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El sector textil español aumenta su presencia en el extranjero

La Confederación de la Industria Textil (Texfor) ha presentado recientemente sus resultados del ejercicio 2016, mostrando unas cifras de progresiva recuperación tras diez años de pérdidas y cierres. Según su secretario general, Andrés Borao, la crisis que arrancaba en 2008 ha sido dura para el sector, pero ha servido para reforzar a las empresas que han conseguido mantenerse en pie. Y no se trata sólo de los grandes gigantes que triunfan dentro y fuera de España: el perfil medio analizado por la patronal muestra una pyme de unos 30 trabajadores.

Uno de los datos más destacados ha sido el de las exportaciones, que han devuelto a la vida a muchas de estas pequeñas y medianas empresas. Se vendieron casi 3.900 millones de euros de producto textil fuera de nuestras fronteras, un 7,3% más que en 2015. Gracias a ello y a la evolución de la internacionalización de las compañías españolas, la patronal cree que este 2017 la balanza comercial puede ser positiva para la industria.

El principal cliente del mercado textil español es la Unión Europea, que representa el 56% de las ventas, aunque el norte de África también es un importante comprador, con un 24% y un aumento en sus adquisiciones de casi el 13%. Por países, Marruecos es el más importante, seguido de Francia, Portugal, Italia y Alemania. Entre todos representan el 58% de las ventas en el exterior.

APOYOS PARA MOVERSE EN EL EXTRANJERO

La crisis y las nuevas tecnologías de la información y la comunicación han servido para que muchas pymes de la industria textil den el salto más allá de las fronteras españolas. También para que otras tantas se lo estén planteando, a la vista de tan interesantes resultados.

Para ello es importante contar con algunos recursos que faciliten el camino de la internacionalización. La empresa que quiere salir fuera explora antes sus posibilidades en los mercados extranjeros, a menudo dispares entre sí. Se informa y documenta, y, a pesar de ello, no termina de conocer por completo la cultura, costumbres y normativas de la región en cuestión: idioma, horarios, acuerdos y convenios con entidades públicas y/o privadas, plazos de pago… Por eso puede ser útil contar con un socio local que sirva como apoyo y pueda abrirnos puertas en ese nuevo mercado.

También es necesario un buen gestor de riesgo de crédito que ofrezca garantías frente al impago de operaciones y herramientas de recobro óptimas, que sirvan como respaldo en determinadas operaciones en el exterior. Hay que tener muy en cuenta el riesgo comercial, el riesgo país y el riesgo de cambio. Y asegurar de una manera lógica el cobro de las ventas para evitar que la empresa se vea al borde de la quiebra por culpa de un impago.

Las entidades que dan estos servicios pueden informar a tiempo real sobre cuáles son los diferentes grados de riesgo político y comercial de cada país, que pueden afectar a las operaciones comerciales. También incluir seguros para el comercio exterior, como los de caución y crédito, que certifiquen en las cuentas de la corporación tanto pagos como cobros, respectivamente.

Además los seguros de crédito a la exportación de la cuenta del Estado de CESCE pueden cubrir riesgos comerciales a un plazo superior a 24 meses. También aquellos generados por circunstancias extraordinarias, como catástrofes naturales, accidentes nucleares y/o químicos y conflictos que alteren de forma sustancial el orden público. Y los riesgos políticos, como crisis de balanzas de pagos o insolvencias generalizadas, expropiaciones, nacionalizaciones y similares.

Por último, y aunque no suele ser obligatorio, para la empresa textil es interesante contratar un seguro de transporte de mercancías, que varía dependiendo de si el producto viaja por carretera o por vía marítima. Este servicio cubre los daños que pueda sufrir el género a lo largo de su recorrido hacia el país de destino.

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El won surcoreano irrumpe como divisa triunfadora de un dólar fuerte

El retorno al dólar fuerte ha generado convulsión en el mercado de divisas. El won surcoreano
consolida su atractivo inversor bajo el nuevo reinado del ‘billete verde’.

 

La declarada vuelta a la política del dólar fuerte, que EEUU abandonó durante su recesión de 2003 por la tormenta bursátil de las punto.com, y que se ha prolongado bajo el doble mandato de Barack Obama, ha agitado enormemente los mercados de divisas. En especial, las monedas de varios de los grandes mercados emergentes. Pero también ha afectado al valor de los dos principales rivales del billete verde -el euro y el yen-, con los que la divisa norteamericana ha ido perdiendo peso como moneda de referencia en las reservas monetarias de los bancos centrales.

Aun así, la hegemonía del dólar nunca se ha puesto en cuestión. Siempre se han denominado bajo su valor de mercado las transacciones tanto de crudo como de gas. Es donde su reinado ha sido incuestionable. A pesar de los avatares económicos y financieros.

Sin embargo, con la llegada de la Administración Trump y su declarado propósito de devolver al dólar el esplendor ligeramente perdido del último decenio, la volatilidad ha arreciado -desde la toma de posesión del cargo del nuevo presidente de EEUU-, entre los inversores en general, y entre los empresarios del sector exterior, sometidos al cálculo constante de los cambios de divisas para realizar sus negocios, en particular. En síntesis, la revalorización del dólar frente al euro y el yen es una constante. Al igual que las fluctuaciones de alta intensidad que se han registrado en monedas de países a los que el viraje económico, comercial y fiscal del nuevo inquilino de la Casa Blanca puede ocasionar efectos colaterales. Entre otras, el peso mexicano, la lira turca o el dólar australiano, según coinciden en señalar los bancos de inversión. Sin olvidar la libra y su difícil acomodo tras el Brexit como referente inversor.

En medio de este complejo panorama, que se combina con acusaciones, desde Washington, de manipulación del renminbi, hacia el Gobierno de China, o de mantener artificialmente bajo el valor del euro, un mensaje expreso al Ejecutivo de Alemania para fomentar sus exportaciones, emerge una divisa con musculación propia: el won surcoreano.

