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Errores que conllevan gastos innecesarios y que los emprendedores deben evitar

Muchas veces, cuando se escribe sobre dinero en el mundo de los emprendedores se hace especial hincapié en la idea de obtener financiación para el sostenimiento de la compañía. Pero a la hora de hablar de aquellos errores en la gestión diaria de los nuevos negocios que conllevan a perder importantes sumas de capital, el abanico es más reducido.

De ahí que en este post vayamos a tratar de mostrar fallos que se comenten en el día a día de una aventura empresarial y que pueden originar consecuencias catastróficas de cara a la supervivencia de la propia empresa.

Traer el talento del exterior en vez de desarrollo de forma interna
Cuando una empresa afronta una etapa de crecimiento precisa de talento diferente que sea capaz de desarrollar el trabajo. Por norma general, el empresario, independientemente del tamaño de la firma que dirija, suele acudir al mercado laboral para cubrir los necesarios huecos en la plantilla. Dicho de otro modo: suele ser más tentador pagar por comprar a un experto que invertir en la gente que ya forma parte de la plantilla para su adaptación a las nuevas exigencias que la empresa requiere. Aunque esta forma de actuar es habitual supone un error. Es preferible no desperdiciar lo que se posee y apostar por gente interna. Será la mejor forma de construir lealtad alrededor del negocio y confianza dentro de la organización.

Pagar por el espacio
Muchas veces un emprendedor se hace la siguiente pregunta: ¿cómo invertir mi dinero? Obviamente, en este caso nos referimos al dinero de la empresa. Por desgracia, la respuesta muchas veces se dirige hacia la oficina. Relacionado con el sueño de convertirse en empresario y en su propio jefe, el emprendedor anhela disponer de una oficina amplia y bonita que, por lo general, suele ser cara.

Es fundamental cambiar esta mentalidad. En el siglo XXI, el espacio de trabajo es lo de menos. La tecnología hace posible que la mayoría de los trabajos se puedan realizar desde cualquier lugar. Por tanto, es preferible aprovechar las mil y una oportunidades que existen en cuanto a lugares de trabajo compartido que malgastar el capital en una oficina.

Apostar por los nuevos clientes en vez de conservar a los que ya se tienen
Generalmente, las empresas tienden a dedicar sus esfuerzos a incrementar su base de clientes. Eso es lógico pero no puede dejarse de lado la labor de fidelizar a los que ya se han conseguido. ¿Motivo? Porque simplemente son más rentables. La fidelización cuesta mucho menos y genera más beneficios que la captación.

Pagarse en exceso
Una de los mayores peligros que tiene una empresa es gastar de más. Muchas veces y casi sin que el emprendedor se dé cuenta, el gasto excesivo se cuela en el día a día de la firma y cuando se quiere dar cuenta el problema es ya irreversible. Es necesario llevar las cuentas de la compañía como se hace con las de casa. Subir demasiado los sueldos (especialmente el de los altos cargos) no suele ser una buena política. Siempre será necesario vigilar la productividad hasta descubrir hasta dónde se puede pagar, sin que el negocio se ponga en peligro.

Olvidarse de vigilarlo todo
Cuando se emprende un negocio, el emprendedor está encima de todo. Pero cuando se va avanzando y, sobre todo, si se tiene éxito se tiende a delegar muchas responsabilidades en los subalternos. Esa actitud es lógica y positiva. Pero siempre hay que mantenerse al pie del cañón de todas las decisiones importantes. Será la única manera de evitar que se malgaste un dinero que, quizá, sea imprescindible para la gestión de la compañía en un futuro cercano.

Confiarlo todo al marketing
A la hora de tomar decisiones, en muchos casos los directivos se olvidan de algo tan simple como que somos personas y nos gusta comprar a la gente que conocemos y nos ha tratado bien. Extrapolando esta idea al mundo de los nuevos negocios y su necesidad de generar una imagen de marca se percibe que se suele apostar en exceso por los gastos de marketing al mismo tiempo que se descuida un factor fundamental: formar a la plantilla para ofrecer un mejor servicio a los clientes.

El marketing es fundamental para crearse una marca reconocible. Pero no es menos cierto que a la hora de obtener un retorno económico a la inversión, no perder de vista la formación de los equipos ofrece una rentabilidad superior.

Anteponer los ingresos a los beneficios
Una empresa está para ganar dinero. Punto. Todos los añadidos que se le quieran poner después son precisamente eso: accesorios. Por tanto, todavía sorprende cómo es posible que muchas empresas de gran tamaño presten tan poca atención a la rentabilidad –léase Twitter por ejemplo-. Centrar los esfuerzos en incrementar la facturación sin comprobar si estos ingresos son rentables es probablemente el mayor error relacionado con el dinero que se puede cometer.

Por tanto, la línea de la cuenta de resultados que debe mirar siempre un emprendedor es la  de pérdidas y ganancias y tratar de lograr que las segundas superen siempre a las primeras.

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