Errores que los emprendedores no deben repetir

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Aunque España aún está muy lejos del mundo anglosajón en la forma de cometer errores al emprender, y en la alta estima en la que se tiene a las personas que son capaces de levantarse tras un fracaso, la realidad es que se van acortando las distancias en lo que a evitar errores cuando emprender se refiere. Quizá debido a la irrupción de la nueva economía, cada vez deja de penalizarse el hecho de que un emprendedor sea incapaz de alcanzar el éxito a la primera.

Más allá de lo que el resto de la sociedad pueda decir, para el emprendedor lo más importante sigue siendo obtener valiosas lecciones de un fracaso, más allá de evitar cometer errores a la hora de emprender. Será la única forma de evitar que algo similar vuelva a ocurrir con su próximo nuevo negocio. O dicho de otra forma, solo aprendiendo de lo que salió mal incrementará las opciones de culminar con éxito una segunda aventura empresarial.
Desde este post pretendemos aportar nuestro granito de arena para lograr que un emprendedor minimice el riesgo de repetir errores a la hora de emprender. Por eso lo más importante es evitar tropezar dos veces en la misma piedra.

Estos son los errores al emprender que un emprendedor no se puede permitir el lujo de repetir.

Ignorar una mala sensación

Resulta evidente que un negocio de éxito no se obtiene solo con el instinto y que las decisiones empresariales deben ser racionales. No obstante, los empresarios de éxito acostumbran a no cometer el error que supone ignorar una mala sensación. Y es que hacer caso al instinto ofrece una perspectiva más amplia que un mero plan de negocio y ofrece mayor seguridad a la hora de encontrar la decisión acertada.

No tomar riesgos

Muchas veces se piensa que los errores se evitan si no se toman riesgos. Pero eso en el mundo empresarial no sirve de nada, ya que si se calca un modelo de negocio lo normal es que se fracase, ya que el consumidor se quedará con el que ya conoce. De ahí que los emprendedores de éxito no puedan permitirse el lujo de transitar por un camino conocido. Mucho mejor asumir los peligros y atreverse a superar los retos.

Creerse perfecto

Ningún negocio es perfecto. Tampoco lo son los empresarios que están al frente de los mismos. Aquel que crea que su empresa y su liderazgo es inmejorable mejor que vaya cerrando porque lo normal es que no tarde en hacerlo obligado por las circunstancias. Un empresario debe tener siempre espíritu crítico para sí mismo y para la firma. Solo así se podrá mejorar y adaptarse a los continuos cambios que la sociedad demanda.

Eludir la responsabilidad

Si su empresa fracasa no eche la culpa a los demás. Un emprendedor debe asumir siempre que se ha equivocado. Solo así se ganará el respeto de los que le rodean. Además, al asumir la culpa será capaz de descubrir dónde estuvo el error, lo que supone una lección muy valiosa que servirá para un futuro proyecto empresarial.

Saltarse etapas

Una empresa no debe tomar atajos. Si se tarda un tiempo determinado en lograr un objetivo, hay que acometer todos los pasos previos. Solo así se logrará la meta. Si un negocio elude determinadas acciones para acortar los plazos lo condenará al fracaso. Para entenderlo nada mejor que poner el ejemplo de cualquier compañía que adelanta su salto internacional cuando aún no está preparada desde el punto de vista de producto, financiero o logístico. En ese caso, elegir el atajo conducirá a una importante fuente de problemas.

Intentar agradar a todos

Tanto en el producto o servicio que la empresa ofrece como en la propia gestión de los equipos, el emprendedor debe tener claro que es imposible agradar a todo el mundo. Intentarlo con los clientes no sirve de nada. Es mucho mejor centrarse en un target determinado y ofrecer lo que realmente quiere ese grupo. Y en la dirección también carece de sentido, ya que, entre otras cosas, impide despedir a los empleados improductivos.

Ser obstinado

Es cierto que un empresario debe tener las ideas claras. Pero también es verdad que debe estar abierto a abrazar nuevas ideas que sean mejores para la empresa. Solo así se podrá modernizar una sociedad y adaptarse a la realidad del mercado.

No amar el trabajo

Un negocio requiere de mucho esfuerzo y horas de trabajo para poder llevarlo a buen fin. Por tanto, aquel emprendedor que no esté feliz con la labor diaria que realice, mejor que lo deje.

Mentir

Un emprendedor no debe mentir jamás. Y si alguna vez comete este error no debe repetirlo. En juego está su propia reputación y la del negocio.

No colocar límites

La gestión de personas moderna debe tender a reducir las barreras jerárquicas. Pero eso no quiere decir que no se deban poner límites con la plantilla. Es cierto que es conveniente que exista un buen ambiente, pero siempre que el empleado tenga claro dónde está esa línea que no debe superar jamás.

No dar lo que se vende

Un producto o servicio debe dar más al cliente de lo que se supone que ofrece. Jamás lo contrario. Esta es una regla básica de los negocios. Así que si alguna vez cometió el error de prometer más de lo que se entrega no vuelva a hacerlo. La imagen de la empresa saldrá muy dañada de ello.

Olvidarse de un presupuesto

Un presupuesto es un documento que dicta lo que la empresa puede gastar. Olvidarse de ello es sinónimo de fracaso. Un emprendedor no puede repetir jamás este error.

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Last modified: 13/11/2018