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Luces y sombras de hacer negocios en Brasil

Brasil y España quieren potenciar sus relaciones económicas y hacer negocios en Brasil. Así lo han manifestado estos días mandatarios de ambos países a lo largo del viaje que el presidente del Gobierno español Mariano Rajoy ha realizado a Brasil esta semana.

Un destino atractivo con mucha historia

Los atractivos de la tierra que dio origen a la samba son indudables. Es la quinta economía del mundo, con una población de 206 millones de habitantes, más de cuatro veces la española. Su PIB asciende a 1,7 billones de dólares y su renta per cápita se sitúa en los 8.500 dólares. Son muchos los empresarios españoles que ya han apostado por Brasil como destino para sus exportaciones o proyectos de internacionalización. En la actualidad, es el segundo socio comercial de España en Iberoamérica. Y España, el tercer inversor extranjero allí.

Muchas de esas empresas llegaron atraídas por los primeros procesos de privatización que el país inició a finales del siglo pasado. La presencia española es habitual en sectores como la energía, las finanzas, los seguros y el turismo, entre otros. Pero los últimos años no han sido fáciles. La crisis brasileña ha impactado en ellas, y en 2016 las exportaciones cayeron un 18%. Los impagos se generalizaron y con ellos las quiebras empresariales.

La situación

El Gobierno brasileño presidido por Michel Temer quiere paliar esa situación. Aunque la economía todavía está débil, ha puesto en marcha un nuevo proyecto de inversiones en infraestructuras de transporte y energía para dar entrada a inversores internacionales que se denomina Crescer. Consta de 34 proyectos, entre los que se encuentran cuatro aeropuertos, tres líneas de ferrocarril, dos autopistas, cinco áreas portuarias… Las oportunidades de negocio también se extienden, según la información de la Cámara de Comercio Española, a sectores como el aeronáutico, las energías renovables, la gestión de residuos y el medioambiente.

Con el proyecto Crescer, el Gobierno de Brasil ha puesto en marcha un plan de concesiones que mejora la transparencia en el proceso de negociación, la seguridad jurídica e incluso introduce un sistema de arbitraje para dar mayor seguridad a los inversores internacionales.

Es uno de los pasos para tratar de soltar el lastre que pesa sobre la actividad económica y financiera de Brasil.  En 2016, fue calificada como la más cerrada de toda América Latina por un estudio realizado por el Instituto de Pesquisa Económica Aplicada (Ipea) y la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal). El informe Doing Business del Banco Mundial, la sitúa en el puesto 123 de los 190 países que se analizan.

Las sombras de hacer negocios en Brasil

Entre las principales dificultades a las que se enfrentan los empresarios que quieren hacer negocios en Brasil está la excesiva burocracia. Se necesita una media de 13 trámites y 119 días de trabajo para iniciar una empresa. Un permiso de construcción puede tardar en tramitarse más de un año. Los impuestos son otro de los puntos débiles para hacer negocios en Brasil. Según la revista The Economist, “los conflictos por impuestos son tan brasileños como los bikinis o la samba”. El número de impuestos diferentes ronda la centena y la carga impositiva está entre las mayores del mundo. La normativa fiscal cambia continuamente motivo por el cual se aconseja a los inversores internacionales que todas sus gestiones estén supervisadas por abogados brasileños expertos actualizados.

Esto repercute directamente en la carestía de los productos hasta tal punto que es el quinto país más caro del mundo, según el famoso índice BigMac.

Las Olimpiadas

Las infraestructuras tampoco ayudan. Las Olimpidadas de Rio de 2016 sacaron a la luz las importantes carencias que tiene el país. Más allá del caos en el marco del evento, el país desaprovechó la ocasión para modernizar las infraestructuras básicas. Tampoco dio el impulso esperado en desarrollo tecnológico. Unas carencias que impactan de lleno en la rentabilidad de los proyectos empresariales que puedan emprenderse en aquel país. Hace unos años, El Confidencial contaba las dificultades a las que tenía que enfrentarse Zara en materia de impuestos y en su gestión logística en aquel país.

En ese reportaje también se detenía en analizar el impacto que el negocio de la multinacional de Amancio Ortega, las rígidas leyes laborales y el poder de los sindicatos en el país. Aseguraba que el coste salarial para el empresario casi triplica el sueldo que percibe el trabajador. Aún así, según un informe de Morgan Stanley, “el margen de beneficios es tres veces más alto que el promedio de otros países en algunos sectores”. Además, recuerde que la corrupción puede afectar directamente a su actividad.

Es decir, invertir en Brasil tiene su sufrimiento, pero si se hace bien puede merecer la pena. Un alto nivel de información y un buen seguro son requisitos obligados.

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15 becas para empresarios interesados en un postgrado en internacionalización

Ser empresario, directivo de una pyme, autónomo o profesional independiente de cualquier sector y estar interesado en ampliar conocimientos en el ámbito de la internacionalización. Estos son los únicos requisitos que exige la Fundación Gas Natural Fenosa para la concesión de 15 becas de formación. Los agraciados podrán cursar gratis un postgrado enfocado en el lanzamiento y la consolidación de las Pymes en el mercado internacional.

Las clases, al estar dirigidas a empresarios y profesionales se van a concentrar entre el lunes 12 y el viernes 16 de junio de 2017 y se impartirán en la sede de la Barcelona School of Management de la Universidad Pompeu Fabra.

Este evento es parte del programa Primera Exportación de la Fundación Gas Natural Fenosa que se centra en “acompañar a las pymes a dar sus primeros pasos en el ámbito de la exportación en cualquier parte del mundo, a través de un completo plan de formación gratuito y continuo que incluye sesiones formativas presenciales y en línea, asesoramiento y tutorías personalizadas a través de las que los participantes adquieran conocimientos en temas como el marketing internacional, la gestión empresarial y la formación de precios, entre otros.”, según explican en su web.

El origen

El programa tuvo su origen en 2001 en Argentina. Tras la fuerte crisis de aquel país se pensó en potenciar la internacionalización como medio para ayudar a las empresas a superar los problemas de la economía interna. Con la misma filosofía fue replicado en España en 2014. De esta forma, puso a disposición de los emprendedores y empresarios españoles un programa de formación y tutela en los aspectos más farragosos de los negocios internacionales: desde la logística a los trámites aduaneros, pasando por asesoramiento individualizado de cada uno de los participantes (que casi rondan el millar a fecha de hoy). En la actualidad se realiza en colaboración con diversas comunidades autónomas.

