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Trucos para encontrar al socio perfecto para emprender un negocio

Bien es cierto que es posible que un solo emprendedor sea capaz de conducir una aventura empresarial a buen puerto. Pero, según indican las estadísticas, suele ser más habitual que a la hora de emprender un negocio exista más de un socio. De ahí que acertar en la elección del compañero de viaje perfecto para la ardua tarea que tenemos por delante nos ayude a lograr la gran meta: ganar dinero.

Las grandes empresas se logran con asociaciones. Pero también es cierto que estos enormes imperios también pueden ser destruidos por malas asociaciones. Con la intención de que los emprendedores que consultan este blog jamás tengan problemas en el momento de asociarse, exponemos a continuación unos sencillos trucos que conviene considerar para tener mayores posibilidades de éxito.

Confíe en sus instintos por encima de todo

Imagino que llamará la atención que con la infinidad de estudios y teorías que existen alrededor del tema de la asociación empresarial, el primer consejo sea el de ignorar todo aquello y confiar en los instintos. Pero es que es una gran verdad. Ninguna fría estadística será capaz de enseñar lo que se puede aprender con las sensaciones que se obtienen de una persona tras horas de conversación. Así que si en su fuero interno no está convencido del ser humano que tiene enfrente, mejor que se busque una excusa y evitar arrepentirse con posterioridad.

No busque su otro yo

Las asociaciones empresariales que funcionan se basan en que cada uno de los socios es capaz de realizar trabajos diferentes. Que cada uno tenga un conocimiento del que carece el compañero es muy beneficioso para la compañía. De ahí que a la hora de buscar sea importante fijarse en candidatos con cualidades absolutamente diferentes a las nuestras.

Aclarar las funciones de cada uno de los socios

Uno de los mayores errores que se pueden cometer al asociarse es no tener las funciones suficientemente claras. Los límites, las compensaciones y las estrategias de cada uno de los departamentos deben quedar escritas y, también, firmadas. No se trata de una cuestión de falta de confianza, sino de necesidad de cara al buen funcionamiento de la compañía.

Pongamos un claro ejemplo en este sentido. Imaginemos una productora de cine formada por tres socios principales. Uno es experto en asuntos creativos, otro sabe de finanzas, y el tercero de marketing y ventas. Obviamente si se está produciendo un film, el primer socio debe dedicarse a dirección, guión, actores, etc. El segundo, por el contrario, a encontrar la financiación para el proyecto y asegurarse de que se cumple el presupuesto. El tercero, por su parte, tendrá que trabajar la campaña de publicidad y comunicación para que la sociedad sea conocedora del proyecto realizado. Pues bien, no basta con definir las diferentes áreas de trabajo, cada uno de los tres socios debe ser el amo y señor de su parcela empresarial. De lo contrario, se generan los conflictos que suelen acabar con la disolución de la compañía.

No tenga prisas

Otro gran error que se suele cometer en la búsqueda de socios es acometer el hecho con excesiva prisa. Es primordial conocer a alguien durante un largo tiempo antes de proponer el matrimonio empresarial. ¿Cuánto tiempo? Obviamente la respuesta es relativa, aunque los psicólogos suelen situar la barrera en un año. A partir de ese momento es cuando las personas se muestran tal y como son en la realidad. Ante este contexto, lo mejor para elevar las posibilidades de éxito de la asociación es tomárselo con calma.
Las matemáticas son su aliado

Las asociaciones empresariales son maravillosas pero también pueden convertirse en la peor pesadilla de un emprendedor. Para evitarlo, es bueno echar mano de las matemáticas, aunque sea para no seguir sus reglas. Si la teoría dice que uno más uno es igual a dos, se trata de una teoría que no es buena para usted. En su caso uno más uno debe ser igual, por lo menos, a tres. Y es que una asociación debe ser mucho más que la suma de las partes, de lo contrario seguro que le compensa más externalizar esa parte del trabajo del que usted no posee los conocimientos para realizarlo.

El socio ideal debe aportar mucho más que un conocimiento específico. Al igual que usted, debe tener conocimiento en todos los apartados de la empresa para poder aportar soluciones diferentes e innovadoras de las que la empresa saldrá beneficiada en su día a día.

No olvide la diversión

Para terminar, un último truco que también funciona es el de encontrar un socio con el que se divierte. Piense que será casi como su pareja. Es más, probablemente pase más tiempo junto a su socio que junto a su familia. Así que es importante que parte de ese tiempo sea divertido. Si su socio es una persona con la que no puede hablar de otra cosa que no sea la empresa, casi mejor que se busque otra opción para abrir un negocio.

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Sí te puedes aplazar hasta 30.000 euros de IVA

La controversia en torno a la posibilidad de que los trabajadores autónomos puedan solicitar aplazamientos en el pago de impuestos como el IVA llega a su fin. Al menos, a un fin temporal, por compromiso explícito del Gobierno y la publicación de una Orden a través de la Agencia Tributaria (AEAT) que faculta a este colectivo a beneficiarse aún de esta ventaja fiscal. La Orden permite aplazamientos y viene a corregir las prohibiciones levantadas por el Decreto Tributario que el Congreso aprobó el pasado 2 de diciembre, y que entre otras iniciativas, limitaba al máximo la posibilidad de solicitar aplazamientos.

