IM000302.JPG

Principales novedades recién estrenado Código Aduanero de la UE

Han pasado ya más de tres meses desde que entró en vigor el nuevo código aduanero de la Unión Europea. El objetivo del CAU, como se le conoce en el sector, es actualizar una legislación que llevaba vigente desde 1992. Lo cual era casi un exigencia dado lo que ha cambiado el mundo desde entonces. También, unificar y simplificar los trámites para el intercambio de bienes dentro del territorio de la Unión. Y, como no podía ser de otra forma a estas alturas del siglo XXI, implantar las nuevas tecnologías en el marco del comercio exterior europeo.

Pero como en todo proceso de cambio, los ajustes no se hacen de un día para otro. La puesta en marcha de esta normativa está generando dudas en su aplicación real tanto para empresas europeas como para exportadores que no pertenecen a ningún estado de la Unión Europea pero que tienen actividad en este territorio.

Distintos organismos de la UE están tratando de solventar esas dudas con la publicación de distintas guías de trabajo (guidelines, en inglés) para intentar dar una respuesta más amplia y técnica a apartados específicos como los procedimientos simplificados, el valor en aduana de las mercancías o los regímenes especiales vigentes, entre otros. Además, innumerables entidades financieras, asociaciones de pymes, despachos de abogados, etc. están anunciando cursos para explicar todas las novedades.

En Asesores de Pymes hemos querido poner un granito de arena en este proceso de implantación de la nueva normativa y hemos identificados los principales cambios del CAU que afectan a las pymes exportadoras.

Se informatizan las aduanas comunitarias. Eso significa que ahora estarán comunicadas entre sí, por lo que se hará necesario el uso de comunicaciones electrónicas y firmas digitales para cualquier relación con la Administración y con el resto de operadores. Así que hay que ir preparándose para el momento en el que termine el proceso de armonización e interconexión en todos 28 Estados miembros. Un trámite que tendrá que estar finalizado obligatoriamente en 2020.

Hay un nuevo sistema de garantías para la deuda aduanera, que posibilita su reducción siempre que se cumplan una serie de criterios recogidos en el nuevo Código.

Se ha introducido el concepto de Decisión y determinación de los plazos de respuesta formal a cada petición por parte de una aduana.

Trámites y los procedimientos se han simplificado, por ejemplo, a la hora de las declaraciones (si se realizan con carácter habitual), la inscripción en los registros del declarante o la autoevaluación.

 Se ha implantado que el valor en aduana de las mercancías se fije en función de la venta que se produzca inmediatamente antes de la entrada de las mercancías en territorio comunitario (desaparición de la opción de determinar el valor en aduana con base a una venta previa).

Las informaciones arancelarias vinculantes (IAVs), una vez emitidas, serán válidas sólo durante los siguientes tres años, lo que significa reducir a la mitad su periodo de validez hasta la fecha.

El Operador Económico Autorizado (OEA) es la entidad clave para cualquier procedimiento de simplificación para mercancías, mientras que el Código Aduanero es el texto legal máximo para regular los conflictos relacionados con el sector. El nuevo texto también modifica los criterios para poder obtener el estatuto de OEA: a partir de ahora, se deberá demostrar poseer una experiencia práctica probada de, al menos, tres años y haber completado un curso específico de capacitación.

En todo el mercado común, las mercancías sólo podrán permanecer en depósito temporal, a 90 días, sin posibilidad de prórroga.

startups_riesgo

Así atraen las startups al capital riesgo

startups_riesgoExisten infinidad de startups en España. Por desgracia, la mayoría de ellas no llegan a los dos o tres años de vida. El principal motivo de este elevado ratio de mortalidad lo tenemos en las dificultades para obtener financiación. Por norma general, una empresa (y más si es de reciente creación y trabaja en el sector tecnológico) no será rentable hasta que hayan pasado cuatro o cinco años de actividad. Ejemplos de ello los tenemos a montones. El más carismático es el de WhatsApp. A pesar de sus más de 1.000 millones de usuarios la filial de Facebook jamás ha dado un euro de beneficio. Lo mismo le ocurre a la red social de moda, Snapchat, que crece sin parar en número de usuarios. Pero todavía no ha sido capaz de descubrir cómo convertir a esos internautas en clientes.

 

A pesar de ser deficitarias, ambas compañías (y otras muchas) no han tenido problemas para encontrar financiación. El capital riesgo se las ha rifado y ha generado que startups de similares características tengan un valor contable que, por sus cifras de facturación y beneficios, nunca podrían obtener.

 

Saber cómo enamorar a los inversores adquiere una importancia capital. De ahí que en este post queramos definir unos pasos básicos que todo emprendedor debe seguir si no quiere que la falta de financiación acabe con sus sueños empresariales. La mejor forma de lograrlo es encontrar las respuestas a la gran pregunta que todo inversor, ya sea particular o parte de una firma de venture capital, se hace antes de colocar su dinero: ¿cuáles son las virtudes y los defectos de la empresa?

 

La firma debe resolver un problema con una herramienta nueva o, como mínimo, diferente
Una startup jamás tendrá éxito, ni será capaz de lograr financiación, si no ofrece algo útil. Sin una idea que sea capaz de resolver una carencia, es imposible llamar la atención. Esto será lo primero en lo que se fije un posible inversor. Estudiará a qué se dedica a la firma y si no le convence lo que ofrece será imposible lograr que se quede e invierta.

 

Esa solución no tiene que ser milagrosa. Si es nueva, estupendo. Pero también sirve si mejora lo que ya existe en el mercado. Sólo así se podrán tener oportunidades de captar dinero exterior.

 

La búsqueda de la idea genial también tiene una lectura negativa. Algunas veces, los emprendedores se ciegan y ponen en peligro a la propia empresa porque no se deciden a pedir ayuda hasta que no tienen el producto totalmente desarrollado. Eso no es del todo necesario. Si una idea es buena, aunque todavía esté en desarrollo, será suficiente para llamar la atención de los inversores. Estos se encargarán de darnos los fondos necesarios para que la firma pueda pulir la solución final.

