morosidad_banca

Los índices de morosidad de la banca española caen al 8,74%

Según los datos aportados por el Banco de España, ha mejorado la confianza de las entidades bancarias, que en mayo habían reducido hasta los 65.346 millones de euros sus provisiones, casi 10.000 millones menos que en el año anterior.

 

Uno de los indicadores que influyen en la contratación de seguros de crédito, de riesgo financiero, a la exportación o similares para evitar pérdidas en el ámbito del comercio es el de la morosidad de la banca. En España esa tasa ha vuelto a caer por sexta vez consecutiva, llegando al 8,74% en el mes de mayo frente al 8,85% del mes anterior, según datos publicados recientemente por el Banco de España.

Unos niveles que no se veían desde abril de 2012, y que se han reducido en más de un 4,8% desde que se marcó el máximo histórico en diciembre de 2013, cuando se registró una tasa de morosidad del 13,6%. Por otra parte, el crédito total del sector menguó un 0,14% de marzo a abril, hasta los 1,26 billones de euros, y casi un -1,8% en términos interanuales.

MEJORA LA CONFIANZA

Estas cifras han mejorado la confianza y las perspectivas de cobro de las entidades financieras, que redujeron en mayo hasta los 65.346 millones de euros las provisiones, 98 millones menos que el mes anterior y casi 10.000 millones menos que un año antes. No debemos olvidar que los bancos conceden los créditos con los recursos procedentes de sus clientes. Siempre existe el riesgo de crédito, de que aquellos a los que se les otorga la financiación incumplan con sus obligaciones o se retrasen en sus pagos. Para cubrir ese riesgo están las provisiones.

De hecho, aunque la caída de la morosidad es considerable, las cantidades que se deben todavía son cuantiosas: el total de créditos dudosos supera los 110.000 millones de euros. La cifra incluye el cambio metodológico en la clasificación de los Establecimientos Financieros de Crédito (EFC), que desde enero de 2014 ya no se consideran entidades de crédito.

LA GESTIÓN DEL RIESGO DE CRÉDITO

Para el cálculo de las provisiones y llevar un mejor control de la gestión del riesgo de crédito se emplean los conceptos de pérdidas esperadas e inesperadas, para las que hay que tener en cuenta: la probabilidad de incumplimiento de sus obligaciones por parte del deudor; la exposición en riesgo o tamaño de la deuda; y las pérdidas en caso de incumplimiento.

Los reguladores bancarios obligan a las entidades financieras a tener capital suficiente como para poder absorber esas posibles pérdidas, un colchón que puede calcularse siguiendo el marco regulatorio de Basilea II. Se trata de un estándar internacional emitido por el Comité de supervisión bancaria de Basilea, que sirve de referencia a los reguladores bancarios a la hora de establecer los requerimientos de capital necesarios para asegurar la protección de las entidades frente a los riesgos financieros y operativos.

Todas las entidades deben clasificar los riesgos que hayan asumido en una de las cinco categorías especificadas por el Banco de España: Riesgos fallidos, que son irrecuperables para la entidad y que han de ser dados de baja de su balance; Riesgos subestándar, los correspondientes a los riesgos mal documentados o a contrapartidas pertenecientes a sectores económicos o regiones geográficas que pasen por un mal momento económico; Riesgos dudosos para préstamos concedidos a antiguos deudores, que lleven al menos tres meses sin incumplir sus obligaciones contractuales de pago; Riesgos dudosos por razón distinta de la morosidad del cliente, aplicados a préstamos considerados por la entidad de dudoso cobro; y Riesgos normales, para el resto.

Éstos últimos también han de subclasificarse en siete categorías, en función del riesgo aparente sopesado por la entidad que concede el crédito, y que van del ‘sin riesgo apreciable’ hasta el ‘riesgo alto con necesidad de seguimiento especial’. Para los dos primeros tipos, el Banco de España exige la constitución de una provisión específica.

crecimiento_seguro_credito

El seguro de crédito, un negocio que espera crecer en 2017

Aunque desde 2008 las compañías aseguradoras han tenido que afrontar indemnizaciones por valor de 37.000 millones de euros,

los miembros de la Berne Union se muestran optimistas y creen que 2017 será un buen año para el sector,

teniendo en cuenta el crecimiento global de los niveles de impago.

 

Recientemente, la Berne Union publicaba una serie de estadísticas y estimaciones sobre el seguro de crédito, registradas a lo largo del periodo 2012-16. Según éstas, dicha modalidad aseguradora para empresas cubre ya el 11% del comercio mundial. En concreto, el pasado año se hizo cargo de más de 1.700 millones de euros en operaciones comerciales de exportación. Una cifra que, se espera, aumente a lo largo de 2017, impulsada por el crecimiento global de los niveles de impago y de las insolvencias corporativas.

Esta asociación, de carácter internacional, es un referente para inversores y para el sector de seguros de crédito a nivel mundial. Fue fundada en 1934 por aseguradoras privadas y estatales de Francia, Italia, Reino Unido y España, que celebraron su primera reunión en Berna (Suiza). De ahí su nombre.

EL CRÉDITO, PRINCIPAL OBJETIVO

Ahora representa a compañías de 73 países, incluyendo agencias oficiales que cuentan con el apoyo de sus respectivos gobiernos, aseguradoras privadas de crédito y riesgo político e instituciones multilaterales. Su principal objetivo es el de mejorar los flujos de comercio y de inversión a través del crédito a la exportación, una póliza que protege a bancos y empresas contra los riesgos comerciales y políticos asociados al comercio y la inversión transfronterizos

Según sus datos, desde que arrancase la crisis en 2008, sus asociados han hecho frente a 37.000 millones de euros en indemnizaciones por impago, siendo 2015 y 2016 dos de los años más complicados. En concreto, se destinaron a este fin 5.000 millones de euros el pasado ejercicio y casi 5.800 millones en 2015. Según el presidente de la Berne Union, Topi Vesteri, aunque son de elevada intensidad, estas reclamaciones están dentro de los “límites tolerables” del negocio.

PREPARADOS PARA EL FUTURO

Así lo explicó en el último encuentro de la organización, celebrado recientemente en Copenhague, en el que también participaron diversos expertos en economía y relaciones internacionales. Entre ellos, Joergen Oestrom Moeller, secretario de Estado en el Ministerio de Relaciones Exteriores de Dinamarca entre 1989 y 1997. Éste señaló la creciente importancia de los riesgos políticos, generados en parte por el aumento de las políticas proteccionistas y anti-globalización surgidas en los últimos años.

Desde su punto de vista, esta situación debería ser un mero período de transición, en el que deben aflorar nuevos modelos económicos para adaptarse a los cambios demográficos internacionales. En su opinión también es necesario asumir cambios fundamentales en el papel de los países acreedores y deudores tradicionales.

