todo el mundo.
  • Y la reciente serie Imagina Ser (veterinaria, diseñadora de moda…) para la consola Nintendo DS, desarrollada por la española Virtual Toys, y que ya ha vendido más de ocho millones de unidades en todo el mundo.

Videojuegos Sociales, el nuevo horizonte

Pero este sombrío horizonte tiene visos de cambiar gracias a la creciente importancia que están teniendo los conocidos como videojuegos sociales. Se trata sin duda de un verdadero terremoto para el sector que está convirtiendo el formato tradicional para consolas y ordenadores en un nicho. Y es que para triunfar en redes sociales como Facebook no se necesitan enormes inversiones en busca de los gráficos más avanzados, sino sencillas aplicaciones que enganchen a los usuarios. De momento, este incipiente mercado ya genera más de 1.200 millones de euros en el mundo, y ha logrado que empresas como la mencionada Pyro Studios haya reciclado a toda su plantilla de programadores (más de 200) para el desarrollo de este tipo de aplicaciones.

Además, las instituciones también han visto una oportunidad y están ampliando el apoyo a las empresas. Como muestra está el ICEX que ya tiene un equipo dedicado a promocionar el videojuego español por el mundo, llevando a las empresas a ferias, organizando seminarios sectoriales, o mostrando las oportunidades de mercados como Japón, Corea, Brasil e India.

Quién sabe pero con este tipo de iniciativas puede que dentro de poco España cuente con una competidora capaz de discutir a Zynga, la creadora de Farmville, el trono del entretenimiento social. Por el momento, ya contamos con algunos títulos (eRepublik, InGenius) con cientos de miles de usuarios en Internet. Algo es algo.

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¿Quiere descubrir qué y dónde tiene que exportar? Pregúntele a Google.

 

El buscador más utilizado del mundo entra en el campo de la exportación. Acaba de presentar un paquete de aplicaciones que suponen un punto de partida para comprender las posibilidades de éxito que puede tener un producto en concreto, en un país determinado.

Acostumbrados a ir varias zancadas por delante del resto de los mortales, los chicos de Google acaban de presentar un herramienta gratuita y bastante útil para cualquier emprendedor que cuente con un producto digno de ser exportado. Y decimos producto, porque todos los expertos en internacionalización de empresas coinciden en que no existen los mercados difíciles, sino los productos adecuados, o no, a cada país.

Encontrar qué producto es el demandado en cada país es precisamente el objetivo de la herramienta Global Market Finder. Su funcionamiento es sencillo. Basta con introducir las palabras claves de nuestro negocio o producto y la herramienta nos ofrece una lista de los países que más buscan ese tipo de información en Internet. A eso lo llaman Opportunity Score y es una especie de ranking de oportunidades de negocio que se basa en el número de búsquedas mensuales de información relacionada en ese país, el precio de los anuncios locales de ese producto, y la competencia que hay por los anuncios por los conceptos claves.

En otras palabras, demuestra el interés que existe por algo en concreto y el número de competidores que se encuentran en el país de destino. Por poner un ejemplo, si usted produce jamones ya está tardando en exportar a Estados Unidos. Para comprobarlo, haga esta prueba. Entre en la aplicación, ponga la palabra clave jamón y verá que en Estados Unidos hay más de 1,8 millones de personas que han buscado esta palabra en el último mes. Por si fuera poco, la competencia no es demasiado grande. Eso sí, de lo que esta aplicación no podrá informarle es de los problemas que se encontrará para exportar el producto a la primera economía del mundo, Y es que, entre otras cosas, a los americanos no les gusta ver la pata de jamón colgada como en España. Allí prefieren que el producto se sirva en formatos loncheados y empaquetados, aunque eso suponga una aberración para disfrutar del sabor de unos de los productos nacionales más destacados.

A pesar de estas limitaciones, este tipo de aplicaciones gratuitas van dejando sin excusas a aquellos que no se atreven a buscar la vía de la exportación como salida a la crisis, ya que sin levantarse del ordenador es posible dar los primeros pasos para exportar. Además, el Global Market Finder de Google no viene sólo. Está incluido en un paquete más amplio de aplicaciones que incluye la posibilidad de realizar campañas de marketing adaptadas al mercado a través de Adwords. Según la propia Google, gracias a estas sencillas aplicaciones se puede acceder al 80% de los usuarios mundiales de Internet, lo que supone una forma idónea de poner las nuevas tecnologías al servicio de la exportación. Y todo ello sin coste alguno para la empresa con deseos de salir de España. Ya sólo falta creérselo y lanzarse a la aventura exterior.

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Cómo afrontar con éxito la exportación

 

Falta de recursos financieros, barreras administrativas y diferencias culturales son piedras habituales en el camino a la hora de exportar. Por no hablar de la falta de experiencia o de una competencia cada vez mayor, ya que los mercados son más globales que nunca. Dicho de otra manera, conocer otros mercados lleva tiempo, mucho esfuerzo y es costoso. Por eso, antes de tomar tan importante decisión, es conveniente tener en cuenta una serie de pautas
que pueden allanar el camino.

1. Financiación

Para empezar, hay que disponer de un mínimo músculo financiero. Es conveniente asistir a ferias en el país de destino, realizar promociones, adecuar el producto a ese nuevo mercado… es decir, money. Y, si no es así, se puede acudir a instituciones que cuentan con herramientas financieras de ayuda como el Icex. Además, hay que disponer de un equipo con garantías. Porque si todos los directivos están centrados en el mercado nacional, difícilmente tendrán tiempo de viajar y buscar clientes en el exterior.

2. Recursos disponibles

También hay que ser muy exhaustivo a la hora de analizar parámetros como los recursos disponibles, los costes, el precio, la distribución o la política de comunicación. Un estudio de mercado serio y profundo ayuda a abrir puertas. Y no hay que fiarse de éxitos cosechados por otras compañías en el mismo mercado.
¿Y a dónde exportar? Los expertos abogan por dar el primer paso en aquellos mercados más cercanos y afines psicológica, cultural y geográficamente. Pero sin cometer estupideces.

Intentar vender cerveza en Alemania, por muy buena que fuera, sería lo más parecido a una especie de suicidio. ¿Y en mercados grandes o pequeños? Para una empresa que exporta es fundamental saber cuál es el tamaño del mercado y que el producto será aceptado. Proyectar vender whisky en Arabi Saudí sería una completa estupidez. Una vez elegido el destino, hay que diseñar la estrategia comercial: qué producto, a qué precio, canales de distribución, equipo de venta, publicidad… Y si se acaba alcanzando el éxito, no dejarse llevar por la euforia. Vender una sardina no significa que todo el pescado esté
vendido. Hay que consolidar el mercado. Y eso no se consigue a las primeras de cambio.

3. Expansión

Por último, y cuando la implantación está asentada sobre sólidos pilares, es cuando se puede estudiar ampliar el radio de acción. Eso sí, siempre con los pies en el suelo. No quien más corre siempre llega el primero. Sobre todo en carreras de fondo como es la exportación.