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Cómo exprimir al máximo tu newsletter

Las newsltters están viviendo una segunda edad de oro. Después de convertirse en una de las primeras herramientas de la comunicación 2.0, fueron relegadas al ostracismo con el advenimiento de las redes sociales. Pero, en el último año, aquellos mismos que las denostaron han vuelto a ponerlas en la punta de lanza de las estrategias de difusión de contenidos.

La newsletter vuelve a convertirse en un canal directo de conexión con usuarios y clientes. Frente a la difusión masiva de mensajes a través de las redes sociales, esta herramienta de comunicación permite una mayor personalización de mensajes y contenidos. Juega en su contra la inteligencia de las bandejas de los muchos gestores de correo electrónico que pueden enviarlas directamente al buzón de no deseados, si el mensaje no está correctamente tratado.

Para evitar estos riesgos y exprimir al máximo la capacidad de fidelización de una newsletter conviene asegurarse de que se cumplen las siguientes pautas.

1.- Evitar el spam, también es cuestión de forma

Hay que cuidar muy bien cómo se envía una newsletter desde el asunto del mensaje, hasta la forma en la que se maqueta, pasando por el tratamiento que se da a las direcciones de destino.

– El asunto debe ser lo más informativo posible. Mejor si es el título de la noticia más destacada. Incluso si la newsletter pertenece a una empresa de comercio electrónico debe evitarse que pueda ser considera como publicidad agresiva. Eso ocurre cuando los rastreadores de Google identifican palabras como: gratis, ganga, chollo o un exceso de signos de exclamación.

El remitente debe estar muy bien identificado. Esto además de un buen indicador para Google, lo es para el lector final. Si sabe que determinada empresa le ofrece contenido de interés ya se ocupará de gestionar su carpeta de entrada para que esos mails no se le pierdan.

– La lista de destinatarios suele ser una base de datos, pero si en lugar de tenerla guardada en un Excel o una base de datos externa, las direcciones están en la lista de contactos del email desde el que se envían, Google no será tan estricto a la hora de enviar correos a spam.

 

2.- Cuida el contenido hasta la extenuación

Contenidos de calidad y con definición

En los tiempos que corren se da más que por supuesto que ofrecer contenido que no sea de calidad a través de las redes sociales acaba convirtiéndose en una nefasta estrategia. Cualquier cliente o lector asociará la escasa calidad del texto recibido con la de los productos o servicios que proporciona la empresa, con independencia de si eso es así realmente.

Pero la calidad no es suficiente, además hay que tener muy en cuenta que el contenido debe estar muy enfocado a los intereses de los clientes o futuros clientes a los que nos dirigimos.  Las newsletter que más triunfan son las especializadas en un determinado tema de interés para los lectores y clientes de una compañía.

3.- Pon el big data al servicio de tus contenidos.

Encuestas, preguntas directas, sorteos… Existen múltiples herramientas para conocer qué les puede interesar a tus futuros clientes. Todas ellas deben tener prioridad frente a las intuiciones, sensaciones, creencias de los CEOs, community managers o cualquier otra figura de la empresa destinada a decidir de qué va el próximo post o qué temas deben incluirse en la newsletter.

4.- El diseño también importa.

De hecho importa mucho en lo que a newsletters se refiere. Por un lado, porque Google premia determinadas herramientas, como por ejemplo que esté diseñada con html. Por otro, porque un diseño atractivo hará ganar en atractivo a unos buenos titulares. Y finalmente, porque si los botones de compartir en las redes sociales están correctamente situados será mucho más fácil que ese contenido sea compartido.

– Balancear texto e imagen. Una imagen vale más que mil palabras, cierto. Pero, ¿qué ocurre cuando el usuario quiere consultar nuestra newsletter en un móvil mientras viaja en metro, por ejemplo? Pues lo más probable es que las imágenes o no se descarguen o lo hagan mucho después que el texto. Por eso hay que cuidar mucho los titulares y la entradilla para facilitar y enganchar a lector en una primera lectura.  Sobra decir, lo que hace años que llevamos aconsejando en este blog, que todo lo que aparezca en cualquier web, redes sociales y, cómo no, también la newsletter debe estar adaptado para su correcta visualización en móviles.

5.- Distribución: elegir el momento adecuado

Estar en el lugar adecuado a la hora idónea es un arte que muy pocos dominan en el mundo real. En el virtual es algo más fácil. Con infografías como ésta que te invitamos a consultar y muchas otras, se puede saber que existen horas a lo largo de la jornada laboral en las que las que las posibilidades de que tu newsletter sea leída aumentan. Por ejemplo, a primera hora o después de comer durante los días laborales.

– La regularidad importa. Cuando hablamos de regularidad en los envíos, por supuesto depende mucho del tipo de empresa que origina la newsletter. Si es un medio de comunicación parece más que claro que sea una vez al día o incluso dos. En otro tipo de empresas ésta será una decisión clave de la estrategia de comunicación. Hay que tener en cuenta que el objetivo es mantener una relación fluida con el cliente y al mismo tiempo ofrecerle contenidos de calidad. Esto último, por ejemplo, es muy complicado con newsletters diarias a no ser que se tenga personal con dedicación exclusiva  a esta tarea. Un reto más asumible puede ser una vez a la semana o cada 15 días, tampoco pasa nada si se demora un poco más. Lo importante es ser regular y llegar al buzón cuando el cliente lo espera.

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