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India se sube al tren de la digitalización

Dehli cambia su patrón económico tras rubricar el mayor vigor del último lustro y encaramarse al G-7. Su reto es catapultar con innovación su PIB en la próxima década.

Impulsada por las fuertes presiones demográficas, el Gobierno de Narendra Modi, ha venido forjando un cambio de patrón de crecimiento que tiene a la revolución digital por bandera. La hoja de ruta de la estrategia económica del último lustro, periodo que coincide con la presidencia de Modi, ha tenido dos características básicas. Una decidida agenda reformista, por un lado, y una clara apuesta por la globalización, en segundo término. Así lo atestigua una nota de mercado del banco de inversión Morgan Stanley que, además, achaca el éxito de esta táctica oficial a dos focos de actuación política preponderante: el avance hacia la digitalización y la renovación del, hasta ahora, arcaico sistema fiscal del país, propenso al fraude y a la no declaración de los ingresos ni de los bienes patrimoniales.

“El país ya viene de una fuerte trayectoria de prosperidad, pero la digitalización pone a India en una senda de crecimiento de su PIB nominal de dobles dígitos en precios actuales del dólar en los mercados, durante el próximo decenio”, cree Anil Agarwal, jefe de Investigación Financiera para Asia de Morgan Stanley. “El desafío digital ofrece una oportunidad multibillonaria” a la tercera economía asiática, dice. Un punto de inflexión que ya ha comenzado pero que, según los expertos de este banco de inversión, tiene 2018 como catapulta inversora. Porque el consenso del mercado sitúa a India como el tercer PIB global en 2027, con más de 6 billones de dólares. La modernización financiera, el impulso consumista, la fiebre inversora y el salto hacia nuevos modelos de negocio a través de plataformas tecnológicas están detrás de este salto hacia la exploración de los mercados globales. Con la digitalización por bandera. Las empresas indias son ya las más beneficiadas de este proceso de transformación oficial. Se han diversificado, han ganado tamaño y mercados y se han hecho multinacionales. En gran medida, por el e-commerce y los nuevos modelos de comercialización.

El pistoletazo de salida de la revolución digital en India se produjo en 2010 con la puesta en marcha del denominado Programa Aadhaar que, entre otros avances, creó una tarjeta de identificación personal, de doce dígitos, que verifica a cada persona por la huella dactilar o el iris ocular. La práctica totalidad de los 1.300 millones de habitantes del país ya están registrados y disponen de este carnet de identidad. Sólo con este instrumento, las transacciones financieras en India se han disparado. No sólo a través de las tarjetas de débito, también de las de crédito y de los contratos de móviles. En conjunto, India ha creado un clima idóneo para emprender y desarrollar los negocios. Sólo en 2014 se abrieron 285 millones de nuevas cuentas bancarias en el país. Y el 59% de todas las transacciones se hicieron digitalmente. Igual que casi la tercera parte de los negocios utilizaron herramientas 4.0 de la llamada Cuarta Revolución Industrial. Y el proceso se ha acelerado desde entonces.

El boom tecnológico, además, también ha calado. En India hay alrededor de 800 millones de móviles y más de 430 millones de personas, la tercera parte de la población, tienen acceso a la Red. “Creemos que la conexión a Internet se duplicará en el próximo decenio hasta alcanzar los 915 millones de habitantes en 2026”, afirma Ridhman Desai, responsable de la I+D+i india. En un contexto en el que el Gobierno de Nueva Dehli está promocionando los pagos digitales y las transacciones on line. Es decir, incentivando, incluso, la superación de los pagos electrónicos. “Esperamos incorporar a nuestro entramado productivo la digitalización bancaria con mayor rapidez que las potencias industrializadas y el resto de mercados emergentes”, explica Desai. Entre otras cuestiones, para integrar a los millennials a los ámbitos profesionales más avanzados a la mayor celeridad, de forma que eleven los niveles de gasto y consumo con rentas y salarios.

Los gastos de consumo personal a través de redes digitales apenas suponen el 8%. Pero, en los cálculos del Ejecutivo de Modi, se espera que salte hasta el 36% en 2027. En este reto, compañías como UPI, Mobile Wallets o Rupay Cards, con especial predicamento y fidelización en la generación de millennials, podrían hacer crecer sus beneficios en dobles dígitos a lo largo de los próximos ejercicios económicos.

En esta estrategia también cuenta con un papel preponderante la mejora del sistema impositivo. No sólo por su concepción más moderna, su confección más acorde al tipo de negocios globales y a las nuevas normas encaminadas a reducir el fraude y facilitar la repatriación de beneficios desde el exterior. También y, sobre todo, porque instaura el pago on line de tributos. En todas sus modalidades fiscales, en todos sus estados y sobre todos los objetos impositivos. En uno de los países con una menor ratio de ingresos en relación al PIB y un elevado déficit presupuestario que, en numerosas ocasiones, ha ahuyentado al capital foráneo en el pasado reciente.

De forma gráfica, el giro reformista en la India ha dejado atrás un sistema fiscal decimonónico y ha traído un modelo uniforme y homogéneo y completamente digitalizado. “El GST, que así se denomina, altera completamente las normas operativas del Tesoro indio, pero otorga a las arcas del país una gestión moderna y rigurosa del cobro de impuestos”, dice Derrick Kam, economista de prestigio que califica la reforma de “la más importante y eficiente desde la década de 1990”. Con él “se amplía considerablemente la recaudación neta e impulsa la digitalización bancaria”. La combinación de presión demográfica, digitalización y reforma fiscal ha generado la atmósfera idónea para el desarrollo de uno de los mercados más atractivos a la inversión en la actualidad, con un potencial de retorno de beneficios del 24% en el próximo lustro, según Morgan Stanley.

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China gana peso estratégico e inversor en América Latina

Pekín ha desplegado 192.000 millones de dólares a modernizar las infraestructuras en el hemisferio sur americano, donde sus inversiones han creado 1,8 millones empleos.

 

China se ha instalado cómodamente en América Latina

Aterrizó con flujos de capital puntuales, en 2006, casi sin dejar rastro – como una mano invisible, llegó a decirse desde el Departamento de Desarrollo de la OCDE – para establecer alianzas geoestratégicas con países del hemisferio sur americano. Esencialmente, financiación de infraestructuras a cambio de acceso a las gigantescas fuentes de materias primas de la región, esenciales para garantizar el fulgurante abastecimiento de la segunda economía del planeta. Más de diez años después, el despliegue geoestratégico de Pekín en la región ofrece números asombrosos. Uno de ellos es el que dejó la Comisión Nacional para la Reforma y el Desarrollo (NDRC), el banco chino de inversiones en el exterior, a finales del pasado año: las empresas del gigante asiático llevan desplegados, con los pertinentes avales del Gobierno, más de 192.000 millones de dólares en proyectos de construcción de infraestructuras, desde puertos, aeropuertos, carreteras, líneas ferroviarias, oleoductos y gaseoductos o redes eléctricas o de otros servicios públicos. El equivalente al tamaño de la economía portuguesa o vietnamita.

El dato, revelado en un foro de inversiones en el exterior, centrado en América Latina por uno de los responsables de la NDRC, Li Xiaoyan, nombró la lista corta de socios que recibirán mayores inyecciones de capital chino en los próximos ejercicios: Brasil, Perú, Ecuador, Jamaica, Panamá y Ecuador. Además de los 31.000 millones de dólares de inversiones directas no financieras -las que realizan las empresas, sin acuerdos bilaterales con entidades bancarias- en 2016, último año contabilizado.

Por si fuera poco, otra organización mundial, la del Trabajo (OIT), ha puesto cifra también a los empleos que las inversiones chinas han generado desde 1990 hasta 2016. Al menos, 1,8 millones de empleos netos; es decir, directos. Como resultado de su estrategia de comercio, inversión y planes de infraestructuras. El estudio, según el director regional para América Latina de la OIT, José Manuel Salazar, supone el 4% del total de nuevos puestos de trabajo creados durante ese periodo. “Las oportunidades que ha abierto China en la región no sólo son económicas, sino que se trasladan al ámbito socio-laboral”, lo que pone “en perspectiva la profundidad y solidez de las relaciones políticas y comerciales de Pekín”. La presencia de sus firmas “ha sido muy activa en los últimos ejercicios”. Y tiene visos de que “seguirá siendo así en los años venideros”, afirma Salazar.

