puerto marítimo áfrica

El desarrollo portuario en África genera oportunidades a España

Gracias a diferentes acuerdos y tratados de apoyo, muchos países africanos están creando y mejorando sus precarias infraestructuras portuarias, con el fin de impulsar su desarrollo económico. Una situación que España puede aprovechar para reforzar la posición que le da su situación geográfica estratégica.

Los puertos en África

Más del 80% del comercio global se mueve por la vía marítima y se maneja en puertos de todo el mundo, sin embargo, prácticamente el mismo porcentaje de países con actividad comercial no tiene una conexión directa por mar con sus socios. África es uno de los continentes que peor parte se lleva en lo que respecta a puertos. Según la última edición del informe Review of Maritime Transport, en esta gran región sólo destacan a nivel portuario Egipto, Marruecos y Sudáfrica, influidos por sus posiciones geográficas estratégicas. Sin embargo, hay países que hacen negocios entre sí, como Brasil y Nigeria, cuyos barcos han de hacer escalas en puertos europeos por falta de infraestructuras.

Esta realidad ha abierto los ojos de muchos gobiernos africanos, que han empezado a desarrollar grandes infraestructuras para cubrir esta demanda y, de esta manera, generar una mayor riqueza. Una situación que las compañías españolas deben tener en cuenta para impulsar posibles alianzas en el continente vecino. Y no sólo eso, también aprovechar su situación geográfica estratégica para convertirse en enlace imprescindible dentro de las rutas comerciales de África.

La situación española

De hecho, puertos como el de Algeciras o aquellos localizados en las Islas Canarias son ya un referente del comercio con este continente. Según datos aportados por el director general de Casa África, Luis Padrón, el 60% de las mercancías que llegan o salen del Puerto de Las Palmas, por ejemplo, procede o se dirige hasta territorio africano. Además, sólo en 2016 esta misma infraestructura fue enlace en la costa atlántica para casi 90 puertos del continente.

Situaciones como éstas se han dado a conocer en la presentación Review of Maritime Transport, realizada recientemente en la sede de la Confederación Española de Organizaciones Empresariales (CEOE) en Madrid, en la que también participó Narciso Casado, director de Gabinete de Presidencia, Relaciones Internacional e Institucionales de la patronal. Éste aseguró en su intervención que un gran número de países del África subsahariana ha ratificado el Tratado de Facilitación del Comercio.

Uno de los objetivos de dicho documento es agilizar y modernizar las tramitaciones aduaneras en la mayoría de los países del mundo. A esto se suma el Acuerdo de Partenariado Económico de la UE con la Comunidad de Desarrollo de África Austral, que ha empezado a estar operativo a principios de este año. Gracias a este, se establecen regímenes arancelarios comunes entre diversos países y se pondrán en marcha procedimientos aduaneros más eficientes.

Conexión España-África

También presente en el acto, el presidente de Puertos del Estado, José Llorca, aseguró que en 2017 los intercambios comerciales entre España y los países africanos ascendieron a 106,5 millones de toneladas, un 4,7% más que el año anterior. Una tendencia que, en su opinión, continuará incrementándose en los próximos ejercicios. Llorca aprovechó su intervención para reclamar medidas que impulsen a España como hub logístico de las rutas marítimas internacionales, una apuesta de futuro en la que también jugaría un papel importante la interoperabilidad ferroviaria.

 Review of Maritime Transport se lleva publicando de forma anual desde 1968, y depende de la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo (Unctad). Su objetivo es el de aumentar la transparencia de los mercados marítimos y analizar los acontecimientos que lo requieran. Ofrece información pormenorizada sobre los cambios estructurales, coyunturales y cíclicos que afectan al comercio marítimo, puertos y mercancías, así como información estadística completa.

En su última edición se plasma cómo el tráfico marítimo es mucho más denso en el hemisferio norte, exceptuando las áreas alrededor de Mauricio, Sudáfrica y Brasil. El documento también apunta hacia Suez, Malaca, Panamá y el estrecho de Gibraltar como cuatro de los nudos de comunicación marítima más importantes del mundo.

Mapa iberoamerica

Aumentan las previsiones de inversión en Iberoamérica

El nuevo informe Panorama de inversión española en Iberoamérica asegura que prácticamente el 75% de las compañías españolas a las que se ha encuestado (pymes y grandes empresas) tienen la intención de incrementar su presencia en la región a lo largo de este año

 

En los últimos días se ha presentado la 11ª edición del informe Panorama de inversión española en Iberoamérica, publicado por IE Business School tras realizar una consulta a 105 empresas españolas, de las cuales 15 forman parte del Ibex 35. Según el documento, cerca del 75% de las compañías encuestadas prevé incrementar sus inversiones en el continente sudamericano durante 2018 (un 82% teniendo en cuenta solamente a las pymes). Por otra parte, algo menos del 25% piensa mantenerlas y sólo el 1% reducirlas.

La Alianza del Pacífico o del Mercosur

El responsable del estudio, Juan Carlos Martínez Lázaro, profesor de Economía en la escuela de negocios IE, especifica que los países que generan un interés mayor son aquellos incluidos en la Alianza del Pacífico o del Mercosur. Principalmente en México, Colombia, Perú, Chile y Brasil, por este orden de preferencia. En el lado opuesto se encuentra Venezuela, que se ha convertido en el único país de la zona donde se han confirmado desinversiones paulatinas.

Después de un 2016 cargado de previsiones poco optimistas, relativas al crecimiento económico de los países latinoamericanos, las perspectivas dieron un vuelco esperanzador el pasado año. Además, el Fondo Monetario Internacional (FMI) pronosticó hace unos días que la zona de América Latina y Caribe crecerá un 1,9%, frente al 1,3% observado en 2017.

Una mejoría que también han percibió las empresas españolas. Según el estudio, el año pasado prácticamente el 50% de las encuestadas pronosticaban que el entorno económico global afectaría negativamente a Iberoamérica. En la actual edición sólo el 18% lo piensa, mientras que cerca del 65% estima que les afectará positivamente.

Mejores perspectivas

La mayoría de los encuestados apuntan hacia Perú como el país latinoamericano con la situación económica más favorable, seguido de Chile, Colombia y México. Este último país ha ganado posiciones gracias a las previsiones del 2018 del FMI, que espera un crecimiento del país del 2,3% por el empuje que le dará su vecino estadounidense tras la aprobación de la reforma fiscal.

Por su parte, Argentina también ha mejorado en el ranking gracias a las políticas aperturistas del gobierno de Mauricio Macri en Iberoamérica. Peor visión tienen los empresarios españoles de Venezuela, por la descomposición económica, social y política que vive el país. En cuanto a Brasil y Cuba, se estancan en unas posiciones parecidas a la del informe de 2017.

Prácticamente el 85% de las compañías consultadas creen que su facturación ascenderá durante los tres próximos años en Latinoamérica, y casi el 70% piensa que en ese mismo plazo sus cifras de negocio en esta región serán superiores a las obtenidas en España. Un porcentaje que ha aumentado en más de 15 puntos con respecto al año pasado, a pesar de la mejora de la economía española.

El autor del estudio destaca en el texto que el porcentaje de las pymes españolas presentes en la región sudamericana que tienen previsto crecer sólo a través del desarrollo de su negocio actual asciende al 70%. “Diez puntos por encima del promedio, dada su menor disponibilidad de recursos financieros con los que abordar procesos de compra de otras compañías”, explica Martínez Lázaro.

Invertir en Iberoamérica

A la hora de invertir, los aspectos más valorados por las pymes son el contar con mano de obra cualificada o el tener una ubicación geográfica ventajosa. Por el contrario, la principal amenaza que sopesan las compañías es el riesgo de tipo de cambio, especialmente en México y Colombia, aunque la apreciación que han tenido casi todas las monedas de la región en el último año con respecto al dólar y al euro han hecho disminuir la inquietud por este punto. También preocupa a los empresarios la inseguridad ciudadana, un aspecto especialmente complicado en los países de Centroamérica.

