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El transporte de mercancías augura un repunte del comercio vía precios

El estancamiento del comercio podría tocar a su fin. Los costes por atraque de mercancías en puertos internacionales empiezan a elevar tarifas.

 

El comercio internacional todavía no ha logrado sacudirse de la crisis financiera de 2008. Pero parece que está en condiciones de revertir la tendencia. El pasado ejercicio, apenas creció un 1,7%. Muy por debajo de la actividad económica global, que aumentó un 3,1%. Un escenario anómalo para una de las rúbricas del PIB global más dinamizadoras y con mayor peso específico porque, en coyunturas favorables, de ciclos de negocios alcistas, la tasa del comercio global ha llegado a triplicar, holgadamente, la ratio productiva del conjunto de las economías del planeta. Aun así, las razones que aducen tanto el Fondo Monetario Internacional (FMI), como la Organización Mundial del Comercio (OMC) están más que justificadas. La ralentización de los intercambios de mercancías ha sido propiciada por un elenco de fenómenos que van desde la irrupción de medidas proteccionistas, hasta el retroceso de las inversiones, pasando por la mayor influencia de los mercados emergentes en el tráfico de bienes y servicios, un aumento de músculo que no se traduce en incrementos de consumo dado el menor poder adquisitivo de sus ciudadanos respecto a la renta per cápita de las potencias industrializadas. Sin olvidar los efectos colaterales del tránsito de la economía china hacia un mercado más enfocado a la demanda interna, del encarecimiento de las materias primas o las restricciones crediticias a las empresas.

Sin embargo, el comercio ya emite señales de haber alcanzado un punto de inflexión. O, al menos, un súbito repunte de las expectativas. Porque los costes del transporte marítimo, el gran motor de la distribución de mercancías, han tomado una singladura alcista. Tanto en los puertos de países industrializados como en emergentes y en desarrollo. En China, por ejemplo, los indicadores que revelan la Shanghai Shipping Exchange muestran que el gigante asiático empieza a moverse. Los atraques y fletes son más caros, en términos interanuales, que al inicio de 2016. Todo un acicate, si se tiene en cuenta que el precio por las operaciones de carga y descarga de contenedores en puertos chinos ha disminuido más de un 40% desde su cota máxima, a mediados de 2012.

También sigue la senda del encarecimiento los intercambios de bienes en EEUU. Según datos de la Association of American Railroads, las caídas de ingresos por tránsito ferroviario de mercancías, que fueron una constante cada semana, de forma ininterrumpida, desde marzo de 2015, mutaron hacia tasas inflacionistas en octubre de 2016.

Al igual que el volumen de actividad entre EEUU y Asia. El número -y el precio- de contenedores (los llamados Twenty-Foot Equivalent Units o TEU en la jerga logística) también crecen desde noviembre pasado. En sintonía con los de Europa y América del Norte, tras marcar mínimos en marzo del pasado ejercicio. Y con indicadores de recaudación positivos y muy ilustrativos, por la intensidad de las estibas portuarias, en los países bálticos o Turquía, con un comercio muy diversificado. Todos ellos, marcando desde el último trimestre de 2016 alzas que, en economías como la británica o la estadounidense, ya se traducen en incremento de sus IPC.

Pero, ¿qué determina el precio del transporte marítimo? En líneas generales, incluye conceptos como el flete internacional (traslado de contenedores); el BAF o BUC (Bunker Adjustment Factor), recargo del combustible; la CAF (Currency Adjustment Factor), ajuste por tipo de cambio, por seguros de riesgo (Piracy Risk) en áreas como el Cuerno de África (Somalia), por atravesar canales, como el de Panamá o Suez, por congestión, si el transporte marítimo es a un puerto donde el tráfico es muy intenso o por EIS (Equipment Imbalance Surcharge), si el transporte se realiza a un destino muy poco habitual. Además de gastos propios de puertos. Entre otros, el THC (Terminal Handling Charge), de carga/descarga, T3 o tasas portuarias o de documentación; por ejemplo, todos los relacionados con la emisión del bill of lading o nota de embarque.

 

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¿Qué es el forfaiting?

En el ámbito del comercio exterior existen instrumentos financieros que permiten sortear las dificultades del corto plazo y reducir los riesgos de las operaciones. Uno de ellos es el forfaiting.

 

Muchas de las empresas que deciden internarse en el ámbito de las exportaciones puede sufrir dificultades a corto plazo (o, más concretamente, en el variable plazo de tiempo que transcurre entre la el inicio de las operaciones de venta y los cobros de las mismas). Este problema puede sortearse a través de la financiación.

 

El incremento de la actividad exportadora en España desde el inicio de la crisis (y, en muchos casos, como salvavidas frente a la misma) ha conllevado un aumento proporcional al incremento del uso de instrumentos para el comercio exterior, entre los que destaca el forfaiting.

 

Llamamos ‘forfaiting’ a una operación llevada a cabo en el ámbito del comercio exterior consistente en la adquisición por parte de una entidad financiera de obligaciones instrumentadas en efectos, créditos documentarios u otros documentos de pago.

 

Esta modalidad financiera se formaliza individualmente para cada contrato de exportación, permitiendo hacer efectivos de modo inmediato créditos y operaciones de pago diferido (tanto a medio como a largo plazo). Lo más habitual es que el plazo de estas operaciones oscile entre los 6 meses y los 5 años, siempre dependiendo del riesgo de la operación y de las condiciones del mercado.

 

Entre las ventajas del forfaiting que lo convierten en un instrumento atractivo para la comercialización exterior destacan la eliminación de riesgos (tanto de impago del deudor como de fluctuación de los tipos de interés y cambio) y su simplicidad (elimina gastos administrativos y los problemas derivados de la gestión de cobros, por no mencionar que la documentación necesaria es mínima).

¿Quiénes intervienen en una operación de forfaiting?

 

El forfaiting implica necesariamente a tres partes: la exportadora, la importadora y la entidad financiera.

