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Regalos de empresa, ¿detalle o el delito?

Está a punto de comenzar la cuenta atrás. Falta poco para las Navidades y son muchas las empresas que ya empiezan a gestionar la intendencia de esas fechas. Tal vez, una de las más arduas tareas es la de elegir adecuadamente los regalos de empresa. Y si ésta siempre fue complicada, en los últimos años esto se ha puesto mucho más difícil. Ahora, además de gustos, deseos o protocolos varios hay que tener en cuenta a la Ley. Desde que en julio de 2015 se reformase el Código Penal, los regalos de empresa pueden ser delito.

En España cuesta entenderlo, pero conviene recordar en fuera de nuestras fronteras los regalos de empresa están muy mal vistos, puesto que se entienden como intentos de soborno o extorsión.  Aquí, dado que forma parte de la idiosincrasia nacional, el Código Penal ha relacionado los regalos con el abstracto concepto de malas prácticas. De esta forma, la ley deja abierta la política de regalos a conceptos tan confusos como el uso que se haga del mismo, el contexto de la relación económica, los cargos de las personas implicadas.  En cuanto a la cuantía, reconoce la legalidad de determinadas atenciones siempre que no sean excesivas.

Ante la imposibilidad de encontrar un terreno definido, la mayoría de las grandes empresas ha desarrollado un código deontológico propio para definir cuándo se pueden ofrecer y dar regalos y cuál es el límite monetario que define la frontera entre el delito y el detalle. La casuística es variada y mientras unos definen el límite en los 200 euros otros lo bajan hasta 30, aunque parece que la tendencia más generalizada es a marcarlo alrededor de los 90 euros.

Este código interno es un modelo que ya están poniendo en marcha también muchas pymes, puesto que es la única forma de que todos (empleados, proveedores, socios, etc.) conozcan el marco en el que deben moverse y también de que la empresa esté blindada ante las malas prácticas de alguno de ellos.  Una política definida, le eximirá de responsabilidad ante un posible caso de tratamiento ilegal de los regalos.

Si su compañía no tiene todavía definida esta política conviene que comience a pensar en ella, y tenga en cuenta que los requisitos legales tienen que encajar a la perfección con el objetivo de sus regalos ya sea en Navidad o en cualquier otro momento del año.

1.- El dinero importa, pero regalos demasiado baratos pueden perjudicar seriamente a su marca. Por ejemplo: un paraguas que se rompe en el primer uso no habla bien del que lo ha regalado. Y, ¡ojo! que apostar por un regalo caro no soluciona el problema. Si no es útil y el destinario acaba arrinconándolo, su percepción sobre la marca de la empresa que se lo envió quedará en un lugar similar: arrinconada.

2.- La utilidad del regalo es fundamental. Ya sea por Navidad, en una feria o en cualquier otro evento un regalo es más apreciado cuanta más utilidad ofrece a su receptor.

3.- ¿Está la utilidad ligada con la imagen de marca de la compañía? Una de las finalidades de los regalos es conectar al destinatario con la marca, tratar de que ese presente le genere sensaciones positivas y, en caso de que sea un cliente, vuelva a repetir. Estas intenciones deben cuadrar lo más exactamente posible con el espíritu y los valores que pretende transmitir la compañía. Sería absurdo que una empresa de productos vegetarianos enviase como regalo un jamón de pata negra. Tampoco cuadraría mucho una empresa de lujo regalando camisetas con su logo, de esas que la gente solo usa para ir al gimnasio o salir a correr. Es importante que la experiencia de uso del regalo genere los valores que la empresa que lo envía enarbola.

BORME

¿Interesado en comprar una empresa? Consulta primero el BORME para salir de dudas

Hay ocasiones en las que inversores y empresarios prefieren considerar la compra de una compañía en vez de iniciar un negocio desde cero. Adquirir una empresa que ya está en una etapa de actividad plena y en venta tiene muchas ventajas que pueden resultar muy beneficiosas para un empresario, siempre y cuando antes de invertir en ella haga un amplio análisis del negocio. Para evitar riesgos, la persona interesada debe tener en cuenta, en primer lugar, el porqué de esa situación de venta. Como la respuesta proporcionada por el vendedor a esta cuestión no siempre será 100% cierta, debemos investigar por nosotros mismos el estado actual de la compañía a todos los niveles.

Una fuente relevante de información pública es el Boletín Oficial del Registro Mercantil (BORME). En el boletín podrás encontrar la información más completa de las empresas inscritas en el Registro Mercantil. Desde 2009, sirve como plataforma de difusión de datos y es accesible para cualquier persona interesada a través de servicios electrónicos como los de Informa.

¿Qué podremos consultar en el BORME?

A través del BORME tendrás acceso a todos los actos publicados por la empresa agrupados por año y/o tipo de información. De este modo, podrás analizarla a fondo y comprobar si invertir en ella es una operación interesante y, lo más importante, si tiene visos de ser rentable. Desde sus datos más básicos, como la fecha de inicio de sus operaciones, su domicilio social o su inscripción registral, hasta su capital social inscrito, su representación social y el depósito de las cuentas anuales, entre otras cosas.

Para acceder a la información solo necesitarás el nombre de la empresa, la razón social o el CIF. Una vez que inicies la búsqueda, podrás filtrar y personalizar los datos que quieres conocer. Los datos de la empresa son denominados actos, y puedes encontrarlos agrupados en actos de creación, actos de capital, actos sobre administradores, actos de identificación, actos de actividad, actos de depósitos, actos sobre procedimientos y actos informativos.