El informe, firmado por los investigadores Enrique Dussel Peters y Ariel Armony, refleja que los lazos “han ido dinamizándose” con el paso del tiempo y que los flujos comerciales y de capital “han ganado en complejidad y sofisticación”. América Latina ha pasado de representar menos del 1% del comercio chino en 1992 a convertir a la segunda economía del planeta en el segundo socio comercial de la región. Y lo que resulta más sorprendente, América Latina no ha dejado pasar la oportunidad de exigir reciprocidad y se ha erigido en el cuarto suministrador de bienes y servicios en China. De forma desglosada, la OIT asegura que, entre 1995 y 2011, el comercio generó 1,15 millones de empleos (especialmente en Argentina, Brasil, Chile y México); entre 2003 y 2016, los flujos de inversiones, que totalizaron más de 120.000 millones de dólares en 271 grandes operaciones, lograron otros 260.000 puestos de trabajo, mientras que entre 2005 y 2016, los proyectos de infraestructuras con la imagen de marca China crearon otros 350.000 aumentos de plantillas.

China es, según la Unctad, la agencia de Naciones Unidas para el Comercio y el Desarrollo, la tercera mayor potencia inversora mundial. Sólo por detrás de EEUU y Japón. Sus inversiones en América Latina han permanecido estables desde 2010, ejercicio del gran desembarco de firmas chinas en la zona, lo cual es altamente positivo teniendo en cuenta la contracción de capitales que se ha producido tras la crisis financiera de 2008, señala la Cepal, su institución hermana para el análisis económico en América Latina. Aunque este organismo alerta de que la gran señal de alarma para el futuro es el excesivo endeudamiento del sector privado chino de los últimos años. El pasado ejercicio, las ventas al gigante asiático crecieron un 23%, trece puntos por encima del repunte de las exportaciones de la región en todo el mundo, anuncia la Cepal.

En esta exhibición de músculo inversor, financiero y comercial también ha jugado un papel clave la retirada de EEUU de su llamado Patio Trasero; no sólo por la pérdida de respaldo político de la Administración Trump, sino por la interrupción de los pactos comerciales bilaterales que la Casa Blanca ha firmado o prorrogado en los últimos años con países del Hemisferio Sur o por la decisión de rescindir uniones aduaneras como el Nafta. Todo ello contribuye de forma directa a la pretensión del presidente chino, Xi Jinping, de duplicar el comercio bilateral con la región, en 2025, hasta alcanzar el medio billón de dólares (casi la mitad del PIB español). E incrementar, desde los 85.000 millones de dólares actuales, hasta los 250.000 millones, las inversiones chinas en América Latina.

De hecho, sus dos principales brazos armados financieros -el Banco de Desarrollo de China y el Banco de Exportaciones e Importaciones- ya otorgan más créditos a la región que el Banco Mundial, el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) y la Corporación Andina de Desarrollo (CAF) juntos. Por si fuera poco, Pekín tiene formalizados con países latinoamericanos fondos de inversión multilaterales y empresas como JAC Motors, acaban de redoblar su capital en México con 212 millones de dólares (para su planta de Hidalgo), con la que esperan crear 5.500 puestos de trabajo. Muchos de los que el presidente de EEUU trata de destruir con la amenaza a sus multinacionales de la automoción para que salgan de México y vuelvan a reconstruir Detroit.

Pekín, además, ofrece una perita en dulce a sus socios latinoamericanos

Les cita en un lugar preferente, dentro de su recién publicada estrategia estatal, para subirse al carro comercial e inversor de la Nueva Ruta de la Seda, que pone en liza 110.000 millones de dólares de las arcas estatales chinas para que el Belt and Road, su nomenclatura, desarrolle billonarios planes de infraestructuras rodadas, ferroviarias y marítimas e incentive los flujos inversores y comerciales. En la raíz de este proyecto, que tiene la firma personal de Jinping, está en juego la pretendida renovación de la imagen de Pekín como actor global y detractor del proteccionismo que auspicia en actual inquilino de la Casa Blanca.

Después de meses de retórica sobre este plan, el Gobierno chino ha puesto negro sobre blanco la “conveniencia” de que inversores de América Latina “puedan beneficiarse de este colosal proyecto”. Eso sí, dejando claro varios borrones en su reciente despliegue inversor en la región. Porque también advierte de los riesgos de sus intereses en Venezuela, de la incertidumbre de algunos proyectos en Perú y de varias reformas que perjudican al retorno de sus beneficios en ciertos países del Caribe. Aunque manifestando, por un lado, “la clara intención” de Pekín de “seguir consolidando sus inversiones” en sus socios americanos y constatando, por otro, que ya ha emprendido su prometido despliegue de fondos para inversiones exteriores, que pasará de los 6,4 billones de dólares actuales, a los 20 billones en 2020.

Una parte substancial de este suculento pastel -asegura su estrategia oficial- se destinará a mercados con los que tenga formalizados memorándums de entendimiento; es decir, tratados que preserven los intereses de China. Y cita el Programa de Alianza de Inversiones con Brasil, de coordinación de capitales financieros para el sector del transporte y las infraestructuras en la mayor economía latinoamericana. O el suscrito con el presidente argentino Mauricio Macri para restaurar la confianza inversora tras años de aislacionismo del país sudamericano en las plazas internacionales a cuenta de los impagos de su servicio de deuda. Sin olvidar la apertura al capital foráneo en México; en concreto, en sectores como las telecomunicaciones o el energético, de especial predilección en las carteras de negocios de las empresas chinas.

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Las pymes reciben apoyo en Cámaras de Comercio para salir al exterior

Este organismo impulsó la internacionalización de cerca de 3.800 pymes, invirtiendo en ello un presupuesto de 23 millones de euros, de los cuales una parte ha sido cofinanciada por el Fondo Europeo de Desarrollo Regional (FEDER).

 

Uno de los organismos que pone en marcha interesantes programas de internacionalización de empresas es la Cámara de Comercio de España. Según los últimos datos presentados, en 2017 impulsó el salto de casi 3.800 pymes y apoyó su actividad exportadora con un presupuesto de unos 23 millones de euros, de los cuales una parte ha sido cofinanciada por el Fondo Europeo de Desarrollo Regional (FEDER).

Pero, ¿cuáles son los principales programas de promoción internacional que ofrece la Cámara de España? En asesoresdepymes.com os dejamos un compendio:

  • Xpande: Está dirigido a empresas que se inician en la exportación. En 2017 trabajó con 362 pymes que recibieron asesoramiento individualizado para elaborar su plan de internacionalización. Éste se pone en marcha en una segunda fase del programa. En ese momento la empresa recibe una ayuda económica de hasta un 80% para inversiones máximas de 9.000 euros (o de 15.000 en el caso de Andalucía).Los mercados elegidos como destino de exportación fueron Alemania, Francia, Portugal, Reino Unido, Países Bajos, Suecia y Suiza, más cercanos y accesibles para las empresas que se inician en la internacionalización. Los países asiáticos, como China y Japón, e iberoamericanos, como Colombia y República Dominicana, a pesar de que presentan mayores dificultades, son otros de los destinos más seleccionados.

    En cuanto a los sectores más propensos a dar el salto al exterior fueron el agroalimentario (30% de las pymes que se acogieron al programa), servicios (25%), bienes de consumo (20%) y sector industrial (15%).

 

  • Xpande Digital: A él se acogieron unas 360 pymes en 2017. Está encaminado a potenciar el marketing digital de las empresas para mejorar su posicionamiento online en mercados internacionales. En una primera fase, los técnicos de las cámaras de comercio analizan la situación de la empresa y su posicionamiento respecto a la competencia.Una vez realizado este análisis, los expertos camerales diseñan el plan digital para el mercado objetivo elegido y se lleva a cabo la implantación del plan con subvenciones de hasta un 80% (según la Comunidad Autónoma) para inversiones máximas de 4.000 euros.

 

  • Programa Internacional de Promoción (PIP): Gracias a él, en 2017 se llevaron a cabo un total de 467 actuaciones de apoyo a la internacionalización de las empresas, a través de la red territorial de cámaras. En concreto fueron 252 acciones de promoción, 201 actividades de sensibilización e información y 14 actuaciones especiales de interés para las pymes.Las misiones comerciales directas fueron el instrumento más valorado por las empresas y en concreto en el periodo analizado se programaron un total de 133 misiones; la visita a ferias internacionales se sitúa en segundo lugar en cuanto a preferencias y se organizaron un total de 86 visitas.