La divisa que más valor perdió durante la crisis financiera asiática de 1997, la que inició la carrera de devaluaciones del bath tailandés por todos los llamados tigres asiáticos, y que desembocó en una crisis económica y social sin precedente en Corea del Sur, brilla ahora en el gran mercado global, Asia. Su valor frente al dólar ha crecido un 5,3% desde el comienzo de este ejercicio. Eso sí, en medio de volatilidades de hasta el 11%. La explicación del consenso del mercado es que el won es especialmente sensible, pero también resistente, a los riesgos económicos y políticos. Quizás por ser la divisa con más capacidad de liquidez y atracción inversora entre las economías emergentes del continente asiático. Algo que genera estabilidad a la hora de calcular los seguros de riesgo político y económico a la exportación.

Sólo así se entiende que su valor se haya revalorizado con incertidumbres de calado como el reciente proceso de destitución de la presidenta del país, Park Geunhye, o las incógnitas sobre el giro en la estrategia económica estadounidense. El won es la divisa preferida para hacer negocios en el Sudeste Asiático, porque está sostenida y amparada por el mercado financiero más profundo y avanzado de la región, aseguran analistas y expertos de mercado. De media, el volumen de operaciones comercializadas con la divisa surcoreana ha crecido, diariamente, un 31%, hasta totalizar 84.000 millones de dólares entre 2013 y 2016.

También cuenta el fulgurante dinamismo de una economía que ha sabido dar el salto hacia la digitalización, la reindustrialización y la sofisticación profesional, bajo las directrices de una rigurosa política productiva, dirigida desde el Gobierno, pero consolidada por los agentes sociales y económicos e impulsada por un impulso educativo de creciente calidad.

Eddie Cheung, estratega de divisas en Standard Chartered, precisa, como diagnóstico adicional, que el won refleja la salud de las exportaciones asiáticas. Y también de las surcoreanas. Muchos de los bienes y servicios surcoreanos se dirigen hacia EEUU. Una orientación vendedora que han revitalizado multinacionales como la tecnológica Samsung o la automovilística Hyundai. Fruto de este proceso es el espectacular aumento exportador del país en enero: del 11,2% en términos interanuales. O los 5.100 millones de dólares que, desde el inicio de 2017, han entrado en el mercado surcoreano, a modo de inversiones bursátiles o a través de bonos soberanos, denominados en won.

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5 riesgos que justifican contratar un seguro para el comercio exterior

Las operaciones de las empresas exportadoras se ven sometidas a una variada lista de factores fuera de su control. Esos riesgos pueden ser trasladados a un tercero mediante los contratos de seguros, pero ¿qué clases de riesgos existen en comercio exterior?

 

Varios son los factores que pueden repercutir de manera negativa sobre las operaciones de comercio exterior, hasta el punto de poner en peligro la culminación de las mismas. Toda empresa exportadora o importadora debe ser consciente de dichos riesgos a la hora de embarcarse en una operación de este tipo, si quiere tener éxito en el comercio internacional.

La incapacidad de las empresas a la hora de garantizar la estabilidad de los resultados (por no controlar los factores que influyen sobre los mismos) se traduce en una incertidumbre. En la medida de lo posible, se busca paliar con la contratación de un seguro para el comercio exterior.

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5 principales riesgos del comercio exterior

Pero… ¿cuáles son exactamente las clases de riesgos que ponen en peligro las operaciones de exportación / importación?

one_comercio_exteriorRiesgos comerciales: Esta clase de riesgos, predominantes cuando hablamos de comercio exterior, se ven reforzados al cruzar fronteras por la dificultad para obtener suficiente información en el momento adecuado. Así como por los conflictos entre diferentes normas legales y culturas de negocios. Aquí entrarían el riesgo de resolución unilateral de contrato, el riesgo de no conformidad, el riesgo por insolvencia / impago y el riesgo por fraude.


two_comercio_exteriorRiesgo-país:
Este concepto designa al conjunto de riesgos derivados de la situación política y económica del país con el que se comercia (es decir, no tanto en el socio comercial como en su país de residencia).
Así, puede ocurrir que una de las partes se vea imposibilitada por su gobierno para cumplir con las obligaciones contraídas (riesgo soberano), que un cambio regulatorio repentino o una decisión arbitraria de las autoridades derive en la expropiación o la ilegalización de la empresa extranjera (riesgo regulatorio) o que el estado no puede hacer frente a sus deudas por carecer de divisas (riesgo de transferencia). Además, las políticas comerciales de algunas naciones pueden bien causar restricciones temporales que pongan en riesgo las operaciones en curso, bien sumergirse permanente en el proteccionismo como consecuencia de cambios políticos.


three_comercio_exteriorRiesgo de cambio:
La variabilidad del precio de las divisas (afectadas por la volatilidad de las variaciones del PIB, la oferta y la demanda, o los movimientos especulativos) pueden afectar negativamente a este tipo de comercio, que implica transacciones en monedas ajenas a la de una de las partes, y que además se ven afectadas por retrasos entre la entrega y el pago de las mercancías; retrasos que pueden traducirse, por la mencionada variabilidad de las divisas, en pérdidas o ganancias inesperadas.


four_comercio_exteriorRiesgo de transporte:
Las, en muchos casos, enormes distancias que tienen que recorrer las mercancías en este mundo globalizado (y los múltiples medios de transporte necesarios en ese proceso) no hacen sino aumentar las probabilidades de que éstas terminen extraviándose o deteriorándose. Además, el paso de las mercancías por diversas jurisdicciones implica necesariamente una tramitación documental más compleja que aumenta el riesgo de cometer errores burocráticos, exigiendo por ellos a las empresas un conocimiento exhaustivo de los procedimientos del comercio internacional.


five_comercio_exteriorRiesgos extraordinarios / catastróficos:
Por desgracia, no son sólo los factores económicos y sociopolíticos los que pueden afectar al cumplimiento de contratos en el comercio exterior. Y es que el futuro de las empresas exportadoras está constantemente al albur de toda clase de desgracias, desde actos terroristas o guerras hasta catástrofes naturales (como terremotos, tsunamis, huracanes o, incluso, erupciones volcánicas… recordemos cómo afectó la nube de cenizas del Eyjafjalla a los vuelos por toda Europa).