Aspectos a valorar antes de comprar una empresa

Una vez que disponemos de toda la información que puede proporcionarnos el BORME, a la hora de analizarla tenemos que tener en cuenta algunos factores:

  • Historia y evolución del producto o servicio principal de la compañía.
  • Fracasos y éxitos de la empresa, analizándolos junto a la información obtenida.
  • Opiniones y valoraciones de clientes y proveedores.
  • Comportamiento de las ventas de al menos los últimos 5 años.
  • Posicionamiento de la empresa con respecto a la competencia.
  • Proyección de los flujos de caja al menos para los próximos 3 años.
  • Cuestiones legales pendientes de la empresa.
  • Posible estructura organizativa que implantaríamos en la compañía.

Para completar algunos de los criterios anteriores, podrían serte de gran de ayuda los informes comerciales. Gracias a ellos, podrás complementar la información obtenida en el BORME con datos de balances, morosidad, riesgo, incidencias judiciales, etc., que te ayudarán a tomar la decisión más acertada. Tener una visión global de la situación pasada, actual y futura de la empresa que quieres adquirir te garantizará la idoneidad o no de la compra.

Además de estudiar detalladamente todo lo anteriormente citado, si estás valorando hacerte con una compañía es primordial que estés seguro de poseer los conocimientos y capacidades para gestionarla, ya que para que un negocio funcione correctamente deberemos tener la certeza de que estamos capacitados para guiarlo. Igualmente, lo más recomendable es invertir en una compañía de un sector en el que tengamos experiencia. Si además nos planteamos adquirir una empresa en la que hemos trabajado o conocemos porque hemos sido partner, cliente o competencia, estaremos en una situación mucho más beneficiosa a la hora de comenzar a gestionarla.

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¿Sube o no sube el Impuesto de Sociedades? Despeja tus dudas

¿Sube o no sube el impuesto de sociedades? Esta es la cuestión que se están planteando muchos empresarios desde que el pasado mes de julio se anunciara la intención de utilizar el Impuesto de Sociedades como herramienta para cuadrar las cuentas públicas.

No fue hasta el 30 de septiembre pasado cuando conocimos con detalle, en el BOE de ese día, el Real Decreto Ley de medidas tributarias dirigidas a la reducción del Déficit Público, que especifica cada uno de los cambios.

Pero, es ahora cuando se acerca el 20 de octubre (fecha en la que hay que liquidar ese primer adelanto del Impuesto de Sociedades con los nuevos requisitos) cuando las dudas vuelven a surgir.

Es normal, porque la situación no es fácil. Mientras algunos hablan de subida de tipos y del impuesto, o de que se aumentará la recaudación en, nada menos, que 8.000 millones; otros aseguran que no hay subida del impuesto.

¿Qué hay de cierto en todas estas afirmaciones?

Por complicado que parezca, todas son ciertas.

Por un lado, es correcto decir que el Impuesto de Sociedades no cambia. Los tipos que se aplican a las empresas como gravamen de sus beneficios quedan como estaban, en el 25% como tipo general y en el 20% y 15% para determinadas sociedades.

El primer gran cambio, implica que se recupera el pago por adelantado  de este impuesto. En línea con lo que se aplicó entre 2012 y 2015. Pero va más allá y se amplía el número de empresas afectadas por esta medida. Si durante la anterior etapa en la que estuvo vigente el pago adelantado del Impuesto de Sociedades, la medida afectaba a las empresas que facturasen más de 20 millones de euros. Ahora, se ha bajado el umbral hasta los 10 millones de euros anuales, es decir alrededor de 9.000 empresas españolas. Esto implica que son muchas más las pymes que van a verse afectadas por el cambio. En realidad, las necesarias para recaudar, por adelantado, esos 8.000 millones necesarios para presentar un presupuesto más ajustado al techo de déficit público que exige Bruselas.

El cuadre de las cuentas públicas no solo se ha hecho aumentando la cantidad de empresas que deben pagar, también incrementado la cuantía del adelanto. Hasta 2015, el pago por adelantado consistía en la cantidad resultante de aplicar un 12% al resultado contable de la compañía. Ahora, ese porcentaje se amplía hasta el 23% en general y al 25% para los bancos y las refinerías. Estos son los tipos que se incrementan, y no los generales del impuesto.

En el plano teórico los ingresos que el Estado obtiene por este cambio se mantienen sin cambios en su cuantía final. El adelanto que se exige ahora, se ajustará al pago real cuando se haga la declaración definitiva del impuesto en el mes de julio del año siguiente, aplicando los tipos del Impuesto de Sociedades al beneficio final de la compañía. Esto sería así si la medida se aplicase un solo año, pero de momento lo único que parece claro es que estará vigente hasta por lo menos 2018.

Para las pymes afectadas, la medida tiene una aplicación práctica muy perversa. Y es que en la liquidación adelantada de Sociedades de este mes de octubre ya tendrán que pagar más de lo que tenían presupuestado, en concreto, la diferencia entre aplicar el 12% a su resultado contable o aplicar el 23%.

Tal y como han advertido muchos expertos fiscales, el mayor trastorno de la media es que puede implicar problemas en la Tesorería de algunas empresas que podrían no disponer de liquidez suficiente para afrontar este requerimiento fiscal. Que el problema sea temporal, no implica que no sea un problema.  Puesto que ese desfase de efectivo en las cuentas puede implicar demandar nuevas líneas de crédito, préstamos, etc que sí tendrán un sobre coste en las empresas que, en principio, nadie les va a compensar.

Por ello, el impuesto no sube. Pero el cambio temporal sí puede implicar un sobre coste en la gestión de la tesorería de aquellas empresas cuya liquidez esté más ajustada.