    Por zonas geográficas, la Unión Europea fue la que recibió más actuaciones con un total de 83 misiones comerciales directas. En segundo puesto se situó África, donde se organizaron 32 actividades de promoción, y en tercera posición se situó Asia.

 

  • Subcontratación Industrial: Cerca de 1.300 empresas subcontratistas contaron con la ayuda de la Cámara de Comercio de España para prestar sus servicios en mercados exteriores en 2017. Estas empresas pertenecen a sectores de actividad como fundición, transformación metálica, mecanización – ingeniería metálica, plásticos, caucho, matrices, moldes y modelos, transformación metálica, recubrimientos superficiales, electrónica o química.Este programa incluye a las empresas que se acogen a él en un directorio con más de 3.000 empresas subcontratistas que pone en contacto a ambas partes. Además, a lo largo del año organiza conjuntamente con ICEX España Exportación e Inversiones diversas ferias de subcontratación en regiones estratégicas. Las próximas en celebrarse serán Esef 2018, en Utrech (Países Bajos) del 20 al 23 de marzo, y Midest 2018, en París (Francia) del 27 al 30 de marzo.
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La libra es la moneda más sobrevalorada

El salto en la cotización de la libra contrasta con las dificultades del dólar por ganar peso en el mercado, el deseo del Tesoro americano.

 

No sólo Goldman Sachs señala a la divisa británica como la más sobrevalorada de las potencias industrializadas. También el banco suizo UBS lo considera así. En su 2018 Markets Outlook, sus analistas argumentan que la libra permanecerá un 19% por encima de su valor real del mercado mientras persistan las negociaciones sobre el Brexit. “Empleamos un modelo FEER de análisis y predicción con las monedas del G-10 a largo plazo, y creemos firmemente que la libra continúa siendo demasiado cara”, escriben Yianos Kontopolous y Themos Fiotakis en una reciente nota del banco de inversión. En la que advierten de que su rally alcista ha propiciado un mayor desequilibrio en la balanza de pagos de la sexta economía del planeta y pese a que su cotización ha descendido más de un 10% desde el referéndum del Brexit.

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Las otras dos monedas que siguen la estela de sobrevaloración, según los análisis de UBS, son el dólar canadiense y el franco suizo. Aunque a cinco y trece puntos de distancia de la libra. Hecho que podría conducir a una “inquietante pérdida de cotización” si el Gobierno de Theresa May insiste en acometer reformas estructurales, como ha prometido en varias ocasiones, con objeto de equilibrar su déficit por cuenta corriente o las negociaciones sobre el Brexit toman un rumbo que aleje a Londres de un acuerdo blando. Los riesgos son palpables y, además, complejos de manejar, alertan en UBS.

El mercado del cambio

El baile de monedas es una constante en los mercados cambiarios en los últimos meses. Sobre todo, tras el cambio de política, hacia un dólar fuerte, que marcó la mayor parte de la historia económica del siglo pasado y determinó la hegemonía incuestionable del billete verde en todo el mundo- y que pretende instaurar, desde el inicio de su andadura, la Administración Trump. A pesar de que su andadura, desde entonces, ha sido más bien modesta. Hasta el punto de que las declaraciones del titular del Tesoro, Steven Mnuchin, insistan en los últimos meses en que “un dólar débil es bueno para los intereses comerciales” de la mayor economía del planeta. Durante el trienio 2014-2016, el dólar repuntó su valor un 25%. Apreciación impulsada por el despegue de la actividad tras la crisis, el más vertical de todas las potencias industrializadas, pero que se vio frenada por la pérdida de vigor del PIB. Hasta el punto de perder más de la mitad del repunte de su valor.

La doble rebaja fiscal

De ahí que el Gobierno de Donald Trump confíe en la doble rebaja fiscal (en renta y sociedades) y en la claridad del nuevo Código Fiscal, que también contempla deducciones y exenciones para repatriar beneficios de grandes corporaciones norteamericanas en el exterior, como recetas que insuflen ánimo a la cotización del dólar este año. Eso sí, a expensas de que la Reserva Federal logre amortiguar la esperada presión inflacionista de esta medida tributaria y contenga, con tipos de interés al alza, el calentamiento de la economía en ejercicios venideros.

En medio de esta batalla cambiaria, el euro ha salido fortalecido. La mejoría de la coyuntura es palpable: crece al mayor ritmo desde la crisis y sin señales inflacionistas. Un círculo virtuoso que, para ciertos analistas, es idóneo para acometer las reformas estructurales que necesita el euro en su objetivo de consolidar su futuro. Precisamente los avances de integración que sopesan en estos meses los dirigentes del eje franco-alemán. Lo cierto es que, tras años de inestabilidad en los mercados, la moneda europea ha ganado atractivo entre los inversores, en medio de una nueva oleada de riesgos sobre los activos. “El euro está ganando adeptos como valor para poner el dinero”, explican desde ING Groep NV. “Es la elección más certera a medio plazo de inversores habituales de los mercados”; en especial, por “la calma política y la fortaleza del ciclo de negocio en Europa”. La divisa europea se ha instalado cómodamente por encima de los 1,17 dólares por unidad desde el inicio del año. Y las perspectivas hablan de un cambio a 1,22 dólares en 2018 y a 1,25 en 2019. Con la economía concluyendo el ejercicio en tasas de dinamismo del 2,2% y con los precios por debajo del límite del 2% que determina el mandato estatutario del BCE.

El euro y su fortaleza

Precisamente la fortaleza del euro repercute en la debilidad del dólar que perderá terreno no sólo frente a la moneda europea, que sigue restando peso hegemónico al billete verde, sino también respecto a casi el resto de las principales divisas, según el Indicador Bloomberg del Mercado Cambiario, tanto de potencias industrializadas como de mercados emergentes.

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Incluso en relación al rand sudafricano, la divisa que más valor perdió en 2017, y la única que se devaluó, en el conjunto del año pasado, con el dólar. Esencialmente, por las crisis política e institucional del presidente Jacob Zuma y la errática gestión de su ministro de Finanzas, Pravin Gordhan, a quien los inversores responsabilizan de la indisciplina fiscal de la mayor economía africana.

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El mercado no descarta otro referéndum sobre el Brexit a medio plazo

No es la predicción con más opciones. Pero bancos de inversión como el japonés Nomura le otorgan un 25% de posibilidades. Los socios de la UE se ponen en guardia.

El Brexit y sus efectos

¿Está a salvo el retorno de la plena soberanía nacional a Reino Unido? A juzgar por ciertas tesis en el panorama político y empresarial británico -por supuesto, sin desmerecer la acción de varios y poderosos colectivos sociales- y por las voces que, desde las instituciones comunitarias, siguen reclamando a Londres una reconsideración de su decisión de abandonar la UE, las espadas están aún en alto. Analistas del servicio de estudios del banco de inversión japonés Nomura conceden un 25% de posibilidades a la convocatoria de un segundo referéndum. En cuyo caso, la libra, la moneda más sobrevalorada para Goldman Sachs, podría recuperar la barrera de los 1,40 dólares que alcanzó en la fecha de la consulta popular, en junio de 2016. En la actualidad, la moneda del Reino Unido se sitúa entre un 4% y un 5% por debajo de ese nivel.

El Brexit pierde seguidores

El diagnóstico de ciertas predicciones del mercado coincide, sobre todo, con una corriente que reconoce una repentina pérdida de fe en el Brexit y que ha calado, incluso, en uno de sus más fervientes profetas, el ex líder del UKIP, Nigel Farage. En su opinión, dijo hace escasas fechas, no existen razones para la salida de Reino Unido. A tenor del curso de las negociaciones bilaterales entre Londres y Bruselas y la cuantía del divorcio legal. Circunstancia que daría alas al laborismo de Jeremy Corbyn, partidario, junto los ex premiers Tony Blair y Gordon Brown de que Downing Street plantee de nuevo una cita con las urnas. Incluso varios correligionarios de David Cameron, el antecesor tory en el Gobierno del país, que dejó las riendas de su formación y del gabinete a Theresa May para que bregara con las consecuencias del Brexit. “Podría haber alcanzado la idea de apoyar un segundo referéndum sobre la pertenencia o no a la UE”, dijo Farage.