Imagen trump pintado en un muro dando un discurso

Trump inicia las hostilidades contra el libre comercio

Europa y China han salido en defensa de la globalización de bienes y servicios, mientras en EEUU arrecian las críticas contra el proteccionismo de Trump en la Casa Blanca.

Trump: America, first!

El lema electoral del presidente republicano, Donald Trump, ha traspasado, como adelantó antes y después de su victoria en las urnas, una de las fronteras más sensibles: el libre comercio. Sólo algo más de un año después de instalarse en la Casa Blanca. La declaración bélica se produjo el pasado 1 de marzo. Con una primera demostración de fuerza: el anuncio de una subida arancelaria del 25% sobre las importaciones de acero y del 10% sobre el aluminio. A la que sucedió un par de salvedades que dejan la impronta del líder republicano. Por un lado, que la medida tendrá carácter casi inmediato, ya que entrará en vigor antes de que termine marzo, “en dos semanas”, dijo el jueves día 8. Y, por otro, que tendrá complacencia -es decir, unos obstáculos de entrada más reducidos- con aquellos países que asuman sin represalias tal decisión y sean considerados aliados comerciales.

La metalurgia

El primer sostén del presidente norteamericano será la industria metalúrgica, con los que tiene contactos fluidos y que están detrás del giro proteccionista de EEUU porque, a su juicio, y así se lo han transmitido sus patronales a la Casa Blanca en los últimos meses, reducen sus beneficios y ocasionan pérdidas estructurales de puestos de trabajo, debido a los bajos precios con los que entran y operan en el mercado estadounidense. De hecho, tras uno de sus últimos encuentros, Trump dejó el siguiente tweet: “Tenemos que proteger nuestras industrias de acero y aluminio, mientras que al mismo tiempo mostramos gran flexibilidad y cooperación hacia aquellos que son verdaderos amigos, y nos tratan justamente en el comercio y en la cuestión militar”. Horas después de su mensaje, Washington hizo saber que tanto Canadá como México quedarían exentos, al menos inicialmente, de este arancel general. Un guiño que, sin embargo, no ha sido aceptado ni en su vecino del norte ni en el del sur, enfrascados en unas negociaciones para salvar el Nafta, la unión aduanera norteamericana, que Washington se afana en desmantelar.

Trabas al liber mercado

China y Europa no tardaron en reaccionar. Desde Bruselas se habló de guerra comercial abierta y no se descarta que los incrementos arancelarios se propaguen a otros productos y servicios; sobre todo, los que se fabrican o extraen en estados con mayoría republicana, aduciendo que en la Casa Blanca ya se trabaja desde hace semanas en remodelar el ordenamiento jurídico para acometer estas trabas al libre comercio. De hecho, el máximo asesor económico de Trump, Gary Cohn, dimitió de inmediato tras catorce meses en el cargo y se convirtió, así, en el último de una larga lista de consejeros del presidente que han abandonado sus puestos desde que el dirigente republicano accedió a la Casa Blanca. Cohn ha admitido no compartir el nacionalismo económico que se ha instalado en Washington. Y que Trump se encarga de alimentar con mensajes con proclamas como que “EEUU ha sido maltratado como país durante años; todos han sacado ventaja. Pero nunca más va a volver a ocurrir. Las guerras comerciales no son tan malas; somos más poderosos que ellos”. O que los conflictos sobre el comercio “hay que ganarlos” y que “no suelen venir solos”, dejando entreabierta la puerta a nuevos focos de tensión. Una deriva que ha contagiado a otras esferas de poder en EEUU, desde donde se enfatiza sin tapujos que Trump es un político proteccionista. Entre otros, Wall Street, el poderoso sector financiero americano que domina no sólo el mercado inversor estadounidense, sino el resto de plazas bursátiles con sus hegemónicos bancos de inversión. Al S&P y al Dow Jones, sus dos índices de referencia, no le han sentado nada bien la maniobra del presidente en materia comercial.

Críticas en el republicanismo

Desde el republicanismo, se han alzado voces críticas contra Trump, que ha esperado obtener la doble victoria en el Congreso con su rebaja fiscal y la anulación del ObamaCare para emprender su medida estrella, el proteccionismo comercial, base esencial de su America, first. “Exigimos precaución” le espetó el líder del Grand Old Party en el Senado, Mitch McConnell, tan sólo unos días después de que su contraparte en la Cámara de Representantes, Paul Ryan, uno de los republicanos con mayor ascendencia sobre el partido, admitiera “estar preocupados [en la formación conservadora] por las consecuencias de una guerra comercial” de la que precisó, además, que “podría amenazar” los efectos dinamizadores de “la reforma tributaria”. A lo que Trump respondió en Twitter: “Desde el primer Bush hasta hoy, nuestro país ha perdido 55.000 factorías, 6.000.000 de empleos manufactureros y ha acumulado un déficit comercial de más de 12 billones de dólares. El año pasado, tuvimos un déficit de casi 800.000 millones. Malas políticas y mal liderazgo. Hemos de ganar otra vez”.

Europa responde

“Si Trump pone en marcha estas medidas, Europa responderá con un arsenal de productos a los que aplicaremos nuevos aranceles”, aseguró el comisario de Asuntos Financieros, Pierre Moscovici, quien apeló a la cordura del Congreso americano “para que valore si desea implantar una receta en la que perderemos todos”, aclaró. Dicho y hecho. Bruselas impuso tarifas sobre algunos de los bienes más icónicos de EEUU como los tejanos Levi’s, las motos Harley Davidson, el Bourbon o las mantequillas de cacahuete y de arándanos, ante la seria amenaza de que se pierdan casi 3.000 millones de euros por las ventas de acero y aluminio a EEUU. “En una guerra comercial nadie sale ganando”, admitió la comisaria europea Cecilia Malmström, para quien “carece de sentido que Washington diga que la UE, su tradicional aliada, ponga en riesgo la seguridad nacional de EEUU”. Malmström explicó que la estrategia de la UE es triple: litigar junto con otros bloques comerciales ante la Organización Mundial del Comercio (OMC); imponer protecciones a la industria europea del aluminio y el acero, y aprobar normas de salvaguardia “para equilibrar la situación”; con una lista provisional de productos sobre los que se impondrán aranceles.

China también prepara represalias.

Sobre todo, porque Trump siempre ha señalado al régimen de Pekín como el principal responsable del déficit comercial estadounidense. Wang Yi, titular de Exteriores chino, afirmó que ambas superpotencias “no deberían ser rivales” y que la historia se afana en demostrar que las guerras comerciales “no son las decisiones correctas para resolver los problemas”. En especial, “en la era de la globalización”. Pero que, aun así, Pekín “tendrá que preparar una batería de productos y servicios” con los que reaccionar ante “estas embestidas” de EEUU. Trump volvió a hacer uso de su cuenta de Twitter para reclamar la inmediata corrección de sus 1.000 millones de dólares de superávit comercial y de los 375,2 millones de desequilibrio de la balanza bilateral entre ambos países. Aunque las ventas de acero chino a EEUU son mínimas, su industria metalúrgica, también la del aluminio, es la responsable, según el presidente americano, de los bajos precios globales de estos materiales. La Casa Blanca aduce que las exportaciones de China crecieron un 44,5% en febrero respecto al mismo mes del año precedente, un ritmo que ha acumulado un superávit con EEUU, en los dos primeros meses de 2018, de 42,9 millones de dólares.

feria con stand de muebles

El sector del mueble español triunfa mucho en el exterior

La Asociación Nacional de Fabricantes y Exportadores de Muebles de España (Anieme) ha presentado su informe sobre importaciones y exportaciones en el mercado del mueble español, que arroja un crecimiento de las ventas al exterior de un 2,4%.

