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¿Es o no el momento de hacer negocios en Irán?

La semana pasada una noticia conmocionó al mundo. Tras años de enfrentamiento, EEUU e Irán llegaban a un acuerdo que terminaba con el bloqueo económico del país persa. Mientras los analistas políticos desentrañaban las claves de este anuncio histórico, la actividad también comenzaba a bullir en los departamentos financieros de las grandes multinacionales de todo el planeta.

Sin bloqueo internacional de por medio, Irán se convierte en un bocado económico que muchas empresas están deseando morder. Se trata de un mercado de, nada menos que, 81 millones de consumidores, de los que 60% tiene menos de 30 años. Aunque alguien pueda pensar lo contrario, son jóvenes muy adaptados a los gustos y costumbres de los países occidentales. Les apasionan las marcas y el modo de vida de europeos y estadounidenses.

A pesar de las depauperadas imágenes del país que transmiten habitualmente las televisiones, lo cierto es que su nivel de modernización es muy superior a lo que muchos imaginan. Por ejemplo, en suelo iraní se están construyendo los mayores centros comerciales del planeta. Además, el nivel de penetración de Internet registra una media nacional del 53%, que asciende hasta el 77% si solo se analiza la capital Teherán. Se calcula que unos 11 millones de ciudadanos tienen acceso a smartphones.

A pesar de la censura y el control sobre las redes sociales, los jóvenes iraníes buscan y encuentran alternativas para esquivarla y, por ejemplo, Facebook cuenta con 15 millones de usuarios, según estadísticas citadas por las propias autoridades.

El Instituto de estudios Forrester Research aseguran que el mercado de productos y servicios tecnológicos iraní sin bloqueo podría llegar a los 16.000 millones de dólares al año, en línea con países tan atractivos como Arabia Saudita, según ha recogido estos días el periódico The Wall Street Journal.

Aún así, hacer negocios en este país ha sido un reto sólo para los más aguerridos. Censura política, trabas burocráticas y corrupción, entre otras complicaciones sitúan a Irán en el puesto 130 de ranking del Doing Businnes en 2015. Lo saben bien las 350 empresas españolas, pymes la mayoría de ellas, que en total, según la información que maneja la Cámara de Comercio Española, exportan apenas unos 300 millones.

Con este radical cambio en las condiciones políticas, el futuro de la economía es incierto. El bloqueo ha debilitado al país y hay mucho por hacer si la situación económica se normaliza. Desde la Cámara de Comercio Española llevan meses apostando por Irán con diversas jornadas informativas destinadas a mostrar a los pequeños y medianos empresarios españoles donde están las principales oportunidades de negocio.

Y es que, casualidad o no, las principales deficiencias iraníes coinciden con los sectores en los que las empresas españolas son especialmente potentes, según el el Director Internacional de la Cámara de Comercio de España, Alfredo Bonet. En un primer momento, las principales demandas iraníes llegarán de su sector económico estrella, la industria petrolera y petroquímica con demanda de: válvulas. tuberías, etc.

Desde el Ministerio de Fomento señalan que Irán también ofrece grandes oportunidades en el sector ferroviario y aeroportuario. “Es un país con una potencialidad tremenda porque necesita modernizar sus infraestructuras”, aseguran. Aquí, la tarjeta de que las empresas españolas estén construyendo el AVE a la meca es un excelente aval de presentación.

Los automóviles, maquinaria para la industria alimentaria, minería, bienes de equipo para la industria del petróleo, gas y petroquímica también han sido identificados por la Cámara de Comercio Española como otros de los sectores que serán más demandados. Incluso, las energías renovables pueden ser, según ese organismo, una fuente de negocio para las empresas españolas. ” Aunque Irán es productor de petróleo- tienen un gran futuro, ya que está apostando por este tipo de energías, especialmente solar y eólica”, aseguran desde ese organismo público.

Riesgos de inversión

Pero que haya oportunidades no significa que el camino vaya a ser fácil ni rápido. Nada más aprobarse el fin del embargo muchos corresponsales extranjeros que cubren la información iraní aseguraban que la oposición política ya estaba haciendo movimientos para boicotearlo. Además, el acuerdo contiene una bomba de relojería. Una cláusula que augura la vuelta inmediata al embargo si el país no cumple con lo pactado.

El riesgo es máximo, y los tiempos pausados. El director Internacional de la Cámara de Comercio de España, Alfredo Bonet, ha comentado en una información facilitada a los medios de comunicación que “el impacto del levantamiento de las sanciones no será inmediato, sino progresivo, porque Irán necesita restaurar los mecanismos y procedimientos para volver al comercio internacional”. Bonet ha recordado que Irán “ha estado sometido a sanciones y embargos, a tecnologías de doble uso, la financiación a largo plazo ha estado cortada y los bancos tenían grandes dificultades para realizar pagos y cobros. Todo este entramado debe restaurarse”.

Un proceso de ajuste que al mismo tiempo puede ser una excelente oportunidad para empresas que quieran invertir o exportar en Irán y lo tengan todo por hacer.

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