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SALT 2018 analiza la utilidad del blockchain en el sector transportes

El Salón Atlántico de Logística y Transporte, que se celebra en distintos enclaves de las Islas Canarias entre el 1 y el 11 de octubre, ha dedicado parte de su temática a la también llamada cadena de bloques

Hasta el 11 de octubre se está celebrando la séptima edición del Salón Atlántico de Logística y Transporte, SALT 2018, en diferentes enclaves de las Islas Canarias. Organizado por la Consejería de Obras Públicas del Gobierno insular y el Clúster Canario de Logística y Transporte, este año se le está dando especial importancia a los últimos avances tecnológicos, aplicados a los sectores protagonistas del evento, con el objetivo de mejorar su eficiencia, su seguridad e interrelación.

Uno de los ejemplos de los que ya se han desbrozado en las jornadas celebradas es la tecnología blockchain, que elimina intermediarios en las transacciones. Durante la jornada Aplicaciones de blockchain al transporte y la logística se ha determinado que la implantación de esta herramienta será muy útil para evitar la complejidad de las cadenas de suministro globales. Por otra parte, hará disminuir los costes y aumentará la seguridad en los procesos de importación y exportación.

En este espacio formativo participaron la portavoz de la comisión de Innovación y Talento de Alastria, Carmen Chicharro; el responsable de Tecnología Blockchain de la consultora Everis, Alejandro Castro; el director de Tecnologías de Información de la Fundación Valenciaport, Miguel Llop; el director regional de Andalucía-Canarias de Bureau Veritas, Francisco Martín; y el CEO y cofundador de ChainGoTech, Andrés Garrido.

TRANSPARENCIA Y SEGURIDAD

La primera representa a un consorcio sin ánimo de lucro que se encarga de dar validez legal a estas transacciones. En España, promueve la infraestructura blockchain básica Red Alastria y el estándar de Identidad Digital ID Alastria. Como comentó durante su charla, ofrecen cursos de formación y certificación para extender el uso de esta herramienta en los que ya participan más de 300 empresas de diferentes sectores. Entre ellas hay tanto grandes compañías como pymes, a las que se está aleccionando para que puedan empezar a aplicar el blockchain en todos sus procesos.

El portavoz de Valenciaport puso su caso como ejemplo, y aseguró que ya hay iniciados varios proyectos que tienen como objetivo transformar la gestión portuaria a través de este sistema. “Ha generado gran interés en todas las partes implicadas”, es decir, en aduanas, terminales, navieras… Desde su punto de vista, es una tecnología “adecuada para el sector” ya que da mayor confianza y fiabilidad en las transacciones de los puertos. Principalmente en lo que respecta a ciberseguridad y a privacidad de los datos.

Una idea que comparte Andrés Garrido, según el cual la también llamada cadena de bloques está mejorando la transparencia y la eficiencia en la administración de la documentación de carga marítima. Al ser un sector con muchos intermediarios, esta tecnología “permite controlar todas las transacciones y simplificar los procesos de intercambio”, comentó durante su intervención.

EL POTENCIAL DE CANARIAS

SALT 2018 se está celebrando entre Gran Canaria, Tenerife y Lanzarote, mostrando el potencial de las Islas en materia de transporte y logística. Dos sectores que suponen el 9% del Producto Interior Bruto de la región. El consejero de obras Públicas y Transportes, Pablo Rodríguez, fue el encargado de inaugurar el evento, que arrancó el 1 de octubre. Éste aseguró que es intención del Gobierno del archipiélago seguir promocionando el papel de Canarias como hub logístico intercontinental entre Europa, América y África, aprovechando su posición geoestratégica ventajosa.

El encuentro se ha consolidado como un foro de encuentro para todos aquellos empresarios o agentes socioeconómicos interesados en conocer la situación en la que se encuentran los sectores del transporte y la logística. Además de las ponencias dedicadas a blockchain, a lo largo del congreso se han tratado y se tratarán otros temas diversos, como experiencias de tecnologías inteligentes o smart aplicadas a la conectividad y la sostenibilidad.

También se hablará del posicionamiento y crecimiento de los puertos; de los retos para consolidar el comercio electrónico como un canal de venta estable; de ayudas y subvenciones en el transporte de mercancías; y de estrategias de conectividad.

 

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El Brexit ya cuesta al Reino Unido 500 millones de libras a la semana

La factura del divorcio británico de la UE sigue en aumento. Un ‘think-tank’ entierra la promesa de dividendos por dejar Europa que llevó al Brexit al triunfo electoral.

 

500 millones de libras. Y subiendo. Este es el coste del divorcio con la UE para las arcas del Tesoro británico. Según el Center for European Reform (CER), un prestigioso think-tank paneuropeista que, en su día, en tiempos de Tony Blair y de Gordon Brown, se llegó a considerar próximo al laborismo de la Tercera Vía que representaron los dos ex primeros ministros del Reino Unido en los años anteriores y posteriores al cambio del milenio. Una cantidad que supera con creces la cifra que se barajó desde la campaña a favor del Brexit (Leave) y que hablaba de unos dividendos de 350 millones de libras a la semana; sólo por el hecho de que Londres dejara de aportar las asignaciones financieras al club comunitario. Los expertos del CER también aseguran que detrás del triunfo del Brexit están los duros años de austeridad que impuso el Gobierno tory de David Cameron para afrontar la crisis de 2008. Además, apuntan que el PIB británico es un 2,5% más pequeño que si hubiera fracasado el voto favorable a la salida de la UE, lo que unido a un flujo de caja de las finanzas públicas (ingresos del Estado) supone una merma de 26.000 millones de libras anuales, algo más de la mitad del presupuesto de Defensa del Reino Unido, unos 500 millones de libras semanales. Ese es el precio de abandonar las instituciones europeas.

Pero este puede ser sólo el coste económico. Porque en el orden político, la indefinición sobre la estrategia del Ejecutivo conservador de Theresa May puede acabar en cualquier momento con su gabinete y precipitar al país hacia unas elecciones anticipadas en plena vorágine con la UE para culminar un divorcio a tiempo. Es decir, a las 0:00 horas del 30 de marzo de 2019, fecha en la que se cumplen exactamente los dos años a los que se refiere el artículo de la Constitución europea que determina la salida de uno de sus países miembros. Por si fuera poco, el laborismo de Jeremy Corbyn cada vez disimula menos su todavía débil planteamiento oficial a favor de una vuelta a la órbita comunitaria que, entre otras cuestiones, devolvería al sector privado y a los consumidores británicos al mercado interior europeo y a la industria financiera a su flamante City. Mientras, en las filas conservadoras se afanan en discutir las ventajas e inconvenientes de un Brexit duro, como desean los enemigos internos de May -principalmente, Boris Johnson, su anterior ministro de Exteriores- o blando. Por si fuera poco, las voces que reclaman el reingreso de Reino Unido en la UE se suceden sin razón de continuidad. Desde la práctica totalidad del colegio de comisarios de Bruselas hasta el presidente galo, Emmanuel Macron.

También desde el ámbito empresarial se pide a Downing Street que reconsidere el escenario. Es cierto que se cuidan muy mucho de airear cualquier apoyo al retorno británico, lo que exigiría un segundo referéndum, por el que claman ya abiertamente Blair o Brown, pero enfatizan sus mensajes en alcanzar un acuerdo eficiente de divorcio con Europa. Carolyn Fairbairn, directora de la Confederación de la Industria Británica, partidaria de que Reino Unido mantenga el acceso al mercado interior europeo, alerta de las consecuencias dramáticas de un mal tratado de salida de la Unión, mientras rivales comerciales del país, como Canadá, han cerrado un tratado que casi le otorga la condición de socio del club comunitario. Fairbairn asegura que el sector privado del país ya ha puesto en marcha programas de contingencia para “minimizar” el daño colateral del divorcio, pero no se han parado a sopesar todavía los efectos de un mal acuerdo. Y eso que los directivos de las industrias manufactureras han empleado decenas de millones de libras en acudir ante dirigentes de varios países de la Unión -dice- para decidir dónde instalar sus centros empresariales. “Un asunto vital es el de que no haya fricciones transfronterizas”, en alusión a la difícil resolución sobre la frontera entre Reino Unido e Irlanda; “circunstancia que, obviamente, Canadá ni siquiera contempla en su acuerdo comercial”, matiza.