 

No se canse de hacer comprobaciones

Uno de los errores más habituales de las firmas de reciente creación es pensar que su invento es lo mejor. Que no existe nada en el mercado capaz de igualarlos. El problema es que ese castillo de naipes se suele derrumbar cuando llega un inversor y le dice que en tal lugar existe otra compañía que está haciendo lo mismo y de forma más eficiente.

 

Para evitar que eso ocurra, es necesario desafiar nuestros supuestos una y otra vez. Debe probar su producto o servicio con diferentes muestras de personas. No basta con la familia o los amigos sino que es necesario buscar ayuda profesional para realizar testeos amplios. Sólo así estará más cerca de dar con esa solución requerida.

 

Todas estas pruebas le servirán además para pulir los detalles que no convencen a las muestras. Y también le vendrán muy bien para conocer cómo es y qué busca su cliente objetivo. Así aumentará las posibilidades de éxito. Y es que puede que el producto o servicio sea perfecto pero muy difícil de vender debido a que la sociedad no está dispuesta a pagar el precio que vale. Todas estas variables hay que tenerlas en cuenta porque el inversor, sin duda, las tendrá.

 

No busque soluciones de capital eventuales

Una norma del capital riesgo es la de permanecer poco tiempo en una misma compañía y diversificar las inversiones. De hecho, estas empresas se guían por una regla muy sencilla. Ellos saben que en el caso de las startups ocho de cada diez inversiones generarán pérdidas. Pero con las dos que salen bien recuperarán lo invertido y obtendrán beneficios. De ahí su reducido tiempo de permanencia.

 

A pesar de ello, la intención de un emprendedor debe ser la de conseguir socios dentro del capital riesgo. Hay que ser capaces de crear un núcleo accionarial estable, que será clave en el futuro de la compañía. Un objetivo prudencial de permanencia puede ser de cuatro o cinco años. Si usted es capaz de lograr que un inversor profesional siga con usted esa cantidad de tiempo será porque tiene un producto o servicio de muy alta calidad.

 

Construya un equipo de profesionales de muy elevada cualificación

Los fundadores de startups necesitan buenos compañeros de viaje dentro de la propia empresa. Se trata de un paso fundamental para alcanzar las metas exigidas. Los primeros años de cualquier negocio son muy difíciles y resultan imposibles de superar si no se cuenta con ayuda.

 

Una empresa deja de existir cuando los trabajadores la abandonan. Por eso, un emprendedor tiene que ser capaz de atraer al talento y, también, mantenerlo. Aunque no se lo crea, esta característica también será tenida en cuenta por parte de los inversores. Ellos estudiarán todas las claves y no suelen apostar por firmas unipersonales en las que las posibilidades de éxito o fracaso dependen de una sola persona.

lobby

El lobby también es cosa de pymes

lobbyLa primera idea que se nos viene a la cabeza a la gran mayoría cuando hablamos de lobby es la de esos grandes tentáculos que tienen las grandes empresas para conseguir que la legislación o determinadas decisiones importantes les beneficien.

Lo asociamos a sobornos, corrupción y chanchullos varios, pero lo cierto es que esta vieja idea de lobby cada vez está más pasada de moda.

El lobby se ha institucionalizado como una estrategia empresarial que se asienta en una categoría similar a la comunicación empresarial o la gestión de los recursos humanos.

Por eso, también son cada vez más las pymes que se están planteando implantar una estrategia de lobby para impulsar su negocio. Claro que una cosa es decirlo y otra muy diferente aplicarlo. ¿De verdad una pyme puede influir en algo? ¿Cómo se implementa? ¿Va a notar mi cuenta de resultados el esfuerzo?

En realidad, las preguntas son muy similares a las que nos planteamos cuando abordamos el plan de comunicación. Y como en ese caso, hay dos formas de abordar la cuestión. Una, contratar un experto en la materia y la otra, buscar empresas profesionales en la cuestión para que nos ayuden puntualmente.

Y de la misma manera que hay empresas especializadas en comunicación, también las hay expertas en lobby. Encontrarlas es mucho más fácil desde que la Comisión Nacional del Mercado de la Competencia apostó por impulsar la profesionalización del lobby en España y puso en marcha el registro de grupos de interés. Aunque no se engañe no son todos los que están. El registro es todavía una novedad y falta cultura en España para apostar por la transparencia que tan habitual es, por ejemplo, en Bruselas.

Pero lo que definitivamente ha cambiado en España, es que ya las empresas especializadas no se esconden bajo ningún nombre eufemístico y se identifican sin problemas como agencias de lobby. Son una buena fórmula para comprobar si ésta es o no estrategia beneficiosa para su pyme.

En cualquier caso, hay una serie de principios básicos que conviene tener claro para adentrarse en este mundillo.

¿Para qué sirve el lobby?

Es un método para anticiparse a posibles cambios regulatorios que pueden llegar a significar la viabilidad o la muerte del negocio y tomar las decisiones estratégicas necesarias en función de esa información.

Sirve para establecer relaciones de mutua confianza e interés con los reguladores a lo largo del tiempo.

Las relaciones que se hacen en las estrategias de lobby también sirven para aumentar la visibilidad de la compañía y su posicionamiento en temas críticos, como la responsabilidad social, la innovación o la ética.

Y, por supuesto, sirven para identificar nuevas oportunidades de negocio.

¿Cómo se implementa una estrategia de lobby?

El primer paso es identificar en qué o en quienes se pretende influir. Por supuesto, teniendo en cuenta que estamos hablando de pymes. Es decir, conviene no confundir deseos con realidad. Tal vez nos gustaría que una ley aprobada por el Consejo de Ministros fuera cambiada, pero influir sobre el Gobierno central, puede que sea un reto demasiado ambicioso.  Por ello, hay que identificar pequeños logros que puedan ayudar al negocio y que, por ejemplo, sean del rango que puede negociar un concejal de un ayuntamiento o un técnico de la Administración.

