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El ‘baile de divisas’ desvela fragilidades en los mercados emergentes

Argentina solicita ayuda al FMI, la lira turca pide oxígeno en su caída libre frente a otras divisas como el dólar, e Indonesia, India o Filipinas elevan tipos para sostener sus divisas.

 

El encarecimiento de las condiciones financieras en los mercados internacionales y la escalada del crudo pueden darles la estocada. ¿Será peor que el ‘credit crunch’ de 2008? Algunas voces del mercado creen que sí. O, al menos, de la misma dimensión. De momento, el rally alcista del dólar, en medio de la tormenta comercial desatada por la Casa Blanca, las tensiones geopolíticas en Oriente Próximo y la península coreana, o la escalada del precio del petróleo, ha puesto bajo vigilancia extrema a las divisas de varios mercados emergentes. Las primeras señales de estas turbulencias -en la jerga del mercado, volatilidad excesiva- tanto de sus plazas bursátiles como del comportamiento de sus monedas en los parqués cambiarios, se vislumbran en Argentina, Turquía e Indonesia. Tres de los mercados emergentes que más auxilio crediticio han necesitado de las arcas del FMI en las últimas décadas, que vuelven a estar bajo la lupa de los mercados. La política del billete verde fuerte que desea Donald Trump empieza a florecer, casi un año y medio después de que el presidente de EEUU tomara posesión del cargo. Objetivo para el que también se ha conjugado una agresiva -y cambiante- política económica tejida desde Washington, en la que destaca, además de la guerra comercial, una cuantiosa doble rebaja impositiva -sobre las rentas, el capital y las empresas- y un ambicioso y multibillonario plan de infraestructuras que tendrán que convivir con la nueva estrategia de la Reserva Federal de elevar los tipos de interés.

Todo ello ha generado un súbito encarecimiento de la financiación internacional que ha cogido con el pie cambiado a no pocas potencias industrializadas. Pero, sobre todo, a zonas emergentes que, hasta ahora, evolucionaban con un diferencial de tipos ostensible respecto a los designios de la Fed.

En consecuencia, y casi diez años después del estallido del credit cunch, en septiembre de 2008, los grandes rivales de las economías de rentas altas han sido los primeros que experimentan los coletazos de lo que parece el epitafio de esta etapa de pseudo-bonanza. Argentina emitió la primera alarma, que ha sofocado el FMI con una rápida negociación por la que ha liberado a Buenos Aires una línea financiera de 30.000 millones de dólares para contener la caída libre del peso en los mercados cambiarios y la escalada de los tipos de interés, por encima del 40%, decretada por su banco central como medida para evitar fugas masivas de capitales y amortiguar el pánico bursátil. Pero apenas dos semanas después, el efecto contagio ha surgido en Turquía. A lo largo de mayo, su valor ha descendido todos los días de mercado, excepto tres, en relación con el dólar. Hasta el punto de reducir un 5,2% su cotización diaria la pasada semana.

Parecen lejanos. Pero los días en los que la lira turca marcó máximos históricos frente al billete verde norteamericano se localizan a finales del último verano e, incluso, en otro rally alcista, al comienzo de esta primavera. La alta volatilidad, generada desde EEUU y sus agresivas políticas comercial (proteccionismo y guerra arancelaria), fiscal (doble rebaja de rentas y sociedades, a la que se sumará otra reducción impositiva “antes de noviembre”, según avanza el propio Donald Trump), económica (plan multimillonario de infraestructuras para dinamizar la actividad, junto a reformas financieras más laxas que espoleen el crédito) y monetaria para enterrar la estrategia de la Fed de tipos de interés cercanos a cero, han dado paso a una convulsión generalizada en los mercados globales. Ya de por sí en estado de máxima vigilancia por el fulgurante incremento del crudo y los polvorines geoestratégicos auspiciados o alimentados por Washington en Oriente Medio, Asia, con la crisis coreana, o el distanciamiento transatlántico en plena tensión interna en la UE por el Brexit.

Turquía, pues, ha entrado en la espiral de una crisis de divisas. Los analistas reclaman ya a las autoridades políticas, económicas y monetarias que “actúen ya, a la máxima diligencia” asegura, por ejemplo, Cristian Maggio, estratega de mercados emergentes en TD Securities, con sede en Londres. “Y no debería ponerse límites sobre cómo y cuándo intervenir porque lo que se avecina es una turbulencia cambiaria en toda regla”. El clima inversor es de “total pérdida de confianza”.

Tampoco ayuda la atmósfera política. En especial, la de su primer ministro, el islamista Recep Tayyip Erdogan, quien ha lanzado constantes mensajes a favor de una rebaja de tipos de interés para espolear la economía, en medio de compromisos de adquirir mayor responsabilidad sobre la política monetaria del país si vence en los comicios del próximo 24 de junio. En un momento delicado para la coyuntura turca. Con la inflación en dobles dígitos y un rampante déficit por cuenta corriente que demanda una alta financiación de los mercados internacionales, cuando el acceso al crédito global evoluciona a precios demasiado elevados, pese a que los tipos de interés todavía pueden considerarse anormalmente bajos. Tanto en EEUU como en Reino Unido y otras latitudes anglosajonas, como en Europa, donde el BCE los mantiene en nivel cero.

La lira ha perdido un 21% de su valor este año. El segundo mayor descenso de las divisas de los principales mercados emergentes. Sólo por detrás de la pérdida de cotización del peso argentino y en sintonía con el retroceso de las monedas de Venezuela y Angola. La cuota de retorno de las inversiones denominadas en liras turcas -diferencial entre costes de una operación y ganancias estimadas-, se ha desplomado hasta cotas desconocidas desde enero de 2017, cuando la divisa turca sufrió otro fuerte episodio de depresión en el mercado. Un sostén que ha pasado factura a las empresas japonesas, que han protagonizado las grandes operaciones bursátiles en la plaza financiera de Estambul, cuyos rectores achacan esta semana negra al clásico mantra que utilizan las autoridades de la proliferación de “movimientos especulativos” para hundir la economía del país. Antesala, en casi todas las ocasiones, de una petición de ayuda multilateral.

“Que Dios ayude a Turquía”, reza la nota oficial de Alnus Yatirim, un bróker que opera en la Bolsa de Estambul, dirigida a sus clientes estos días, antes de precisar: “nos enfrentamos a la inacción de un banco central que sigue oteando los mercados cuando necesita dirigir acciones directas en defensa de la lira”. Sin ella, “se caerá en una espiral de impagos” para hacer frente a los plazos de vencimientos inmediatos de una deuda corporativa, de empresas no financiera, que supera los 222.000 millones de dólares, en moneda extranjera. Por cada punto porcentual de pérdida del valor de la divisa turca se encarecen las condiciones de financiación en 5.000 millones de liras. Máxima tensión. Yatirim apelaba a un movimiento más contundente del banco central que la subida de tipos, de finales de mayo, de nada menos que tres puntos básicos, hasta situarlos en el 16,5%. Algo que no gustará a Erdogan, pero que ha servido para salvar un primer match-ball: los bancos obtendrán más ingresos por servicios, préstamos y créditos a corto plazo que aliviarán sus márgenes financieros. Pero será difícil que Estambul pueda acometer una mínima recapitalización -hasta el momento, han reestructurado unos 78.000 millones de liras, casi 17.000 millones de dólares- con unas ciertas garantías y, sobre todo, tendrán casi imposible acudir al rescate del sector privado turco, que maneja una deuda de 337.000 millones de dólares en monedas extranjeras.