Todos los riesgos antes citados son difícilmente evitables, pero sí pueden ser gestionados por las empresas exportadoras, bien tomando decisiones para minimizarlos, bien decidiendo trasladarlos a una tercera parte a través de un contrato de seguro para el comercio exterior (esto es, aquél por el que el asegurador se obliga a indemnizar, dentro de unas condiciones previamente pactadas, el daño producido al asegurado o bien a satisfacer un capital u otras prestaciones convenidas). Los riesgos cubiertos por esta clase de contratos deben ser ciertos, posibles y lesivos (además, claro, de susceptibles de valoración).

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El motor exterior como eje del cambio económico

Dentro de la vorágine informativa que cada día inunda las páginas de los diarios y los informativos de los medios audiovisuales, en los últimos días hemos conocido una noticia que, si no ha pasado desapercibida, sí ha sido insuficientemente valorada y analizada por la opinión pública y la publicada, que es la que finalmente la orienta. Me refiero a ese récord de nuestro sector exterior que, si ya fue el motor que permitió mantener a flote el barco de la economía española durante los años duros de la crisis, ahora sigue contribuyendo de forma sustancial al crecimiento y a la creación de empleo, consolidando un cambio estructural en nuestra dinámica económica caracterizada, hasta hoy, por el recurso al exterior sólo cuando se hundía la demanda interna.

Un máximo histórico de 22.306 millones de euros, el 2 por ciento del PIB, en nuestra balanza por cuenta corriente – el indicador que mide los ingresos y pagos al exterior por intercambio de mercancías, servicios, rentas y transferencias- que viene a reflejar cómo España está saliendo de la crisis con una composición del PIB equilibrado y robusto, que nos permite un cierto desendeudamiento externo y que es, además, el modelo típico de salida de la crisis de los países más desarrollados, ganando competitividad internacional para que el sector exterior tire de la producción.

Y lo más relevante de todo es que este récord exterior no es un hecho aislado, sino que viene a culminar cinco años ininterrumpidos de saldo positivo en nuestra balanza corriente,  o lo que es lo mismo, que la economía española lleva cinco años financiando al resto del mundo, algo que nunca había ocurrido desde el inicio de la serie histórica de la Comisión Europea en 1960.

La positiva evolución de las exportaciones, los continuos records en la llegada de turistas, la ganancia de competitividad, el desendeudamiento de las empresas y la mejora en los instrumentos de apoyo a las empresas como el seguro de crédito han sido factores decisivos en esta corrección de nuestro desequilibrio exterior, junto al Plan Estratégico de la Internacionalización de la Economía Española y la Ley de Apoyo a los Emprendedores y su Internacionalización de 2013 impulsados desde la Secretaría de Estado de Comercio, que han permitido aumentar y consolidar la base de nuestras empresas exportadoras, diversificar los mercados de destino de nuestros bienes y servicios, incrementar el valor añadido de las exportaciones y posicionar a España como plataforma de negocios e inversiones internacionales.

Como resaltaba recientemente un destacado dirigente empresarial, los puestos de trabajo que las empresas crean fuera de España son los que permiten mantener los empleos que tenemos dentro. Y los números, que como el algodón no engañan, muestran que en los años de la crisis han sido las empresas internacionalizadas, las grandes y las pequeñas, las que mejor han aguantado la recesión, han mantenido su negocio y las que no han destruido empleo.

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El transporte de mercancías augura un repunte del comercio vía precios

El estancamiento del comercio podría tocar a su fin. Los costes por atraque de mercancías en puertos internacionales empiezan a elevar tarifas.

 

El comercio internacional todavía no ha logrado sacudirse de la crisis financiera de 2008. Pero parece que está en condiciones de revertir la tendencia. El pasado ejercicio, apenas creció un 1,7%. Muy por debajo de la actividad económica global, que aumentó un 3,1%. Un escenario anómalo para una de las rúbricas del PIB global más dinamizadoras y con mayor peso específico porque, en coyunturas favorables, de ciclos de negocios alcistas, la tasa del comercio global ha llegado a triplicar, holgadamente, la ratio productiva del conjunto de las economías del planeta. Aun así, las razones que aducen tanto el Fondo Monetario Internacional (FMI), como la Organización Mundial del Comercio (OMC) están más que justificadas. La ralentización de los intercambios de mercancías ha sido propiciada por un elenco de fenómenos que van desde la irrupción de medidas proteccionistas, hasta el retroceso de las inversiones, pasando por la mayor influencia de los mercados emergentes en el tráfico de bienes y servicios, un aumento de músculo que no se traduce en incrementos de consumo dado el menor poder adquisitivo de sus ciudadanos respecto a la renta per cápita de las potencias industrializadas. Sin olvidar los efectos colaterales del tránsito de la economía china hacia un mercado más enfocado a la demanda interna, del encarecimiento de las materias primas o las restricciones crediticias a las empresas.

Sin embargo, el comercio ya emite señales de haber alcanzado un punto de inflexión. O, al menos, un súbito repunte de las expectativas. Porque los costes del transporte marítimo, el gran motor de la distribución de mercancías, han tomado una singladura alcista. Tanto en los puertos de países industrializados como en emergentes y en desarrollo. En China, por ejemplo, los indicadores que revelan la Shanghai Shipping Exchange muestran que el gigante asiático empieza a moverse. Los atraques y fletes son más caros, en términos interanuales, que al inicio de 2016. Todo un acicate, si se tiene en cuenta que el precio por las operaciones de carga y descarga de contenedores en puertos chinos ha disminuido más de un 40% desde su cota máxima, a mediados de 2012.

También sigue la senda del encarecimiento los intercambios de bienes en EEUU. Según datos de la Association of American Railroads, las caídas de ingresos por tránsito ferroviario de mercancías, que fueron una constante cada semana, de forma ininterrumpida, desde marzo de 2015, mutaron hacia tasas inflacionistas en octubre de 2016.

Al igual que el volumen de actividad entre EEUU y Asia. El número -y el precio- de contenedores (los llamados Twenty-Foot Equivalent Units o TEU en la jerga logística) también crecen desde noviembre pasado. En sintonía con los de Europa y América del Norte, tras marcar mínimos en marzo del pasado ejercicio. Y con indicadores de recaudación positivos y muy ilustrativos, por la intensidad de las estibas portuarias, en los países bálticos o Turquía, con un comercio muy diversificado. Todos ellos, marcando desde el último trimestre de 2016 alzas que, en economías como la británica o la estadounidense, ya se traducen en incremento de sus IPC.