Otra de las cosas que conviene tener muy en cuenta es que este es un trabajo de largo recorrido. Que nadie espere llamar una vez a la persona con la que se desea hablar y que este le conceda una entrevista al día siguiente. Este tipo de relaciones sociales requieren de un cuidado constante y el cultivo de la confianza. Y por lo tanto, dedicar tiempo y sí también esfuerzo a crear una sólida base de contactos que permita un trato fluido con los agentes más relevantes para el negocio, sobre todo con vistas a situaciones extraordinarias que se produzcan en el futuro. Esto es especialmente relevante cuando el objetivo se define en un nuevo país.

La unión hace la fuerza. Esto es mucho más que un lema cuando hablamos de hacer lobby entre pymes. Es muy probable que lo que interesa a una empresa sea también lo que interesa al sector. Por ello, colaborar con la competencia en este sentido puede ofrecer muchos beneficios para todos. Y siempre tendrán más fuerza demandado cambios un grupo de muchos que unos pocos.

Como en cualquier otra actividad de la empresa, las prisas y la improvisación no son buenas consejeras. Para que una estrategia de lobby funcione deber estar planificada y coordinada, por ejemplo con la política de comunicación. Es decir, definir con claridad la posición de la compañía ante determinado punto de interés, planificar el posible interés público sobre este tema y tener muy claro cómo se va trasladar esa posición los periodistas, políticos, y sobre todo accionistas de la empresa.

Y por último, pero no por ello menos importante, está enfocar todo desde la transparencia y la responsabilidad. En los tiempos que corren a ninguna empresa le interesa verse envuelta en una crisis de credibilidad por la forma de plantear sus negocios. Ahora la opinión está mucho más sensibilizada, por eso, lo más importante a la hora de hacer lobby es hacerlo con luz y taquígrafos.

ayudas_a_emprendedores_cultura

La Comisión Europea también ofrece ayudas a emprendedores del sector cultural y creativo

ayudas_a_emprendedores_culturaLa Comisión Europea y el Fondo Europeo de Inversiones (FEI) presentaron el pasado jueves 30 de junio una iniciativa para avalar con un total de 121 millones de euros una línea de préstamos bancarios que permitan a las instituciones financieras aumentar su apoyo a las PYMEs del sector cultural y creativo. Esto permitirá al FEI ofrecer garantías y contragarantías a determinados intermediarios financieros para que presten más de 600 millones de euros a más de 10.000 PYMEs durante los próximos 6 años, empezando a finales de este 2016.

 

El proyecto es una muestra de los esfuerzos de la Comisión para apoyar la inversión y hacer un uso más inteligente de los recursos financieros nuevos y existentes (uno de los objetivos del Plan de Inversiones para Europa), así como para complementar la labor realizada dentro de la Estrategia del Mercado Único Digital para crear el entorno adecuado para que los sectores cultural y creativo prosperen en la era digital.

 

Este nuevo ‘Instrumento de Garantía de los Sectores Cultural y Creativo’ será gestionado por el Fondo Europeo de Inversiones en nombre de la Comisión Europea, y estará enmarcado en Europa Creativa, el principal proyecto que la UE dedica a campos como el audiovisual (cine, TV, animación, videojuegos y multimedia), los festivales, la música, la literatura, la arquitectura, los archivos, las bibliotecas y los museos, la artesanía artística, el patrimonio cultural, el diseño, las artes escénicas, la edición, la radio y las artes visuales.

 

¿El sector cultural y creativo necesita ayudas a emprendedores específicas?

 

Todos ellos representan más de 7 millones de puestos de trabajo en la UE y equivalen al 4,2 % del PIB de la Unión. Pero… ¿por qué era necesario este fondo especial de garantía para los sectores cultural y creativo? ¿No podrían haber quedado bajo el paraguas del Programa marco para la Innovación y la Competitividad o del Mecanismo de Financiación del Riesgo Compartido en materia de investigación?

 

Según la oficina española del programa Europa Creativa, la razón reside en que “las iniciativas existentes no tienen en cuenta los obstáculos adicionales a que se enfrentan las PYMEs de la cultura y de la creación a la hora de tener acceso a la financiación”:

 

  • Muchos de sus activos –como los derechos de propiedad intelectual– son intangibles.
  • Los productos del sector creativo no se producen, en general, en masa; cada película, cada libro, cada ópera o cada videojuego pueden considerarse un prototipo único.
  • La demanda de servicios financieros de las PYMEs de la cultura y de la creación no es, a menudo, lo suficientemente importante para resultar comercialmente atractiva a los bancos ni para adquirir los conocimientos específicos necesarios a fin de comprender correctamente su perfil de riesgo.

 

Durante la presentación de esta iniciativa, Roger Havenith (director ejecutivo adjunto del FEI) afirmó que “una de las prioridades que la Comisión tiene en su programa es ayudar a las empresas a expandirse y acceder a soluciones financieras basadas en el mercado. Dos ingredientes esenciales en la receta para lograr apoyo financiero para las pymes de los sectores cultural y creativo son facilitar la protección del riesgo crediticio y la capacitación para los proveedores de financiación. El Instrumento de Garantía de los Sectores Cultural y Creativo que se lanza hoy contribuirá a que echen a andar y se desarrollen PYMEs de toda Europa en ámbitos tales como el cine o los festivales, la música o los museos”.

balance_empresas

Conoce mejor a tu posible colaborador con el balance de empresas

balance_empresasGarantizar el crecimiento del negocio es algo que quita el sueño a muchos empresarios. Con este objetivo, continuamente se ponen en marcha nuevas acciones para potenciar el desarrollo de la actividad. Si este es tu caso, es posible que en el pasado hayas llevado a cabo estrategias para impulsar el crecimiento desde dentro, como la compra de nueva tecnología o espacios que incrementen tu capacidad productiva, o la formación y reciclaje de tus trabajadores. Aún así, si sigues buscando formas para entrar en nuevos mercados y extender tu offering, tal vez haya  llegado el momento de optar por alternativas externas. Adquisición, fusión, cooperación son algunas de las opciones que se te pasan por la cabeza. A pesar de que éstas suelen considerarse propias de las grandes empresas, la cooperación destaca como una práctica habitual entre compañías pequeñas y medianas.