Un reciente sondeo de YoyGov, entre más de mil ejecutivos del Reino Unido, revela que casi tres de cada cuatro empresarios (el 73%) creen que el Gobierno de May se verá abocado a cerrar un acuerdo pésimo para los intereses británicos. Algo en lo que coindicen nombres próximos al partido conservador, como el del ex fiscal general, Dominic Grieve, para quien la reputación y la competencia económica del gabinete actual están supeditadas al resultado que determine el Brexit. Es decir, que resulta ser toda una incógnita a estas alturas de la negociación.

A menos de seis meses de la fecha señalada, Bruselas también observa más cerca el precipicio. “El riesgo es evidente para las dos partes”, admite el negociador jefe de la UE, Michel Barnier, que afronta la recta final “con una creciente sensación de urgencia”. Igual que la eurodiputada, Danuta Hübner, presidenta de la comisión de Asuntos Constitucionales, tras reunirse en varias ocasiones con el comisario francés. Aunque el escenario central en la capital comunitaria, según coinciden las fuentes consultadas, sigue siendo un acuerdo de salida antes de final de este año que permita llegar con tranquilidad al próximo 29 de marzo. Pero si el estancamiento de las negociaciones no se supera este mes, la cuenta atrás puede precipitarse y fuentes comunitarias temen que se desencadene “una espiral de pánico entre empresas de los sectores más afectados por el Brexit”. Desde la banca, a los seguros, pasando por la aviación, las farmacéuticas o las firmas de distribución. Si no se pactan las condiciones de salida, el Reino Unido pasará el 30 de marzo a ser un país tercero como cualquier otro.

La Comisión Europea ya ha cursado instrucciones a autoridades, empresas y ciudadanos para que se preparen para lo peor. Desde las colas de camiones en puestos fronterizos y puertos que controlen la entrada de mercancías británicas, hasta la creación de las instalaciones necesarias para el movimiento de animales vivos y alimentos de origen animal. Bruselas recomienda, por ejemplo, que los ciudadanos europeos con titulación de centros educativos británicos verifiquen antes del próximo 30 de marzo si deben convalidarlos en su país de residencia, tal y como decía una reciente información de El País. El escenario límite llegaría probablemente precedido de la ya mencionada convocatoria de elecciones y la más que posible celebración de una segunda cita electoral para que la ciudadanía se pronuncie sobre el Brexit. Con el inestimable respaldo, es de esperar, del laborismo de Corbyn.

El tercer escenario, más plausible y benévolo, apunta a una salida pactada el próximo 30 de marzo y a una prolongación del período transitorio, al menos hasta el 1 de enero de 2022. El riesgo para los partidarios del Brexit es que “Reino Unido podría acabar en una especie de transición permanente”, reconoce el think tank europeo EPC, favorable a la prórroga. La cuarta alternativa, calificada de muy improbable por fuentes diplomáticas, sería una prolongación del período de negociación (dos años) previsto en el artículo 50. Bruselas teme que ese tiempo extra fomente la incertidumbre política en la UE (que ha mantenido una unidad sin fisuras desde el referéndum británico de 2016) y que enturbie las elecciones al Parlamento Europeo (mayo de 2019), en las que se espera que no participen los británicos.

El quinto y último presagio apunta a una retirada unilateral de la notificación de salida de la UE. Esa posibilidad provoca gran división entre los juristas (algunos la ven imposible) y causaría estupor en la mayoría de las capitales europeas, que han dedicado dos años de esfuerzo al Brexit. Pero la hipótesis ha ganado enteros tras la consulta planteada por un tribunal escocés al Tribunal de Justicia europeo, al que ha pedido, además, que se pronuncie con urgencia. Si los jueces comunitarios avalan la posibilidad de que el Gobierno británico dé un paso atrás un minuto antes de asomarse al precipicio, Londres contaría con una inesperada baza para jugar hasta el 29 de marzo a medianoche.

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El Nafta ha muerto… ¡larga vida al USMCA!

Imagen: Wikipedia

 

EEUU, México y Canadá anunciaron el último día de septiembre la refundación de unión aduanera. El nuevo tratado revisará sus cláusulas cada seis años.

 

Donald Trump no desaprovechó la ocasión para presentar la refundación del Nafta, el Tratado de Libre Comercio de América del Norte, que ha estado en vigor casi un cuarto de siglo, desde 1994, bajo el mandato de Bill Clinton, para proclamar el cumplimiento de una de sus promesas electorales: la defunción de la unión aduanera con sus vecinos del norte y del sur. En aras de mejorar, según sus reiterados discursos, los flujos de inmigración, el dinamismo económico y la generación de empleos. El nuevo tratado, denominado USMCA (US-México-Canadá Agreement) será suscrito a lo largo del mes de noviembre por los dirigentes de sus tres países miembros. A expensas de que, obviamente, sea aprobado por las respectivas cámaras legislativas de EEUU, México y Canadá. Peter Navarro, el director del Consejo Nacional de Comercio de la Casa Blanca y asesor principal del líder republicano en esta materia, fue el encargado de confirmar “la muerte del Nafta”. Aunque el USMCA mantenga numerosas cláusulas en su texto del acuerdo original de la unión aduanera norteamericana. Entre otros capítulos, el del mantenimiento del actual sistema de resolución de conflictos o el de la preservación de las garantías culturales de cada Estado, esencial -este último- en la contención de fusiones en los medios de comunicación, donde la capacidad financiera y expansiva de las cadenas estadounidenses, que siempre se han mostrado proclives a entrar en el mercado mediático canadiense. Dos méritos que, sin duda, se deben incluir a la delegación canadiense.

Las diatribas triunfalistas de Trump tienen como claro objetivo recuperar el voto republicano de cara a las elecciones de mitad de mandato del próximo mes de noviembre. Convocatoria en la que las encuestas coinciden en dar ventaja a los demócratas. Aunque la adhesión de Ottawa al principio de acuerdo alcanzado entre Washington y el gobierno mexicano de Enrique Peña Nieto no deja de ser una victoria para el actual inquilino de la Casa Blanca. Sobre todo, después de los duros cruces de declaraciones (y de descalificaciones) de Trump y el primer ministro canadiense, Justin Trudeau, a la conclusión de la cumbre semestral del G-7, en Québec. En los que la jefa de la diplomacia canadiense, Chrystia Freeland, llegó a alertar a sus conciudadanos de que “habría que prepararse para lo peor” porque “nunca” en la historia reciente, “las relaciones bilaterales habían estado en un punto más bajo y de tanta preocupación”. Canadá se erigió en estandarte del libre mercado. En la voz más crítica dentro del club de potencias más industrializadas contra la política de tarifas punitivas al comercio impuesta por la Casa Blanca; preferentemente a China y a aliados como Canadá, México, Europa o Japón.

Canadá es el primer socio comercial de EEUU, con un volumen de intercambio de mercancías y servicios de 673.900 millones de dólares. Un estudio de CD Howe Institute valoraba en más de 6.000 puestos de trabajo y una pérdida de tres décimas del PIB las subidas arancelarias sobre el acero y el aluminio -decretadas por Trump- para la economía canadiense. Mientras que la réplica de Ottawa de aplicar tarifas adicionales a productos estadounidenses como el whisky, la soja o bienes industriales de diferentes sectores, por valor de 16.700 millones de dólares, se cobrará 22.700 empleos, aunque sólo un recorte del 0,02% del PIB, a EEUU.

Pero, además, Washington deberá corroborar la luz verde al pacto del sustituto de Peña Nieto en la Jefatura del Estado mexicano, Andrés Manuel López Obrador, primer dirigente izquierdista en asumir las riendas del país e infinitamente más crítico que su antecesor en el cargo hacia el compromiso de Trump de levantar un muro en la frontera sur estadounidense para contener los flujos de inmigrantes. López Obrador tomará posesión de su cargo el próximo 1 de diciembre, a pesar de que su victoria electoral se produjo ya el pasado mes de julio. Circunstancia que podría dar al traste con los 14 meses de negociaciones, en los que el Nafta, un mercado de 450 millones de consumidores, ha estado en varios momentos a punto de saltar por los aires. Por mucho que Trump siga incidiendo en que el nuevo tratado comercial es una coraza de protección para los trabajadores estadounidenses, para su sector industrial y para la actividad agrícola y ganadera. En contraposición a un Nafta que, llegó a decir, era “el peor acuerdo de la historia”. Pese a que sus efectos sobre la economía y el empleo en la mayoría de sus estados han sido incuestionables.