O tal vez sí. Los Inspectores de Hacienda aseguran que aunque en la Declaración anual del Impuesto se ajusten las cantidades, “si este sistema se prolonga en el tiempo supondrá un aumento del impuesto”.

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Cómo evitar los riesgos de la banca online

La banca online tiene muchas ventajas para las empresas, ya que permite realizar directamente transacciones financieras y llevar a cabo operaciones para las que antes el director financiero de la compañía debía desplazarse hasta la oficina bancaria correspondiente. Pero, como contrapartida, también tiene sus riesgos. Octubre es el mes de la ciberseguridad en la Unión Europea, por lo que organismos e instituciones se han apresurado a dar algunos consejos sobre cómo utilizar correctamente el ordenador personal o el teléfono móvil para no caer en las garras de los ciberdelincuentes. Si se siguen correctamente, estas recomendaciones pueden evitar más de un susto al departamento financiero de cualquier empresa. Veamos, por lo tanto, cómo evitar los riesgos de la banca online.

 

Controlar todos los dispositivos.  La primera premisa para realizar cualquier tipo de operación o transacción financiera online es utilizar los ordenadores o teléfonos móviles propios de la empresa o, en su defecto, los acreditados y certificados expresamente por ella. Es verdad que los viajes y desplazamientos continuos obligan, en ocasiones, a algunos ejecutivos del departamento financiero a conectarse y llevar a cabo operaciones bancarias o transacciones con aparatos ajenos a su compañía, pero en cualquier caso éstas deben limitarse al máximo.

 

Conectarse a redes seguras. El segundo postulado para evitar los riesgos de la banca online es conectarse a redes seguras. Los ciberdelincuentes, que siempre están siguiendo cualquier rastro, son capaces de detectar las claves de seguridad en un equipo informático ajeno a la empresa. Por eso, como hemos indicado, hay que evitar en la medida de lo posible realizar transacciones o cualquier otra operación delicada con dispositivos desconocidos. Pero, sobre todo, los amigos de lo ajeno suelen encontrar su particular maná en el rastro que dejan las redes poco seguras a las que cualquiera puede conectarse fuera de su oficina y en las que, de vez en cuando, se deja información y datos extremadamente delicados como, por ejemplo, unas claves de seguridad o el número de la tarjeta de crédito.

 

Una defensa bien organizada. No hay que esperar a tener el primer susto. Cualquier empresa, sea grande o pequeña, debe controlar exhaustivamente todos los componentes de sus equipos informáticos, pero especialmente los utilizados por el departamento financiero y contable. La primera medida consiste en la instalación de los antivirus y sistemas de seguridad necesarios, que protejan todas las operaciones y transacciones que se realizan habitualmente, y que eviten la entrada de malware o la proliferación de cualquier virus informático. Esto no solo impedirá la entrada de intrusos en el sistema, sino también el robo o la destrucción de información. Por supuesto, es también fundamental la continua actualización de estos antivirus, pero también del sistema operativo y del conjunto de las aplicaciones informáticas que habitualmente utilice la empresa.

 

Contraseñas adecuadas. En ocasiones elegimos contraseñas sencillas o demasiado obvias para acordarnos de ellas, algo que supone un grave error que puede dar al traste con la efectividad de todos los sistemas de seguridad de una empresa. Para crear una buena contraseña, los expertos recomiendan utilizar tanto letras como números, mayúsculas y minúsculas, etc. Es preferible dedicar un rato a crearla y memorizarla, ya que esta pequeña acción multiplicará el grado de seguridad de cualquier operación que realicemos, tanto dentro como fuera de la empresa. Y, sobre todo, hay que evitar utilizar la misma contraseña en todos los aparatos y aplicaciones con los que interactuamos habitualmente, algo que facilitaría notablemente el “trabajo” de los ciberdelincuentes.

 

Cerrar y desconectarse. Las prisas provocan que muchas veces se dejen las aplicaciones conectadas, una vez realizada la transacción, consulta o cualquier otro tipo de operación bancaria. Craso error, que puede facilitar también la labor de cualquier hacker atento, que se encontraría entonces la puerta de entrada abierta a cualquier intento de manipulación. Para que esto no ocurra, es imprescindible salir siempre de la aplicación o cerrar el programa correspondiente cuando haya finalizado la operación correspondiente.

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Algunas claves para aprovechar el tiempo si buscas subvenciones

Cualquier emprendedor o empresario experimentado que se haya interesado por conseguir una subvención para impulsar su negocio sabrá que identificar la mejor ayuda financiera de este tipo puede ser casi tan complicado como buscar una aguja en un pajar.

Es difícil conocer el momento en el que se publican, rastrear todas las instituciones y organismos que suelen publicarlo puede convertirse en un trabajo extenuante y, para colmo, queda el trámite de cumplir con todos los requisitos formarles.

En este blog como en tantas otras páginas web, nos hacemos eco de todas las convocatorias de ayudas y subvenciones para pymes posible, pero sí es otro de los miles de sitios en los que buscar.

Pero no desfallezca, parafraseando a algún anuncio televisivo casi podemos decir que: “el rastrear se va a acabar”.  Al menos, el tiempo dedicado a ellos se puede reducir considerablemente.

Y es que, conscientes de lo arduo de la tarea, cada vez surgen más plataformas pensadas para aliviar la tarea. Desde Asesoresdepymes hemos rastreado la oferta y hemos seleccionado las más destacadas.