Pero, ¿qué determina el precio del transporte marítimo? En líneas generales, incluye conceptos como el flete internacional (traslado de contenedores); el BAF o BUC (Bunker Adjustment Factor), recargo del combustible; la CAF (Currency Adjustment Factor), ajuste por tipo de cambio, por seguros de riesgo (Piracy Risk) en áreas como el Cuerno de África (Somalia), por atravesar canales, como el de Panamá o Suez, por congestión, si el transporte marítimo es a un puerto donde el tráfico es muy intenso o por EIS (Equipment Imbalance Surcharge), si el transporte se realiza a un destino muy poco habitual. Además de gastos propios de puertos. Entre otros, el THC (Terminal Handling Charge), de carga/descarga, T3 o tasas portuarias o de documentación; por ejemplo, todos los relacionados con la emisión del bill of lading o nota de embarque.

 

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¿Qué es el forfaiting?

En el ámbito del comercio exterior existen instrumentos financieros que permiten sortear las dificultades del corto plazo y reducir los riesgos de las operaciones. Uno de ellos es el forfaiting.

 

Muchas de las empresas que deciden internarse en el ámbito de las exportaciones puede sufrir dificultades a corto plazo (o, más concretamente, en el variable plazo de tiempo que transcurre entre la el inicio de las operaciones de venta y los cobros de las mismas). Este problema puede sortearse a través de la financiación.

 

El incremento de la actividad exportadora en España desde el inicio de la crisis (y, en muchos casos, como salvavidas frente a la misma) ha conllevado un aumento proporcional al incremento del uso de instrumentos para el comercio exterior, entre los que destaca el forfaiting.

 

Llamamos ‘forfaiting’ a una operación llevada a cabo en el ámbito del comercio exterior consistente en la adquisición por parte de una entidad financiera de obligaciones instrumentadas en efectos, créditos documentarios u otros documentos de pago.

 

Esta modalidad financiera se formaliza individualmente para cada contrato de exportación, permitiendo hacer efectivos de modo inmediato créditos y operaciones de pago diferido (tanto a medio como a largo plazo). Lo más habitual es que el plazo de estas operaciones oscile entre los 6 meses y los 5 años, siempre dependiendo del riesgo de la operación y de las condiciones del mercado.

 

Entre las ventajas del forfaiting que lo convierten en un instrumento atractivo para la comercialización exterior destacan la eliminación de riesgos (tanto de impago del deudor como de fluctuación de los tipos de interés y cambio) y su simplicidad (elimina gastos administrativos y los problemas derivados de la gestión de cobros, por no mencionar que la documentación necesaria es mínima).

¿Quiénes intervienen en una operación de forfaiting?

 

El forfaiting implica necesariamente a tres partes: la exportadora, la importadora y la entidad financiera.

 

  • Entidad financiera: Ésta actúa como forfaiter adquiriendo las obligaciones de pago (y asumiendo así el riesgo total de impago). A cambio, asume la gestión del cobro y a la hora de pagar al exportador el importe de la operación deduce del mismo las comisiones y los gastos de la misma. Uno de los requisitos fundamentales para la contratación de un forfaiting es contar con una entidad que asuma subsidiariamente el riesgo (este papel, en España, suele realizarlo CESCE, que cuentan con el respaldo del Estado).
  • Exportadora: Para la entidad exportadora, el forfaiting es un modo de asegurarse el cobro trasladando todos los riesgos a la entidad financiera (aceptando como contraprestación no recibir el importe total de la misma). Además, queda protegido de cualquier acción legal de regreso, por lo que en caso de impago el fortaiter se ve obligado a intentar cobrar del importador o ejecutar los avales y garantías si los hubiera).
  • Importadora: La clasificación de solvencia que el forfaiter realiza a la entidad importadora será lo que determine la exigencia o no de avales (o de otras garantías bancarias) a bancos del país del importador. Para éste, una operación de forfaiting le ofrece la opción de ajustar los pagos a sus previsiones de ingresos, y le proporciona acceso a la financiación a medio y largo plazo, que no siempre será de fácil acceso en su mercado local.

 

El forfaiting a nivel internacional

 

Existe una Asociación Internacional de Comercio y Forfaiting (ITFA) que agrupa a instituciones financieras, patronales e intermediarios de este ámbito, con la comisión de actuar como lobby a la hora de que las instituciones públicas establezcan normativas que afecten a sus miembros, así como la de facilitar la expansión de este instrumento financiero en los mercados emergentes.

 

Imagen: Wikipedia.

Asunción presidencial de Mauricio Macri. Buenos Aires, 10 de diciembre de 2015. FOTO DANIEL JAYO/LA NACION

Argentina exhibe su mejor cara en España

El presidente de la República Argentina, Mauricio Macri, se encuentra estos días protagonizando una visita de Estado a España de claro tinte empresarial. No es ningún secreto que Macri está particularmente interesado en que las empresas de nuestro país recuperen la confianza en aquel mercado después de más de una década a en la que, con los Kirchner en el poder, nuestro sector privado vivió en una incesante angustia. Un periodo de tensiones que estuvo marcado por dos episodios: la nacionalización de Aerolíneas Argentinas, propiedad de la española Marsans, en el año 2009; y el proceso similar sufrido en 2012 por Respol con su filial YPF.

 

Macri, que lleva en el poder desde diciembre de 2015, está implementando una potente batería de medidas liberalizadoras encaminadas a abrir su país al exterior -con fuerte contestación social, por cierto- que, en principio, favorecen el comercio internacional con un país que cuenta con 43 millones de habitantes y espera crecer, este año, un 3,5%. Y espera que España aumente su apuesta por un Estado con el que comparte idioma y, por cierto, grandes lazos históricos y culturales. Tanto es así que, como prueba de esa estrecha relación, la inversión de nuestras compañías en aquel mercado ha venido superando de largo los 6.000 millones de euros anuales, incluso en aquel fatídico 2012 en el que Cristina Fernández de Kirchner declaró “de utilidad pública sujeta a expropiación” el 51% de las acciones del negocio argentino de Repsol YPF.