Además, desde 2007, el programa ofrece un Viaje de Captación y Negocios de empresarios argentinos a España, en el que está incluido este programa de formación bilateral. En él, los participantes argentinos del programa comparten pupitre, experiencias e incluso proyectos empresariales con empresarios españoles.

El curso

El curso tiene en nivel de postgrado y está dividido en dos módulos de contenidos.  El ambiente de negocios internacionales, impartido por el profesor Enrique Schonberg. En el que se analizarán las perspectivas geopolíticas en el contexto de la post crisis. La relación entre la Unión Europea y los países de América Latina, así como las posibles estrategias y alianzas a ambos lados de Atlántico para superar retos del mercado mundial como el Brexit, la supremacía China, etc.

El segundo módulo estará dedicado a la negociación internacional. En él, el profesor José Luis Martín conducirá una simulación multicultural de negociación internacional en la que se podrán en práctica las claves de este tipo de situaciones. El módulo también tiene previsto analizar las nuevas prácticas que pymes y multinacionales están desarrollando para lanzar sus actividades fuera de los países de nacimiento.

Para optar a esta beca, es necesario cumplimentar el formulario de la solicitud y enviarlo a primeraexportacionfgnf@gasnaturalfenosa.com antes del 30 de abril de 2017.

Los interesados en el programa completo pueden consultar directamente en la web de la Fundación Gas Natural Fenosa.

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Reino Unido ya negocia pactos comerciales con 15 mercados

La filtración es oficial. La ha realizado Liam Fox, del Departamento de Comercio Internacional del Gobierno británico. Nada más emprender Reino Unido la desconexión con Europa.

La exclusiva se la llevó el medio británico IBTimes. El Ejecutivo de Theresa May, tan sólo unas horas después de invocar el Artículo 50 del Tratado de Lisboa que emprendía la maniobra de auto-expulsión británica de la Unión Europea, admitía estar en negociaciones abiertas con otros mercados y bloques comerciales, tratados de libre tránsito de mercancías, bienes y servicios. Semanas antes del Brexit. Quizás, incluso, meses. Y a pesar de la tajante advertencia de las autoridades comunitarias, que alertaron a Reino Unido en Downing Street de que el acceso al mercado interior europeo de inversiones, comercio y ciudadanos británicos estaría supeditado a la ausencia de diálogos colaterales en esta materia con otros países, latitudes y bloques aduaneros.

La decisión de Reino Unido parece dar prioridad a nuevos tratados fuera de sus, hasta ahora, socios europeos, que a la preservación de garantías y derechos para operar en el mercado interior comunitario. Es decir, que Londres buscará en su diálogo con la UE un pacto único, sin esperar al visto bueno de socios individuales y contrarios a su estrategia, como Alemania o Francia, para sellar, cuanto antes, pasarelas comerciales con otros mercados. En concreto, la iniciativa de la diplomacia económica británica ha tenido como destinatarios nueve latitudes (aunque, en realidad, suponen quince países), dentro de una táctica negociadora que englobaba otros nueve grupos de trabajo de expertos del Gabinete May.

Estos son sus interlocutores… y las declaraciones que anticipaban las intenciones comerciales.

Australia

“Ambas partes queremos en el futuro generar un acuerdo de libre comercio que cree, además, nuevas oportunidades de inversión. Priorizaremos las consultas y los intereses de nuestros respectivos sectores privados para buscar puntos en común y sellar un pacto bilateral en toda regla”, apuntaron tanto el ministro de Comercio australiano, Steven Ciobo, como el Secretario de Comercio Internacional británico y filtrador de la estrategia, Liam Fox, en septiembre de 2016.

China

“Los beneficios mutuos son claros. China es la segunda mayor economía del mundo, las exportaciones británicas al gigante asiático han crecido exponencialmente en los últimos años y Reino Unido reclama más inversiones de China que de cualquier otro mercado europeo”, apuntaba Philip Hammond, Chancellor of the Exchequer o Ministro de Hacienda, en noviembre del pasado año.

Consejo de Cooperación del Golfo (Bahréin, Kuwait, Omán, Qatar, Arabia Saudí y UAE)

“La libre circulación de mercancías nos hará más ricos: Elevará nuestras inversiones, mejorará nuestra productividad y transformará nuestros niveles de vida al crear nuevas oportunidades a nuestros ciudadanos”, dijo Theresa May en diciembre ante autoridades de los seis países del CCG.

Israel

“Estrecharemos nuestra cooperación en el orden económico, tecnológico, de seguridad, en el campo del ciberterrorismo y en muchas más áreas de colaboración. Incluidos acuerdos comerciales que nos ayuden a mejorar nuestra seguridad y alcanzar la paz en la región” de Oriente Próximo, precisó el primer ministro israelí, en marzo de 2017 durante un encuentro oficial con el Gobierno británico.

India

“Tenemos un compromiso de acuerdo con el Ejecutivo de la India para trabajar de forma conjunta en la elaboración de unas relaciones comerciales sólidas y perdurables, lo que significa más comercio e inversiones para los empresarios británicos, más empleo para ambas partes y más garantías de negocios para los dos países”, aclaró May en noviembre de 2016.

Nueva Zelanda

“Estamos listos para negociar un acuerdo de alta calidad y garantías consolidadas en el terreno comercial con Reino Unido cuando la ocasión lo requiera y así lo aconseje el diálogo para la salida de Londres del club comunitario”, señaló en enero de este año el primer ministro neozelandés, Bill English.

Noruega

“El parternariado entre Noruega y Reino Unido es fuerte y resistente, particularmente en el ámbito del comercio y los negocios. Hemos acordado trabajar en la dirección de cerrar un acuerdo comercial en los próximos años”, anticipó en noviembre la ministra de Comercio noruega, Monica Mæland.

Turquía

“Podemos anunciar hoy un acuerdo bilateral entre Turquía y Reino Unido que sienta las bases de un diálogo y una cooperación mutua entre nuestros gobiernos en la esfera económico-comercial, que también afecta a nuestros acuerdos de intercambio militar y a la estrategia de defensa y seguridad”, explicó May en enero durante un encuentro oficial en Turquía, en el que también subrayó “el establecimiento de un grupo de trabajo comercial para explorar las vías de mejora de los cauces de intercambio de servicios y mercancías” entre ambos países.