Hace unos días, la Asociación Nacional de Fabricantes y Exportadores de Muebles de España (Anieme) presentaba sus cifras de 2017. Estos resultados muestran un sector del mueble tocado en lo que se refiere al consumo interno, pero exultante en cuanto a las exportaciones. Las ventas fuera de España crecieron un 2,4%, con 2.113 millones de euros.

Crece la importación del mueble

Son buenas noticias del mueble, que tienen un ‘pero’: las importaciones de muebles crecieron aún más. En concreto, un 3,4% sumando un total de 2.956 millones de euros. Con lo cual, la balanza sectorial nacional refleja un déficit de 842,8 millones de euros. Los principales países a los que compramos estos productos son: China (22,3% del total), Portugal (13,9%), Alemania (10,1%), Italia (8%) y Polonia (7%).

Algunas de ellas coinciden en el ranking de las naciones que más han comprado a España durante 2017: Francia (25,2% del total), Portugal (12%), Alemania (6,6%), Reino Unido (5,2%) y Estados Unidos (5%). Anieme ha querido destacar en su informe el importante crecimiento de las ventas que se ha dado en EEUU, un 7,3% más. También el del mercado marroquí y el del mexicano (un 9,4% y un 14,9% más que en 2016, respectivamente), que se encuentran entre los diez primeros destinos del mueble ‘made in Spain’.

Menos alegrías nos ha dado el mercado ruso, que ha sufrido una caída en sus ventas del 2,6%, ocupando la 16ª posición del ranking de destinos a nivel mundial.

El mueble y los datos regionales

Las comunidades autónomas que siguen alzándose fuertes en lo que respecta a la fabricación y venta de muebles son Cataluña y la Comunidad Valenciana. Entre las dos totalizan casi el 50% del producto exportado en España. Es más, la región catalana ha desbancado de su eterno primer puesto a la segunda, con un crecimiento en sus exportaciones del 7,6% y una cuota del 27,2% del total exportado a nivel nacional.

Por su parte, la Comunidad Valenciana ha visto caer sus ventas al exterior un 2,1% y ha registrado una cuota del 22% sobre el total exportado. Las siguen en el ranking de ventas fuera de nuestras fronteras Galicia (11% del total), Madrid (7,8%), Andalucía (6,8%) y Aragón (6,4%).

Seguro del crédito, vital en la internacionalización

El sector del mueble es uno de los más afectados por la morosidad en nuestro país. Para las empresas que lo representan y que han decidido lanzarse al mercado exterior es decisivo contar con un buen seguro de crédito que pueda cubrir los impagos. Esos mismos impagos que generan la falta de liquidez y, en consecuencia, la bancarrota de una empresa.

Las compañías especializadas en seguro de crédito y en gestión del crédito comercial cada vez ofrecen más servicios a las empresas que lo necesitan. Cuentan con productos flexibles que se adaptan a esas necesidades y que incluyen herramientas de análisis y evaluación de los riesgos comerciales. Por ejemplo, existen servicios de consultoría personalizada en la gestión de créditos y riesgos comerciales que facilitan y aceleran el crecimiento de un negocio.

Hay sistemas de seguimiento en tiempo real que analizan los riesgos existentes en una cartera de clientes, muy útil para adelantarse a los problemas y tomar decisiones antes de que aparezcan. Y no sólo poniendo el punto de mira en los clientes, también en los mercados que crecen y en los que decaen, como está ocurriendo en la actualidad con Rusia y EEUU para la industria del mueble.

Se trata de un producto de sencilla contratación y gestión sobre el que pesan leyendas negras que se deben desterrar, como la de su elevado precio que no es tal. De hecho, las primas medias rondan el 0,5% de la facturación de la empresa que solicita los servicios. Pero, sobre todo, es un sistema eficaz para evitar la incertidumbre que suele garantizar el cobro de entre el 70% y el 90% de las facturas emitidas.

Imagen: Mueble de España

imagen puerto con contenedores

Claves para saber cuándo expandir los nuevos negocios

Vaya por delante que no existe una fórmula ni una receta milagrosa que indique con exactitud cuándo es el mejor momento para expandir una empresa, ya sea en el mercado interior, con nuevos productos o servicios, o dando el salto internacional. El hecho de que no se trate de una clave matemática implica que los emprendedores deben tirar de intuición para descubrir el momento perfecto para expandir el plan de negocio.

Cuando expandir el negocio

Pero que se carezca de la famosa fórmula mágica no quiere decir que no existan síntomas o claves que indiquen el siguiente paso que se debe dar para que los nuevos negocios impulsen su crecimiento.

Uno de esos indicadores que ningún emprendedor debe obviar es el crecimiento de las ventas durante un determinado periodo de tiempo. Es decir, cuando se sabe con certeza que los clientes confían en la marca y, por tanto, acuden con regularidad a adquirir referencias sosteniendo con ello la demanda. Esta realidad debe ser tomada en consideración pero siempre que vaya acompañada de un incremento de los ingresos que permitan ganar dinero y poseer un excedente en tesorería. Solo así se podrá intentar dar el paso para elevar el crecimiento pero sin poner en juego el futuro de la compañía.

Eso sí, el periodo de alza de ventas al que nos referíamos en el párrafo anterior debe ser amplio. No basta con un par de meses de incrementos para afrontar el salto y mucho menos si es a escala internacional. Lo indicado en este caso sería al menos seis meses de buena evolución, tanto en ingresos como en beneficios.

Otra de las claves que los emprendedores deben valorar a la hora de expandir el negocio es la satisfacción de los clientes. El hecho de que las personas que permiten que paguemos las nóminas estén felices con lo que la empresa ofrece, revela con meridiana claridad que la firma está cumpliendo a la perfección el objetivo de ofrecer una gama de productos o servicios que cubren en su totalidad las necesidades de los usuarios.

Cuando un negocio llega a este punto se genera un boca a boca muy beneficioso. Este fenómeno permite capturar nuevos clientes, o lo que es lo mismo, expandir el negocio, y fidelizar a los que ya se tienen.

Un empresario también debe tener en cuenta que sus colaboradores o empleados estén plenamente comprometidos con la evolución de la empresa. Lograr que la plantilla esté satisfecha y motivada es un indicador perfecto para pedir un mayor esfuerzo en aras de expandir el negocio.

Por tanto, contar con un equipo de trabajo feliz sirve para remar todos en la misma dirección y convertir en factible el cambio de rumbo de que la empresa debe dar para expandir sus actividades o su presencia geográfica.

Y es que no existe un solo camino para expandir un negocio. De ahí que desde este blog expongamos las tres alternativas que existen para alcanzar el objetivo de crecimiento.

Abrir nuevos mercados

Atravesar los Pirineos y plantar la bandera de la empresa en otro país es una de las mejores maneras que existen para extender un negocio. Pero, cuidado, la internacionalización de una firma solo debe realizarse si antes se ha realizado un concienzudo análisis para descubrir si lo que la empresa ofrece tiene demanda en otros territorios. Si la respuesta es afirmativa no se debe dar el paso sin antes comprobar que la empresa cuenta con capacidad para surtir esa demanda exterior sin descuidar la interna y un seguro de crédito por si, aunque las ventas en el extranjero fueran bien, los cobros no tanto.

Nuevos productos o servicios

Encontrar una necesidad desatendida en el sector en el que se mueve la compañía es otra fórmula para expandir el negocio. Si se da esa situación, nada mejor que cubrir ese vacío con nuevos productos o servicios.

Abrir más sucursales

Inaugurar nuevos establecimientos para acercar nuestras referencias a los usuarios es otro método de expandir un negocio, ya que acercará la posibilidad de capturar a nuevos clientes. Es obvio que antes de dar este importante paso e inaugurar un nuevo local se debe buscar la ubicación ideal para recuperar lo más rápido posible la inversión que habrá que realizar. Además, también se debe ofrecer la misma calidad de servicio en las nuevas delegaciones, para no perjudicar la imagen de la empresa.