La primera es también la más institucional.  Es decir, la plataforma del sistema nacional de publicidad de subvenciones, que pertenece al Ministerio de Hacienda y Administraciones Públicas. En esta web están listadas todas las subvenciones públicas tanto del Estado como de las CCAA o de los ayuntamientos. Se pueden buscar por fechas, concepto y organismo emisor. Además incluye enlace a las webs en las que está publicada la información.

Los interesados en ampliar la búsqueda a otros horizontes y fronteras pueden dejarse caer por la Fundera. Este es un buscador lanzado por un emprendedor español que ha desarrollado un software que hace el rastreo de las convocatorias de ayudas o subvenciones de forma automática. Según han explicado sus fundadores a los medios de comunicación, “agrega información de unas 400 líneas de financiación en Europa y España”. La plataforma permite acotar la búsqueda por destinatario de las ayudas tanto para pymes, como grandes empresas, startups, ONGs, etc. Una advertencia para los usuarios de esta web: Las convocatorias rastreadas se muestran en su idioma original, así que los interesados en ayudas internacionales también deberán tener en cuenta esta peculiaridad a la hora de ingresar sus criterios de búsqueda.

Otra interesante herramienta, es la plataforma Tufinanziacion.com, que recientemente ha firmado un acuerdo con el grupo CajaMar para impulsar una web que recoge ayudas públicas clasificadas según el organismo que las emite: europeas, nacionales, autonómicas o provinciales.

Una de las curiosidades de esta página es que las convocatorias están catalogadas con una evaluación numérica que indica su calidad en base a criterios como: cuantía de la ayuda, tiempo de financiación, vigencia…etc.

Esta plataforma está mucho más enfocada a prestar servicio a las pymes, por ello completan sus servicios con la posibilidad de contactar directamente con expertos y asesores en la presentación de este tipo de proyectos, y también ofrece la posibilidad de recibir, previa subscripción, un informe periódico con las subvenciones que mejor encajan con el perfil de la compañía.

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A la caza de oportunidades de negocio con los estudios sectoriales

Tendemos a pensar en la competencia como esas empresas que nos quitan mercado y clientes, rivales por una cuota que creemos nos pertenece. Es decir, tenemos una concepción mayoritariamente negativa de lo que nos aporta o, en este caso, lo que nos arrebata. Sin embargo, entre los que son de ver el vaso medio lleno, aquellos que ven en cualquier adversidad una oportunidad, se impone otra visión de la competencia: empresas con un mismo objetivo que el tuyo pero de las que aprender, especialmente si tienen una trayectoria más amplia o si trabajan con clientes de mayor magnitud.

De concebir a las compañías de la competencia como un rival está todo, o casi todo, dicho. Sin embargo, si entendemos la información de estas empresas como una herramienta para conocer el sector, descubrir las oportunidades que en él se plantean y evolucionar nuestro negocio, lo negativo -o al menos una parte- se transforma en positivo y en un campo en el que podemos explorar diferentes recursos.

Cuando de información y empresas se trata, la calidad de la fuente es clave. Por eso, y porque es tu negocio el que se la juega, es recomendable acudir a datos provenientes de expertos en información empresarial como los de Informa. Sus estudios sectoriales te permiten conocer en profundidad el sector que te interese o del que formes parte, facilitando la toma de decisiones que afecten a tu empresa.

Estudios sectoriales: fuente fiable de información y análisis

DBK es la marca de Informa D&B (Grupo CESCE) especializada en la elaboración de análisis sectoriales y de la competencia. En estos figuran más de 700 sectores de España y Portugal y, dependiendo del tipo de informe, puedes conocer, entre otras cosas:

  • La estructura y situación actual del sector
  • Datos de facturación de las principales empresas que operan en un sector
  • Evolución y tendencias del sector

¿En qué situaciones me pueden ayudar los estudios sectoriales?

Este tipo de informes destacan por la rigurosidad y fiabilidad de su información y ofrecen datos prácticos para solventar las necesidades de tu negocio en diferentes situaciones, entre otras:

Alianzas con otros sectores

¿Necesitas un socio comercial? Pongamos que eres una empresa de servicios de fisioterapia que para un proyecto en concreto debes proveer de, además de un fisioterapeuta, toda la maquinaria y el proceso de instalación. Para ello, tienes que buscar un proveedor de máquinas con el que presentar tu candidatura. Los informes sectoriales te servirán para descubrir compañías de ese sector y, en función de sus datos financieros y evolución, facilitarte la decisión a la hora de escoger a un socio de garantías y aumentar tus probabilidades de éxito en el proyecto.

Análisis de la competencia

¿Quieres saber cómo le ha ido a las empresas de tu sector? ¿Sabes cuáles “juegan en tu liga” y con cuáles te puedes comparar? ¿Al nivel de qué empresas te gustaría llegar? Todas estas preguntas pueden ser respondidas con la información contenida en los estudios sectoriales, especialmente consultando los datos de facturación y cómo han cambiado esas magnitudes a lo largo del tiempo, de modo que también podrás saber cómo ha sido su trayectoria y si se encuentran en una dinámica ascendente o descendente.

Inversión o diversificación en otro sector

Puede ser que te hayas decidido a invertir en sectores que puedan tener algunos intereses o procesos convergentes. Por ejemplo, eres una empresa de autobuses y, además de realizar servicios privados para agencias de viajes, quieres introducirte en el mundo de los clubes deportivos y ser su proveedor de autobuses en sus desplazamientos. Puede ser una gran idea, o quizá no, por eso es bueno que te documentes antes de tomar una decisión que puede poner en riesgo la viabilidad de tu negocio. En los estudios sectoriales figuran las principales empresas que forman parte de un sector, a las que podrás estudiar y contactar, ayudándote a determinar si es realmente un nicho de mercado para ti o es mejor que diversifiques tu actividad en otro.

