23 January 2012 0 Comments

Cloud computing: ¿”estar en las nubes o o estar en “la nube”?

“Estar en las nubes” no es lo mismo que estar en “la nube”. A ningún empresario le interesa quedar fuera de juego haciendo lo primero, pero lo segundo puede recargarle las pilas y salirle muy rentable. Las grandes compañías han comprendido rápidamente las ventajas del cloud computing, pero ¿está sucediendo lo mismo con las pymes?

Lo primero que hay que tener en cuenta es que no se trata de una herramienta exclusiva de las grandes empresas. El uso de aplicaciones en la nube está también al alcance de cualquier pyme y actividad a la que ésta se dedique. Para ellas es especialmente interesante porque el uso de aplicaciones en el cloud reduce la necesidad de realizar grandes inversiones en tecnología, acorta los tiempos de puesta en marcha y facilita la conectividad y comunicación entre los diferentes “actores” que rodean el negocio.

Entonces, ¿por qué algunas todavía se resisten? Los expertos han constatado que la velocidad de entrada o acceso al cloud es más lenta de lo previsto hace un par de años. La incertidumbre que genera la situación económica actual, el desconocimiento, los propios miedos a usar aplicaciones en la nube, el temor a las nuevas tecnologías y el cambio cultural son los frenos que están observando.

En cambio, el 15% de clientes que afirman estar familiarizados con la nube y la usan, están muy satisfechos. Los que se han pasado a la utilización de aplicaciones 100% cloud ya no regresan al uso de aplicaciones “on premise” o en modalidad intranet. Así, parece que este modelo se está revelando como irreversible para la gestión de los negocios.

Y ¿cuáles son los ámbitos más adecuados para esta herramienta? Más que de sectores especialmente sensibles, debemos hablar de funcionalidad o aplicaciones más propensas a ser usadas en cloud. Pues bien, las más activas son todas las que tienen que ver con la comunicación, la mensajería e integración/intercambio de información, las consultas, las certificaciones y las operaciones de pago.

Ahora más que nunca, cualquier inversión se mira con lupa, por lo que las pymes se preguntan cuánto cuesta migrar a la nube, para saber si el importe está a su alcance. Pues bien, los expertos indican que el coste del proceso es relativo y advierten que debe analizarlo cada empresa, comparándolo con el que tiene migrar a una nueva solución, con la inversión necesaria y con los gastos recurrentes posteriores.

En un proyecto de implantación de software en la nube, los costes para la puesta en marcha se reducen, aunque los de parametrización y migración de datos son prácticamente los mismos. Donde la pyme obtiene un beneficio a corto es en la inversión inicial, si el uso de la aplicación cloud va acompañado de un modelo de pago diferente al de licencia habitual, que no siempre es así. En ese caso las ventajas son claras y los importes que estamos manejando no son un freno.

Desde el sector aseguran que, aunque la financiación está complicada, en las entidades financieras habituales sigue habiendo capital dispuesto a invertir en proyectos de interés. Afirman que sigue habiendo financiación para pymes, “lo que ocurre es que las empresas deben trabajar más el plan de negocio u oportunidad para conseguir financiación a sus proyectos”.

Una vez que la empresa ha decidido migrar a la nube. ¿Cómo debería actuar? Todo depende del grado de familiaridad o uso que tenga con esa tecnología. Primero, tendría que analizar bien cuáles son sus procesos de negocio y comenzar migrando aquellos basados en la comunicación, intercambio de información y de menor riesgo; por ejemplo, un portal de comunicación con sus clientes o proveedores, una plataforma de gestión documental, un proceso de entrada de datos remota, etc. De esta forma facilitaría el proyecto de acceso, conseguiría familiarizar a toda la organización con la nueva tecnología y testearía su negocio con algunos de sus procesos en la nube.

Una vez consolidados los primeros procesos, debería definir un proyecto de transformación interna y desarrollarlo. Y, sobre todo, explicarlo bien a sus empleados. No hay que olvidar que la migración al uso de aplicaciones en la nube tiene un fuerte componente de transformación y cambio en los procesos y en las personas de una pyme.

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