Se elija la fórmula que sea es imprescindible que la expansión del negocio esté sustentada en un plan de negocio acorde a los nuevos objetivos que la empresa  tenga. Y como ya se ha dicho en este post, también es recomendable no comprometer la liquidez del negocio para ampliar sus actividades.

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España cierra 2017 con un máximo histórico de las exportaciones

Los números, dicen, cantan y en la melodía del comercio exterior entonan una historia de éxito. España ha cerrado el año 2017 con un nuevo máximo histórico de las exportaciones, más de 277.000 millones de euros, superando en un 8,7 por ciento el récord de 2016. Un éxito indudable en sí mismo pero que cobra aún más valor por la solidez de los pilares sobre los que se sustenta.

En 2017 se contabilizaron 161.454 empresas exportadoras, un 8,5 por ciento más que en el ejercicio precedente y el número de exportadores permanentes subió a 50.562 compañías, cifras récord en ambos casos. Al igual que ocurre con el número de empresas que venden más de 250 millones en el exterior, un total de 123 con un 17,1 por ciento más de incremento interanual.

La composición sectorial

Y si analizamos la composición sectorial de nuestras ventas fuera vemos cómo los sectores que más contribuyeron a la tasa de variación anual de las exportaciones fueron los productos energéticos, bienes de equipo, y productos químicos, que junto con la alimentación y el automóvil aportan el 74,5 por ciento de todas las ventas españolas fuera de nuestras fronteras. A ellos habría que añadir un factor exógeno como es la recuperación de la demanda europea por la recuperación de las economías de la UE.

Este empuje exportador es el que ha permitido aumentar un 163 por ciento, hasta 607,9 millones de euros, nuestro superávit comercial con la Unión Europea, generar un abultado superávit de la balanza de servicios e incrementar paulatinamente el superávit de la balanza por cuenta corriente.

Crecimiento de las importaciones

Pero también al analizar el déficit se observan elementos positivos. Porque su crecimiento es consecuencia fundamentalmente de la subida de un 10,5 por ciento de las importaciones, además de por la subida de nuestra factura energética que en 2017 se incrementó en 8.875 millones de euros, un 30 por ciento más que en el año precedente. Factores ambos que son indicativos de una importante recuperación de la demanda interna, tanto de consumo como de inversión. Aunque en el caso de la energía está fuertemente condicionado por el aumento de los precios del barril y en los futuros del crudo norteamericano que le ha llevado a los precios máximos en tres años.

Aumenta el peso de las exportaciones

A falta del cierre anual del Banco de España se puede asegurar ya que en 2017 España ha cosechado su sexto superávit consecutivo de balanza de pagos. Y los datos definitivos del Ministerio de Economía confirman que el peso de las exportaciones en la economía ha aumentado un 53 por ciento hasta representar el 21,6 por ciento del PIB, otro máximo histórico, lo que nos permite situarnos como el segundo exportador de la eurozona, sólo por detrás de Alemania.

El sector exterior de España ha realizado un giro admirable y sustentado por un hecho nítidamente diferencial con respecto a ciclos anteriores, que por primera vez en nuestra historia económica el despegue exportador sigue creciendo en paralelo al tirón de la demanda interna.

Cambio que revela, ahora sí, un crecimiento de la economía española firme y saludable y que es fruto del esfuerzo conjunto de las empresas y de las distintas Administraciones, y la aplicación de instrumentos eficaces de apoyo y promoción entre los que destaca el seguro de crédito de CESCE, un aliado natural de las empresas, grandes y pequeñas, en su proceso de internacionalización, ya que ofrece la necesaria protección contra el impago.

 

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India se sube al tren de la digitalización

Dehli cambia su patrón económico tras rubricar el mayor vigor del último lustro y encaramarse al G-7. Su reto es catapultar con innovación su PIB en la próxima década.

Impulsada por las fuertes presiones demográficas, el Gobierno de Narendra Modi, ha venido forjando un cambio de patrón de crecimiento que tiene a la revolución digital por bandera. La hoja de ruta de la estrategia económica del último lustro, periodo que coincide con la presidencia de Modi, ha tenido dos características básicas. Una decidida agenda reformista, por un lado, y una clara apuesta por la globalización, en segundo término. Así lo atestigua una nota de mercado del banco de inversión Morgan Stanley que, además, achaca el éxito de esta táctica oficial a dos focos de actuación política preponderante: el avance hacia la digitalización y la renovación del, hasta ahora, arcaico sistema fiscal del país, propenso al fraude y a la no declaración de los ingresos ni de los bienes patrimoniales.

“El país ya viene de una fuerte trayectoria de prosperidad, pero la digitalización pone a India en una senda de crecimiento de su PIB nominal de dobles dígitos en precios actuales del dólar en los mercados, durante el próximo decenio”, cree Anil Agarwal, jefe de Investigación Financiera para Asia de Morgan Stanley. “El desafío digital ofrece una oportunidad multibillonaria” a la tercera economía asiática, dice. Un punto de inflexión que ya ha comenzado pero que, según los expertos de este banco de inversión, tiene 2018 como catapulta inversora. Porque el consenso del mercado sitúa a India como el tercer PIB global en 2027, con más de 6 billones de dólares. La modernización financiera, el impulso consumista, la fiebre inversora y el salto hacia nuevos modelos de negocio a través de plataformas tecnológicas están detrás de este salto hacia la exploración de los mercados globales. Con la digitalización por bandera. Las empresas indias son ya las más beneficiadas de este proceso de transformación oficial. Se han diversificado, han ganado tamaño y mercados y se han hecho multinacionales. En gran medida, por el e-commerce y los nuevos modelos de comercialización.

El pistoletazo de salida de la revolución digital en India se produjo en 2010 con la puesta en marcha del denominado Programa Aadhaar que, entre otros avances, creó una tarjeta de identificación personal, de doce dígitos, que verifica a cada persona por la huella dactilar o el iris ocular. La práctica totalidad de los 1.300 millones de habitantes del país ya están registrados y disponen de este carnet de identidad. Sólo con este instrumento, las transacciones financieras en India se han disparado. No sólo a través de las tarjetas de débito, también de las de crédito y de los contratos de móviles. En conjunto, India ha creado un clima idóneo para emprender y desarrollar los negocios. Sólo en 2014 se abrieron 285 millones de nuevas cuentas bancarias en el país. Y el 59% de todas las transacciones se hicieron digitalmente. Igual que casi la tercera parte de los negocios utilizaron herramientas 4.0 de la llamada Cuarta Revolución Industrial. Y el proceso se ha acelerado desde entonces.

El boom tecnológico, además, también ha calado. En India hay alrededor de 800 millones de móviles y más de 430 millones de personas, la tercera parte de la población, tienen acceso a la Red. “Creemos que la conexión a Internet se duplicará en el próximo decenio hasta alcanzar los 915 millones de habitantes en 2026”, afirma Ridhman Desai, responsable de la I+D+i india. En un contexto en el que el Gobierno de Nueva Dehli está promocionando los pagos digitales y las transacciones on line. Es decir, incentivando, incluso, la superación de los pagos electrónicos. “Esperamos incorporar a nuestro entramado productivo la digitalización bancaria con mayor rapidez que las potencias industrializadas y el resto de mercados emergentes”, explica Desai. Entre otras cuestiones, para integrar a los millennials a los ámbitos profesionales más avanzados a la mayor celeridad, de forma que eleven los niveles de gasto y consumo con rentas y salarios.

