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Cómo escapar del concurso de acreedores

Detectar la crisis pronto, fundamental

No es nada raro ver cómo un proyecto empresarial viable y con potencial pasa por procesos difíciles, de falta de solvencia, que acaban desembocando en el indeseado concurso de acreedores. Con el fin de arrojar algo de luz y de ofrecer consejos válidos al respecto, la Confederación Española de Organizaciones Empresariales (CEOE) y el Consejo General de Economistas (CGE) acaban de publicar la Guía de actuación de la empresa ante la insolvencia.

Este documento tiene como objetivo ayudar a pymes y autónomos a buscar soluciones ante un proceso de crisis de estas características. Y lo hace abordando todas sus fases, empezando por la detección de la insolvencia.

Según el texto, siempre es más fácil salvar un negocio si se detecta de forma temprana un futuro lleno de impagos. De esta manera se pueden implementar medidas correctoras y planificar un cambio de rumbo que mejore la situación. Para ello es importante saber discernir entre solvencia (cumplir con los compromisos de pago) y viabilidad (que puede generar en el futuro los recursos suficientes para mantener su actividad).

Reconducir el negocio y evitar el concurso

Si la compañía no es solvente pero sí viable, una buena solución para salir adelante está en reorganizarla y reestructurarla internamente, y reconducir su estrategia de negocio. Por otra parte, también sería conveniente negociar con los acreedores y empleados acuerdos extrajudiciales o concursales.

Una vez retomada la situación de normalidad, y con el fin de recobrar la reputación perdida de cara a los clientes, una buena solución sería la de contratar un seguro de caución que garantice los pagos de nuestra corporación. Tampoco sería descabellado incluir en los presupuestos anuales la contratación de un seguro de crédito que nos evite pasar por el trance de que nuestra compañía pase a ser insolvente por culpa de la morosidad.

Más vale prevenir

Entre las recomendaciones del documento de la CEOE está el de aprovechar la época de ‘vacas gordas’ para prepararse ante posibles crisis, estableciendo sistemas adecuados de control económico-financiero, así como un sistema de alertas ante riesgo de insolvencia futura.

Es importante estar pendiente de descensos significativos en la cifra de negocios o en los márgenes; observar si existe un abandono del proyecto empresarial por parte de determinados directivos, especialmente los directores financieros; estar pendiente de cambios regulatorios en el sector en el que se enmarque el negocio; detectar pérdidas de concesiones administrativas o distribuciones; retrasos en los pagos a los acreedores o en el cobro de clientes; y, por supuesto, preocuparse cuando no se puedan renovar las pólizas de crédito.

Contar con un buen presupuesto de tesorería puede ayudar a superar con menor dificultad los momentos de crisis y la posibilidad de llegar a un concurso. Éste supone la conversión de la información contable del presupuesto de la compañía en previsión de flujos de caja, que son los que permiten una adecuada gestión del circulante y de las necesidades de inversión, así como minimizar los costes financieros.

Por otro lado, la guía recomienda prestar atención a la gestión de las existencias, del crédito a clientes y de la financiación recibida de los proveedores, con el fin de conocer de antemano potenciales variaciones en el capital circulante.

Tomar las precauciones debidas no sólo evitará crisis y concurso de acreedores o, incluso, quiebras indeseadas, también sanciones a aquellos empresarios que hayan sido negligentes y cuyas (malas) decisiones hayan provocado o agravado una situación de insolvencia. La normativa concursal establece en estos casos que se inhabilite al profesional responsable durante un plazo que puede oscilar entre los dos y los quince años.

Esto incluye no sólo al empresario de turno, también a sus administradores, liquidadores, apoderados o, incluso, a los socios responsables de malas praxis. De hecho, todos ellos pueden ser condenados a satisfacer a los acreedores todos o parte de los créditos que resulten incobrables.

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Facturas rectificativas: todas las claves para usarlas con efectividad

A todo empresario le ha pasado alguna vez: revisar la documentación y detectar un error en una factura ya emitida. Si eso se produce tras haber pagado el IVA correspondiente las ganas de tirarse de los pelos se multiplican. Pero antes de lanzarse a la desesperación o a la resignación debe saber que existe una fórmula para subsanar algunos de esos errores: la factura rectificativa.

El primer requisito para emitir una factura rectificativa es, como hemos comentado, que el error se haya detectado tras haber abonado a Hacienda su correspondiente IVA.

Los errores que permiten emitir este tipo de factura son varios: identificación de las compañías, datos mal reflejados, ausencia de información calve e, incluso, un cálculo erróneo de la cuota del IVA.

En segundo lugar, hay que tener claro que la factura rectificativa no es un duplicado de la errónea. Es muy importante que la rectificada lleve una serie de numeración diferente al del resto de facturas. Por ejemplo, si se equivocó en algún dato de la factura 7 del año 2016 y también en la 23 de ese mismo año, debería emitir dos facturas rectificativas.

La numeración de estas debería ser, por ejemplo, factura rectificativa 1/2016 y 2/2016. Por lo demás, el documento debe ser idéntico al original, pero especificando el motivo de la rectificación. Al emitir esta segunda factura se da por supuesto que anula la anterior.

Es posible hacer facturas rectificativas conjuntas, pero este método complica mucho más el control documental de los cambios. En cualquier caso, queda a gusto del empresario.

Más allá de los errores, otro de los principales motivos para la emisión de este tipo de facturas son los impagos de los proveedores. Son manada los trabajadores autónomos que pagan cuantías de IVA que nunca recuperan debido al impago de los proveedores.

En estos casos, la factura rectificativa es la vía para que Hacienda les devuelva la cuantía abonada en concepto de IVA.

Para que esto sea así, no solo sirve con emitir esa factura rectificativa. Además, hay que cumplir una serie de requisitos. Que el cliente sea una pyme o un autónomo. En principio este método no es válido si el deudor es una gran empresa.

