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Ideas clave sobre el papel de la RSC en las estrategias de internacionalización

La ‘Responsabilidad social corporativa’ (RSC) y el ‘Buen gobierno corporativo’ forman parte de la gestión y estrategia empresariales desde, aproximadamente, comienzos de este siglo. A estas alturas, instituciones y empresas deberían tener claro que dichos conceptos constituyen herramientas que contribuyen a mejorar los resultados económicos del sector privado. Y las empresas exportadoras, o aquellas que buscan internacionalizarse, se encuentran en una posición inmejorable para rentabilizar las implementación de estrategias de RSC. La ‘Estrategia Española de Responsabilidad Social de las Empresas 2012-2020’ ya las aborda como herramienta para “mejorar la percepción exterior y sus posibilidades de internacionalización”.

 

Y es que apostar por sólidas políticas de impulso de la responsabilidad social ofrece un claro retorno a España y a sus empresas en términos de competitividad e imagen. También Carlos Espinosa de los Monteros, Alto Comisionado del Gobierno para la Marca España, parece tenerlo claro:

 

“Existe un modelo español de responsabilidad social que está siendo seguido por las empresas tanto en nuestro país como fuera, gracias a la internacionalización. España tiene una posición de liderazgo en esta materia de la que podemos presumir y debemos incorporar este valioso activo en nuestra proyección exterior”

 

Estas palabras fueron pronunciada durante la presentación del Informe ‘RSE y Marca España: Empresas sostenibles, país competitivo‘, un documento elaborado por Forética que arroja una serie de conclusiones relevantes a la hora de comprender el vínculo entre RSE y exportaciones para las compañías españolas:

 

  • Existe una alta correlación entre el nivel de competitividad de un país y su grado de adopción de políticas de sostenibilidad corporativa: “El desarrollo de una RSC de vanguardia en las empresas e instituciones es una fuente de competitividad a largo plazo”.
  • Igualmente existe, en el plano empresarial, relación clara entre apuesta por la sostenibilidad corporativa y la creación de valor: las empresas más sostenibles baten al resto de empresas locales en el 70% de los indicadores.
  • España cuenta con una base de empresas y un marco institucional favorables a la RSC, aunque permanece como asignatura pendiente el papel de las PYMEs en este campo: al fin y al cabo, siguen siendo las grandes empresas las que tienen más fácil apostar por estrategias de responsabilidad social, gracias a su músculo económico.
  • Las inversiones socialmente responsables (esto es, que incorporan la evaluación de riesgos sociales, ambientales y de buen gobierno a los procesos de inversión) han generado retornos financieros sensiblemente superiores a la media en los últimos 14 años.

 

A día de hoy, no existe un estudio global que vincule RSC e inversiones más allá de los mercados de capitales, si bien una manera de estimar el potencial de la responsabilidad social como catalizador del sector exterior de España – tanto a nivel de atracción de inversiones, como de fortalecimiento de las exportaciones- es analizar el grado de madurez de nuestros partners comerciales en este campo. El informe revela que “la Inversión Extranjera Directa en España procede de manera mayoritaria de países pioneros en sostenibilidad (percentil 90).  A su vez, los principales destinos de la exportación española son países con alta calificación en aspectos de sostenibilidad (bienes percentil 81 y capital percentil 78)”. Por último, el documento señala que poner en valor el fuerte apuesta de las empresas españolas en materia de RSC puede ayudar a “reforzar la competitividad externa y facilitar la internacionalización de la empresa española.”.

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