 

El pasado viernes, la AEAT publicaba en su página web que las solicitudes de aplazamiento se tramitarán “en función de su importe”, y de ellas también se podrán beneficiar, no solo los trabajadores autónomos sino también las pymes, según fuentes del Ministerio de Hacienda. Ahora bien, el Gobierno establece dos procedimientos diferenciados:

 

  • Los autónomos y pymes que soliciten aplazamientos o fraccionamientos de cantidades inferiores a los 30.000 euros de IVA no tendrán que aportar ni aval ni garantía, por lo que, y he aquí la gran novedad, el fisco no pedirá explicaciones sobre si el IVA a aplazar ha sido cobrado por el contribuyente o no lo ha sido. En numerosas ocasiones el colectivo de autónomos ha puesto el grito en el cielo cuando Hacienda le reclamaba el pago del impuesto sin que a él su cliente se lo hubiera abonado. Los retrasos en el pago, además, conllevaban sanciones. En este sentido, quien demande el aplazamiento o el fraccionamiento contará con la posibilidad de pagar en 12 meses, si bien la Agencia Tributaria precisa que si el plazo de abono demandado es inferior, también será concedido.
  • Por contra, los autónomos y pymes que soliciten aplazamientos de cantidades superiores a los 30.000 euros de IVA, sí tendrán que presentar obligatoriamente aval y/o garantía para poder beneficiarse de esa medida tributaria. En este caso, el plazo máximo de abono del impuesto llega a los 18 meses, y el autónomo tendrá que demostrar que la cantidad solicitada no ha sido cobrada.

 

La corrección de la situación a instancias del Ministerio de Hacienda ha motivado el aplauso unánime de los colectivos de autónomos más representativos, la Asociación de Trabajadores Autónomos ATA y la Unión de Profesionales y Trabajadores Autónomos UPTA. ATA, de hecho, ya había hecho saber en diciembre que el Gobierno trabajaba en una solución en este sentido. Sin embargo, desde UPTA, se critica la “inseguridad jurídica” en la que está incurriendo el Ejecutivo de Mariano Rajoy con tanto cambio en este ámbito, y emplaza a los partidos políticos a acordar un marco estable para este tipo de aplazamientos.

 

Demasiados cambios

Lo cierto es que el Gobierno, en el último año y medio, ha modificado en varias ocasiones el régimen con el que los autónomos y las pymes podrían solicitar los citados aplazamientos a la Agencia Tributaria. Y todo por las necesidades del déficit público, que toca el 4,6% en un momento en el que las deudas con Hacienda superan nada menos que los 49.000 millones de euros. En octubre de 2015, dos meses antes de las elecciones, el Ejecutivo elevó el límite legal para solicitar postergar los pagos desde los 18.000 a los 30.000 euros, una mejora sustancial.

Pero por los problemas con Bruselas; la necesidad de encarrilar las cuentas públicas; y la obligación de demostrar a las instituciones europeas que este año, 2017, implicará una reducción del desvío presupuestario del 4,6 al 3,1%, Moncloa lanzó el famoso Decreto Tributario que limitaba al máximo los aplazamientos para ahorrar 1.500 millones, amén de endurecer el Impuesto de Sociedades para las 9.000 compañías que en España facturan más de 10 millones de euros; subir los tributos de Alcohol y Tabaco; e informar de que se recaudarán 500 millones de euros extraordinarios a través de nueva fiscalidad medioambiental.

La aprobación del Decreto Tributario a menos de dos meses de que autónomos y pymes tuvieran que liquidar el IVA del ejercicio anterior (cabe recordar en este punto que tienen como límite el 30 de enero de este año para hacerlo) había creado una gran inseguridad jurídica. Por eso, la reacción de Hacienda se ha producido a tiempo para que los contribuyentes tengan cierto margen y eviten “tensiones de liquidez por valor de 3.500 millones de euros”, según los cálculos proporcionados recientemente por UPTA.

De cualquiera de las maneras, y según datos facilitados por la Agencia Tributaria, la mejora económica está provocando que caigan considerablemente las peticiones de aplazamiento. En concreto, en el año 2015 un total de 1,6 millones autónomos y pymes lo solicitaron, cifra que contrasta con la de más de 2 millones del año 2013, quizá en lo más duro de la crisis económica. Además, también en 2015, las cantidad total a aplazar se situó en poco más de 10.000 millones de euros, nada más y nada menos que un 40% inferior a los más de 17.000 millones que en 2013 solicitaron devolver más tarde los contribuyentes.

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Errores que conllevan gastos innecesarios y que los emprendedores deben evitar

Muchas veces, cuando se escribe sobre dinero en el mundo de los emprendedores se hace especial hincapié en la idea de obtener financiación para el sostenimiento de la compañía. Pero a la hora de hablar de aquellos errores en la gestión diaria de los nuevos negocios que conllevan a perder importantes sumas de capital, el abanico es más reducido.

De ahí que en este post vayamos a tratar de mostrar fallos que se comenten en el día a día de una aventura empresarial y que pueden originar consecuencias catastróficas de cara a la supervivencia de la propia empresa.