 

  • Entidad financiera: Ésta actúa como forfaiter adquiriendo las obligaciones de pago (y asumiendo así el riesgo total de impago). A cambio, asume la gestión del cobro y a la hora de pagar al exportador el importe de la operación deduce del mismo las comisiones y los gastos de la misma. Uno de los requisitos fundamentales para la contratación de un forfaiting es contar con una entidad que asuma subsidiariamente el riesgo (este papel, en España, suele realizarlo CESCE, que cuentan con el respaldo del Estado).
  • Exportadora: Para la entidad exportadora, el forfaiting es un modo de asegurarse el cobro trasladando todos los riesgos a la entidad financiera (aceptando como contraprestación no recibir el importe total de la misma). Además, queda protegido de cualquier acción legal de regreso, por lo que en caso de impago el fortaiter se ve obligado a intentar cobrar del importador o ejecutar los avales y garantías si los hubiera).
  • Importadora: La clasificación de solvencia que el forfaiter realiza a la entidad importadora será lo que determine la exigencia o no de avales (o de otras garantías bancarias) a bancos del país del importador. Para éste, una operación de forfaiting le ofrece la opción de ajustar los pagos a sus previsiones de ingresos, y le proporciona acceso a la financiación a medio y largo plazo, que no siempre será de fácil acceso en su mercado local.

 

El forfaiting a nivel internacional

 

Existe una Asociación Internacional de Comercio y Forfaiting (ITFA) que agrupa a instituciones financieras, patronales e intermediarios de este ámbito, con la comisión de actuar como lobby a la hora de que las instituciones públicas establezcan normativas que afecten a sus miembros, así como la de facilitar la expansión de este instrumento financiero en los mercados emergentes.

 

Imagen: Wikipedia.

Asunción presidencial de Mauricio Macri. Buenos Aires, 10 de diciembre de 2015. FOTO DANIEL JAYO/LA NACION

Argentina exhibe su mejor cara en España

El presidente de la República Argentina, Mauricio Macri, se encuentra estos días protagonizando una visita de Estado a España de claro tinte empresarial. No es ningún secreto que Macri está particularmente interesado en que las empresas de nuestro país recuperen la confianza en aquel mercado después de más de una década a en la que, con los Kirchner en el poder, nuestro sector privado vivió en una incesante angustia. Un periodo de tensiones que estuvo marcado por dos episodios: la nacionalización de Aerolíneas Argentinas, propiedad de la española Marsans, en el año 2009; y el proceso similar sufrido en 2012 por Respol con su filial YPF.

 

Macri, que lleva en el poder desde diciembre de 2015, está implementando una potente batería de medidas liberalizadoras encaminadas a abrir su país al exterior -con fuerte contestación social, por cierto- que, en principio, favorecen el comercio internacional con un país que cuenta con 43 millones de habitantes y espera crecer, este año, un 3,5%. Y espera que España aumente su apuesta por un Estado con el que comparte idioma y, por cierto, grandes lazos históricos y culturales. Tanto es así que, como prueba de esa estrecha relación, la inversión de nuestras compañías en aquel mercado ha venido superando de largo los 6.000 millones de euros anuales, incluso en aquel fatídico 2012 en el que Cristina Fernández de Kirchner declaró “de utilidad pública sujeta a expropiación” el 51% de las acciones del negocio argentino de Repsol YPF.

 

Hoy por hoy, la liberación de las restricciones comerciales que se está produciendo gradualmente con el cambio de Gobierno ofrece oportunidades en todos los sectores, si bien sigue siendo recomendable que el exportador e inversor se proteja, bien a través de socios locales que conozcan muy bien la legislación, o bien a través de herramientas más próximas como los seguros de crédito a la exportación y la inversión. Entre los más destacados -y promocionados por la propia delegación argentina estos días- figuran automoción, maquinaria agrícola, ganadería, agroindustria, industria alimentaria, química, petroquímica, equipos para la minería y tecnologías de la información y la comunicación (TIC).

 

La patronal CEOE, que está auspiciando numerosos encuentros entre 800 empresarios de ambos países, asegura igualmente que también hay oportunidades en sectores de importante demanda, como son transporte e infraestructuras viarias, energías renovables, construcción, gestión de residuos urbanos y bienes de equipo. Además, otras actividades presentan un interesante potencial todavía por desarrollar, como las energías renovables (impulsadas por la Administración), petróleo (importantes yacimientos de crudo y gas), biotecnológico o turismo (con grandes posibilidades aún por explotar).

 

Paliar el deterioro

España llegó a ser el primer inversor mundial en Argentina, pero las expropiaciones dieron al traste con esa condición. De ahí que Macri necesite, en su proceso de cambio, de la confianza de nuestras grandes multinacionales -allí están Telefónica, BBVA, Gas Natural y muchas otras-, pero también de nuestras pymes. En su histórica comparecencia en el Congreso ha remarcado que “son años de intercambio. Tenemos por delante muchísimas cosas en conjunto”. El mandatario se felicitó por las buenas relaciones entre España y Argentina y apostó por que ambos países continúen profundizando en su “alianza estratégica”. Pero también instó a que España y Argentina sigan teniendo un “rol protagónico” en las negociaciones que están manteniendo Mercosur y la UE con vistas a firmar un Tratado de Libre Comercio.

 

Por último, Macri pidió a las compañías españolas que ya tienen presencia en Argentina a que, “en esta etapa de estabilidad macroeconómica”, profundicen en su actividad y “atraigan” a nuevas compañías a participar en el proyecto del nuevo Gobierno, que es “crecer, crear empleo de calidad y reducir la pobreza”.

El potencial comercial entre España y aquel país es mucho mayor al que vienen exhibiendo en los últimos años. Así, en 2015, las exportaciones españolas a Argentina alcanzaron los 1.318 millones (somos su duodécimo proveedor de una lista que encabeza Brasil), mientras que las importaciones tocaron los 1.376 millones.

 

Los productos que más exporta España al mercado argentino son, según datos del Ministerio de Economía y Competitividad, equipos y componentes de automoción, material eléctrico, materias primas y semi manufacturas de plástico, productos farmaquímicos y automóviles. También destacan los productos siderúrgicos y los productos editoriales y de perfumería. Por su parte, los productos que España compra más a Argentina (2016) son residuos de la industria agroalimentaria, moluscos y crustáceos congelados, frutos cítricos frescos, cobre y sus aleaciones, pescado y productos de química orgánica.

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El ecommerce, aliado clave para la pyme

¿Se acuerda de cuando usted no podía comprar en Zara a través de la pantalla? ¿O cuando no existía la banca online? ¿O cuando páginas como Ebay o Amazon ni siquiera le sonaban? Aquellos tiempos parecen haber quedado lejanos… y sin embargo son increíblemente recientes. La evolución digital es tan rápida y tan profunda que el mundo que conocíamos está cambiando por completo, y las empresas no son una excepción.