Los gastos de consumo personal a través de redes digitales apenas suponen el 8%. Pero, en los cálculos del Ejecutivo de Modi, se espera que salte hasta el 36% en 2027. En este reto, compañías como UPI, Mobile Wallets o Rupay Cards, con especial predicamento y fidelización en la generación de millennials, podrían hacer crecer sus beneficios en dobles dígitos a lo largo de los próximos ejercicios económicos.

En esta estrategia también cuenta con un papel preponderante la mejora del sistema impositivo. No sólo por su concepción más moderna, su confección más acorde al tipo de negocios globales y a las nuevas normas encaminadas a reducir el fraude y facilitar la repatriación de beneficios desde el exterior. También y, sobre todo, porque instaura el pago on line de tributos. En todas sus modalidades fiscales, en todos sus estados y sobre todos los objetos impositivos. En uno de los países con una menor ratio de ingresos en relación al PIB y un elevado déficit presupuestario que, en numerosas ocasiones, ha ahuyentado al capital foráneo en el pasado reciente.

De forma gráfica, el giro reformista en la India ha dejado atrás un sistema fiscal decimonónico y ha traído un modelo uniforme y homogéneo y completamente digitalizado. “El GST, que así se denomina, altera completamente las normas operativas del Tesoro indio, pero otorga a las arcas del país una gestión moderna y rigurosa del cobro de impuestos”, dice Derrick Kam, economista de prestigio que califica la reforma de “la más importante y eficiente desde la década de 1990”. Con él “se amplía considerablemente la recaudación neta e impulsa la digitalización bancaria”. La combinación de presión demográfica, digitalización y reforma fiscal ha generado la atmósfera idónea para el desarrollo de uno de los mercados más atractivos a la inversión en la actualidad, con un potencial de retorno de beneficios del 24% en el próximo lustro, según Morgan Stanley.

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China gana peso estratégico e inversor en América Latina

Pekín ha desplegado 192.000 millones de dólares a modernizar las infraestructuras en el hemisferio sur americano, donde sus inversiones han creado 1,8 millones empleos.

 

China se ha instalado cómodamente en América Latina

Aterrizó con flujos de capital puntuales, en 2006, casi sin dejar rastro – como una mano invisible, llegó a decirse desde el Departamento de Desarrollo de la OCDE – para establecer alianzas geoestratégicas con países del hemisferio sur americano. Esencialmente, financiación de infraestructuras a cambio de acceso a las gigantescas fuentes de materias primas de la región, esenciales para garantizar el fulgurante abastecimiento de la segunda economía del planeta. Más de diez años después, el despliegue geoestratégico de Pekín en la región ofrece números asombrosos. Uno de ellos es el que dejó la Comisión Nacional para la Reforma y el Desarrollo (NDRC), el banco chino de inversiones en el exterior, a finales del pasado año: las empresas del gigante asiático llevan desplegados, con los pertinentes avales del Gobierno, más de 192.000 millones de dólares en proyectos de construcción de infraestructuras, desde puertos, aeropuertos, carreteras, líneas ferroviarias, oleoductos y gaseoductos o redes eléctricas o de otros servicios públicos. El equivalente al tamaño de la economía portuguesa o vietnamita.

El dato, revelado en un foro de inversiones en el exterior, centrado en América Latina por uno de los responsables de la NDRC, Li Xiaoyan, nombró la lista corta de socios que recibirán mayores inyecciones de capital chino en los próximos ejercicios: Brasil, Perú, Ecuador, Jamaica, Panamá y Ecuador. Además de los 31.000 millones de dólares de inversiones directas no financieras -las que realizan las empresas, sin acuerdos bilaterales con entidades bancarias- en 2016, último año contabilizado.

Por si fuera poco, otra organización mundial, la del Trabajo (OIT), ha puesto cifra también a los empleos que las inversiones chinas han generado desde 1990 hasta 2016. Al menos, 1,8 millones de empleos netos; es decir, directos. Como resultado de su estrategia de comercio, inversión y planes de infraestructuras. El estudio, según el director regional para América Latina de la OIT, José Manuel Salazar, supone el 4% del total de nuevos puestos de trabajo creados durante ese periodo. “Las oportunidades que ha abierto China en la región no sólo son económicas, sino que se trasladan al ámbito socio-laboral”, lo que pone “en perspectiva la profundidad y solidez de las relaciones políticas y comerciales de Pekín”. La presencia de sus firmas “ha sido muy activa en los últimos ejercicios”. Y tiene visos de que “seguirá siendo así en los años venideros”, afirma Salazar.

El informe, firmado por los investigadores Enrique Dussel Peters y Ariel Armony, refleja que los lazos “han ido dinamizándose” con el paso del tiempo y que los flujos comerciales y de capital “han ganado en complejidad y sofisticación”. América Latina ha pasado de representar menos del 1% del comercio chino en 1992 a convertir a la segunda economía del planeta en el segundo socio comercial de la región. Y lo que resulta más sorprendente, América Latina no ha dejado pasar la oportunidad de exigir reciprocidad y se ha erigido en el cuarto suministrador de bienes y servicios en China. De forma desglosada, la OIT asegura que, entre 1995 y 2011, el comercio generó 1,15 millones de empleos (especialmente en Argentina, Brasil, Chile y México); entre 2003 y 2016, los flujos de inversiones, que totalizaron más de 120.000 millones de dólares en 271 grandes operaciones, lograron otros 260.000 puestos de trabajo, mientras que entre 2005 y 2016, los proyectos de infraestructuras con la imagen de marca China crearon otros 350.000 aumentos de plantillas.

China es, según la Unctad, la agencia de Naciones Unidas para el Comercio y el Desarrollo, la tercera mayor potencia inversora mundial. Sólo por detrás de EEUU y Japón. Sus inversiones en América Latina han permanecido estables desde 2010, ejercicio del gran desembarco de firmas chinas en la zona, lo cual es altamente positivo teniendo en cuenta la contracción de capitales que se ha producido tras la crisis financiera de 2008, señala la Cepal, su institución hermana para el análisis económico en América Latina. Aunque este organismo alerta de que la gran señal de alarma para el futuro es el excesivo endeudamiento del sector privado chino de los últimos años. El pasado ejercicio, las ventas al gigante asiático crecieron un 23%, trece puntos por encima del repunte de las exportaciones de la región en todo el mundo, anuncia la Cepal.

En esta exhibición de músculo inversor, financiero y comercial también ha jugado un papel clave la retirada de EEUU de su llamado Patio Trasero; no sólo por la pérdida de respaldo político de la Administración Trump, sino por la interrupción de los pactos comerciales bilaterales que la Casa Blanca ha firmado o prorrogado en los últimos años con países del Hemisferio Sur o por la decisión de rescindir uniones aduaneras como el Nafta. Todo ello contribuye de forma directa a la pretensión del presidente chino, Xi Jinping, de duplicar el comercio bilateral con la región, en 2025, hasta alcanzar el medio billón de dólares (casi la mitad del PIB español). E incrementar, desde los 85.000 millones de dólares actuales, hasta los 250.000 millones, las inversiones chinas en América Latina.

De hecho, sus dos principales brazos armados financieros -el Banco de Desarrollo de China y el Banco de Exportaciones e Importaciones- ya otorgan más créditos a la región que el Banco Mundial, el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) y la Corporación Andina de Desarrollo (CAF) juntos. Por si fuera poco, Pekín tiene formalizados con países latinoamericanos fondos de inversión multilaterales y empresas como JAC Motors, acaban de redoblar su capital en México con 212 millones de dólares (para su planta de Hidalgo), con la que esperan crear 5.500 puestos de trabajo. Muchos de los que el presidente de EEUU trata de destruir con la amenaza a sus multinacionales de la automoción para que salgan de México y vuelvan a reconstruir Detroit.