Corea del Sur

“Un grupo de trabajo formal ha sido creado por ambas naciones, que ya se han reunido en, al menos, cuatro ocasiones este año, para discutir cómo desmantelar las barreras comerciales y establecer oportunidades futuras y ambiciosas en el plano del libre comercio, después de consumarse la desconexión por el Brexit”, informaba la agencia Bloomberg en diciembre.

EEUU

“Un Reino Unido libre e independiente es una bendición para el mundo y para que nuestras relaciones sean más fuertes que nunca. Ambos, América y la Gran Bretaña comprenden que deben ser responsables con sus trabajadores y ciudadanos. Por eso, avanzaremos en el fortalecimiento de nuestras mutuas relaciones comerciales, de negocios y en el ámbito de la política exterior”, Donald Trump, en enero.

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Xiongan o la nueva zona económica especial de influencia en Beijing

China tiene un nuevo centro operativo de negocios. Xiongan, en el área de influencia de Beijing, se erige en nuevo centro económico, urbanístico y del conocimiento.

 

El pasado 2 de abril, el Gobierno chino anunció la puesta en marcha de una nueva Zona Económica Especial (SEZ, según sus siglas en inglés), situada a 100 kilómetros al sur de la capital, Beijing. Esta nueva área, denominada Xiongan, engloba tres condados (Xiongxian, Rongcheng y Anxin) y conforma el punto central de un triángulo geográfico y económico formado por Beijing, la ciudad portuaria de Tianjin, una de los grandes centros de tráfico marítimo del gigante asiático, y Shijiazhuang, capital de la provincia de Hebei. Inicialmente, esta nueva SEZ tendrá un perímetro de 100 kilómetros cuadrados, aunque las autoridades chinas han admitido que planean ampliarla, a medio plazo, hasta alcanzar los 2.000 kilómetros cuadrados, ya que el objetivo es que Xiongan sirva de enlace mercantil entre los clusters urbanos de su órbita de influencia y se convierta en una nueva mega-ciudad de los negocios. Unas horas antes del anuncio oficial de la nueva SEZ, el Ejecutivo de Beijing suspendió todas las transacciones relacionadas con propiedades, tanto inmobiliarias como mobiliarias, en los tres condados mencionados, con objeto de evitar movimientos especulativos.

Nuevos tiempos, nuevos emplazamientos

Le Xia y Carlos Casanova, del departamento de Análisis Económico de BBVA, aseguran en una reciente nota del banco que la SEZ Xiongan, que entra a formar parte también del consorcio de otras zonas francas como la histórica Shenzhen -creada en los años ochenta del siglo pasado por Deng Xiaoping como experimento de modelo de negocio capitalista- y Pudong -auspiciada ya por Jiang Zemin en los noventa- responde a una estrategia política de intensificar los beneficios económicos del área de influencia de Beijing. Aunque, en su opinión, es también un movimiento dirigido a generar nuevos emplazamientos empresariales y urbanos, necesarios para albergar las exigencias demográficas del país más poblado de la tierra. En pleno cambio de patrón de crecimiento, desde un enfoque, pasado y actual, basado en las manufacturas y las exportaciones, a otro diseñado para trasladar el motor del crecimiento a la demanda interna; es decir, el consumo ciudadano y las inversiones empresariales. Esta nueva estrategia urbanística está justificada y amparada en datos elocuentes. Entre otros, que el 60% de la población china vivirá en ciudades en 2020. En apenas tres años.

Xiongan, China

Xiongan viene a completar iniciativas similares, impulsadas desde otros clusters urbanos como el Pearl River Delta o el Yangtze River Delta. Si bien -dicen Xia y Casanova-, Beijing mantendrá su estatus central como centro de influencia política y cultural, la idea es que este territorio del norte de China acapare el rol de núcleo económico, urbanístico y empresarial, gracias a los beneficios fiscales, laborales y financieros de la SEZ. Además de impulsar su condición de eje del conocimiento, con nuevas universidades, hospitales y centros de investigación con los que nutrir sus necesidades económicas. No sólo a largo plazo. También en el futuro inmediato, ya que la nueva SEZ se podrá beneficiar de la estela de una de las economías regionales más dinámicas de China, la del norte del país, así como de los significativos gastos en infraestructuras que ya están en fase de ejecución.

Una ciudad 100% comunicada

Por si fuera poco, la ciudad dispone de metro ligero, tren de alta velocidad y conexiones radiales de última generación. Redes de comunicaciones que aliviarán el crecimiento vertiginoso de Beijing, así como efectos colaterales perniciosos como la polución o el suministro inadecuado de utilities, como el de agua. Y que contribuirán a promover la innovación en un área que completará y ayudará a mejorar la apuesta tecnológica de la capital china o la de investigación de manufacturas de Tianjin, afirman Xia y Casanova.

“En suma, el anuncio del establecimiento de la nueva SEZ de Xiongan tienen importantes implicaciones, tanto en el frente internacional, para incrementar el valor global de economías de escala china, como en el orden doméstico, ya que traslada más hacia el sur, el dinamismo económico del norte de Beijing”, aclaran los analistas de BBVA.

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Brexit, año I: el divorcio con Europa crea nuevos nichos para España

¿Cómo afectará a España la salida de Reino Unido de Europa?

El sector exterior es moderadamente optimista con el futuro del cuarto socio comercial y quinto exportador.

 

Reino Unido inicia hoy su andadura en solitario, al margen del club europeo. Después de 40 semanas de tiras y aflojas entre ambas partes para perfilar las estrategias de un divorcio anunciado desde el referéndum del pasado mes de junio, la primera ministra del Reino Unido, Theresa May, invoca hoy el Artículo 50 del Tratado de Lisboa, paso previo e ineludible a la maniobra de desacoplamiento del club comunitario. Un road map que durará dos años. Y cuya cuenta atrás culminará con los términos de separación de un matrimonio rubricado en 1973, durante la primera ampliación de la Unión, junto a Irlanda y Dinamarca, y que negociarán el secretario británico para el Brexit, David Davis, y el comisario del Mercado Interior, el francés Michael Barnier, que ya ha puesto tierra de por medio al adelantar la fecha tope de la batalla legal a octubre de 2018. Gran parte de este conflicto entre Bruselas y Londres gira en torno a la política comercial. Reino Unido retomará su soberanía para cerrar nuevos acuerdos de libre comercio. En especial, con EEUU. Pero, al mismo tiempo, pretende mantener parte de los privilegios de acceso al mercado interior europeo.