Tanto es así que el comercio electrónico se ha convertido en una de las herramientas más importantes para las pymes exportadoras españolas, gracias a su capacidad para ahorrar costes, acortar distancias y generar ventas en los lugares más insospechados. Según un estudio que acaba de publicar la multinacional de transporte urgente Fedex, 9 de cada 10 pequeñas y medianas empresas exportadoras de nuestro país ha logrado ya generar ingresos a través del ecommerce, un porcentaje además superior al que muestra la media de la Unión Europea, del 80%. Si bien es cierto que la tecnologización y la digitalización aún no ha invadido por completo al tejido productivo español -aún hay mucho por hacer-, parece que el segmento de empresas internacionalizadas ha captado a la perfección el cambio de perfil del consumidor en los últimos años y está sabiendo aprovechar las ventas que ofrece internet.

Según el citado estudio de Fedex, el 69% de las pymes españolas exportadoras ya generan ingresos a través del llamado mcommerce (comercio a través del teléfono móvil), gracias a las mejoras realizadas en las páginas web y las aplicaciones móviles. Además, ocho de cada diez utilizan también las plataformas de redes sociales para fines de ventas, con especial ímpetu a través de Facebook (allí comercian la mitad) y de las apps de mensajería instantánea (más de tres de cada diez).

El informe, dirigido por Harris Interactive entre 4.500 pymes de nuestro país, muestra que los ingresos generados por las exportaciones representan el 71% de los ingresos totales de las pymes exportadoras españolas, un dato significativamente superior a los promedios europeos y mundiales. Y ahí está teniendo mucho que ver el auge del comercio electrónico, que desde hace un año factura trimestralmente en España más de 5.000 millones de euros. Tanto es así que pese a que aún no se conocen los datos conjuntos de 2016, el pasado año fue el primero en el que el sector rebasó la cota psicológica de los 20.000 millones de euros facturados (la industria da por hecho que el incremento fue superior al 20% respecto a 2015).

Cada vez más mercados

El estudio de Fedex pone de manifiesto además que nuestras compañías trabajan fundamentalmente con la Unión Europea: un 84% de las mismas distribuyen sus productos y servicios a los Veintiocho, si bien la diversificación también está alcanzando este campo, pues seis de cada diez logra ingresos en terceros mercados. Los principales mercados a los que las pequeñas y medianas empresas españolas exportan dentro de Europa son: Francia (61%), Alemania (46%), Italia (44%) y Portugal (43%). Mientras, Alemania (40%) es considerada como el principal competidor, seguido de Francia (35%), Italia (30%) y Reino Unido (23%). En cuanto a los principales mercados a los que exportan fuera de Europa son: Estados Unidos (22%) y Latinoamérica, concretamente Argentina (20%), México (19%) y Brasil (16%).

De esta manera, cabe concluir que el comercio electrónico ha tenido mucho que ver en el récord exportador que España volvió a marcar en el año 2016. Con datos hasta noviembre, y según el Ministerio de Economía y Competitividad, nuestras ventas al exterior aumentaron un 1,6% hasta tocar los 233.800 millones de euros, máximo histórico. La tasa de cobertura -exportaciones sobre importaciones- se situó en el 93,5% (93,3% en enero-noviembre de 2015), el segundo mejor registro tras el de 2013 en toda la serie histórica, que se inició en 1962.

La evolución positiva de las exportaciones españolas entre enero y noviembre contrasta con el entorno: en la zona euro subieron ligeramente (0,2%) y en la Unión Europea bajaron el 0,6%. Crecieron en Alemania (0,8%) e Italia (0,7%), pero con menor intensidad que en España, y bajaron en Francia (-1,8%) y Reino Unido (-1,5%), además de en EE.UU. (-4%), China (-6,4%) y Japón (-8,5%).

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Cómo tener éxito en el comercio internacional

Un paso fundamental de todo emprendedor es el de expandir su negocio a los mercados internacionales. Pero no se trata de un paso sencillo. Para tener mayores posibilidades de éxito en otros países es importante saber cómo exportar. Existen varios puntos fundamentales para lograr el éxito en el comercio internacional. Como el de poseer una plataforma de lanzamiento robusta con una buena gestión interna capaz de asumir la mayor carga de responsabilidades. También es imprescindible conocer la cultura del país de destino. Ya que sin un estudio de la misma, ni de la competencia con la que nos vamos a encontrar, es muy complicado tener éxito en la misión. Ni qué decir de un buen seguro de crédito, si ya es frecuente sufrir impagos en el mercado nacional que de sobra conocemos, imagine en el extranjero. Obviamente, todo ello requiere de nuevas incorporaciones a la empresa. El talento es clave para moverse en entornos de los que no conocemos todas sus singularidades.

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Pero además de todos estos puntos, el comercio internacional requiere que nuestra firma parta con una serie de pautas a seguir. Que serán imprescindibles para cualquier emprendedor que acometa la aventura de dar el salto al exterior.

Define una estrategia clara para alcanzar el éxito en el comercio internacional

Como en todo movimiento de la empresa, importar y exportar también exige que se tenga definida de antemano una estrategia en la que se definan los objetivos de crecimiento a corto y a largo plazo en el exterior. A la hora de elaborar este plan, es imprescindible tener un conocimiento exhaustivo del destino. Solo así la empresa podrá aprovechar una estrategia ofensiva en el caso que exista escasa competencia en el negocio. Por el contrario, un elevado número de rivales, obligará a llevar a cabo una entrada más conservadora en busca de dar con un nicho de mercado. Para no equivocarse, también es importante conocer los puntos fuertes y débiles de nuestro negocio. Así como las virtudes y carencias de las empresas rivales.

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La estrategia resultante ayudará a conseguir el éxito en el comercio internacional. Pero no conviene olvidar que este plan es dinámico. En los negocios, lo que puede funcionar un día deja de ser útil al siguiente. Por lo que todo debe ser objeto de un continuo análisis de cara a adaptar los pasos de la empresa al cambiante entorno reinante.

Prepare e involucre a la plantilla

Como ya se ha comentado, sin un equipo acorde las posibilidades de éxito en el comercio internacional se reducen de forma exponencial. De ahí que toda la plantilla tenga que remar en la misma dirección y trabajar de la mano para superar este apasionante reto empresarial. La mejor, y quizá única manera de lograrlo, es involucrarse más con los objetivos de cada uno de los componentes de su empresa. De esa forma se elevará la motivación de la misma. Con ello, el emprendedor logrará un grupo comprometido dispuesto a ofrecer ideas de las que se podrán obtener buenas estrategias a seguir por parte de la firma.