 

Hoy por hoy, la liberación de las restricciones comerciales que se está produciendo gradualmente con el cambio de Gobierno ofrece oportunidades en todos los sectores, si bien sigue siendo recomendable que el exportador e inversor se proteja, bien a través de socios locales que conozcan muy bien la legislación, o bien a través de herramientas más próximas como los seguros de crédito a la exportación y la inversión. Entre los más destacados -y promocionados por la propia delegación argentina estos días- figuran automoción, maquinaria agrícola, ganadería, agroindustria, industria alimentaria, química, petroquímica, equipos para la minería y tecnologías de la información y la comunicación (TIC).

 

La patronal CEOE, que está auspiciando numerosos encuentros entre 800 empresarios de ambos países, asegura igualmente que también hay oportunidades en sectores de importante demanda, como son transporte e infraestructuras viarias, energías renovables, construcción, gestión de residuos urbanos y bienes de equipo. Además, otras actividades presentan un interesante potencial todavía por desarrollar, como las energías renovables (impulsadas por la Administración), petróleo (importantes yacimientos de crudo y gas), biotecnológico o turismo (con grandes posibilidades aún por explotar).

 

Paliar el deterioro

España llegó a ser el primer inversor mundial en Argentina, pero las expropiaciones dieron al traste con esa condición. De ahí que Macri necesite, en su proceso de cambio, de la confianza de nuestras grandes multinacionales -allí están Telefónica, BBVA, Gas Natural y muchas otras-, pero también de nuestras pymes. En su histórica comparecencia en el Congreso ha remarcado que “son años de intercambio. Tenemos por delante muchísimas cosas en conjunto”. El mandatario se felicitó por las buenas relaciones entre España y Argentina y apostó por que ambos países continúen profundizando en su “alianza estratégica”. Pero también instó a que España y Argentina sigan teniendo un “rol protagónico” en las negociaciones que están manteniendo Mercosur y la UE con vistas a firmar un Tratado de Libre Comercio.

 

Por último, Macri pidió a las compañías españolas que ya tienen presencia en Argentina a que, “en esta etapa de estabilidad macroeconómica”, profundicen en su actividad y “atraigan” a nuevas compañías a participar en el proyecto del nuevo Gobierno, que es “crecer, crear empleo de calidad y reducir la pobreza”.

El potencial comercial entre España y aquel país es mucho mayor al que vienen exhibiendo en los últimos años. Así, en 2015, las exportaciones españolas a Argentina alcanzaron los 1.318 millones (somos su duodécimo proveedor de una lista que encabeza Brasil), mientras que las importaciones tocaron los 1.376 millones.

 

Los productos que más exporta España al mercado argentino son, según datos del Ministerio de Economía y Competitividad, equipos y componentes de automoción, material eléctrico, materias primas y semi manufacturas de plástico, productos farmaquímicos y automóviles. También destacan los productos siderúrgicos y los productos editoriales y de perfumería. Por su parte, los productos que España compra más a Argentina (2016) son residuos de la industria agroalimentaria, moluscos y crustáceos congelados, frutos cítricos frescos, cobre y sus aleaciones, pescado y productos de química orgánica.

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El ecommerce, aliado clave para la pyme

¿Se acuerda de cuando usted no podía comprar en Zara a través de la pantalla? ¿O cuando no existía la banca online? ¿O cuando páginas como Ebay o Amazon ni siquiera le sonaban? Aquellos tiempos parecen haber quedado lejanos… y sin embargo son increíblemente recientes. La evolución digital es tan rápida y tan profunda que el mundo que conocíamos está cambiando por completo, y las empresas no son una excepción.

Tanto es así que el comercio electrónico se ha convertido en una de las herramientas más importantes para las pymes exportadoras españolas, gracias a su capacidad para ahorrar costes, acortar distancias y generar ventas en los lugares más insospechados. Según un estudio que acaba de publicar la multinacional de transporte urgente Fedex, 9 de cada 10 pequeñas y medianas empresas exportadoras de nuestro país ha logrado ya generar ingresos a través del ecommerce, un porcentaje además superior al que muestra la media de la Unión Europea, del 80%. Si bien es cierto que la tecnologización y la digitalización aún no ha invadido por completo al tejido productivo español -aún hay mucho por hacer-, parece que el segmento de empresas internacionalizadas ha captado a la perfección el cambio de perfil del consumidor en los últimos años y está sabiendo aprovechar las ventas que ofrece internet.

Según el citado estudio de Fedex, el 69% de las pymes españolas exportadoras ya generan ingresos a través del llamado mcommerce (comercio a través del teléfono móvil), gracias a las mejoras realizadas en las páginas web y las aplicaciones móviles. Además, ocho de cada diez utilizan también las plataformas de redes sociales para fines de ventas, con especial ímpetu a través de Facebook (allí comercian la mitad) y de las apps de mensajería instantánea (más de tres de cada diez).

El informe, dirigido por Harris Interactive entre 4.500 pymes de nuestro país, muestra que los ingresos generados por las exportaciones representan el 71% de los ingresos totales de las pymes exportadoras españolas, un dato significativamente superior a los promedios europeos y mundiales. Y ahí está teniendo mucho que ver el auge del comercio electrónico, que desde hace un año factura trimestralmente en España más de 5.000 millones de euros. Tanto es así que pese a que aún no se conocen los datos conjuntos de 2016, el pasado año fue el primero en el que el sector rebasó la cota psicológica de los 20.000 millones de euros facturados (la industria da por hecho que el incremento fue superior al 20% respecto a 2015).

Cada vez más mercados

El estudio de Fedex pone de manifiesto además que nuestras compañías trabajan fundamentalmente con la Unión Europea: un 84% de las mismas distribuyen sus productos y servicios a los Veintiocho, si bien la diversificación también está alcanzando este campo, pues seis de cada diez logra ingresos en terceros mercados. Los principales mercados a los que las pequeñas y medianas empresas españolas exportan dentro de Europa son: Francia (61%), Alemania (46%), Italia (44%) y Portugal (43%). Mientras, Alemania (40%) es considerada como el principal competidor, seguido de Francia (35%), Italia (30%) y Reino Unido (23%). En cuanto a los principales mercados a los que exportan fuera de Europa son: Estados Unidos (22%) y Latinoamérica, concretamente Argentina (20%), México (19%) y Brasil (16%).

