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Encendida defensa del FMI, OMC y Banco Mundial del libre comercio

Las principales instituciones multilaterales recomiendan recuperar las negociaciones sobre la Ronda de Doha e impulsar la productividad con más innovación tecnológica.

Mercados abiertos de libre comercio

Cuando las grandes instituciones multilaterales convienen en realizar una encendida defensa del libre comercio, algo va mal… en la globalización de las mercancías y servicios. La Organización Mundial del Comercio (OMC), el Fondo Monetario Internacional (FMI) y el Banco Mundial han creído conveniente lanzar las señales de alarma ante los cada vez más fundados temores de que la retórica proteccionista de Donald Trump acabe por levantar nuevos muros arancelarios con los que justificar la fabricación nacional de bienes industriales. Su advertencia, plasmada en un informe conjunto, incide en que los mercados abiertos son el mejor instrumento para garantizar un crecimiento dinámico de las economías y admite que son necesarias acciones concertadas en el orden global dirigidas a superar las tentaciones nacionalistas que arraigan en determinadas comunidades.

La transformación de las tecnologías

En el documento del FMI, el Banco Mundial y la OMC se asegura que la transformación de las tecnologías ha sido la principal responsable de la masiva pérdida de puestos de trabajo, que ha sido especialmente intensa en ciertos sectores, sobre todo en países industrializados, pero este nuevo paradigma de relaciones productivas y laborales -explican-, no justifican la irrupción del sentimiento proteccionista que dañará, en el futuro, a las comunidades que lo instauren.

Las instituciones multilaterales también reconocen que “el ajuste del comercio puede traer, en ocasiones, épocas de ralentización económica, incluso fases de recesión severa que, a menudo, resultan ser demasiado prolongadas”. Este es el reto, alertan. “Luchar con políticas adecuadas para que las naciones se puedan beneficiar de las grandes oportunidades que brinda la libertad comercial y elevar los niveles de vida de sus habitantes”.

Un nuevo escenario con Trump

La reacción de estas organizaciones surge en plena puesta en escena del conocido ya como el manifiesto proteccionista de Donald Trump. Con la retirada estadounidense del tratado de libre comercio TTP, con sus socios del Pacífico, las embestidas dialécticas contra México, China o Canadá, a los que les advirtió de que impondrá barreras arancelarias y nuevas presiones tributarias sobre sus productos, o las quejas a Alemania o India por sus superávits comerciales con EEUU. Además de la decisión de retirar a su país del acuerdo de París sobre cambio climático.

Aunque las tres instituciones se hacen eco de que el año que precedió a la elección del actual inquilino de la Casa Blanca ya dejó evidencias suficientes de que ciertos mercados habían decidido implantar medidas y establecer regulaciones contrarias al libre comercio. Tanto en las potencias industrializadas como en los países emergentes y en desarrollo. “A pesar de que la liberalización y la supresión de fronteras elevó, en las décadas precedentes y sin ningún género de dudas, las rentas personales en todas las latitudes” del planeta, el sinuoso periodo que se inició con la crisis de 2008 ha propiciado que calaran en el subconsciente colectivo internacional las críticas contra el comercio, la globalización y el avance tecnológico. “Es hora de acabar con este escepticismo”.

Otro nuevo informe

Otro informe, esta vez del FMI y del Banco Mundial, y casi simultáneo al anterior, pone el dedo en otra llaga de importancia: la productividad. A juicio de sus expertos, este parámetro se ha anclado desde el tsunami financiero de hace casi un decenio, pese a que su revitalización resulta esencial para canalizar los efectos del crecimiento económico sobre el empleo y la revalorización de las rentas personales.

En este sentido, recomiendan apoyar a la OMC en su cometido de retomar las negociaciones sobre la Ronda de Doha de liberalización del comercio, que está aparcada desde 2001 y que involucra a más de 160 países. “Unas sólidas y bien enfocadas reglas sobre el comercio global, sería una magnífica noticia para promover normas de competencia que refuercen las políticas nacionales dirigidas a fomentar la actividad laboral y la educación mediante la tecnología. Con más innovación, la productividad repuntará y, con ella, la capacidad profesional y las cualidades competitivas de las empresas”, señalan. La tecnología es la responsable, en un 75%, de la caída de la capacidad adquisitiva de los trabajadores, que han visto cómo sus retribuciones descendían a ritmos desconocidos desde 1980. Pero también es la solución para recuperar, en poco espacio de tiempo, los niveles previos a la crisis.

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