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La creatividad también genera negocio

Hace no mucho tiempo (incluso puede suceder ahora) se tenía la impresión de que los llamados estudiantes de “ciencias” se preparaban para dirigir negocios y empresas, mientras que los de “letras” lo hacían para trabajar en temas más creativos. Sin embargo, para triunfar en un negocio hoy en día son necesarias grandes dosis de conocimiento y talento, pero también de ingenio e imaginación. Así quedó de manifiesto en una conferencia que dio el 28 de enero la escritora Espido Freire en el Círculo de Bellas Artes de Madrid sobre la importancia de fomentar la creatividad en la empresa. Allí estuvimos y ahora le transmitimos los principales consejos que aportó y que pueden servir tanto para directivos como para empleados de una pyme.

-Conocerse a uno mismo. Para sacar el máximo rendimiento en el negocio o en la empresa lo mejor es empezar conociéndose a uno mismo. Y esto se consigue con un análisis DAFO (Debilidades, Amenazas, Fortalezas y Oportunidades). El estudio nos situará exactamente en nuestro lugar de partida y nos permitirá conocer con qué cartas jugamos para conseguir los objetivos que nos hemos planteado. Siempre hay que tener en cuenta lo que los demás piensan y dicen de nosotros, pero lo más importante es lo que pensamos nosotros de nosotros mismos.

-Rentabilizar nuestras ventajas. Una vez que hemos conocido nuestras principales virtudes, habilidades y potencialidades, podremos valorar en qué somos buenos y en qué somos mejores que otros. Y, a continuación, debemos sacar partido de todas estas ventajas pensando en la mejor manera de aplicarlas para aprovecharnos de ellas y rentabilizarlas en el negocio, en nuestro trabajo diario y en nuestros proyectos a medio y largo plazo.

-Romper con los baremos establecidos. Igual que en otros ámbitos de la sociedad, en las empresas suele haber unos baremos establecidos que muchas veces limitan la creatividad y entorpecen la llegada de nuevo negocio. En numerosas ocasiones existe una forma de hacer las cosas y unos procedimientos rígidos que cortan las alas de los directivos y empleados más imaginativos. Hay que romper con ello y establecer, si es necesario, nuevas fórmulas de actuación y funcionamiento que agilicen la comunicación con los clientes y aumenten la eficacia.

-Acabar con el “conmigo o contra mí.” Las relaciones personales pueden ser difíciles en una empresa, fundamentalmente cuando existe la convicción de que todos deben pensar igual y estar de acuerdo con todas las decisiones que se tomen, porque de lo contrario les mirarán mal. Al contrario, lo que debe existir es una convivencia normalizada de opiniones, aportando cada uno la suya, lo que enriquecerá e impulsará mucho más el negocio.

-El lenguaje es fundamental. La creatividad termina expresándose a través del lenguaje, por lo que éste es una cuestión básica en la empresa. Los directivos necesitan expresarse adecuadamente para que sus colaboradores les entiendan correctamente; y los vendedores han de conocer perfectamente el lenguaje y utilizar las palabras precisas para lograr seducir a los potenciales compradores y clientes. No es extraño ver cada vez a más ejecutivos de empresa en clases y cursos de dicción y expresión.

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