¿Una nueva consulta?

Los analistas de Nomura en Reino Unido, dirigidos por George Buckely, sugieren que la opción de una futura convocatoria a la ciudadanía británica en torno a esta cuestión, “daría bastantes posibilidades” al no al Brexit, dado los sondeos demoscópicos que circulan en la actualidad.

La previsión de Nomura surge inmediatamente después de las palabras del antiguo dirigente del nacionalista UKIP, de las que -afirma- “elevan las perspectivas favorables” a un referéndum en el transcurso de éste o el próximo año y a unos “nuevos enfoques de mercado”, entre los que destaca la revalorización de la libra.

Brexit “lo más cerca posible”

Precisamente la divisa británica evoluciona en niveles altos de intercambio respecto al dólar y al euro. En concreto, se ha instalado en torno a los 1,36 libras por cada billete verde americano. Sobre todo, desde que, a finales de año, dos ministros de Finanzas de la zona del euro, el español Luis de Guindos y el holandés Wopke Hoekstra, sustituto de quien ha sido míster euro, Jeroen Dijsselbloem, durante el último lustro, reconocieran que trabajarían codo con codo para tratar de consumar un Brexit blando, más favorable a los intereses económico-comerciales de ambos países que una ruptura drástica entre Londres y Bruselas. En principal objetivo de su estrategia, dijeron, era que Reino Unido permaneciera “lo más cerca posible” del mercado interior y de las instituciones comunitarias. Es decir, evitar un cataclismo.

La postura coincidente de Hoekstra y Guindos en una de las últimas reuniones del Eurogrupo de 2017 también hizo sonar las alarmas de una inminente convocatoria de referéndum. Aunque ambos se apresuraron también a ofrecer todo su apoyo a Michel Barnier, el negociador europeo sobre el Brexit, al que se ha unido, como asesor, Peter Mendelson, ex comisario de Comercio y uno de los ideólogos de la Tercera Vía del laborismo británico de Blair y Gordon.

Acuerdo de libre comercio

Reino Unido desea un acuerdo de libre comercio urgente (y previo) al armisticio con la UE. Pero Barnier prefiere que lleguen a buen puerto las negociaciones sobre el divorcio amistoso -que incluye el montante definitivo de indemnización de la salida británica, de varias decenas de miles de millones de euros- antes de hablar de lazos de entendimiento post-Brexit. Entre ellos, el mapa comercial que pudiera tejer Londres con Europa para acceder a su mercado interior, donde su sector privado tiene innumerables intereses, y otras latitudes del planeta, con las que competiría con la UE.

El Brexit y la inmigración

Por otro lado, Barnier también ha dejado claro su parecer sobre que la intención de Londres de restringir los flujos de inmigrantes desde Europa rompe con el principio de legalidad sobre libre circulación de personas que contemplan los estatutos comunitarios. Es otro de los asuntos espinosos. Y Holanda, que comparte costa y mantiene una alta intensidad comercial y portuaria con Reino Unido, y España, que acoge varias decenas de miles de turistas británicos cada año y lugar en el que residen todo el año un censo importante de pensionistas, son claramente partidarios de una salida negociada y blanda para Reino Unido. En el caso español, además, porque mantiene abierto el conflicto sobre Gibraltar.

Daños colaterales en Europa

Otro informe de mercado, en este caso el del banco de inversión Jefferies, suscrito por David Owen y Marchel Alexandrovich, dos de sus economistas de cabecera, ahonda en el inevitable impacto que el Brexit tendrá sobre las economías europeas. En caso, lógicamente, de que finalmente no haya un segundo referéndum revocatorio. De su diagnóstico convienen en citar a Irlanda como el mercado más afectado, con ondas expansivas de especial actividad sísmica en Alemania y Holanda. Entre otros. Sobre todo, como consecuencia de la incertidumbre sobre los negocios. Un efecto que retraería la inversión empresarial, retrasaría decisiones de gasto entre los consumidores y las familias y que generaría tensiones inflacionistas en Reino Unido, que es, quizás, el mercado industrializado con mayores tasas de repunte del IPC, lo que ha llevado al Banco de Inglaterra a subir tipos de interés. La debilidad de la libra, de producirse el pacto final, también acarrearía consecuencias financieras a las islas.

Un cuadro diagnóstico de su estudio, para el que han usado un complejo análisis económico con instrumentos de Big Data, ilustra el impacto en términos de pérdidas económicas que se reflejan en el PIB, si finalmente hubiera un Brexit duro. Con daños drásticos en los intercambios de bienes y servicios, fugas de bancos y empresas y pérdidas de empleos y oportunidades de negocio.

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“El Brexit duro tendrá sus orígenes sísmicos sobre Reino Unido e Irlanda, sobre cuyos mercados descargará sus mayores efectos; pero también sobre Alemania, donde se apreciará la mayor de las virulencias dentro del continente, así como en Holanda y Bélgica”, dice la nota de mercado. En la misma, se señala a Italia y España como escenarios más benévolos a la hora de afrontar un divorcio sin entente cordiale.

El informe confidencial del Gobierno de May

Filtrado hace unas fechas, reconoce que la salida de la UE perjudicará a la economía británica, sea cual sea el acuerdo. Lectura que deja a la primera ministra en una situación de mayor debilidad, cuando empieza a calar entre la opinión pública la sensación de incapacidad en el seno del Ejecutivo para definir la relación futura con Europa. En medio de crecientes críticas en el Partido Conservador. El análisis, sin embargo, comparte la tesis del ministro de Finanzas, Philip Hammond, de una salida negociada y blanda, pese a que es también objeto del linchamiento político por parte del sector euroescéptico de su formación.

En sus deliberaciones, signadas en enero pasado, contempla los tres escenarios factibles. Y en todos ellos, el PIB británico de los próximos 15 años sería más reducido del que registraría Reino Unido si continuara en el club comunitario. El peor de los tres, es el de la ausencia de acuerdo, que traería consigo la imposición de las normas generales de la OMC para sus intercambios de comercio y que retraería la actividad británica un 8%. El intermedio, con acuerdo comercial con la UE, restaría un 5% el crecimiento de la economía. Mientras que el Brexit suave, que implicaría el acceso de Reino Unido al Espacio Económico Europeo, mermaría un 2% el dinamismo.

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El seguro de transporte, vital para el traslado de mercancías

Son numerosas las compañías que hay en España que basan su negocio en la exportación e importación de mercancías. Para llevar a cabo esta actividad, en muchas ocasiones se hace necesario contar con una póliza que cubra el traslado y presentar el certificado de seguro de transporte.

Para aquellas empresas cuyo negocio se basa en la exportación y/o importación de productos es imprescindible contar con un buen seguro de transporte que cubra los riesgos derivados del traslado de la mercancía y de la modalidad de entrega acordada. Para su contratación, es determinante definir los métodos de traslado que se van a emplear, incluyendo los de carga y descarga.

Los más básicos suelen ofrecer cobertura por robo y por rotura, y adicionalmente pueden contratarse clausulas inglesas (para asegurar embarcaciones), servicios de protección de marca, de bienes a temperatura controlada, de mercancías frágiles y de maquinaria. Por regla general, el retraso en la entrega no quedaría cubierto por éste, aunque sí por el de responsabilidad del porteador.

El certificado de seguro de transporte debe estar siempre presente en la mente del empresario a la hora de llevar a cabo cualquier transacción de este tipo. Este documento indica el tipo y el importe de la cobertura de seguro en vigor para un envío concreto de mercancías a un país extranjero. El certificado ha de incluir el nombre de la empresa aseguradora y las condiciones de cobertura.

En el caso de tener que realizar cualquier reclamación, es necesario presentar una copia de este certificado. De hecho, no debe faltar a la hora de presentar una demanda a la compañía aseguradora, junto con la factura comercial, la lista de contenidos, el documento de transporte y un informe del siniestro que suele realizar el agente de seguros que lo tramite.