Según las apreciaciones de Clive Witter, vicepresidente del grupo asegurador EDC de Canadá,  “cuando un país introduce incertidumbre en los acuerdos comerciales, distorsionando las decisiones de inversión y gasto, podemos esperar que los países y las compañías cambien sus ventas y producción a otros países con restricciones comerciales más bajas. Esto puede apoyar artificialmente algunos sectores domésticos a corto plazo, pero a largo plazo los aranceles y las restricciones comerciales reducen la competitividad global de un país y de sus empresas”, explicó.

A su entender, esto tiene un impacto inmediato en las cadenas de suministro y, en última instancia, aumenta los costos para los consumidores. “En el mundo digital de hoy, los efectos negativos de la interrupción del comercio se sienten mucho más rápido que nunca, en cuestión de días, no de meses o años”, apuntó.

UN FUTURO OPTIMISTA

A pesar de la preocupación reinante en el sector ante los cambios políticos acontecidos en diversas naciones de gran calado comercial, como EE.UU. o Reino Unido, la mayoría de los socios de la Berne Union se muestran optimistas de cara al futuro a corto plazo. Respondiendo a una encuesta previa a la reunión, los miembros del Comité de Seguro de Crédito Comercial a Corto Plazo indicaron una situación comercial difícil pero estable.

De hecho, gran parte de los encuestados aseguró que los volúmenes de negocios para 2017 muestran signos de crecimiento frente al ejercicio pasado. Es más, a pesar de las altas reclamaciones, las aseguradoras expresaron que se mantienen cómodas con los riesgos que están asumiendo.

vehiculo

¿Buscando un coche de empresa? Consulta un informe de vehículo para obtener información

Las ventajas de disponer en tu compañía de uno o varios coches de empresa son muchas. La primera y principal, el ahorro en las gestiones y el coste de tener que alquilar vehículos para realizar transportes. Además, es posible controlar mejor el gasto en gasolina de los empleados que necesiten utilizarlos y sustituir los taxis por este medio de transporte. Por esta razón, invertir en vehículos para tu negocio siempre es un paso importante que requiere de un análisis de las diferentes opciones disponibles. Y es que estamos ante una compra que requiere de una reflexión, especialmente cuando nos planteamos comprar uno de segunda mano u ocasión.

Muchas veces, de manera totalmente lógica, podemos desconfiar del pasado y prestaciones del vehículo que nos cuente el vendedor. Porque al hacernos con un coche ya usado, nos arriesgamos a que si no está en el mejor estado pronto pueda comenzar a dar fallos, lo que supondrá asumir gastos extra tras la adquisición que, obviamente, no teníamos contemplados. Por ello, para estar más seguro de si un automóvil de segunda mano es realmente una buena oportunidad, es recomendable solicitar un informe de vehículo, reporte que contiene los datos de cualquier coche de España. Solo tendrás que aportar la matrícula del auto que te interese y recibirás toda la información relacionada del Registro de la Dirección de Tráfico. Además de ahorrarte problemas en el futuro, estarás al tanto de toda la información necesaria para calendarizar sus revisiones y mantenimiento.

¿Qué tipo de información podré encontrar en un informe de vehículo?

Toda la información incluida en un informe de vehículo es 100% fiable, ya que son datos procedentes de una fuente oficial como es el registro de la Dirección General de Tráfico. Esto te proveerá de mayor seguridad a la hora de adquirir un coche de segunda mano para tu empresa.

Con un informe de vehículo, podrás saber:

  • Quién es el titular actual, ya sea persona física o jurídica. No siempre la persona que está vendiendo el vehículo es el titular, y eso es importante saberlo a la hora de realizar este tipo de compras para evitar riesgos innecesarios.
  • Datos de identificación del vehículo como el bastidor, marca y modelo, de manera que puedas tener la información general completa de tu futuro coche.
  • Domicilio registrado, que normalmente coincidirá con el domicilio del titular.
  • Datos técnicos del vehículo que constan en el registro tales como potencia, combustible, dimensiones, masas máximas, plazas, etc.
  • Municipio en el que abona el Impuesto sobre Vehículos de Tracción Mecánica.
  • Procedencia de fabricación del vehículo. Sabrás si el coche ha sido fabricado en nuestro país o en el extranjero.
  • Si está asegurado y el nombre de la compañía aseguradora, importante para conocer si actualmente posee, al menos, el seguro obligatorio necesario para poder circular.
  • Fecha de matriculación y si ha sido rematriculado. Con esta información disponible en el informe de vehículo evitarás fraudes por rematriculación, conociendo la antigüedad exacta del mismo.
  • Historial de compra-ventas del coche. Así, sabrás cuántos propietarios ha tenido.
  • Posibles embargos, cargas y precintos del vehículo, con la fecha, expediente y datos de la autoridad que lo emite para estar al día de las posibles incidencias que el o los conductores del mismo han podido sufrir.
  • Si ha pasado la última Inspección Técnica del Vehículo y la fecha de la misma.
  • El número de kilómetros reales obtenidos en la última ITV, indicando la fecha de la lectura y el origen de la lectura.
  • Información medioambiental del automóvil como el tipo de combustible, la categoría de vehículo eléctrico o híbrido, el consumo de energía eléctrica por km y la autonomía.
rapido_negocios

Inconvenientes de ser demasiado rápido en los nuevos negocios

Existe una realidad inmutable: las buenas ideas que terminan en productos necesitan ser cambiadas, modificadas y ajustadas, sobre todo al principio. Por eso, en este caso es preferible que esa idea salga rápidamente de la empresa y sea testada al instante por el mercado. Obtener la retroalimentación del consumidor es fundamental a la hora de aprender qué es lo que funciona y qué es lo que no funciona en un producto. En este caso específico, es preferible colocar algo a la venta, aunque sepamos que no será perfecto, a perder demasiado tiempo en hacer pruebas internas, ya que los resultados de éstas jamás serán tan fiables como los que nos llegan de los clientes.