Para España, todavía con la incertidumbre de conocer si el des-ensamblaje británico será más agresivo o dócil, los efectos colaterales no pasan desapercibidos. Expertos y Gobierno admiten que el Brexit podría suponer caídas de varias décimas del PIB, un descenso en las ventas al exterior, debido a que Reino Unido es uno de los principales socios comerciales e inversores, en los flujos de turistas llegados de las islas y en una contribución adicional notable, de casi 900 millones de euros, al presupuesto de la UE. La diferencia de ser o no contribuyente neto a las arcas de la Unión.

Reino Unido es el cuarto mercado de la exportación española (19.153 millones de euros en 2016, frente a los 11.184 millones de importaciones); y quinto destino inversor del último lustro. En 2015, casi totalizaron los 6.000 millones de euros, casi la tercera parte de los 15.509 millones de 2012. Pero el impacto del Brexit también tiene que tener en cuenta las filiales de empresas como Santander y Sabadell, Telefónica, Ferrovial, IAG –hólding de British Airways e Iberia) o Iberdrola que, en total, están valoradas por el mercado por encima de los 60.000 millones de euros. Y, en el plano comercial, afectaría sobre todo a sectores como el de automoción. Aunque también a la maquinaria, a la industria aeronáutica y a la venta de frutos y hortalizas.

Otro cauce de impacto será el turismo. En dos frentes. El primero, por ser la nacionalidad más fiel a dedicar sus vacaciones en suelo español en los últimos años. Nada menos que 16,9 millones de turistas, de los 75,3 que visitaron España en 2016, eran británicos, que gastaron más de 1.000 euros por turista de promedio. El segundo, tiene que ver con el descenso de la libra desde el Brexit, las dificultades para tramitar visados y las dudas sobre derechos de residentes británicos en España (más de 200.000), que podría perjudicar al mercado de la vivienda. En total, BBVA cree que este asunto restará ya cuatro décimas a la economía española en 2017.

En el terreno positivo, España podría albergar agencias regulatorias como la de la banca o la del medicamento, ahora en Londres, y ganar ciertas opciones para lograr la histórica devolución de Gibraltar.

Pese a estas incertidumbres, que también afectan al resto de socios comunitarios, las empresas españolas se declaran optimistas a la hora de hacer negocios en los 12 meses próximos, a pesar de que aún revelan una alta preocupación por la salida británica de la UE. Un reciente sondeo de KPMG y CEOE entre 2.906 directivos y mandos intermedios de firmas de 13 sectores de actividad diferentes constata, en una cuestión con multi-respuesta, que el mayor efecto del Brexit sobre sus negocios lo determinará la depreciación de la libra (58%); seguido de la posible contracción del PIB británico (50%); la instauración de aranceles (43%) y los cambios regulatorios, motivo de temor para el 41% de los encuestados.

De este sondeo, el 45% de encuestados declara tener algún tipo de exposición con Reino Unido. Entre otras, el 16%, vínculos exportadores; el 12%, filiales y el 5%, sucursales. Un notable 19% considera que el Brexit generará más oportunidades de negocio, mientras el 45% juzgaba que no iba a reportar nuevos beneficios. El 36% restante se decantaba por estar a la expectativa del proceso.

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El estudio de opinión de KPMG también constata que el 22% de las firmas españolas tiene listo un plan de contingencia por la salida británica de la UE; un 43% no lo creía todavía pertinente y un 35% lo tenía pendiente de evaluación. Por áreas, el departamento financiero, el de fiscalidad y el legal son los que más se verán afectados. Incluso sin descartar que tengan que modificar aspectos de sus modelos actuales de negocio. De hecho, así lo cree el 35% de los encuestados.

Entre los más confiados en que el Brexit podría mejorar sus relaciones empresariales con Reino Unido, figuran, como se aprecia en el cuadro adjunto a continuación, los servicios profesionales, el sector financiero y el tecnológico y de comunicaciones.

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El sector textil español aumenta su presencia en el extranjero

La Confederación de la Industria Textil (Texfor) ha presentado recientemente sus resultados del ejercicio 2016, mostrando unas cifras de progresiva recuperación tras diez años de pérdidas y cierres. Según su secretario general, Andrés Borao, la crisis que arrancaba en 2008 ha sido dura para el sector, pero ha servido para reforzar a las empresas que han conseguido mantenerse en pie. Y no se trata sólo de los grandes gigantes que triunfan dentro y fuera de España: el perfil medio analizado por la patronal muestra una pyme de unos 30 trabajadores.

Uno de los datos más destacados ha sido el de la exportación, que han devuelto a la vida a muchas de estas pequeñas y medianas empresas. Se vendieron casi 3.900 millones de euros de producto textil fuera de nuestras fronteras, un 7,3% más que en 2015. Gracias a ello y a la evolución de la internacionalización de las compañías españolas, la patronal cree que este 2017 la balanza comercial puede ser positiva para la industria.

El principal cliente del mercado textil español es la Unión Europea, que representa el 56% de las ventas, aunque el norte de África también es un importante comprador, con un 24% y un aumento en sus adquisiciones de casi el 13%. Por países, Marruecos es el más importante, seguido de Francia, Portugal, Italia y Alemania. Entre todos representan el 58% de las ventas en el exterior.

APOYOS PARA MOVERSE EN EL EXTRANJERO

La crisis y las nuevas tecnologías de la información y la comunicación han servido para que muchas pymes de la industria textil den el salto más allá de las fronteras españolas. También para que otras tantas se lo estén planteando, a la vista de tan interesantes resultados.

Para ello es importante contar con algunos recursos que faciliten el camino de la internacionalización. La empresa que quiere salir fuera explora antes sus posibilidades en los mercados extranjeros, a menudo dispares entre sí. Se informa y documenta, y, a pesar de ello, no termina de conocer por completo la cultura, costumbres y normativas de la región en cuestión: idioma, horarios, acuerdos y convenios con entidades públicas y/o privadas, plazos de pago… Por eso puede ser útil contar con un socio local que sirva como apoyo y pueda abrirnos puertas en ese nuevo mercado.

