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¿Exponer en una feria? Ok, pero con objetivos claros

Una feria es una gran operación de marketing en la que el éxito del producto dependerá de tu capacidad de organización. Todo ha de prepararse a la perfección entre bastidores para conseguir atraer al público desde el primer momento y, así, lograr un éxito.

Lo primero que tienes que tener en cuenta a la hora de asistir a un evento de este tipo es que una feria no constituye un fin en sí misma. Por el contrario, tiene que representar para ti y para tu empresa una herramienta muy valiosa para conseguir los objetivos marcados. Éstos pueden ser de diferente naturaleza según el tipo de empresa que tengas y lo que quieras conseguir a corto y largo plazo. En el caso de las pymes, lo importante puede ser dar a conocer el producto o encontrar redes de distribución. La búsqueda de nuevos mercados, junto con una mejora de imagen y un aumento de la notoriedad, pueden constituir también objetivos primordiales.

Pautas a seguir

Si ya has decidido asistir, hay una serie de pautas que tienes que tener en cuenta. Tienes que anticiparte en el tiempo, y solicitar a la organización de la feria el denominado “espacio”, que será tu futuro stand. El reparto de estos locales se suele realizar por sorteo, ya que es indudable que la posición del mismo es muy importante de cara al público. La contratación se realiza de un año para otro, momento que, conociendo ya las fechas de celebración de la feria, puedes aprovechar para reservar tu estancia y la de tus colaboradores en el hotel y los billetes de tren o avión. No subestimes el factor tiempo porque la experiencia de los empresarios que han acudido a otras ferias te convencerá de lo importante que es “dormir” cerca del recinto. Ahorrarás tiempo y dinero.

Precio y espacio

El precio de los espacios feriales suele variar en función de la ubicación dentro del pabellón: si se encuentra en una isla (es decir, con los cuatro lados del stand libres), el mismo puede incrementarse en un 20%. Y así sucesivamente si se trata de un espacio a dos calles o a una calle. Sin duda, los mejores situados son aquellos que se encuentran cercanos a las puertas de acceso para el público y los que disponen de más distancia entre su parte frontal y stand situado enfrente.

¿Y la extensión? Pues dependerá de los productos y la idea que quieras ofrecer al público. Una superficie de 50 metros cuadrados puede ser más que suficiente. Y para una buena distribución del espacio deberás convertir los problemas en oportunidades, es decir, no te desesperes si tu stand está “custodiado” por dos columnas laterales o debajo de una escalera. Hay muchas propuestas de diseño capaces de aprovechar todo tipo de inconvenientes.

Dar a conocer

Cuando ya tengas la seguridad de haber contratado tu espacio y, por lo tanto, tu presencia está asegurada en la feria, tienes que dar otro paso importante: informar de ella. Es conveniente que utilices mailing, teléfono y/o redes sociales para avisar de las fechas concretas y la ubicación que tendrás en la misma. Puedes utilizar campañas de intriga y, en definitiva, crear cierta notoriedad alrededor de tu producto y tu empresa en la feria.

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