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Global Sourcing, un concepto para conocer y dominar en la exportación

En los entornos especializados ya se sabe que dominar la jerga es fundamental. Por eso si se dedica a la exportación o importación hay un concepto que, si no lo hay hecho ya, debe incluir en sus comunicaciones habladas, escritas y, sobre todo, en la información corporativa de su empresa. Se trata del Global Sourcing.

Existen numerosas definiciones sobre este concepto, pero todas confluyen en que es algo así como dominar el arte de la compra venta a nivel mundial. Es decir, tomar el mundo como una fuente global de negocio sin dar mucha importancia a las fronteras. Sin profundizar mucho, el Global Sourcing se puede identificar con el interés de las empresas occidentales en buscar proveedores baratos en los países emergentes para reducir costes.

Pero un verdadero Global Sourcer es algo más que un empresario en busca de reducir costes. La globalización exige profesionales conocedores de los cambios estratégicos mundiales y, lo que es más, capaces de identificar los primeros síntomas de esos cambios para adaptar sus compañías con tiempo.

El mejor ejemplo de este complicado panorama económico mundial está en lo que ahora está ocurriendo en China. El dorado asiático está perdiendo brillo. Establecer las plantas de producción allí ha dejado de ser el negocio redondo que, para algunos, pudo llegar a ser hace algunos años. Ahora, a las dudas sobre su crecimiento económico, se está añadiendo un incremento de los costes laborales provocados por una mano de obra que ya reclama derechos sociales. Esta situación contrasta con la caída generalizada del coste de la mano de obra que se ha registrado, tras la crisis mundial, en muchos países de occidente. España entre otros. Por si fuera poco, las últimas devaluaciones de su moneda han puesto en guardia a inversores y empresarios de todo el planeta.

Este tipo de cambios mundiales están poniendo el concepto de Global Sourcing más de moda que nunca. La necesidad de estar al día en todos los niveles del proceso de producción es cada vez más acuciante. La clave para conseguirlo es diseñar una política de abastecimiento global acorde a las nuevas tendencias mundiales, pero sin olvidar las necesidades de cada compañía concreta.

Para ello, hay varios requisitos ineludibles:

Mantenerse en alerta continua

Ninguna compañía que se precie de aplicar esta teoría económica puede desconectar ni un momento de lo que ocurre en el mundo de los negocios mundiales. Además, hay que tener la sensibilidad empresarial suficiente como para detectar la influencia que esos cambios mundiales puede tener el propio negocio. En la actualidad, no se trata de unirse a las teorías catastrofistas que ven en la situación China la nueva debacle mundial, pero sí de tomar las precauciones necesarias para estar en condiciones de afrontar los problemas si ésta se llega a producir.

Por ejemplo, una buena estrategia de Global Sourcing ya habría detectado hace meses, e incluso años, un transvase de la producción desde China a otros destinos como Corea, India o Vietnam. Incluso hay encuestas entre financieros en las que muchos directivos apuntan que ya sale más rentable invertir en algunos países de occidente que en los asiáticos.

Planificar con mucha antelación

Para adaptarse al ciclón de cambios que provoca la actual globalización hay que saber qué necesita la empresa. Cuánto debe producir, dónde lo quiere distribuir… Sólo con la claridad que dan unos números bien puestos en una hoja de Excel se pueden tomar las mejores decisiones. Éstos son el complemento perfecto a la información exhaustiva que comentábamos en el punto anterior.

Ser comodón a la hora de elegir proveedor

Sí comodón. En realidad el término que mejor define este consejo es el que tanto utilizan los norteamericanos convenience, entendido como cercano, a mano, apañado. Es decir, que en caso de encontrar el proveedor del siglo en el centro de Siberia conviene buscar otro que esté mucho más a tiro de avión. Tal vez el siberiano tenga mejores precios, pero ¿tanto como para compensar el desgaste de tiempo y dinero en transportes que tendrá que invertir para tratar como se merece ese proveedor? Si tiene dudas, los que saben del Global Sourcing adelanta que no. No compensa.

Mimar al proveedor

Y es que, elegir un proveedor en la otra parte del mundo y confiar su negocio a que éste lo haga bien, es un riesgo casi tan mortal como jugar a la ruleta rusa. Si en la sede central le gusta tener todo controlado, mucho más control requiere cualquier experiencia internacional. Un error o mala práctica de un proveedor puede dañar mucho al negocio. Los grandes lo saben bien. El último ejemplo lo tenemos en Inditex, la compañía gallega acaba de incluir un código QR en las etiquetas de sus prendas que recoge las condiciones laborales en las que éstas se fabrican. Sin duda respondiendo a la mayor sensibilidad social que, como en alguna ocasión hemos comentado en este blog, tienen sus clientes más jóvenes, los llamados millennials, (que son un gran porcentaje de la clientela de Inditex).

Para tener bajo control esas prácticas son necesarios muchos viajes y mucha relación con los proveedores locales. Por eso, el acceso más rápido que comentamos el punto anterior, será muy agradecido, tanto por los empleados que tengan que desplazarse como por su cuenta de resultados.

Dominar el idioma de destino

Sí, hay que aprender chino, o vietnamita, o lo que sea necesario. No para exportar simplemente, puesto que eso se puede hacer de la mano de traductores. Pero si quiere dominar y aplicar con éxito una estrategia de Global Soucing dominar la lengua del país en el que estén sus proveedores es clave para no perderse los detalles. Los cotilleos de una comida, el chascarrillo en un bar por gente que no es nuestro proveedor, noticias encontradas en cualquier publicación que se ponga a tiro en su viaje. Todas esas pequeñas cosas que un traductor nunca le contará por parecer poco importantes, son fundamentales para enriquecer el conocimiento sobre lo que pasa en torno al lugar donde tiene establecida la producción y le pueden dar la clave para cambiar de estrategia adelantándose a la competencia. Por ejemplo, quienes hayan trasladado ya la producción fuera de China habrán tenido seguro una ventaja negociadora frente a quienes intenten hacerlo ahora en plena tormenta de dudas.

Hacer negocios sólo donde se sienta seguro

Existe amplia información para elegir los mejores destinos para importar y exportar. Informes como los elabora la propia CESCE y otros muchos grupos internacionales, la clasificación del Doing Business de cada año, etc. Pero ninguno tiene en cuenta las circunstancias personales y empresariales de su negocio concreto. Así que, por muy de moda y recomendable que sea un destino. Si usted no se siente cómodo, las reglas de Global Sourcing le aconsejan que lo deseche y busque otro. Tal vez sea algo más caro, pero lo compensará en horas de sueño y disgustos ahorrados. Esta máxima también es aplicable a los socios y proveedores. En este blog hemos contado en varias ocasiones la dificultad de hacer negocios en otros países. Hemos destacado los problemas con proveedores como uno de los hándicaps más complicados de superar en la relación de negocios. En la filosofía de hacer negocios globales ante todo prima el sentirse cómodo en los proyectos.

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