Los bancos centrales de Argentina y Turquía no han sido los únicos con quebraderos de cabeza. La sombra de la inestabilidad se propaga sobre la práctica totalidad de los principales mercados emergentes del planeta. El estado latente es de emergencia. Los economistas predicen escalada de tipos de interés en varias latitudes de Asia. En concreto y, sobre todo, en Indonesia, Filipinas e India, donde no descartan que toquen niveles como los de Argentina o Turquía. “Cuando la Reserva Federal inició el encarecimiento gradual del dinero, las autoridades monetarias de los mercados emergentes intentaron recortar sus diferenciales rebajando tipos”, explica Frederic Neumann, de HSBC.  “Y ahora tienen que adecuarse a la política de la Fed a marchas forzadas y en medio de turbulencias cambiarias” que llevan en volandas al dólar a recuperar parte de su hegemonía perdida. Incluso, algunos países, como Brasil, siguen abaratando el dinero.

La economista Carmen Reinhart, catedrática en Harvard y antigua responsable de investigación de mercados en el FMI, considera que el escenario actual de los mercados emergentes es peor que el de sus dos capítulos negros más recientes, el inicio de la crisis, en 2008, y en 2013, año en el que el decoupling -fenómeno excepcional, entonces, que registraba un notable diferencial de crecimiento entre las potencias industrializadas y los países emergentes por primera vez en la historia económica reciente- empezó a remitir y sus economías se resistieron de la debilidad mundial. Para Reinhart, estadounidense de origen cubano, estos países tienen varias losas que penden sobre sus modelos productivos. Por un lado, la acumulación de deuda; por otro, la debilidad del comercio con la guerra declarada por EEUU y, finalmente, la subida sincronizada de tipos en casi todo el universo económico anglosajón. Diagnóstico que comparte el mercado. “El desequilibrio en las balanzas de pagos [de estas economías] han añadido presión a sus bancos centrales para acometer alzas del precio del dinero antes de los previsto; es decir, cuando la inflación todavía no es un motivo serio de preocupación”, explica Andrew Cates, analista de Nomura. Es lo que ocurre en Indonesia, con la palpable gravedad de su moneda, la rupia, en Malaisia, Filipinas o, incluso, en India. Las excepciones, que aún deben ser catalogadas de coyunturales, son China y Tailandia, con tipos, todavía, próximos a cero.

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Crowdlending, una oportunidad de financiación para emprendedores

Es cierto que la crisis hizo que muchas de los nuevos negocios que existían en ese momento cerraran sus puertas. Pero también es una realidad que con la recuperación las pymes han empezado a retomar el protagonismo perdido que tenían y empiezan a volver a tener peso en la economía, el pib y la creación de empleo de España. A pesar de ello, existe un problema que siempre lastra el desarrollo de las pymes: la dificultad para obtener financiación. Este freno hizo que durante la recesión muchas empresas se vieron obligadas a clausurar y ahora impide un crecimiento más importante de las mismas.

Quizá algunos puedan pensar que el hecho de que la banca haya abierto el grifo del crédito evita que exista riesgo financiero para las pymes y los autónomos. Nada de eso. El acceso a los préstamos sigue siendo un gran hándicap debido a los avales imposibles de cumplir que las entidades financieras solicitan. Con todo, los propios protagonistas ven rayos de luz al final del túnel financiero. De hecho, según un estudio reciente, el 32 por ciento de las pymes estima que existe una mayor predisposición de los bancos a conceder préstamos a los empresarios. Otra cosa es que, como decíamos antes, exigen unas condiciones que eliminan a la mayoría de los candidatos.

Para poder salir del laberinto que supone pedir un crédito en un banco tradicional, es conveniente sondear el resto de opciones que existen en el mercado. En este blog se ha hablado en alguna ocasión del crowdlending. Pero su creciente importancia como método de financiación para los negocios de futuro le lleva a ganar protagonismo como una alternativa complementaria a otras opciones más tradicionales. Además, se trata de un nuevo producto de inversión para cualquier inversor. De hecho, el crowdlending permite que cualquier persona con 50 euros pueda invertir en el crecimiento de un pequeño negocio a cambio de un porcentaje de la rentabilidad futura.

¿Qué es el crowdlending?

El crowdlending es la forma en la que los emprendedores pueden conseguir crédito de una comunidad de inversores particulares a través de una plataforma online, que luego tendrán que devolver con intereses. En otras palabras, es prácticamente lo mismo que un préstamo bancario pero entre particulares y sin las duras condiciones que exige aún la banca. Uno de los errores más habituales que se suelen cometer con este tipo de financiación es confundirlo con el crowdfunding. Sin duda, existen coincidencias, ya que ambos entran en el grupo de vehículos alternativos y se trata de préstamos entre particulares. Pero a partir de ese punto se acaban las semejanzas. Más allá de que una parte del crowdfunding es simplemente donación desinteresada, la gran diferencia está en el retorno del crédito. Mientras el crowdfunding exige una participación en la empresa a cambio del préstamo, el crowdlending solo pide su devolución con intereses, y no pone en duda la propiedad de la empresa.

Debido a sus innegables ventajas, las compañías españolas se han lanzado a explorar sus posibilidades, solicitando de media 541.552 euros a través de esta modalidad durante el último año. Aunque no parezca demasiado, la cifra es importante ya que el crowdlending solo lleva tres años de funcionamiento en el mercado europeo y poco más de uno en España. De hecho, la ya citada cifra es superior a la de Italia y Francia, lo da buena fe del rápido crecimiento que esta opción de financiación alternativa está teniendo entre los nuevos negocios.

El crowdlending es especialmente interesante para todos aquellos negocios cuya facturación oscile entre 1 y 30 millones de euros, ya que los que estén por encima de esa cantidad lo tienen más sencillo para acceder a los bancos.

Características del crowdlending

Al ser un producto financiero novedoso, el consenso a la hora de establecer sus líneas maestras y su media de actuación no es tarea fácil. Pero por los informes publicados en España se pueden destacar diversos aspectos que pueden suponer una buena guía para el inversor que se quiera acercar al crowdlending.

Plazo de amortización

Hasta el momento la media que se tiene en cuenta en este sentido es la de devolver un crédito en un plazo de unos 45 meses. Se trata de un periodo de tiempo inferior al de Francia (50 meses), pero más largo que en Italia, donde hay que retornar el dinero prestado más los intereses en unos 38 meses.

Tipo de riesgo

El nivel de riesgo del crédito es lo que condiciona la tasa de interés. De ahí que para el emprendedor sea interesante conocer que, tanto en España como en Francia e Italia, la calificación de este tipo de préstamos se considera de riesgo medio. Esto hace que los tipos de interés que se cobran no sean en exceso elevados y se centren en una horquilla que va del 4 al 7 por ciento.

Motivos que llevan a pedirlo

El crecimiento de la compañía a través de la internacionalización, o mediante campañas de marketing o inversiones en bienes de equipo son las principales causas que llevan a los emprendedores a recurrir al crowdlending que, debido a sus ventajas, se está convirtiendo en una opción cada vez más demandada por los emprendedores para complementar u obtener financiación más allá de la que pueden conseguir en las sucursales bancarias.

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Aprovéchate de los informes de riesgo para ganar grandes contratos

Cuando eres una pequeña compañía conseguir grandes contratos resulta complicado, aunque puede ser muy interesante para la estabilidad económica de la empresa, incluso para crecer y ampliar los objetivos de la misma. Pero la desconfianza ante el tamaño, si la pyme será capaz de cumplir con las tareas requeridas o si tiene el músculo financiero necesario para desarrollar el proyecto, están siempre presentes a la hora de tomar la decisión de adjudicarlo.