 

Pero que en esta ocasión la rapidez sea la mejor aliada de los nuevos negocios no implica que lo sea siempre. En otras muchas situaciones específicas, ser demasiado veloz constituye un importante error que puede llevar a que una buena idea termine en fracaso, por no haber sido capaces de prever sus carencias antes de su puesta en el mercado. Para evitar que esta circunstancia llegue a ocurrirle, a continuación incluimos cuatro momentos en los que la rapidez se convierte en el peor de nuestros enemigos.
A la hora de lanzar un concepto que ya está probado
Cuando se presenta un producto nuevo, la fórmula del ensayo y error es recurrente y, por lo general, positiva a la hora de descubrir los factores de riesgo y los fallos del concepto. Pero esto no es interesante en el caso de que se pretenda vivir de una idea que ya existe y que otros han sido capaces de llevar al éxito. En estos casos es mucho más provechoso demorar el lanzamiento para aprender todo lo que se pueda de los errores y los aciertos de los rivales. No se trata de reinventar la rueda. De eso ya se encargó el pionero, sino de presentar un producto similar pero que carezca de los fallos del predecesor. Pongamos un ejemplo para entenderlo. Usted está interesado en el mundo de la franquicia y quiere lanzar una tienda bajo esta fórmula de una marca muy conocida como, por ejemplo, puede ser McDonald’s. En un primer momento, podría llegar a pensar que una franquicia McDonald’s es un negocio seguro. No se equivoque. Algunas funcionan mejor que otras y, en el peor de los casos, también ha habido cierres. Eso quiere decir que el sistema McDonald’s tiene unas particularidades que deben conocerse. Por tanto, el emprendedor está obligado siempre a perder el tiempo que sea necesario para descubrir el secreto de la rentabilidad de las franquicias más exitosas, y lo que llevó a otras a tener que cerrar.

 

Si usted tiene ya una marca
En los casos en los que usted haya demostrado su valía en los negocios con algún producto o servicio exitoso que le haya granjeado un nombre en su sector y con sus clientes, la velocidad también puede ser mala consejera. Ser demasiado rápidos puede hacernos perder la marca, lo que sería nefasto ante la dificultad que presenta conseguir una enseña de reconocido prestigio. Por tanto, un negocio nuevo o recién nacido tiene poco que perder si comete un error con una referencia debido a la velocidad. En cambio un negocio más consolidado sí que debe hacer un estudio mucho más detallado de los riesgos que presenta el mercado, ya que sí que tiene mucho que perder.
Si le parece exagerado, pongamos el ejemplo de un diseñador de moda que ha saboreado las mieles del éxito con colecciones pasadas, pero que ha cometido el error de ir demasiado rápido en la última, lo que ha dado lugar a un producto muy por debajo de las expectativas que esperaban los clientes. Este diseñador no solo habrá tirado por la borda su última colección sino que habrá perdido el prestigio que se había creado con anterioridad. Además habrá logrado decepcionar a los clientes, lo que le complicará en demasía volver a captarlos.

 

Cuando la empresa no puede dar soporte a la rapidez
Pongamos un ejemplo de una empresa que fábrica bicicletas para niños y que debe trabajar al 110 por cien para satisfacer la demanda de pedidos. De repente, y aprovechando el auge de personajes de dibujos animados infantiles, como Bob Esponja, llega a un acuerdo con la dueña de la marca (Nickelodeon en este caso), y coloca al simpático personaje en sus productos. A nadie se le escapa que esa empresa se debería forrar vendiendo bicicletas de Bob Esponja y sus amigos. Pero no es así. ¿Por qué? Pues porque fue demasiado rápida y trató de aprovechar el boom del personaje mucho antes de que estuviera preparada para hacerlo desde el punto de vista logístico. Eso originó que los pedidos llegaran con retrasos y fallos, lo que a la larga acabó hundiendo el negocio, ya que la empresa perdió su imagen de marca.
Esto es lo que recibe el nombre de morir de éxito. En estos casos, la velocidad tampoco es beneficiosa. Resulta evidente que no había riesgos de mercado, ya que el producto (las bicis de Bob) estaban vendidas antes de que se fabricaran. Pero se quiso ser demasiado veloz y se lanzó a comercializar el producto mucho antes de poder asegurar que la fábrica daría abasto para cubrir la demanda.

 

Cuando la velocidad va unida al ahorro
Anteriormente se ha comentado que la velocidad puede ayudar a los nuevos productos, ya que obtener la retroactividad del cliente es imprescindible para mejorar. Pero eso será imposible si lo que sale al mercado se estropea nada más abrirlo de la caja. Por tanto, la rapidez no debe confundirse con el exceso de ahorro. Se puede ser veloz, pero siempre invirtiendo la cantidad adecuada para ser capaz de poner en el mercado un producto, por lo menos, digno.

brexit_ue

Los riesgos del Brexit

Brexit, a la espera de un acuerdo muy delicado

Con el telón de fondo de una consulta electoral  en la que el terrorismo se ha erigido como el gran protagonista, la prioridad que se abre ahora para el nuevo gobierno del Reino Unido y para Europa es la negociación del Brexit y la búsqueda de un acuerdo que sea lo menos doloroso posible para las dos partes en proceso de divorcio.

Una misión casi imposible, porque a un año vista ya del referéndum que dio vía libre al Brexit la situación se encuentra envuelta en una ceremonia de la confusión donde los mensajes desde ambos bandos están enrareciendo las negociaciones, hasta el punto de que hoy ningún analista tiene dudas de que la desconexión va a generar daños económicos e importantes pérdidas de riqueza y bienestar para todos. El castigo ejemplarizante a los británicos desde la UE para evitar que ningún otro socio quiera imitar a los tránsfugas es una consigna imperante entre quienes mandan en Bruselas, mientras que desde Londres el nuevo Gabinete necesita mantener una postura de máxima dureza para no perder la dignidad, la credibilidad y el apoyo de una sociedad muy dividida.

España va a perder mucho

Estamos pues ante lo que los economistas definen como el juego de las sumas negativas, y este juego España es, posiblemente, el país más vulnerable. De hecho, España es el único país de la eurozona que tiene superávit comercial con el Reino Unido, con un saldo positivo de 7.968 millones de euros en 2016. El mercado británico es el cuarto destino de las exportaciones españolas y el sexto en origen de nuestras importaciones, con unas ventas por 19.153 millones en el último año, y creciendo, frente a unas compras por 11.184 millones. La balanza de servicios es también muy favorable a nuestro país, con el añadido de que el Reino Unido es el principal emisor de turistas hacia España, hasta el punto de que el 24 por ciento de los 74.000 millones de ingresos por turismo de 2016 corresponde al gasto de los turistas británicos.

Las inversiones

Y en el terreno de las inversiones, los datos cerrados del Ministerio del Ministerio de Economía muestran que Reino Unido fue también el principal país de destino de las inversiones españolas durante el año pasado, con un total de 8.900 millones de euros frente a los 3.819 millones del año 2015, con una inversión acumulada en el país que supera ampliamente los 50.000 millones. Un tejido empresarial y financiero al que preocupa fundamentalmente la generación de ingresos y la repatriación de beneficios. En sensu contrario el volumen de negocio generado por las empresas británicas en las fusiones y adquisiciones de sociedades españolas sobrepasó los 3.000 millones.