Exportar o no

Introducirse en un mercado extranjero es siempre una decisión difícil y una iniciativa de riesgo, ya que además de la distancia, entra en juego la diferencia cultural e incluso el desconocimiento del mercado. Estos informes sectoriales incluyen un apartado dedicado a la producción y exportación, lo que te permitirá saber si las compañías del sector han encontrado un hueco en el extranjero o es todavía un territorio por explotar.

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Por qué es rentable la formación en una empresa

Formar a sus trabajadores es una obligación que tienen todas las empresas pero también se trata de una inversión de futuro, ya que disponer de empleados cualificados termina siendo altamente rentable. Por eso, la formación es uno de los elementos indispensables para que un negocio tenga éxito, lo que implica a su vez que no debe realizarse únicamente de forma puntual sino de manera continua. Veamos a continuación por qué es rentable la formación en una empresa y los efectos que puede traer consigo.

 

En primer lugar, hay que recordar que para que la formación sea eficaz la empresa debe crear programas de formación y adiestramiento que aporten al empleado los conocimientos, los métodos y las habilidades necesarios para que éste realice correctamente su labor. Así, éste se sentirá más integrado en la compañía, mejorará su rendimiento y comprobará que tiene ante sí la posibilidad de emprender una interesante carrera profesional en esa compañía, sin necesidad de irse a otra.

 

Pero, como hemos señalado, la formación también es muy rentable para el negocio, ya que contribuirá a reducir la siniestralidad en el puesto de trabajo, sobre todo en las actividades con riesgos añadidos como la construcción o las que requieren utilizar máquinas peligrosas, cortadoras, vehículos, etc. Y, por otra parte, mejorará la satisfacción laboral, lo que supondrá un menor absentismo y una mayor comunicación entre jefes y empleados.

 

Pero sobre todo una buena formación aumentará la productividad del negocio, ya que el trabajador estará más preparado, será más eficiente y podrá afrontar cualquier reto que se le presente en su actividad. Y, evidentemente, en un futuro inmediato podrá desempeñar puestos de mayor responsabilidad si fuera necesario. Esto, además, resulta muy interesante para los directivos de la empresa, que no necesitarán recurrir a un profesional externo para cubrir esos puestos, sino que ya dispondrán en su propia “casa” de un candidato conocido.

 

Las ventajas de una buena formación llegan más allá de las personas y los departamentos, ya que ésta tiene efectos sobre el conjunto de la actividad empresarial. Eleva la productividad, aumenta la calidad de los productos que se fabrican y la cualificación de los servicios que se prestan, contribuye a potenciar la innovación, agiliza los procesos, ayuda a introducir cambios que mejoren el funcionamiento de las distintas áreas, reduce los tiempos de realización de determinados trabajos…

 

Pero para conseguir todos estos objetivos, es necesario que la estrategia de formación tenga en cuenta algunas premisas:

 

-El primer paso es determinar las necesidades de formación que requieren los diferentes puestos, trabajos y responsabilidades existentes en la empresa, para adecuar los contenidos a los diversos grupos de trabajadores que se formen.

 

-El programa de formación debe tener en cuenta los conocimientos previos de los empleados, para no perder el tiempo en materias que éstos ya conocen. El objetivo debe ser centrarse directamente en los temas que resulten más novedosos.

 

-El aprendizaje debe ser efectivo, para lo que es imprescindible combinar teoría y práctica, prever las suficientes demostraciones y asegurarse de que todos los trabajadores participarán de forma activa.

 

-El seguimiento de los avances y mejoras en los conocimientos y habilidades es fundamental. De nada sirve asistir a un curso de formación si no se interiorizan los conocimientos y las destrezas.

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Una tarea menos: el libro de visitas de la inspección laboral pasa a la historia

Era cuestión de tiempo que el libro de visitas pasara a la historia. Así lo contemplaba la Ley Ordenadora del Sistema de Inspección de Trabajo y Seguridad Social que fue aprobada en julio de 2015. Pero no ha sido hasta el pasado 12 de septiembre cuando el Boletín Oficial del Estado ha abolido definitivamente esta obligación que, según los cálculos de los expertos, ahorrará a las empresas españolas más de 700 millones de euros.

Cuántos de esos euros corresponden a cada pyme es una cuenta que cada empresario tendrá que personalizar. Lo que está claro es que es un paso más para conseguir aquel propósito enunciado en la ley de emprendedores de 2013 que buscaba, entre otros objetivos, reducir la carga burocrática de las pymes.

De hecho, fue en esa ley donde se dio el primer paso para liberar a los empresarios de la obligación de mantener el control de la actividad de los inspectores laborales en sus compañías. En septiembre de 2013, se aprobó el uso de libro de visitas electrónico, pero nunca llegó el reglamento que debía ponerlo en marcha.

Hubo algunas comunidades autónomas que sí apostaron por él de forma experimental como Navarra o Asturias entre otras. Pero su esfuerzo fue en vano. Porque en 2015, se modificó la ley que regulaba la actividad de la Inspección de Trabajo y, entre otras muchas novedades, derogó la obligación de llevar este libro.

Hasta ese momento, el libro de visitas era un documento obligatorio que las empresas debían mantener para que los inspectores de trabajo anotasen en él las diligencias realizadas en cada visita a la compañía en cuestión. Esto implicaba un considerable esfuerzo burocrático ya que, aunque los libros se podían comprar en cualquier tienda, para que fueran considerados oficiales debían estar habilitados por el jefe de las inspección provincial. Éste debía corroborar los datos identificativos de la compañía, pero también sellar cada una de las páginas.