Traer el talento del exterior en vez de desarrollo de forma interna
Cuando una empresa afronta una etapa de crecimiento precisa de talento diferente que sea capaz de desarrollar el trabajo. Por norma general, el empresario, independientemente del tamaño de la firma que dirija, suele acudir al mercado laboral para cubrir los necesarios huecos en la plantilla. Dicho de otro modo: suele ser más tentador pagar por comprar a un experto que invertir en la gente que ya forma parte de la plantilla para su adaptación a las nuevas exigencias que la empresa requiere. Aunque esta forma de actuar es habitual supone un error. Es preferible no desperdiciar lo que se posee y apostar por gente interna. Será la mejor forma de construir lealtad alrededor del negocio y confianza dentro de la organización.

Pagar por el espacio
Muchas veces un emprendedor se hace la siguiente pregunta: ¿cómo invertir mi dinero? Obviamente, en este caso nos referimos al dinero de la empresa. Por desgracia, la respuesta muchas veces se dirige hacia la oficina. Relacionado con el sueño de convertirse en empresario y en su propio jefe, el emprendedor anhela disponer de una oficina amplia y bonita que, por lo general, suele ser cara.

Es fundamental cambiar esta mentalidad. En el siglo XXI, el espacio de trabajo es lo de menos. La tecnología hace posible que la mayoría de los trabajos se puedan realizar desde cualquier lugar. Por tanto, es preferible aprovechar las mil y una oportunidades que existen en cuanto a lugares de trabajo compartido que malgastar el capital en una oficina.

Apostar por los nuevos clientes en vez de conservar a los que ya se tienen
Generalmente, las empresas tienden a dedicar sus esfuerzos a incrementar su base de clientes. Eso es lógico pero no puede dejarse de lado la labor de fidelizar a los que ya se han conseguido. ¿Motivo? Porque simplemente son más rentables. La fidelización cuesta mucho menos y genera más beneficios que la captación.

Pagarse en exceso
Una de los mayores peligros que tiene una empresa es gastar de más. Muchas veces y casi sin que el emprendedor se dé cuenta, el gasto excesivo se cuela en el día a día de la firma y cuando se quiere dar cuenta el problema es ya irreversible. Es necesario llevar las cuentas de la compañía como se hace con las de casa. Subir demasiado los sueldos (especialmente el de los altos cargos) no suele ser una buena política. Siempre será necesario vigilar la productividad hasta descubrir hasta dónde se puede pagar, sin que el negocio se ponga en peligro.

Olvidarse de vigilarlo todo
Cuando se emprende un negocio, el emprendedor está encima de todo. Pero cuando se va avanzando y, sobre todo, si se tiene éxito se tiende a delegar muchas responsabilidades en los subalternos. Esa actitud es lógica y positiva. Pero siempre hay que mantenerse al pie del cañón de todas las decisiones importantes. Será la única manera de evitar que se malgaste un dinero que, quizá, sea imprescindible para la gestión de la compañía en un futuro cercano.

Confiarlo todo al marketing
A la hora de tomar decisiones, en muchos casos los directivos se olvidan de algo tan simple como que somos personas y nos gusta comprar a la gente que conocemos y nos ha tratado bien. Extrapolando esta idea al mundo de los nuevos negocios y su necesidad de generar una imagen de marca se percibe que se suele apostar en exceso por los gastos de marketing al mismo tiempo que se descuida un factor fundamental: formar a la plantilla para ofrecer un mejor servicio a los clientes.

El marketing es fundamental para crearse una marca reconocible. Pero no es menos cierto que a la hora de obtener un retorno económico a la inversión, no perder de vista la formación de los equipos ofrece una rentabilidad superior.

Anteponer los ingresos a los beneficios
Una empresa está para ganar dinero. Punto. Todos los añadidos que se le quieran poner después son precisamente eso: accesorios. Por tanto, todavía sorprende cómo es posible que muchas empresas de gran tamaño presten tan poca atención a la rentabilidad –léase Twitter por ejemplo-. Centrar los esfuerzos en incrementar la facturación sin comprobar si estos ingresos son rentables es probablemente el mayor error relacionado con el dinero que se puede cometer.

Por tanto, la línea de la cuenta de resultados que debe mirar siempre un emprendedor es la  de pérdidas y ganancias y tratar de lograr que las segundas superen siempre a las primeras.

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Ideas de negocio que requieren poco dinero

Este 2017 parece un buen año de cara a comenzar una aventura empresarial. El consumo se aceleró en 2016, el empleo dejó buenas cifras y las previsiones para 2017 son optimistas. Obviamente, existen múltiples incertidumbres externas, como el cercano fin de la política monetaria del Banco Central Europeo, que puede meter presión a la deuda del país, o las acciones que lleve a cabo Donald Trump desde la Casa Blanca. Pero, si no ocurre nada inesperado, lo normal es que la economía española siga creciendo.

De ahí que 2017 se presente como interesante para los emprendedores. Quizá haya llegado el momento de que dé el paso y cumpla su sueño de convertirse en un empresario. Pero, por supuesto, existen infinitos obstáculos que puede impedirle alcanzar la meta. Uno de los más importantes, si no el que más, es la falta de dinero para levantar el castillo de naipes.

A pesar de eso, siempre hay que recordar que existen préstamos, subvenciones y otras opciones que el mercado pone a disposición de los emprendedores, como el crowdfunding. Por tanto, el dinero no debería ser la excusa utilizada para poner en marcha ideas de negocio que podrían funcionar. Más allá de esos mecanismos de financiación, existe un cierto tipo de negocios que pueden arrancar con una inversión mínima de efectivo.