Pekín, además, ofrece una perita en dulce a sus socios latinoamericanos

Les cita en un lugar preferente, dentro de su recién publicada estrategia estatal, para subirse al carro comercial e inversor de la Nueva Ruta de la Seda, que pone en liza 110.000 millones de dólares de las arcas estatales chinas para que el Belt and Road, su nomenclatura, desarrolle billonarios planes de infraestructuras rodadas, ferroviarias y marítimas e incentive los flujos inversores y comerciales. En la raíz de este proyecto, que tiene la firma personal de Jinping, está en juego la pretendida renovación de la imagen de Pekín como actor global y detractor del proteccionismo que auspicia en actual inquilino de la Casa Blanca.

Después de meses de retórica sobre este plan, el Gobierno chino ha puesto negro sobre blanco la “conveniencia” de que inversores de América Latina “puedan beneficiarse de este colosal proyecto”. Eso sí, dejando claro varios borrones en su reciente despliegue inversor en la región. Porque también advierte de los riesgos de sus intereses en Venezuela, de la incertidumbre de algunos proyectos en Perú y de varias reformas que perjudican al retorno de sus beneficios en ciertos países del Caribe. Aunque manifestando, por un lado, “la clara intención” de Pekín de “seguir consolidando sus inversiones” en sus socios americanos y constatando, por otro, que ya ha emprendido su prometido despliegue de fondos para inversiones exteriores, que pasará de los 6,4 billones de dólares actuales, a los 20 billones en 2020.

Una parte substancial de este suculento pastel -asegura su estrategia oficial- se destinará a mercados con los que tenga formalizados memorándums de entendimiento; es decir, tratados que preserven los intereses de China. Y cita el Programa de Alianza de Inversiones con Brasil, de coordinación de capitales financieros para el sector del transporte y las infraestructuras en la mayor economía latinoamericana. O el suscrito con el presidente argentino Mauricio Macri para restaurar la confianza inversora tras años de aislacionismo del país sudamericano en las plazas internacionales a cuenta de los impagos de su servicio de deuda. Sin olvidar la apertura al capital foráneo en México; en concreto, en sectores como las telecomunicaciones o el energético, de especial predilección en las carteras de negocios de las empresas chinas.

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Las pymes reciben apoyo en Cámaras de Comercio para salir al exterior

Este organismo impulsó la internacionalización de cerca de 3.800 pymes, invirtiendo en ello un presupuesto de 23 millones de euros, de los cuales una parte ha sido cofinanciada por el Fondo Europeo de Desarrollo Regional (FEDER).

 

Uno de los organismos que pone en marcha interesantes programas de internacionalización de empresas es la Cámara de Comercio de España. Según los últimos datos presentados, en 2017 impulsó el salto de casi 3.800 pymes y apoyó su actividad exportadora con un presupuesto de unos 23 millones de euros, de los cuales una parte ha sido cofinanciada por el Fondo Europeo de Desarrollo Regional (FEDER).

Pero, ¿cuáles son los principales programas de promoción internacional que ofrece la Cámara de España? En asesoresdepymes.com os dejamos un compendio:

  • Xpande: Está dirigido a empresas que se inician en la exportación. En 2017 trabajó con 362 pymes que recibieron asesoramiento individualizado para elaborar su plan de internacionalización. Éste se pone en marcha en una segunda fase del programa. En ese momento la empresa recibe una ayuda económica de hasta un 80% para inversiones máximas de 9.000 euros (o de 15.000 en el caso de Andalucía).Los mercados elegidos como destino de exportación fueron Alemania, Francia, Portugal, Reino Unido, Países Bajos, Suecia y Suiza, más cercanos y accesibles para las empresas que se inician en la internacionalización. Los países asiáticos, como China y Japón, e iberoamericanos, como Colombia y República Dominicana, a pesar de que presentan mayores dificultades, son otros de los destinos más seleccionados.

    En cuanto a los sectores más propensos a dar el salto al exterior fueron el agroalimentario (30% de las pymes que se acogieron al programa), servicios (25%), bienes de consumo (20%) y sector industrial (15%).

 

  • Xpande Digital: A él se acogieron unas 360 pymes en 2017. Está encaminado a potenciar el marketing digital de las empresas para mejorar su posicionamiento online en mercados internacionales. En una primera fase, los técnicos de las cámaras de comercio analizan la situación de la empresa y su posicionamiento respecto a la competencia.Una vez realizado este análisis, los expertos camerales diseñan el plan digital para el mercado objetivo elegido y se lleva a cabo la implantación del plan con subvenciones de hasta un 80% (según la Comunidad Autónoma) para inversiones máximas de 4.000 euros.

 

  • Programa Internacional de Promoción (PIP): Gracias a él, en 2017 se llevaron a cabo un total de 467 actuaciones de apoyo a la internacionalización de las empresas, a través de la red territorial de cámaras. En concreto fueron 252 acciones de promoción, 201 actividades de sensibilización e información y 14 actuaciones especiales de interés para las pymes.Las misiones comerciales directas fueron el instrumento más valorado por las empresas y en concreto en el periodo analizado se programaron un total de 133 misiones; la visita a ferias internacionales se sitúa en segundo lugar en cuanto a preferencias y se organizaron un total de 86 visitas.

    Por zonas geográficas, la Unión Europea fue la que recibió más actuaciones con un total de 83 misiones comerciales directas. En segundo puesto se situó África, donde se organizaron 32 actividades de promoción, y en tercera posición se situó Asia.

 

  • Subcontratación Industrial: Cerca de 1.300 empresas subcontratistas contaron con la ayuda de la Cámara de Comercio de España para prestar sus servicios en mercados exteriores en 2017. Estas empresas pertenecen a sectores de actividad como fundición, transformación metálica, mecanización – ingeniería metálica, plásticos, caucho, matrices, moldes y modelos, transformación metálica, recubrimientos superficiales, electrónica o química.Este programa incluye a las empresas que se acogen a él en un directorio con más de 3.000 empresas subcontratistas que pone en contacto a ambas partes. Además, a lo largo del año organiza conjuntamente con ICEX España Exportación e Inversiones diversas ferias de subcontratación en regiones estratégicas. Las próximas en celebrarse serán Esef 2018, en Utrech (Países Bajos) del 20 al 23 de marzo, y Midest 2018, en París (Francia) del 27 al 30 de marzo.
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La libra es la moneda más sobrevalorada

El salto en la cotización de la libra contrasta con las dificultades del dólar por ganar peso en el mercado, el deseo del Tesoro americano.

 

No sólo Goldman Sachs señala a la divisa británica como la más sobrevalorada de las potencias industrializadas. También el banco suizo UBS lo considera así. En su 2018 Markets Outlook, sus analistas argumentan que la libra permanecerá un 19% por encima de su valor real del mercado mientras persistan las negociaciones sobre el Brexit. “Empleamos un modelo FEER de análisis y predicción con las monedas del G-10 a largo plazo, y creemos firmemente que la libra continúa siendo demasiado cara”, escriben Yianos Kontopolous y Themos Fiotakis en una reciente nota del banco de inversión. En la que advierten de que su rally alcista ha propiciado un mayor desequilibrio en la balanza de pagos de la sexta economía del planeta y pese a que su cotización ha descendido más de un 10% desde el referéndum del Brexit.

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Las otras dos monedas que siguen la estela de sobrevaloración, según los análisis de UBS, son el dólar canadiense y el franco suizo. Aunque a cinco y trece puntos de distancia de la libra. Hecho que podría conducir a una “inquietante pérdida de cotización” si el Gobierno de Theresa May insiste en acometer reformas estructurales, como ha prometido en varias ocasiones, con objeto de equilibrar su déficit por cuenta corriente o las negociaciones sobre el Brexit toman un rumbo que aleje a Londres de un acuerdo blando. Los riesgos son palpables y, además, complejos de manejar, alertan en UBS.