Es en este contexto cuando, también y como afirmaba recientemente el presidente de CESCE y ex secretario de Estado de Comercio, Jaime García-Legaz, el seguro de crédito va a tener un papel protagonista indudable para reducir el riesgo comercial de los intercambios con el Reino Unido. Se trata, nada más y nada menos, de garantizar que los riesgos económicos no los sufra las empresas sino que queden razonablemente cubiertos. Sectores económicos claves para la economía española como los bienes de equipo, agroalimentación, automóvil, telecomunicaciones, inmobiliario o servicios financieros, además del turismo, pueden verse seriamente afectados si, al final, vamos a lo que los políticos llaman un “Brexit duro” y la negociación no se hace bien.

ciberseguro

Claves para no perderse a la hora de contratar un ciberseguro

¿Qué es un ciberseguro?

Sobre las amenazas que acechan en la red a las pymes ya dimos buena cuenta en este blog hace algunas semanas. Más allá de todos los consejos de seguridad que enumeramos en su momento y que sobre todo tenían carácter preventivo, hay otra herramienta cada vez más en boga: los ciberseguros.

Según un informe de SwissRe titulado ‘Cibernética: cómo enfrentarse a un riesgo complejo’, “se está desarrollando rápidamente un mercado especializado en ciberseguro, pero hasta ahora el alcance de la cobertura es modesto respecto a la exposición potencial”.

Es precisamente ahí donde se localiza la mayor complicación cuando una pyme trata de contratar un ciberseguro que cubra sus riesgos ¿Qué estoy contratando? ¿Hasta qué punto esta póliza va a ser efectiva en caso de necesidad?

La respuesta está años luz que las que se pueden conseguir cuando se contrata un seguro de hogar o para el coche. En estas la industria aseguradora tiene unas tablas históricas capaces de cuantificar con bastante precisión cuánto cuesta el cristal roto de la mesa de un salón, o el pinchazo de una rueda. Pero no ocurre lo mismo con los ciberseguros. Aunque estos llevan existiendo desde hace casi cuarenta años en EEUU, está claro que los riesgos a los que se han tenido que enfrentar durante todo este tiempo no han parado de cambiar. Esa es su principal complejidad, definir exactamente qué riesgo está contratando.

El estudio de SwissRe también comenta que es posible que algunos riesgos cibernéticos, especialmente los relacionados con eventos de pérdidas catastróficas extremas, no sean asegurables: “En estos casos podría ser necesario un respaldo financiero de último recurso por parte del gobierno”, apunta.

¿Qué queremos asegurar?

Pero hasta que eso ocurra, al menos en España, es mejor centrarse en identificar con la mayor exactitud posible qué queremos asegurar y cuál es exactamente la cantidad que la compañía de seguros pagará en caso de que el siniestro asegurado se materialice.

En el caso de los ciberseguros, la estandarización de las pólizas es muy escasa. Por ello la precisión que una pyme debe exigir en su contrato es fundamental para evitar futuros conflictos legales.

Las coberturas

Entre las coberturas más comunes están las que cubren la responsabilidad a terceros. Es decir, el impacto que un ciberataque pueda tener, por ejemplo, en la difusión de los datos que una compañía tiene de sus clientes y el daño que esto pueda causarle. En línea con lo que le sucedió a la web de citas Ashley Madison en 2015, cuando datos de sus clientes salieron a la luz con el impacto en la vida personal que eso podía implicar para ellos. En esa línea, el seguro puede cubrir desde el coste de las demandas de los clientes, hasta el impacto en el negocio por lo que supone la pérdida de datos, pasando por el daño que puedan haber sufrido los equipos informáticos.

Otra de las coberturas más habituales consiste en que el seguro se haga cargo de las posibles extorsiones que pueda ocasionar un hackeo. En el caso del reciente ataque de WannaCry a compañías como Telefónica, los ciberdelincuentes solicitaban a las empresas afectadas una cantidad de dinero para liberar los archivos infestados. El problema, según los expertos, es que en muchos casos esas cuantías solicitadas por los ciberdelincuentes apenas superan unos pocos cientos de euros. Es decir, que casi es más barato abonarlas que pagar un seguro que las cubra.

No ocurre lo mismo con seguros que cubran otros gastos derivados de un ciberataque como puede ser el cierre temporal de negocio, el coste de contratar una campaaa para recuperar la imagen de marca dañada, el coste extra de un call center para atender a los clientes afectados, etc.

En realidad, todo depende del tipo de empresa y de los riesgos en que pueda incurrir. Aún así, contratar el seguro no lo es todo. Puede llegar el momento de necesitarlo y que a la aseguradora se niegue a recompensar lo pactado debido a que la compañía no haya hecho sus deberes adecuadamente. Por ejemplo, en el caso de WannaCry, las afectadas lo fueron por no haber incorporado a tiempo las actualizaciones del sistema Windows. Muchos seguros eso lo podrían considerar una negligencia, en línea con lo que ocurre en los seguros de automóviles si el conductor que ha sufrido el siniestro da positivo en el control de alcoholemia.

Seguro de crédito

Leyendas negras del seguro de crédito

Cada vez son más las pequeñas y medianas empresas que deciden contratar un seguro de crédito con el fin de protegerse frente a los riesgos de incobrables e insolvencias concursales. Esto ocurre después de las malas experiencias sufridas durante los peores años de la crisis económica, cuando muchas pymes se vieron obligadas a echar el cierre por culpa de la morosidad de sus clientes.

Nuevos tiempos para el seguro de crédito

Ahora, España es uno de los países del mundo en los que más pólizas de seguros de crédito se adquieren. ¿Por qué? Probablemente porque nuestros empresarios están tomando consciencia de sus ventajas, entre ellas la cobertura contra las pérdidas sufridas por insolvencia, tanto para la venta de productos como de servicios. Es una buena forma de evitar la incertidumbre, ya que se suele garantizar el cobro de entre el 70% y el 90% de las facturas emitidas.

Por otra parte, los proveedores de este servicio también han mejorado su oferta y le aportan a sus clientes nuevas opciones adaptadas a sus necesidades con asesoramiento personalizado: diagnóstico de riesgos, tanto para medir la solvencia de otras empresas como para entrar en nuevos mercados; herramientas tecnológicas con las que llevar a cabo gestiones de forma cómoda y sin desplazamientos; análisis y valoraciones, etc.

Aclaremos las leyendas negras

Sobre el seguro de crédito siguen pesando malas opiniones que hacen dudar a muchos emprendedores sobre si contratarlo o no, y que hay que erradicar. Por ejemplo, en ocasiones se oye que es un proceso altamente burocrático que va a robarnos un tiempo que no tenemos. Precisamente esas nuevas tecnologías de las que antes hablábamos han aligerado y acelerado los pasos a llevar a cabo, que casi siempre se pueden realizar por vía telemática y en tiempo real.