¿Qué se necesita para poner en marcha ideas que no requieren de un exceso de capital?
El primer paso debe ser la planificación, que será dónde se descubrirá qué necesita la empresa y qué nos puede costar. Por tanto, será necesario idear un plan de negocio y un modelo financiero para tener una base en la que moverse.

A continuación, llega uno de los momentos más laboriosos. Aunque los procesos han mejorado, la realidad es que España todavía pone demasiadas trabas a la hora de arrancar ideas de negocios rentables. No le quedará más remedio que ir de un lado a otro con papeles para crear la empresa. Pero eso sí, dinero no le hará falta demasiado.

Obviamente si la intención es gastar entre poco o nada el negocio debe estar ubicado en entornos digitales. En este contexto, comprar un dominio se antoja necesario. Es imprescindible invertir en la marca desde el principio si se quiere tener una imagen de empresa que será clave para que las ideas innovadoras que pretendemos poner en el mercado tengan posibilidades de éxito. De todas formas, la inversión en este sentido será modesta. Ya que se pueden conseguir dominios fiables por menos de 30 euros al año.

Finalmente toca crear la página web (lo que se puede hacer gratis, aunque requerirá un esfuerzo extra) y llevar a cabo una pequeña inversión en marketing para que el consumidor sepa que existimos.

A continuación llega el turno del equipo, las oficinas y otros bienes tangibles. Pues bien, como la intención de la idea de negocio es invertir poco dinero, será necesario prescindir de estos elementos. Algunas empresas no requieren de ninguno de ellos, como se verá más adelante.

Lo que no se puede olvidar es el producto o el servicio. Como es normal, toda empresa debe vender algo. Este gasto sí que será imprescindible, pero mínimo si la referencia es un servicio en vez de un bien tangible.

¿Qué tipo de empresa se puede crear con recursos escasos?
Existen diferentes ideas de negocios rentables o ideas innovadoras que no requieren de una inversión mayor de la que ya se ha llevado a cabo en el apartado anterior. Un ejemplo serían las creaciones personales. En concreto, referidas a artesanía. Por ejemplo, si usted es pintor podría vender sus obras de arte con la inversión que se reduce a los materiales y el tiempo que precisa para completarlas. Plataformas de venta como eBay o Amazon le permiten acceder a un inmenso mercado sin tener que afrontar el gasto que implica crear una tienda online.

Ofrecer servicios a domicilio también se incluye entre las opciones que un emprendedor sin capital tiene a su disposición. Los servicios no le constarán dinero porque son bienes intangibles. Y si desarrolla su trabajo en un área cercana a su domicilio, tampoco necesitará una sede física para su negocio. En este apartado se pueden incluir servicios de canguro, clases extra, paseo de perros, cuidado de mascotas, reparación de ordenadores, etc.

Todo lo relacionado con las reparaciones también son una buena opción. Si usted es un manitas en un tema determinado, podrá convertir esa virtud en ingresos para su negocio. Reparaciones del hogar en todas sus variantes se incluyen en este apartado. No requerirán invertir nada y si es bueno en lo que hace, pronto el boca oreja le convertirá en un nombre conocido en la zona.

Otro buen ejemplo sería la consultoría. Si usted posee un conocimiento que en estos momentos resulta necesario podrá montar un negocio alrededor del mismo. Una empresa de consultoría no requiere de inversiones ni de tener una sede física. Es suficiente con una web y una marca reconocida.

Por último, entre las buenas ideas de negocio que requieren de escasa inversión se encuentra la segunda mano. La idea detrás de la reventa es simple. Usted compra los productos y los vende a otras personas por un precio superior. Para llevarlo a cabo con éxito se puede recurrir al dropshipping o venta al por mayor, para adquirir los bienes. Con la primera opción se envían directamente al cliente desde el fabricante y usted se convierte exclusivamente en el intermediario, con lo que el beneficio será menor pero no le hará falta invertir. El segundo aspecto, convertirse en mayorista, precisa de más dinero y espacio para almacenar. Pero tendrá más control sobre el negocio y mejores oportunidades de incrementar las ganancias.

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Cómo conseguir negocios que funcionen entre los millennials

Cada vez existen más voces que reconocen que la generación conocida como millennials serán los consumidores que impulsarán los negocios en un futuro cada vez más cercano. El número es una de sus fortalezas. Se trata de un grupo de personas que, en la actualidad, tienen edades comprendidas entre los 22 y los 36 años y que suponen el 25 por ciento de la población del planeta.

Pero a diferencia de otras generaciones, como la del Baby Boom o la generación X, los millennials son conscientes de que son únicos e importantes y deben ser tratados como tal. Esta característica supone un cambio total en la manera en cómo los emprendedores deben dirigir los negocios. Conseguir una empresa o una marca capaz de funcionar entre este masivo grupo de la sociedad significa adoptar estrategias diferentes en toda la empresa, pero muy especialmente en todos los departamentos relacionados con ventas.

Ante la magnitud del reto, es importante que la gestión comercial y de marketing de los nuevos negocios esté basada en las siguientes estrategias. Será la única forma que un emprendedor tendrá para lograr que su negocio funcione entre los millennials.