También es necesario un buen gestor de riesgo de crédito que ofrezca garantías frente al impago de operaciones y herramientas de recobro óptimas, que sirvan como respaldo en determinadas operaciones en el exterior. Hay que tener muy en cuenta el riesgo comercial, el riesgo país y el riesgo de cambio. Y asegurar de una manera lógica el cobro de las ventas para evitar que la empresa se vea al borde de la quiebra por culpa de un impago.

Las entidades que dan estos servicios pueden informar a tiempo real sobre cuáles son los diferentes grados de riesgo político y comercial de cada país, que pueden afectar a las operaciones comerciales. También incluir seguros para el comercio exterior, como los de caución y crédito, que certifiquen en las cuentas de la corporación tanto pagos como cobros, respectivamente.

Además los seguros de crédito a la exportación de la cuenta del Estado de CESCE pueden cubrir riesgos comerciales a un plazo superior a 24 meses. También aquellos generados por circunstancias extraordinarias, como catástrofes naturales, accidentes nucleares y/o químicos y conflictos que alteren de forma sustancial el orden público. Y los riesgos políticos, como crisis de balanzas de pagos o insolvencias generalizadas, expropiaciones, nacionalizaciones y similares.

Por último, y aunque no suele ser obligatorio, para la empresa textil es interesante contratar un seguro de transporte de mercancías, que varía dependiendo de si el producto viaja por carretera o por vía marítima. Este servicio cubre los daños que pueda sufrir el género a lo largo de su recorrido hacia el país de destino.

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El won surcoreano irrumpe como divisa triunfadora de un dólar fuerte

El retorno al dólar fuerte ha generado convulsión en el mercado de divisas. El won surcoreano
consolida su atractivo inversor bajo el nuevo reinado del ‘billete verde’.

 

La declarada vuelta a la política del dólar fuerte, que EEUU abandonó durante su recesión de 2003 por la tormenta bursátil de las punto.com, y que se ha prolongado bajo el doble mandato de Barack Obama, ha agitado enormemente los mercados de divisas. En especial, las monedas de varios de los grandes mercados emergentes. Pero también ha afectado al valor de los dos principales rivales del billete verde -el euro y el yen-, con los que la divisa norteamericana ha ido perdiendo peso como moneda de referencia en las reservas monetarias de los bancos centrales.

Aun así, la hegemonía del dólar nunca se ha puesto en cuestión. Siempre se han denominado bajo su valor de mercado las transacciones tanto de crudo como de gas. Es donde su reinado ha sido incuestionable. A pesar de los avatares económicos y financieros.

Sin embargo, con la llegada de la Administración Trump y su declarado propósito de devolver al dólar el esplendor ligeramente perdido del último decenio, la volatilidad ha arreciado -desde la toma de posesión del cargo del nuevo presidente de EEUU-, entre los inversores en general, y entre los empresarios del sector exterior, sometidos al cálculo constante de los cambios de divisas para realizar sus negocios, en particular. En síntesis, la revalorización del dólar frente al euro y el yen es una constante. Al igual que las fluctuaciones de alta intensidad que se han registrado en monedas de países a los que el viraje económico, comercial y fiscal del nuevo inquilino de la Casa Blanca puede ocasionar efectos colaterales. Entre otras, el peso mexicano, la lira turca o el dólar australiano, según coinciden en señalar los bancos de inversión. Sin olvidar la libra y su difícil acomodo tras el Brexit como referente inversor.

En medio de este complejo panorama, que se combina con acusaciones, desde Washington, de manipulación del renminbi, hacia el Gobierno de China, o de mantener artificialmente bajo el valor del euro, un mensaje expreso al Ejecutivo de Alemania para fomentar sus exportaciones, emerge una divisa con musculación propia: el won surcoreano.

La divisa que más valor perdió durante la crisis financiera asiática de 1997, la que inició la carrera de devaluaciones del bath tailandés por todos los llamados tigres asiáticos, y que desembocó en una crisis económica y social sin precedente en Corea del Sur, brilla ahora en el gran mercado global, Asia. Su valor frente al dólar ha crecido un 5,3% desde el comienzo de este ejercicio. Eso sí, en medio de volatilidades de hasta el 11%. La explicación del consenso del mercado es que el won es especialmente sensible, pero también resistente, a los riesgos económicos y políticos. Quizás por ser la divisa con más capacidad de liquidez y atracción inversora entre las economías emergentes del continente asiático. Algo que genera estabilidad a la hora de calcular los seguros de riesgo político y económico a la exportación.

Sólo así se entiende que su valor se haya revalorizado con incertidumbres de calado como el reciente proceso de destitución de la presidenta del país, Park Geunhye, o las incógnitas sobre el giro en la estrategia económica estadounidense. El won es la divisa preferida para hacer negocios en el Sudeste Asiático, porque está sostenida y amparada por el mercado financiero más profundo y avanzado de la región, aseguran analistas y expertos de mercado. De media, el volumen de operaciones comercializadas con la divisa surcoreana ha crecido, diariamente, un 31%, hasta totalizar 84.000 millones de dólares entre 2013 y 2016.

También cuenta el fulgurante dinamismo de una economía que ha sabido dar el salto hacia la digitalización, la reindustrialización y la sofisticación profesional, bajo las directrices de una rigurosa política productiva, dirigida desde el Gobierno, pero consolidada por los agentes sociales y económicos e impulsada por un impulso educativo de creciente calidad.

Eddie Cheung, estratega de divisas en Standard Chartered, precisa, como diagnóstico adicional, que el won refleja la salud de las exportaciones asiáticas. Y también de las surcoreanas. Muchos de los bienes y servicios surcoreanos se dirigen hacia EEUU. Una orientación vendedora que han revitalizado multinacionales como la tecnológica Samsung o la automovilística Hyundai. Fruto de este proceso es el espectacular aumento exportador del país en enero: del 11,2% en términos interanuales. O los 5.100 millones de dólares que, desde el inicio de 2017, han entrado en el mercado surcoreano, a modo de inversiones bursátiles o a través de bonos soberanos, denominados en won.

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5 riesgos que justifican contratar un seguro para el comercio exterior

Las operaciones de las empresas exportadoras se ven sometidas a una variada lista de factores fuera de su control. Esos riesgos pueden ser trasladados a un tercero mediante los contratos de seguros, pero ¿qué clases de riesgos existen en comercio exterior?

 

Varios son los factores que pueden repercutir de manera negativa sobre las operaciones de comercio exterior, hasta el punto de poner en peligro la culminación de las mismas. Toda empresa exportadora o importadora debe ser consciente de dichos riesgos a la hora de embarcarse en una operación de este tipo, si quiere tener éxito en el comercio internacional.