Otra leyenda negra habitual es la de que se trata de un producto de precio elevado al que sólo pueden acceder las corporaciones con un volumen de negocio elevado. Sin embargo, las primas medias no suelen superar el 0,5% de la facturación de la empresa que solicita los servicios, y en ellas no sólo se incluye la indemnización en caso de impago, también otros de los servicios antes mencionados, la mayoría relacionados con la gestión del riesgo de crédito.

También se habla de que este tipo de pólizas no son especialmente útiles ya que sólo cubre a los clientes cumplidores. Pero es que hasta éstos pueden tener problemas puntuales para pagar a sus proveedores, y cuando esas vicisitudes surgen, la compañía aseguradora es la que puede cubrir su déficit de efectivo. Por otra parte, lo lógico es que nadie quiera hacer negocio con morosos constantes por el riesgo que ello supone. Por eso, las aseguradoras cuentan con una serie de herramientas analíticas eficaces no sólo para salvaguardar sus bienes, sino para que el tomador del seguro tenga una cartera de clientes sana que impulse su crecimiento.

Precisamente se refiere a ese crecimiento otro de los rumores habituales sobre el seguro de crédito. Algunos afirman que frena las ventas y la expansión comercial porque evita los enlaces comerciales con determinadas compañías. Sin embargo, la aseguradora es la principal interesada en el crecimiento de su cliente, ya que el precio de su póliza suele ir asociado a su facturación. Por eso ayudará a la corporación tomadora a aceptar los tratos más ventajosos y seguros para el negocio a través de análisis concienzudos de sus clientes.

No más incertidumbre

Como ya se ha comentado, contratar un seguro de crédito no sólo es útil para cobrar esas facturas cruciales que se quedan pendientes de pago, sino también para arrojar luz sobre clientes dudosos y evitar la incertidumbre generada por dudosas operaciones. De esta manera, facilita el trabajo del empresario y despeja el camino para apoyar su crecimiento.

morosos

6 claves para evitar clientes morosos

Cuando eres autónomo o tienes una Pyme, especialmente en el momento en el que tu empresa da sus primeros pasos, es común -y lo más lógico- que busques tener el mayor número de contactos y clientes posible. Sin embargo, precisamente por estar arrancando y en una etapa inicial, tu organización es más vulnerable a los morosos. Por eso, con este post queremos darte algunas claves para poder evitarlos.

Y es que tener clientes deudores es uno de los problemas más habituales en el mundo de los negocios. Pocos son los empresarios o autónomos que en una dilatada trayectoria empresarial no los han sufrido alguna vez. Se trata además de una circunstancia que afecta especialmente a empresas de reciente creación y profesionales que están iniciando su actividad, impactando en su capacidad de pagos e, incluso, en sus posibilidades de continuidad, al no disponer de una gran cartera que les permita asentar unos pilares sólidos.

Consultar los listados de morosos, evaluar la solvencia de los nuevos clientes, comprobar la veracidad de sus datos y dejar claras las condiciones del contrato son algunas de las claves que pueden ayudarte a dar con el cliente ideal. A continuación, te mostramos 5 que consideramos importantes para evitar cruzarte en el camino con la morosidad.

Consulta los ficheros de morosos

La primera y principal medida es comprobar si la persona o entidad jurídica tiene obligaciones exigibles pendientes de pago, consultando en los ficheros de morosos más importantes, como lo son por ejemplo el Registro de Aceptaciones Impagadas (RAI),  el Experian Bureau Empresarial o ASNEF.

Otras claves para no encontrarte con morosos

Además de chequear su presencia en un registro de morosos, obtener información y datos sobre otras empresas o autónomos en fuentes fiables puede librarte de tener que enfrentarte a los impagos en operaciones comerciales de todo tipo. Estas son otras claves para firmar acuerdos con mayor seguridad:

 

  1. Conocer a la empresa o persona física con la que se va a negociar

A veces, algunos negocios pueden tener detrás una empresa falsa, por lo que realizar una búsqueda en el Registro Mercantil y de la Propiedad y solicitar un informe de riesgo puede serte de utilidad para conocer si verdaderamente existe la entidad registrada, desde cuándo está operando en el mercado y otros datos sobre la misma: domicilio social, administrador, socios o nivel de solvencia.

 

  1. Establecer las condiciones del contrato

Llevar a cabo un riguroso proceso de facturación, estar pendiente del vencimiento de las facturas y dejar claras las condiciones de pago son pilares básicos para que tus clientes puedan responder correctamente ante las obligaciones que estipula toda relación contractual.

Es conveniente también especificar los tiempos y los métodos de las facturas claramente, ya que es un derecho que corresponde a quien firma el contrato.

 

  1. Cobrar por anticipado

Establecer un sistema de pagos al contado o por adelantado (en total o en parte y en la medida de lo posible) puede evitar que tengas que hacer frente a facturas impagadas. No es extraño que empresas de eCommerce y profesionales de todo tipo fijen el pago el día en el que se incurre en la deuda -no acumulando facturas pendientes de cobro- o, en su defecto, piden un porcentaje por adelantado y el resto el día que se realiza la transacción.

 

  1. Solicita un Informe investigado

El investigado es un informe con el que podrás conocer toda la información disponible sobre la empresa con la que quieres hacer negocios. Incluye evaluaciones de analistas expertos sobre cuestiones tan relevantes como su score de liquidez o la probabilidad de retraso en sus pagos. En definitiva, es una gran herramienta para asegurarte de que aquella entidad o persona con la que vas a hacer negocios tenga un correcto comportamiento de pagos y no arrastre deudas que podrían lastrar tu desarrollo empresarial.

 

  1. Protégete con un Seguro de crédito

Las soluciones de gestión del crédito de CESCE te permiten conocer en todo momento la situación de solvencia de tus deudores y activar un seguro para aquellos que presenten más riesgos. También te permiten asegurar toda la cartera de clientes en la modalidad ‘full cover’. O adelantar el cobro de las facturas cediéndoles a ellos el riesgo de impago, en una modalidad de financiación que se conoce como ‘Factoring sin recurso’.

ciberseguridad

7 pasos para ponerte a salvo de un ciberataque

El ciberataque del pasado viernes contra miles de empresas de todo el mundo ha vuelto a poner el foco en la vulnerabilidad digital. Telefónica y más de un centenar de multinacionales del mundo han sufrido una extorsión que no les suena raro a muchas pymes españolas. El cibercrimen se está expandiendo como la espuma en los últimos años. A pesar de no estar rodeado de tanta expectación mediática como el ataque de la semana pasada, lo cierto es que estos secuestros de datos a cambio de dinero, extorsiones y robo de información son cada vez más habituales entre los más vulnerables. Las pequeñas compañías. En 2016, el 32% de las pymes españolas sufrió un ciberataque, según el International Business Report de Grant Thornton.