Centrarse en el móvil
Para conquistar a los millennials lo primero que hay que lograr es conectar con ellos. Y esta generación siempre va unida a sus teléfonos inteligentes. En concreto, casi el 90 por ciento de este colectivo de la sociedad nunca se aleja de su smartphone, mientras que el 78 por ciento reconoce que lo primero que hace después de despertarse es consultar su dispositivo móvil.

Ante esta circunstancia, resulta obvio que para ganarse el corazón de los millennials hay que empezar conquistando sus teléfonos. Todos los esfuerzos de marketing de una pyme deben comenzar en estos aparatos y lograr que el contenido involucre a sus propietarios. Olvídese de la página web. Como ya se ha dicho: todo, absolutamente todo, debe estar enfocado y dirigido a verse en una pantalla táctil y de reducidas proporciones.

Contenido que interese
A los millennials les interesa más las experiencias que las cosas materiales. Esta es una característica que les diferencia de sus padres, que siempre elegían un reloj o un coche a un viaje o a una cena en un restaurante. Sus hijos, nuestro público objetivo, harán justo lo contrario. Por tanto, cualquier vendedor que esté interesado en ganarse a los consumidores millennials debe adaptar su estrategia a ellos. Las promociones, ofertas, etc., deben olvidar los premios materiales para centrarse en otro tipo de obsequios más relacionados con actividades. De esa forma, se tendrán muchas más opciones de ganarse el interés y la atención de este nuevo y exigente consumidor.

La transacción comercial debe ser fácil y lo más moderna posible
El millennial es una persona informada y muy tecnológica que no permite que una marca le ponga problemas a la hora de pagar. Por tanto, la obligación de un emprendedor que pretende captar a este inmenso grupo es poner las cosas muy sencillas y fáciles, evitando cualquier tipo de problema que esté relacionado con la tecnología.

El poder de los millennials empieza a ser tan grande que obliga a adaptarse a ellos en todos los frentes. De lo contrario, se correrá el riesgo de poseer un negocio en fuera de juego.

Conquistar las redes sociales
El 28% de los jóvenes y el 23% de los millennials más veteranos asegura que jamás utilizarán una marca que sí utilizaban sus antecesores y, desde luego, jamás comprarán algo que desaconsejan las personalidades más influyentes de las redes sociales. En otras palabras: lo anterior no vale para nada y lo que se dice en los entornos sociales tiene un poder casi infinito. Por tanto, no queda más remedio que conquistar las redes sociales y a los autores con más seguidores e influencia. Así que es clave enfocar la gestión comercial y de marketing en ese terreno para tener posibilidades de llegar al corazón de los nuevos consumidores.

Siempre con la verdad por delante
Los millennials también exigen que las marcas tengan unos valores auténticos y genuinos. Es una generación concienciada con la ética y la sostenibilidad y necesitan que los productos que adquieren tengan sus mismas inquietudes. Es necesario adaptar toda nuestra estrategia de comercialización y de marketing en busca de atrapar esos valores. Sin ellos no se podrá hacer nada.

Un buen paso para conectar con los millennials es a través de los contenidos. Es fundamental para construir confianza en la marca y la lealtad de un cliente que, por naturaleza, no tiene tendencia a casarse con ninguna empresa. Algo que también diferencia a esta generación de las anteriores.

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Liderazgo: ¿Cómo y cuándo se debe delegar?

En la adolescencia, la mayoría de todos nosotros soñábamos con que nuestros padres nos dejaran volar un poco más libres. No es que no quisiéramos su compañía. Pero resultaba un tanto molesto que los progenitores siempre estuvieran ahí para evitar que el chaval tomara decisiones por sí mismo. Extrapolando esta situación al mundo de los negocios, debemos intentar considerar a ese joven como el nuevo negocio que recién hemos lanzado.

Debido al esfuerzo que supone poner en marcha una aventura empresarial, para un emprendedor su negocio es como su bebé al que le resultará casi imposible que vuele libre. Pero es lo mejor que puede hacer. Pretender abarcar todos los aspectos de una empresa, simplemente no funciona. No es humanamente posible, no es saludable y es perjudicial para el funcionamiento del negocio. De ahí que una de las mejores lecciones de liderazgo que un emprendedor puede ofrecer es la de saber delegar y abandonar la microgestión de la compañía para centrarse solo en la toma de las grandes decisiones.

A la pregunta de cuándo es el mejor momento para compartir la carga de responsabilidad que llevar nuevos negocios supone, la respuesta es simple: casi desde el primer día. Siempre es bueno contar con otra persona en la que se pueda confiar y que sea más experta en determinados asuntos para que las decisiones que se tomen tengan más posibilidades de éxito. De ahí que se convierta en algo positivo compartir la responsabilidad casi desde el primer momento.

En cambio, descubrir cómo y qué se necesita para llevar a cabo ese proceso supone un proceso algo más complejo. De ahí que a continuación lo dividamos en apartados para su correcta explicación:

Saber encontrar el talento
Ante la certeza de que es inviable hacerlo todo, no queda más remedio que encontrar a las personas adecuadas para las tareas de las que un emprendedor debe desprenderse. Esta labor no es para nada sencilla. Primero hay que dar con el talento indicado capaz de desarrollar el trabajo a la perfección y, luego, hay que confiar en ese empleado.

Sin duda, esto último es lo más difícil. No hay que olvidar que el emprendedor en cuestión renuncia a una parte de su trabajo por lo que solo estará tranquilo si confía al cien por cien en la persona que ahora se encarga de la misión.