Como señala en un reciente artículo Amber Colley, Business Credit Expert y Senior Vice President de Dun & Bradstreet, “los informes de crédito comercial se utilizan frecuentemente como herramienta para determinar la solvencia y fiabilidad de una compañía”. Colley añade que las calificaciones y ratings del informe pueden influir en la adjudicación de un gran contrato. Por eso es importante para una compañía no aparecer en los listados de morosos y obtener buenas puntuaciones en los informes de riesgo, que consultan las entidades financieras a la hora de tomar sus decisiones para conceder o no un crédito y las empresas contratantes a la hora de adjudicar un proyecto. Estos informes, que facilitan marcas como eInforma, también sirven a las compañías para gestionar su propio riesgo, al poder conocer los datos de las empresas con las que trabajan o están pensando en trabajar.

El elevado número de pequeñas empresas existente figura siempre entre los puntos débiles que se achacan al tejido empresarial español. De acuerdo con el Informe Anual de INFORMA D&B, teniendo en cuenta todo lo que especifica la recomendación de la UE (venta de activos, número de empleados y tipología de accionistas), en España predominan las microempresas. Suponen casi el 97%. Y cerca de un 2% se enmarca en la categoría de pequeñas empresas, quedando las medianas en un 0,5%. Las grandes compañías representan tan solo el 1% del total. Sumando las pymes una proporción tan predominante es importante que tomen parte en proyectos de relevancia, para que puedan crecer y ganar la envergadura que les permita competir con empresas de otros países.

Tres puntos importantes que miran las grandes empresas

Con frecuencia las empresas son reticentes a facilitar datos sobre su situación financiera, pero esto puede llevarles a perder negocio ya que no se les tendrá en cuenta a la hora de participar en contratos importantes. Y los informes de riesgos son datos claves. De acuerdo con Amber Colley, las grandes empresas a la hora de adjudicar un proyecto o las entidades financieras prestan especial atención a tres puntos:

  • Una trayectoria acreditada

Una gran compañía querrá saber si se han finalizado con éxito contratos anteriores o si se han cumplido los tiempos de entrega. No tener contratos previos no tiene porque ser descalificante, pero poder demostrar que la empresa cumple con las demandas o haber sido proveedor o contratista con anterioridad puede ayudar a sobresalir sobre otros candidatos. Antes de optar a un contrato con una gran cadena o empresas estatales es mejor haber sido subcontratista, para mejorar las calificaciones del informe de crédito.

  • Múltiples fuentes de ingresos

Algunas grandes compañías prefieren que las empresas con las que van a trabajar tengan ya otros contratos seguros para evitar ser responsables de la supervivencia de un pequeño o mediano negocio. Así, tener múltiples fuentes de ingresos es lo idóneo, tanto para las empresas candidatas como para las compañías que contratan.

  • Buenas perspectivas económicas

Las calificaciones y los ratings ayudan a los potenciales clientes y socios a determinar cómo puede evolucionar la situación económica de una compañía. El proceso de contratación suele ser tedioso, por lo que las grandes corporaciones no quieren tener que verse obligadas a reemplazar proveedores en seis meses o un año. Tener una buena calificación en solvencia financiera o en indicadores predictivos de liquidez o buenos informes de riesgo pueden ayudar a reducir las preocupaciones de las grandes empresas sobre el futuro económico de una compañía.

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Business angels o capital privado ¿Cuál debe elegir el emprendedor?

La primera opción de financiación de toda empresa que recién comienza es el propio emprendedor. Posteriormente se recurre a la familia y a los amigos y, a partir de entonces, se debe acudir a lo que el mercado puede ofrecer. Justo en ese preciso instante surgen dos figuras que son las únicas a las que se podrá acudir (ayudas y subvenciones públicas aparte) para conseguir el capital necesario con el que dar los primeros pasos en la compañía.

Esas dos opciones son los business angels y el capital privado, que a su vez se divide en venture capital o private equity. Pues bien para los emprendedores es fundamental saber cuáles son las diferencias que hay entre ambos vehículos. Conocer sus propias características elevará, y mucho, las opciones de obtener la necesaria financiación.

Dinero solo o consultoría y networking

La primera diferencia surge en la propia denominación. El capital privado es una actividad desarrollada por entidades especializadas en ese ámbito que aportan recursos de manera temporal (10 años como máximo aunque lo normal es menos de la mitad) a cambio de una participación en la compañía, que puede ser minoritaria o de control. Pero, salvo que alcancen más del 50 por ciento de la firma, no suelen participar en demasía en las decisiones de la firma.  Por el contrario, el business angel es un inversor privado. Un persona con una ingente cantidad de recursos que aporta capital. Pero, además, ofrece su apoyo al emprendedor. En otras palabras, realiza una labor de consultoría, además de proporcionarle contactos, que son fundamentales en un negocio en una edad temprana. A cambio, y como es obvio, se inmiscuirá mucho más en la gestión de las nuevas empresas. Los emprendedores deben ser conscientes de este hecho para discernir entre las dos opciones.

Momentos distintos

El instante en la vida de la empresa en la que se puede recurrir a ambos vehículos tampoco es exactamente el mismo. Veamos: los business angels forman parte de la ecuación en los momentos más iniciales de la empresa. Es decir, justo cuando se acaban la familia y los amigos y no hay nadie a quién recurrir, aparecen. No requieren, por tanto, de un producto o servicio ya comercializado, les basta con una buena idea con posibilidades de convertirse en negocio. En cambio, el capital privado se introduce en estadios un poco más avanzados. En el caso del venture capital, puede llegar a coincidir en momentos con el business angels, pero estas firmas sí suelen precisar algo más cercano a un plan de negocio. En el caso del private equity se exige una fase más avanzada.

Esta diferencia es muy importante ya que dependiendo de la etapa en la que se encuentre la empresa será más fácil recurrir a uno u otro método de financiación.

Nula coincidencia en sectores

Otro aspecto clave para el emprendedor es la diferenciación por sectores. El business angel invierte principalmente en compañías de tecnología, información y comunicación. Por el contrario, el venture capital y sus derivados optan más por sectores como la informática, la medicina, la salud, los productos de consumo, la biotecnología y las ciencias de la vida.
Estas diferencias se explican por la propia filosofía de ambos inversores. Los business angels invierten en startups que son tan jóvenes que, debido a ello, el 70 por ciento acaba fracasando, el 20 por ciento bastante tienen con sobrevivir, mientras que con el 10 por ciento restante deben recuperar la inversión. Se trata, por tanto, de una actividad con mayor riesgo. De ahí que estos inversores apuesten más por firmas que trabajan más en la red y, por tanto, necesitan menores recursos, además de tener una perspectiva de crecimiento más rápida y escalable.

El capital privado, al ser una firma especializada, dispone de mayores recursos y, por tanto, puede diversificar más sus apuestas inversoras.

¿Cuál se utiliza más? ¿Business angels o capital privado?

Las cifras indican que los nuevos empresarios españoles recurren indistintamente a ambas opciones. En el caso de los business angels, nuestro país ocupa la segunda posición en Europa después de Reino Unido. La cifra estimada de inversión por esta vía ascendió a 750 millones, en 679 compañías. El capital privado, por su parte, entró en 2.760 pymes que empleaban a 400.000 personas.

Esta diferencia también corrobora la importancia del momento en el que esté la empresa, de lo que ya tratamos anteriormente, para elevar las opciones de financiación. Resulta obvio que el venture capital busca firmas algo más desarrolladas que el business angel. Un aspecto que, como la diferenciación por sectores, es fundamental para cualquier emprendedor que pretende capturar capital nuevo con el que desarrollar su negocio.

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Cómo mejorar la liquidez de una pyme en el corto plazo

Seis de cada diez empresas que se constituyen en España no sobreviven más allá de cinco años, situando a nuestro país como uno de los líderes en Europa en cierre de pymes y pérdida de empleos, sobre todo entre las personas más jóvenes. Entre las principales razones para explicar esta situación se encuentran la falta de financiación, el escaso apoyo de la Administración o el alto nivel impositivo, aunque, sin lugar a dudas, hay una que destaca sobre las demás, a juicio de las propias empresas: la dificultad en mantener una tesorería estable con la que mejorar la liquidez que permita afrontar los pagos e inversiones que hay que realizar.