La factura debe estar registrada en la contabilidad de la empresa y se tiene que haber abonado el IVA correspondiente.

El plazo para emitir la factura rectificativa comienza después de que pasen seis meses de la factura original y se constate su impago real en ese tiempo. Por otro lado, Hacienda también exige que se haya presentado una reclamación oficial por el impago, ya sea directamente en los Juzgados o bien solicitando un requerimiento notarial.

Por supuesto esto significa incurrir en gastos, a veces cuantiosos, así que antes de lanzarse a emitir facturas rectificativas a lo loco conviene hacer cuentas.

Hay que tener un cuidado especial cuando el motivo del impago de la factura es que la empresa deudora haya entrado en concurso de acreedores. En ese caso, la ley de reestructuraciones no da mucho margen. Apenas hay un mes para comunicar a Hacienda la rectificación.

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La información que puedes obtener de una nota simple

Existen numerosas ocasiones en las que precisas investigar o analizar una empresa por diferentes motivos profesionales, ya sea por la inminente firma de un acuerdo, por comenzar a trabajar en un nuevo puesto, por realizar un análisis del mercado de tu sector, etc. En todas ellas, es imprescindible obtener información de valor sobre la compañía implicada. Aunque hoy en día gracias a internet todo es mucho más fácil y accesible, también podemos toparnos con exceso de información, datos falsos u opiniones alteradas que no reflejan la realidad. Por ello, es muy recomendable acudir a un documento oficial y público que te permita identificar de manera fiable la situación real de la empresa que te interesa.

Una manera sencilla de conseguir este tipo de información general de cualquier compañía es a través de la nota simple. Este documento contiene todos los datos que la empresa haya presentado en el momento de su inscripción en el Registro Mercantil. Es por ello uno de los recursos más utilizados para este tipo de documentación sobre empresas de terceros, ya que presenta de manera esquemática la situación jurídica de la compañía. Gracias a plataformas especializadas como Informa, puedes conseguir de manera rápida y sencilla, sin enredarte en trámites, una copia de la original Nota Simple del Registro Mercantil de cualquier entidad. Esto significa que la información contenida en este documento es 100% fiable y te aportará la seguridad suficiente para construir tu valoración de la empresa en cuestión y tomar la decisión más acertada.

¿Qué tipos de nota simple existen?

Depende de la información que necesites, puedes solicitar la copia de dos tipos de notas simples diferentes. Estas son:

  • De Escritura de Constitución y administradores vigentes.Este tipo de nota simple incluye toda la información presentada por la empresa en cuestión en el momento en el que se inscribió en el Registro Mercantil. Es importante que tengas en cuenta que obtendrás únicamente los datos de creación, por lo tanto no estarán actualizados con las novedades que hayan podido desarrollarse desde el comienzo de su actividad. En la de Escritura de Constitución podrás encontrar la información más básica de la empresa, como el capital social, los propietarios o los libros legalizados.
  • Otras Notas Simples. Son Notas Simples actualizadas que incluyen cualquier tipo de variación respecto a la información inicial  que la empresa presentó en el Registro Mercantil. Son documentos con peticiones de actualización que nos ofrecen un status más reciente de la situación de la compañía. Ese tipo de cambios pueden ser nuevos nombramientos o revocaciones, cambios en la situación económica o jurídica, ampliaciones de capital, situaciones de quiebra, etc.

notasimple2Información contenida en Nota Simple

 

¿Qué tipo de datos obtengo al consultar la nota simple?

Al tratarse de un documento oficial procedente del Registro Mercantil, la información que nos aporta una nota simple es de gran valor, ya que son datos que nos resultaría difícil conseguir a través de otras vías. Nos permiten conocer la situación inicial de la compañía en su momento de creación o en la actualidad, dependiendo del tipo de nota que solicitemos de las anteriormente descritas. Los datos que contiene son:

 

  • Información General con la denominación, objeto y razón social de la compañía
  • CIF o NIF o su clasificación en el CNAE
  • El capital social aportado por la empresa
  • La representación social
  • Los actos inscritos en el BORME
  • Los depósitos en cuentas
  • Los libros legalizados
  • Los Estatutos Sociales de la empresa

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Información contenida en Nota Simple

¿Qué necesito para solicitarla de una empresa de terceros?

Acceder a una nota simple es bastante más sencillo de lo que parece a priori. Gracias a los servicios de compañías especializadas en información de empresas la gestión es mucho más fácil. Únicamente necesitarás el nombre de la sociedad en la que estés interesado y su CIF, datos que podrás encontrar fácilmente en Internet o incluso en su propia página web. Con tan solo esas dos referencias, la podrás recibir en menos de 1 semana por correo electrónico.

Una vez recibida, podrás estudiarla y conocer esos detalles que construirán tu toma de decisiones. Aunque poseen un formato muy sencillo, si tienes alguna duda sobre la información de la nota simple puedes consultarla con un asesor financiero para que no dejes escapar ningún detalle importante.

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Pros y contras de los créditos revolving o rotativos

La mayoría de los empresarios son conscientes de lo difícil que es conseguir un crédito personal de forma rápida y segura cuando se presentan gastos inesperados y su compañía necesita liquidez. Hay herramientas útiles para lograr este objetivo a pequeña o mediana escala y sin sufrir esperas ni enfrentarse a la negativa del banco, como el seguro de crédito o el crédito revolving o rotativo.

¿Qué es el crédito revolving?

El revolving se caracteriza por no tener un número fijo de cuotas y por no imponer un número determinado de disposiciones, en contraste con los créditos convencionales, y suelen estar asociados a tarjetas. En concreto, delimita un máximo de dinero que el acreditado puede utilizar siempre que quiera y como desee durante un periodo de tiempo acordado.

