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Los nuevos modelos de gestión colaborativa para PYMES

Las PYMES españolas se enfrentan a un entorno económico cambiante y complejo, y eso las obliga a adaptar su gestión y estructura hacia modelos más colaborativos. O al menos ésa es la conclusión a la que llegó Institución Futuro en el informe que elaboró para la Confederación de Empresarios de Navarra y el Observatorio Navarro de Empleo, recientemente publicado bajo el título de “Nuevos modelos de gestión colaborativa para PYMES” (aquí el PDF).

 

En él, sus autores exponen las tendencias socioeconómicas que afectan a día de hoy a las PYMEs y describe los modelos que éstas podrían seguir para adaptarse.

 

Las nuevas tendencias socioeconómicas

 

El papel central de la producción de bienes y servicios deja progresivamente paso a un énfasis en la calidad y la innovación. Esto deriva en otros dos fenómenos: una creciente sensibilidad hacia el desarrollo humano más allá de lo económico (apuesta por la formación y la conciliación laboral), y un auge del sector terciario (servicios) en detrimento del secundario (industria). Por contra, los modelos de financiación empresarial han acentuado los incentivos para buscar beneficios financieros a corto plazo, a costa de la economía productiva.

Efecto CESCE

 

Es el momento de las redes: las TIC promueven la conectividad de los consumidores y su conversión en prosumidores; las empresas se interrelacionan para centrarse en sus actividades nucleares y subcontratar la provisión de ciertos productos y servicios; y los países interrelacionan sus mercados y sociedades en torno al eje de la globalización.

 

Las PYMEs deben ser ahora…

 

  • Más reflexivas: Que establezcan grandes líneas de actuación, pero que sean capaces de revisarlas de forma constante, dedicando tiempo a tratar de predecir los cambios y adaptarse a ellos.
  • Más analíticas: Adaptarse requiere obtener y gestionar la información relevante del entorno, analizándola y convirtiéndola en conocimiento capaz de mejorar la toma de decisiones.
  • Más anticipativas: Una vez detectadas las corrientes de cambio, deben ser capaces de anticipar las necesidades de los clientes, reaccionando más rápido que la competencia.
  • Más eficientes: Cada vez más competidores son capaces de replicar los lanzamientos novedosos en poco tiempo y a mejores precios. Si a esa gran oferta se le unen consumidores mejor informados y más exigentes, se plantea la necesidad de una mayor eficiencia para cumplir objetivos utilizando la menor cantidad de recursos posible.
  • Más sofisticadas: Tanto en un aspecto tecnológico (PYMEs más digitalizadas y mejor equipadas) como estructural (PYMEs que integran una red en la que el conjunto es mucho más potente que cada una de las partes).
  • Más orientadas al cliente: Se ha pasado de limitarse a la búsqueda de beneficios a una situación de énfasis en el cliente, para satisfacer (y anticiparse a) sus necesidades. El siguiente paso debe ser involucrar al cliente en el propio proceso de producción.
  • Más innovadoras: No basta con invertir en I+D, la capacidad de aportar valor al mercado está directamente relacionada con la alineación de toda la organización con la innovación: personas con capacidad para innovar y estructuras que lo incentiven.
  • Más creativas: Se debe ver las ideas como un “vivero de futuro” para las empresas, que deben ser capaces de extraerlas de “cualquier rincón” de la misma.
  • Más abiertas al exterior: Las tendencias socioeconómicas antes citadas dejan claro que la empresa del siglo XXI tendrá que acostumbrarse a cooperar con muchas otras para poder ofrecer el mejor producto/servicio.
  • Menos jerárquicas: La innovación o la personalización de productos y servicios obligan a la empresa a dotarse de una estructura mucho menos vertical y jerárquica, capaz de adaptar el equipo de trabajo a la tarea y sus fines.
  • Más participativas: La participación vincula y compromete a los empleados de la empresa, capaces de aportar innumerables mejoras al producto.
  • Mejores comunicadoras a nivel interno: La comunicación con los trabajadores a través del comité de empresa puede resultar insuficiente; hay que derribar las murallas de departamentos y áreas para evitar los compartimentos estancos.
  • Más justas: La empresa vive en sociedad y su primera aportación a la misma es dar empleo y formación a sus trabajadores; pero, además, la empresa tiene un compromiso con trabajadores, clientes, consumidores y accionistas para fomentar la sostenibilidad social, económica y medioambiental.

 

Imagen | Lars Plougmann

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