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Obviamente, lograr que todos compartan las mismas ambiciones exige que la comunicación en la empresa sea bidireccional y que se premie el trabajo bien hecho.

Sea conocedor de los desafíos a encontrar

Los problemas que tiene una empresa de ámbito local para lograr éxito en el comercio internacional, distan mucho de los que debe superar una multinacional. La globalización entra en juego en cuanto se atraviesan las fronteras originarias. Por lo que se debe abrir el abanico de problemas. Ya que cualquier circunstancia macroeconómica o política que ocurra a miles de kilómetros de distancia de la sede social puede ser crucial para el devenir de la compañía. Su plantilla debe ser consciente de este punto. Para que los responsables en las diversas áreas geográficas sepan coordinarse de cara a introducir las medidas más efectivas con las que superar los nuevos retos. Que estén bien de los riesgos de cada país será vital en este punto.

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Ser constante

La constancia aquí tratada no es la referida a la de no desfallecer en el intento. Ya que el comercio exterior es siempre una carrera de fondo. Eso, desde luego, se da por descontado en cualquier emprendedor que se precie de serlo. Aquí nos referimos a la constancia con los valores de la marcas a pesar de los necesarios cambios que habrá que hacer en cada destino. Para entenderlo nada mejor que utilizar el ejemplo de una marca textil presente en todo el mundo, como Zara. Es obvio que las prendas que la firma gallega vende en España tienen poco o nada que ver con las que se pueden encontrar en países como Emiratos Árabes. Por temas culturales y religiosos, o cualquiera de Latinoamérica. Porque, sencillamente, cuando allí es verano aquí es invierno. Pero eso no quiere decir que alguien que entre en una tienda de Zara situada en cualquier parte del mundo sepa precisamente eso: que está en un Zara.

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Un emprendedor debe seguir ese mismo ejemplo de constancia con la marca. Es importante y necesario adaptarse al entorno que nos rodea en cada momento pero sin olvidar unos valores fundamentales. Que son los que hacen que los clientes compren nuestros productos o servicios y no los de otros. En otras palabras, jamás se debe olvidar la marca.

La dirección debe tener cintura

La empresa siempre debe adaptarse al comercio internacional y no al contrario. Si quiere lograr un auténtico éxito en el comercio internacional. Para ello es necesario que la dirección tenga la altura de miras necesaria para ser capaz de variar los métodos de trabajo. La globalización impone otro tipo de liderazgo y éste no puede ser idéntico al que existía cuando la empresa era local y estaba formada por unos pocos empleados.

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El e-Commerce “democratiza el comercio internacional”

Ayer dio comienzo el VII Encuentro Internacional la sociedad pública AREX (Aragón Exterior), con la ‘Exportación 2.0’ como tema central. Es decir, sobre herramientas digitales que favorecen la internacionalización de las empresas, en un momento en el que el e-Commerce se está convirtiendo en uno de los principales canales de venta para muchos productos.

 

Durante la inauguración del VII Encuentro, la consejera de Economía, Industria y Empleo del gobierno aragonés, Marta Gastón, afirmaba que los profesionales debían “recordar que el mundo es pequeño y que las distancias son relativas; no hay que medirlas en kilómetros sino en tiempo, y actualmente estamos muy cerca de prácticamente cualquier mercado“.

 

Posteriormente, una de las mesas de debate, que reunía a Eloy Mariaud (director de e-Commerce de Imaginarium), Nicolas Mouze (director de Marketing y Ventas de DHL) y Luis Carbajo (CEO de solostocks.com), abordó el ‘comercio electrónico y el futuro de la exportación’ como eje central. Y una de sus principales conclusiones es que, gracias a los menores costes y riegos que representa para las PYMEs, el e-Commerce ejerce un papel fundamental en la democratrización del comercio internacional, permitiendo que “las reglas sean las mismas para el pequeño exportador y para el consolidado”, en palabras de Mouze.

No hay claves mágicas para afrontar el comercio internacional online

 

Eloy Mariaud, de Imaginarium, afirmó que es importante tener en cuenta que un portal de comercio online es, a fin de cuentas, “una tienda más”, pero que requiere “conocer bien las herramientas” que existen en el mercado. Según Carbajo, de solostocks.com, éstas son relativamente “sencillas y baratas de utilizar” para una PYME.

 

El directivo de DHL, por su parte, sostuvo que no hay soluciones mágicas en este campo, sólo “el valor añadido de saber vender”, pero que si se tiene la paciencia de identificar y analizar primero el mercado para no derrochar recursos limitados, y si la compañía es capaz de saber vender “aquello que le diferencia de los demás”, “no hay por qué tener miedo” de iniciar el camino de la internacionalización.

 

Mouze quiso centrarse en dos aspectos muy concretos:

 

  • El transporte del producto: para cumplir el compromiso con el comprador hay que tener muy en cuenta qué se manda, dónde se manda, qué documentación hace falta, si hay retención en el destino, a qué impuestos y aduanas está sometido, etc. Igualmente, destaca la importancia de tener contemplada la logística que requiere la gestión de devoluciones, afirmando que una mala gestión en este campo puede dañar la reputación de cualquier negocio online.

 

  • La gestión de los picos: Cuando repuntan las ventas pero se disponen de las mismas personas para repartir los productos (citó el ejemplo de Amazon España, con problemas de entrega durante las pasadas fiestas navideñas). Su apuesta es que cualquier comprador pueda tener “un punto de encuentro a tan sólo 20 minutos de su casa”, pagando si es necesario comisiones a tiendas de la zona para que se encarguen de las revisiones necesarias (una práctica que “funciona bastante bien” en el caso de productos con un perfil más técnico).
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El Brexit trae problemas… y también oportunidades

Mucho se lleva especulando desde hace un año sobre las consecuencias dramáticas que iba a acarrear una salida por parte del Reino Unido de la Unión Europea. Conviene no frivolizar, es cierto, pues la primera ministra británica aún no ha pulsado el botón del Artículo 50 para iniciar el camino de la ruptura; y aún está por ver el tipo de relación que establecen aquel país y los Veintisiete. Pero lo cierto es que, por ahora, los efectos económicos de la decisión soberana del pueblo británico del pasado 23 de junio son bastante limitados. En este sentido, y pese a que es indudable que el ‘Brexit’ traerá consigo potenciales víctimas en el ámbito de la empresa, es muy posible que abra numerosas oportunidades.