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Imagen: Statista

Pero, ¿en qué ha cambiado las normas de libre comercio de los tres socios norteamericanos? Y, sobre todo, ¿podría considerarse una refundación en toda regla el acuerdo al que han llegado las delegaciones de EEUU, México y Canadá? Ocho claves, en otros tantos asuntos de sumo interés comercial, ayudan a entender si el nuevo armazón normativo es o no substancialmente diferente.

1.- Cláusula de revisión. El USMCA incluye un principio rector por el que el acuerdo debe ser revisado cada seis ejercicios y una fecha de expiración: a los 16 años. Eso sí, establece que, cada ese periodo temporal, la renovación se produzca de manera automática, si no hay alegaciones de reconversión normativa de alguna de las tres partes. Este aspecto es sensiblemente más dócil que la pretensión inicial de la Casa Blanca de rectificar el acuerdo cada cinco años para que fuera prolongado en el tiempo.

2.- Tribunal de disputas. Se mantendrá el modelo de resolución de conflictos entre gobiernos. Una victoria del bando canadiense. Los litigios iniciados por los Estados no serán juzgados por tribunales de arbitraje privados en supuestos de dumping u otras prácticas comerciales dañinas. Sino por paneles previamente configurados con propuestas de los Estados miembros. Aunque se permite a determinados sectores, como el energético, actuar bajo iniciativa propia.

3.- Cuota diaria de mercado. EEUU accede a enviar un volumen de exportaciones equivalente al 3,6% del consumo diario canadiense. Un logro para la Administración Trump, sin duda. Porque en la actualidad apenas rebasa el 1%. Pero apenas resulta una cuota superior al 3,25% que su vecino del norte le ofreció dentro del acuerdo Trans-Pacífico (conocido por las siglas TPP) entre economías de una y otra orilla de este océano; es decir, entre los mercados de América y Asia bañados por el Pacífico. Además, Canadá se reserva el uso de la llamada Class 7, un sistema de precios sobre bienes de primera necesidad que siempre han criticado los granjeros de EEUU por considerar que les genera desventajas competitivas.

4.- Acceso a productos agrícolas. Canadá dará a EEUU más acceso a la entrada de bienes como el pollo, el pavo o los huevos, así como la venta de vino estadounidense en regiones como la Columbia británica. México también permitirá la adquisición de ciertos tipos quesos made in US.

5.- Reglas para la automoción. Giran en torno a dos normas básicas. El 75% de la exportación de vehículos fabricados en cualquiera de sus tres territorios estarán libres de aranceles. Un alza más que substancial respecto al 62,5% actual. Pero, adicional e ineludiblemente, el 40% de la producción de estos coches deberá ser realizada por trabajadores que obtengan, al menos, una remuneración de 16 dólares por hora para evitar ventajas competitivas vía salarial.

6.- Armazones tarifarios bilaterales. En el sensible sector automotriz. Con respecto a Canadá, se le permitirá enviar a EEUU 2,6 millones de vehículos libres de tarifas, frente a los 1,8 millones que exportó en 2017, así como materiales de la industria auxiliar de este sector sin barreras arancelarias por valor de 32.400 millones de dólares. Con México, el acuerdo es similar sobre el número de unidades, aunque amplía hasta los 108.000 millones el comercio del instrumental de vehículos.

7.- Compromiso de no intervención cambiaria. Una novedad de calado. El tratado establece el principio de mantener un régimen de tipo de cambio determinado por el mercado, que implica la promesa de no intervención en las fluctuaciones de sus divisas y que podría servir de modelo a futuros acuerdos aduaneros.

8.- Aumento del valor transfronterizo personal. Se incrementa la cantidad monetaria que cada persona puede trasladar por día. Así, Canadá exigirá un mínimo de 40 dólares canadienses en productos estadounidenses, desde los 20 actuales. Si bien, las transacciones con e-commerce se amplían hasta los 150 dólares canadienses. México lo eleva hasta los 50 dólares y hasta los 117 a los bienes estadounidenses que se favorecen de normas de duty-free.

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Internacionalizarse a través de los españoles expatriados

Hace apenas unas semanas, el presidente de la Cámara de Comercio de España, José Luis Bonet, alertó sobre la Edad de Oro que está viviendo la internacionalización de la empresa española, destacando que “alrededor de 500 multinacionales de nuestro país son líderes mundiales en sus respectivos sectores”. Además, subrayó que en torno a 10.000 pymes operan con éxito en el exterior, lo que explica el “cambio de mentalidad” que se ha producido.

Factores como la ferocidad de la reciente crisis económica vivida, la penetración de las nuevas tecnologías, las consecuencias de la globalización o el efecto catalizador de los negocios en Internet explican en parte este auge de la aventura exterior, que ya se manifestó en 2017 con un crecimiento sin precedentes de las exportaciones, hasta situarse en el nivel más alto de nuestra historia. Reino Unido, EEUU y Francia son los países preferidos para iniciar el crecimiento exterior, según el Indice CaixaBank para la Internacionalización Empresarial.

En paralelo, el éxodo de trabajadores españoles que deciden emigrar por causas como la falta de oportunidades, la mejora de sus condiciones o por la adjudicación de alguna beca o subvención, sigue creciendo de un modo imparable. En 2017, y de acuerdo al Instituto Nacional de Estadística, más de 76.000 personas tomaron esta decisión, lo que contabiliza un total de 2,4 millones de españoles que residen a día de hoy fuera de nuestras fronteras. Aunque en los últimos años este porcentaje se ha ido moderando, es preocupante que, en la actualidad, y según un estudio del Centro Reina Sofía, más del 50% de los jóvenes cree que deberán emigrar por trabajo en el futuro.

Cómo pueden colaborar pymes y expatriados

De acuerdo a un estudio realizado por Cofides en colaboración con distintas unidades, siete de cada diez empresas que invierten en el exterior generarán empleo en España a lo largo de los próximos meses, subrayando que, por regla general, terminan por ser más eficientes, innovadoras y generadoras de empleo que las que deciden circunscribir sus actividades al territorio nacional.

Sólo con este dato ya se puede encontrar una evidente sinergia entre las pymes que desean crecer en el exterior y los españoles expatriados, aunque existen otras muchas razones para justificar esta joint venture entre ambos agentes:

Existen en la actualidad numerosas asociaciones de trabajadores españoles en el exterior con las que es posible contactar para identificar potenciales aliados para nuestra pyme. Entre ellos, cabe destacar la Spanish Global Professional Network así como entidades directamente vinculadas a países determinados, como la Asociación de Científicos Españoles en Japón (ACE Japón), los Españoles Científicos en Estados Unidos (ECUSA), Asociación de Científicos Españoles en Suecia (ACES/ FSFS), o la  Asociación de Investigadores Españoles en la República Italiana (ASIERI). Del mismo modo, las redes sociales como LinkedIn o Xing ofrecen información directa sobre estas personas con las que se puede contactar personalmente a través de la Red.

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España y Catar firman un acuerdo para invertir juntos en el exterior

El Gobierno español y el catarí acaban de rubricar un documento con el que se comprometen a cooperar en el desarrollo de proyectos conjuntos de inversión en el exterior

Hace unos días, el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, se reunió en La Moncloa con el ministro de Relaciones Exteriores de Catar, el jeque Mohamed Bin Abdulrahman Bin Jassim Al-Thani. Ambos firmaron una declaración conjunta en la que España y Catar se comprometían a cooperar en el desarrollo de proyectos conjuntos de inversión en el exterior.

Un documento que servirá para establecer un marco institucional de colaboración que, en el caso de España, gestionará la Compañía Española de financiación al Desarrollo (Cofides), dependiente del Ministerio de Industria. Al otro lado, será la Autoridad de Inversiones de Catar (QIA) la encargada de gestionar las iniciativas que se presenten. Ambas entidades trabajarán en el establecimiento de un vehículo de inversión conjunto para llevar a cabo proyectos en regiones de interés mutuo, especialmente en América Latina.