El cliente puede pagar de forma flexible en todo momento y asumir, por ejemplo, un porcentaje de la deuda, mínimo de entre el 3% y el 5% mensual (dependiendo de la entidad emisora). O concretar una cuota fija, lo que implica que no se ha de pagar de forma obligatoria la totalidad de lo gastado a fin de mes, sino que se puede amortizar la deuda poco a poco. De esas cantidades mensuales que se acuerden con el banco, habrá una parte destinada a pagar intereses y otra a reducir la deuda contraída.

Para su concesión inicial es habitual que se realice un estudio previo, y se puede negociar con la entidad que lo gestione un tope de gasto máximo, que puede oscilar entre los 500 y los 6.000 euros. Éste se irá reduciendo al mismo ritmo en que el cliente lo va utilizando y reponiendo a medida que lo va devolviendo, de manera que este medio de pago se convierte en una vía de financiación muy parecida a la de una línea de crédito.

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El revolving debe usarse con precaución

De la misma forma que el empresario se cuida de prever y contabilizar ingresos, gastos, deudas e intereses que ha de afrontar a lo largo de un ejercicio contable, es importante que también observe de manera similar los movimientos de su tarjeta o crédito revolving. De esta manera evitará sobreendeudamientos que le den más de un susto en el futuro, algo relativamente habitual cuando se funciona con un tipo de financiación de pagos aplazados.

Desde las entidades bancarias recomiendan no firmar a la ligera la documentación que el cliente recibe y leer con tranquilidad las características y condiciones que en ellas se exponen. De la misma forma, algunas de las principales asociaciones de defensa del consumidor advierten de que este tipo de tarjetas y créditos debe utilizarse con la máxima precaución, ya que si se abusa de ellas se corre el riesgo de que la deuda se convierta en infinita. Principalmente porque los intereses que generan son altos, de entre el 20% y el 30% anual, dependiendo de la entidad emisora y teniendo en cuenta la Tasa Anual Equivalente (TAE).

Cuanto menor sea la cuota o porcentaje fijado para la devolución, mayor será el tiempo que se tardará en amortizar la deuda contraída y mayor su precio, ya que a medida que crece el periodo de pago también lo hacen los intereses. Por eso se recomienda financiar en el menor plazo posible. De hecho, si se opta por el pago total en cualquier fecha que elijamos las entidades no suelen cobrar esos intereses.

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Normalmente, en los créditos revolving o rotativos sólo se pagan los intereses de la cantidad de dinero utilizado, no sobre el total del límite concedido. Si no se hace uso de ese crédito, al final del mes el coste será cero. Por eso se convierten en una herramienta de gran utilidad para que el empresario pueda obtener una pequeña dosis de liquidez en momentos de necesidad.

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5 riesgos que justifican contratar un seguro para el comercio exterior

Las operaciones de las empresas exportadoras se ven sometidas a una variada lista de factores fuera de su control. Esos riesgos pueden ser trasladados a un tercero mediante los contratos de seguros, pero ¿qué clases de riesgos existen en comercio exterior?

 

Varios son los factores que pueden repercutir de manera negativa sobre las operaciones de comercio exterior, hasta el punto de poner en peligro la culminación de las mismas. Toda empresa exportadora o importadora debe ser consciente de dichos riesgos a la hora de embarcarse en una operación de este tipo, si quiere tener éxito en el comercio internacional.

La incapacidad de las empresas a la hora de garantizar la estabilidad de los resultados (por no controlar los factores que influyen sobre los mismos) se traduce en una incertidumbre. En la medida de lo posible, se busca paliar con la contratación de un seguro para el comercio exterior.

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5 principales riesgos del comercio exterior

Pero… ¿cuáles son exactamente las clases de riesgos que ponen en peligro las operaciones de exportación / importación?

one_comercio_exteriorRiesgos comerciales: Esta clase de riesgos, predominantes cuando hablamos de comercio exterior, se ven reforzados al cruzar fronteras por la dificultad para obtener suficiente información en el momento adecuado. Así como por los conflictos entre diferentes normas legales y culturas de negocios. Aquí entrarían el riesgo de resolución unilateral de contrato, el riesgo de no conformidad, el riesgo por insolvencia / impago y el riesgo por fraude.


two_comercio_exteriorRiesgo-país:
Este concepto designa al conjunto de riesgos derivados de la situación política y económica del país con el que se comercia (es decir, no tanto en el socio comercial como en su país de residencia).
Así, puede ocurrir que una de las partes se vea imposibilitada por su gobierno para cumplir con las obligaciones contraídas (riesgo soberano), que un cambio regulatorio repentino o una decisión arbitraria de las autoridades derive en la expropiación o la ilegalización de la empresa extranjera (riesgo regulatorio) o que el estado no puede hacer frente a sus deudas por carecer de divisas (riesgo de transferencia). Además, las políticas comerciales de algunas naciones pueden bien causar restricciones temporales que pongan en riesgo las operaciones en curso, bien sumergirse permanente en el proteccionismo como consecuencia de cambios políticos.


three_comercio_exteriorRiesgo de cambio:
La variabilidad del precio de las divisas (afectadas por la volatilidad de las variaciones del PIB, la oferta y la demanda, o los movimientos especulativos) pueden afectar negativamente a este tipo de comercio, que implica transacciones en monedas ajenas a la de una de las partes, y que además se ven afectadas por retrasos entre la entrega y el pago de las mercancías; retrasos que pueden traducirse, por la mencionada variabilidad de las divisas, en pérdidas o ganancias inesperadas.


four_comercio_exteriorRiesgo de transporte:
Las, en muchos casos, enormes distancias que tienen que recorrer las mercancías en este mundo globalizado (y los múltiples medios de transporte necesarios en ese proceso) no hacen sino aumentar las probabilidades de que éstas terminen extraviándose o deteriorándose. Además, el paso de las mercancías por diversas jurisdicciones implica necesariamente una tramitación documental más compleja que aumenta el riesgo de cometer errores burocráticos, exigiendo por ellos a las empresas un conocimiento exhaustivo de los procedimientos del comercio internacional.


five_comercio_exteriorRiesgos extraordinarios / catastróficos:
Por desgracia, no son sólo los factores económicos y sociopolíticos los que pueden afectar al cumplimiento de contratos en el comercio exterior. Y es que el futuro de las empresas exportadoras está constantemente al albur de toda clase de desgracias, desde actos terroristas o guerras hasta catástrofes naturales (como terremotos, tsunamis, huracanes o, incluso, erupciones volcánicas… recordemos cómo afectó la nube de cenizas del Eyjafjalla a los vuelos por toda Europa).

