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Gane en salud laboral gracias a la inteligencia emocional

Uno de los grandes retos de las empresas de reciente creación llega a la hora de contratar colaboradores. Y más en los tiempos que corren, que poco tienen que ver con los de hace unos años. En la actualidad, la formación básica se da por sabida. La gran mayoría de los candidatos a un puesto de trabajo tendrá los conocimientos necesarios (y de más) para llevar a cabo su labor. Entonces, ¿cómo elegir al más indicado? La respuesta hay que buscarla en la inteligencia emocional. Conocer no la aptitud, sino la actitud de un entrevistado será vital para mejorar la salud laboral de la compañía.

Aquí está el verdadero reto de los departamentos de Recursos Humanos. Están obligados a que los nuevos acaten la cultura empresarial y no desestabilicen la situación del resto de la plantilla. Los errores se pagan y en este caso contratar a alguien inadecuado va en contra de la motivación del resto. De esa forma se logrará una conexión y una unidad en los objetivos a alcanzar. En otras palabras: se ganará en salud laboral.

Para acertar es necesario no caer en los errores que ya comentamos en otros posts. Pero también es fundamental acertar con las preguntas que debemos hacerle al entrevistado en cuestión. De las respuestas podremos obtener una imagen clara de la persona que tenemos al otro lado de la mesa.

¿Cuál es su modelo a seguir?

No es lo mismo que una persona tenga a Rambo en los altares que a Amancio Ortega o a algún escritor de prestigio. La respuesta del candidato a esta pregunta nos dará una idea de cómo es la persona. También nos descubrirá sus patrones de comportamiento. Será una forma de romper el hielo y atravesar la coraza que todo entrevistado pone para evitar que se hable de algo más que de sus capacidades en el trabajo.

Si usted decidiera crear una empresa, ¿qué valores tendría que tener ese negocio?

Más claro, agua. La contestación será fundamental para saber si la persona encaja con los valores de nuestra compañía. Si se da el caso de que enfrente tiene a alguien que tiene a la competitivad en su punto de mira mientras que usted defiende otro tipo de aspectos, como la honestidad o la integridad… No lo dude. Busque en otro lugar al candidato idóneo para cubrir esa vacante.

¿Cómo se adaptaría y cómo le explicaría a su posible equipo un hipotético cambio de prioridades en el negocio?

Efecto CESCE

Las empresas del siglo XXI demandan determinadas capacidades entre sus empleados. La flexibilidad es una de las más importantes. El mundo global y tecnológico obligan en muchos casos a que las prioridades cambien y que una firma que se dedicaba a un determinado producto o servicio se tranforme, en algunos casos, totalmente. Estamos en el siglo de la reinvención y en el que la vida de una marca es limitada. Para sobrevivir en esta selva, tener cintura y gozar de salud laboral es imprescindible, así como disponer de empleados que posean las habilidades necesarias para aceptar los cambios.

¿Conserva amigos de sus antiguos empleos?

Para construir relaciones de amistad se necesita tiempo y el mero hecho de ser capaz de hacerlas es un signo de una inteligencia emocional sólida. Si enfrente hay una persona con amigos hasta en el infierno tendrá a un trabajador poco problemático y que se preocupará por los equipos. Eso sí, si pretende fomentar un espíritu competitivo en su compañía, estará ante la persona menos indicada.

¿Qué habilidad laboral cree que debe mejorar? ¿En dónde se siente más perdido?

Si la respuesta a esta pregunta es un “creo que estoy preparado para todo”, se encontrará con un candidato con escasa curiosidad y deseo de aprender. Algo que no es bueno para la salud laboral. Y es que a menos que tengamos enfrente a un genio, todos somos vulnerables en algunos aspectos relacionados con nuestro trabajo más rutinario.

Explíqueme algo que no conozca.

Imaginemos que usted, señor empresario, no tiene ni idea de arte. Y resulta que el candidato es un experto en, digamos, arte contemporáneo. Esa persona debe ser capaz de explicar a un profano sus conocimientos. Así sabrá si es bueno trabajando en equipo o si se puede confiar en él para impartir formación, o tener a un grupo de colaboradores a su cargo. La mejor respuesta que se puede encontrar a esta pregunta es la de alguien que se toma su tiempo para pensar antes de ponerse a hablar de arte como un loco, y que es capaz de expresarse con conceptos entendibles para un profano, de forma de consiga despertar su interés por una materia de la que siempre ha prescindido.

¿Cuáles son los tres factores principales de su éxito en el mundo laboral?

La respuesta a esta pregunta indicará de manera meridiana si una persona es altruista o egoísta. Alguien que solo sabe decir “yo, yo, yo” en vez de nosotros indica que no será aconsejable para el trabajo en equipo.

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