Por otra parte, el también viceprimer ministro catarí aseguró durante el encuentro que el país al que representa tiene intención no sólo de mantener sino de aumentar las inversiones de la QIA en España.

RELACIONES BILATERALES

Según datos de ICEX España Exportación e Inversiones, las relaciones actuales entre ambos países son buenas y las exportaciones por parte de nuestro país siguen una tendencia creciente. El alto precio que suponen los combustibles fósiles que importamos de Catar hacen que el saldo de la balanza comercial sea desfavorable para España, en concreto de -344 millones de euros.

En el ranking de países que importan productos españoles, Catar se encuentra en el puesto 64. En 2017 sus compras alcanzaron un valor de 412 millones de euros, la mayor cifra de la serie histórica y un 20% más que en 2016. Las principales ventas se han realizado en ámbito de los aparatos mecánicos, un 22% del total. Le siguen el sector textil (12%), aparatos y materiales eléctricos (8%), muebles (8%) y tractores (7%).

En el primer semestre de 2018, y comparado con el mismo periodo del año anterior, se aprecia un aumento del 25% en las cifras de comercio bilateral hasta los 583 millones de euros. También se registra un déficit comercial de 151 millones de euros. Nuestras exportaciones crecieron un 12% hasta los 216 millones de euros, y las importaciones aumentaron un 33%, hasta los 367 millones de euros.

SECTORES DE OPORTUNIDAD

Entre los sectores que mayores oportunidades tienen en el mercado catarí están:

  • Ferrocarril y metro: Gracias a la red de metro que se está construyendo en Doha y a las líneas de ferrocarril de larga distancia que unirán Catar con la mayoría de sus países vecinos. No obstante, este último proyecto está parado en estos momentos tras el inicio del conflicto político de Catar con Egipto, Arabia Saudí, Emiratos Árabes Unidos y Bahréin.
  • Autopistas y carreteras: Es uno de los sectores que más está creciendo por los problemas de congestión y sobrecarga que sufre la capital del país. El Gobierno planea construir 8.500 kilómetros de autopistas, 200 túneles y 30 puentes antes de 2023.
  • Puertos y aeropuertos: Está previsto ampliar el aeropuerto Hamad International Airport de cara a 2020. Por otra parte, se está llevando a cabo el desarrollo del mayor proyecto portuario del mundo, conocido como Hamad Port, para remplazar el puerto de Doha en cargo y dejarlo sólo como zona turística y deportiva. Su principal objetivo es convertirlo en un puerto alternativo a Yebel Ali, de Dubai, para las rutas europeas hacia Asia.
  • Generación energética: Este tipo de proyectos lleva más de un lustro aumentando. La Qatar Electricity and Water Corporation está ampliando su planta de ciclo combinado en Umm Al Haul, un proyecto enfocado también a la potabilización de agua. Por otra parte, las energías renovables van ganando peso año tras año, aunque todavía tienen poca importancia debido a la dependencia del país de los hidrocarburos. Se ha marcado como objetivo tener 10 gigavatios instalados en 2030 que produzcan el 20% de la electricidad consumida por el país.
  • TIC: El país apuesta por la tecnología smart a través del programa Smart Qatar, también denominado Tasmu. Ofrece oportunidades a las empresas del sector TIC así como a aquellas relacionadas con el Internet de las Cosas (IOT) y la integración de datos en plataformas de big data.
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El sector agroalimentario aumentó sus exportaciones un 6,6% en 2017

La entidad bancaria Cajamar ha publicado el estudio ‘Observatorio sobre el sector agroalimentario español en el contexto europeo’, según el cual las ventas al exterior superaron los 49.000 millones de euros el pasado ejercicio

 

En los últimos días ha sido presentado el informe Observatorio sobre el sector agroalimentario español en el contexto europeo, coordinado por Joaquín Maudos, catedrático de Análisis Económico de la Universidad de Valencia, y publicado por Cajamar. Y ha traído buenas noticias económicas para el campo analizado: en 2017 creció por tercer año consecutivo. La tasa de crecimiento de su valor añadido fue del 3,5%, hasta alcanzar un importe de 62.000 millones de euros.

Según el estudio, España ha superado a muchos de sus homólogos europeos en este campo. Nuestro país aportó en 2016 (último año disponible para la comparativa europea) el 12% del valor añadido del sector en la UE-28. En concreto, es la cuarta economía que más valor aporta al agroalimentario, sólo por detrás de Francia, Alemania e Italia.

Entre las variables que miden ese valor están las exportaciones, que en 2017 alcanzaron una cifra récord de 49.065 millones de euros, un 6,6% más que en el ejercicio anterior. Este aumento supera al de la media de la UE-28 (5,9%) y a economías como la de Alemania (5%) y Países Bajos (5,8%), que normalmente están a la cabeza en este apartado.

El 73,2% de las exportaciones agroalimentarias españolas va a parar a la UE-28. Más de la mitad son adquiridas por Francia, Alemania, Italia, Portugal y Reino Unido. Por otra parte, los principales mercados extracomunitarios, son el norteamericano (3,9%) y el asiático (4,2%).

Otra de las características que han realzado el valor del sector es el superávit alcanzado en la balanza comercial: España es el segundo país de la UE con el superávit comercial agroalimentario más elevado, con un saldo de 12.342 millones de euros. Un 3,2% más respecto a 2016 y casi tres veces superior al de la UE-28, que no ha llegado a los 5.000 millones de euros.

El informe indica que del total de empresas exportadoras españolas, el 11,8% se dedican a actividades agroalimentarias. Algo más de 19.000 compañías que venden sus productos fuera de nuestras fronteras, y que casi duplican en número a las registradas en el año 2000.

OTRAS VARIABLES POSITIVAS

El sector también ha recogido interesantes cifras en el campo del empleo: desde los años de la crisis hasta la actualidad ha creado puestos de trabajo, especialmente en el ámbito de la industria de la alimentación, bebidas y tabaco. En 2016 ocupaba a 1,2 millones de personas, lo que supone un porcentaje algo menor a la media de la UE-28 (6,3% frente a 6,6%). Aunque en nuestro país se han generado empleos mientras que en la Unión se han destruido (un +3,7% frente a un -2,5%).

En nuestro país, el 63,2% de las personas ocupadas en este sector se dedican a la agricultura, la ganadería y la pesca, algo menos que la tasa de la UE (67,7%). Aunque mayoritarios, estos bloques han ido perdiendo fuerza en los últimos años a favor de la industria alimentaria, que está ganando también en peso económico.

Por otra parte, en la cesta de la compra de los españoles tienen un mayor peso los alimentos y bebidas. Éstos representan el 19,6% del consumo, frente al 17,5% de la UE-28. En este predominio ha influido el hecho de que España sea uno de los países de la Unión que ha registrado una inflación más baja en alimentos y bebidas no alcohólicas, con una tasa del 1,7%, casi un punto porcentual por debajo de la media europea.

Peores cifras se registran en el ámbito de la inversión en I+D. En 2015 (último dato disponible), las empresas españolas gastaron 241 millones de euros, una cifra importante pero que está cayendo. Los datos de la Unión muestran crecimientos acumulados año tras año mientras que el esfuerzo innovador de España ha caído un 16,6% entre 2000 y 2015. Un aspecto que debería mejorar para reforzar el futuro a medio y largo plazo del sector.

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Trump pone a Europa en el punto de mira de sus represalias comerciales

El dirigente estadounidense advierte. Las subidas arancelarias a Europa no se demorarán demasiado. “Son casi peor que China, solo que más pequeños”, critica.