 

Así lo reconoce el informe La empresa española ante el Brexit elaborado por KPMG con la colaboración de la Confederación Española de Organizaciones Empresariales (CEOE), del que se desprende que un 19% de las empresas con exposición al Reino Unido admite que la salida del país de la UE podría generar oportunidades para su negocio, al tiempo que un 36% no descarta que esto pueda ocurrir en el futuro. “Los empresarios españoles quieren aprovechar las oportunidades de negocio que podrían presentarse a raíz del Brexit”, advierte el citado estudio, destacando que los Servicios Profesionales (56%), sector Financiero (32%) y Tecnología, Telecomunicaciones y Medios (27%) son los más optimistas respecto a las oportunidades que puede deparar la salida de Reino Unido. En contraposición, los directivos del sector Automoción son los únicos que descartan de forma mayoritaria (69%) encontrar oportunidades de negocio ante este acontecimiento.

 

El impacto sobre el sector exterior español será importante, si tenemos en cuenta que casi la mitad de las compañías encuestadas para la elaboración del informe, un 45%, mantiene algún tipo de relación comercial o económica con el Reino Unido. En este sentido, hay que recordar que según datos del Ministerio de Economía relativos al año 2015, el valor de las exportaciones españolas a Reino Unido se acerca a los 17.000 millones de euros anuales, siendo nuestro país el cuarto proveedor de la isla. Además, importamos de aquel país casi 12.000 millones al año, amén de las multimillonarias inversiones bilaterales entre ambos Estados. No cabe ninguna duda de que el británico es un mercado prioritario para la empresa española.

 

Las mayores preocupaciones

 

A pesar del moderado optimismo que el informe de KPMG y CEOE detecta respecto a las oportunidades del Brexit, las compañías son conscientes de que el nuevo panorama trae consigo significativos retos. En este sentido, los empresarios consideran que la depreciación de la libra (58%) y la contracción de la economía británica (50%) son los principales desafíos inherentes a la salida británica de la UE. Desde el 23 de junio, se ha producido una depreciación de la libra respecto al euro de más del 10%, pese a los recientes repuntes, y unas menores perspectivas de crecimiento para Reino Unido en 2017 (el FMI en sus previsiones de enero de 2017 estima que el PIB británico crecerá un 1,5% en 2017, frente al 2,2% previo al referéndum)”. Las previsibles barreras arancelarias y los cambios regulatorios destacan también como áreas de impacto para cuatro de cada 10 directivos.

 

A nivel sectorial, la depreciación de la libra podría tener un especial impacto en los sectores de Turismo y Ocio —lo considera un 77% de los directivos del sector —, Financiero (66%) y Distribución y Consumo (65%). Por su parte, la previsible contracción de la economía británica preocupa especialmente al sector de Infraestructuras (71%), Turismo (67%) y Financiero (64%). Hay que destacar también el potencial efecto de las barreras arancelarias en los sectores de Automoción y Distribución y Consumo, y las consecuencias que podrían tener los cambios regulatorios en los sectores de Servicios Profesionales, Financiero, Energía y Recursos Naturales y Sanidad y Ciencias de la Salud.  Por su parte, los sectores potencialmente más sensibles a las restricciones a la circulación de personas son el de Servicios Profesionales (56%), Infraestructuras y por supuesto el turismo, aunque también numerosos directivos consideran que es un área que será especialmente protegida (cabe recordar que el británico es uno de los grandes emisores de visitantes a España junto a Alemania).

 

España, bien posicionada

 

Respecto a las ventajas fundamentales, y según otro estudio recientemente publicado por la consultora EY, España es el tercer país mejor situado de Europa, empatado con Francia e Italia, para recibir las inversiones que abandonen Reino Unido por el Brexit. Alemania figura como la mejor opción para los inversores, con un 54% de las respuestas, seguida por Holanda (33%), mientras que España, Francia e Italia logran un 8%.

 

En el actual escenario, Madrid y Barcelona también están bien colocadas para captar la atención de los inversores extranjeros. La capital de España figura en quinta posición como ciudad más atractiva para la inversión extranjera, con el 11% de los votos, y la Ciudad Condal es la décima. Londres se mantiene como la primera, con el 54%, pese al “Brexit”, seguido de París (48%), Frankfurt (21%) y Berlín (21%). Ejecutivos como el de Cristina Cifuentes han hecho de la atracción de capital británico una prioridad de su mandato, de hecho.

 

“El apetito por invertir en Europa permanece fuerte, pese a acontecimientos políticos recientes como el referéndum en Reino Unido y a las numerosas citas electorales que se avecinan en el continente europeo. Muchas de las empresas consideran que las nuevas tecnologías y los cambios geopolíticos y demográficos ofrecen oportunidades y, en este sentido, España está trabajando cada vez más para consolidarse como un buen destino de inversión”, afirma Llorenç López Carrascosa, Socio responsable de Desarrollo de Negocio de EY.

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¿No has dado el primer paso para internacionalizar tu empresa? Estas ayudas pueden impulsarte

Internacionalizarse y ampliar negocio en otros países ha sido la tabla de salvación de muchas pequeñas y medianas empresas durante los peores momentos de la crisis. Tras estos años, la idea de diversificar riesgos geográficos cada vez está más arraigada en los empresarios, aunque dar el primer paso es un proceso complejo.

Para facilitarlo hay muchas entidades públicas y privadas que tratan de aportar una ayuda económica y profesional a los empresarios. Entre ellos está la Cámara de Comercio de España y sus programas Xpande y Xpande Digital, cuya edición de 2017 ya está abierta para las empresas interesadas.

Como en la mayoría de las convocatorias de ayudas procedentes de ese organismo, con estos programas también se combina el asesoramiento por parte de expertos en internacionalización con el apoyo económico.

El programa Xpande consiste en un análisis estratégico del proyecto de internacionalización, un proceso que ya hemos explicado en este blog. Desde la revisión de los mercados de interés para la compañía, pasando por el proceso para el acceso a esos países así como la estrategia de marketing y comunicación incluida en el plan de internacionalización. Por supuesto, la asesoría también incluye un apoyo especial para analizar los aspectos económicos financieros.

El lanzamiento del proceso contará con una subvención de hasta el 80% de la inversión abordada que está topada en los 9.000 euros.