De esta manera, cabe concluir que el comercio electrónico ha tenido mucho que ver en el récord exportador que España volvió a marcar en el año 2016. Con datos hasta noviembre, y según el Ministerio de Economía y Competitividad, nuestras ventas al exterior aumentaron un 1,6% hasta tocar los 233.800 millones de euros, máximo histórico. La tasa de cobertura -exportaciones sobre importaciones- se situó en el 93,5% (93,3% en enero-noviembre de 2015), el segundo mejor registro tras el de 2013 en toda la serie histórica, que se inició en 1962.

La evolución positiva de las exportaciones españolas entre enero y noviembre contrasta con el entorno: en la zona euro subieron ligeramente (0,2%) y en la Unión Europea bajaron el 0,6%. Crecieron en Alemania (0,8%) e Italia (0,7%), pero con menor intensidad que en España, y bajaron en Francia (-1,8%) y Reino Unido (-1,5%), además de en EE.UU. (-4%), China (-6,4%) y Japón (-8,5%).

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Cómo tener éxito en el comercio internacional

Un paso fundamental de todo emprendedor es el de expandir su negocio a los mercados internacionales. Pero no se trata de un paso sencillo. Para tener mayores posibilidades de éxito en otros países es importante saber cómo exportar. Existen varios puntos fundamentales para lograr el éxito en el comercio internacional. Como el de poseer una plataforma de lanzamiento robusta con una buena gestión interna capaz de asumir la mayor carga de responsabilidades. También es imprescindible conocer la cultura del país de destino. Ya que sin un estudio de la misma, ni de la competencia con la que nos vamos a encontrar, es muy complicado tener éxito en la misión. Ni qué decir de un buen seguro de crédito, si ya es frecuente sufrir impagos en el mercado nacional que de sobra conocemos, imagine en el extranjero. Obviamente, todo ello requiere de nuevas incorporaciones a la empresa. El talento es clave para moverse en entornos de los que no conocemos todas sus singularidades.

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Pero además de todos estos puntos, el comercio internacional requiere que nuestra firma parta con una serie de pautas a seguir. Que serán imprescindibles para cualquier emprendedor que acometa la aventura de dar el salto al exterior.

Define una estrategia clara para alcanzar el éxito en el comercio internacional

Como en todo movimiento de la empresa, importar y exportar también exige que se tenga definida de antemano una estrategia en la que se definan los objetivos de crecimiento a corto y a largo plazo en el exterior. A la hora de elaborar este plan, es imprescindible tener un conocimiento exhaustivo del destino. Solo así la empresa podrá aprovechar una estrategia ofensiva en el caso que exista escasa competencia en el negocio. Por el contrario, un elevado número de rivales, obligará a llevar a cabo una entrada más conservadora en busca de dar con un nicho de mercado. Para no equivocarse, también es importante conocer los puntos fuertes y débiles de nuestro negocio. Así como las virtudes y carencias de las empresas rivales.

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La estrategia resultante ayudará a conseguir el éxito en el comercio internacional. Pero no conviene olvidar que este plan es dinámico. En los negocios, lo que puede funcionar un día deja de ser útil al siguiente. Por lo que todo debe ser objeto de un continuo análisis de cara a adaptar los pasos de la empresa al cambiante entorno reinante.

Prepare e involucre a la plantilla

Como ya se ha comentado, sin un equipo acorde las posibilidades de éxito en el comercio internacional se reducen de forma exponencial. De ahí que toda la plantilla tenga que remar en la misma dirección y trabajar de la mano para superar este apasionante reto empresarial. La mejor, y quizá única manera de lograrlo, es involucrarse más con los objetivos de cada uno de los componentes de su empresa. De esa forma se elevará la motivación de la misma. Con ello, el emprendedor logrará un grupo comprometido dispuesto a ofrecer ideas de las que se podrán obtener buenas estrategias a seguir por parte de la firma.

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Obviamente, lograr que todos compartan las mismas ambiciones exige que la comunicación en la empresa sea bidireccional y que se premie el trabajo bien hecho.

Sea conocedor de los desafíos a encontrar

Los problemas que tiene una empresa de ámbito local para lograr éxito en el comercio internacional, distan mucho de los que debe superar una multinacional. La globalización entra en juego en cuanto se atraviesan las fronteras originarias. Por lo que se debe abrir el abanico de problemas. Ya que cualquier circunstancia macroeconómica o política que ocurra a miles de kilómetros de distancia de la sede social puede ser crucial para el devenir de la compañía. Su plantilla debe ser consciente de este punto. Para que los responsables en las diversas áreas geográficas sepan coordinarse de cara a introducir las medidas más efectivas con las que superar los nuevos retos. Que estén bien de los riesgos de cada país será vital en este punto.

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Ser constante

La constancia aquí tratada no es la referida a la de no desfallecer en el intento. Ya que el comercio exterior es siempre una carrera de fondo. Eso, desde luego, se da por descontado en cualquier emprendedor que se precie de serlo. Aquí nos referimos a la constancia con los valores de la marcas a pesar de los necesarios cambios que habrá que hacer en cada destino. Para entenderlo nada mejor que utilizar el ejemplo de una marca textil presente en todo el mundo, como Zara. Es obvio que las prendas que la firma gallega vende en España tienen poco o nada que ver con las que se pueden encontrar en países como Emiratos Árabes. Por temas culturales y religiosos, o cualquiera de Latinoamérica. Porque, sencillamente, cuando allí es verano aquí es invierno. Pero eso no quiere decir que alguien que entre en una tienda de Zara situada en cualquier parte del mundo sepa precisamente eso: que está en un Zara.

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Un emprendedor debe seguir ese mismo ejemplo de constancia con la marca. Es importante y necesario adaptarse al entorno que nos rodea en cada momento pero sin olvidar unos valores fundamentales. Que son los que hacen que los clientes compren nuestros productos o servicios y no los de otros. En otras palabras, jamás se debe olvidar la marca.