Conservar ese talento
Una vez que se tiene en plantilla al equipo talentoso necesario, la obligación es saber mantenerlos. La retención de los empleados es uno de los grandes retos a los que se enfrentan las empresas, independientemente de su tamaño, y no existe una solución fácil. Una de las mejores estrategias para evitar que el talento salte del barco a mitad de la travesía pasa por contar con una cultura empresarial sólida, que sea capaz de lograr que los empleados quieran crecer con la compañía. Además es imprescindible que la gestión esté enfocada en las personas, por lo que disponer de una línea de comunicación abierta y directa con todos ellos se antoja como otro paso decisivo de cara a disponer de una salud laboral óptima.

Esto último es probablemente la misión más complicada de un emprendedor. Normalmente la carga de trabajo de cualquier líder empresarial es máxima. A pesar de ello, debe tratar de encontrar el tiempo necesario para compartir las ideas y los objetivos que tiene la compañía con su plantilla. Organizar una reunión semanal o mensual en la que todo el mundo pueda dar sus puntos de vista es un buen camino para involucrar al equipo. Se trata de una inversión de tiempo que merece la pena realizar si se pretende evitar que el talento salga de la empresa a la más mínima oportunidad que se le presente.

Céntrese en temas financieros
Aunque parezca algo obvio si no se pueden abonar las nóminas, o las facturas las empresas desaparecen. De ahí que la misión más importante a la que debe dedicarse un emprendedor sea la del dinero. Céntrese en la contabilidad financiera y delegue el resto.

Un presidente o consejero delegado debe ser sólo esa persona que se encarga personalmente de mantener a los inversores y de informarles del día a día de la compañía y de la consecución o no de los objetivos. También debe ser parte fundamental en la búsqueda de vías de financiación. Pero para lograrlo, y como ya se ha comentado, es necesario delegar el resto de trabajos en el equipo talentoso que previamente se ha contratado.

Por desgracia, muchos emprendedores están convencidos de que su importancia en la empresa es máxima y que todo depende de ellos. No es así o, por lo menos, no debería serlo. Los empresarios más eficaces son aquellos que son capaces de no estar siempre presentes en la foto pero que son capaces de colocar las piezas necesarias para que todo funcione de manera independiente. Lo contrario acostumbra a conducir al fracaso.

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¿Cómo logran los emprendedores acuerdos de patrocinio?

Basta encender unas horas la televisión para encontrar incontables ejemplos de patrocinios. Desde las carreras de coches, con monoplazas y pilotos portando infinitas marcas en la carrocería y mono de competición, ciclistas, series de televisión, anuncios exclusivos…. Todo ello forma parte de lo que en gestión comercial y marketing se conoce como patrocinios. Se trata de una herramienta muy utilizada por las grandes marcas pero de la que el emprendedor también puede obtener jugosos beneficios.

 

Piense en su área de influencia y en algún club deportivo. Patrocinar la camiseta de ese club le dará una amplia cobertura publicitaria sin necesidad de realizar un gran esfuerzo económico. Por eso, un emprendedor nunca debe desechar la idea de que los patrocinios formen parte de su plan comercial. La mayoría de las veces, el conocimiento de la marca es la frontera que separa a los negocios con futuro de los que fracasan. Y en ese trabajo, los patrocinios juegan un papel de una importancia similar a cualquier campaña de publicidad o marketing.

 

Sobre el tipo de patrocinio, el propio emprendedor es el que mejor conoce qué institución o complejo es el que le puede dar mayor alcance dentro de su área de influencia, por lo que en este post detallaremos las mejores opciones que una pequeña empresa tiene a su alcance para lograr acuerdos de patrocinio.

Las dos direcciones
Cuando se habla de patrocinio se piensa que sólo va en una dirección. Es decir: la empresa A pone dinero para que su marca luzca en los productos o servicios de la empresa B. Esta teoría no es del todo cierta, porque los patrocinios funcionan en ambas direcciones. Un emprendedor también puede ser capaz de atraer el interés de patrocinadores, que estén dispuestos a invertir en usted o en su negocio.

 

Los entornos sociales han facilitado de forma notable este trabajo. Ahora “basta” con ser un autor conocido en redes para convertirse en prescriptor. Si eso le ocurre no dude en que las oportunidades no tardarán en llegar. Así le está ocurriendo ya a innumerables blogueros y youtubers, que reciben ofertas millonarias de diversas empresas porque hablen de sus productos en sus blogs o ‘vlogs’.

 

¿Cómo encontrar los patrocinadores adecuados?

Pongamos el ejemplo de que usted tiene un negocio que se dedica a la organización de eventos y que necesita apoyo por parte de empresas. ¿A cuáles debe acudir? Seleccionar las puertas a las que llamar es fundamental, por lo que la mejor manera de no equivocarse es ponerse en la piel del posible patrocinador y preguntarse si él podría querer llegar al público objetivo al que va dirigido su evento. Es importante ser realista y no pensarse que Microsoft va a patrocinar un acto local.

 

De nuevo Internet es una herramienta imprescindible para esta labor. Se puede descubrir mucho de los intereses de una marca visitando su web y sus diferentes perfiles en redes sociales.

