Las nuevas habilidades del CEO en la era de la incertidumbre

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La era de la incertidumbre

En 1977, el economista estadounidense John Kenneth Galbraith publicaba La Era de la Incertidumbre, donde aseguraba que el mundo camina hacia un contexto marcado por las brechas sociales y económicas. Mientras, para Zygmunt Bauman, el mundo que vivimos sólo puede definirse bajo el paraguas de ‘la modernidad líquida’, término que plantea que la coyuntura actual está evolucionando desde una realidad tradicional con estructuras sociales estables a otra desconocida, basada en elementos fluctuantes y cambiantes, llena de riesgos geopolíticos impredecibles, donde la incertidumbre se convierte en algo cotidiano.

Un panorama tan ‘fluido’ en el que nada goza del tiempo suficiente para ‘solidificarse’. Los avances tecnológicos han sido la piedra angular de este terremoto global, que está provocando abruptos y rápidos cambios en segmentos como la regulación, las relaciones económicas, las estrategias internas de las organizaciones, las demandas de los stakeholders o los procesos productivos, por citar sólo algunos ejemplos. Un nuevo entorno, digital y abierto, que evoluciona continuamente, y en donde los directivos son, con frecuencia, incapaces de contar con suficientes elementos de peso en los que basar su toma de decisiones. Las tradicionales habilidades de liderazgo y de visión estratégica no sirven en un contexto de incertidumbre, con un entorno complejo, difícil de manejar y de predecir, y lleno de contradicciones.

En el caso de España, los próximos años parece que traerán consigo una profunda transformación de su tradicional modelo productivo basado en la competencia vía precios, que obligará a las empresas del país a concurrir aportando valor añadido en un mundo globalizado, en el que la innovación y el conocimiento serán factores clave. Como asegura Klaus Schwab, ‘estamos en los albores de la cuarta revolución industrial, basada en la revolución digital. Comienza la segunda era de las máquinas, pero a diferencia de la anterior, en esta las máquinas memorizan y aprenden, interactúan entre ellas. Esta industria llamada 4.0 es capaz de generar un ecosistema de interconexión que permite que las tecnologías conversen entre sí’.

Capacidades del nuevo perfil del empresario

Para planificar su operativa y la toma de decisiones, las empresas hoy más que nunca deben tener en cuenta a todos los stakeholders que pueden afectarles. No sólo cabe destacar los de ámbito institucional (Administración, agencias estatales), sectoriales (proveedores, competidores, canales de distribución) o los medios de comunicación, sino que los consumidores forman parte esencial, con preocupaciones de muy distinta índole: inquietudes sociales y ecológicas, derechos humanos, ética y transparencia, solidaridad…

Con estas premisas, es lógico pensar que las competencias y cualidades de los empresarios y directivos han de evolucionar en el mismo sentido, a pesar de la incertidumbre. A continuación destacamos algunas de ellas, fundamentales para lograr una mejor comprensión del entorno:

  1. Habilidad comunicativa, que le permita transmitir los mensajes de modo adecuado y eficaz, adaptándolos a las distintas audiencias y coyunturas. En este sentido, también son elementos clave la capacidad de oratoria y las dotes de hablar en público.
  1. Contar con las cualidades de cualquier buen diplomático: veracidad y credibilidad, representatividad, precisión, certeza moral e intelectual, buen carácter, sutileza, paciencia, imparcialidad, lealtad a su organización y respeto hacia los stakeholders.
  1. Relaciones Públicas, desarrollando una labor comercial que esté permanentemente alineada con los objetivos estratégicos de la compañía. Es decir, ser un hombre de negocios que propicie nuevas relaciones y cimente las ya existentes.
  1. Estrategia comercial y visión del negocio, que se traduce en poder construir un mapa relacional con los distintos agentes, detectando instituciones, empresas y prescriptores que puedan resultar de interés, así como la manera de vincularse a ellos.
  1. Especialista en Marketing, que le permita captar oportunidades en el mercado y anticiparse a cambios en los hábitos y actitudes de los stakeholders. La anticipación y el conocimiento serán dos de sus habilidades más importantes.
  1. Gestor de equipos y liderazgo, en caso de tener que contar con personas a su cargo en un departamento dentro de la organización. Las habilidades en management y recursos humanos son críticas en este sentido.
  1. Análisis de riesgos, para buscar, identificar e implementar las condiciones más favorables para el desempeño de las actividades de la organización. Los conocimientos financieros y económicos serán claves para conseguir esta visión empresarial.
  1. Mediador, que le permitirá posicionarse en la actitud adecuada ante potenciales conflictos, así como tener una actitud proactiva en la generación de alianzas y acuerdos que resulten provechosos para el futuro de la organización.
  1. Emprendedor, poseyendo un profundo conocimiento de la organización y sus segmentos de actividad, podrá detectar oportunidades de negocio, lo que favorecerá el crecimiento de la entidad y el aumento de su presencia global.
  1. Capacidad de negociación, que consiste no sólo en tener las habilidades necesarias para lograrlo sino la autoridad dentro de la organización para poder alcanzar acuerdos vinculantes en su nombre bajo unos parámetros establecidos.
  1. Adaptabilidad y flexibilidad, elementos fundamentales para adaptarse a las condiciones permanentemente cambiantes del mercado y de sus stakeholders, gestionando de forma adecuada la incertidumbre en la toma de decisiones.
  2. Sensibilidad, que significa tener siempre presente las preocupaciones y demandas de los distintos stakeholders, así como las repercusiones que cualquier decisión tiene sobre terceros, evitando posibles situaciones de fricción en el futuro.

Last modified: 23/04/2018