Para las empresas de comercio electrónico o cuya enfoque principal de actividad esté en el mundo digital la subvención se canaliza a través del programa Xpande Digital. Éste está enfocado para pymes cuya herramienta básica de posicionamiento internacional sea su marketing digital.

De la misma manera que en Xpande, los técnicos analizan el proyecto de internacionalización en un primer paso, para luego evaluar la cuantía económica necesaria y subvencionar hasta un 80% de total. Eso sí, en este caso, el tope máximo del proyecto financiable está en 4.000 euros.

La información oficial de este programa estima que al menos 700 pymes podrán acceder a las ayudas en los próximos meses. 

El perfil habitual de los destinatarios de las ayudas, según las estadísticas de años anteriores, es una pyme de menos de 10 trabajadores cuya facturación no supera el medio millón de euros. Las más interesadas, hasta ahora, en este tipo de ayudas han sido las empresas de sector de alimentación, seguidas de las industrias y en último lugar los servicios.

Pero que nadie tire la toalla, esto son solo estadísticas de años pasados. El programa está abierto para todas las pymes sin acotar ningún tipo de actividad, ni mercado.

Por destinos de interés, los proyectos presentados estaban especialmente enfocados a abrir línea de negocio en Francia, Alemania y Reino Unido. El país más demandado fuera de la Unión Europea ha sido, Estados Unidos.

Aunque en esta ocasión, eventos como el Brexit o la llegada de Donald Trump al poder pueden influir en los destinos de interés de los emprendedores españoles y cambiar el procedimiento habitual de abrir negocio en estos países que ya hemos comentado en alguna ocasión en este blog, como en estas entradas sobre cómo hacer negocios en EEUU o países para hacer negocios a pesar de los problemas, entre los que hablamos de Gran Bretaña.

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El nuevo escenario del comercio

Más allá de los augurios catastrofistas del Fondo Monetario Internacional (FMI), el acceso formal de Donald Trump a la Casa Blanca va a suponer la culminación de un cambio de modelo en las relaciones comerciales a nivel mundial, que se está traduciendo ya en el desmoronamiento del multilateralismo y su sustitución por un renacido sistema de bilateralidad, en el que las negociaciones y los acuerdos país a país y sector a sector se imponen como norma general para regular los intercambios comerciales y de inversión, frente a las políticas de bloques que han imperado en las últimas décadas al impulso de la globalización.

El resurgimiento del proteccionismo en la Administración Trump, que coincide con el rebrote de los nacionalismos en Europa y la confirmación de un Brexit duro desde Londres, combinado con la posibilidad de fuertes movimientos del tipo de cambio, han despertado una oleada de miedo e incertidumbre a nivel mundial, especialmente en los países emergentes que, a corto plazo, podría traducirse en un aumento de las restricciones al comercio mundial pero que en modo alguno van a derivar en un cierre de mercados y fronteras o en una caída general de los flujos comerciales internacionales.

En el caso de los Estados Unidos, el nuevo rumbo de la política comercial viene marcado por el cambio de filosofía que implantan los empresarios y financieros que Trump ha incorporado a su equipo de gobierno, en la que el aperturismo imperante va a ser sustituido por una cultura de los negocios, más pragmática y menos altruista pero que por meras razones de rentabilidad no puede prescindir del desarrollo del comercio como motor de modernización, de crecimiento económico y de creación de empleo.

Un cambio al bilateralismo que vemos también en esa propuesta de “Brexit duro” que anunció Theresa May pero en la que, pese al abandono del mercado único, deja muy clara su intención de mantener el actual modelo  de comercio sin barrera entre el Reino Unido y otros países de la UE, mediante un acuerdo bilateral. Y avanzado, incluso, su deseo de alcanzar nuevos acuerdos comerciales con países de otros continentes como Estados Unidos, Australia o la India.

La defensa del libre comercio que el presidente chino Xi Jimping ha hecho en Davos, junto a su advertencia de que “nadie saldrá vencedor de una guerra comercial”, avalan también las tesis de quienes, como el Premio Nobel de Economía, Michael Spence, evalúan a la baja el riesgo de un freno brusco en el comercio. Sobre todo teniendo en cuenta los perjuicios que esto ocasionaría a los tradicionales aliados de EE UU en el continente asiático, especialmente a Corea o Japón que ya han indicado su negativa a secundar cualquier involución proteccionista.

Y es en este contexto del bilateralismo en el que se enmarca el reciente viaje del Rey Felipe VI a Arabia Saudí, que ha tenido un evidente contenido comercial como refleja la presencia de las principales multinacionales españolas y también la de CESCE como instrumento de apoyo a las empresas en sus planes y actividades de internacionalización. Un acercamiento de relaciones entre ambos países que junto a la prórroga al consorcio español del llamado AVE del desierto, ha generado un contrato para Navantia para construir cinco corbetas por valor de 2.000 millones de euros, que garantiza la supervivencia de los astilleros de Cádiz y Ferrol, al tiempo que abre las puertas a la entrada de las empresas españolas en ese inmenso proyecto de la Visión 2030, con el que el gobierno saudí quiere reducir su casi monocultivo del petróleo.

Un programa que ya ha llevado hasta Riad a los jefes de Gobierno de Estados Unidos, Alemania, Francia o Rusia, y del que España no puede permitirse quedar fuera. Sobre todo cuando el sector exterior y la internacionalización de nuestras empresas han sido el motor que ha conducido a recuperación y al cambio de modelo económico en nuestro país y, sobre todo, cuando la evolución de nuestras empresas internacionalizadas durante los años de la crisis ha servido para demostrar que son los puestos de trabajo que se crean fuera los que garantizan la permanencia y la estabilidad de los empleos que tenemos dentro.

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Los siete países para exportar en 2017

Ahora que estrenamos año, es bueno preguntarse qué mercado o mercados nos pueden propiciar alegrías durante los próximos tiempos. La coyuntura internacional está cambiando rápidamente, y el efecto que puedan producir para el comercio internacional factores como el Brexit o la victoria de Donald Trump aún están por calibrarse. Sin embargo, numerosos países van a seguir ofreciendo grandes oportunidades a la empresa española, que tras años de dura crisis económica se ha vuelto mucho más internacional (no olvidar en este punto el récord histórico de la exportación nacional, que ha alcanzado un valor del 33% del PIB en 2016).