La dirección debe tener cintura

La empresa siempre debe adaptarse al comercio internacional y no al contrario. Si quiere lograr un auténtico éxito en el comercio internacional. Para ello es necesario que la dirección tenga la altura de miras necesaria para ser capaz de variar los métodos de trabajo. La globalización impone otro tipo de liderazgo y éste no puede ser idéntico al que existía cuando la empresa era local y estaba formada por unos pocos empleados.

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El e-Commerce “democratiza el comercio internacional”

Ayer dio comienzo el VII Encuentro Internacional la sociedad pública AREX (Aragón Exterior), con la ‘Exportación 2.0’ como tema central. Es decir, sobre herramientas digitales que favorecen la internacionalización de las empresas, en un momento en el que el e-Commerce se está convirtiendo en uno de los principales canales de venta para muchos productos.

 

Durante la inauguración del VII Encuentro, la consejera de Economía, Industria y Empleo del gobierno aragonés, Marta Gastón, afirmaba que los profesionales debían “recordar que el mundo es pequeño y que las distancias son relativas; no hay que medirlas en kilómetros sino en tiempo, y actualmente estamos muy cerca de prácticamente cualquier mercado“.

 

Posteriormente, una de las mesas de debate, que reunía a Eloy Mariaud (director de e-Commerce de Imaginarium), Nicolas Mouze (director de Marketing y Ventas de DHL) y Luis Carbajo (CEO de solostocks.com), abordó el ‘comercio electrónico y el futuro de la exportación’ como eje central. Y una de sus principales conclusiones es que, gracias a los menores costes y riegos que representa para las PYMEs, el e-Commerce ejerce un papel fundamental en la democratrización del comercio internacional, permitiendo que “las reglas sean las mismas para el pequeño exportador y para el consolidado”, en palabras de Mouze.

No hay claves mágicas para afrontar el comercio internacional online

 

Eloy Mariaud, de Imaginarium, afirmó que es importante tener en cuenta que un portal de comercio online es, a fin de cuentas, “una tienda más”, pero que requiere “conocer bien las herramientas” que existen en el mercado. Según Carbajo, de solostocks.com, éstas son relativamente “sencillas y baratas de utilizar” para una PYME.

 

El directivo de DHL, por su parte, sostuvo que no hay soluciones mágicas en este campo, sólo “el valor añadido de saber vender”, pero que si se tiene la paciencia de identificar y analizar primero el mercado para no derrochar recursos limitados, y si la compañía es capaz de saber vender “aquello que le diferencia de los demás”, “no hay por qué tener miedo” de iniciar el camino de la internacionalización.

 

Mouze quiso centrarse en dos aspectos muy concretos:

 

  • El transporte del producto: para cumplir el compromiso con el comprador hay que tener muy en cuenta qué se manda, dónde se manda, qué documentación hace falta, si hay retención en el destino, a qué impuestos y aduanas está sometido, etc. Igualmente, destaca la importancia de tener contemplada la logística que requiere la gestión de devoluciones, afirmando que una mala gestión en este campo puede dañar la reputación de cualquier negocio online.

 

  • La gestión de los picos: Cuando repuntan las ventas pero se disponen de las mismas personas para repartir los productos (citó el ejemplo de Amazon España, con problemas de entrega durante las pasadas fiestas navideñas). Su apuesta es que cualquier comprador pueda tener “un punto de encuentro a tan sólo 20 minutos de su casa”, pagando si es necesario comisiones a tiendas de la zona para que se encarguen de las revisiones necesarias (una práctica que “funciona bastante bien” en el caso de productos con un perfil más técnico).
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El Brexit trae problemas… y también oportunidades

Mucho se lleva especulando desde hace un año sobre las consecuencias dramáticas que iba a acarrear una salida por parte del Reino Unido de la Unión Europea. Conviene no frivolizar, es cierto, pues la primera ministra británica aún no ha pulsado el botón del Artículo 50 para iniciar el camino de la ruptura; y aún está por ver el tipo de relación que establecen aquel país y los Veintisiete. Pero lo cierto es que, por ahora, los efectos económicos de la decisión soberana del pueblo británico del pasado 23 de junio son bastante limitados. En este sentido, y pese a que es indudable que el ‘Brexit’ traerá consigo potenciales víctimas en el ámbito de la empresa, es muy posible que abra numerosas oportunidades.

 

Así lo reconoce el informe La empresa española ante el Brexit elaborado por KPMG con la colaboración de la Confederación Española de Organizaciones Empresariales (CEOE), del que se desprende que un 19% de las empresas con exposición al Reino Unido admite que la salida del país de la UE podría generar oportunidades para su negocio, al tiempo que un 36% no descarta que esto pueda ocurrir en el futuro. “Los empresarios españoles quieren aprovechar las oportunidades de negocio que podrían presentarse a raíz del Brexit”, advierte el citado estudio, destacando que los Servicios Profesionales (56%), sector Financiero (32%) y Tecnología, Telecomunicaciones y Medios (27%) son los más optimistas respecto a las oportunidades que puede deparar la salida de Reino Unido. En contraposición, los directivos del sector Automoción son los únicos que descartan de forma mayoritaria (69%) encontrar oportunidades de negocio ante este acontecimiento.

 

El impacto sobre el sector exterior español será importante, si tenemos en cuenta que casi la mitad de las compañías encuestadas para la elaboración del informe, un 45%, mantiene algún tipo de relación comercial o económica con el Reino Unido. En este sentido, hay que recordar que según datos del Ministerio de Economía relativos al año 2015, el valor de las exportaciones españolas a Reino Unido se acerca a los 17.000 millones de euros anuales, siendo nuestro país el cuarto proveedor de la isla. Además, importamos de aquel país casi 12.000 millones al año, amén de las multimillonarias inversiones bilaterales entre ambos Estados. No cabe ninguna duda de que el británico es un mercado prioritario para la empresa española.