Clases de Póliza

En el mercado existen distintos tipos de seguros de transporte que se adaptan a las necesidades de cada actividad:

  • Especiales o por viajes: cubren un traslado, desde que la mercancía sale de su lugar de origen hasta su destino. La garantía del seguro finaliza en el momento en el que los bienes asegurados llegan al punto acordado entre cliente y proveedor. Es extensivo a buques, trenes y aviones.
  • Pólizas abiertas: Cubren una cantidad fija que corresponde al valor de determinadas mercancías y puede extenderse a varios viajes.
  • Pólizas de abono o flotantes: Las condiciones del seguro se acuerdan a priori: tipo de mercancías, viajes a cubrir y primas a percibir para cada uno de los viajes previstos. El asegurador debe dejar reflejadas todas las expediciones que se lleven a cabo, salvo en escasas excepciones. Además, tendrá que cumplimentar los llamados Boletines de Aplicación, detallando para cada viaje (y en un impreso oficial) las particularidades del envío: destinatario, viaje, clase de mercancía, identificación y peso, medio de transporte empleado y, cuando proceda, el nombre del buque porteador y valor garantizado.
  • Pólizas Forfait o Término: Cubren un capital determinado y fijo en una serie de viajes sucesivos y de número indeterminado durante un espacio de tiempo previsto

¿Quién puede contratar el seguro?

Podrán rubricar la póliza tanto el remitente como el destinatario, para evitar pérdidas por daños durante el viaje. También el porteador o trasportista, que puede usar una póliza de estas características como seguro de responsabilidad. O también, la agencia que gestione la transacción.

La póliza debe ir siempre firmada y sellada por la entidad aseguradora que la ha emitido. De hecho, debe estar emitida sobre la base de la Ley 50/80 de Contrato de Seguro y hacer constar en la misma que se ampara en dicha norma. Ha de reflejar el riesgo al que se le da cobertura e ir siempre acompañada de su correspondiente recibo de pago. Puede aplicarse en transporte marítimo, terrestre (bien por carretera o bien por ferrocarril), aéreo o multimodal.

En cuanto al certificado de seguro, normalmente viajan con aquellos cargamentos para los que se ha contratado una póliza abierta flotante o, por otra parte, cuando la póliza no acompaña al envío.

 

muñecos en sofá con fondo mundo

Nuevas opciones del ICO para fomentar la internacionalización

El Instituto de Crédito Oficial ha renovado sus protocolos de colaboración con un buen número de entidades financieras españolas, y ha añadido dos nuevas opciones de solicitud de fondos: la Línea ICO-IDEA, para proyectos de eficiencia energética, y la Línea Canal Internacional, para potenciar la actividad exportadora.

 

Un año más, el Instituto de Crédito Oficial ha vuelto a firmar sus habituales protocolos de colaboración con entidades financieras para la puesta en marcha de las líneas de crédito para 2018. Éstas serán gestionadas por Banco Popular, Caixabank, Bankinter, Bankia, Santander, Abanca, BBVA, Microbank e Ibercaja.

Con el arranque de 2018, además, ha presentado dos nuevas categorías a las que acogerse, como la Línea ICO-IDAE, con la que se financiarán inversiones destinadas a mejorar la eficiencia energética de las empresas. Y la Línea Canal Internacional, que posibilita que las compañías españolas puedan solicitar préstamos en banca local y, sobre todo, en las entidades autorizadas que tengan sede en los países donde se vayan a desarrollar los proyectos de inversión o la actividad exportadora.

Este organismo público, que cumple 25 años, ha financiado más de 79.900 operaciones durante 2017, por un importe cercano a los 4.600 millones de euros. Una cifra muy similar a la empleada en 2016, según ha asegurado su presidente, Pablo Zalba.

El responsable de la entidad ha concretado que el 92,7% de los préstamos concedidos han sido suscritos por pymes con menos de 49 trabajadores, y el 66,5% por micropymes. De hecho, el ICO calcula que cerca del 53% de los créditos concedidos han sido inferiores a 25.000 euros.

La línea Canal Internacional

Podrán acogerse a ella aquellas empresas con domicilio social en España. O las que aún estando asentadas de forma oficial fuera de nuestras fronteras tengan intereses en nuestro país y vendan bienes o servicios, con aplazamiento de pago, a empresas con domicilio social fuera de España.

El importe máximo concedido será de hasta 12,5 millones de euros (o su contravalor en la divisa local correspondiente). Si la financiación se destinase a la exportación a medio y largo plazo, en una o varias operaciones, esa cantidad podría duplicarse hasta los 25 millones de euros.

La financiación solicitada ha de estar enfocada a: proyectos de liquidez; de inversiones productivas fuera de España; como crédito suministrador para las compañías antes descritas, aptas para beneficiarse de esta línea; como crédito comprador para financiar a empresas con domicilio social fuera de España para la adquisición de bienes o servicios exportados por las compañías antes descritas (esta última opción puede estar sujeta a financiación complementaria).

La modalidad y las condiciones financieras quedan sujetas al contrato que firme el cliente con la entidad elegida para tramitarlo y, por el momento, sólo hay tres a las que acudir y todas ellas cubren la región latinoamericana.

¿Que entidades gestionarán los créditos?

  • CAF: El ICO ha concedido a CAF –banco de desarrollo de América Latina- un préstamo global de 300 millones de dólares (unos 245 millones de euros) que debe destinarse a financiar este tipo de proyectos para empresas españolas afincadas en países iberoamericanos. A través de bancos locales de la región, CAF financiará a empresas que tengan al menos un 30% de capital español y que deseen acometer proyectos de inversión en América Latina y el Caribe.
  • BCIE: El Banco Centroamericano de Integración Económica cuenta con un préstamo global del ICO de 25 millones de euros, destinados a proveer de fondos a proyectos de comercio exterior y de fomento de sectores productivos. ICO ha activado esta línea de crédito para que BCIE, directamente o a través de bancos locales de Centroamérica, financie a empresas que tengan, al menos, un 30% del capital español y que desarrollen actividades comerciales en esta zona de influencia.
  • BANBIF: El Banco Interamericano de Finanzas, una de las entidades más importantes de Perú, cuenta con un préstamo global de 30 millones de euros para financiar proyectos de inversión y necesidades de liquidez, así como exportaciones a medio y largo plazo. La idea es fomentar e intensificar el intercambio comercial entre España y Perú, uno de los países que más ha crecido en la región latinoamericana en los últimos años.
Dos manos, una azul con un pulgar apuntando hacia arriba y otra mano roja con un pulgar apuntando hacia abajo

Las diez economías de países más competitivos del mundo

El Instituto Legatum acaba de publicar su Índice de Prosperidad Global que califica las economías más eficientes. Suecia, Singapur y Nueva Zelanda encabezan el ranking.

El Índice de Prosperidad Global 2018 del Instituto Legatum, think-tank con sede en Londres, que determina, cada año, la clasificación de las economías más competitivas del planeta, representa ya su decimoprimera edición. Esta organización científica compara 104 variables englobadas en nueve subsectores productivos, de 149 países, y sus resultados se interpretan por la comunidad económica internacional como de alta fiabilidad para determinar la fortaleza de la coyuntura de los mercados que analiza.

Estos son, de menor a mayor, los diez países que, a juicio de los expertos del Instituto Legatum, tienen los modelos productivos más eficientes y competitivos.

10.- Estados Unidos.

La mayor economía mundial salta cuatro puestos desde la edición previa. Su gran punto débil, según este indicador, es su ratio de desigualdad social. La Tierra de la Libertad y de las Oportunidades podría, además, ver cómo esta brecha se ensancha aún más por el calibre de la rebaja fiscal de la Administración Trump.

9.- Alemania.

El motor económico de Europa y cuarto PIB global demuestra nuevos bríos en el estudio de Legatum. Es la tercera potencia exportadora, capaz de colocar bienes y servicios por un valor superior al billón de dólares en mercados exteriores.

8.- Noruega.

Economía altamente dependiente de la capacidad extractora de petróleo del Mar del Norte. El sostenible abaratamiento de los precios del crudo desde el inicio de 2016 ha puesto a las autoridades del país en alerta. Sus reformas, encaminadas a crear más innovación, fórmulas productivas más ecológicas y sostenibles con el Medio Ambiente y los cambios hacia una mejor diversificación de las inversiones de su fondo soberano, que supera con creces el billón de euros, mantiene su patrón de crecimiento en un rumbo adecuado.