Además, la ley exigía conservar el mencionado libro durante cinco años que comenzaban a contar desde que se registraba la última diligencia. Es decir, además de los trámites burocráticos implicaban un cierto coste de gestión y almacenamiento.

La Ley Ordenadora del Sistema de Inspección de Trabajo y Seguridad Social de 2015 liberó de esta obligación a las empresas creadas con posterioridad a la aprobación de esta ley. El resto de centros de trabajo debían esperar a la aprobación de una orden ministerial que así lo indicara y que es la que, como hemos mencionado, se publicó el pasado 12 de septiembre.

A partir de ahora, serán los inspectores de trabajo los encargados de emitir una diligencia cada vez que realicen alguna actividad en los centros de trabajo en la que consten todos los datos de la compañía y las gestiones e investigaciones que haya realizado el funcionario del Ministerio de Trabajo.

Las empresas deberán recibir una copia de esa diligencia o informe y conservarla, como antes ocurría con el libro de trabajo, por un plazo de cinco años. Durante este tiempo podrá ser requerida en cualquier momento por la Inspección de la Tesorería de la Seguridad Social.

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Cómo conseguir los mejores empleados

Los empleados son un elemento clave para el éxito de cualquier negocio, por lo que es imprescindible elegirlos bien, pero también -una vez contratados- tratarles de forma adecuada para asegurarse de que rindan al máximo. ¿Cómo conseguir los mejores empleados?; y ¿cómo planificar una buena estrategia de recursos humanos en una pequeña empresa? Veamos algunas cuestiones a tener en cuenta.

 

Qué tareas subcontratar. Lo primero que hay que hacer para conseguir los mejores empleados es determinar para qué tareas es necesario contratarlos, porque seguramente habrá otros servicios que puedan ser cubiertos simplemente subcontratándolos a otras empresas especializadas. La condición determinante para recurrir a nuevo personal, que sea integrado directamente en la compañía, es que las tareas que éste debe realizar sean claves para la empresa y para el desarrollo del negocio.

 

Cantidad y puestos. Calcular el número de personas que se necesitan para cada departamento y el tipo de puestos a cubrir no siempre es una tarea sencilla. Hay empresas que producen la misma cantidad de productos a lo largo de todo el año, pero en otras la actividad (de productos o servicios) aumenta o disminuye notablemente según la temporada o el momento en que nos encontremos. No hay más que pensar en las fábricas de turrones y dulces puramente navideños o en los hoteles relacionados con el turismo típicamente veraniego de sol y playa. Por eso, cada negocio debe tener muy en cuenta sus necesidades no solo de manera general sino también de forma específica a lo largo de cada mes del año.

 

Establecer la retribución pertinente. Decidirse por proponer el salario habitual o realizar una propuesta económica puntual más elevada puede convertirse en una gran duda que genere grandes dolores de cabeza al emprendedor, que no quiere equivocarse en su afán de conseguir los mejores empleados. Cuando se trata de cubrir puestos base, se suelen ofrecer las condiciones habituales en la empresa, mientras que si se trata de puestos de cierta responsabilidad, las retribuciones pueden personalizarse y estar en consonancia.

 

Cómo buscar al mejor empleado. El boca-oído no debe ser el principal canal de contratación. Los head-hunters ofrecen una gran variedad de posibilidades para acceder a los mejores profesionales del mercado y no solo están especializados en grandes empresas, sino también en pequeñas y medianas. Pero si no se quiere recurrir a ellos –bien para ahorrarse costes o por falta de confianza- siempre es posible utilizar los recursos que proporcionan las nuevas tecnologías y las redes sociales profesionales como Linkedin.

 

Valorar candidatos y realizar entrevistas. Seleccionar los perfiles más adecuados para el puesto debe convertirse en una tarea cuidadosa que ha de realizarse con tranquilidad. Si no tenemos el tiempo necesario para llevarla a cabo sin interrupciones en un momento determinado, es mejor dejarla para más adelante y centrarse en ella cuando realmente dispongamos del mismo. Una vez seleccionados a los principales candidatos, solo quedará realizar una ronda de entrevistas que terminará por convencernos de la conveniencia de contratar a una persona u otra. Su forma de comportarse y expresarse, así como su iniciativa y su actitud serán elementos clave en esta última fase.

 

Elegir el tipo de contrato más adecuado. Las fórmulas de contratación laboral han ido cambiando a lo largo del tiempo, por lo que el emprendedor debe conocer (o, en su defecto, informarse) adecuadamente todas las posibilidades que existen en estos momentos. Y determinar cuáles resultan más adecuadas para su tipo de empresa, tareas y cualquier otro condicionante.

 

Establecer el mejor sistema de formación. Una vez contratado, el nuevo empleado requerirá una atención especial. Por un lado, será instruido en prevención de riesgos laborales, como obliga la legislación vigente. Y, por otra parte, deberá recibir la formación necesaria correspondiente al tipo de trabajo que vaya a realizar, integrándolo en los sucesivos programas formativos previstos en la compañía para todos los trabajadores.

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¿Qué son las agrupaciones europeas de interés y por qué las pymes deben conocerlas?

building-79221_960_720Llevar a cabo grandes inversiones internacionales es un reto que parece acotado en exclusiva para las grandes empresas. Pero no tiene por qué ser así.  En los últimos años y cada vez con mayor frecuencia se está imponiendo el modelo colaborativo para abordar esos grandes retos. Los motivos son variados, primero porque ni siquiera muchas grandes empresas están dispuestas a asumir en solitario el riesgo que implican los grandes proyectos fuera de su país. También, porque los proyectos internacionales son cada vez más complejos y muy pocas empresas cuentan con los fondos, los profesionales y las infraestructuras suficientes como para abordarlos en solitario.