Si la suya no es una de esas compañías, la pregunta que debe hacerse, según los expertos, es: ¿cuándo me va a tocar a mí? Resignados a lo que parece inevitable, el esfuerzo debe concentrarse en tratar de minimizar los daños de cualquier intento de abordaje informático hostil.

Por supuesto, decirlo es mucho más fácil que aplicarlo. El viernes que se produjo el ya famoso ataque de ransomware, Microsoft no tardó informar que el virus estaba atacando a una debilidad de su software e informaba de que el parche para “tapar” esa debilidad estaba disponible. Esto que para Chema Alonso, el famoso hacker contratado por Telefónica, pudo ser clave para frenar el ataque.  Pero seguro que esas indicaciones sonaban a chino en muchas pymes en las que el informático suele ser un colega del jefe que de vez en cuando se pasa por la empresa para “dar un repaso a los ordenadores”.

Dando por sentado que, aunque no debería ser así, la informática y la ciberseguridad no son las prioridades de muchas pymes, hay una serie de recomendaciones que hay que tener siempre muy presentes para guardar a buen recaudo la información más importante de la compañía.

 

1.- Ordenadores con antivirus. Sí, parece de Perogrullo, pero ocurre en más pymes de las que sería deseable: hay ordenadores con el antivirus sin actualizar. Eso que parece un descuido sin demasiada importancia es vital como primer muro de contención contra los continuados ataques informáticos que arrecian cada año. Más de 105.000 contra las pymes durante 2016, según los datos de Instituto Nacional de Cibersguridad (Incibe). Eso sí, tampoco hay que pasarse e instalar 10 como hacen algunas empresas. Con uno bueno es suficiente.

2.- Contraseñas cuidadas. Otro básico como el anterior. Increíble pero cierto, todavía hay contraseñas en el mundo empresarial, del tipo abc, o 1234. Que la pereza por pensar un poquito y utilizar alguna que otra neurona para la memoria no consigan ponérselo tan fácil a los hackers. Aquí sí, cuanto más rebuscada mejor, hasta que se generalicen los accesos vía lectura del iris del usuario o a través de la huella dactilar que ya usan algunas entidades financieras.

3.- Copias de seguridad guardadas en el cajón de la abuela. Aunque los términos puedan parecer contradictorios es la mejor de las decisiones. Hay que hacer copias de seguridad de manera periódica. No solo una, sino varias. Y de todas ellas, una debe ir a un lugar totalmente desconectado de internet. Esa será la tabla de salvación más segura para recuperar toda la información tras un posible ataque.

4.- Apostar por la nube. En este blog ya hemos hablado en muchas ocasiones de los beneficios de la nube para las pymes. Sin olvidar el consejo anterior. Alojar los archivos clave de una compañía en la nube, cada día se plantea como un requisito más imprescindible. Cualquier proveedor de alojamiento en la nube tiene sistemas e informáticos más capacitados para velar por la seguridad de los datos que albergan. Más que nada porque esa y no otra es la base de su negocio.

5.- Actualizar y actualizar y volver a actualizar. “Hay una nueva actualización disponible”. Quién no se han encontrado esta frase al abrir el ordenador y ha dicho. “Uff ahora no tengo tiempo”. Pues aunque suene repetitivo, cada vez que un proveedor de software envía este tipo de actualizaciones lo hace para “parchear” alguna fisura en la seguridad de los programas que suministra. No parase a actualizar significa dejar un poco más abierta la puerta a los ciberdelincuentes.

6.- Formación y concienciación de los empleados. No, no hay que estudiarse un tratado de informática. Solo aplicar el sentido común. El buzón del correo electrónico hay que gestionarlo de la misma forma que se gestionan las relaciones personales. Y todos los directivos y empleados de la empresa deben tener esto muy claro. El Instituto Nacional de Ciberseguridad Español (Incibe) asegura que el mayor riesgo de las empresas no está en los ataques externos, sino en las prácticas de riesgo de los propios empleados.

Estos deben saber que hay que ser tan precavidos en sus comportamientos virtuales como en la vida off line. Es la manera más segura de actuar. Por ejemplo, imagine que se encuentra a alguien en el metro y le dice, ¿me podrías dar tu email y te envío cositas? ¿Cómo reaccionaría? Probablemente espantado. De la misma manera hay que actuar cuando un desconocido en Internet o en redes sociales solita información personal.  Hay que huir de mails de desconocidos y mucho menos si en ellos te invitan a pinchar en algún link. Por supuesto, ni que decir tiene si la información que solicita es algún dato personal como: emails, contraseñas, números de cuenta.

7.-Redes sociales. Se han convertido en una herramienta clave para las estrategias de marketing de las pymes. Pero también son un peligro de alto voltaje para la seguridad digital. Es el lugar donde es más natural interactuar con desconocidos que pueden tratar de colocar algún tipo de virus en las empresas a las que, por ejemplo, quieran robar datos. Aunque el principal problema al que se enfrentan las empresas en las redes sociales es la suplantación de identidad y los perfiles falsos que pueden dañar su imagen y los equipos de sus clientes.

 

Además de estos consejos básicos, todas las empresas deberían actualizar sus protocolos de seguridad y atender a la formación especializada que el Incibe está impartiendo para las pymes. Tampoco está de más repasar su Kit básico de concienciación.

luces_brasil

Luces y sombras de hacer negocios en Brasil

Brasil y España quieren potenciar sus relaciones económicas y hacer negocios en Brasil. Así lo han manifestado estos días mandatarios de ambos países a lo largo del viaje que el presidente del Gobierno español Mariano Rajoy ha realizado a Brasil esta semana.

Un destino atractivo con mucha historia

Los atractivos de la tierra que dio origen a la samba son indudables. Es la quinta economía del mundo, con una población de 206 millones de habitantes, más de cuatro veces la española. Su PIB asciende a 1,7 billones de dólares y su renta per cápita se sitúa en los 8.500 dólares. Son muchos los empresarios españoles que ya han apostado por Brasil como destino para sus exportaciones o proyectos de internacionalización. En la actualidad, es el segundo socio comercial de España en Iberoamérica. Y España, el tercer inversor extranjero allí.

Muchas de esas empresas llegaron atraídas por los primeros procesos de privatización que el país inició a finales del siglo pasado. La presencia española es habitual en sectores como la energía, las finanzas, los seguros y el turismo, entre otros. Pero los últimos años no han sido fáciles. La crisis brasileña ha impactado en ellas, y en 2016 las exportaciones cayeron un 18%. Los impagos se generalizaron y con ellos las quiebras empresariales.