La cooperación entre empresas está basada en la creación de relaciones especiales entre organizaciones independientes. Las entidades colaboradoras pactan acuerdos de manera puntual que les permiten compartir recursos e informaciones y alcanzar sus objetivos con menor coste y riesgo. Si deseas colaborar con otro negocio, antes de dar ningún paso debes conocer hasta el último detalle de la actividad de tu colaborador potencial. Te contamos cómo utilizar los informes de balance y cuentas de resultados para entender a tu futuro partner en tres pasos.

 

  1. Conoce el balance de una empresa

Tras hacer una indagación preliminar, es posible que ya tengas una idea de quién quieres que sea tu partner colaborador. Por eso, al igual que has monitorizado la compatibilidad de vuestro producto o la imagen que éste proyecta al mercado, es necesario observar  el estado de  su balance contable. Para tener acceso a este tipo de documentos puedes consultar servicios online como los de Informa y eInforma, que ofrecen informes como el de balance y cuentas de resultados, con los que podrás obtener una visión comparativa de los balances de la empresas durante los últimos tres años. Acceder a esta información es sencillo, ya que solo es necesario introducir la denominación social de la compañía como si de un buscador de empresas se tratara.

 

  1. Analiza las cuentas del balance

La consulta de estos documentos permite obtener dos tipos de información acerca de tu posible colaborador:

  • Información financiera general: Estos informes recogen la documentación presentada por las empresas en el Registro Mercantil. Así, tendrás acceso a sus estados financieros, cuenta de pérdidas y ganancias, cambios de patrimonio o estado de flujos de efectivo. La consulta de estos registros te permitirá conocer algunas cuestiones clave como las existencias que tiene la compañía, el estado de su tesorería, sus derechos de cobro o el patrimonio registrado.

 

  • Análisis de los elementos financieros: Los informes incluyen también un análisis de la evolución de los principales elementos financieros. Acceder a esta interpretación de las cuentas de la compañía te permitirá detectar los argumentos clave que explican la situación financiera de tu futuro colaborador. Además, recogen un análisis comparativo de las grandes masas patrimoniales con el que podrás equiparar la situación financiera de la compañía respecto a la media del sector.

 

  1. Toma una decisión

Conocer el balance de la empresa con la que pretendes colaborar te ofrecerá la visión financiera necesaria para garantizar que la organización con la que compartirás camino es solvente. Una vez compruebes su buena salud financiera podrás completar tu investigación con la monitorización que has realizado de su actividad comercial. La combinación de estas dos fuentes de información te proporcionará una imagen de la situación real de la empresa a partir de la cual podrás tomar una decisión y determinar si es el partner que estabas buscando.

estrategia

Precio, diferenciación o diversificación ¿cuál es tu estrategia?

estrategiaEntre los muchos consejos que se dan a los emprendedores suele estar ese que dice que, al final, el 90% del éxito se basa simplemente en insistir. Algo muy bonito para hacerse una camiseta o colgar de un poster en la pared, pero no muy práctico cuando lo que se pretende es entrar a competir en un mercado en el que no tienes ningún cliente ni experiencia.

Para instalarse con rapidez en un nuevo entorno y comenzar a vender cuanto antes, lo más aconsejable suele ser implementar una estrategia de liderazgo en costes, posicionándose como una alternativa más económica a la oferta ya existente. O, lo que es lo mismo, influyendo en el precio, la variable que más impacto tiene en la rentabilidad de un negocio.

Una estrategia de liderazgo en costes implica:

  • Producir grandes volúmenes de un modo eficiente (lo que significa invertir en instalaciones y tecnología).
  • Mejorar continuamente los procesos de producción para hacerlos rentables.
  • Externalizar todo aquello que suponga un gasto excesivo.
  • Poner en marcha una estrategia agresiva de implantación, en muchas ocasiones vendiendo por debajo del precio de coste.

Pero como cualquiera puede imaginar, esta estrategia tiene sus riesgos. Por ejemplo, la irrupción de cualquier cambio tecnológico que puede anular las ventajas conseguidas, o la posibilidad de que otros competidores se aprovechen de nuestra experiencia.

En cualquier caso, posicionarse en el mercado como una marca barata puede no ser demasiado bueno a largo plazo, sobre todo si pretendemos generar fidelidad entre los consumidores o llegar a públicos de alto poder adquisitivo, que no se fijan tanto en el precio como en los valores de marca. Y es aquí donde entran en juego otras estrategias de crecimiento, como, por ejemplo, la de diferenciación.

Más rentabilidad a un mayor coste

A cualquier empresario le gusta que sus productos se vean como únicos en el mercado, reconocibles de forma inmediata por el consumidor por la imagen de marca que representan, por su aspecto exterior, por el disfrute que proporcionan, o, simplemente, porque el servicio postventa no tiene parangón con nadie de la competencia.

Para lograrlo, la clave está en diferenciarse, creando márgenes de rentabilidad más altos por unidad de producto, aunque con un nivel de ventas totales inferior. Esta estrategia genera una gran lealtad entre los consumidores, que suelen ser más fieles ante las variaciones de precios.

No suelen existir atajos para tener éxito en la diferenciación, ya que requiere de una inversión muy relevante tanto en precio como en tiempo, y está sujeta a riesgos como el cambio de gustos en el consumidor, así como al efecto que puedan provocar la aparición de imitaciones en el mercado, más baratas y sustitutivas.

Dividir el riesgo

Las estrategias de diferenciación son claves para evitar los efectos negativos de una guerra de precios en el mercado, ya que este tipo de productos no suelen tener un sustituto directo percibido por el consumidor. La otra solución es apostar por la diversificación de nuestro portfolio, siguiendo la máxima de que a mayor oferta, mayores posibilidades de venta.

Existen muchas maneras de diversificarse:

  • A través de los canales de venta: por ejemplo, dando mayor peso a la presencia en Internet o a través de distribuidores locales que nos posicionen en el mercado.
  • A través de productos con ciclos distintos: bienes de lujo o de primera necesidad, estacionales o para todo el año,…
  • A través de nuestros clientes: ofreciendo nuevas experiencias a nuestro público ya fidelizado, como ofertas, promociones, productos diferentes, atención personalizada…
  • A través de la entrada en nuevos mercados internacionales.