 

La presentación de la idea

Una vez claros los nombres, toca presentar la idea. La palabra mágica es simplicidad. En gestión comercial y marketing es mala idea presentar al posible cliente o patrocinador decenas de páginas con arduas explicaciones. En la actualidad el tiempo es un valor muy preciado por lo que toda nuestra explicación, incluyendo las ventajas que el patrocinio generará en la marca deben estar incluidas en un folio.

 

No hace falta más. 600 palabras son más que suficientes para ofrecer una idea general, en la que luego habrá que profundizar a través de las pertinentes entrevistas que haya que realizar. Eso sí, en esos encuentros tampoco se muestre demasiado arduo. Limítese a explicar de forma resumida las bondades de su propuesta y esté preparado a contestar a todas las dudas que se le formulen.

 

Llegados a este punto suele ayudar bastante adelantarse a esas preguntas que casi seguro que recibirá por parte de su interlocutor. Así que no dude en explicar detalles sobre la colocación de su logotipo, los soportes, el número aproximado de personas que asistirán a los actos, etc. Lo importante es estar preparado para todas las dudas que nos puedan formular.

 

Y no olvide que el patrocinio tiene dos direcciones. Por lo que puede que alguien se acerque a su negocio de éxito a solicitarle apoyo publicitario. En ese caso, deberá estudiar el proyecto, evaluarlo y observar si le puede aportar un extra a su marca.

 

El acuerdo
Aunque parezca que los acuerdos de patrocinio se cierran siempre con un patrocinador que paga y un patrocinado que recibe la transacción económica, en muchos casos no ocurre así. Los cupones descuento, un porcentaje de las ventas, regalos, intercambios, premios, etc. Todas ellas son fórmulas válidas que pueden acercar más la consecución de un acuerdo del que su empresa solo saldrá beneficiada.

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Nuevos negocios: por qué fracasan y cómo evitarlo

Existen muchas teorías acerca de la razón que lleva a los nuevos negocios a fracasar. Desde este blog proponemos utilizar un informe de la consultora CB Insights, cuyos resultados se acercan a la realidad. Según su estudio, la causa que conduce a que muchos emprendedores echen el cierre a sus negocios es equivocarse en la elección del producto. Si nadie compra lo que se está fabricando, resulta evidente que su existencia no es necesaria para el mercado, por lo que la esperanza de supervivencia de la aventura empresarial disminuye de manera alarmante.

 

Tanto es así que al menos el 42 por ciento de las firmas encuestadas en el informe citado indicaba que el producto era la razón principal que conducía al fracaso. A continuación se situaban otros motivos, como la falta de capital (29 por ciento), equipo equivocado (23 por ciento) y la competencia (19 por ciento).

 

A pesar de los resultados del estudio, otros muchos achacan a la incapacidad de la firma para mantener liquidez como la principal razón para hundir negocios que funcionan. Sea por el motivo que fuere, el caso es que a la hora de montar un negocio y llevarlo al éxito es necesario cumplir los requisitos principales: producto y dinero. De ahí que a continuación mostremos las estrategias necesarias que se deben llevar a cabo para esquivar las citadas complicaciones que padecen la mayoría de los emprendedores.

 

Diferenciar el producto o el servicio

La única posibilidad de conseguir el éxito con un producto se reduce a dos: que sea diferente al resto de opciones que ofrece la competencia, o que sea más barato. Ya está. No existen más alternativas. Por mucho que se quiera intentar, si no es mejor o es más barato, mejor irse olvidando.

Por desgracia, es mucho más habitual encontrarnos en la segunda opción por lo que si se quiere lograr el éxito con un producto o servicio basado en el precio es necesario cuidar todos los eslabones de la cadena de producción. Sólo cuando se logra la eficiencia en todo el proceso, se puede apostar. En caso contrario, es mejor ni arrancar con la empresa.

 

Si, por el contrario, usted cuenta con una referencia que es superior en calidad a la que ofrece el resto de la competencia, enhorabuena. En un mundo como el actual donde existen empresas para cualquier nicho de negocio, disponer de algo diferente y mejor es una opción a la que solo pueden aspirar unos pocos elegidos.

 

 

Identificar el segmento de mercado objetivo
Una vez superado el primer paso y con las ideas claras con respecto al producto por el que apostaremos, toca enfrentarse al segundo inconveniente para lo que hay que formularse la siguiente cuestión: ¿A cuántas personas interesa nuestro producto o servicio?

 

Una cosa es tener una referencia de calidad o muy barata y otra muy diferente es que el consumidor sea capaz de apreciar alguno de los factores. Pongamos un ejemplo algo ridículo. Un emprendedor lanza un helado con sabor a aleta de tiburón. Cierto que se trata de algo diferente. Pero, realmente, ¿existe alguna posibilidad de que ese producto triunfe? Mucho nos tememos que no. Con este caso se demuestra que no basta con tener un valor diferenciador sino que ese valor sea lo suficientemente interesante para buena parte de la sociedad.

 

 

Ojo, este error también se da en el caso contrario. Es decir en productos o servicios que pueden ser interesantes para todos los consumidores. Aquí el fallo viene de la propia empresa, que no está preparada para satisfacer la demanda. Un ejemplo en esta línea podría ser una consultora que trabaja con empresas grandes, pequeñas, y en diversos mercados. Pero que no cuenta con los recursos físicos ni materiales suficientes para prestar un servicio de calidad. Esto también conduce al fracaso.

