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Mostradores que siguen al cliente

Si Mahoma no va a la montaña, la montaña debe ir a Mahoma. Es lo que piensan cada vez más emprendedores, convencidos de que si los clientes no acuden a sus tiendas deben ser ellas las que trasladen sus negocios (en forma de stands) a donde éstos se encuentren. Y ¿dónde se encuentran? Fundamentalmente en la calle, pero también en estaciones de metro, trenes y autobuses, aeropuertos, centros comerciales…

Y es que todos los lugares por los que transitan cada día numerosas personas pueden convertirse en las mejores ubicaciones para colocar un mostrador, sobre todo en estos momentos en los que no terminamos de salir de la crisis, en los que el público no consigue ver todavía la luz al final del túnel y, consecuentemente, se resiste a llenar las tiendas.

Los últimos datos demuestran la importancia del número de personas que llegan a pasar por estas ubicaciones. Pongamos dos ejemplos: los centros comerciales y los aeropuertos. En 2012 los centros comerciales existentes en España tuvieron una afluencia de 1.713 millones de visitas, lo que supuso un incremento del 0,8% con respecto a 2011, según datos de la Asociación Española de Centros Comerciales. Además, en ese año se inauguraron seis nuevos centros.

Los aeropuertos también arrojan cifras muy significativas. En 2012 algo más de la mitad de los viajeros que se desplazaron por el planeta accedieron a sus destinos en transporte aéreo, concretamente el 52%, según la Organización Mundial del Turismo (OMT). Algo parecido a lo que ocurrió con los 54,3 millones de turistas que llegaron a España en los diez primeros meses de 2013. Y, solo como ejemplo, de los 4,4 millones que llegaron a la Comunidad de Madrid en 2012, el 80% lo hizo por vía aérea, según el Instituto de Estudios Turísticos del Ministerio de Industria, Turismo y Comercio.

No hay más que darse una vuelta por algunos de estos lugares para comprobar cómo se han multiplicado las ofertas que antes solamente encontrábamos en la calle. Por ejemplo, en los centros comerciales es cada vez más frecuente observar oficinas y stands de entidades financieras, negocios de telefonía, clínicas de estética, centros de belleza y tiendas de bisutería o videojuegos.

Los expertos aconsejan aprovechar todas estas nuevas posibilidades y la cercanía que ofrecen con los potenciales clientes para que éstos tengan un primer contacto con un producto o servicio al que, de otra manera, no habrían accedido. Y todo ello con la sencillez de montaje y desmontaje que suelen tener este tipo de stands y un menor coste que el de abrir una tienda o alquilar oficina en otro lugar.

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