Dentro del marco europeo esta colaboración está especialmente alentada por una figura jurídica no muy conocida entre los empresarios españoles. Estamos hablando de la  Agrupación de Interés Económico (AIE).

Una AIE es una sociedad mercantil, con personalidad jurídica propia, que está formada por un consorcio de empresas y que busca facilitar la realización conjunta de uno o varios negocios. Están enfocadas especialmente al desarrollo de negocios en el marco de la Unión Europea, zona en la que más actividad internacional desarrollan las pymes españolas.

Si alguien piensa que hablamos de una novedad está muy equivocado. Las AIE están reconocidas por los Reglamentos europeos desde 1985 y por la legislación española desde 1991. Pero lo cierto, es que todavía hoy son unas grandes desconocidas.

Como introducción a esta figura jurídica conviene saber que:

  • Las empresas que la forman mantienen plena independencia y autonomía sobre la gestión interna. Se evitan así la complejidad de una fusión corporativa y facilitan la disolución cuando los intereses empresariales dejen de converger.
  • Cada compañía participa en el mantenimiento de la AIE de un modo distinto. Mientras unas aportarán simplemente capital, otras, sobre todo las de menor tamaño podrán, por ejemplo, aportar servicios para mejorar la gestión de la misma.
  • Se rigen por un principio de máxima transparencia fiscal lo que contribuye a la buena imagen y reputación de sus integrantes.
  • Permite obtener ventajas competitivas con una inversión más ajustada.
  • Facilita la implantación comercial territorial de los asociados, gracias al impulso que ofrece estar integrado en una plataforma de estas características.

Por supuesto, no todo es de color de rosas. También existen puntos débiles a tener en cuenta antes de lanzarse a participar en una colaboración de este tipo.

  • Los intereses de los socios suelen alejarse con el paso del tiempo desvirtuando con frecuencia la razón de ser de la AIE.
  • La falta de participación y de dedicación de todos los miembros por igual, genera tensiones que pueden complicar la gestión diaria del proyecto.
  • La mala praxis de una empresa en su gestión individual (escándalos financieros, corrupción, problemas laborales,…) puede salpicar indirectamente al resto de los asociados.
  • La toma de decisiones de manera paritaria puede ralentizar el liderazgo y la ejecución de las tareas por parte de los miembros más activos de la agrupación.
  • Ninguno de sus miembros puede pertenecer a otra agrupación de estas características.
  • Existe una limitación máxima de contratación de un máximo de 500 personas para cada AIE.

Con estos puntos sobre la mesa, toca valorar si la envergadura del posible proyecto internacional compensa o no los estos riesgos. Os dejamos también algunos ejemplos de este tipo de colaboración que se están llevando a cabo en Europa y que pueden servir como guía como son los servicios ferroviarios de alta velocidad Eurostar, que unen Londres con París y Bélgica, la eurociudad vasca Bayona-San Sebastián o la Escuela de París de Artes Europeas (EBS).

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Estoy en ASNEF empresas, ¿qué consecuencias tiene y cómo salgo?

man-in-suit-and-briefcaseLas de Evasión o victoria, Con la muerte en los talones, El Fugitivo, Thelma y Louise, Atrápame si puedes o El caso Bourne son huidas de cine. La tuya de los registros de morosos, si no dispones de la información adecuada, puede convertirse en una película de terror.

Entrar en un registro de morosos como ASNEF puede ser consecuencia de varias causas: una mala racha, un malentendido con los plazos, una factura no recibida correctamente, una mala planificación de los pagos, un imprevisto que los ha condicionado, etc. Sin embargo, una vez que estás dentro, abandonarlos debe convertirse en una cuestión prioritaria debido a las consecuencias que tu presencia puede acarrear para la actividad de tu negocio. Y es que pocas empresas e instituciones estarán dispuestas a hacer tratos con alguien que figura en un registro de morosos.

Para la imagen de tu compañía, estar en el listado de ASNEF Empresas puede tener resultados preocupantes, pero no solo eso, la viabilidad de tu negocio también podrá verse afectada con medidas como la imposibilidad de acceder a productos financieros de la mayor parte de las entidades. A continuación, alguna de las gestiones que tendrás problemas para llevar a cabo por estar en un registro de morosos:

  • Solicitar una hipoteca para la compra de, por ejemplo, un local.
  • Ampliar una hipoteca o firmar un aplazamiento.
  • Solicitar un préstamo.
  • Contratar una línea telefónica o Internet para tu empresa.
  • Contratar servicios cotidianos como el de la luz o el agua.
  • Pedir financiación para crear un nuevo negocio o ampliar el tuyo.
  • Hacer negocios con otra empresa. Antes de firmar un acuerdo comercial, consultarán tu historial e información para ver si eres un buen pagador y un socio de confianza.
  • Hacerte un seguro te costará más caro, ya que la aseguradora conocerá que estás en un registro de morosidad.

Por si todo esto fuera poco, las entidades financieras, ante un impago de deuda, además de incluir a tu empresa en el registro de morosos, pueden proceder al embargo de los bienes con los que pudieses responder a esa deuda, siempre y cuando la demanda judicial que habrá presentado con anterioridad en un juzgado, prospere.

ASNEF Empresas: por qué aparece tu negocio

Uno de los registros de morosos más reconocidos y de mayores dimensiones de España, junto al Experian Bureau Empresarial y al RAI, es el de ASNEF (Asociación Nacional de Entidades de Financiación). Este fichero recoge la información sobre impagos de personas (ASNEF particulares) y empresas (ASNEF empresas).