El presidente de EEUU considera que la UE dejó un regalo envenenado a EEUU cuando, a finales de julio pasado, el máximo responsable de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker, ofreció a la Casa Blanca un acuerdo libre de aranceles sobre una larga lista de mercancías para restablecer el mercado transatlántico. En una entrevista a Bloomberg, Donald Trump arremete sin tapujos contra Europa, de quien dijo que “será nuestro próximo objetivo”. En clara alusión a su política de subidas arancelarias. La UE -precisó- “es casi peor que China”, como culpable del déficit de la balanza comercial estadounidense, “solo que más pequeña” que el gigante asiático. En esta línea argumental, Trump dudó de la longevidad del principio de acuerdo que alcanzó con Juncker para liberar de aranceles a una nutrida lista de bienes y servicios de ambas orillas del Atlántico y que han sumido a una de las más sólidas pasarelas comerciales en la mayor crisis de identidad del orden económico creado después de la Segunda Guerra Mundial. “No se demorarán demasiado en el tiempo las nuevas represalias” americanas contra Europa, enfatizó.

“Estamos compitiendo no sólo contra el yuan, también contra el euro”, dijo Trump a escasas horas de avanzar el principio de acuerdo con México y la apertura de negociaciones directas con Canadá para refundar el Nafta. El diálogo, realizado en el Despacho Oval, también dejó píldoras de difícil digestión para Pekín y Bruselas. “Ellos sólo desean devaluar sus monedas, bajar su valor de forma constante, cada día” y su actitud “perjudica y manipula” los esfuerzos competitivos de las compañías estadounidenses, así como “su gestión para mejorar sus desequilibrios” de ventas en toto el mundo. También hizo hincapié en los enormes flujos comerciales que Alemania tiene con Rusia, en materias como la energía, a pesar de ser enemigo de la OTAN. “Le dije a la canciller Angela Merkel que me parecía ridículo que Berlín tenga la protección de la Alianza Atlántica y que estén pagando al mismo tiempo auténticas fortunas al país que más amenaza y más cerca está del continente europeo”, explicó antes de cuestionarse: “¿Qué tipo de acuerdo es éste?”

El líder republicano también rechazó la propuesta europea de eliminar las tarifas a la industria de automoción de ambos bloques comerciales. La calificó de “sin sentido” y anunció que EEUU “está dispuesto a abandonar la Organización Mundial del Comercio (OMC)” porque su operativa y funcionamiento actual “atenta contra el sistema global de libre circulación de mercancías”, en la que EEUU y Europa han empleado “siete décadas en construir”. A su juicio, la OMC “es el peor acuerdo comercial de la historia”.

Las palabras de Trump se producen en un contexto especialmente complejo, con dirigentes de la UE desplazados a Washington para tratar de reforzar los lazos transatlánticos por medio de una reducción de tarifas y barreras arancelarias sobre productos industriales, entre los que se encuentras los automóviles, quizás el gran caballo de batalla de la Administración Trump. Como ocurre, en paralelo, con México y Canadá, aunque la misión diplomática canadiense se muestre casi igual de reacia que la europea a hablar de acuerdos. De igual modo, altos funcionarios de la UE, EEUU y Japón discuten entre bambalinas fórmulas para que China no abandone la modelo de comercio global, pueda adquirir, con contraprestaciones, el rol de economía de mercado o que, en todo caso, se mantenga como un actor activo en una hipotética remodelación de la OMC como desea el equipo económico de Trump.

En opinión del dirigente estadounidense, la paz comercial actual con la UE “es momentánea”, ya que la duradera requerirá de “cambios significativos, no sólo sobre las regulaciones europeas sino también en el comportamiento y hábitos de sus consumidores”. Algo que, a su juicio, la UE “no va a alterar. Soy escéptico sobre que se cambien las preferencias de compras del ciudadano europeo”, explicó. “No es suficiente que Europa elimine las tarifas sobre los automóviles si sus hábitos de consumo inducen a los consumidores de su mercado interior a adquirir sus coches, en vez de los estadounidenses”. También se quejó de que la UE “no permite la entrada de los productos agrícolas” procedentes de EEUU. “Han levantado un muro sobre ellos”, agregó.

Pero sus mayores embestidas fueron para la cotización del euro. “Entiendo que Europa desee una moneda débil” para ayudar a su sector exterior y a las empresas del Viejo Continente que salen a terceros mercados; “sin embargo, eso choca con nuestra decisión de mantener un dólar fuerte porque hace más complejo que vendamos nuestros productos con nuestra moneda más allá de nuestras fronteras”. Europa y China “han tenido la oportunidad de alcanzar un acuerdo con EEUU y no la han aprovechado”, concluyó.

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Trump cierra un acuerdo con México y avanza en otro pacto con Canadá

El Nafta podría renacer de sus cenizas. Aunque el consenso resultante entre EEUU, México y Canadá se aleje considerablemente de cualquier modelo de unión aduanera.

La Administración Trump ha pedido al Congreso americano que suscriba el acuerdo de libre comercio que su gabinete acaba de culminar con México, de forma que esté operativo a finales de noviembre. De igual manera que avanzó a los legisladores de su país que Canadá podría llegar a sumarse al citado consenso si, en las próximas semanas, se superan ciertos flecos negociadores que ha exigido Ottawa. El propio representante Comercial estadounidense, Robert Lighthizer, fue el encargado de precisar que el diálogo con su vecino del norte es al máximo nivel y que las conversaciones las lidera la propia ministra de Asuntos Exteriores, Chrystia Freeland, “podrían tener resultados positivos”. Precisamente la jefa de la diplomacia canadiense protagonizó uno de los más duros enfrentamientos bilaterales de la historia reciente de ambos países. Freeland dijo, tras la última cumbre del G-7 en suelo canadiense, de la que Trump se fue sin formalizar la declaración final por el desencuentro con sus aliados industrializados en materia comercial, que, nunca, en la historia reciente, la sintonía entre ambos países había estado “en un punto más bajo y de tanta preocupación”. Un punto de fricción que también corroboró Roland Paris, un antiguo asesor de Justin Trudeau, el presidente canadiense, para quien “hubo momentos de alta tensión en varios instantes de la historia, pero nunca he visto ni oído un lenguaje tan agresivo y despectivo como el usado por la Administración Trump hacia Canadá”. Sobre todo -matiza- porque la esperanza del primer ministro de Canadá en la cita del G-7 era la de restaurar el entendimiento tras las tarifas punitivas aplicadas por la Casa Blanca.

Trump podría recuperar el Nafta

Todo este altercado podría ahora caer en saco roto si, como se aventura a presagiar la Casa Blanca, Canadá se adhiere al acuerdo con sus, hasta ahora, socios del Nafta. Ottawa también ha confirmado que un equipo de Freeland se desplazará en próximas fechas a Washington para lograr que el acuerdo preliminar entre México y EEUU se convierta en un pacto tripartito. “No podemos renunciar a perfilar un acuerdo en el que ganen las tres partes, y por ello vamos a trabajar en ello. Los canadienses pagan mi salario y debemos estudiar y suscribir cualquier pacto que pueda ser beneficioso para las familias y los trabajadores del país”, dijo Freeland durante su aparición en la embajada canadiense en la capital estadounidense.

En línea con esta cautela se expresó el senador demócrata, Ron Wyden, que tendrán un papel determinante en el Comité de Finanzas del Senado que supervisará el acuerdo con México. “Es prematuro” que Trump haya anunciado su intención de firmar un acuerdo comercial que aún mantiene altas dosis de incertidumbre sobre su formalización. “Más bien parece una declaración de preocupación por la campaña electoral de noviembre, por conseguir votos en el electorado de trabajadores estadounidenses que operan en sectores claves para el intercambio comercial entre México y EEUU”, explicó. “De no ser así, no se entiende que se revele un acuerdo antes de que se completen las negociaciones”, aclaró. La líder de la minoría demócrata en la Cámara de Representantes, Nancy Pelosi también mostró su escepticismo sobre que “se produzcan los necesarios progresos” con México y sobre que Canadá se incorpore al pacto final.

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Siguen las diferencias entre las administraciones de Trudeau y Trump

EEUU y Canadá conservan sus distancias iniciales en asuntos tan relevantes como el volumen de intercambios comerciales diarios entre ambas fronteras o sobre el espinoso tema del sistema de resolución de controversias. Y ni Ottawa ni Washington van a renunciar a un consenso sobre ambos aspectos de la negociación. “Ellos tienen tarifas de casi el 300% sobre algunos de nuestros productos perecederos”, criticó Trump en el Despacho Oval a finales de agosto, en el acto en el que anunció el principio de acuerdo con México. “No lo vamos a permitir”, precisó. Mientras, en el banco canadiense se incide, sobre todo, en “los problemas con la leche canadiense” que, en opinión de Larry Kudlow, el máximo asesor económico del presidente Trudeau, una de las mercancías sobre las que más ha subido la presión tarifaria la Casa Blanca, resume a la perfección el conflicto bilateral. “Sin acuerdo sobre el tráfico comercial diario no habrá fumata blanca”, dijo Kudlow.

