Fórmulas de cobro cuando se sale de España

formulas_cobroVender fuera de España es importante, pero debe hacerse con cuidado. Hay que tener en cuenta que cuando establecemos relaciones comerciales con otros países es importante considerar aspectos como la distancia física que nos separa de los nuevos clientes, las diferencias entre aquellas legislaciones y las nuestras, u otras características y peculiaridades específicas de los territorios a los que nos estamos dirigiendo. Pues bien, otro asunto crucial que ha de acometer el emprendedor es elegir la fórmula con la que va a cobrar los productos y servicios que exporta, sobre todo teniendo en cuenta que cuando aparece un problema en otro lugar es, habitualmente, más difícil de resolver que cuando surge en el país propio.

 

Adelantar el cobro. Sin duda, la mejor fórmula para que el emprendedor que exporta se quede tranquilo es adelantar el cobro, aunque es difícil encontrar clientes que estén dispuestos a pagar por anticipado antes de recibir los productos o servicios. Aunque no se pierde nada por intentarlo, si no se logra instaurar este método desde el primer momento no es conveniente insistir demasiado en ello. Si lo hacemos, estaríamos enviando un claro mensaje de desconfianza hacia nuestros interlocutores, que podría -a medio o largo plazo- perjudicar la relación establecida con ellos.

 

Pago a la entrega de la mercancía. No es una fórmula tan eficaz ni rentable como el cobro por adelantado, pero evita también cualquier tipo de problema, ya que solo se entrega la mercancía en el momento en que se realiza el pago. Para llevar a cabo esta operación, vendedor y comprador pueden quedar en un punto acordado previamente –normalmente un almacén o un muelle cercano al lugar donde se va a producir el embarque-  y llevar a cabo el intercambio.

 

Depósito franco. Es otra fórmula interesante y muy utilizada. Los servicios de aduanas de todos los países suelen disponer de un depósito franco que permite al exportador llevar su mercancía a ese territorio y almacenarla allí hasta que se lleva a cabo su venta. Una vez que el importador acude allí, paga la mercancía y los aranceles correspondientes, ya puede retirar los productos.

 

Retraso con intereses. Los usos y costumbres pueden aconsejar elegir una fórmula de pago u otra. Por ejemplo, hay países en los que los pagos se realizan habitualmente con gran seriedad, mientras que en otros se toman de forma más relajada. Una buena manera de evitar que no se realicen en el momento preciso y lleguen a eternizarse –algo que sucede habitualmente en momentos de incertidumbre o dificultades macroeconómicas- es establecer altos intereses de demora. Esto agilizará que el dinero llegue antes al bolsillo del exportador y, en caso de que no sea así, éste recibirá una indemnización económica por la tardanza.

 

Cheque, transferencia y pagaré. Cuando la relación entre exportador e importador es de confianza, se suelen utilizar fórmulas de pago habituales como los cheques, las transferencias bancarias y los pagarés. Eso sí, hay que tener cuidado cuando la fórmula elegida es un cheque personal, porque uno se puede encontrar a veces con la desagradable sorpresa de que no disponga de fondos suficientes. Por su parte, la transferencia bancaria tiene la ventaja de la rapidez y de su bajo coste, en realidad se trata de una orden de pago que puede ser condicionada o no. Mientras que el pagaré, aunque ya en desuso en algunos lugares, también constituye una fórmula habitual en operaciones en las que existe cierta relación y conocimiento entre ambas partes.

 

Finalmente, y si no quiere correr ningún riesgo, lo mejor es protegerse con un seguro.

Last modified: 23/11/2016