Si estás incluido, hay una razón principal, y es que un miembro de la asociación ASNEF -formada por bancos, cajas de ahorros, empresas que ofrecen servicios de financiación en compras, aseguradoras, empresas de telecomunicaciones, empresas proveedoras de servicios (agua, luz, gas, etc…), etc.- ha registrado un impago por tu parte y no has satisfecho esa deuda en el plazo de 90 días, por lo que automáticamente quedas incluido en ASNEF.

¿Cómo puedo salir del listado?

La manera de salir de un registro de morosos es sencilla, saldar la deuda. Una vez que se ha pagado, no hay un plazo concreto para ser borrado del listado, si bien lo habitual es que en 7 o 10 días ya no aparezca tu nombre ese registro. Si transcurrido ese periodo la inscripción persiste, podrás ponerte en contacto con la empresa para que te elimine definitivamente y, aunque seguramente te pidan un justificante de pago de la deuda, no tiene por qué haber ningún problema.

La otra opción es demostrar que esa deuda no existe o que es consecuencia de un fallo de cualquier tipo.

Como conclusión, que tu nombre esté registrado en un listado de morosos puede acarrear graves consecuencias para la continuidad de tu negocio, por lo que es recomendable hacerse cargo de la deuda cuanto antes y no esperar a verse tocado y prácticamente hundido.

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Las pymes españolas ya tienen su rating

credit-rating (1)Ya es oficial. Las pymes españolas ya pueden conocer la metodología con la que las entidades financieras van a configurar su rating. Todos los detalles han sido publicados en el Boletín Oficial del Estado del pasado 11 de julio, en el que está recogida la Circular que el Banco de España ha preparado para cumplir con el mandato de la Ley de Fomento de Financiación Empresarial.

La creación de un rating para las pequeñas y medianas empresas es una demanda que viene de hace años. Y que, según las organizaciones empresariales, debe servir para implantar un criterio homogéneo que valore el riesgo de las pymes. El objetivo es acabar, o al menos minimizar, la discrecionalidad habitual que hasta ahora existe a la hora de decidir si una empresa cumple o no con el perfil para recibir un crédito.

La circular del Banco de España es un extenso texto que define, y por lo tanto hace públicos, los criterios y la metodología que las entidades financieras tienen que utilizar para definir el riesgo de las pymes. Se trata de un informe estandarizado que deberá estar presentado en una plantilla común para facilitar el proceso de evaluación de riesgos.

En principio, la base de ese cálculo recogerá una información básica que quedará recogida en un documento denominado “Información Financiera-pyme”. En él se incluirán los criterios que hasta ahora ha venido utilizando la central de balances del Banco de España como indicadores para establecer si una empresa podía o no recibir un crédito. Además, se incluyen criterios históricos de pago, etc.

Pero, sin duda, lo más novedoso de esta nueva legislación es que impone a las entidades financieras la obligación de informar a las empresas de su perfil de riesgo. Esa obligación, además, será gratuita y con al menos tres meses de antelación en caso de que el banco quiera comunicar cambios en los contratos firmados con la empresa. Es decir, que en caso de que quieran modificar el tipo de interés de algún préstamo, cancelar una línea de crédito, etc. deberán comunicarlo con antelación.

Aunque no sea obligatorio, la patrona de las pymes Cepyme, ha aconsejado a todas las empresas que soliciten esta información a partir del 11 de octubre, aunque no estén planteándose la solicitud de ningún crédito. Según explican sirve para ajustar las estructuras financieras de las empresas a las nuevas formas de medición de riesgo.

El 11 de octubre es el día que estará operativa oficialmente esta nueva obligación. Justo tres meses tras la publicación en el BOE, que es el plazo que ha pedido la banca para poder adaptar toda su operativa interna a los nuevos requerimientos.

Este plazo de tres meses también puede ser aprovechado por las pymes para organizar sus cuentas en función de estos nuevos criterios de evaluación de riesgo y así tener la mejor posición posible para cuando la norma empiece a funcionar.

Desde ese día, tanto pymes como autónomos quedarán clasificados en cinco niveles de riesgo, función de las incertidumbres existentes sobre su capacidad de hacer frente a los compromisos financieros adquiridos:

Además, el rating detallará las ratios de actividad, margen, rentabilidad, liquidez, capital circulante, endeudamiento, solvencia y capacidad de reembolso de la firma.

Siguiendo el modelo americano de identificación de riesgos, a partir de ahora el historial de crédito será un elemento importante para facilitar o impedir la concesión de nuevas líneas de financiación. Es decir, comenzará a tenerse en cuenta para consulta de todos el comportamiento de las pymes y autónomos en situaciones anteriores: cómo pagaron sus créditos, si lo hicieron a tiempo, los motivos de impagos o retrasos, si hay algún acuerdo de refinanciación en curso o extrajudicial, posibles embargos y todo tipo de incidencias judiciales.

La metodología publicada en el BOE incluso establece que se recogerá información sobre los riesgos transferidos a terceros cuya gestión conserve la entidad. Incluso se tendrán en cuenta las relaciones entre los socios o ,en el caso de grupos empresariales, los flujos de capitales y relaciones contractuales. Incluso el gobierno corporativo entre las diferentes empresas del grupo será valorado.

El rating valorará, además de la información relativa a cada una de las empresas, la posición de cada una de ellas en relación con las empresas competidoras de su mismo sector. Esto es importante de cara a que un deterioro generalizado de la actividad en el sector se tenga en cuenta.