  1. China. El gigante asiático ha atravesado dos años de duras dificultades, con tasas de crecimiento que se han llegado a situar por debajo del 7% por primera vez desde la década de los 90. Sin embargo, los últimos datos conocidos sobre China reflejan un nuevo fortalecimiento de la economía con un poder de compra para los ciudadanos que vuelve a acelerarse. La incorporación a la clase media de los chinos se cuenta por millones cada año, y además es un país que siempre ha mostrado un elevado interés por la Marca España.
  2. Australia. Es un mercado lejano que apenas tenemos explotado, y sin embargo ofrece un marco jurídico y comercial muy atractivo para la inversión foránea. Australia lleva varios años creciendo muy por encima de la media mundial, firmó un avance del 3% en 2016 y muestra cada día más interés por abrirse a nuevos mercados internacionales. Contar con un socio en el propio territorio, dada la lejanía y la enorme expansión del país, puede resultar más que beneficioso.
  3. Inglaterra. Pese a que el Brexit vaya a propiciar cambios, España debería aprovechar oportunidades en un país en el que apenas se han notado aún los efectos de la decisión del pasado mes de junio de abandonar el seno de la Unión Europea. A Inglaterra le gusta España: le gusta su sol, sus playas, su gastronomía y su forma de ver el mundo, por lo que una pyme de nuestro país siempre será bienvenida.
  4. Irlanda. De las grandes economías del euro, es una de las más abandonadas por nuestras empresas. Sin embargo, la renta per cápita de los irlandeses es la segunda más alta de toda la Unión Europea, por lo que exportar o invertir allí puede propiciar grandes beneficios. Irlanda, que llegó a caer en manos de un rescate europeo por problemas de solvencia, se ha recuperado de forma vertiginosa y crece a un ritmo anual superior al 5%, el más alto de todo el continente.
  5. Alemania. Quizá sea por imagen o por el hecho de que España ha seguido las indicaciones de Angela Merkel a la hora de afrontar la crisis económica más dura que se recuerda en décadas, pero España está de moda para el país centroeuropeo y debemos ser capaces de aprovecharlo. El marco jurídico y fiscal es muy similar al español, y la seguridad es quizá el elemento más característico del mercado alemán. Ahora bien: conviene hacer un estudio previo y a fondo de la composición territorial de Alemania y sus länders, cada uno con su propia legislación.
  6. Perú. Ya en Latinoamérica, Perú es uno de los pocos países de la región que ha logrado escapar de los efectos de una dura crisis que ha llevado a Brasil, Argentina o Venezuela a la más honda recesión. Perú incorpora ciudadanos a la clase media a gran ritmo y ofrece otra ventaja para el exportador: el mismo idioma. Ahora bien, conviene contar con un partner local que, al menos al principio, ayude a entender la mentalidad y las dinámicas de compra del peruano, muy diferentes a las españolas.
  7. Sudáfrica. Otro mercado muy desconocido para la empresa española, que se ha animado tradicionalmente menos a exportar a destinos muy lejanos y concentra aún la mitad de sus ventas en la Unión Europea. Sudáfrica es un país complejo lleno de matices y de diversidad, pero hacer negocios allí es una completa aventura. Aquí, desde luego, sí es necesario contar con un apoyo local para implantarse y aprender a acostumbrarse al marasmo legislativo de un país que en el pasado reciente vivió grandes conflictos pero que, por contra, cuenta con la renta per cápita más elevada de todo África. Y ellos ya nos conocen: vaya si nos conocen después del triunfo de la selección española en el Mundial de Fútbol de 2010.
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Claves para no perderse con el CETA (Tratado de Comercio con Canadá)

Comprehensive  Economic and Trade  Agreement, CETA, este es el nombre oficial del conocido y controvertido acuerdo comercial con Canadá que acaba de firmar la Unión Europea, y que se espera que ratifique el Parlamento Europeo el próximo 17 de enero.

En principio, se presentaba como la antesala del gran acuerdo que Estados Unidos iba a firmar con la Unión Europea conocido como TTIP, pero la llegada de Donald Trump a la Casa Blanca amenaza con trastocarlo todo.

El nuevo inquilino de Washington ya ha dicho que no tiene ninguna intención de unificar relaciones comerciales con Europa sino todo lo contrario, si esa amenaza se lleva a cabo el CETA con Canadá puede convertirse en una vía de negocio mucho más potente de lo esperado.

Por eso, tal vez sea el momento de que los empresarios españoles, más dados a centrar su atención en EEUU, comiencen a interesarse por el vecino del norte, y analizar los pros y contras de este acuerdo que ya llama a las puertas.

  1. ¿De qué hablan cuándo hablan del CETA?

Se trata de un inmenso compendio de regulaciones encaminadas a difuminar las fronteras comerciales entre la Unión Europea y Canadá. Tras años de negociaciones para conseguir que todos los sectores afectados estén de acuerdo en las condiciones, se ha redactado un voluminoso pacto de 13 capítulos y 1.598 páginas.

  1. ¿Qué ofrece?
  • Lo más general que puede decirse del CETA es que implica una reducción gradual de las tasas que los exportadores e importadores de ambos países pagan en sus relaciones comerciales.
  • Los responsables de este acuerdo también han trabajado para limar las normas que regulan los intercambios comerciales a uno y otro lado de Atlántico. El objetivo es que esas leyes sean lo más parecidas posible para facilitar el comercio entre las empresas interesadas.
  • También elimina los derechos de importación. Esto, según sus defensores, puede suponer un ahorro de cerca de 500 millones de euros al año para los exportadores europeos.
  • Abre las puertas a que determinados sectores y profesionales puedan ejercer su actividad en ambas áreas comerciales con las mismas reglas. Es decir, arquitectos, contables, ingenieros, empresas y profesionales del sector financiero, etc. tendrán libertad para implantar sus negocios sin ningún tipo de restricción en territorio europeo o canadiense.
  • También hay sectores beneficiados: Telecomunicaciones, Energía, Transporte marítimo…
  • Se facilita la gestión de visados y licencias para los profesionales entre ambas zonas. Más facilidad para convalidar títulos universitarios o gestionar la movilidad de trabajadores expatriados.
  • Se refuerza la protección de las patentes europeas en Canadá, ampliándola de 20 a 22 años.

 

  1. ¿Qué beneficios aporta?

Los defensores del tratado aseguran que para Canadá implica la apertura a un mercado de 500 millones de consumidores europeos a disposición de las empresas canadienses. Las empresas exportadores europeas pueden llegar a ahorrar hasta 500 millones de euros.