No hay que tener miedo a las crisis o a los cambios que se produzcan en un mercado, ya que pueden ser nuestra oportunidad para posicionarse y ganar clientes. Sólo conviene analizar de forma apropiada las circunstancias y optar por la estrategia más adecuada. Con frecuencia, no es necesario invertir mucho dinero para lograrlo, sino escuchar a los consumidores. O, como dice Philip Kotler, “la mejor publicidad es siempre la que hacen los clientes satisfechos”.

beneficios_crowdlending

¿Puede tu pyme sacar beneficios del crowdlending?

beneficios_crowdlendingEn los últimos meses es complicado leer algo sobre el futuro de la banca sin que en alguna línea aparezca la palabra Fintech. Son muchos los negocios que engloba este concepto, pero hay uno de ellos que realmente está irrumpiendo en el negocio financiero tradicional: el crowdlending.

Lo que hace cinco o seis años era una cosa de cuatro locos en los alrededores de Londres y pasó a convertirse en un negocio alternativo es cada vez más la nueva vía de negocio en la que incluso están pensando los bancos más tradicionales.

En Reino Unido, el sector del crowdlending movió 1.490 millones de libras en 2015, doblando su facturación del ejercicio anterior. Mientras, plataformas como la norteamericana Lending Club cotizan ya en Bolsa con un notable respaldo por parte de los inversores. En España, este negocio todavía es minoritario. En 2015, la Ley de fomento de la financiación empresarial reguló por primera vez las Plataformas de Financiación Participativa, generando la seguridad jurídica necesaria para invitar a muchos empresarios a, por lo menos, plantearse esta modalidad de acceso a la financiación como una nueva vía para captar recursos y tratar de rebajar la excesiva dependencia de la banca tradicional.

Como ya hemos contado en otras ocasiones en Asesores de Pymes, el sistema de funcionamiento del crowdlending es muy sencillo.  Inversores y prestatarios se ponen en contacto a través de plataformas digitales que cobran una comisión por la gestión de hacerles coincidir.

Para los inversores, es una forma de conseguir una rentabilidad para su dinero que, en estos momentos, no es fácil conseguir con otros productos financieros.  Para las pymes, se ha convertido en  los últimos años, en una de las pocas vías de financiación de las pymes, mientras el grifo de la banca permaneció cerrado (Otro notable ejemplo ha sido el Fondo Apoyo a Empresas). Ahora, aunque el crédito tradicional ha vuelto, el crowdlending sigue reportando beneficios para las empresas en busca de financiación. Entre los más destacados están:

  1. Riesgo controlado para ambas partes. La labor de las plataformas en crear ratings de solvencia y aportar controles rigurosos sobre los proyectos de inversión contribuye a generar confianza y seguridad.
  2. No computan como endeudamiento. Las operaciones de crowdlending no se recogen en el Banco de España como endeudamiento, lo que permite a las empresas optar a combinar este sistema con créditos tradicionales.
  3. Las plataformas de financiación alternativa son tan rigurosas como eficaces en someter a las compañías a sus filtros de solvencia. Una vez pasados estos (cuestión de días) el proyecto es abierto al público.
  4. Planificar las cuentas a largo plazo. Prestatario y pyme establecen desde el principio las condiciones de retorno de la inversión con sus intereses, lo que permite programar financieramente el coste total de la operación.
  5. Solvencia y confianza. El sector cuenta ya con una legislación Ello aporta seguridad a los inversores para la toma de decisiones.
  6. Transparencia. Es la clave en todas las plataformas de crowdlending, que tanto inversores como prestatarios tienen a la vista toda la información sobre las compañías, así como los gastos y comisiones de las operaciones de financiación.
informes_sectoriales

Conviértete en un experto en tu sector con los informes sectoriales

informes_sectorialesLa globalización y el uso de Internet para acceder a servicios y productos han provocado la entrada de competidores procedentes de otros países en muchos sectores. Este aumento de actores luchando por un mismo espacio crea un ambiente de alta competencia. En este contexto, aquellos que quieren liderar el mercado necesitan convertirse en expertos de su propio sector. Con este objetivo en mente, una fórmula de conocer lo que ocurre en tu mercado para poder tomar decisiones informadas respecto a los competidores, y cómo actuar ante ellos, es el uso de informes sectoriales. Estos proporcionan información actualizada de cada una de las áreas de actividad existente, incluyendo desde datos financieros generales hasta la concentración de los diferentes segmentos de actividad y sus participantes o su distribución geográfica. A través de estos documentos es posible comparar la situación de tu entidad frente a los resultados globales del sector, así como evaluar el estado de tus competidores. Es decir, permiten realizar tanto una autoevaluación de la organización desde la que llevas a cabo tu actividad como un análisis de la competencia existente para elaborar planes estratégicos para poner tu empresa por delante.

 

¿Qué tipos de informes sectoriales existen? 

Estos documentos, que puedes consultar en diferentes servicios online (como el Informe Sectorial de CESCE o el Observatorio Sectorial DBK), ofrecen información sobre cada uno de los sectores, identificados a través del código de la Clasificación Nacional de Actividades Económicas (CNAE). Los tipos de documentos que se pueden conocer de cada área empresarial son:

  • Los informes sectoriales aportan desde datos económicos sobre un determinado sector y el número de empresas por volumen de ventas, hasta la distribución geográfica de cada una de las compañías. La consulta de estos registros permite conocer la salud del sector para detectar de manera preliminar amenazas y oportunidades.

 

  • Los Informe de riesgo sectorial recogen el nivel de riesgo y tendencias en el sector en base al análisis de las empresas dentro del mismo y su desarrollo en los últimos años. El uso de estos documentos permite descubrir si apostar por expandir tu actividad en ciertos mercados puede poner en peligro el resto de tus negocios.

