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La importancia de la primera impresión

En la sociedad moderna, la imagen y la apariencia tienen mucha importancia. Algunos incluso dirán que demasiada y que con solo una primera impresión no se puede conocer todo sobre la valía de una persona. Pero la realidad es que las personas juzgan a otras en unos pocos segundos. Y cambiar esa imagen es algo muy complicado. Al menos así lo avalan los informes en los que nos basamos en este post.

 

Para un emprendedor, el mero hecho de causar una buena impresión ante una persona en concreto puede ser la clave que conduzca a la consecución o no de un gran negocio que incrementará los ingresos de la empresa. Por eso el empresario debe conocer al detalle qué es lo que se puede descubrir sobre su persona durante el breve espacio de tiempo que dura ese primer  contacto o saludo. Y una vez conocido, aprender a esconder o no esas aptitudes que pueden ayudar o lastrar una buena oportunidad.

 

– La confianza en una persona.
Según una investigación de la Universidad de Princeton, se tarda menos de un segundo en detectar si alguien desprende confianza o no. Y no solo eso. En esa primera impresión, el rostro de alguien puede reflejar otros aspectos como el atractivo, la competencia, la simpatía o la agresividad. Así que no le queda otra que cuidar ese primer momento estudiando el rostro que debe poner para la ocasión. No se trata de tomar una pose o una media sonrisa, sino ser natural para no despertar recelos infundados.

– La clase social.

Utilizar prendas de marcas caras conocidas conduce de forma directa a ser considerado como alguien de clase alta al que no le falta el dinero. En cambio, la ropa de diseño no conduce a esa percepción de nadar en la abundancia. Eso es algo que hay que tener en cuenta, especialmente a la hora de acudir a buscar financiación para su negocio. ¿Solución? Un típico traje oscuro que no dice nada en concreto de nadie.

– La inteligencia.
Un informe realizado por la Universidad de Loyola en Chicago refleja que el simple hecho de mirar a una persona a los ojos cuando se está hablando con ella infunde un grado de inteligencia superior que si no se hace. Llevar unas gafas también ayuda a incrementar esta imagen. Al emprendedor le toca decidir si quiere parecer más listo que nadie, o prefiere aparentar ser una persona normal.

– La promiscuidad.

Según un estudio realizado en Gran Bretaña, que una mujer o un hombre lleven tatuajes visibles refleja muchas cosas. Una de ellas es la promiscuidad, que muchos empresarios asocian de nuevo con una falta de confianza en uno mismo. En España, y aunque creamos que vivimos en una sociedad moderna, ocurre lo mismo. Por tanto, no pasa nada si en determinadas ocasiones oculta sus tatuajes a la hora de afrontar un encuentro decisivo para el futuro de su aventura empresarial.

– El rol de la persona en los negocios.
Parece increíble pero un estudio de la Universidad de Pensilvania desveló que las personas calvas o con el pelo corto parecen tener una actitud dominante sobre el resto. Esos resultados llevaron a que muchos empresarios empezaran a acudir a la peluquería con mayor asiduidad. En España, esta tesis no parece tener demasiado impacto. Pero no está de más tenerla en cuenta a la hora de las reuniones.

– La capacidad de éxito
Una inversión tan absurda como encargar un traje a medida puede ser fundamental para que un inversor vea en usted a una persona de éxito. Así lo demuestra un estudio británico que se llevó a cabo mediante los resultados de una encuesta en la que se mostraban fotos de hombres con diferentes tipos de traje. Los resultados fueron tan llamativos que tampoco es algo que se pueda obviar.

– Capacidad de aventura
La apariencia no lo es todo. También importa cómo se mueve. Un estudio de la Universidad de Durham se realizó con la participación de estudiantes. Se les enseñó unos vídeos con personas caminando. Unos iban más sueltos, mientras que otros deambulaban con pasos más firmes y monocordes. El caso es que el resultado fue que las personas con la forma de caminar más casual eran vistos como individuos más inclinados a la aventura que el resto. Y  esas conclusiones se obtuvieron con solo unos segundos de visionado.

Todos estos puntos destacan la importancia que la primera impresión tiene en su interlocutor. Al emprendedor le queda ahora decidir qué imagen debe dar y qué partes de sí esconder en esa primera impresión. Quizá pueda pensar que nada está relacionado con el negocio. Pero se sorprendería si sabe la cantidad de veces que no se ha alcanzado la firma requerida por una mala imagen que se formó en la mente de su interlocutor durante los primeros segundos de un encuentro.

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