7.- Reino Unido.

El Brexit ha deteriorado la coyuntura y las relaciones económicas y laborales del mercado británico según Legatum. Pero sigue siendo una superpotencia global y escala tres puestos, desde el décimo lugar, de 2017.

6.- Suiza.

Los residentes en la Confederación Helvética tienen el nivel de vida y de renta más alto de entre las economías industrializadas. A pesar de su alta dependencia de la industria financiera sigue siendo altamente dinámica y exhibe niveles elevados de fiabilidad en sus servicios digitales y empresariales. También la industria crece al calor de los avances en innovación.

5.- Dinamarca.

Pese a su reducido censo demográfico, su PIB rebasa, en términos nominales, los 300.000 millones de dólares, lo que sitúa a su economía entre las cuarenta mayores del planeta y su cota de desigualdad social como una de las más reducidas del planeta, según el coeficiente Gini del Banco Mundial.

4.- Holanda.

El tamaño de su PIB superó los 770.000 millones de dólares en 2015. A pesar de ser un país con 17 millones de habitantes. De ahí que la capacidad de compra de sus habitantes sea una de las mayores del mundo. Su larga y consolidada tradición mercantilista -el concepto de mercado de capitales surgió en los Países Bajos a comienzos del Siglo XVII-, siempre ha llevado al sector privado neerlandés a explorar nuevos mundos donde colocar sus mercancías. Es una de las economías con más peso del sector servicios.

3.- Nueva Zelanda.

Desciende desde el primer peldaño del indicador precedente en Legatum. Curiosamente, su capacidad competitiva en el exterior depende del éxito de ventas de su industria láctea. Y, en concreto, de Fonterra, su multinacional, responsable de casi el 30% de sus exportaciones diarias.

2.- Singapur.

Escala seis puestos desde el barómetro de 2016. La ciudad estado asiática no sólo es uno de los mayores centros financieros, sino uno de los enclaves portuarios más importantes del mundo. Con más de 32 millones de contenedores de carga anual, el Puerto de Singapur se ha convertido en parada obligada en el tránsito comercial por los tigres del Sudeste Asiático.

1.- Suecia.

Como sus vecinos escandinavos, disfruta de uno de los más generosos y universales estados del bienestar. Los analistas del Índice de Prosperidad Global le otorgan el primer puesto, entre otras razones, por el éxito de su novedosa y arriesgada política de experimentar con tipos de interés negativos, justificado, según sus autoridades monetarias, por el prolongado periodo de estancamiento inflacionista de los últimos ejercicios.

 

Persona con cámara de fotos y mundo dibujado dentro de la lente del objetivo

Caminos de desarrollo sostenible e Inversión Extranjera Directa

Desde la llegada del euro España se ha convertido en uno de los países que mayor inversión realiza fuera de sus fronteras, especialmente en la zona iberoamericana. La apuesta de nuestras empresas por países en vías de desarrollo es clara, y gracias a ella podemos acercarnos a los Objetivos de Desarrollo Sostenible.

La inversión extranjera

En las últimas décadas (y especialmente desde la llegada del euro) España ha pasado de ser un receptor neto de inversión extranjera a ocupar el decimotercer puesto a nivel mundial como inversor en el exterior. Y ascendemos al segundo si nos centramos en el territorio latinoamericano.

Gracias a estas operaciones de Inversión Extranjera Directa (IED), nuestro país ha conseguido un importante crecimiento económico, pero también ha ayudado a avanzar a muchos de los territorios receptores, principalmente a aquellos en situación de menor desarrollo.

Para comprender mejor ese impacto, recientemente se ha publicado el estudio La inversión directa de las empresas españolas en el exterior. Efectos en destino y origen: cinco casos de estudio en países y economías en desarrollo, bajo la dirección académica de Xavier Mendoza, profesor de la escuela de negocios Esade.

El desarollo sostenible

Éste emplea como marco de referencia los Objetivos de Desarrollo Sostenible con el fin de evaluar la contribución del sector privado a estos 17 hitos a lograr antes de 2030 que la Organización de Naciones Unidas (ONU) ha marcado a nivel mundial. El informe indaga en los mecanismos organizativos y en los factores de contexto que generan mayores impactos positivos, tanto para el país receptor de las inversiones como para el de origen del inversor.

Los casos de estudio

El informe publica cinco ejemplos concretos: el de una empresa agroalimentaria que recala en Perú; una productora de carbonatos de calcio en México; una compañía del sector de la automoción en China; otra de iluminación en Polonia; y, finalmente, una constructora y gestora de autopistas de peaje, también en México.

Estos casos analizados llevan en operación entre tres y siete años, lo que ha permitido identificar con mayor concreción los procesos a través de los cuales estas empresas realizan una contribución positiva al desarrollo sostenible de los países en que se han implantado.

Todos ellos han comportado importantes efectos directos positivos sobre el desarrollo económico del país receptor en términos de creación neta de empleo, transferencia de tecnología y know-how a la filial y contribución a los ingresos fiscales nacionales.

Eso sin contar con la inversión realizada para modernizar plantas de producción de empresas locales adquiridas, en las que se han incorporado procesos industriales que aumentan el valor añadido de la producción local. O con que algunos de los casos, como los dos primeros, tienen una clara tendencia exportadora que ha terminado contagiando a sus proveedores locales, influyendo en la balanza comercial.

Un estudio para mejorar

Este trabajo conjunto también ha servido para que las empresas del país receptor mejoren sus estándares de calidad y la eficiencia de sus procesos productivos, reduciendo costes y mejorando en competitividad.

¿Y qué pasa con las empresas españolas que han apostado por invertir en estos países en vías de desarrollo? Según el estudio, los cinco proyectos analizados comparten tres características comunes en este aspecto.

Para empezar, no se han detectado impactos negativos sobre la actividad productiva o sobre los niveles de empleo en España. También se ha producido un efecto arrastre sobre las exportaciones españolas con diferentes grados de intensidad. Y, en último lugar, se ha detectado una mejora de la imagen del país de origen del inversor en el país receptor.

En definitiva, y escuchando las consideraciones de instituciones como el Fondo Monetario Internacional (FMI) o la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), la contribución de la IED para el desarrollo de poblaciones desfavorecidas es positiva. Para la generación de empleo y el crecimiento económico y sostenible, pero también para la transferencia tecnológica y de formación de capital humano. Una transformación en la que hemos visto que España tiene mucho que aportar.

Persona con tableta en la mano y holograma de mundo digital

Cinco riesgos latentes de la economía global en 2018

La economía mundial ha entrado en 2018 más fuerte que los pronósticos inversores. Sin embargo, cinco grandes amenazas se ciernen sobre su coyuntura.

 

Viento en popa

La actividad en la economía internacional ha logrado un vigor sin parangón desde la crisis de 2008. Todas las grandes potencias industrializadas, sin excepción, el núcleo duro de los grandes mercados emergentes y la mayor parte de las naciones en desarrollo han puesto rumbo y velocidad de crucero en su economía. Pero no sólo es una cuestión de ritmo. También ha desaparecido, casi de sopetón, el fantasma de la deflación. Hasta el punto, que los principales bancos centrales han activado sus políticas ortodoxas y ya admiten subidas de tipos de interés en la economía para contener las presiones inflacionistas a medio plazo.

Mientras, Japón abandona poco a poco, su condición de enfermo económico mundial, después de que la zona monetaria europea soltara ese mismo lastre hace sólo unos meses, y China se aferra a su nuevo patrón de prosperidad, basado ahora en la economía digital, el consumo privado, la inversión empresarial y el crédito financiero a dosis programadas. Hasta la economía brasileña ha salido de su ostracismo del último lustro.

Sin embargo, las predicciones, por encima de los augurios de economistas e inversores, podrían no ser tan halagüeñas. Al menos cinco grandes riesgos permanecen en el horizonte del ejercicio económico recién inaugurado.

1.- Política monetaria estadounidense

El sucesor de Janet Yellen tiene ante sí, desde finales del próximo mes de febrero, en el que ocupará la presidencia de la Reserva Federal, la difícil misión de adecuar los tipos de interés americanos al ciclo de negocios de la economía. Un desafío nada baladí, porque la voluminosa rebaja fiscal de Donald Trump, ya en vigor, podría llevar la deuda y el desequilibrio presupuestario de la primera economía global hasta límites difícilmente gestionables. Además de añadir tensiones en los precios por el mayor poder adquisitivo en manos de los consumidores estadounidenses. Y el consumo representa dos terceras partes del crecimiento del país.