 

¿Cash-flow? ¿Qué es eso y cómo te ayuda a mejorar la liquidez? 

Cuando hablamos de cash-flow, o flujo de caja en castellano, nos referimos al total del dinero en efectivo con el que cuenta un negocio, más los depósitos bancarios, los cheques y todo lo que pueda ser fácilmente transformado en dinero. De acuerdo a la teoría contable, el cash-flow no es más que la suma del beneficio neto más la amortización de la compañía. Para una pyme, sobre todo en sus inicios, es crucial ser lo más eficiente posible en la administración de los stocks, prescindiendo de grandes apalancamientos e intentando, en definitiva, generar la mayor tesorería posible.

Aunque resulta ambicioso definir cómo mejorar la liquidez de una empresa, hay ciertas reglas que es necesario seguir, como, por ejemplo:

  • Ser lo más objetivos y realistas tanto en los ingresos como en los gastos previstos, marcándose objetivos pequeños que puedan verificar la estrategia contable.
  • Estudiar de forma periódica las condiciones que ofrece el banco (líneas de crédito, seguro, financiación), comparándolo con otras entidades para buscar siempre el mayor beneficio.
  • Revisar el modo en el que se realizan las operaciones financieras. La tecnología actual permite automatizar y abaratar los procesos, aumentando de paso los protocolos de seguridad.
  • Implantar pequeñas medidas que pueden impactar positivamente en las cuentas y mejorar la liquidez, como acortar los ciclos de facturación o realizar inventarios periódicos para examinar los costes fijos.

 

Algunas de las principales soluciones financieras

Los bancos ofrecen multitud de fórmulas para mejorar la liquidez de las empresas. Antes de optar por cualquiera de ellas, es conveniente buscar el consejo de expertos. Entre las más utilizadas, cabe destacar:

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El Banco Mundial eleva en 13.000 millones su capital para el desarrollo

La medida, aprobada por las grandes potencias, incluye cambios operativos para estrechar la vigilancia sobre la ayuda financiera a los países receptores de fondos.

EEUU finalmente no puso objeciones. En contra del criterio mantenido en los últimos meses, la Casa Blanca facilitó la ampliación de capital del Banco Mundial, la principal fuente de recursos de fondos al desarrollo de una institución multilateral. La decisión se tomó durante la asamblea de ministros de Finanzas en la última reunión, la de primavera, a finales de abril, que la entidad realiza junto a su organización hermana, el Fondo Monetario Internacional (FMI), con la que conforma, además del Tesoro norteamericano y la Reserva Federal, el denominado consenso de Washington. O cónclave que perfila los grandes acuerdos mundiales en materia económica. Es decir, el primer paso hacia la liberación de fondos en situaciones de emergencia o diagnósticos iniciales para avanzar en la gobernanza global. No es el único, porque foros como el G-3 de la OCDE, en París, también tienen un protagonismo estelar en citas multilaterales y de grandes potencias industrializadas y emergentes, como el G-20. Al igual que las visiones monetarias que parten del G-10, con vínculos directos en el Banco Internacional del Pagos (BIS), en Basilea. Pero el de Washington es un consenso sine qua non en cualquier crisis nacional, regional o mundial que se precie.

1ª MEDIDA: AMPLIACIÓN DE CAPITAL

Desde esta primavera, el Banco Mundial dispondrá de 13.000 millones de dólares adicionales en su capital social. Surgido, sobre todo, de las aportaciones de sus afiliados; esencialmente, la casi totalidad de los países del planeta. A excepción de regímenes como el de Cuba o el de Corea del Norte y de territorios como Mónaco, Liechtenstein o Andorra, el resto de naciones que forman parte de la ONU tienen cabida en su estructura interna.

En total, alberga a 189 miembros. Sus principales acreedores son Francia, Alemania, Japón y EEUU, parte de cuyas cuotas se destinan a la captación de nuevos recursos en los mercados de capitales, a través de varios de sus brazos financieros, como la AIF, su Asociación Internacional de Fomento, desde la que, por medio de la decimoctava reposición de fondos, en vigor para este año, ha logrado disponer de una cifra sin precedentes de 75.000 millones de dólares, que se destinarán a sufragar su servicio de ayuda de fondos al sector privado. En 170 países en los que opera con proyectos de desarrollo. Así como a sus dos organizaciones privadas, la Corporación Financiera Internacional (IFC) y la Agencia de Garantías de Inversiones Multilaterales (MIGA).

Esta ampliación de capital es la primera desde que, en 2010, se decidiera un incremento de las cuotas, en la que España pasó de representar el 1,7% del patrimonio del Banco Mundial, porción notablemente por debajo de su correlación al PIB global, al 1,85%. Aunque la nación que más vio elevada su cota fue China, que pasó del 2,77% al 4,42%, todavía muy por debajo de su peso en la economía mundial.

2ª MEDIDA: MÁS VIGILANCIA A LOS RECEPTORES

La cesión de EEUU a estos nuevos desembolsos adicionales al Banco Mundial tuvo como réplica el compromiso del Comité Ejecutivo de esta institución multilateral de que se impondrán nuevas medidas de supervisión y vigilancia de las líneas financieras que libera hacia las economías en vías de desarrollo. Washington ha sido uno de los altavoces más críticos, en los últimos años, en favor de que el Banco Mundial instaure mecanismos de regulación y control más eficaces contra la corrupción. Jim Yong Kim, su presidente, de origen surcoreano, el primer máximo dirigente de la institución no nacido en EEUU -por el pacto no escrito en Bretton Woods por el que esta organización sería liderada por un estadounidense, mientras que la dirección gerente del FMI se encargaría sistemáticamente a un europeo- ha enviado cumplidas promesas de que extremará la vigilancia en el futuro contra cualquier “práctica irregular”. Cambios que requerirán pasos en el orden interno, “incluidas reformas operativas y protocolos de fijación de precios”, aseguró la institución en un comunicado oficial. Y que significarán una “reducción gradual” del acceso a la financiación del banco a países como China, que se ha beneficiado de la doble condición de gran contribuyente y de receptor de ayudas. Entre otras razones, porque la OCDE todavía no le ha reconocido el estatus de economía de mercado. Tal y como avanzó Yong Kim. Este organismo se compromete, además, a elevar hasta los 80.000 millones de dólares los fondos que liberarán a lo largo de este año en líneas de financiación para proyectos al desarrollo en todo el mundo. Un montante notablemente superior a los 59.000 millones que aprobó en 2017.

El otro motivo del visto bueno final de EEUU ha sido la exigencia de que China deje de acudir a la financiación del Banco Mundial. “Dado su creciente estatus económico y su habilidad para conseguir liquidez en los mercados financieros”, recalcan fuentes estadounidenses. Del mismo modo que el respaldo a peticiones que, como la británica, reclaman más recursos para proyectos de países en desarrollo. Bajo el nuevo acuerdo de aumento de capital, el Banco Mundial focaliza sus esfuerzos futuros en “las naciones de bajos niveles de renta”, aseguró Kim, como desean los países europeos y Reino Unido, antes de recordar que “China está catalogada como nación con elevadas cotas de ingresos per cápita”. Esta institución otorgó al gigante asiático 2.500 millones de dólares, 500 más que en 2016.

Con este nuevo pacto en el seno del Banco Mundial, China eleva su capacidad de voto desde el 4,5% hasta el 5,7%. Más en línea con su tamaño en relación al PIB mundial. EEUU se mantiene como el máximo accionista de la institución, con un 15,9% de las aportaciones, una décima por debajo de su estadio actual, seguido de Japón, que también cede una décima a Pekín y se sitúa en el 6,8%.

