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Errores que los emprendedores deben evitar al iniciar un negocio en Internet

Una sociedad cada vez más digitalizada demanda negocios que se adapten a sus preferencias. De ahí que sea lógico el creciente interés de los emprendedores por iniciar aventuras empresariales dentro del mundo de Internet. Es cierto que las barreras de inicio en este tipo de empresas son menores que en las firmas tradicionales, que requieren de locales físicos. Pero eso no quiere decir que no existan dificultades que, a menudo, hacen fracasar a los negocios online.

En concreto, la mayoría de los emprendedores que inicia un negocio exclusivo del mundo digital se ve obligado  a abandonar siempre por una serie de errores que, quizá puedan parecer obvios, como las malas estimaciones en los ingresos o una oferta inadecuada. De ahí que en este post tratemos de elevar las posibilidades de éxito de este tipo de negocios innovadores. Pero eso solo será posible si no se cometen estos errores que son demasiado comunes en los negocios en línea.

No realizar un plan de negocio
En ocasiones, los emprendedores consideran que los nuevos negocios exclusivos de entornos digitales no deben disponer de un plan de negocios pormenorizado donde aparezcan los objetivos y, sobre todo, el sentido de la empresa. Se trata de un grave error que suele conducir a estas empresas al fracaso.

Las empresas dedicadas exclusivamente a internet quizá no requieran de un plan de 20 o 30 paginas como los que debe tener todo negocio tradicional. Pero eso no quiere decir que se pueda prescindir de un documento en el que al menos se incluya el presupuesto del que disponemos y el tiempo que tardara en terminarse. Además de sendos estudios de mercado. Uno sobre una necesidad desatendida de los consumidores que nuestra empresa debe cubrir, y otro en el que se incluya cómo se van a obtener los ingresos. ¿Hay gente dispuesta a pagar por lo que se ofrece? ¿Todo llegara vía publicidad? Este tipo de preguntas deben quedar respondidas antes de arriesgarse a iniciar un camino plagado de obstáculos.

Centrarse en detalles que no aportan demasiado
La prioridad de cualquier emprendedor debería ser que la empresa despegue. El problema es que, a veces se olvida ese objetivo principal y se pierde demasiado tiempo en cosas pequeñas que no aportan nada de valor en los primeros meses de la firma. Buenos ejemplos en este sentido son las tarjetas de presentación o la estrategia de marketing que si bien posteriormente son importantes, a la hora de iniciar el proyecto son totalmente prescindibles.

No preocuparse por la situación económica
Los fundadores de un negocio en línea deben tener un plan financiero que evite que el negocio se quede sin dinero. Por desgracia, en los entornos digitales el tema económico suele pasar a un segundo plano porque se requiere menor inversión. Pero eso no quiere decir que el dinero no sea necesario para proseguir expandiendo la firma. Muchas veces los empresarios se dan cuenta tarde de la falta de dinero y demoran en exceso la búsqueda de financiación, lo que condena al fracaso.

Vender demasiado barato
En ocasiones son los propios empresarios los que devalúan sus productos o servicios al ponerlos a la venta a precios muy bajos. Quizá esto sirva para incrementar la base de clientes. Pero si no se obtiene beneficio por cada referencia vendida, no servirá de nada. Además, el usuario se acostumbra rápido a los bajos precios y suele responder de forma negativa a una repentina subida. Así que es mucho mas aconsejable poner un PVP adecuado que permita competir pero que también aporta ganancias. El problema es que si antes no se ha realizado un plan de negocio (como se decía al principio del post) será imposible conocer el precio correcto que debe ponerse.

Olvidarse de la atención al cliente
Como en el mundo de las pymes y los autónomos que operan exclusivamente por internet, las transacciones se producen online es sencillo olvidar que el señor que paga es una persona que querrá recibir una atención correcta. Obviamente este tipo de olvidos en la atención al cliente conduce al fracaso ya que las redes sociales son una canal muy fácil y sencillo para que las quejas de un determinado usuario puedan obtener una repercusión mayor, y con ello, genera un grave perjuicio para el negocio.

Excederse con las promociones
Con el objetivo de darse a conocer, el nuevo emprendedor suele caer en la tentación de ofrecer muestras de referencias de forma gratuita. Esta estrategia en sí no es negativa pero debe ser manejada con sumo cuidado. Es decir, una promoción solo debe ser utilizada como gancho para que el cliente se anime posteriormente a adquirir los productos o servicios de la empresa.

Gastar demasiado en redes sociales
Las redes sociales son ideales para la promoción de negocios online. Pero eso no quiere decir que una empresa que acaba de arrancar deba invertir en todas las redes que existen. Tratar de abarcarlo todo supone un error que puede poner en dificultades la solidez financiera del negocio. De ahí que sea más conveniente estudiar qué entorno utiliza nuestro tipo de cliente potencial y centrar el esfuerzo inversor en dicha red.

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