Los sindicatos canadienses advierten contra el mecanismo de resolución de disputas

Parte del capítulo 19 del texto actual del Nafta, dicen, del que EEUU quiere eliminar la posibilidad, ahora vigente, de que cualquier socio de la unión aduanera pueda optar por fijar acciones antidumping concretas para contrarrestar este tipo de acciones que atentan contra el libre comercio. Así lo constata Unifor, su mayor fuerza sindical. Mientras, los sindicatos de EEUU, con influencia sobre el voto final demócrata, han pedido tiempo para estudiar las consecuencias socio-laborales del pacto con México e inciden hasta ahora en que los progresos son más ficticios que reales. En la carta que Trump ha enviado al Congreso revela nuevas reglas sobre producción automovilística, sobre relaciones laborales y sobre conservación del medio ambiente. Además de normas de protección contra la manipulación cambiaria, entre otras cuestiones.

El anuncio de Trump ha dado alas a las filas republicanas

En el Partido Republicano empezaban a ver nubarrones en los comicios legislativos de noviembre. Pero también entre las asociaciones empresariales que ven en la refundación del Nafta una necesidad imperiosa. El nuevo acuerdo añadiría prosperidad y dinamismo económico, además de fortalecer la competitividad entre las tres naciones, aclaró Tom Donohue, presidente de la Cámara de Comercio Americana. “De romperse la unión, se perderán miles de puestos de trabajo y se deterioraría la coyuntura de toda América del Norte”, matizó.

Bajo la normativa del Congreso, el Gabinete de Trump dispone ahora de 30 días para proveer a los legisladores del texto definitivo del acuerdo.

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El peso atenaza de nuevo a Argentina y eleva la tensión política

Mauricio Macri está en la clásica encrucijada de toda convulsión económica:  realizar duros ajustes y reformas estructurales a cambio de la ayuda multilateral.

 

Toda convulsión económica desemboca en una política. Y viceversa. El último botón de muestra de esta máxima se localiza en Argentina. Mauricio Macri, su presidente, político liberal que dijo iba a acabar con la larga herencia del peronismo (Partido Justicialista) al llegar al poder, en 2015, y que prometió transformar el país, está contra las cuerdas a poco más de un año de los comicios generales. Su compromiso de cambio no sólo abarcaba la economía, aunque este terreno sería -aseguró- su primer campo de pruebas. También los estamentos institucionales y la sociedad, sometidos a una fórmula de fuerte gasto social, controles de la divisa, la industria y el tejido empresarial y con fuertes dosis de proteccionismo comercial. En apenas tres años, se encuentra ante la difícil encrucijada de acometer duros ajustes económicos sin restablecer el descontento social de un país que ha soportado al menos tres grandes crisis en los últimos dos decenios, a cambio de un macro-crédito del FMI que ayude a mitigar, primero, y superar, a largo plazo, las embestidas de los mercados contra el peso argentino, su moneda nacional. A la que a comienzos del milenio se le liberó de la atadura del currency board que tenía irremediablemente fijado su valor al del dólar.

La batería de medidas estructurales es de especial calado

En sintonía con el grado de derrumbe de la economía y de la repentina desconfianza inversora en el mercado argentino, cuya máxima expresión es la caída libre de su moneda. El peso se ha devaluado más de un 50% de su valor desde el inicio del año respecto al billete verde americano y en agosto, rozó el 30%- y sigue sin visos de poder realizar un aterrizaje, aunque sea forzoso, en su descenso. De ahí que el Fondo Monetario Internacional (FMI) haya exigido al Ejecutivo de Macri un plan de austeridad fiable que reduzca el déficit fiscal, con duros recortes del gasto público y un acuerdo con la oposición peronista para acometer una agenda de reformas estructurales con duras recetas para la sociedad civil. Y urgente. Porque el Banco Central de Argentina ha tenido que emplear más de 250 millones de dólares de sus reservas de divisas para contener desplomes diarios del 14% del peso en alguna de las jornadas negras del pasado mes de agosto.

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Inestabilidad económica y social

Desde el mercado, sin embargo, no creen que el mal endémico argentino sea exclusivamente de índole económica. Dispone de 50.000 millones de dólares de línea de créditos preferentes del FMI y sus registros contables son casi envidiables. Con superávits fiscales de provincias, un modelo financiero saneado y esfuerzos presupuestarios que han acercado el objetivo de déficit cero. Pero el contagio de los mercados emergentes al baile de divisas en torno a la revalorización del dólar ha sumido a Argentina en un nuevo episodio de crisis y a Macri en un escenario con el que no soñaba ni en sus peores pesadillas, con un índice de popularidad de apenas el 35%. Dice su equipo económico, cada vez más criticado en el país, que la herencia del kirchnerismo ha encendido la mecha de la inestabilidad inversora de los capitales hacia latitudes emergentes.

Ni siquiera la política monetaria con el peso argentino ha logrado capear el temporal

Aunque los tipos de interés han escalado hasta el 60%. La cúpula del FMI ya ha dado indicaciones claras a Macri de que revierta la situación y envíe con urgencia un plan revisado a su comité ejecutivo. A diferencia de otros mercados emergentes en riesgo, como Turquía, el Fondo no cesa de lanzar mensajes en los que admite ser un aval de Argentina ante los inversores. Por mucho que la rentabilidad de los bonos soberanos argentinos se haya disparado a tasas desconocidas desde que Macri tomó posesión de su cargo.

El ministro del Tesoro, Nicolás Dujovne, se comprometió a reducir “substancialmente” el déficit primario por debajo del 1,3% del PIB en 2019. Instantes antes de desplazarse a Washington para negociar con la directora gerente del FMI, Christine Lagarde. Y de que el banco central tuviera que vender otros 175 millones en los mercados de divisas en una nueva defensa numantina del peso. Señal, a juicio de los analistas, de que el flujo financiero entre el Fondo y Buenos Aires fluye y seguirá con su suministro acordado.

Preocupación de los inversores ante la debilidad del peso argentino

Sin embargo, la debilidad del peso argentino persiste y preocupa a las agencias de rating. Standard & Poor’s no descarta un recorte notable de su nota sobre el país, que en la actualidad se sitúa en el B+, cuatro calificaciones por debajo del grado de inversor internacional, donde comienza la excelencia crediticia y, quizás, la matrícula de honor a la que pueden aspirar la mayor parte de las economías que no ostentan el título de industrializadas. Hasta situarla al nivel de Turquía, de Grecia o de las Islas Fiji. Dado el empeoramiento de las condiciones crediticias y de la fulminante volatilidad del peso. Amén de la complejidad de los ajustes de Macri. Un portavoz de la firma de calificación lo resumía de manera contundente: “Las recientes presiones sobre la moneda argentina podrían llegar a recrudecerse aún más en el futuro, añadiendo dificultades a las medidas de ajuste económica y propagando la fuga de capitales ante la ausencia de pasos decididos para restaurar la confianza inversora”.

Medidas acordadas por el gobierno de Macri con el FMI

Entre las medidas que el FMI ha solicitado a Argentina y que el gabinete de Macri baraja, según han constatado fuentes oficiales, destaca la subida impositiva sobre las exportaciones, que sería de hasta el 10% en productos como el trigo, dando al traste con la política de ventajas fiscales al sector exterior, una de las señas de identidad del Ejecutivo argentino. Aunque pretenden que tenga fecha de caducidad: hasta finales de 2019. Justo a tiempo para afrontar la cita electoral y solo como réplica para sacar a la economía de su segunda recesión en tres años y luchar contra una inflación que supera el 30%.