Este reequilibrio del poder financiero del Banco Mundial supone un paso más en el objetivo de paliar el déficit de infrarrepresentación de economías que han dado un salto cuantitativo por su tamaño, diez años después de la crisis financiera de 2008. Básicamente, los grandes mercados emergentes, que empiezan a perder, además, sus fuentes de acceso financiero dentro de la institución. En favor de los países con rentas más bajas. Sin embargo, el acuerdo está a expensas de que sea finalmente ratificado. Por ejemplo, por el Congreso de EEUU, tal y como avanzó Steven Mnuchin, su secretario del Tesoro, quien incidió en que Washington “espera que este pacto sirva para que se reduzcan los niveles de pobreza”.

Y para países como España, cuyas empresas empiezan a ganar terreno en el competitivo y, cada vez más suculento, mercado multilateral, que mueve más de nueve cifras si se contabiliza la totalidad de proyectos de desarrollo del conjunto de instituciones, globales y regionales, que liberan recursos para elevar las condiciones de vida, las infraestructuras y el emprendimiento en economías con dificultades de acceso a los mercados internacionales. La denominada cuota de retorno de inversiones al sector privado español -es decir, los ingresos que las empresas hispanas, en este caso, consiguen por ganar concursos multilaterales, gestionar los planes financieros y lograr que los planes de transformación se conviertan en realidad- siempre han estado por debajo de la tasa o aportación que, como país, España aporta a las arcas de las distintas organizaciones mundiales y regionales de ayuda al desarrollo.

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El FIEM concedió 185 millones en créditos en 2017

El Fondo para la Internacionalización de la Empresa (FIEM) aprobó durante el pasado año nueve grandes operaciones de crédito y tres dirigidas a pymes, estas últimas a través de su recién estrenada Línea de Pequeños Proyectos de Exportación e Inversión

 

La Secretaría de Estado de Comercio, dependiente del Ministerio de Economía, Industria y Competitividad, ha publicado en los últimos días la Memoria 2017 del Fondo para la Internacionalización de la Empresa (FIEM). Según ésta, el pasado año se concedieron a través de este organismo créditos por valor de 185 millones de euros, repartidos en nueve operaciones.

En concreto, se acordaron dos líneas de crédito en términos comerciales por 70,84 millones de euros; cuatro créditos en condiciones comerciales para operaciones de inversión por 77,45 millones; uno en condiciones comerciales para una operación de exportación por 2,06 millones; y dos en condiciones concesionales por 34,51 millones.

Por otra parte, a través de la nueva Línea de Pequeños Proyectos de Exportación e Inversión, nacida en 2017 con el fin de potenciar la internacionalización de las pymes, se aprobaron tres iniciativas. Su importe fue inferior a un millón de euros.

Desde el punto de vista geográfico, América ha sido el destino en el que más ha invertido el FIEM. Tanto en el ejercicio 2017, con un 61% del total de aprobaciones, como a lo largo de la historia del Fondo en cuestión, con un 35,6% del total. De forma mucho más concreta, el país que mayor financiación recaudó fue México, en el que ya se está invirtiendo uno de los créditos de 80 millones de euros concedidos. Se ha llevado a cabo bajo la modalidad de Project finance (con garantías de proyecto) para la construcción de un parque eólico.

En cuanto a sectores, las operaciones aprobadas se concentraron en los ámbitos de las energías renovables, las tecnologías de la información y la comunicación, aguas y bienes de equipo.

SIETE AÑOS APOYANDO LA INTERNACIONALIZACIÓN

Desde su nacimiento en 2011, el FIEM ha aprobado operaciones por valor de más de 1.560 millones de euros, que han impulsado la exportación y la inversión internacional de empresas españolas por encima de los 3.200 millones. Aunque no supera la rentabilidad media del mercado, se encuentra en una situación saneada y cuenta con sobrada capacidad para financiar a las empresas sin generar pérdidas, de forma auto-sostenible. De esta manera también evita convertirse en competencia con el sector privado.

En estos momentos ofrece financiación en tres modalidades, todas ellas reembolsables.

  • Financiación concesional: Los créditos concesionales se pueden conceder a países de renta media-baja según la clasificación del Banco Mundial. La lista de países elegibles aparece en las Líneas Orientativas del FIEM. Para calcular el grado de concesionalidad se tendrán en cuenta condiciones como el tipo de interés, el plazo de gracia o el plazo de amortización.
  • Financiación Comercial: Siguiendo la normativa derivada del Consenso de la OCDE, el FIEM puede conceder créditos de exportación a un tipo de interés igual al CIRR más una prima anualizada en función del riesgo de la operación.
  • Inversión: El FIEM puede participar en proyectos de inversión productiva o concesionaria de empresas españolas a través de créditos o deuda senior, sin entrar a formar parte del capital. Estos proyectos tienen un esquema de garantías amplio que puede ir desde garantía corporativa hasta garantía de proyecto (esquemas de project finance).

Por lo que respecta a la Línea de Pequeños Proyectos de Exportación e Inversión, presentada en sociedad hace un año, está dotada con hasta 50 millones de euros.

MERCADOS ESTRATÉGICOS EN 2018

Aunque el FIEM puede financiar operaciones en cualquier país, siendo la solvencia del deudor el criterio fundamental para la evaluación del proyecto, se han marcado una serie de mercados prioritarios dentro de su estrategia para 2018. Son los siguientes:

  • América: Argentina, Brasil, Canadá, Chile, Colombia, Estados Unidos, México, Perú y Uruguay.
  • Asia: Bangladesh, China, Corea del Sur, Filipinas, India, Indonesia, Japón, Kazajistán, Myanmar, Pakistán, Tailandia, Uzbekistán y Vietnam.
  • Oceanía: Australia y Nueva Zelanda.
  • Oriente Medio: Israel, Irán y países del Consejo de Cooperación para los Estados Árabes del Golfo.
  • Mediterráneos: Marruecos, Turquía y Egipto.
  • Europa: Georgia y Serbia.
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Para qué sirven los ratios financieros en una pyme

Elaborar un plan económico (o business plan, en inglés) que evalúe la viabilidad financiera de una empresa suele abrumar a cualquier emprendedor. Normalmente, inicia un negocio basándose en sus ideas y en el conocimiento acerca de un sector, sin tener demasiado claro la rentabilidad y ratios financieros del proyecto que está a punto de comenzar. Sin embargo, el análisis contable previo puede ayudar no sólo a comprender mejor aspectos relacionados con la empresa, sino, también, a aportar luz y expectativas a posibles inversores que puedan querer entrar a formar parte.

Viabilidad económica real

Un plan financiero bien definidos aporta conocimiento clave para prevenir uno de los problemas más habituales y graves en cualquier empresa: la falta de liquidez. Su información es crítica para poder hacer frente a los cuatro principales objetivos financieros de cualquier negocio:

La importancia de los indicadores económicos

El análisis de los ratios financieros es el método más objetivo para analizar la salud financiera de una empresa. En realidad no son más que una serie de indicadores que relacionan las magnitudes extraídas de los estados financieros, pero que fundamentalmente, son la herramienta adecuada para medir la rentabilidad, la liquidez, la eficiencia y la solvencia.

A continuación, señalamos algunos de los más utilizados:

  • Rentabilidad económica. Sirve para explicar el rendimiento logrado por las inversiones de la empresa con independencia de las fuentes de financiación que emplee. Es el ratio más indicado para juzgar la eficiencia de la gestión empresarial. Para su cálculo, simplemente hay que multiplicar nuestro margen de beneficio sobre las ventas entre la rotación de los activos.

ROA = Margen x Rotación

  • Liquidez. Para conocerla, se utiliza el ratio de circulante, que pone en relación el volumen de activos corrientes y las deudas a corto plazo. En general, se considera que una empresa presenta estabilidad financiera si la diferencia entre ambas magnitudes es positiva. En cualquier caso, independientemente del resultado que se obtenga, conviene compararlo con otros competidores para evaluar la referencia media del sector y obtener una respuesta definitiva sobre si estamos haciendo o no las cosas bien.