La incapacidad de las empresas a la hora de garantizar la estabilidad de los resultados (por no controlar los factores que influyen sobre los mismos) se traduce en una incertidumbre. En la medida de lo posible, se busca paliar con la contratación de un seguro para el comercio exterior.

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5 principales riesgos del comercio exterior

Pero… ¿cuáles son exactamente las clases de riesgos que ponen en peligro las operaciones de exportación / importación?

one_comercio_exteriorRiesgos comerciales: Esta clase de riesgos, predominantes cuando hablamos de comercio exterior, se ven reforzados al cruzar fronteras por la dificultad para obtener suficiente información en el momento adecuado. Así como por los conflictos entre diferentes normas legales y culturas de negocios. Aquí entrarían el riesgo de resolución unilateral de contrato, el riesgo de no conformidad, el riesgo por insolvencia / impago y el riesgo por fraude.


two_comercio_exteriorRiesgo-país:
Este concepto designa al conjunto de riesgos derivados de la situación política y económica del país con el que se comercia (es decir, no tanto en el socio comercial como en su país de residencia).
Así, puede ocurrir que una de las partes se vea imposibilitada por su gobierno para cumplir con las obligaciones contraídas (riesgo soberano), que un cambio regulatorio repentino o una decisión arbitraria de las autoridades derive en la expropiación o la ilegalización de la empresa extranjera (riesgo regulatorio) o que el estado no puede hacer frente a sus deudas por carecer de divisas (riesgo de transferencia). Además, las políticas comerciales de algunas naciones pueden bien causar restricciones temporales que pongan en riesgo las operaciones en curso, bien sumergirse permanente en el proteccionismo como consecuencia de cambios políticos.


three_comercio_exteriorRiesgo de cambio:
La variabilidad del precio de las divisas (afectadas por la volatilidad de las variaciones del PIB, la oferta y la demanda, o los movimientos especulativos) pueden afectar negativamente a este tipo de comercio, que implica transacciones en monedas ajenas a la de una de las partes, y que además se ven afectadas por retrasos entre la entrega y el pago de las mercancías; retrasos que pueden traducirse, por la mencionada variabilidad de las divisas, en pérdidas o ganancias inesperadas.


four_comercio_exteriorRiesgo de transporte:
Las, en muchos casos, enormes distancias que tienen que recorrer las mercancías en este mundo globalizado (y los múltiples medios de transporte necesarios en ese proceso) no hacen sino aumentar las probabilidades de que éstas terminen extraviándose o deteriorándose. Además, el paso de las mercancías por diversas jurisdicciones implica necesariamente una tramitación documental más compleja que aumenta el riesgo de cometer errores burocráticos, exigiendo por ellos a las empresas un conocimiento exhaustivo de los procedimientos del comercio internacional.


five_comercio_exteriorRiesgos extraordinarios / catastróficos:
Por desgracia, no son sólo los factores económicos y sociopolíticos los que pueden afectar al cumplimiento de contratos en el comercio exterior. Y es que el futuro de las empresas exportadoras está constantemente al albur de toda clase de desgracias, desde actos terroristas o guerras hasta catástrofes naturales (como terremotos, tsunamis, huracanes o, incluso, erupciones volcánicas… recordemos cómo afectó la nube de cenizas del Eyjafjalla a los vuelos por toda Europa).

Todos los riesgos antes citados son difícilmente evitables, pero sí pueden ser gestionados por las empresas exportadoras, bien tomando decisiones para minimizarlos, bien decidiendo trasladarlos a una tercera parte a través de un contrato de seguro para el comercio exterior (esto es, aquél por el que el asegurador se obliga a indemnizar, dentro de unas condiciones previamente pactadas, el daño producido al asegurado o bien a satisfacer un capital u otras prestaciones convenidas). Los riesgos cubiertos por esta clase de contratos deben ser ciertos, posibles y lesivos (además, claro, de susceptibles de valoración).

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El motor exterior como eje del cambio económico

Dentro de la vorágine informativa que cada día inunda las páginas de los diarios y los informativos de los medios audiovisuales, en los últimos días hemos conocido una noticia que, si no ha pasado desapercibida, sí ha sido insuficientemente valorada y analizada por la opinión pública y la publicada, que es la que finalmente la orienta. Me refiero a ese récord de nuestro sector exterior que, si ya fue el motor que permitió mantener a flote el barco de la economía española durante los años duros de la crisis, ahora sigue contribuyendo de forma sustancial al crecimiento y a la creación de empleo, consolidando un cambio estructural en nuestra dinámica económica caracterizada, hasta hoy, por el recurso al exterior sólo cuando se hundía la demanda interna.

Un máximo histórico de 22.306 millones de euros, el 2 por ciento del PIB, en nuestra balanza por cuenta corriente – el indicador que mide los ingresos y pagos al exterior por intercambio de mercancías, servicios, rentas y transferencias- que viene a reflejar cómo España está saliendo de la crisis con una composición del PIB equilibrado y robusto, que nos permite un cierto desendeudamiento externo y que es, además, el modelo típico de salida de la crisis de los países más desarrollados, ganando competitividad internacional para que el sector exterior tire de la producción.

Y lo más relevante de todo es que este récord exterior no es un hecho aislado, sino que viene a culminar cinco años ininterrumpidos de saldo positivo en nuestra balanza corriente,  o lo que es lo mismo, que la economía española lleva cinco años financiando al resto del mundo, algo que nunca había ocurrido desde el inicio de la serie histórica de la Comisión Europea en 1960.

La positiva evolución de las exportaciones, los continuos records en la llegada de turistas, la ganancia de competitividad, el desendeudamiento de las empresas y la mejora en los instrumentos de apoyo a las empresas como el seguro de crédito han sido factores decisivos en esta corrección de nuestro desequilibrio exterior, junto al Plan Estratégico de la Internacionalización de la Economía Española y la Ley de Apoyo a los Emprendedores y su Internacionalización de 2013 impulsados desde la Secretaría de Estado de Comercio, que han permitido aumentar y consolidar la base de nuestras empresas exportadoras, diversificar los mercados de destino de nuestros bienes y servicios, incrementar el valor añadido de las exportaciones y posicionar a España como plataforma de negocios e inversiones internacionales.