La situación

El Gobierno brasileño presidido por Michel Temer quiere paliar esa situación. Aunque la economía todavía está débil, ha puesto en marcha un nuevo proyecto de inversiones en infraestructuras de transporte y energía para dar entrada a inversores internacionales que se denomina Crescer. Consta de 34 proyectos, entre los que se encuentran cuatro aeropuertos, tres líneas de ferrocarril, dos autopistas, cinco áreas portuarias… Las oportunidades de negocio también se extienden, según la información de la Cámara de Comercio Española, a sectores como el aeronáutico, las energías renovables, la gestión de residuos y el medioambiente.

Con el proyecto Crescer, el Gobierno de Brasil ha puesto en marcha un plan de concesiones que mejora la transparencia en el proceso de negociación, la seguridad jurídica e incluso introduce un sistema de arbitraje para dar mayor seguridad a los inversores internacionales.

Es uno de los pasos para tratar de soltar el lastre que pesa sobre la actividad económica y financiera de Brasil.  En 2016, fue calificada como la más cerrada de toda América Latina por un estudio realizado por el Instituto de Pesquisa Económica Aplicada (Ipea) y la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal). El informe Doing Business del Banco Mundial, la sitúa en el puesto 123 de los 190 países que se analizan.

Las sombras de hacer negocios en Brasil

Entre las principales dificultades a las que se enfrentan los empresarios que quieren hacer negocios en Brasil está la excesiva burocracia. Se necesita una media de 13 trámites y 119 días de trabajo para iniciar una empresa. Un permiso de construcción puede tardar en tramitarse más de un año. Los impuestos son otro de los puntos débiles para hacer negocios en Brasil. Según la revista The Economist, “los conflictos por impuestos son tan brasileños como los bikinis o la samba”. El número de impuestos diferentes ronda la centena y la carga impositiva está entre las mayores del mundo. La normativa fiscal cambia continuamente motivo por el cual se aconseja a los inversores internacionales que todas sus gestiones estén supervisadas por abogados brasileños expertos actualizados.

Esto repercute directamente en la carestía de los productos hasta tal punto que es el quinto país más caro del mundo, según el famoso índice BigMac.

Las Olimpiadas

Las infraestructuras tampoco ayudan. Las Olimpidadas de Rio de 2016 sacaron a la luz las importantes carencias que tiene el país. Más allá del caos en el marco del evento, el país desaprovechó la ocasión para modernizar las infraestructuras básicas. Tampoco dio el impulso esperado en desarrollo tecnológico. Unas carencias que impactan de lleno en la rentabilidad de los proyectos empresariales que puedan emprenderse en aquel país. Hace unos años, El Confidencial contaba las dificultades a las que tenía que enfrentarse Zara en materia de impuestos y en su gestión logística en aquel país.

En ese reportaje también se detenía en analizar el impacto que el negocio de la multinacional de Amancio Ortega, las rígidas leyes laborales y el poder de los sindicatos en el país. Aseguraba que el coste salarial para el empresario casi triplica el sueldo que percibe el trabajador. Aún así, según un informe de Morgan Stanley, “el margen de beneficios es tres veces más alto que el promedio de otros países en algunos sectores”. Además, recuerde que la corrupción puede afectar directamente a su actividad.

Es decir, invertir en Brasil tiene su sufrimiento, pero si se hace bien puede merecer la pena. Un alto nivel de información y un buen seguro son requisitos obligados.

concurso_acreedores_insolvencia

El concurso de acreedores, menos traumático con la insolvencia inminente

Hace unos días hablábamos de cómo evitar el temido concurso de acreedores pero, ¿qué pasa cuando llega? La Guía de actuación de la empresa ante la insolvencia de la Confederación Española de Organizaciones Empresariales (CEOE) y el Consejo General de Economistas (CGE) también da algunas recomendaciones para superar ese tan indeseado proceso de la mejor manera posible.

La Ley Concursal

Este texto nos lleva a revisar la Ley Concursal, que determina las funciones en materia de aplazamientos de pago de deudas, reintegros de prestaciones e ingresos percibidos de forma indebida, compensación, reembolso del coste de las garantías, desistimiento, convenios o acuerdos en procedimientos concursales.

Esta Ley Concursal impone la obligación de solicitar la declaración de concurso de acreedores en caso de situación de insolvencia. En su artículo 5 contempla un plazo de dos meses para realizar este trámite desde el momento en el que se conoce la situación de quiebra. En cualquier caso, si se iniciaran negociaciones con los acreedores para intentar conseguir un acuerdo, se permite la ampliación del plazo hasta un máximo de seis meses.

Cómo actuar antes un caso de insolvencia inminente

Si se detecta un caso de insolvencia inminente, la guía de CEOE y CGE recomienda presentar la solicitud de concurso de acreedores lo antes posible. ¿Por qué? Para empezar, porque cuanto más se acerque la empresa a la insolvencia peor será la imagen que tendrá de ella el mercado. Esto repercute directamente de forma negativa sobre la confianza que acreedores, clientes, directivos y trabajadores tienen de ella. Ello dificulta aún más, si cabe, el trance y precipita la liquidación final.

Por otra parte, si la empresa se anticipa, evitará el peligro de que un acreedor se anticipe en la solicitud y podrá preparar con antelación los recursos necesarios para la puesta en marcha del concurso de acreedores, siendo así más fácil hacer frente a los costes de tramitación. Esta planificación deja sobre la mesa un escenario favorable para la negociación con trabajadores y acreedores, que se realiza con la mediación de los administradores concursales. Dicha mediación se realiza bajo la tutela del juez mercantil y permite convenios con quitas y/o esperas considerables.

Debe comunicarse al juzgado el inicio de dichas negociaciones y, para evitar publicidad negativa, se puede solicitar que el proceso no sea publicado en el Registro Público Concursal. De esta manera se impide a los acreedores (excepto a los de derecho público) iniciar ejecuciones de bienes o derechos necesarios para la continuidad de la actividad económica, y se suspenderán por el juzgado las que estén en trámite.

La recta final del concurso de acreedores

Si no hay marcha atrás ni forma de salvar la empresa, es perentorio preparar un plan de liquidación que contemple la venta de los activos maximizando el precio y minimizando el tiempo preciso para su enajenación. Hay que tener en cuenta que la actividad de la sociedad será mucho menor durante la época concursal, principalmente por el descenso de la confianza del mercado y de los agentes implicados.