Ratio Circulante = Activo Corriente / Pasivo Corriente

  • Solvencia. Permite predecir si la empresa podrá llegar a tener problemas de pago en el largo plazo. Su principal ratio es el ratio de endeudamiento, que pone en relación el volumen de deuda con respecto al patrimonio neto.

Ratio Endeudamiento = Deuda Total / Patrimonio Neto

  • Eficiencia. Se mide gracias al ratio de rotación, que analiza la rentabilidad económica de una empresa a partir del cociente entre las ventas y el total de los activos. De este modo, se mide la capacidad de generar ingresos y, por lo tanto, beneficios.

Rotación Activos = Ventas / Activo Total

El reto de la interpretación

A pesar de lo que pueda pensarse en un inicio, es bastante sencillo obtener estos ratios financieros, que no dejan de ser números basados en un análisis contable. Sin embargo, la principal complejidad llega en el momento de plantear qué hacer con ellos, es decir, de sacarles utilidad.

Dado que el principal objetivo es obtener una fotografía real acerca de la gestión financiera de una empresa, lo más oportuno resulta comparar los resultados obtenidos, que puede llevarse a cabo desde tres perspectivas distintas:

  • En relación a distintos momentos de la vida de la compañía
  • Frente a otra entidad, preferentemente un competidor en el mismo mercado local
  • Como promedio de una industria localizada geográficamente

Nunca debe olvidarse que uno de los motivos por los que se decide a hallar estos ratios financieros es para conocer las debilidades de una empresa. Que deriven a desarrollar una estrategia correctora en el caso de que haya cosas que no se estén haciendo bien. De su estudio pormenorizado, es posible que se alcancen conclusiones que nada tienen que ver con la gestión financiera propiamente dicha, pero que demuestren que hay problemas que deben ser atajados, como, por ejemplo, relacionados con la estrategia y el alineamiento de los recursos de la compañía, con las políticas con los clientes y stakeholders, con la imagen y reputación de nuestra marca en el mercado, o, incluso, con el ambiente laboral y las relaciones entre los empleados y el comité de dirección.

dos pantallas de ordenador una entregando una bolsa y la otra dando una tarjeta de crédito a cambio como método de pago

Qué ventajas tiene para una pyme la virtualización de sus operaciones

En los últimos años, existe una tendencia cada vez más generalizada entre los Gobiernos a implementar políticas para controlar o directamente para acabar con el dinero en efectivo, por razones que van desde el mayor control y transparencia de las operaciones (‘luchar’ contra el dinero negro) a dotar de mayor liquidez al sistema en momentos de crisis. En esta línea, países como Dinamarca ya han puesto en marcha medidas drásticas, como erradicar el efectivo en tiendas de ropa, gasolineras y restaurantes, mientras, en paralelo, estimulan el uso de los sistemas de pago virtuales, principalmente a través del teléfono móvil. La virtualización del dinero.

A pesar de lo que puedan sugerirnos noticias como esta, lo cierto es que ya llevamos bastante tiempo utilizando el dinero electrónico como medio de pago, aunque siempre referenciado a una moneda legalmente establecida que le sirva de base, tal y como establece el Banco de España. De este modo, en la actualidad existe una sustitución en la práctica del dinero convencional por otro de carácter virtual en, por ejemplo, las transacciones online que realizamos, que cuentan con estrictos protocolos de seguridad, como ocurre en el caso de Paypal. La virtualización está a la orden del día.

El dinero electrónico aporta al usuario un valor añadido en el sentido en que ofrece la posibilidad de realizar pagos de forma instantánea, fiable y sin coste (eliminando los gastos de gestión que hay en cualquier otro tipo de transacción clásica). Además, permite obtener una trazabilidad perfecta de todas las operaciones que se llevan a cabo, lo que no sólo facilita su transparencia sino, en el caso de cualquier controversia, simplifica la realización de una auditoría sin margen de error. La virtualización aporta grandes  ayudas y beneficios.

Hoy disponemos de numerosas plataformas que ofrecen la posibilidad de pago a través del móvil, como ApplePay, que se están utilizando en algunos establecimientos de Estados Unidos a través de la tecnología conocida como NFC. En España, han surgido iniciativas en este campo como Twyp de ING o Ibercaja Pay,  que permiten, por ejemplo, hacer transferencias instantáneas a través del móvil entre amigos. Otras empresas como PayTouch han puesto en marcha métodos de pago que sólo requieren el uso de las huellas dactilares, lo que, según ellos, aumenta el nivel de seguridad.

Qué son y para qué sirven las EDEs

Las entidades de dinero electrónico (EDEs) son organizaciones que centran su actividad principal en la emisión de medios de pago en forma de dinero electrónico (cupones, series numéricas) que puedan ser utilizados en transacciones en aquellos establecimientos online que estén autorizados. Para el usuario ofrece importantes ventajas, como el no tener que suministrar ningún dato o no requerir al titular disponer de una cuenta corriente o una tarjeta a su nombre. Entre las entidades más conocidas están Paypal, IUPay o PaySafeCard.

En España, las EDEs están reguladas por la Ley 21/2011, de 26 de julio sobre dinero electrónico y su reglamento de desarrollo, aprobado en el Real Decreto 778/2012, del 4 de mayo. Sus funciones son administradas y reguladas directamente por el Ministerio de Economía, al igual que sucede con las entidades bancarias. El Banco de España publica de forma abierta el listado de entidades de dinero electrónico que pueden operar en nuestro país.

Los principales requisitos para poder constituir una entidad de este tipo son:

  • Las acciones, participaciones o títulos de aportación en que se halle dividido el capital social deberán ser nominativos.
  • Tener su domicilio social en territorio español.
  • Disponer de un capital social no inferior a 350.000 euros.
  • Que todos los miembros del consejo de administración de la EDE, así como los del consejo de administración de su entidad dominante cuando exista, sean personas de reconocida honorabilidad comercial y profesional, posean conocimientos y experiencia adecuados para ejercer sus funciones y estén en disposición de ejercer un buen gobierno de la entidad.
  • Aquellas empresas que quieran dedicarse a esta actividad no podrán recibir fondos por importe superior al valor monetario emitido.
  • No se podrá actuar como entidad de crédito electrónico sin haber obtenido la autorización para ello y sin hallarse inscrita en los registros pertinentes.
  • El Ministerio de Economía, previo informe del Banco de España, autoriza la creación de estas entidades. Por su parte, el Banco de España se encarga de su control e inspección así como de su inscripción en el registro.

 

Beneficios de operar a través de las EDEs

Para las pymes, incluso a pesar del coste por transacción que supone el uso del dinero electrónico, el precio final a pagar puede resultar sensiblemente más bajo que, por ejemplo, el que cobra un banco tradicional por la utilización de una pasarela de pagos. Además, y es importante resaltarlo, cada vez son más infranqueables los sistemas de seguridad en el comercio electrónico, lo que contribuye a aportar tranquilidad a las empresas en relación al riesgo de cualquier operación.

En este sentido, cabe destacar que, por encima de la solicitud de claves o los protocolos de encriptación, la pérdida del medio físico para la ejecución de estas operaciones virtuales (por ejemplo, vía teléfono móvil u ordenador) no genera ningún riesgo para el usuario, no como sucede en el mercado convencional si perdemos una tarjeta de crédito o dinero físico.

En el lado contrario, es necesario subrayar que, como en el caso de cualquier tecnología, requiere no sólo aprendizaje sino estar al tanto de sus actualizaciones. También es preciso señalar que, a pesar de la virtualización, se debe contar con una red física que soporte y dé seguridad al sistema, ofreciendo la liquidez suficiente para atender los pagos en cualquier momento. En España, la infraestructura técnica corre a cargo del Banco de España, que ha delegado su gestión a la empresa Iberpay.