Como resaltaba recientemente un destacado dirigente empresarial, los puestos de trabajo que las empresas crean fuera de España son los que permiten mantener los empleos que tenemos dentro. Y los números, que como el algodón no engañan, muestran que en los años de la crisis han sido las empresas internacionalizadas, las grandes y las pequeñas, las que mejor han aguantado la recesión, han mantenido su negocio y las que no han destruido empleo.

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El transporte de mercancías augura un repunte del comercio vía precios

El estancamiento del comercio podría tocar a su fin. Los costes por atraque de mercancías en puertos internacionales empiezan a elevar tarifas.

 

El comercio internacional todavía no ha logrado sacudirse de la crisis financiera de 2008. Pero parece que está en condiciones de revertir la tendencia. El pasado ejercicio, apenas creció un 1,7%. Muy por debajo de la actividad económica global, que aumentó un 3,1%. Un escenario anómalo para una de las rúbricas del PIB global más dinamizadoras y con mayor peso específico porque, en coyunturas favorables, de ciclos de negocios alcistas, la tasa del comercio global ha llegado a triplicar, holgadamente, la ratio productiva del conjunto de las economías del planeta. Aun así, las razones que aducen tanto el Fondo Monetario Internacional (FMI), como la Organización Mundial del Comercio (OMC) están más que justificadas. La ralentización de los intercambios de mercancías ha sido propiciada por un elenco de fenómenos que van desde la irrupción de medidas proteccionistas, hasta el retroceso de las inversiones, pasando por la mayor influencia de los mercados emergentes en el tráfico de bienes y servicios, un aumento de músculo que no se traduce en incrementos de consumo dado el menor poder adquisitivo de sus ciudadanos respecto a la renta per cápita de las potencias industrializadas. Sin olvidar los efectos colaterales del tránsito de la economía china hacia un mercado más enfocado a la demanda interna, del encarecimiento de las materias primas o las restricciones crediticias a las empresas.

Sin embargo, el comercio ya emite señales de haber alcanzado un punto de inflexión. O, al menos, un súbito repunte de las expectativas. Porque los costes del transporte marítimo, el gran motor de la distribución de mercancías, han tomado una singladura alcista. Tanto en los puertos de países industrializados como en emergentes y en desarrollo. En China, por ejemplo, los indicadores que revelan la Shanghai Shipping Exchange muestran que el gigante asiático empieza a moverse. Los atraques y fletes son más caros, en términos interanuales, que al inicio de 2016. Todo un acicate, si se tiene en cuenta que el precio por las operaciones de carga y descarga de contenedores en puertos chinos ha disminuido más de un 40% desde su cota máxima, a mediados de 2012.

También sigue la senda del encarecimiento los intercambios de bienes en EEUU. Según datos de la Association of American Railroads, las caídas de ingresos por tránsito ferroviario de mercancías, que fueron una constante cada semana, de forma ininterrumpida, desde marzo de 2015, mutaron hacia tasas inflacionistas en octubre de 2016.

Al igual que el volumen de actividad entre EEUU y Asia. El número -y el precio- de contenedores (los llamados Twenty-Foot Equivalent Units o TEU en la jerga logística) también crecen desde noviembre pasado. En sintonía con los de Europa y América del Norte, tras marcar mínimos en marzo del pasado ejercicio. Y con indicadores de recaudación positivos y muy ilustrativos, por la intensidad de las estibas portuarias, en los países bálticos o Turquía, con un comercio muy diversificado. Todos ellos, marcando desde el último trimestre de 2016 alzas que, en economías como la británica o la estadounidense, ya se traducen en incremento de sus IPC.

Pero, ¿qué determina el precio del transporte marítimo? En líneas generales, incluye conceptos como el flete internacional (traslado de contenedores); el BAF o BUC (Bunker Adjustment Factor), recargo del combustible; la CAF (Currency Adjustment Factor), ajuste por tipo de cambio, por seguros de riesgo (Piracy Risk) en áreas como el Cuerno de África (Somalia), por atravesar canales, como el de Panamá o Suez, por congestión, si el transporte marítimo es a un puerto donde el tráfico es muy intenso o por EIS (Equipment Imbalance Surcharge), si el transporte se realiza a un destino muy poco habitual. Además de gastos propios de puertos. Entre otros, el THC (Terminal Handling Charge), de carga/descarga, T3 o tasas portuarias o de documentación; por ejemplo, todos los relacionados con la emisión del bill of lading o nota de embarque.

 

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¿Qué es el forfaiting?

En el ámbito del comercio exterior existen instrumentos financieros que permiten sortear las dificultades del corto plazo y reducir los riesgos de las operaciones. Uno de ellos es el forfaiting.

 

Muchas de las empresas que deciden internarse en el ámbito de las exportaciones puede sufrir dificultades a corto plazo (o, más concretamente, en el variable plazo de tiempo que transcurre entre la el inicio de las operaciones de venta y los cobros de las mismas). Este problema puede sortearse a través de la financiación.

 

El incremento de la actividad exportadora en España desde el inicio de la crisis (y, en muchos casos, como salvavidas frente a la misma) ha conllevado un aumento proporcional al incremento del uso de instrumentos para el comercio exterior, entre los que destaca el forfaiting.

 

Llamamos ‘forfaiting’ a una operación llevada a cabo en el ámbito del comercio exterior consistente en la adquisición por parte de una entidad financiera de obligaciones instrumentadas en efectos, créditos documentarios u otros documentos de pago.

 

Esta modalidad financiera se formaliza individualmente para cada contrato de exportación, permitiendo hacer efectivos de modo inmediato créditos y operaciones de pago diferido (tanto a medio como a largo plazo). Lo más habitual es que el plazo de estas operaciones oscile entre los 6 meses y los 5 años, siempre dependiendo del riesgo de la operación y de las condiciones del mercado.

 

Entre las ventajas del forfaiting que lo convierten en un instrumento atractivo para la comercialización exterior destacan la eliminación de riesgos (tanto de impago del deudor como de fluctuación de los tipos de interés y cambio) y su simplicidad (elimina gastos administrativos y los problemas derivados de la gestión de cobros, por no mencionar que la documentación necesaria es mínima).

¿Quiénes intervienen en una operación de forfaiting?

 

El forfaiting implica necesariamente a tres partes: la exportadora, la importadora y la entidad financiera.