El mercado del cambio

El baile de monedas es una constante en los mercados cambiarios en los últimos meses. Sobre todo, tras el cambio de política, hacia un dólar fuerte, que marcó la mayor parte de la historia económica del siglo pasado y determinó la hegemonía incuestionable del billete verde en todo el mundo- y que pretende instaurar, desde el inicio de su andadura, la Administración Trump. A pesar de que su andadura, desde entonces, ha sido más bien modesta. Hasta el punto de que las declaraciones del titular del Tesoro, Steven Mnuchin, insistan en los últimos meses en que “un dólar débil es bueno para los intereses comerciales” de la mayor economía del planeta. Durante el trienio 2014-2016, el dólar repuntó su valor un 25%. Apreciación impulsada por el despegue de la actividad tras la crisis, el más vertical de todas las potencias industrializadas, pero que se vio frenada por la pérdida de vigor del PIB. Hasta el punto de perder más de la mitad del repunte de su valor.

La doble rebaja fiscal

De ahí que el Gobierno de Donald Trump confíe en la doble rebaja fiscal (en renta y sociedades) y en la claridad del nuevo Código Fiscal, que también contempla deducciones y exenciones para repatriar beneficios de grandes corporaciones norteamericanas en el exterior, como recetas que insuflen ánimo a la cotización del dólar este año. Eso sí, a expensas de que la Reserva Federal logre amortiguar la esperada presión inflacionista de esta medida tributaria y contenga, con tipos de interés al alza, el calentamiento de la economía en ejercicios venideros.

En medio de esta batalla cambiaria, el euro ha salido fortalecido. La mejoría de la coyuntura es palpable: crece al mayor ritmo desde la crisis y sin señales inflacionistas. Un círculo virtuoso que, para ciertos analistas, es idóneo para acometer las reformas estructurales que necesita el euro en su objetivo de consolidar su futuro. Precisamente los avances de integración que sopesan en estos meses los dirigentes del eje franco-alemán. Lo cierto es que, tras años de inestabilidad en los mercados, la moneda europea ha ganado atractivo entre los inversores, en medio de una nueva oleada de riesgos sobre los activos. “El euro está ganando adeptos como valor para poner el dinero”, explican desde ING Groep NV. “Es la elección más certera a medio plazo de inversores habituales de los mercados”; en especial, por “la calma política y la fortaleza del ciclo de negocio en Europa”. La divisa europea se ha instalado cómodamente por encima de los 1,17 dólares por unidad desde el inicio del año. Y las perspectivas hablan de un cambio a 1,22 dólares en 2018 y a 1,25 en 2019. Con la economía concluyendo el ejercicio en tasas de dinamismo del 2,2% y con los precios por debajo del límite del 2% que determina el mandato estatutario del BCE.

El euro y su fortaleza

Precisamente la fortaleza del euro repercute en la debilidad del dólar que perderá terreno no sólo frente a la moneda europea, que sigue restando peso hegemónico al billete verde, sino también respecto a casi el resto de las principales divisas, según el Indicador Bloomberg del Mercado Cambiario, tanto de potencias industrializadas como de mercados emergentes.

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Incluso en relación al rand sudafricano, la divisa que más valor perdió en 2017, y la única que se devaluó, en el conjunto del año pasado, con el dólar. Esencialmente, por las crisis política e institucional del presidente Jacob Zuma y la errática gestión de su ministro de Finanzas, Pravin Gordhan, a quien los inversores responsabilizan de la indisciplina fiscal de la mayor economía africana.

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El mercado no descarta otro referéndum sobre el Brexit a medio plazo

No es la predicción con más opciones. Pero bancos de inversión como el japonés Nomura le otorgan un 25% de posibilidades. Los socios de la UE se ponen en guardia.

El Brexit y sus efectos

¿Está a salvo el retorno de la plena soberanía nacional a Reino Unido? A juzgar por ciertas tesis en el panorama político y empresarial británico -por supuesto, sin desmerecer la acción de varios y poderosos colectivos sociales- y por las voces que, desde las instituciones comunitarias, siguen reclamando a Londres una reconsideración de su decisión de abandonar la UE, las espadas están aún en alto. Analistas del servicio de estudios del banco de inversión japonés Nomura conceden un 25% de posibilidades a la convocatoria de un segundo referéndum. En cuyo caso, la libra, la moneda más sobrevalorada para Goldman Sachs, podría recuperar la barrera de los 1,40 dólares que alcanzó en la fecha de la consulta popular, en junio de 2016. En la actualidad, la moneda del Reino Unido se sitúa entre un 4% y un 5% por debajo de ese nivel.

El Brexit pierde seguidores

El diagnóstico de ciertas predicciones del mercado coincide, sobre todo, con una corriente que reconoce una repentina pérdida de fe en el Brexit y que ha calado, incluso, en uno de sus más fervientes profetas, el ex líder del UKIP, Nigel Farage. En su opinión, dijo hace escasas fechas, no existen razones para la salida de Reino Unido. A tenor del curso de las negociaciones bilaterales entre Londres y Bruselas y la cuantía del divorcio legal. Circunstancia que daría alas al laborismo de Jeremy Corbyn, partidario, junto los ex premiers Tony Blair y Gordon Brown de que Downing Street plantee de nuevo una cita con las urnas. Incluso varios correligionarios de David Cameron, el antecesor tory en el Gobierno del país, que dejó las riendas de su formación y del gabinete a Theresa May para que bregara con las consecuencias del Brexit. “Podría haber alcanzado la idea de apoyar un segundo referéndum sobre la pertenencia o no a la UE”, dijo Farage.

¿Una nueva consulta?

Los analistas de Nomura en Reino Unido, dirigidos por George Buckely, sugieren que la opción de una futura convocatoria a la ciudadanía británica en torno a esta cuestión, “daría bastantes posibilidades” al no al Brexit, dado los sondeos demoscópicos que circulan en la actualidad.

La previsión de Nomura surge inmediatamente después de las palabras del antiguo dirigente del nacionalista UKIP, de las que -afirma- “elevan las perspectivas favorables” a un referéndum en el transcurso de éste o el próximo año y a unos “nuevos enfoques de mercado”, entre los que destaca la revalorización de la libra.

Brexit “lo más cerca posible”

Precisamente la divisa británica evoluciona en niveles altos de intercambio respecto al dólar y al euro. En concreto, se ha instalado en torno a los 1,36 libras por cada billete verde americano. Sobre todo, desde que, a finales de año, dos ministros de Finanzas de la zona del euro, el español Luis de Guindos y el holandés Wopke Hoekstra, sustituto de quien ha sido míster euro, Jeroen Dijsselbloem, durante el último lustro, reconocieran que trabajarían codo con codo para tratar de consumar un Brexit blando, más favorable a los intereses económico-comerciales de ambos países que una ruptura drástica entre Londres y Bruselas. En principal objetivo de su estrategia, dijeron, era que Reino Unido permaneciera “lo más cerca posible” del mercado interior y de las instituciones comunitarias. Es decir, evitar un cataclismo.

La postura coincidente de Hoekstra y Guindos en una de las últimas reuniones del Eurogrupo de 2017 también hizo sonar las alarmas de una inminente convocatoria de referéndum. Aunque ambos se apresuraron también a ofrecer todo su apoyo a Michel Barnier, el negociador europeo sobre el Brexit, al que se ha unido, como asesor, Peter Mendelson, ex comisario de Comercio y uno de los ideólogos de la Tercera Vía del laborismo británico de Blair y Gordon.

Acuerdo de libre comercio

Reino Unido desea un acuerdo de libre comercio urgente (y previo) al armisticio con la UE. Pero Barnier prefiere que lleguen a buen puerto las negociaciones sobre el divorcio amistoso -que incluye el montante definitivo de indemnización de la salida británica, de varias decenas de miles de millones de euros- antes de hablar de lazos de entendimiento post-Brexit. Entre ellos, el mapa comercial que pudiera tejer Londres con Europa para acceder a su mercado interior, donde su sector privado tiene innumerables intereses, y otras latitudes del planeta, con las que competiría con la UE.