Manos con dos fichas de puzle

En qué le beneficia a una pyme constituir una fundación

La responsabilidad social es un tema cada vez más prioritario en la agenda de las empresas, no sólo como retorno a la sociedad en donde opera sino porque la opinión pública exige y demanda a las entidades un compromiso constante con el ecosistema. En España, las fundaciones dan empleo directo a más de 200.000 personas y suman una facturación conjunta que ronda los 17.000 millones de euros, lo que supone en torno al 1% del PIB. Se calcula que alrededor de 35 millones de personas se benefician directa o indirectamente de la labor que desempeñan. Crear una fundación es muy importante.

De acuerdo al informe ‘El sector fundacional español’, existen más de 14.000 entidades de esta tipología, de las que aproximadamente 9.000 están activas. Sin embargo, debido a los recientes años de crisis económica, se ha producido una progresiva reducción en las ayudas públicas a las fundaciones, que, paradójicamente, ha servido para dinamizarlas y profesionalizarlas. Los sectores de educación e investigación ocupan la actividad principal para casi la mitad de ellas, mientras que aproximadamente el 65% son de titularidad privada.

 

Una larga trayectoria regulatoria

Aunque ya el Código Civil de 1889 señalaba la existencia de “corporaciones, asociaciones y fundaciones de interés público reconocidas por la ley”, fue la Constitución de 1978 la que recogió de manera expresa en su artículo 34 “el derecho de fundación para fines de interés general, con arreglo a la ley”. La norma de mayor rango que rige estas entidades es la Ley 50/2002 o Ley de Fundaciones, que se aplica a las fundaciones de ámbito estatal así como aquellas regionales cuya Autonomía no cuente con una ley propia.

En 2014 tuvo lugar uno de los grandes hitos para el sector de los últimos años tras la modificación parcial de la Ley de Mecenazgo de 2002, que permitió reconocer la figura del micromecenazgo (pequeñas aportaciones que contribuyen a la financiación de entidades acogidas a la ley 49/2002). Desde el punto de vista fiscal, el marco normativo español prevé una serie de beneficios para ellas, recogidas en la Ley 49/2002 de 23 de diciembre, de régimen fiscal de las entidades sin fines lucrativos y de los incentivos fiscales al mecenazgo, y en la Ley 62/2003 de 30 de diciembre, de medidas fiscales, administrativas y del orden, que modifica la anterior.

A nivel europeo, no existe ninguna Directiva a este respecto, aunque, en 2012, la Comisión sometió a consulta pública la viabilidad de un Estatuto de Fundación Europea. Los dos objetivos con los que nació esta iniciativa fueron la creación de un marco jurídico comunitario para las fundaciones con actividades en más de un Estado Miembro y establecer un principio de equiparación fiscal. Por el momento, este proyecto está paralizado, después de que en 2014 Jean-Claude Juncker anunciara la retirada de 80 propuestas legislativas, entre ellas esta.

Por qué crear una Fundación

Constituir una Fundación en España tiene un doble propósito: por un lado, se mejora de manera notable la reputación de la empresa que la promueve; por el otro, permite beneficiarse de distintas ventajas fiscales tanto en el pago de distintos tributos, principalmente autonómicos, como a la hora de conseguir ciertas exenciones en impuestos como IVA o Sociedades:

  • Impuesto de Sociedades – Exención total de las rentas si la actividad de la Fundación es la de su finalidad estaturia (por ejemplo, en subvenciones, donativos o cuotas de asociados), así como una tributación reducida al 10% para las rentas no exentas.
  • Impuesto sobre transmisiones patrimoniales y actos jurídicos documentados – Exención total en operaciones como las transmisiones onerosas de elementos patrimoniales, variaciones societarias o determinadas actuaciones que hay que realizar ante notario.
  • Distintas exenciones en impuestos municipales, como el Impuestos sobre Bienes Inmuebles (IBI), el Impuesto sobre Construcciones, Instalaciones y Obras (ICIO), o el Impuestos sobre Actividades Económicas (IAE).
  • IVA – Algunas actividades están exentas del IVA según el objeto al que se dedique la fundación, como la cooperación al desarrollo, la asistencia a ciertos colectivos desfavorecidos, las actividades culturales o la atención a la Tercera Edad.

Para la constitución de una fundación se requiere una dotación inicial para el cumplimiento de los fines fundacionales previstos, que la Ley fija en, como mínimo, 30.000 euros. Con estos fondos iniciales, el regulador estima que la entidad podrá iniciar su actividad y, con ello, su objetivo principal, que no es otro que la captación de fondos para fomentar iniciativas que promuevan la equidad social y la mejora en términos globales de la comunidad.

La progresiva profesionalización en la gestión de las fundaciones está trayendo consigo una mayor ambición en el desarrollo de sus estrategias relacionales. Todo ello está acrecentando su influencia en la toma de decisiones regulatorias y legislativas, lo que invita a pensar que, en los próximos años, su rol será semejante al que juegan ya en países como EEUU o Reino Unido.

Manos forma corazon

Qué es el Tercer Sector y qué aporta a una empresa

El Tercer Sector es aquel formado por organizaciones con personalidad jurídica propia, inscritas en un registro público, que no tienen ánimo de lucro al reinvertir sus beneficios en la propia actividad, y que son de titularidad privada.

Las características básicas de estas entidades son:

  • Están formalmente constituidas como asociaciones, fundaciones, entidades religiosas, cooperativas de iniciativa social, o bien empresas de inserción.
  • Sin afán de lucro: reinvierten sus beneficios en la actividad social que desarrollan.
  • Su misión está orientada a la inclusión social de colectivos vulnerables.
  • Desarrollan sus actividades de acción social siguiendo principios de proximidad al territorio o el entorno.

Situación en España

En las dos últimas décadas, el Tercer Sector en España ha experimentado un considerable avance, gracias a la democratización, a la revitalización de la sociedad civil y a la evolución del Estado de Bienestar. Existen hoy alrededor de 29.000 organizaciones activas que se dedican principalmente a los campos de la acción social, integración y atención socio-sanitaria.

Los gastos anuales de estas entidades suponen entre el 1,42% y el 1,69% del PIB de nuestro país. Actualmente, trabajan de modo remunerado unas 530.000 personas, lo que representa el 2,7% del mercado laboral. Además, hay que añadir el número de personas voluntarias que colaboran con estas organizaciones, y que se estima en casi 900.000 personas.

A pesar de su peso en la economía, se trata de un sector dominado por el minifundismo, con una gran cantidad de pequeñas organizaciones que no superan los 150.000 euros de ingresos anuales. En términos generales, su volumen medio de facturación ronda el millón de euros, y el de gastos los 900.000 euros.

Retos principales

  • La reducción de posibles fuentes de financiación como consecuencia de la reciente
  • El aumento de las demandas de las personas beneficiarias, que les obliga a afrontar el futuro ante los nuevos cambios sociales que experimenta la sociedad española.
  • A nivel organizativo y de gestión, es crítico lograr una mayor estabilidad tanto a través de la diversificación de sus fuentes de financiación como a través de la consolidación de sus propias estructuras, incrementando la participación del voluntariado, mejorando las condiciones de las personas contratadas y su formación.

La Responsabilidad social en las empresas

La responsabilidad social empresarial (RSE) consiste en adoptar medidas, iniciativas y actuaciones, a las que se le integran aspectos sociales y medioambientales, dentro de los objetivos que se proponen conseguir las empresas. Es una estrategia que se articula como herramienta de gestión con la finalidad de producir unos beneficios por medio de un comportamiento social, ético y solidario. El Libro Verde de la Comisión Europea la define como “la integración voluntaria, por parte de la empresa, de las preocupaciones sociales y medioambientales en sus operaciones comerciales y en sus relaciones con los interlocutores”.