 

  • Los informes de contexto sectorial muestran la estructura y situación actual del área, así como los datos de facturación o los resultados de las empresas principales. Lo más interesante de estos documentos es la posibilidad de conocer los diferentes segmentos de actividad en los que se divide el mercado, el número de operadores y su distribución, así como la concentración de la oferta, el volumen de ventas o la rentabilidad de las empresas líderes. Es más, la consulta de este tipo de información permite detectar oportunidades en aquellos espacios que están más desocupados para introducir nuevos productos con una menor inversión de manera efectiva.

 

¿Cómo puedo utilizar los informes sectoriales para tomar decisiones?

Tomar decisiones estratégicas para hacer avanzar tu negocio en un contexto de competencia no es sencillo. Entre las técnicas recomendadas por los expertos para asegurar que se sigue el camino correcto, se incluyen factores muy diversos como entender la situación desde diferentes perspectivas, mantener una línea consistente con decisiones pasadas o proponer los argumentos como si fuese un plan de juego. Sin embargo, todos ellos coinciden en un mismo elemento fundamental: contar con la mayor cantidad de información posible para realizar un análisis efectivo de la situación.

 

Cuando se trata de dirigir el rumbo de tu negocio dentro de un sector muy competitivo, los informes sectoriales son las herramientas que pueden aportar la información necesaria para realizar planes estratégicos y tomar decisiones fundadas.

reducir_costes

Cómo reducir costes en la empresa

reducir_costesLo comido por lo servido. Es lo que podrían encontrar algunas empresas en sus balances cuando los gastos que soportan son capaces de devorar casi todos los ingresos que generan. En este escenario, solo queda margen para dos tipos de actuación: aumentar los ingresos o reducir gastos. En muchas ocasiones, el primer objetivo suele ser bastante complicado, por lo que en esta ocasión nos centraremos en cómo gastar menos sin tener que recurrir, por supuesto, a reducir el número de trabajadores.

 

Eliminar productos no rentables. La cultura empresarial española nos ha llevado habitualmente a tomar como fracaso lo que en realidad debería ser considerado como un mecanismo de prueba, que da como resultado un acierto o un error sin mayor trascendencia. Por eso, siguen existiendo empresarios que se resisten a sacar del mercado algunos productos, a pesar de que no hayan conseguido la acogida esperada o no hayan resultado rentables en ningún momento. Estos emprendedores no deberían  dudar ni un momento sobre la conveniencia de eliminar de su cartera estos productos.

Vender o cerrar unidades de negocio poco productivas. El dicho de “zapatero a tus zapatos” entraña una aplastante realidad y se podría aplicar en un amplio abanico de situaciones. Por ejemplo, en los momentos económicos más boyantes (por desgracia, ya muy lejanos), algunas empresas se pusieron el mundo por montera y se lanzaron a abrir nuevas y diversas líneas de negocio, de forma paralela a su actividad principal, que les proporcionaron mayor tamaño, capacidad e, incluso, influencia en su sector correspondiente. Sin embargo, muchas de ellas resultan ahora poco eficaces y productivas, por lo que convendría cerrarlas o venderlas para reducir importantes costes.

 

¡Reducir el número de clientes! Más de uno se habrá echado las manos a la cabeza al leer esto, pero le recomiendo que piense rápidamente en aquello de “menos es más”. Tener un excesivo número de clientes puede ser muy atractivo en un primer momento, pero no siempre resulta la fórmula más acertada. Puede generar muchos costes a la empresa y, en muchas ocasiones, pocos ingresos. ¿Por qué? Porque algunos pueden ser muy poco rentables. Por eso, es ocasiones, una cuidadosa selección de estos clientes es capaz de ahorrar mucho dinero.

Mejorar la gestión y reducir el stock. Los procesos productivos suelen resultar complejos y difíciles de modificar, pero merece la pena hacer un esfuerzo para mejorarlos, lo que optimizará los recursos empleados. Entre las medidas que se pueden tomar está mejorar la gestión del inventario y evitar que el stock se almacene durante mucho tiempo, dos acciones que elevarán la rentabilidad de la producción y que se reflejarán rápidamente en la cuenta de resultados de la empresa.

Limitar los gastos corrientes. Un ámbito también importante en el que una empresa puede reducir costes es el de los gastos de directivos y otros empleados. Las posibilidades son innumerables, entre ellas cambiar el avión por el tren en los viajes de trabajo, y algunos coches de empresa por taxis, huir de los hoteles de cinco estrellas, acabar con las reuniones en restaurantes de lujo, reducir al máximo los teléfonos móviles de empresa y restringir las llamadas, evitar imprimir documentos en color y alta resolución…

Ahorrar energía. ¿Haces eso en tu casa? Es lo que el profesor le suele decir a un niño cuando pega un chicle en el pupitre. Salvando las distancias, si todos apagáramos las luces de la oficina cuando nos vamos, desconectáramos el aire acondicionado y el ordenador o, simplemente, cerráramos las ventanas (igual que lo haríamos en nuestra casa), ahorraríamos mucho dinero. Si yo fuera el responsable de un negocio, se lo recordaría de vez en cuando a mis compañeros.

cif_nif

Todas las claves del CIF en tres preguntas

cif_nifAl consultar las webs de algunas de las grandes empresas españolas, recibir facturas, hablar con tus proveedores o identificar a tus clientes, podrás observar cómo muchos de ellos utilizan los términos CIF y NIF indistintamente. Es posible que reconozcas estos códigos como los identificadores de cualquier entidad con actividad empresarial en España. Aun así, la única referencia que tienes es el NIF que utilizas en el mes de mayo cuando haces la declaración de la Renta. Si ante esta duplicidad de conceptos te asaltan preguntas como ¿Cuál es la utilidad cada una? ¿Qué las diferencia? ¿Necesito tener CIF y NIF? ¿Cómo puedo conseguirlos? No te preocupes. A continuación resolvemos tus dudas en tres preguntas y respuestas para que sepas qué sistema aplicar a la hora de identificar tu entidad ante la Agencia Tributaria, así como en las comunicaciones enviadas a todas las organizaciones con las que mantengas relaciones comerciales.

 

El CIF: ¿algo del pasado? 