Todos los riesgos antes citados son difícilmente evitables, pero sí pueden ser gestionados por las empresas exportadoras, bien tomando decisiones para minimizarlos, bien decidiendo trasladarlos a una tercera parte a través de un contrato de seguro para el comercio exterior (esto es, aquél por el que el asegurador se obliga a indemnizar, dentro de unas condiciones previamente pactadas, el daño producido al asegurado o bien a satisfacer un capital u otras prestaciones convenidas). Los riesgos cubiertos por esta clase de contratos deben ser ciertos, posibles y lesivos (además, claro, de susceptibles de valoración).

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Armas para luchar contra el cliente moroso

Uno de los puntos más difíciles de vadear para el buen empresario es y será siempre el de tratar con el cliente moroso. A pesar de que la crisis ha enseñado a muchos quiénes son los ‘ejemplares’ a evitar, es inevitable toparse con ellos de vez en cuando. Y para salir indemne de tamaño enfrentamiento es recomendable contar con las herramientas adecuadas.

CONTAR CON UN SEGURO DE CRÉDITO: Si su negocio se caracteriza por vender a crédito y asumir elevados riesgos comerciales es más que necesario, ya que su principal objetivo es cubrir el peligro de impago por parte de un deudor.

¿CÓMO FUNCIONA UN SEGURO DE CRÉDITO?

Si un cliente moroso se declara insolvente, o si han pasado los plazos establecidos en el contrato de la póliza sin que se haya satisfecho una deuda, la aseguradora indemnizará al tomador del seguro con la cantidad que ambas partes hayan pactado previamente.

Por otra parte, la mayoría de las compañías especializadas en seguros de crédito tienen recursos para agilizar los trámites de cobro de un moroso. Además, ofrecen a sus asegurados aplicaciones y herramientas online que permiten clasificar el riesgo de sus clientes: conseguir informes sobre su status de solvencia, conocer su reputación como pagador y sus ‘modus operandi’ a la hora de hacer frente a sus deudas. Algo que puede ser muy útil para evitar negocios que no convengan.

TRABAJAR CON EMPRESAS CUBIERTAS CON UN SEGURO DE CAUCIÓN

No todas las compañías con las que se hacen negocios cuentan con un oscuro pasado repleto de impagos y retrasos que provoquen la desconfianza inicial. No es tan difícil toparse con empresas de reputación intachable que, de repente, se vean afectadas por un problema puntual imprevisto que termine perjudicando al compromiso que han adquirido con nosotros.

Por eso es esencial que todas aquellas sociedades con las que se trabajen posean un seguro de caución. Más aún si los contratos firmados por ambas partes implican transacciones de alto riesgo. Éste se convierte en una garantía de cobro, ya que la compañía aseguradora se encargará de indemnizar a la empresa acreedora cuando el asegurado no pueda hacer frente al pago.

Eso sí, la indemnización estará dentro de unos límites pactados, así que es importante conocer cuáles son esos límites antes de firmar un contrato. De esta manera, el empresario puede saber de antemano que, si apareciese un problema, el resarcimiento por los daños soportados será (o no) mucho menor que la deuda contraída.

COBRAR POR ADELANTADO

En determinados negocios puede ser complicado, aunque no imposible. Y no tiene que ser el total de la factura, es más recomendable negociar un porcentaje como adelanto ofreciendo, por supuesto, todas las garantías de que los encargos se van a llevar a cabo de forma óptima y en el plazo previsto.

Este sistema servirá para asegurar una parte de la transacción y observar a grandes rasgos la disposición del cliente. Eso sí, también puede convertirse en una barrera para conseguir nuevos contratos, pagar por adelantado no suele gustar. Especialmente a aquellos que tienen problemas de liquidez.

NO DEJAR PASAR EL TIEMPO Y PRESIONAR DE FORMA CONTINUADA

Es importante dar toques de atención al moroso y reclamar los cobros de forma continuada, mejor si es de forma variada: visitas, llamadas, emails, cartas… y que quede constancia de todo ello por si es necesario tomar acciones legales.

Hay que tener en cuenta que las empresas que no pagan a sus proveedores acaban desapareciendo más tarde o más temprano. Por eso hay que seguirles la pista en todo momento y no darles tregua. Cuanto más tiempo pase, más difícil será recuperar el dinero.

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Cómo prepararse para la llegada de IVA Inmediato, más conocido como SII

1 de julio de 2017. Esta es, de momento, una fecha clave en el calendario de las empresas españolas. A partir de ese día será obligatorio, para muchas de ellas, gestionar la tramitación del IVA mediante el nuevo Sistema Inmediato de Información (SII).

Si a alguien le parece que queda mucho tiempo, no se confíe. Adaptarse a los nuevos requerimientos de la Agencia Tributaria no es fácil y, probablemente, tampoco barato.

