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Los 5 problemas que llevan al cierre de las empresas

La tasa de mortalidad de los nuevos negocios sigue siendo demasiado grande. Según algunos estudios, pasar de cinco años de existencia es una edad a lo que solo llegan una de cada cuatro pymes de reciente creación. Si se le pregunta a un emprendedor qué es lo que le llevó al cierre las respuestas son variadas pero siempre destacan dos: la mala suerte y que no acertaron con el modelo de negocio.

 

Ambas son ciertas. Pero eso no quiere decir que hayan sido las causas principales para originar la bajada de la persiana. Además, la mala suerte se corrige insistiendo y cambiar un negocio es algo que se puede hacer siempre que existan recursos disponibles. Por dicho motivo, para encontrar qué problemas llevan al desastre es necesario fijarse en otra serie de asuntos que tratamos a continuación.
Más vale acompañado que solo
Al contrario de lo que indica el refrán, para un emprendedor es mejor tener apoyos que lanzarse a la aventura por libre. Esto último es lo que ocurre en la mayoría de las empresas de reciente creación. Según un estudio de la consultora Gallup, casi el 80% de los empresarios que fundaron una compañía lo hicieron recurriendo a sus ahorros personales. Ese dinero guardado les sirvió para financiar su sueño y quizá sea una forma muy romántica de iniciar una carrera empresarial. Lo malo es que si se arriesga demasiado y surgen problemas en nuestra pyme no sabremos encontrar el camino para salir adelante. Para evitarlo, es mejor tratar con las entidades financieras y pedir préstamos. De esa forma podremos guardar una parte de nuestro dinero en caso de que la situación se torne complicada.

Morir de éxito
Aunque sorprenda, la realidad indica que muchas firmas no están preparadas para asumir el éxito. Quizá lo desean, pero los emprendedores nunca piensan que su referencia puede convertirse en un bombazo y cuando ocurre no disponen de los medios necesarios para hacer frente a la demanda. Tampoco cuentan con experiencia necesaria para negociar la entrada de inversores que le ayuden con capital que serviría para adaptar la compañía a las exigencias del mercado. Para evitar esta situación, es mejor tenerlo todo previsto y soñar con el éxito mucho antes de que éste llegue a tener lugar.

Gestión deficiente de las personas
Da igual si hablamos de un presidente de una multinacional del Ibex35 o del dueño del bar de la esquina, cuando se pregunta a un empresario cuál es la clave del éxito siempre va a decir que todo es fruto de sus empleados, que son lo más importante, etc. Alguno se creerá esa declaración, otros la dirán solo por el mero hecho de quedar bien. Sea como fuere, el primer objetivo de cualquier emprendedor, tras tener claro el negocio, es contar con un equipo con talento que se sienta implicado en el proyecto. ¿El segundo? Motivarlo. De esa forma será posible alcanzar los objetivos. De lo contrario, lo más probable es que todos salten del barco a la más mínima dificultad, lo que llevará al negocio al fracaso más absoluto.

Socios mal avenidos
En el segundo punto hablábamos de que a la hora de poner en marcha un negocio es mejor ir acompañado que solo. Pero esto último tampoco es fácil. Mantenerse unido con su socio o socios durante mucho tiempo es complicado. Para empezar, hablamos de personas que se han involucrado de manera emocional en algo. Esta característica oculta posibles problemas que no tardarán en surgir. Algunas de las diferencias más importantes pasarán por los desacuerdos con respecto a las estrategias de crecimiento, la expansión, la forma de comercialización, el control de la caja, el esfuerzo personal realizado, etc. Es vital tratar de limar estas desavenencias si se pretende que la empresa no se resienta.
Control de la caja
El que tiene un negocio sabe que quizá venda mucho pero eso no quiere decir que tenga el dinero en el bolsillo. Muchos clientes pagan a plazos o lo hacen meses más tarde de la operación. En cambio, las nóminas de los trabajadores  y los impuestos no entienden de retrasos. Esta situación lleva a muchos empresarios a tener problemas de tesorería o de caja. Lo peor es que saben que ese dinero llegará, lo malo es que lo necesitan ahora y no lo tienen.

Para evitar estos problemas, es fundamental la gestión del cash. Quizá pueda arriesgarse pero si lo hace podría sufrir las consecuencias. Y si no, se perderá la oportunidad de futuro. Como se puede ver, estamos quizá ante la mayor dificultad que tiene un negocio y la que lleva al cierre a buena parte de ellos. Y es que, por norma general, los emprendedores no están formados para resolver esta situación. Por eso es fundamental contar con ayuda de expertos en la gestión del crédito.

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