Yellen ya emprendió la política de encarecimiento del precio del dinero, pero Jerome Powell tendrá que vigilar que, en esta trayectoria ascendente, la tasa de desempleo y el ritmo de crecimiento del PIB no decaiga. Hay que cuidar la economía. En caso de que alguno de estos tres parámetros -inflación, paro o PIB- no logre cumplir con las expectativas del mercado, el valor de los activos empresariales caerá por debajo de la tasa de rentabilidad establecida por la mayor parte de las carteras de inversión; hasta ahora, calculadas con tipos bajos.

2.- China, menor crecimiento con más endeudamiento

La segunda economía mundial crece a un ritmo menor que en los lustros precedentes, pero con una acumulación de sus obligaciones de deuda cada vez más voluminosa. En gran parte, debido a las altas tasas de endeudamiento de sus empresas y bancos estatales. El cambio del patrón de crecimiento del país le ha dirigido súbitamente a los problemas coyunturales de las potencias industrializadas.

De repente, China pierde vigor -aunque crece a cotas superiores a las predicciones del mercado en su cambio de paradigma- y sus sectores privado y financiero deben abordar problemas de deuda en la economía tras un par de decenios saliendo de compras en los mercados internacionales en busca de materias primas de países emergentes y de empresas de naciones avanzadas en situaciones de crisis de financiación.

Liu He, asesor económico del presidente Xi Jinping y arquitecto de este viaje hacia la modernidad podría ocuparse del banco central y, desde allí, manejar una política monetaria que incluya una nueva gestión del tipo de cambio del rinminbi, hasta ahora, bajo control férreo del régimen de Pekín.

3.- Tensiones geopolíticas

Euroasia Group acaba de desvelar, como cada mes de enero, su lista de asuntos candentes en el ámbito estratégico. Y no es nada optimista. De hecho, sus expertos hablan de que este año aparece el escenario con mayores riesgos “desde 1998”. En gran medida, por los efectos del ‘América, first’ de Trump que, en esencia, ha modificado el orden global, según la consultora. Hasta el punto de que China, con su tránsito hacia una economía digital se erige en la potencia hegemónica mundial, desde donde impondrá reglas drásticas y autoritarias en la llamada Cuarta Revolución Industrial.

Por ejemplo, en materia de privacidad de datos “China está fijando los estándares internacionales con menor resistencia que nunca”, dice esta firma de análisis geoestratégico. “Su único interés es asumir sin paliativos el liderazgo económico y tecnológico”. Cueste lo que cueste. Un objetivo que agrava el riesgo de ciberataques. Porque el régimen de Pekín es, junto a Corea del Norte, Siria y Rusia, los cuatro cisnes negros de 2018 para los analistas de seguridad en la Red.

También aparecen inestabilidades geopolíticas en México si finalmente se rompe el Nafta americano y se eleva el muro fronterizo con EEUU. Y en Irán y Arabia Saudí, los dos rivales en la convulsa zona de Oriente Próximo, que podrían atisbarse dentro de sus propias fronteras o en sus inmediaciones, en especial, en Yemen y Líbano.

4.- Carrera por la competitividad fiscal

La rebaja al 21% de la imposición sobre las empresas en EEUU ha movilizado a sus rivales industrializados y a sus contrincantes del mundo emergente. De hecho, los ministros de Hacienda del euro mandaron una carta oficial a la Casa Blanca en la que alertaban del dumping fiscal de EEUU. Y es que la presión tributaria combinada sobre el sector privado -que incluye los gravámenes federales y estatales- es significativamente más baja en la mayor economía del mundo que en el resto de las economías del G-7, de acuerdo con la consultora Krishna Guha at Evercore, cuyos expertos predicen una política fiscal expansiva por todo el planeta como consecuencia de la maniobra impositiva de Trump.

5.- Petróleo al alza si surge un conflicto bélico en Oriente Próximo

Palabra de Nomura. El banco de inversión asegura que el precio del barril de crudo rebasará los 80 dólares inmediatamente después de que se desencadene cualquier altercado bélico de cierto calibre en esta zona. Y esa posibilidad es una de las diez más factibles para este año. “Hasta ahora, han sido focos de baja intensidad”, pero en este 2018, el riesgo financiero por esta cuestión se ha intensificado. Entre otras razones, porque el conflicto del Yemen, donde mejor se ha observado la correlación de fuerzas entre Arabia Saudí e Irán, ha superado ya los 600.000 muertos, y cualquier armisticio o, sencillamente, acuerdo de alto el fuego es, ahora mismo, una entelequia.

De superar la barrera de los 80 dólares, el oro negro dejaría varios ganadores y perdedores. Entre los primeros -afirma el banco de inversión- figurarían países como Rusia, Colombia, Malasia y Brasil. Frente a China, India, Indonesia, Tailandia, Sudáfrica y Turquía. Nomura también cita a Siria, Líbano y Palestina, tras el giro en la política estadounidense, que ha decidido reconocer a Jerusalén como capital de Israel, serían, de nuevo, focos activos de conflicto. Una nueva reedición de la Intifada y actos terroristas de Hezbolá en Líbano, patrocinados desde Teherán, con un Irán en revuelta social, serían señales premonitorias.

Banderas Europa y Japón

La UE cierra con Japón su mayor acuerdo de libre comercio

Europa y Japón se adentran en una “nueva era” de relaciones económico-comerciales, impulsoras de la libertad de tránsito, frente a los defensores del proteccionismo.

 

La Unión Europea (UE) y Japón llegaron al acuerdo el pasado 8 de diciembre las negociaciones para la creación del mayor espacio de libre comercio del planeta que, además, incluye en su texto de rúbrica un nítido y contundente rechazo a la política de proteccionismo comercial de Donald Trump. Las dos partes, que se comprometieron en julio pasado a sellar el pacto antes de la conclusión de este año, admitieron que la firma protocolaria queda tan sólo a expensas de los últimos flecos jurídicos para que entre en vigor una alianza que permitirá la libre circulación de bienes, mercancía y servicios equivalente al 30% del comercio global.

“Tenemos buenas noticias, justo para Navidades”, adelantó la comisaria de Comercio, Cecilia Malmström, que se fijó como prioridad de su departamento el acuerdo con Japón tras la muerte clínica del TTIP, el tratado de libre comercio con EEUU, que encalló tras la llegada de Trump a la Casa Blanca. Una premonición que fue corroborada pocas fechas después por el presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker, quien enfatizó -además- que a la entente cordiale se incorpora un acuerdo de asociación estratégica. Y por el primer ministro nipón, Shinzo Abe, para quien “Japón y Europa construirán de la mano una zona económica con leyes basadas en el libre tránsito de mercancías y servicios que será el modelo de tratados comerciales que se instaurarán en el orden económico internacional del Siglo XXI”.

Japón y Europa

Japón es uno de los países signatarios de la Asociación Trans-Pacífica (TPP), unión aduanera de doce mercados de una y otra orilla del Océano Pacífico. Mientras que Europa, en paralelo, se apresura en estas fechas previas al cambio de año a sellar otra área de libre comercio con las naciones de Mercosur y México. Ambos se han erigido, junto a China y, de manera más sutil, Reino Unido, en los principales valedores de los acuerdos comerciales bajo las directrices de las reglas de la OMC. Europa y Japón han iniciado “una nueva era” en las relaciones económicas mundiales explicó Abe. Malmström también aprovechó la ocasión para recalcar que Europa y Japón “han mandado un mensaje de defensa férrea del libre mercado bajo las reglas de la globalización”.

El acuerdo y la Unión Europea

Con este acuerdo, que afecta a los 28 socios de la Unión y a la tercera economía del planeta, se desmantelarán el 10% de las tarifas sobre los vehículos japoneses y el 3% de los componentes del automóvil que Tokio exporta a Europa. En un contexto en el que las firmas de la UE vendieron al Imperio del Sol Naciente, en 2015, más de 58.000 millones de euros en bienes y otros 28.000 millones en servicios (ver cuadro adjunto). La UE, por su parte, se beneficiará del desarme de los aranceles japoneses sobre el queso, del 30%, y sobre el vino, del 15%, además de mejorar los accesos comerciales a las carnes de vacuno y porcino y mayores ventajas a líneas de financiación de instituciones crediticias niponas.