Pero vamos por partes, antes de agobiarse en exceso lo mejor es comprobar si está en el grupo de empresas que deben implantar el SII obligatoriamente o no. Los que se tienen que poner al día sin más dilación son alrededor de 63.000 contribuyentes, los que cumplen con alguno de los siguientes requisitos:

  • Las empresas cuya facturación supere los 6 millones de euros al año.
  • Los Grupos de IVA
  • Las empresas inscritas en el Registro de Devolución mensual de IVA

El resto, de momento, se libera. Pero es cuestión de tiempo que tras una primera etapa de implantación de este modelo entre las grandes, la administración tributaria se anime e implante el sistema de forma generalizada. De momento, está sobre la mesa la invitación a adherirse voluntariamente a esta nueva práctica.

Entre otras cosas porque, como explica la web de la Agencia Tributaria, uno de los principales motivos de la implantación del sistema es luchar contra el fraude y evitar que se puedan generar facturas falsas.

Para ello, se implanta un procedimiento telemático que impone la obligación de que el Libro de Registro de IVA sea gestionado a través de la Sede Electrónica de la Agencia Tributaria. De esta forma, la información de las facturas emitidas o pagadas deberá ser incluida casi en tiempo real en el sistema informático. Las empresas apenas van a tener cuatro días de margen para realizar ese trabajo, sin contar sábados, domingos o fiestas nacionales.

Eso sí, para poder irse adaptando durante los primeros meses de implantación, es decir durante el segundo semestre de 2017, ese plazo será de 10 días.

Conviene tener muy claro que lo que se transmitirá a Hacienda es la información de la factura y no la factura en sí. Esto implica que muchas empresas deberá incrementar los recursos (tanto personales como tecnológicos) para poder gestionar la abultada labor administrativa que implica esta nueva metodología.

Puesto que supone digitalizar y mantener actualizado en tiempo real:

  • El libro de Facturas Expedidas.
  • El libro de Facturas Recibidas.
  • El libro de Registro de Bienes de Inversión.
  • El Libro de Registro de Operaciones Intracomunitarias.
  • El Libro de Registro de Importes en Metálico.

A cambio, los empresarios quedan liberados de la obligación de presentar los modelos liquidativos del impuesto como el 347. 340 y 390. Además, se amplía el plazo para las autoliquidaciones mensuales en 10 días, hasta el 30 de cada mes.

Para un mayor control, la sede electrónica de la Agencia Tributaria ha diseñado la puesta en marcha de un Libro de Registro Declarado y un Libro de Registro Contrastado para “reducir los errores en el cumplimiento de las obligaciones formales y en las propias declaraciones”, asegura la información oficial.

El resultado de todo este proceso no solo implica una revolución para los servicios informáticos de las empresas y de la agencia tributaria, también tiene consecuencias sobre el resto de los contribuyentes, en especial las pymes. La información indirecta que va a poseer Hacienda sobre sus compras y actividades se va a multiplicar. Puesto que el Fisco podrá cruzar datos con todas las facturas que emitan sus proveedores: desde el gasto de luz y teléfono hasta el de folios o consumibles informáticos.

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¿Qué es el forfaiting?

En el ámbito del comercio exterior existen instrumentos financieros que permiten sortear las dificultades del corto plazo y reducir los riesgos de las operaciones. Uno de ellos es el forfaiting.

 

Muchas de las empresas que deciden internarse en el ámbito de las exportaciones puede sufrir dificultades a corto plazo (o, más concretamente, en el variable plazo de tiempo que transcurre entre la el inicio de las operaciones de venta y los cobros de las mismas). Este problema puede sortearse a través de la financiación.

 

El incremento de la actividad exportadora en España desde el inicio de la crisis (y, en muchos casos, como salvavidas frente a la misma) ha conllevado un aumento proporcional al incremento del uso de instrumentos para el comercio exterior, entre los que destaca el forfaiting.

 

Llamamos ‘forfaiting’ a una operación llevada a cabo en el ámbito del comercio exterior consistente en la adquisición por parte de una entidad financiera de obligaciones instrumentadas en efectos, créditos documentarios u otros documentos de pago.

 

Esta modalidad financiera se formaliza individualmente para cada contrato de exportación, permitiendo hacer efectivos de modo inmediato créditos y operaciones de pago diferido (tanto a medio como a largo plazo). Lo más habitual es que el plazo de estas operaciones oscile entre los 6 meses y los 5 años, siempre dependiendo del riesgo de la operación y de las condiciones del mercado.

 

Entre las ventajas del forfaiting que lo convierten en un instrumento atractivo para la comercialización exterior destacan la eliminación de riesgos (tanto de impago del deudor como de fluctuación de los tipos de interés y cambio) y su simplicidad (elimina gastos administrativos y los problemas derivados de la gestión de cobros, por no mencionar que la documentación necesaria es mínima).

¿Quiénes intervienen en una operación de forfaiting?

 

El forfaiting implica necesariamente a tres partes: la exportadora, la importadora y la entidad financiera.

 

  • Entidad financiera: Ésta actúa como forfaiter adquiriendo las obligaciones de pago (y asumiendo así el riesgo total de impago). A cambio, asume la gestión del cobro y a la hora de pagar al exportador el importe de la operación deduce del mismo las comisiones y los gastos de la misma. Uno de los requisitos fundamentales para la contratación de un forfaiting es contar con una entidad que asuma subsidiariamente el riesgo (este papel, en España, suele realizarlo CESCE, que cuentan con el respaldo del Estado).
  • Exportadora: Para la entidad exportadora, el forfaiting es un modo de asegurarse el cobro trasladando todos los riesgos a la entidad financiera (aceptando como contraprestación no recibir el importe total de la misma). Además, queda protegido de cualquier acción legal de regreso, por lo que en caso de impago el fortaiter se ve obligado a intentar cobrar del importador o ejecutar los avales y garantías si los hubiera).
  • Importadora: La clasificación de solvencia que el forfaiter realiza a la entidad importadora será lo que determine la exigencia o no de avales (o de otras garantías bancarias) a bancos del país del importador. Para éste, una operación de forfaiting le ofrece la opción de ajustar los pagos a sus previsiones de ingresos, y le proporciona acceso a la financiación a medio y largo plazo, que no siempre será de fácil acceso en su mercado local.

