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Cuatro formas de diferenciarse de la competencia

amapolaUna de las mejores maneras de llamar la atención de los clientes es diferenciarse claramente de la competencia, una estrategia que puede llevarse a cabo de diversas maneras. Veamos cuatro de las que resultan más eficaces: especializarse en un tipo de productos, ofrecer un servicio exclusivo, dirigirse a un segmento de cliente determinado y ofrecer precios económicos.

 

Especializarse en un tipo de productos. Dice el refrán que quien mucho abarca poco aprieta. Por eso, acotar el terreno y centrarse en un tipo de productos o servicios puede resultar más rentable que intentar vender cualquier cosa. Entre las ventajas que tiene esta estrategia está que nos convertirá en expertos de nuestro ámbito, tanto en lo relacionado con la oferta de productos en ese segmento determinado como en el conocimiento y especialización que alcanzaremos.

 

Algo que resultará muy interesante y atractivo para los consumidores que sabrán apreciar el ‘expertise’ que ofrece nuestro establecimiento. Una vez que hayamos conseguido este posicionamiento prioritario entre el público será, incluso, más sencillo realizar aumentos en los precios, ya que éstos se entenderán como una consecuencia lógica del valor añadido que estamos proporcionando.

 

Ofrecer un servicio exclusivo. El carácter impersonal de hipermercados y grandes almacenes lleva a muchas personas a preferir acudir a su tienda del barrio de toda la vida. En ella no buscan únicamente buenos productos, sino también la relación personal con el vendedor que, además de ser probablemente simpático, le aconsejará sobre el mejor género del que dispone e, incluso, será capaz de establecer una conversación y preguntar por la familia.

 

Efecto CESCE

Algo tan simple como esto constituye otra de las formas de diferenciarse de la competencia. Es decir, preocuparnos por nuestros clientes y cuidar en extremo el servicio que les damos, algo que con toda seguridad quedará grabado en el recuerdo de muchos de ellos y se convertirá en un elemento decisivo para que vuelvan a visitarnos.

 

Dirigirse a un segmento de cliente determinado. Algunas de las ventajas que comentábamos antes cuando hablábamos de especializarse en un tipo de productos, las podemos encontrar también si nos dirigimos a un segmento de cliente determinado. Sólo que en vez de convertirnos en especialistas y expertos en un tipo de producto lo haremos en un segmento de cliente. Además, conocer bien a ese segmento de público al que nos dirigimos nos capacitará para conocer sus gustos y preferencias y, consecuentemente, poder atender en todo momento sus necesidades.

 

En este sentido, la mejor estrategia es tomar una actitud proactiva, preguntando a los consumidores e interesándonos por la evolución de sus gustos y necesidades; informándoles con antelación de las nuevas tendencias que llegarán al mercado; y realizando las correspondientes sugerencias.

 

Ofrecer precios económicos. Aunque quizás sea una de las más efectivas a corto plazo, se trata de una estrategia que hay que aplicar siempre con cuidado para que no provoque efectos negativos en la imagen del establecimiento. No se trata de reducir precios para conseguir muchos más clientes de forma rápida, sino de posicionar nuestro comercio en un atractivo segmento low-cost, sin que esto implique ninguna reducción significativa de la calidad de los productos.

 

En contraposición a esta decisión, también existe la contraria. Es decir, posicionarnos en un segmento de altos precios, con lo que limitaremos nuestra clientela a aquellas personas que busquen la exclusividad. Eso sí, lógicamente la oferta deberá ir a la par y estar formada por una gama de productos y servicios de alta gama, capaces de satisfacer las expectativas de este nuevo tipo de público.

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