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¿Cómo saber cuál es el momento de vender la empresa?

office-195960_640Que levante la mano el emprendedor que no ha soñado alguna vez en su vida con recibir la llamada de… digamos un César Alierta de Telefónica, ofreciéndole unos buenos millones de euros por ese pequeño negocio que puso en marcha hace unos años. Eso les ocurrió a los fundadores de Tuenti. Y, también, a otros muchos que en algún momento de sus carreras en el mundo de la empresa se cruzaron con Mister Google, Mister Yahoo o Mister Apple.

Después del sofoco inicial que puede originarse tras recibir la oferta de un posible comprador llega el momento de sentarse y analizar si es un buen momento para aceptarla. Al momento surgen las consabidas preguntas: ¿será mejor que me lo quede y saque provecho yo mismo? ¿estamos ante el último tren? ¿podría sacar algo más en un futuro? ¿qué será de los empleados?

Las respuestas a esas cuestiones solo las debe dar el emprendedor en cuestión. Solo usted puede decidir si ceder ante el vil metal o prefiere seguir al pie del cañón de su compañía. Desde este blog queremos ayudarle a la hora de tomar la complicada decisión de saber si ha llegado el momento exacto de poner en venta la empresa. Para ello existen tres claves fundamentales. Si usted responde afirmativamente a cualquiera de ellas, no lo dude: tiene que desprenderse de su sueño, recoger beneficios y, quien sabe, poner en marcha otro proyecto.

 

El consejo es un nido de víboras. Las relaciones con los accionistas son fundamentales en cualquier empresa, sea cual sea su tamaño. Si en la suya, resulta que hay un continuo desacuerdo con la estrategia a seguir, está claro que ha llegado el momento de vender. La empresa no recibirá nada positivo de un grupo de dueños que no se respeta. Así que para evitar el desastre final, es necesario poner a la firma en la órbita del mercado. Si no se lo cree piense en el porcentaje de empresas familiares que no llega a la segunda generación por disputas entre la familia propietaria. ¿Sabe cuántas compañías perecen en ese momento? Más del 70%.

Ha perdido la pasión. Cuando un fundador pasa el rato pensando en nuevos proyectos e investigando otras cuestiones que no tienen relación directa con el negocio, es señal de que ha perdido el interés inicial en su idea. Estamos ante otra señal que indica con claridad que llega la hora de plantearse la retirada, ya que sin pasión por la empresa resulta imposible sacarla adelante.

El mercado dice que ha llegado el momento. Vender es un proceso largo. Primero se tarda demasiado en tomar la decisión y, también, se viven procesos de compraventa que se alargan demasiado en el tiempo. Esta circunstancia origina que muchas veces se llegue tarde. El mercado tiene sus momentos y, si no está despierto, quizá el de su empresa haya pasado. Por eso es fundamental acertar y ceder los trastos en el instante oportuno. En España tenemos ejemplos magníficos de grandes empresas que supieron salirse a tiempo dejando el problema a los compradores, que no supieron predecir lo que iba a ocurrir. Y otras que no lo hicieron, y así les ha ido. El mejor caso es el de Fadesa. La inmobiliaria gallega comprendió que el boom del ladrillo se acabaría pronto y se colocó el cartel de se vende en el momento oportuno. ¿Resultado? Martinsa pagó miles de millones por unos activos que un año después valían mucho menos de lo que se invirtió en ellos. Lo mismo se podría decir de las tres familias catalanas que vendieron Capabro a Eroski por un valor muy superior al que lo podrían haber hecho tan solo un año después. En el otro montón de la baraja, tenemos aquellas firmas del ladrillo que se hundieron y tuvieron que cerrar por no saber reinventarse, como Astroc,
Por dicho motivo cuando vea que uno de sus rivales es adquirido por otro, o el sector empieza a ser seguido con interés por inversores externos, prepare los libros de la empresa. Quizá sea el único momento que tendrá para convertirse en millonario y también será la única opción de futuro que podrá ofrecer a los trabajadores que le han acompañado en los primeros, y siempre difíciles, años de su aventura empresarial.

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