El endeudamiento y el proteccionismo amenazan la economía mundial

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El FMI lo apunta y Europa lo enfatiza: las guerras comerciales nunca son eternas y dañan la prosperidad. Sobre todo, con un endeudamiento global de 164 billones de dólares.

 

La reciente cumbre de primavera del Fondo Monetario Internacional (FMI) ha trasladado a los responsables económicos un mensaje de alerta máxima. El elevado endeudamiento que pende sobre los servicios de pagos de todo el mundo pone en serio riesgo la sostenibilidad del actual ciclo de negocios. Una forma de avanzar que la próxima inestabilidad de los mercados podría estar más cerca de lo previsto. En conjunto, los países deben la astronómica cantidad de 164,4 billones de dólares, según los cálculos del Fondo que incluyen tanto la deuda soberana como la de empresas no financieras. Cifra que duplica con creces la riqueza que es capaz de generar la economía mundial y que, al término del pasado ejercicio, alcanzó los 79,8 billones de dólares. Es decir, que el endeudamiento total supera el 100% de la producción total del planeta. Por si fuera poco, el FMI prevé que el endeudamiento repunte un 3,9% más tanto este año como en 2019.

Endeudamiento de las grandes potencias mundiales

De este montante, el peligro más acuciante es el de la deuda de las potencias industrializadas, que supera los 119,2 billones y, en particular, la de EEUU, que ha saltado hasta los 48,1 billones, por encima de los 43,9 billones del conjunto de mercados emergentes dentro de los que China, con 25,5 billones, encabeza el ranking. El incremento del endeudamiento ha sido substancial en comparación a 2007, el ejercicio previo a la crisis, cuando los vencimientos de pagos superaron los 115,9 billones, y las economías de rentas altas rozaban los 100 billones. “A medio plazo, sería conveniente vigilar el déficit y el endeudamiento excesivos, con objeto de equilibrar los balances en las cuentas públicas”, admitía el comisario de Asuntos Económicos y Financieros de la UE, el francés Pierre Moscovici, durante la cita multilateral, de finales de abril. Porque, como también se dejó constancia en la reunión, la deuda acumulada del sector público y privado, a finales del año 2016, suponía un 225% del PIB mundial. El endeudamiento contraído por empresas y bancos durante el largo periodo de bonanza previo a la crisis de 2008 no sólo fue el principal detonante del credit-crunch internacional, sino que se trasladó, en casi la totalidad de los países, al servicio de deuda soberana, a través de rescates de sectores, industrias o firmas.

GUERRA COMERCIAL Y DE DIVISAS

El segundo de los nubarrones que amenazan la coyuntura global es la guerra comercial desatada por la Casa Blanca. Contra China, sobre todo, y contra Europa, en segunda instancia, a cuenta del superávit que mantienen en relación a la balanza comercial estadounidense. También sobre este asunto, Moscovici advirtió de que las tensiones sobre el libre tránsito del comercio y de las inversiones. Su visión fue optimista -“ninguna batalla de esta índole ha sido eterna, esa es la buena noticia”-, a buen seguro por ser conocedor de primera mano del proceso de negociación  abierto por Washington con socios estratégicos como la UE, Canadá y México, para establecer exenciones a la subida arancelaria sobre el acero y el aluminio que desencadenó las hostilidades.

El Yuan pierde fuerza frente al Dolar

Una táctica que difiere en el planteamiento inicial de la que ya ha empezado a jugar China con el paulatino debilitamiento de su moneda, paso previo a la apertura de un diálogo bilateral con la Casa Blanca para discutir temas comerciales. El yuan ha perdido terreno frente al billete verde y ha devuelto a la divisa estadounidense un relativo esplendor desde que Trump anunciara las represalias para, en su opinión, “conseguir el equilibrio en la balanza comercial” con el gigante asiático. La política del dólar fuerte emerge por primera vez desde que el presidente republicano se instaló en el Despacho Oval. Eso sí, más por una decisión de su rival geoestratégico que por la propia dinámica de la política económica estadounidense. “Los movimientos detectados en las últimas fechas en los mercados cambiarios han sido especialmente agresivos”, admite Ken Cheung, estratega en el banco de inversión Mizuho, en Hong-Kong. “Y obedece a la pretensión de Pekín de ganar margen de maniobra negociadora y de ganar recorrido para encarecer el valor del yuan en caso de que se complique el diálogo comercial”, asegura.

Las tensiones comerciales desempolvan el temor de la deflación

El problema de la gestión artificial de la cotización de las divisas es que, según el FMI, en medio de una fase de tensiones comerciales como la actual -con subidas arancelarias por parte de EEUU a productos chinos valorados en 150.000 millones de dólares y, a la inversa, del régimen de Pekín a bienes made in US que entran en el mercado chino por algo más de 100.000 millones-, podría hacer emerger, de nuevo, junto a una repentina y súbita paralización de la actividad económica, el fantasma de la deflación. Es decir, la vuelta a una fase de estanflación, el anómalo fenómeno que siguió a la crisis financiera de 2008. No sólo en los países industrializados sino también entre los mercados emergentes.    

 

Last modified: 29/05/2018