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Errores garrafales en el desarrollo de aplicaciones

Comencemos por las malas noticias. En la App Store hay más de 1,2 millones de aplicaciones. En Google Play más de 1,3 millones. Como se puede imaginar, triunfar en el mundo del software para dispositivos móviles nos es nada fácil. Y mucho nos tememos que el que lo logra es una mínima parte de todo el talento que existe en el sector.
Una vez claro el punto de partida, y siendo conocedores de que más del 95% de las aplicaciones alojadas en los mercados de referencias caerán en el olvido, el objetivo de este post es avisar de lo que nunca se tiene que hacer si la idea es la de destacar entre la mayoría. Para formar parte de ese 5% restante, el grupo de las apps que funcionan y que un buen número de personas tienen instaladas en sus teléfonos, es necesario no cometer los siguiente fallos.

 

– Desarrollar aplicaciones que no resuelven un problema.
Todo negocio que triunfa basa su reconocimiento en la comercialización de un bien o servicio, que cubre un hueco, y que es válido para solucionar un inconveniente. Esto origina que el consumidor esté dispuesto a pagar por el mismo. En el mundo de las aplicaciones, la situación es idéntica. Si nuestro trabajo no sirve para algo importante, nadie estará dispuesto a pagar.

En algunas ocasiones, los negocios se originan por la frustración personal del fundador que, cansado de no encontrar lo que busca, acaba creando una empresa para solventar esa carencia. Así pasó con, por ejemplo, con algún OPV y con la propia Google. En estos, y otros muchos casos el éxito acompañó a la frustración de sus creadores. Pero el camino por el que se llegue a esa aplicación adecuada y válida es lo de menos. Lo que no se puede olvidar es que una app que no tiene ningún valor intrínseco y diferenciador en su interior, jamás debería ver la luz.

 

– Uno solo no puede lograrlo.
La expresión el cementerio está lleno de valientes explica con claridad lo que se quiere decir. En el mundo de las aplicaciones, los casos en los que uno solo ha sido capaz de desarrollar, promocionar y comercializar un software es nulo. Y esto es así porque nadie es capaz de abarcar todo lo que conlleva crear una startup desde cero y triunfar con sus productos. Por tanto, encontrarse con un único fundador en una compañía que desarrolla apps es muy complicado. Es mucho mejor repartir el riesgo y compartir conocimientos, rodeándose de talento complementario, para poder aspirar al éxito.

 

– Introducir mejoras al producto de un competidor.
Pongamos el ejemplo de WhatsApp. Alrededor del software más descargado de la historia existe un sinfín de desarrollos complementarios, que mejoran alguna de las carencias que tiene la aplicación madre. ¿Ha escuchado alguna vez el nombre de alguna de estas apps? ¿Tiene alguna descargada en su smartphone? Imaginamos que la respuesta a ambas preguntas habrá sido negativa. Lo cual explica a la perfección que con las mejoras a lo existente no se va a ningún sitio en los mercados de Apple y Google. Se necesita algo disruptivo para cambiar los hábitos de la gente, que llevan meses y años utilizando un software que, aunque no es perfecto, cumple los objetivos principales.

El mejor caso de irrupción en un mercado que rompió moldes fue el de Google. Su éxito no se basaba en que complementaba a los otros 13 motores de búsqueda que existían por aquel entonces, sino que definió una nueva forma de buscar en Internet. Por eso funcionó. Si hubiera sido una versión mejorada de Altavista, nadie sabría de su existencia.

 

– No saber comunicar los beneficios del producto
Quizá usted haya sido capaz de crear un producto rompedor. Pero si no es capaz de explicar sus virtudes en menos de 10 palabras de manera que hasta su abuela sea capaz de entenderlo, mejor que lo olvide. Nadie va a perder más de cinco segundos en descubrir los beneficios de un software que navega entre millones. Por tanto, es vital poder transmitir la importancia de un producto en  una única expresión. De esa forma se capta al consumidor. Un buen ejemplo lo encontramos en Instagram. El lema “captura y comparte momentos importantes” es simple y claro, define a la perfección las claves del desarrollo. De esa forma conecta con el usuario potencial a nivel emocional, generando entusiasmo y curiosidad. Algo vital para cualquier empresa que tenga en el campo de las aplicaciones su vía de ingresos.

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