El Código de Identificación Fiscal más conocido como el CIF era el sistema de identificación tributaria utilizado en España por las personas jurídicas, empresas y fundaciones hasta el año 2008. Fecha en la que dejó de usarse según lo ordenado por el Real Decreto 1065/2007. A partir de ese momento, la identificación de entidades jurídicas se realiza a través del NIF o Número de Identificación Fiscal, que hasta entonces era empleado para referirse a personas físicas.

 

Entonces, ¿el NIF es lo mismo que el CIF?

En la actualidad, el NIF está compuesto por el número del documento nacional de identidad del individuo seguido por el código de verificación, es decir, una letra asignada por la Agencia Tributaria para comprobar su autenticidad.

Cuando se adoptó el “nuevo” NIF no sólo se cambió la denominación del CIF sino que también  se ampliaron sus utilidades. Ahora, para hacer referencia a personas jurídicas el NIF incluye siempre una letra delante indicativa según se trate de una sociedad civil o mercantil, nacional o extranjera o una unión temporal de empresas. Por ejemplo, si vemos que va acompañado de una A estaremos ante una sociedad anónima, en caso de ser una Q representa a un organismo público, la U son uniones temporales de empresa…

El NIF cumple las mismas funciones que el CIF, por lo que ahora para cumplir con la legislación vigente, necesitas incluir el NIF en tus facturas. De hecho, en casos como el pago de rendimientos del trabajo desde establecimientos situados en España o el cobro de cheques por cuantía superior a los 3.000 euros es obligatorio incluir el NIF en tus comunicaciones.

 

¿Para qué sirve el CIF?

A pesar de los cambios de denominación y composición, la utilidad  del CIF y el NIF sigue siendo la misma: identificar a los contribuyentes ante la Administración Tributaria.

Como consecuencia, sigue siendo posible ubicar compañías o autónomos a través de su CIF. Una fórmula de hacerlo es con buscadores gratuitos como éste de eInforma que te permitirán, no sólo localizar la empresa, sino también conocer sus principales datos empresariales. En estos tipos de buscadores encontrarás información adicional de la empresa como su informe mercantil, la evolución de sus ventas representada de manera gráfica, así como sus participaciones o vinculaciones con otras empresas.

 

Esperamos que con estas pequeñas claves hayamos podido resolver tus dudas para que comiences a usar estos términos con propiedad sin dejar de aprovechar la información que te puede ofrecer el CIF. Aunque para evitar confusiones recuerda, ahora el CIF es el NIF.

cambiar_marca

6 indispensables para cambiar la marca

cambiar_marcaLas decisiones que toman las empresas con sus marcas suelen desconcertar. A día de hoy, todavía hay expertos en marketing que siguen sin saber por qué las natillas Danone se transformaron en Danet. Los continuos cambios de logo de firmas como Apple también son motivo de polémica y qué decir de los innumerables retoques o reformas de las latas y botellas de Coca-Cola. ¿Por qué las grandes firmas juegan tanto al despiste con sus marcas? Pues simple y llanamente porque las consideran un activo y, como tal, hay que sacarles el mejor rendimiento. Es más, existen tantas razones por las que las multinacionales llevan a cabo estas acciones, que resulta imposible enumerarlas. Pero hay algo en lo que todas coinciden, una marca se toca cuando se quiere crecer.

Eso es lo que logró Intel con su famoso lema “Intel Inside”. ¿Se imagina a L’Oréal sin la coletilla “porque yo lo valgo”? Aunque no lo parezca, ninguna de estas compañías sería lo que son en la actualidad, casi mitos, si un día no se hubieran atrevido a cambiar su marca, su eslogan, o su logo. Una pyme también debe saber jugar con su enseña. Pero, cuidado, una mala estrategia, o actuar sin planificación, puede ser desastroso para el negocio. Por eso, cuando hablamos de variar algo relacionado con la imagen que la sociedad tiene de una organización hay que hacerlo con sumo cuidado.

Tratar de encontrar la fórmula mágica que nos ayude a mejorar el negocio a través de la marca es a lo que trataremos de dar respuesta en este post. Las claves de una metamorfosis exitosa pasan por:

Busque asesoramiento

Son tantos los intangibles de una compañía que el cliente tiene asociados a una marca o a un eslogan, que resulta imprescindible apoyarse en expertos para no equivocarse. Como ya hemos comentado, en este tema es muy fácil cometer errores. Cuando esto ocurre nos encontramos con un dilema muy difícil de solucionar. Por eso, no se fie solo de las opiniones que lleguen de su propia plantilla. Su obligación es contratar a una consultora con experiencia en la materia que ayude en todo el proceso. Y mucho más si la idea del giro estratégico viene a consecuencia de una aventura internacional con entrada en nuevos mercados.

Respete la cultura de la empresa

Los rebrandings más exitosos son aquellos que respetan lo que la empresa representa para los clientes. De esa forma se logra que los consumidores sigan reconociendo los valores de la marca, aunque estos se hayan modernizado. De hecho, lo mejor es que el cambio se note solo lo necesario. Es decir, que todos sepan que el negocio sigue siendo el mismo pero que se ha puesto al día.

La acción va más allá de cambiarse el nombre

En ocasiones, los cambios llevan incluso a que desaparezca la denominación con la que conocemos a la compañía para iniciarse con otra nueva -léase de Google a Alphabet, por ejemplo-. Pero en estos casos la transformación no se limita solo a las letras. Va más allá. Una acción en esta línea toca la identidad de la compañía. Es como comenzar casi de cero.

Como es obvio, este tipo de decisiones solo se pueden tomar cuando el emprendedor está convencido de sus beneficios. Nunca se deben afrontar a la ligera. Por eso, antes de comenzar nada hay que medir los resultados. En otras palabras, realizar un estudio para saber con seguridad si el esfuerzo merecerá la pena. Un cambio de nombre implica al exterior que con lo que se tenía no es suficiente, que se está saliendo de la zona de confort, y que ha aumentado en buena medida los límites de la empresa. Se trata de una buena forma de llegar a otros nichos de mercado, que antes le estaban vetados por la enseña.