Dudas sobre el liderazgo y la credibilidad del gobierno argentino

La incertidumbre sobre si Macri logrará generar la paz social está más que justificada. En el colapso de 2001-2002 dejó temblando a la clase media del país, mientras se perdieron millones de puestos de trabajo. El sistema institucional y político estuvo al borde de la destrucción e, incluso, murieron un par de decenas de ciudadanos que protestaban en las calles. La mayoría de ellos, focalizaron su ira sobre el FMI, al que acusaron del desastre social que siguió al salvavidas financiero. Al igual que gran parte de la clase política. Desde líderes del peronismo, hasta dirigentes de otras formaciones denunciaron unas negociaciones abocadas a la generación de pobreza y de desigualdades entre ricos y pobres. “El remedio es peor que la enfermedad”, fue el gran eslogan que propició que el 75% de los argentinos se manifestaran en contra de “cualquier gobierno que reclamara la ayuda del FMI en el futuro”.

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La reacción, la gran baza de Macri

En apenas semanas, selló el acuerdo con el FMI, lo que dejó a los partidos de oposición y a la sociedad civil sin apenas capacidad de respuesta. Aunque esa misma ciudadanía podría no tardar en despertar. Entre otras cuestiones, porque sabe que el recetario económico de Macri, pregonado por sus ministros por activa y por pasiva en sus tres años de gestión, no contemplaba, en absoluto, que el país tuviera de nuevo problemas de financiación. Macri justificó ante los argentinos “haber llamado a la puerta del FMI porque nos enfrentamos a un nuevo escenario global y para evitar crisis como a las que tuvimos que enfrentarnos en nuestra historia reciente”. Algo que no concuerda con su autoalabanza de crear un modelo económico no tan dependiente de las inversiones extranjeras, capaz de financiar su dinamismo y que se acercara al pleno empleo. En palabras suyas, en campaña electoral, romper el muro para “devolver a Argentina a la normalidad”.

El efecto de tres años de Administración Macri se asemeja más a una vuelta al pasado que a un salto hacia adelante, a la modernización de la economía, porque la vigilancia del Fondo, estricta al máximo, ha vuelto y, con ella, los esfuerzos sociales para devolver la calma al capital foráneo y a los mercados, con suma dependencia financiera externa y alto riesgo de contestación en las calles.

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Las previsiones para el sector exterior en 2018 se resienten

El Observatorio Financiero del Consejo General de Economistas ha lanzado su informe del segundo trimestre de 2018, en el que las exportaciones mantienen una tendencia negativa

 

Después de analizar la evolución de diversas variables económicas hasta julio de 2018, el Observatorio Financiero del Consejo General de Economistas ha lanzado sus nuevas previsiones a corto y medio plazo, que no son muy diferentes a las del primer trimestre del año. De hecho, en lo que respecta al crecimiento del PIB, aunque en el segundo trimestre ha sido algo más bajo (0,6% frente al 0,7% de trimestres anteriores), el Observatorio mantiene sus previsiones para 2018 en 2,6% y para 2019 en 2,4%.

Claves del informe sobre las previsiones para el sector exterior en 2018

Sin embargo, la evolución de las exportaciones mantiene su tendencia negativa de los últimos meses. En cualquier caso, el informe asegura que la fuerza del dólar está aumentando la atracción de nuestra producción en los mercados que están fuera de la zona euro, aunque también advierte de que la política proteccionista de Trump está comenzando a afectar al comercio internacional.

Por otra parte, se ha notado una ralentización del consumo, aunque se prevé un crecimiento de esta variable del 2,5% a final de año. El informe asegura que será la que siga dando empuje a la economía española. Dicha afirmación se basa en la bajada del paro, la subida de las pensiones, los incrementos salariales y la firma de los convenios mantenemos nuestra previsión de crecimiento del 2,5% a final de año.

El descenso de la tasa de ahorro de los hogares al 5,7%, que representa la tasa más baja desde 2008, se mantendrá en estos niveles mínimos en el intervalo 2018-2019. Esta tasa ha sido negativa en tres de los últimos trimestres y no se espera a corto plazo un cambio de tendencia. El problema que remarca el informe es que el gasto en consumo es superior al aumento de la renta disponible, presentando los hogares una necesidad de financiación de 18.000 millones de euros, una deuda muy alta.

Las previsiones relacionadas con el IPC se han incrementado ligeramente para el ejercicio 2018, y se mantiene la estimación para 2019. En junio, la variación interanual del IPC era del 2,3%, (aunque el IPC adelantado de julio, 0,7% inferior al mes anterior, modera la tasa al 2,2%). La evolución del precio del petróleo y el entorno mundial de posibles restricciones arancelarias son causas determinantes de este ligero incremento.

EMPLEO Y SEGURIDAD SOCIAL

En cuanto al empleo, según la última Encuesta de Población Activa, en España se han creado 469.900 empleos en el segundo trimestre del año. Esto ha hecho disminuir la tasa de paro al 15,28%, la menor en casi una década. El informe señala que la mayoría de los puestos de trabajo creados son empleos temporales y de carácter parcial. También que el 80% de los empleos generados corresponden al sector servicios, principalmente a hostelería, comercio, actividades sanitarias y servicios sociales.

La creación de empleo se ha concentrado en el sector privado y en el género masculino, cuya tasa de paro ha caído hasta el 13,67%, mientras que la de las mujeres supera el 17%. Por edades, las peores cifras siguen recalando entre los menores de 25 años, con una tasa de desempleo del 34,6%.

Por otra parte, las expectativas del bono español a 10 años son de subida de rentabilidad, pesando en esta tendencia la debilidad del gobierno, el problema de Italia o Cataluña, así como la inflación. Según el informe, las medidas expansivas incluidas en los Presupuestos Generales del Estado (aumento de pensiones y funcionarios) servirán para mantener el consumo, aunque la inflación y la subida del petróleo empujarán en otra dirección.

Otras de las preocupaciones del Observatorio son la relajación en objetivos de déficit y la deuda incontrolada. Si la política expansionista del BCE cambia, dejará de comprar activos y hará que suban los intereses. De esta manera, el crecimiento se podría resentir y complicaría el desendeudamiento, a lo que se sumaría el problema irresuelto de las pensiones.

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Consecuencias del Brexit en el sector farmacéutico

Pocas horas después de conocerse el resultado del referéndum sobre el futuro de Reino Unido en la Unión Europea, la libra se hundía peligrosamente hasta niveles no vistos desde 1985, reflejando la incertidumbre que se ciñe a todos los niveles sobre el futuro económico del proyecto europeo. El 30 de marzo de 2019 será el momento en el que el divorcio se formalice, si bien el periodo de transición se extenderá hasta finales de 2020.

Centrándonos en el sector de la Salud, este hecho tendrá dos consecuencias directas:

  • El traslado de la Agencia Europea de Medicamentos (EMA) a Ámsterdam;
  • La imposibilidad, por parte de Reino Unido, de seguir realizando procedimientos centralizados, como la compra de materiales.

La Agencia Europea del medicamento desempeña un trabajo esencial para el correcto funcionamiento del mercado único de medicamentos en todo el entorno comunitario. Su trabajo es vital para proporcionar a los ciudadanos medicamentos efectivos, seguros y de alta calidad, así como para mantener un entorno regulador que fomente la innovación y el desarrollo de nuevos medicamentos.

Tanto es así que entre los primeros protocolos post Brexit, la UE analizó cuidadosamente la redistribución de competencias y actividades que hasta el momento desempeñaban las autoridades nacionales de Reino Unido, a través de la MHRA (Agencia Reguladora de Medicamentos y Productos Sanitarios). De este modo, la carga de trabajo en operaciones se ha optimizado mediante un mejor reparto entre el resto de agencias europeas.

Áreas clave del Brexit en el sector farmacéutico en el futuro

De acuerdo a la Comisión Europea, cada ciudadano del Viejo Continente gasta de media alrededor de al año en medicamentos, lo que, a efectos de facturación global del sector, significa alrededor de 214.000 millones de euros. La importancia de esta industria es tal que por sí sola da empleo a alrededor del 10% de la población, siendo la segunda más importante económicamente hablando para la región por valor de mercado, según el índice FT Europe 500.

Entre los principios fundacionales de la Unión Europea, hay tres que atañen directamente al ámbito farmacéutico: el reconocimiento mutuo (que permite la entrada de medicamentos de fuera si son útiles para la población), las políticas de competencia (para favorecer o no la fusión entre laboratorios si se asegura una adecuada competencia en el mercado) y la investigación de vanguardia (sólo entre 2014 y 2020 se destinarán ayudas que superan los 77.000 millones de euros para la I+D europea del sector).