 

Las mayores preocupaciones

 

A pesar del moderado optimismo que el informe de KPMG y CEOE detecta respecto a las oportunidades del Brexit, las compañías son conscientes de que el nuevo panorama trae consigo significativos retos. En este sentido, los empresarios consideran que la depreciación de la libra (58%) y la contracción de la economía británica (50%) son los principales desafíos inherentes a la salida británica de la UE. Desde el 23 de junio, se ha producido una depreciación de la libra respecto al euro de más del 10%, pese a los recientes repuntes, y unas menores perspectivas de crecimiento para Reino Unido en 2017 (el FMI en sus previsiones de enero de 2017 estima que el PIB británico crecerá un 1,5% en 2017, frente al 2,2% previo al referéndum)”. Las previsibles barreras arancelarias y los cambios regulatorios destacan también como áreas de impacto para cuatro de cada 10 directivos.

 

A nivel sectorial, la depreciación de la libra podría tener un especial impacto en los sectores de Turismo y Ocio —lo considera un 77% de los directivos del sector —, Financiero (66%) y Distribución y Consumo (65%). Por su parte, la previsible contracción de la economía británica preocupa especialmente al sector de Infraestructuras (71%), Turismo (67%) y Financiero (64%). Hay que destacar también el potencial efecto de las barreras arancelarias en los sectores de Automoción y Distribución y Consumo, y las consecuencias que podrían tener los cambios regulatorios en los sectores de Servicios Profesionales, Financiero, Energía y Recursos Naturales y Sanidad y Ciencias de la Salud.  Por su parte, los sectores potencialmente más sensibles a las restricciones a la circulación de personas son el de Servicios Profesionales (56%), Infraestructuras y por supuesto el turismo, aunque también numerosos directivos consideran que es un área que será especialmente protegida (cabe recordar que el británico es uno de los grandes emisores de visitantes a España junto a Alemania).

 

España, bien posicionada

 

Respecto a las ventajas fundamentales, y según otro estudio recientemente publicado por la consultora EY, España es el tercer país mejor situado de Europa, empatado con Francia e Italia, para recibir las inversiones que abandonen Reino Unido por el Brexit. Alemania figura como la mejor opción para los inversores, con un 54% de las respuestas, seguida por Holanda (33%), mientras que España, Francia e Italia logran un 8%.

 

En el actual escenario, Madrid y Barcelona también están bien colocadas para captar la atención de los inversores extranjeros. La capital de España figura en quinta posición como ciudad más atractiva para la inversión extranjera, con el 11% de los votos, y la Ciudad Condal es la décima. Londres se mantiene como la primera, con el 54%, pese al “Brexit”, seguido de París (48%), Frankfurt (21%) y Berlín (21%). Ejecutivos como el de Cristina Cifuentes han hecho de la atracción de capital británico una prioridad de su mandato, de hecho.

 

“El apetito por invertir en Europa permanece fuerte, pese a acontecimientos políticos recientes como el referéndum en Reino Unido y a las numerosas citas electorales que se avecinan en el continente europeo. Muchas de las empresas consideran que las nuevas tecnologías y los cambios geopolíticos y demográficos ofrecen oportunidades y, en este sentido, España está trabajando cada vez más para consolidarse como un buen destino de inversión”, afirma Llorenç López Carrascosa, Socio responsable de Desarrollo de Negocio de EY.

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¿No has dado el primer paso para internacionalizar tu empresa? Estas ayudas pueden impulsarte

Internacionalizarse y ampliar negocio en otros países ha sido la tabla de salvación de muchas pequeñas y medianas empresas durante los peores momentos de la crisis. Tras estos años, la idea de diversificar riesgos geográficos cada vez está más arraigada en los empresarios, aunque dar el primer paso es un proceso complejo.

Para facilitarlo hay muchas entidades públicas y privadas que tratan de aportar una ayuda económica y profesional a los empresarios. Entre ellos está la Cámara de Comercio de España y sus programas Xpande y Xpande Digital, cuya edición de 2017 ya está abierta para las empresas interesadas.

Como en la mayoría de las convocatorias de ayudas procedentes de ese organismo, con estos programas también se combina el asesoramiento por parte de expertos en internacionalización con el apoyo económico.

El programa Xpande consiste en un análisis estratégico del proyecto de internacionalización, un proceso que ya hemos explicado en este blog. Desde la revisión de los mercados de interés para la compañía, pasando por el proceso para el acceso a esos países así como la estrategia de marketing y comunicación incluida en el plan de internacionalización. Por supuesto, la asesoría también incluye un apoyo especial para analizar los aspectos económicos financieros.

El lanzamiento del proceso contará con una subvención de hasta el 80% de la inversión abordada que está topada en los 9.000 euros.

Para las empresas de comercio electrónico o cuya enfoque principal de actividad esté en el mundo digital la subvención se canaliza a través del programa Xpande Digital. Éste está enfocado para pymes cuya herramienta básica de posicionamiento internacional sea su marketing digital.

De la misma manera que en Xpande, los técnicos analizan el proyecto de internacionalización en un primer paso, para luego evaluar la cuantía económica necesaria y subvencionar hasta un 80% de total. Eso sí, en este caso, el tope máximo del proyecto financiable está en 4.000 euros.

La información oficial de este programa estima que al menos 700 pymes podrán acceder a las ayudas en los próximos meses. 

El perfil habitual de los destinatarios de las ayudas, según las estadísticas de años anteriores, es una pyme de menos de 10 trabajadores cuya facturación no supera el medio millón de euros. Las más interesadas, hasta ahora, en este tipo de ayudas han sido las empresas de sector de alimentación, seguidas de las industrias y en último lugar los servicios.

Pero que nadie tire la toalla, esto son solo estadísticas de años pasados. El programa está abierto para todas las pymes sin acotar ningún tipo de actividad, ni mercado.

Por destinos de interés, los proyectos presentados estaban especialmente enfocados a abrir línea de negocio en Francia, Alemania y Reino Unido. El país más demandado fuera de la Unión Europea ha sido, Estados Unidos.

Aunque en esta ocasión, eventos como el Brexit o la llegada de Donald Trump al poder pueden influir en los destinos de interés de los emprendedores españoles y cambiar el procedimiento habitual de abrir negocio en estos países que ya hemos comentado en alguna ocasión en este blog, como en estas entradas sobre cómo hacer negocios en EEUU o países para hacer negocios a pesar de los problemas, entre los que hablamos de Gran Bretaña.