Mediante una estrategia de RSE, las empresas se encuentran con destacados beneficios en vía de regreso, tanto tangibles como intangibles, al conseguir a cambio la consideración de los distintos grupos con los que se relacionan: proveedores, empleados, clientes y administraciones públicas. Se está evolucionado de un modelo de filantropía empresarial donde las empresas realizaban aportaciones puntuales de origen caritativo con escaso impacto social, hacia un modelo de responsabilidad social empresarial en el que las empresas tienen una estrategia integral y transversal de Responsabilidad Social, que enfocan su gestión hacia una sostenibilidad social y medioambiental; y establecen relaciones con las entidades sociales estables y a largo plazo. 

¿De qué manera pueden relacionarse las empresas con el tercer sector?

  1. Donaciones dinerarias. Principalmente, a través de los donativos o del mecenazgo. La diferencia entre uno y otro radica en que el donativo es una cantidad que la empresa entrega sin esperar obtener nada a cambio mientras que en el mecenazgo la empresa otorga cantidades de dinero durante un plazo de tiempo para un determinado fin y la entidad beneficiaria se compromete a reconocer públicamente dicha labor.
  1. Donaciones en especie y donaciones de servicios. En esta modalidad, las empresas no entregan dinero, sino bienes que pueden ser los productos que la propia empresa vende y que constituyen una de sus actividades.
  1. Programas de voluntariado corporativo. Consiste en un conjunto de actividades promovidas y apoyadas por una empresa que tiene como finalidad involucrar y fomentar la participación libre de sus empleados a través de la dedicación de su tiempo, capacidades y talento a causas, proyectos y organizaciones sin ánimo de lucro.
  1. Captación de fondos entre los empleados. Consiste en que la empresa oferta a sus empleados la posibilidad de realizar donaciones a entidades sin fines lucrativos, pudiendo ser estas puntuales o periódicas. Dentro de esta modalidad destaca el matching gift, en donde los empleados reúnen una determinada cantidad para donarla y la empresa dará una cantidad igual o mayor a la reunida por los empleados.
  1. Captación de fondos entre los clientes. Las empresas dan acceso a las entidades sin fines lucrativos a sus clientes. Otra forma dentro de esta modalidad es que la empresa promociona entre sus clientes los actos y eventos que dichas entidades realizan.

¿Qué buscan las empresas en las entidades del Tercer Sector?

  • Mejorar su reputación corporativa, demostrando que la empresa se preocupa y se compromete ayudando en tareas de interés social.
  • Constituir una bolsa de trabajo alternativa, accediendo a personas con minusvalía o discapacidad, que tiene una doble recompensa: una deducción en el Impuesto sobre Sociedades de 9.000 euros por cada trabajador que incremente el promedio de plantilla de trabajadores minusválidos, y si el trabajador tuviera una minusvalía superior al 65% la deducción será de 12.000 euros; y, además, optar a conseguir un mayor beneficio neto en su cuenta de resultados.

¿Qué motivaciones puede encontrar el Tercer Sector para colaborar con las empresas?

  • Necesidad de sostenibilidad de la organización en el largo plazo.
  • Identificación de nuevos grupos de interés prioritario (medios de comunicación, empresas responsables), dada la situación de crisis.
  • Perfeccionamiento de las técnicas y modelos de captación de fondos.
  • Aportación de capital humano nuevo, recursos económicos, servicios…
  • Generación de sinergias, intercambio de conocimientos con la empresa: nuevas habilidades para la gestión y dirección.
  • Posibilidad de generar nuevas ideas y proyectos de colaboración.
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Recomendaciones para perfilar una Renta sin complicaciones

El Registro de Economistas Asesores Fiscales (REAF), dependiente del Consejo General de Economistas de España, ha hecho pública una lista de consejos dirigida a pymes, autónomos y trabajadores por cuenta ajena para que su declaración de la Renta 2017 cuente con el beneplácito de la Agencia Tributaria.

La Renta y las recomendaciones

Aprovechando el inicio de la campaña de la Renta 2017, el Registro de Economistas Asesores Fiscales (REAF), dependiente del Consejo General de Economistas de España, ha puesto sobre la mesa un listado de recomendaciones para que pymes, autónomos y trabajadores asalariados se eviten el mal trago de que la Agencia Tributaria les llame al orden. Además de los farragosos trámites posteriores y las posibles multas que se les podrían imponer. Son las siguientes:

  • Obtener el borrador y los datos fiscales y revisarlos antes de confirmar la declaración, atendiendo en especial a: titularidad real de bienes y derechos a efectos de los rendimientos de cuentas, de activos financieros o inmuebles; imputación de rentas inmobiliarias; circunstancias personales y familiares si hubieran cambiado; y rentas por las que no ha tenido que retener el pagador, ya que de las mismas no se habrán facilitado datos a la Administración.
  • Tener a la vista las declaraciones de los cinco años anteriores. Podrían existir excesos de aportaciones a sistemas de previsión social de 2012 o siguientes que no hayan podido utilizarse para reducir la base imponible y que puedan incluirse en la Renta 2017. Asimismo, es posible tener excesos de gastos financieros y de reparación y conservación de inmuebles alquilados de 2013 o siguientes.También rendimientos negativos de actividades económicas o de alquiler de inmuebles, saldos negativos de ganancias y pérdidas patrimoniales o rendimientos negativos del capital mobiliario que se pueden deducir en esta autoliquidación. Tampoco hay que olvidar revisar si existen rentas positivas pendientes de imputar por operaciones a plazo u otras reglas especiales de imputación.
  • Poner buen cuidado para no equivocarse si se piensa que no se está obligado a declarar, porque ello podría acarrear sanciones. Por ejemplo, tendrá que declarar un contribuyente que obtenga rendimientos de trabajo de 2.000 euros y haya obtenido una ganancia patrimonial de 50 euros al transmitir acciones. O una empleada de hogar en casas particulares con rendimientos de trabajo de 12.200 euros. O alguien con imputaciones de rentas inmobiliarias superiores a 1.000 euros.
  • Prepararse para una posible revisión por la Agencia Tributaria si por su trabajo recibe dietas y asignaciones para gastos de viaje o si ha trabajado en el extranjero por cuenta ajena en 2017, por cuyas percepciones no ha de tributar.
  • Si tiene un inmueble alquilado y se le quedó vacío en algún período del año pasado, tenga en cuenta que, por ese tiempo, habrá de imputar rentas inmobiliarias y no puede deducir ningún gasto –ni siquiera la parte proporcional del IBI–, excepto los de preparación del piso para volver a alquilarlo.
  • Los empresarios y profesionales cuyas empresas puedan calificarse como de reducida dimensión tienen la posibilidad de deducir el 5% de los rendimientos netos de la actividad que reinviertan en elementos nuevos del inmovilizado material o en inversiones inmobiliarias afectos a las actividades económicas.
  • No olvidar tributar por cualquier renta que la normativa no establezca su exención, como puede ser la parte correspondiente de algunas subvenciones obtenidas por la comunidad de vecinos, las del Plan MOVEA o las percibidas como ayuda al alquiler.
  • En casos de separación matrimonial, cuando la guarda y custodia es compartida y el cónyuge que no convive con los hijos les paga anualidades por alimentos, este puede aplicarse la mitad del mínimo por descendientes aunque, si opta por ello, no puede aplicar el tratamiento especial a las anualidades.
  • Prestar atención al ejercicio de opciones que se tienen que realizar en la declaración, como puede ser la de imputación de operaciones a plazo, el criterio de caja para empresarios o profesionales, la exención por reinversión de vivienda habitual o la correspondiente a declaración individual o conjunta.