Además, abre la puerta a que las empresas europeas puedan presentarse a las licitaciones públicas canadienses. Un mercado de unos 30.000 millones de euros anuales.

El Ejecutivo comunitario asegura que el tratado aumentará las exportaciones en unos 12.000 euros al año y que se aumentará el comercio bilateral un 25%.

  1. ¿Por qué hay tantas reticencias?

El principal motivo por el que el CETA, igual que le ha ocurrido al TTIP, acapara tantas críticas es por la falta de transparencia que están mostrando sus negociadores.

Donde los defensores venden liberalización de fronteras, los detractores destacan que detrás de esa afirmación se esconde también una relajación de los criterios que controlan la calidad de los productos de consumo que rigen en Europa. Temen que se permita la llegada a Europa de productos de consumo que sigan algunas dudosas prácticas permitidas en Canadá como: carne animal lavada con cloro o tratada con hormonas para facilitar su crecimiento, entre otras.

Además, frente a los generosos beneficios publicados por la Unión Europea, el Consejo de los Canadienses , un organismo que vela por la justicia social, ha publicado que la entrada en vigor del CETA  “provocará una caída del 0,5% del PIB de la UE y el 1% del PIB de Canadá. Esta organización social añade que se perderán 230.000 empleos, la mayor parte en Europa, y que el tratado presionará a la baja los salarios.”

  1. Arbitrajes. El punto más conflictivo

Pero, tal vez, el punto más conflictivo del tratado es la creación de un tribunal de inversiones,  Investment Court System (ICS), que sería algo así como una comisión de arbitrajes bilaterales, para solucionar los posibles conflictos comerciales que puedan surgir.  El problema es que en su redacción aseguran que permitirá a los inversores demandar directamente a los Estados sin pasar por la jurisdicción ordinaria. Esto, que en un principio busca la gestión rápida y eficiente de los conflictos, choca con detractores que acusan a este organismo de falta de independencia, puesto que los árbitros serán nombrados por los Estados y no por las propias multinacionales según se esperaba. Pero no es nuevo, y enlaza con la tendencia internacional a favorecer los procesos de arbitraje en detrimento de la jurisdicción ordinaria para agilizar las gestiones. Esta es, por ejemplo, la vía por la que se están tratando de solventar los problemas del Estado español con las empresas energéticas internacionales que invirtieron en energías renovables.

Donald Trump, president and chief executive of Trump Organization Inc. and 2016 Republican presidential candidate, speaks during a rally at Grand River Center in Dubuque, Iowa, U.S., on Tuesday, Aug. 25, 2015. President Barack Obama's top business ambassador dismissed Trump's call for a wall along the Mexico border, saying the U.S. is focused instead on expanding business with one of its biggest trade partners. Photographer: Daniel Acker/Bloomberg via Getty Images

Ganó Trump. ¿Me echo a temblar?

Posiblemente estés francamente preocupado/a por la victoria del republicano Donald Trump después de que los medios de comunicación, con más o menos razón, hayan tildado al magnate de ultraderechista, demagogo, proteccionista, racista y mucho más. Ahora bien: si tu empresa tiene hoy por hoy relaciones comerciales con EEUU, en base a inversiones o intercambios comerciales, lo mejor que puedes hacer es estar tranquilo y no perder el sueño. Más aún si eres proveedor de grandes empresas de infraestructuras españolas, para quienes se puede abrir una gran oportunidad por el plan de inversiones de hasta 500.000 millones de dólares que ha prometido el recién elegido presidente si al final se hacía con la victoria.

Poco o nada va a cambiar, al menos durante la primera parte del mandato de Trump. Parece un proteccionista consumado, sí, pero más allá de si perteneces a algunos sectores concretos (si eres proveedor de material para renovables o prestas servicios medioambientales, por ejemplo), no es previsible que vaya a llevar a cabo un cambio legislativo de calado para elevarte los aranceles o impedir que exportes o inviertas. Las facultades de un presidente en EEUU están notablemente mermadas por las Cámaras, y si bien Trump tendrá la oportunidad de sancionar o rechazar leyes que el legislativo apruebe, sus propias iniciativas estarán maniatadas por la voluntad de la Cámara de Representantes y del Senado.

En este sentido te recordamos que Trump ha generado una enorme división incluso entre los suyos, los republicanos. Este partido va a acumular más poder que nunca desde el año 1924, pero se encuentra francamente desunido entre los que son partidarios del magnate; el Tea Party, que va por libre; y los más favorables al ‘establishment’ y proclives a acordar con los demócratas los cambios de mayor calado, como el senador John Mc Cain. Traduciendo: las iniciativas más escandalosas de Trump no van a tener ningún recorrido y los aranceles que tienes que abonar no van a ser duplicados de la noche a la mañana. En este sentido, además, pertenecer a la Unión Europea te va a ayudar: sería muy extraño que el republicano pusiese trabas al intercambio comercial e inversor con el que hoy es su socio comercial prioritario. Reino Unido, Italia y Francia están entre sus cinco primeros socios, y España no baja mucho más: es el sexto. Es previsible que el empresario sí ponga más trabas a Latinoamérica, más aún si quiere cumplir las expectativas de quienes le han votado para que ocupe la Casa Blanca.

Ahora bien, no todo va a ser de color de rosa. Es posible que si estuvieras esperando como agua de mayo la aprobación del polémico Tratado Transatlántico de Comercio e Inversiones, conocido como TTIP, vayas a tener que postergar tus planes. Bien sabía Europa, ante el cariz ombligüista que estaba adoptando la política americana, que o el TTIP se aprobaba bajo la Administración Obama o iba a ir directo al congelador. Es lo que va a suceder, pues Obama abandona el poder este mes de enero, por lo que el marco jurídico y fiscal que tienes que asumir cuando exportas o inviertes en EEUU va a seguir siendo el mismo, para bien o para mal. El TTIP, con firmes partidarios y detractores, facilitaría tu entrada en un mercado que compra a España por valor de más de 10.500 millones anuales según los últimos datos, en sectores como los de alimentación y bebidas (aceite y vino ganan la partida); bienes de equipo, automóviles y sus componentes; y textil. Ahora bien, su postergación en el tiempo también permitirá que la competencia feroz en la que posiblemente ibas a moverte en caso de apertura comercial entre UE y EEUU quede detenida en el tiempo. Todo, en Economía, depende del ángulo desde el que se mire.