4 consecuencias directas del Brexit en el sector farmacéutico

Como consecuencia directa de los efectos del Brexit, existen cuatro ámbitos que son muy relevantes para garantizar su sostenibilidad en el futuro, y sobre los que las empresas españolas deberán estar muy atentas:

1. Licencias de Medicamentos.

En abril de 2018, se finalizó la redistribución de la cartera de productos de Reino Unido, con más de 370 productos sanitarios autorizados por procedimiento centralizado, entre los Estados Miembros, más Islandia y Noruega, quienes asumirán la plena responsabilidad de estos productos a partir del próximo 30 de marzo. Además, estos más de 370 medicamentos tienen a su vez otras autorizaciones de comercialización con compañías británicas en otros países de la UE -entre ellos, España- que tendrán que traspasarse, al quedar Reino Unido excluido como país miembro de la EMA.

2. Lotes de productos

Además de las licencias de los medicamentos, el Brexit también bloqueará la liberación y exportación de lotes de productos desde Reino Unido hacia países de la UE (afecta principalmente a los fármacos biológicos, como las vacunas). Los datos que maneja Farmaindustria apuntan a que hasta 300 lotes de productos se liberan desde el Reino Unido hacia países de la Unión Europea y también tendría que pararse esta exportación con la salida de Reino Unido. Los Titulares de las Autorizaciones de Comercialización (TACs) de medicamentos autorizados por procedimiento centralizado, deberán solicitar, a través de la correspondiente variación, el cambio en la localización de sus centros de control, liberación y exportación a direcciones sitas dentro del Estado Económico Europeo (EEE), antes de marzo de 2019.

3. Relevancia para los laboratorios

Todos estos cambios aumentarán considerablemente la carga de trabajo adicional que deberán asumir las compañías farmacéuticas, tanto en el periodo de moratoria como tras la desconexión definitiva del Reino Unido. La gestión de todos estos cambios debe realizarse de forma meticulosa, para evitar retrasos y problemas innecesarios. Es, por ello, que esta actualización requiere de un equipo cualificado, que sea capaz de asumir y gestionar todas las implicaciones de este cambio. Aunque los laboratorios más afectados en principio pueden ser los británicos con filial en España, como las multinacionales GlaxoSmithKline o AstraZeneca, las compañías nacionales también se verán impactadas en el nuevo escenario.

4. Posibles problemas de suministro

Un informe de la EMA advierte de que 88 medicamentos pueden tener problemas de suministro dentro de la UE una vez se consume el Brexit, ya que los laboratorios, presumiblemente, no harán a tiempo los cambios legales necesarios para mantener la autorización de comercialización (entre ellos, cabe destacar el tener la sede dentro del Espacio Económico Europeo, ídem para la entidad encargada de la farmacovigilancia o el archivo maestro, planta de producción, contratos o cadena de suministro, entre otros factores).

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Austria busca erigirse como puente de negocios entre Europa y China

La actual presidencia de la UE alerta de que, en toda batalla comercial, no hay ganadores. Mientras su diplomacia económica busca asentarse en los mercados asiáticos.

 

El Gobierno austriaco ha emprendido una estrategia diplomática para actuar como pasarela de comercio e inversiones entre China y Europa, para capitalizar los flujos de capital de industrias como la electrónica o la automovilística y posicionarse en el negocio digital; en especial, ante el boom del e-commerce en el mercado interior europeo y en el gigante asiático. Pero también por el interés de Viena en tener un papel activo en los flujos comerciales de la llamada Nueva Ruta de la Seda, la apuesta inversora del presidente chino, Xi Jinping, que ha prometido aportar más de 110.000 millones de euros a la causa: 13.300 millones a través de un fondo estatal, un préstamo de 50.400 millones, otros 8.000 en ayudas a países en desarrollo y organismos de las naciones de la ruta y 40.000 millones más, procedentes de la poderosa industria financiera china para impulsar a las empresas hacia el exterior. Detrás de esta iniciativa subyace, según Pekín, un objetivo geoestratégico que pretende convertir la ruta en una autopista mercantil entre China y el resto de naciones de Euroasia que sirva de contrapeso al predominio económico de EEUU, en defensa del libre comercio. Ahora que la Administración Trump ha declarado la guerra comercial con incrementos arancelarios sobre una lista multimillonaria de productos que adquiere de una serie de aliados -Europa, Canadá o México, esencialmente-, además de China. Unas medidas de cariz proteccionista para preservar -aduce la Administración Trump– a la industria y las empresas americanas.

3 Claves de Austria en su estrategia diplomática como puente de negocios entre Europa y China

El país alpino aumentará la frecuencia de las misiones empresariales a Asia

Aunque el foco de actuación preponderante es China. Tal y como ha señalado su ministra de Economía, Margarete Schramboeck, que se ha comprometido a presentar esta estrategia de expansión y impulso a las exportaciones austriacas hacia el continente asiático a finales de año. Aunque el primer paso de esta diplomacia económica ya lo ha dado. Schramboeck se desplazó en junio pasado a Pekín, en donde suscribió una treintena de acuerdos por valor de 1.500 millones de euros con empresas chinas. “Nosotros tenemos el conocimiento, el know-how de los mercados de Europa del Este y China puede abrirnos las puertas de las economías asiáticas”, dijo la responsable gubernamental en la capital austriaca. Tanto ella como el canciller Sebastian Kurz mantuvieron encuentros con altos directivos de firmas chinas; entre ellas, Alibaba, el gigante del negocio digital, Great Wall Motor o Industrial and Commercial Bank.

Combatirá las amenazas proteccionistas de Washington

En paralelo, Schramboeck garantizó que, durante el mandato rotatorio de la UE que ejerce en la actualidad Viena, combatirá las amenazas proteccionistas llegadas desde Washington tratando de abrir nuevos mercados fuera del bloque comunitario. La ministra ha sido CEO de Telekom en Austria y ha criticado abiertamente la política restrictiva de EEUU en materia comercial. También ha promocionado, desde su ministerio, la creación de un impuesto especial a los conglomerados tecnológicos y ha dado su apoyo a una regulación europea de protección de datos que se adecúe a la era digital, porque, en su opinión, “la reindustrialización” será el gran semillero de empleos en el futuro en la UE.

“Nadie gana en una contienda comercial, por si alguna de las partes involucradas en este tipo de batallas pudiera pensar lo contrario”, afirma. Por tanto, “será necesario emprender diálogos directos para evitar que se pierdan puestos de trabajo por el aumento de tarifas” alerta la titular austriaca de Economía.

El comercio bilateral entre Austria y China se elevó un 13% en pasado año

Ha llegado a alcanzar los 11.700 millones de dólares. Pero Viena quiere dar un “salto geopolítico” y cambiar su tradicional táctica transatlántica por otra que apunte al Pacífico. Pese a que los intercambios de comercio con EEUU aumentaron un 10%, hasta los 16.000 millones, tal y como se constata en su registro de Comercio. En la estrategia austriaca se incluye, además, el impulso investigador en Inteligencia Artificial e industria digital con el gigante asiático; extensible a Japón y como estrategia común de la UE. Bruselas lanzó a principios de año un macro-proyecto informático de 1.000 millones de euros que excluía a Reino Unido por el Brexit y encaminado a catapultar las exportaciones y la creación de empleo en estas industrias. Viena desea que este fondo, que también potencia la educación de habilidades profesionales y la cooperación académica, se extienda a China y otros mercados asiáticos.

Austria justifica esta iniciativa en que las reglas de protección de datos “serán iguales” para firmas estadounidenses, asiáticas o de cualquier otra nación que ofrezca servicios en el mercado interior, sin establecer “excepciones”, porque consumidores y compañías necesitan preservar su confidencialidad de multinacionales como Facebook o Alphabet. De ahí que respalde la tasa del 3% sobre las ganancias de estos conglomerados dentro del espacio europeo. O que impulse, en Austria, cambios tributarios que reduzcan los costes laborales y espoleen las inversiones en I+D+i. Con el foco puesto en Asia-Pacífico.