Logre total implicación de la plantilla

Tener una buena marca es un tesoro. Por eso, cambiar la misma es una decisión que no debe afectar solo a los directivos. Muy al contrario, todos los componentes de la compañía deben estar implicados en el proceso. Para lograrlo, es primordial fomentar la comunicación interna y pedir con sinceridad opiniones a todo el mundo. Otra buena acción que debería llevar a cabo es celebrar una fiesta con motivo del cambio de marca. Así logrará que los trabajadores ejerzan su labor diaria de acuerdo a los conceptos y principios que defiende su enseña.

Ábrase a nuevos negocios

La transformación de la marca es clave para explorar nuevas vías de ingresos. Se amplían las relaciones con los clientes y, tras el cambio, todo es más sencillo. Por dicho motivo, usted debe explicar con claridad que es lo que busca y cuáles son sus intenciones en todo el proceso. Solo así podrá obtener resultados de estas nuevas posibilidades de negocio.

Un trabajo a largo plazo

Muchas veces las variaciones en el nombre de una firma no vienen acompañados de nada más, lo que supone un problema. Y es que tras la sorpresa inicial se descubrirá el vacío. Para que esto no ocurra, se tiene que trabajar en todos los frentes. Tras el cambio de marca, debe existir un plan de negocio, comercial y de marketing que enseñen al mundo lo que su firma planifica a largo plazo y que va hasta el final con las decisiones. No se trata de cosmética sino de algo más profundo. Solo así se obtendrá el éxito en este tipo de procesos y se podrá presumir de tener una marca poderosa.

arbitraje_internacional

El arbitraje coge fuerza en la resolución de conflictos internacionales

arbitraje_internacionalTal vez lo de tener conflictos en el negocio no estaba el plan de internacionalización de su empresa. De ser así, debe anotarlo en la lista de grandes errores porque si algo hay que tener en cuenta a la hora de planificar una aventura empresarial (internacional o no) es que el conflicto es algo inherente a los humanos, mucho más cuando están en juego culturas, costumbres y leyes muy distintas.

 

Quienes si lo tuvieran planificado ya tendrán alguna noción de que el número de empresas que se decanta por el arbitraje para la resolución de un conflicto internacional no ha parado de aumentar en los últimos años, según los datos de la Corte Internacional del Arbitraje. En 2014 (último año con datos publicados), este organismo gestionó 863 casos en los que empresas de distintos países optaron por resolver sus conflictos de forma voluntaria evitando acudir a la justicia ordinaria de sus respectivos países.

 

El arbitraje es, desde hace mucho tiempo, una fórmula comúnmente aceptada para la resolución de conflictos internacionales. Ya el propio Platón escribió sobre él en la Grecia Clásica y ahora la gran mayoría de  los contratos mercantiles que se suscriben reconocen de manera explícita este sistema ante cualquier controversia, lo que ha contribuido a disparar su crecimiento, en paralelo con la globalización del comercio y la apertura de fronteras.

 

Uno de los principales motivos por los que el arbitraje está tomando fuerza, sobre todo entre las empresas exportadoras y con proyectos de internacionalización, es que esta opción evita una de las situaciones más conflictivas y onerosas que implica acudir a la justicia ordinaria, y es que las compañías afectadas deben contar con expertos jurídicos en la legislación del país donde se resuelve el conflicto, o en su defecto acarrear con el gasto que implica contratar un despacho local de suficiente confianza.

 

Además, el arbitraje supone ganar tiempo frente a cualquier juicio ordinario y garantiza la absoluta confidencialidad de proceso. Ambas partes se citan bajo la tutela de un árbitro y dirimen sus diferencias de forma voluntaria sin que haya registro público de ningún tipo de esa situación. Mientras que cualquier juicio está registrado y puede ser accesible a los medios de comunicación con el consiguiente coste reputacional para los implicados.
Desde el punto de vista de la seguridad o la confianza jurídica, los implicados en el proceso pueden designar uno o varios árbitros especializados en la materia a tratar para asegurarse la imparcialidad de la solución final.

 

 

El aspecto económico es otro de los motivos por los que cada vez más empresas se decantan por el arbitraje. Y es que, aunque inicialmente puede parecer que el arbitraje

tiene unos costes iniciales más altos que un proceso judicial, es muy posible que a la larga, el importe final que deba abonar la empresa si se decanta por la vía judicial ordinaria resulta mucho más elevado por culpa de los retrasos derivados por los recursos que se van presentando para apelar a instancias superiores y demorar el resultado final. En beneficio del arbitraje cabe recordar que desde inicio del proceso hay un presupuesto cerrado con sus costes.

 

Además, la flexibilidad del proceso y los procedimientos es mucho mayor. Por ejemplo, es mucho más habitual que en los juicios que los árbitros utilicen sistemas de videoconferencia para evitar a las partes tener que desplazarse, mitigando los costes tanto en viajes como en envío de documentos.

 

La rapidez del proceso viene, al menos en el caso español, marcada por la propia legislación, que establece un máximo de seis meses para llegar a un acuerdo. Un periodo de tiempo en el que en la justicia ordinaria puede que no se haya conseguido ni la celebración del juico.

 

Esta celeridad del proceso es beneficiosa incluso para la propia relación entre las partes enfrentadas, puesto que minimiza el enfrentamiento y, dado que la resolución final es fruto de un consenso, permite en muchos casos retomar la actividad comercial.

 

Por supuesto, no todo son luces en este modelo de resolución de conflictos. Para bien o para mal, el arbitraje culmina con un laudo dictado por el árbitro que es vinculante e inapelable. Es decir, ambas partes deben acatarlo con una posibilidad muy limitada de recursos. Esto, que genera una gran seguridad en cuanto al coste total de proceso, tiene el riesgo de que en caso de no estar de acuerdo con el laudo deja a la empresa un margen muy escaso de reacción.

 

Este es el principal motivo por el que antes de decidirse por esta solución, los servicios jurídicos de la compañía deben estudiar el caso con mucha prudencia valorando las consecuencias que puede tener para el futuro negocio de la misma en el país origen del conflicto.