 

El forfaiting a nivel internacional

 

Existe una Asociación Internacional de Comercio y Forfaiting (ITFA) que agrupa a instituciones financieras, patronales e intermediarios de este ámbito, con la comisión de actuar como lobby a la hora de que las instituciones públicas establezcan normativas que afecten a sus miembros, así como la de facilitar la expansión de este instrumento financiero en los mercados emergentes.

 

Imagen: Wikipedia.

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¿No has dado el primer paso para internacionalizar tu empresa? Estas ayudas pueden impulsarte

Internacionalizarse y ampliar negocio en otros países ha sido la tabla de salvación de muchas pequeñas y medianas empresas durante los peores momentos de la crisis. Tras estos años, la idea de diversificar riesgos geográficos cada vez está más arraigada en los empresarios, aunque dar el primer paso es un proceso complejo.

Para facilitarlo hay muchas entidades públicas y privadas que tratan de aportar una ayuda económica y profesional a los empresarios. Entre ellos está la Cámara de Comercio de España y sus programas Xpande y Xpande Digital, cuya edición de 2017 ya está abierta para las empresas interesadas.

Como en la mayoría de las convocatorias de ayudas procedentes de ese organismo, con estos programas también se combina el asesoramiento por parte de expertos en internacionalización con el apoyo económico.

El programa Xpande consiste en un análisis estratégico del proyecto de internacionalización, un proceso que ya hemos explicado en este blog. Desde la revisión de los mercados de interés para la compañía, pasando por el proceso para el acceso a esos países así como la estrategia de marketing y comunicación incluida en el plan de internacionalización. Por supuesto, la asesoría también incluye un apoyo especial para analizar los aspectos económicos financieros.

El lanzamiento del proceso contará con una subvención de hasta el 80% de la inversión abordada que está topada en los 9.000 euros.

Para las empresas de comercio electrónico o cuya enfoque principal de actividad esté en el mundo digital la subvención se canaliza a través del programa Xpande Digital. Éste está enfocado para pymes cuya herramienta básica de posicionamiento internacional sea su marketing digital.

De la misma manera que en Xpande, los técnicos analizan el proyecto de internacionalización en un primer paso, para luego evaluar la cuantía económica necesaria y subvencionar hasta un 80% de total. Eso sí, en este caso, el tope máximo del proyecto financiable está en 4.000 euros.

La información oficial de este programa estima que al menos 700 pymes podrán acceder a las ayudas en los próximos meses. 

El perfil habitual de los destinatarios de las ayudas, según las estadísticas de años anteriores, es una pyme de menos de 10 trabajadores cuya facturación no supera el medio millón de euros. Las más interesadas, hasta ahora, en este tipo de ayudas han sido las empresas de sector de alimentación, seguidas de las industrias y en último lugar los servicios.

Pero que nadie tire la toalla, esto son solo estadísticas de años pasados. El programa está abierto para todas las pymes sin acotar ningún tipo de actividad, ni mercado.

Por destinos de interés, los proyectos presentados estaban especialmente enfocados a abrir línea de negocio en Francia, Alemania y Reino Unido. El país más demandado fuera de la Unión Europea ha sido, Estados Unidos.

Aunque en esta ocasión, eventos como el Brexit o la llegada de Donald Trump al poder pueden influir en los destinos de interés de los emprendedores españoles y cambiar el procedimiento habitual de abrir negocio en estos países que ya hemos comentado en alguna ocasión en este blog, como en estas entradas sobre cómo hacer negocios en EEUU o países para hacer negocios a pesar de los problemas, entre los que hablamos de Gran Bretaña.

Father and teenager signing loan contract

Las SGR, otra herramienta más para una buena financiación

Es cierto que la recuperación económica, más intensa en el caso de España con avances del PIB superiores al 3% en los dos últimos años, está trayendo consigo un leve repunte de la concesión de créditos por parte de las entidades financieras. Pero aún es demasiado tímido, y en este punto tiene mucho que ver el hecho de que las autoridades europeas, con el objetivo de prevenir crisis como la que se desató a raíz de la quiebra de Lehmann Brothers, han endurecido notablemente los requerimientos de solvencia para la banca. Así, el sector financiero debe dedicar parte de sus recursos a cumplir compromisos de capital y ni mucho menos abre el grifo del crédito al ritmo que el crecimiento actual requeriría.

 

En este contexto, y dada la debilidad de la banca en los últimos años, las Sociedades de Garantía Recíproca se han convertido en una herramienta imprescindible de financiación y aval para miles de pymes y trabajadores por cuenta propia. El año pasado, y según datos recientemente aportados por la Confederación Española de Sociedades de Garantía Recíproca (SGR-Cesgar), el dinero prestado a los empresarios ascendió nada menos que a 1.250 millones de euros. “Hemos cubierto una falla de mercado”, aseveró recientemente el presidente de SGR-Cesgar, José Rolando Álvarez, recordando que el mercado de la financiación es “dual” en España. Las grandes empresas no tienen ningún tipo de problema para poder captar fondos, mientras que las pymes, micropymes y autónomos cuentan con enormes dificultades.