 

  • Entidad financiera: Ésta actúa como forfaiter adquiriendo las obligaciones de pago (y asumiendo así el riesgo total de impago). A cambio, asume la gestión del cobro y a la hora de pagar al exportador el importe de la operación deduce del mismo las comisiones y los gastos de la misma. Uno de los requisitos fundamentales para la contratación de un forfaiting es contar con una entidad que asuma subsidiariamente el riesgo (este papel, en España, suele realizarlo CESCE, que cuentan con el respaldo del Estado).
  • Exportadora: Para la entidad exportadora, el forfaiting es un modo de asegurarse el cobro trasladando todos los riesgos a la entidad financiera (aceptando como contraprestación no recibir el importe total de la misma). Además, queda protegido de cualquier acción legal de regreso, por lo que en caso de impago el fortaiter se ve obligado a intentar cobrar del importador o ejecutar los avales y garantías si los hubiera).
  • Importadora: La clasificación de solvencia que el forfaiter realiza a la entidad importadora será lo que determine la exigencia o no de avales (o de otras garantías bancarias) a bancos del país del importador. Para éste, una operación de forfaiting le ofrece la opción de ajustar los pagos a sus previsiones de ingresos, y le proporciona acceso a la financiación a medio y largo plazo, que no siempre será de fácil acceso en su mercado local.

 

El forfaiting a nivel internacional

 

Existe una Asociación Internacional de Comercio y Forfaiting (ITFA) que agrupa a instituciones financieras, patronales e intermediarios de este ámbito, con la comisión de actuar como lobby a la hora de que las instituciones públicas establezcan normativas que afecten a sus miembros, así como la de facilitar la expansión de este instrumento financiero en los mercados emergentes.

 

Imagen: Wikipedia.

Asunción presidencial de Mauricio Macri. Buenos Aires, 10 de diciembre de 2015. FOTO DANIEL JAYO/LA NACION

Argentina exhibe su mejor cara en España

El presidente de la República Argentina, Mauricio Macri, se encuentra estos días protagonizando una visita de Estado a España de claro tinte empresarial. No es ningún secreto que Macri está particularmente interesado en que las empresas de nuestro país recuperen la confianza en aquel mercado después de más de una década a en la que, con los Kirchner en el poder, nuestro sector privado vivió en una incesante angustia. Un periodo de tensiones que estuvo marcado por dos episodios: la nacionalización de Aerolíneas Argentinas, propiedad de la española Marsans, en el año 2009; y el proceso similar sufrido en 2012 por Respol con su filial YPF.

 

Macri, que lleva en el poder desde diciembre de 2015, está implementando una potente batería de medidas liberalizadoras encaminadas a abrir su país al exterior -con fuerte contestación social, por cierto- que, en principio, favorecen el comercio internacional con un país que cuenta con 43 millones de habitantes y espera crecer, este año, un 3,5%. Y espera que España aumente su apuesta por un Estado con el que comparte idioma y, por cierto, grandes lazos históricos y culturales. Tanto es así que, como prueba de esa estrecha relación, la inversión de nuestras compañías en aquel mercado ha venido superando de largo los 6.000 millones de euros anuales, incluso en aquel fatídico 2012 en el que Cristina Fernández de Kirchner declaró “de utilidad pública sujeta a expropiación” el 51% de las acciones del negocio argentino de Repsol YPF.

 

Hoy por hoy, la liberación de las restricciones comerciales que se está produciendo gradualmente con el cambio de Gobierno ofrece oportunidades en todos los sectores, si bien sigue siendo recomendable que el exportador e inversor se proteja, bien a través de socios locales que conozcan muy bien la legislación, o bien a través de herramientas más próximas como los seguros de crédito a la exportación y la inversión. Entre los más destacados -y promocionados por la propia delegación argentina estos días- figuran automoción, maquinaria agrícola, ganadería, agroindustria, industria alimentaria, química, petroquímica, equipos para la minería y tecnologías de la información y la comunicación (TIC).

 

La patronal CEOE, que está auspiciando numerosos encuentros entre 800 empresarios de ambos países, asegura igualmente que también hay oportunidades en sectores de importante demanda, como son transporte e infraestructuras viarias, energías renovables, construcción, gestión de residuos urbanos y bienes de equipo. Además, otras actividades presentan un interesante potencial todavía por desarrollar, como las energías renovables (impulsadas por la Administración), petróleo (importantes yacimientos de crudo y gas), biotecnológico o turismo (con grandes posibilidades aún por explotar).

 

Paliar el deterioro

España llegó a ser el primer inversor mundial en Argentina, pero las expropiaciones dieron al traste con esa condición. De ahí que Macri necesite, en su proceso de cambio, de la confianza de nuestras grandes multinacionales -allí están Telefónica, BBVA, Gas Natural y muchas otras-, pero también de nuestras pymes. En su histórica comparecencia en el Congreso ha remarcado que “son años de intercambio. Tenemos por delante muchísimas cosas en conjunto”. El mandatario se felicitó por las buenas relaciones entre España y Argentina y apostó por que ambos países continúen profundizando en su “alianza estratégica”. Pero también instó a que España y Argentina sigan teniendo un “rol protagónico” en las negociaciones que están manteniendo Mercosur y la UE con vistas a firmar un Tratado de Libre Comercio.

 

Por último, Macri pidió a las compañías españolas que ya tienen presencia en Argentina a que, “en esta etapa de estabilidad macroeconómica”, profundicen en su actividad y “atraigan” a nuevas compañías a participar en el proyecto del nuevo Gobierno, que es “crecer, crear empleo de calidad y reducir la pobreza”.

El potencial comercial entre España y aquel país es mucho mayor al que vienen exhibiendo en los últimos años. Así, en 2015, las exportaciones españolas a Argentina alcanzaron los 1.318 millones (somos su duodécimo proveedor de una lista que encabeza Brasil), mientras que las importaciones tocaron los 1.376 millones.

 

Los productos que más exporta España al mercado argentino son, según datos del Ministerio de Economía y Competitividad, equipos y componentes de automoción, material eléctrico, materias primas y semi manufacturas de plástico, productos farmaquímicos y automóviles. También destacan los productos siderúrgicos y los productos editoriales y de perfumería. Por su parte, los productos que España compra más a Argentina (2016) son residuos de la industria agroalimentaria, moluscos y crustáceos congelados, frutos cítricos frescos, cobre y sus aleaciones, pescado y productos de química orgánica.