 

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En los últimos cinco meses, los negociadores lograron desbloquear asuntos sensibles como los desarmes arancelarios sobre los servicios, la cooperación regulatoria y la protección fitosanitaria sobre comestibles y bebidas, que incluyen acuerdos complejos de denominaciones de origen. En especial, para las exigentes normas europeas. Los flecos jurídicos pendientes tienen en su mayoría que ver con las garantías de repatriación de beneficios y la resolución de conflictos. Tokio es más partidario de que los litigios entre empresas y entre el sector privado y los estados se dirimen en tribunales internacionales, mientras Bruselas se desmarca de todo intento de aplicar opacidad a este tipo de dictámenes.

“Estos asuntos requieren de más deliberaciones, que se retrasarán hasta el comienzo de 2018, pero el resto del acuerdo está cerrado”, explicó Malmström.

Un nuevo mercado de oportunidades

Por su parte, el titular de Exteriores nipón, Taro Kono, incidió en que el partenariado económico abrirá un inmenso mercado de oportunidades para ambos países, dada la cooperación reforzada entre Europa y Japón en materia económica, política y comercial pero también y, sobre todo, en la preservación del medio ambiente porque asumirá los objetivos contra el cambio climático que emanen de los acuerdos ecológicos internacionales. En total, se suprimirán 1.000 millones de euros anuales en tasas arancelarias anuales a las empresas europeas que exportan a Japón, un mercado de algo más de 127 millones de consumidores.

En el sector de servicios, las ventajas se apreciarán, sobre todo, en el área financiera, el e-commerce, las telecomunicaciones y el transporte y la logística. A través de mayores garantías de acceso al entramado contractual con administraciones locales japonesas y la eliminación de barreras legales que dificultan la entrada de capital foráneo en sectores estratégicos como el ferroviario, a nivel nacional. De igual forma, se estipula un periodo transitorio para el comercio bilateral de industrias especialmente sensibles, como la automovilística.

Pero el acuerdo también estipula normas homologables en materia laboral, medioambiental, de seguridad o de protección de los consumidores, así como el reforzamiento de las sanciones entre ambos bloques sobre salvaguardias de servicios públicos y acciones para garantizar el desarrollo sostenible de los negocios e iniciativas conjuntas. De igual forma, el pacto incluye cláusulas específicas sobre privacidad y protección de datos personales, sobre veracidad en las transacciones comerciales, respeto a los derechos fundamentales y fomento y desarrollo de la economía digital. El compromiso habla de adopción de paneles jurídicos de todos estos asuntos ya en 2018.

Aunque el acuerdo será efectivo una vez reciba la aprobación del Parlamento Europeo y de los estados miembros de la UE, por lo que las estimaciones hablan de la entrada en vigor definitiva antes de que expire el actual mandato de la Comisión Europea, en 2019.

En el capítulo de las predicciones, los expertos comunitarios hablan de 600.000 nuevos puestos de trabajo en las empresas europeas con intereses en Japón y otros 550.000 empleos en firmas japonesas radicadas en Europa, un repunte exportador de entre un 16% y un 24%, si bien estos porcentajes resultan insignificantes en comparación con las previsiones de aumento del 170% de alimentos y bebidas. Un cheque adicional superior a los 10.000 millones de euros, según los cálculos de la Comisión.

Por su parte, la UE importará un 22% de productos químicos nipones (valorados en algo más de 3.000 millones de euros), así como un 16% más de maquinaria eléctrica, que añadirán 650 millones a las exportaciones japonesas a Europa.

Casi 74.000 compañías europeas venden a Japón de forma habitual. Casi todas, pymes.

Grúas navales

Nuevas ayudas públicas para impulsar al sector naval

En el último trimestre del año, la Administración ha actualizado normativas y firmado acuerdos para dar un nuevo empuje y ayudas a los astilleros españoles. Éstos están entre los más valorados a nivel mundial, en parte gracias a su apuesta por la I+D+i, y exportan en torno al 85% de su producción.

 

España se encuentra en los puestos de cabeza del ranking mundial de la construcción naval, un sector eminentemente exportador que da trabajo a 87.000 familias de forma directa e indirecta, según fuentes de la patronal Pymar. Integrado sobre todo por medianas empresas, durante el pasado ejercicio sumó 65 unidades en construcción equivalentes a más de 452.000 CGT (toneladas compensadas). Las ayudas darán un nuevo empuje.

Esta cantidad supone un crecimiento interanual del 2,3% y de más del 50% con respecto a cinco años antes. Nuestro país se sitúa así en el puesto 13º del mundo y 2º de la Unión Europea con más unidades en cartera, por delante de naciones costeras de su entorno como Italia, Alemania o Francia. De esos encargos, el 35% eran buques remolcadores, un 20% buques pesqueros y un 11% buques offshore (polivalentes de apoyo en alta mar).

Para mantener y mejorar tales cifras, el sector público se ha volcado con esta industria en el último trimestre del año. Para empezar, el Boletín Oficial del Estado (BOE) publicaba el pasado 6 de noviembre el Real Decreto 873/2017, por el que se regula y actualiza la concesión de ayudas al sector de construcción naval en materia de investigación, desarrollo e innovación.

Quién se puede beneficiar de las ayudas

Podrán ser beneficiarios de las ayudas aquellos astilleros autorizados en España para la construcción de buques de casco metálico de más de 100 GT (arqueo bruto). Quedan exentas, entre otras, las empresas que tengan pendientes obligaciones de reintegro de subvenciones. También las que hayan declarado una ayuda ilegal o incompatible con el mercado común europeo.

El otorgamiento de las ayudas queda supeditado a la disponibilidad de recursos del fondo de reestructuración, gestionado por Pymar, una ‘hucha’ que tiene los días contados. No obstante, el texto apunta que el Ministerio de Economía podrá inyectarle hasta 15 millones de euros anuales hasta 2020, con cargo a sus presupuestos, si fuese necesario.

Según la patronal, a lo largo de esta década, el sector ha invertido más de 428 millones de euros en I+D+i, una cuantía que ha dotado a los barcos españoles de un alto valor añadido. “Los astilleros pequeños y medianos en España se caracterizan por construir buques muy especializados, con un muy alto nivel tecnológico, y centrados en series muy cortas o únicas”, aseguran fuentes de Pymar.

Financiación y Seguros en las ayudas

El mismo 6 de noviembre el BOE publicaba también una actualización del Real Decreto 442/1994 sobre primas y financiación a la construcción naval, por la que se regulan las subvenciones de los intereses generados a través de los préstamos solicitados para la construcción de barcos. El importe máximo no superará en ningún caso el 80% del valor del buque y su cuantía será la diferencia entre el tipo de interés del crédito concedido y el tipo comercial de referencia del euro, con un límite en la subvención de un punto porcentual.

Por otra parte, en los últimos días Pymar ha suscrito con la Compañía Española de Seguros de Crédito a la Exportación (CESCE) un acuerdo de colaboración que tiene como objetivo dar un nuevo impulso a la exportación en esta industria. Según la consejera delegada de Pymar, Almudena López del Pozo, el 85% de la contratación de los astilleros privados españoles responde a demanda extranjera.

A través del acuerdo con CESCE, se facilitará a las compañías la contratación de buques y se agilizarán los trámites para su financiación con armadores internacionales. Además se les ofrecerán herramientas para asegurar las operaciones, como la Póliza de Seguro para Crédito a Comprador, destinada a cubrir la financiación solicitada por el armador extranjero

También la Póliza de Seguro por Riesgos de Ejecución de Avales para Emisores, que cubre la emisión de garantías exigidas por el armador, como la garantía de reembolso de los pagos que va realizando durante la construcción del buque. Además de la Póliza de Seguros a Exportadores por Riesgos de Ejecución de Fianzas Indebidas, la Póliza de Garantías Bancarias (que cubre a la entidad financiera que otorgue un crédito para prefinanciar al astillero durante el periodo de construcción del barco) y la Póliza de Crédito Suministrador, para la cobertura al astillero del riesgo de impago del importe aplazado.