 

En concreto, y según datos aportados por la propia Confederación, solo ocho de cada diez pymes que solicitan hoy en día un crédito lo obtienen finalmente. Además, un 13% de los mismos no recibe la cantidad que en un principio demandó; y casi la mitad, el 42%, debió aportar garantías para lograr esa financiación. Más aún: entre las micropymes, donde se encuentran los más de dos millones de empresas españolas con menos de 10 trabajadores, un 20% de las mismas está directamente fuera del circuito de la financiación, algo que impide que puedan crecer en un país señalado directamente por el FMI y la Comisión Europea por el escaso tamaño de la mayoría de sus empresas. Por si fuera poco, existen desigualdades sustanciales entre las pymes españolas y las pymes europeas. Por ejemplo, las empresas españolas pagan, de media, un tipo de interés del 2,55%, mientras que en Francia, estas empresas tienen un interés del 1,87% de media, o en el caso de Italia, con un diferencial del 1,22%.

 

Cambio de tendencia

Sin embargo, y gracias a un esfuerzo pedagógico muy importante por su parte, y con la ayuda de las propias empresas y de las administraciones públicas, las SGR españolas están consiguiendo que su labor sea cada día más conocida por el público general, y lo que es más importante, por las pequeñas empresas y autónomos que encuentran problemas para acceder a la financiación. Porque uno de los grandes problemas al que se han tenido que enfrentar hasta ahora ha sido el desconocimiento, algo que a juicio de José Rolando Álvarez se va paliando conforme pasa el tiempo.

 

El mayor reconocimiento público explica, en parte, la creencia de que las SGR van a multiplicar este año su actividad prestataria. Desde los 1.250 millones concedidos se pasará a un escenario de entre 3.000 y 4.000 millones, auguró el presidente de SGR-Cesgar en una reciente jornada que fue auspiciada por la patronal empresarial CEOE. En esa mejora también tendrá que ver, obviamente, el avance económico y la mayor fluidez del crédito, ya que la banca es una piedra angular del sistema de avales de las Sociedades de Garantía Recíproca.

 

Estas, en concreto, están constituidas por socios partícipes, pequeñas y medianas empresas, pymes, que son las beneficiarias de su aval, así como por socios protectores, las Administraciones Públicas, Cámaras de Comercio, Asociaciones y entidades de crédito. SGR y banca conceden avales y créditos a las pymes protegidos por el sector público y por Cersa, la compañía pública de reafianzamiento que recibe dinero directamente de los Presupuestos Generales del Estado y que se encarga de cubrir, si lo hubiere, un crédito fallido. Las SGR, además, no limitan su función a prestar dinero. Entre otras de sus funciones, destacan las siguientes:

 

  • Negociar líneas financieras.
  • Canalizar y tramitar subvenciones, otro capítulo de gasto público que muchas veces ni siquiera es aprovechado por los potenciales beneficiarios.
  • Informar y prestar asesoramiento financiero a sus socios.
  • Impartir formación.

 

Actualmente en España contamos con una red de más de 20 Sociedades de Garantía Recíproca. Casi todas ellas están agrupadas en Cesgar y dependen, casi siempre, lo de los presupuestos de las comunidades autónomas en las que desarrollan su labor. Así sucede, por ejemplo, con Avalmadrid en la Comunidad de Madrid, Avalis en Cataluña o Suraval en Andalucía, por ejemplo. Hay otras incluso de mayor tamaño, como Iberaval, que en principio nació en Castilla y León pero que ahora también desarrolla su labor en Madrid y en la Rioja y cuenta ya con aproximadamente 19.000 socios. En cualquier caso, y para conocer de primera mano la entidad a la que un autónomo o pyme puede dirigirse en busca de financiación, conviene primero informarse en la Confederación Española Cesgar.

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Sí te puedes aplazar hasta 30.000 euros de IVA

La controversia en torno a la posibilidad de que los trabajadores autónomos puedan solicitar aplazamientos en el pago de impuestos como el IVA llega a su fin. Al menos, a un fin temporal, por compromiso explícito del Gobierno y la publicación de una Orden a través de la Agencia Tributaria (AEAT) que faculta a este colectivo a beneficiarse aún de esta ventaja fiscal. La Orden permite aplazamientos y viene a corregir las prohibiciones levantadas por el Decreto Tributario que el Congreso aprobó el pasado 2 de diciembre, y que entre otras iniciativas, limitaba al máximo la posibilidad de solicitar aplazamientos.

 

El pasado viernes, la AEAT publicaba en su página web que las solicitudes de aplazamiento se tramitarán “en función de su importe”, y de ellas también se podrán beneficiar, no solo los trabajadores autónomos sino también las pymes, según fuentes del Ministerio de Hacienda. Ahora bien, el Gobierno establece dos procedimientos diferenciados:

 

  • Los autónomos y pymes que soliciten aplazamientos o fraccionamientos de cantidades inferiores a los 30.000 euros de IVA no tendrán que aportar ni aval ni garantía, por lo que, y he aquí la gran novedad, el fisco no pedirá explicaciones sobre si el IVA a aplazar ha sido cobrado por el contribuyente o no lo ha sido. En numerosas ocasiones el colectivo de autónomos ha puesto el grito en el cielo cuando Hacienda le reclamaba el pago del impuesto sin que a él su cliente se lo hubiera abonado. Los retrasos en el pago, además, conllevaban sanciones. En este sentido, quien demande el aplazamiento o el fraccionamiento contará con la posibilidad de pagar en 12 meses, si bien la Agencia Tributaria precisa que si el plazo de abono demandado es inferior, también será concedido.
  • Por contra, los autónomos y pymes que soliciten aplazamientos de cantidades superiores a los 30.000 euros de IVA, sí tendrán que presentar obligatoriamente aval y/o garantía para poder beneficiarse de esa medida tributaria. En este caso, el plazo máximo de abono del impuesto llega a los 18 meses, y el autónomo tendrá que demostrar que la cantidad solicitada no ha sido cobrada.