El Brexit y la inmigración

Por otro lado, Barnier también ha dejado claro su parecer sobre que la intención de Londres de restringir los flujos de inmigrantes desde Europa rompe con el principio de legalidad sobre libre circulación de personas que contemplan los estatutos comunitarios. Es otro de los asuntos espinosos. Y Holanda, que comparte costa y mantiene una alta intensidad comercial y portuaria con Reino Unido, y España, que acoge varias decenas de miles de turistas británicos cada año y lugar en el que residen todo el año un censo importante de pensionistas, son claramente partidarios de una salida negociada y blanda para Reino Unido. En el caso español, además, porque mantiene abierto el conflicto sobre Gibraltar.

Daños colaterales en Europa

Otro informe de mercado, en este caso el del banco de inversión Jefferies, suscrito por David Owen y Marchel Alexandrovich, dos de sus economistas de cabecera, ahonda en el inevitable impacto que el Brexit tendrá sobre las economías europeas. En caso, lógicamente, de que finalmente no haya un segundo referéndum revocatorio. De su diagnóstico convienen en citar a Irlanda como el mercado más afectado, con ondas expansivas de especial actividad sísmica en Alemania y Holanda. Entre otros. Sobre todo, como consecuencia de la incertidumbre sobre los negocios. Un efecto que retraería la inversión empresarial, retrasaría decisiones de gasto entre los consumidores y las familias y que generaría tensiones inflacionistas en Reino Unido, que es, quizás, el mercado industrializado con mayores tasas de repunte del IPC, lo que ha llevado al Banco de Inglaterra a subir tipos de interés. La debilidad de la libra, de producirse el pacto final, también acarrearía consecuencias financieras a las islas.

Un cuadro diagnóstico de su estudio, para el que han usado un complejo análisis económico con instrumentos de Big Data, ilustra el impacto en términos de pérdidas económicas que se reflejan en el PIB, si finalmente hubiera un Brexit duro. Con daños drásticos en los intercambios de bienes y servicios, fugas de bancos y empresas y pérdidas de empleos y oportunidades de negocio.

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“El Brexit duro tendrá sus orígenes sísmicos sobre Reino Unido e Irlanda, sobre cuyos mercados descargará sus mayores efectos; pero también sobre Alemania, donde se apreciará la mayor de las virulencias dentro del continente, así como en Holanda y Bélgica”, dice la nota de mercado. En la misma, se señala a Italia y España como escenarios más benévolos a la hora de afrontar un divorcio sin entente cordiale.

El informe confidencial del Gobierno de May

Filtrado hace unas fechas, reconoce que la salida de la UE perjudicará a la economía británica, sea cual sea el acuerdo. Lectura que deja a la primera ministra en una situación de mayor debilidad, cuando empieza a calar entre la opinión pública la sensación de incapacidad en el seno del Ejecutivo para definir la relación futura con Europa. En medio de crecientes críticas en el Partido Conservador. El análisis, sin embargo, comparte la tesis del ministro de Finanzas, Philip Hammond, de una salida negociada y blanda, pese a que es también objeto del linchamiento político por parte del sector euroescéptico de su formación.

En sus deliberaciones, signadas en enero pasado, contempla los tres escenarios factibles. Y en todos ellos, el PIB británico de los próximos 15 años sería más reducido del que registraría Reino Unido si continuara en el club comunitario. El peor de los tres, es el de la ausencia de acuerdo, que traería consigo la imposición de las normas generales de la OMC para sus intercambios de comercio y que retraería la actividad británica un 8%. El intermedio, con acuerdo comercial con la UE, restaría un 5% el crecimiento de la economía. Mientras que el Brexit suave, que implicaría el acceso de Reino Unido al Espacio Económico Europeo, mermaría un 2% el dinamismo.

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El seguro de transporte, vital para el traslado de mercancías

Son numerosas las compañías que hay en España que basan su negocio en la exportación e importación de mercancías. Para llevar a cabo esta actividad, en muchas ocasiones se hace necesario contar con una póliza que cubra el traslado y presentar el certificado de seguro de transporte.

Para aquellas empresas cuyo negocio se basa en la exportación y/o importación de productos es imprescindible contar con un buen seguro de transporte que cubra los riesgos derivados del traslado de la mercancía y de la modalidad de entrega acordada. Para su contratación, es determinante definir los métodos de traslado que se van a emplear, incluyendo los de carga y descarga.

Los más básicos suelen ofrecer cobertura por robo y por rotura, y adicionalmente pueden contratarse clausulas inglesas (para asegurar embarcaciones), servicios de protección de marca, de bienes a temperatura controlada, de mercancías frágiles y de maquinaria. Por regla general, el retraso en la entrega no quedaría cubierto por éste, aunque sí por el de responsabilidad del porteador.

El certificado de seguro de transporte debe estar siempre presente en la mente del empresario a la hora de llevar a cabo cualquier transacción de este tipo. Este documento indica el tipo y el importe de la cobertura de seguro en vigor para un envío concreto de mercancías a un país extranjero. El certificado ha de incluir el nombre de la empresa aseguradora y las condiciones de cobertura.

En el caso de tener que realizar cualquier reclamación, es necesario presentar una copia de este certificado. De hecho, no debe faltar a la hora de presentar una demanda a la compañía aseguradora, junto con la factura comercial, la lista de contenidos, el documento de transporte y un informe del siniestro que suele realizar el agente de seguros que lo tramite.

Clases de Póliza

En el mercado existen distintos tipos de seguros de transporte que se adaptan a las necesidades de cada actividad:

  • Especiales o por viajes: cubren un traslado, desde que la mercancía sale de su lugar de origen hasta su destino. La garantía del seguro finaliza en el momento en el que los bienes asegurados llegan al punto acordado entre cliente y proveedor. Es extensivo a buques, trenes y aviones.
  • Pólizas abiertas: Cubren una cantidad fija que corresponde al valor de determinadas mercancías y puede extenderse a varios viajes.
  • Pólizas de abono o flotantes: Las condiciones del seguro se acuerdan a priori: tipo de mercancías, viajes a cubrir y primas a percibir para cada uno de los viajes previstos. El asegurador debe dejar reflejadas todas las expediciones que se lleven a cabo, salvo en escasas excepciones. Además, tendrá que cumplimentar los llamados Boletines de Aplicación, detallando para cada viaje (y en un impreso oficial) las particularidades del envío: destinatario, viaje, clase de mercancía, identificación y peso, medio de transporte empleado y, cuando proceda, el nombre del buque porteador y valor garantizado.
  • Pólizas Forfait o Término: Cubren un capital determinado y fijo en una serie de viajes sucesivos y de número indeterminado durante un espacio de tiempo previsto

¿Quién puede contratar el seguro?

Podrán rubricar la póliza tanto el remitente como el destinatario, para evitar pérdidas por daños durante el viaje. También el porteador o trasportista, que puede usar una póliza de estas características como seguro de responsabilidad. O también, la agencia que gestione la transacción.

La póliza debe ir siempre firmada y sellada por la entidad aseguradora que la ha emitido. De hecho, debe estar emitida sobre la base de la Ley 50/80 de Contrato de Seguro y hacer constar en la misma que se ampara en dicha norma. Ha de reflejar el riesgo al que se le da cobertura e ir siempre acompañada de su correspondiente recibo de pago. Puede aplicarse en transporte marítimo, terrestre (bien por carretera o bien por ferrocarril), aéreo o multimodal.

En cuanto al certificado de seguro, normalmente viajan con aquellos cargamentos para los que se ha contratado una póliza abierta flotante o, por otra parte, cuando la póliza no acompaña al envío.