Es normal perder clientes y suministradores de bienes y servicios, sobre todo financieros. También cae la capacidad de persuadir, el poder de negociar con proveedores y empleados, y, por supuesto, aumenta la desmotivación de los equipos de trabajo.

La importancia de revisar

Por otra parte, es importante revisar las actuaciones de los últimos años, como mínimo dos, para analizar si algún acto puede resultar rescindido en caso de concurso o conllevar la culpabilidad de los administradores de la compañía. Y prever una mínima tesorería para atender los costes del concurso de acreedores, así como para las adquisiciones al contado de compras y servicios. Eso o asumir la aparición de nuevos créditos para poder cubrir las indemnizaciones del personal despedido en caso de restructuración de plantilla, y para poder realizar devoluciones de efectos descontados de clientes.

Si se considerase que al negocio le queda potencial y que podría salir adelante con un nuevo equipo directivo y con un inversor potente que aporte sinergias a la compañía, se podría presentar en el juzgado una oferta vinculante de adquisición que, en principio, se tramitaría con agilidad.

reino_unido

Reino Unido ya negocia pactos comerciales con 15 mercados

La filtración es oficial. La ha realizado Liam Fox, del Departamento de Comercio Internacional del Gobierno británico. Nada más emprender Reino Unido la desconexión con Europa.

La exclusiva se la llevó el medio británico IBTimes. El Ejecutivo de Theresa May, tan sólo unas horas después de invocar el Artículo 50 del Tratado de Lisboa que emprendía la maniobra de auto-expulsión británica de la Unión Europea, admitía estar en negociaciones abiertas con otros mercados y bloques comerciales, tratados de libre tránsito de mercancías, bienes y servicios. Semanas antes del Brexit. Quizás, incluso, meses. Y a pesar de la tajante advertencia de las autoridades comunitarias, que alertaron a Reino Unido en Downing Street de que el acceso al mercado interior europeo de inversiones, comercio y ciudadanos británicos estaría supeditado a la ausencia de diálogos colaterales en esta materia con otros países, latitudes y bloques aduaneros.

La decisión de Reino Unido parece dar prioridad a nuevos tratados fuera de sus, hasta ahora, socios europeos, que a la preservación de garantías y derechos para operar en el mercado interior comunitario. Es decir, que Londres buscará en su diálogo con la UE un pacto único, sin esperar al visto bueno de socios individuales y contrarios a su estrategia, como Alemania o Francia, para sellar, cuanto antes, pasarelas comerciales con otros mercados. En concreto, la iniciativa de la diplomacia económica británica ha tenido como destinatarios nueve latitudes (aunque, en realidad, suponen quince países), dentro de una táctica negociadora que englobaba otros nueve grupos de trabajo de expertos del Gabinete May.

Estos son sus interlocutores… y las declaraciones que anticipaban las intenciones comerciales.

Australia

“Ambas partes queremos en el futuro generar un acuerdo de libre comercio que cree, además, nuevas oportunidades de inversión. Priorizaremos las consultas y los intereses de nuestros respectivos sectores privados para buscar puntos en común y sellar un pacto bilateral en toda regla”, apuntaron tanto el ministro de Comercio australiano, Steven Ciobo, como el Secretario de Comercio Internacional británico y filtrador de la estrategia, Liam Fox, en septiembre de 2016.

China

“Los beneficios mutuos son claros. China es la segunda mayor economía del mundo, las exportaciones británicas al gigante asiático han crecido exponencialmente en los últimos años y Reino Unido reclama más inversiones de China que de cualquier otro mercado europeo”, apuntaba Philip Hammond, Chancellor of the Exchequer o Ministro de Hacienda, en noviembre del pasado año.

Consejo de Cooperación del Golfo (Bahréin, Kuwait, Omán, Qatar, Arabia Saudí y UAE)

“La libre circulación de mercancías nos hará más ricos: Elevará nuestras inversiones, mejorará nuestra productividad y transformará nuestros niveles de vida al crear nuevas oportunidades a nuestros ciudadanos”, dijo Theresa May en diciembre ante autoridades de los seis países del CCG.

Israel

“Estrecharemos nuestra cooperación en el orden económico, tecnológico, de seguridad, en el campo del ciberterrorismo y en muchas más áreas de colaboración. Incluidos acuerdos comerciales que nos ayuden a mejorar nuestra seguridad y alcanzar la paz en la región” de Oriente Próximo, precisó el primer ministro israelí, en marzo de 2017 durante un encuentro oficial con el Gobierno británico.

India

“Tenemos un compromiso de acuerdo con el Ejecutivo de la India para trabajar de forma conjunta en la elaboración de unas relaciones comerciales sólidas y perdurables, lo que significa más comercio e inversiones para los empresarios británicos, más empleo para ambas partes y más garantías de negocios para los dos países”, aclaró May en noviembre de 2016.

Nueva Zelanda

“Estamos listos para negociar un acuerdo de alta calidad y garantías consolidadas en el terreno comercial con Reino Unido cuando la ocasión lo requiera y así lo aconseje el diálogo para la salida de Londres del club comunitario”, señaló en enero de este año el primer ministro neozelandés, Bill English.

Noruega

“El parternariado entre Noruega y Reino Unido es fuerte y resistente, particularmente en el ámbito del comercio y los negocios. Hemos acordado trabajar en la dirección de cerrar un acuerdo comercial en los próximos años”, anticipó en noviembre la ministra de Comercio noruega, Monica Mæland.

Turquía

“Podemos anunciar hoy un acuerdo bilateral entre Turquía y Reino Unido que sienta las bases de un diálogo y una cooperación mutua entre nuestros gobiernos en la esfera económico-comercial, que también afecta a nuestros acuerdos de intercambio militar y a la estrategia de defensa y seguridad”, explicó May en enero durante un encuentro oficial en Turquía, en el que también subrayó “el establecimiento de un grupo de trabajo comercial para explorar las vías de mejora de los cauces de intercambio de servicios y mercancías” entre ambos países.

Corea del Sur

“Un grupo de trabajo formal ha sido creado por ambas naciones, que ya se han reunido en, al menos, cuatro ocasiones este año, para discutir cómo desmantelar las barreras comerciales y establecer oportunidades futuras y ambiciosas en el plano del libre comercio, después de consumarse la desconexión por el Brexit”, informaba la agencia Bloomberg en diciembre.

EEUU

“Un Reino Unido libre e independiente es una bendición para el mundo y para que nuestras relaciones sean más fuertes que nunca. Ambos, América y la Gran Bretaña comprenden que deben ser responsables con sus trabajadores y ciudadanos. Por eso, avanzaremos en el fortalecimiento de nuestras mutuas relaciones comerciales, de negocios y en el ámbito de la política exterior”, Donald Trump, en enero.