 

La corrección de la situación a instancias del Ministerio de Hacienda ha motivado el aplauso unánime de los colectivos de autónomos más representativos, la Asociación de Trabajadores Autónomos ATA y la Unión de Profesionales y Trabajadores Autónomos UPTA. ATA, de hecho, ya había hecho saber en diciembre que el Gobierno trabajaba en una solución en este sentido. Sin embargo, desde UPTA, se critica la “inseguridad jurídica” en la que está incurriendo el Ejecutivo de Mariano Rajoy con tanto cambio en este ámbito, y emplaza a los partidos políticos a acordar un marco estable para este tipo de aplazamientos.

 

Demasiados cambios

Lo cierto es que el Gobierno, en el último año y medio, ha modificado en varias ocasiones el régimen con el que los autónomos y las pymes podrían solicitar los citados aplazamientos a la Agencia Tributaria. Y todo por las necesidades del déficit público, que toca el 4,6% en un momento en el que las deudas con Hacienda superan nada menos que los 49.000 millones de euros. En octubre de 2015, dos meses antes de las elecciones, el Ejecutivo elevó el límite legal para solicitar postergar los pagos desde los 18.000 a los 30.000 euros, una mejora sustancial.

Pero por los problemas con Bruselas; la necesidad de encarrilar las cuentas públicas; y la obligación de demostrar a las instituciones europeas que este año, 2017, implicará una reducción del desvío presupuestario del 4,6 al 3,1%, Moncloa lanzó el famoso Decreto Tributario que limitaba al máximo los aplazamientos para ahorrar 1.500 millones, amén de endurecer el Impuesto de Sociedades para las 9.000 compañías que en España facturan más de 10 millones de euros; subir los tributos de Alcohol y Tabaco; e informar de que se recaudarán 500 millones de euros extraordinarios a través de nueva fiscalidad medioambiental.

La aprobación del Decreto Tributario a menos de dos meses de que autónomos y pymes tuvieran que liquidar el IVA del ejercicio anterior (cabe recordar en este punto que tienen como límite el 30 de enero de este año para hacerlo) había creado una gran inseguridad jurídica. Por eso, la reacción de Hacienda se ha producido a tiempo para que los contribuyentes tengan cierto margen y eviten “tensiones de liquidez por valor de 3.500 millones de euros”, según los cálculos proporcionados recientemente por UPTA.

De cualquiera de las maneras, y según datos facilitados por la Agencia Tributaria, la mejora económica está provocando que caigan considerablemente las peticiones de aplazamiento. En concreto, en el año 2015 un total de 1,6 millones autónomos y pymes lo solicitaron, cifra que contrasta con la de más de 2 millones del año 2013, quizá en lo más duro de la crisis económica. Además, también en 2015, las cantidad total a aplazar se situó en poco más de 10.000 millones de euros, nada más y nada menos que un 40% inferior a los más de 17.000 millones que en 2013 solicitaron devolver más tarde los contribuyentes.

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¿Cuál es la mejor escuela de negocios de España?

El popular periódico económico británico Financial Times hizo público recientemente su Ranking de Escuelas de Negocios Europeas para 2016, en la que -como es habitual en los últimos tiempos, por otra parte- España consigue una significativa presencia, situando hasta 3 instituciones en el ‘TOP 10’.

 

El FT elabora anualmente esta clasificación promediando los resultados obtenidos por las principales escuelas de negocios del continente en los diferentes rankings parciales que este medio ha ido publicando previamente en sus páginas a lo largo del año para evaluar la calidad de los programas MBA, Executive MBA, Masters in Management y programas de Executive Education.

 

De este modo, su ranking europeo se sustenta sobre criterios como la progresión salarial/profesional de los graduados, el grado de internacionalización de cada escuela, la proyección de sus programas o su nivel investigador.

 

IE Business School (4º puesto)

 

Así, tras los tres primeros puestos, copados por la prestigiosa London Business School (que repite puesto, pero podría verse amenazada a partir de ahora por la incertidumbre del Brexit) y por las francesas HEC Paris e Insead, aparece en 4ª posición la primera escuela de negocios española del ranking, la IE Business School.

 

Su decano de Programas, Martin Boehm, aseguraba hace un mes que para la IE Business School “es una satisfacción estar reconocidos como cuarta escuela de negocios de Europa y primera de España por la calidad de nuestros programas MBA, Masters in Management, Masters in Finance y cursos de Executive Education. Este resultado premia nuestro esfuerzo por innovar en la formación con enfoque en tecnología, emprendimiento, visión global y excelencia académica. En esta línea, un ejemplo es la puesta en marcha hace unas semanas de WOW Room, nuestra clase del futuro”.

 

ESADE (6º puesto)

 

La Escuela Superior de Administración y Dirección de Empresas (ESADE), vinculada a la Universidad Ramon Llull, es la segunda institución española en la clasificación del FT, ostentando el 6º puesto global.

 

Su decano, Josep Franch, afirma que “el reconocimiento de ESADE en los rankings del Financial Times desde hace más de una década refleja la calidad de todos nuestros programas y su capacidad para adaptarse a la realidad de un entorno económico y empresarial cada vez más globalizado y digital”. Y añade que es el fruto de “una labor marcada por la excelencia, en que el estudiante y sus necesidades se sitúan en el centro”, en referencia al innovador sistema de enseñanza de ESADE, denominado Student First.

 

IESE Business School (8º puesto)

 

En octavo lugar se sitúa IESE Business School, la escuela de negocios vinculada a la Universidad de Navarra. Desde el IESE se atribuye este puesto al hecho de no ofrecer un Master in Management (una de las especialidades que valora el FT al elaborar el ranking), lo que les penaliza en la clasificación final.

 

El IESE prefiere, sin embargo, ‘sacar pecho’ por su puesto en el ‘Best International Business School 2016’ elaborado por Bloomberg Businessweek, y que les sitúa como el 5º mejor MBA ofertado fuera de los Estados Unidos. El IE (6º puesto) y ESADE (12º) también cuentan con una presencia destacada en el mismo.

 

Imagen: Wikipedia.