Decidir cómo llegar a su segmento de mercado objetivo
Puede que usted posea un buen producto o servicio pero si no lo da a conocer, es imposible que nadie llame a su puerta con la intención de comprarlo. De ahí que sea necesario que los nuevos negocios tracen un plan para difundir el mensaje de lo que la empresa ofrece y de que se trata de la mejor opción existente en el mercado para los consumidores.

Diseñe la venta
Las posibilidades de fracasar no se terminan tras la diferenciación del producto, la identificación del mercado objetivo e incluso la difusión del mensaje. El penúltimo paso es cerrar la venta de ese producto o servicio que usted ofrece. Por tanto, asegúrese de saber cómo va a vender su referencia antes incluso de lanzar el negocio.

 

Asegure el cobro

Y si el penúltimo paso era cerrar la venta, el último es cobrar por ella. Para ello puede desde utilizar herramientas para conseguir solo clientes solventes, hasta monitorizar día a día el riesgo de impago de sus clientes actuales. O directamente, claro está, contratar un seguro de crédito.
Comenzar un negocio es arriesgado y las probabilidades de fracaso son elevadas. Ya sea por falta de ingresos o por una mala elección del producto, el caso es que son demasiados los emprendedores que cierran sus negocios. De ahí que sea necesario maximizar las posibilidades de éxito cumpliendo los pasos anteriormente descritos.

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¿Podré seguir aplazando el pago del IVA?

Hace unas semanas se anunciaba un severo endurecimiento de las condiciones por las cuales los particulares, pero sobre todo los autónomos y las pymes, pueden acceder al aplazamiento de determinados tributos. Parece claro que, tal y como refleja el Real Decreto de 3 de diciembre, posponer el pago de IRPF, IVA o Sociedades será mucho más complejo desde ahora, pues las medidas antifraude se refieren a todo tipo de impuestos repercutidos (es decir, ya facturados o cobrados al cliente).

 

Por intentar resumir de forma adecuada el contenido del BOE, muy técnico y complejo incluso para los propios empresarios, estos son los supuestos que Hacienda ha incluido para denegar aplazamientos:

a) Aquellas deudas cuya exacción se realice por medio de efectos timbrados.

b) Las correspondientes a obligaciones tributarias que deban cumplir el retenedor o el obligado a realizar ingresos a cuenta.

c) En caso de concurso del obligado tributario, las que, de acuerdo con la legislación concursal, tengan la consideración de créditos contra la masa.

d) Las resultantes de la ejecución de resoluciones firmes total o parcialmente desestimatorias dictadas en un recurso o reclamación económico-administrativa o en un recurso contencioso-administrativo que previamente hayan sido objeto de suspensión durante la tramitación de dichos recursos o reclamaciones.

e) Las derivadas de tributos que deban ser legalmente repercutidos salvo que se justifique debidamente que las cuotas repercutidas no han sido efectivamente pagadas. Así, el IVA no cobrado por determinados servicios podrá seguir siendo aplazado.

f) Las correspondientes a obligaciones tributarias que deba cumplir el obligado a realizar pagos fraccionados del Impuesto sobre Sociedades.

 

Ahora bien… ¿qué pasa exactamente con el IVA? Patronales empresariales y colectivos de autónomos enseguida se alarmaron cuando se habló de que el único IVA aplazable iba a ser el no cobrado. Este fue un problema gravísimo durante la crisis, cuando miles de negocios debieron echar el cierre al no cobrar a tiempo por los servicios prestados y, además, tener que pagar sus impuestos por esos servicios. La vuelta a esa situación preocupaba y mucho, y el escándalo parece haber echado para atrás la medida.

 

Una situación aún confusa

 

Pese a que el Real Decreto de endurecimiento de los aplazamientos ya ha entrado en vigor, pues fue publicado en el BOE justo al día siguiente de aprobarse en Consejo de Ministros, los autónomos aún pueden seguir solicitando aplazamientos de IVA tal cual lo podían hacer en este ejercicio, es decir, hasta 30.000 euros y con un límite de 18 meses. ¿Por qué? La secretaría de Estado de Hacienda confirmó la pasada semana que el nuevo régimen de aplazamientos del IVA se recogería posteriormente en una Orden Ministerial, y no el Real Decreto tributario de impuestos como estaba previsto. Así, y para no generar un caos al usuario, Hacienda decidía que el antiguo régimen prosiguiese vigente hasta que la normativa hable de nuevo.

 

Aún no hay fecha para la publicación de esa Orden Ministerial. Lo que parece claro es que Hacienda respetará el límite de 30.000 euros para seguir aplazándose el IVA, pero endurecerá los criterios en dos aspectos: uno, el límite temporal, que se situaba hasta ahora en 18 meses y pasará ahora a ser de 12; y dos, en el tipo de persona física o jurídica que podrá acogerse a ese “beneficio”.

 

Todo apunta a que se restringirá bastante el uso y disfrute de los aplazamientos, en un año marcado por el necesario cumplimiento del déficit público. España debe pasar de un desvío del 4,6% a otro del 3,1%, y Hacienda sabe que en esta ocasión apenas puede dejar resquicios en la normativa. Ya dijo el ministro que hoy por hoy “no nos podemos permitir que a la Agencia Tributaria se le deban aún más de 50.000 millones de euros”. El endurecimiento en los aplazamientos es una de las medidas por las cuales se va a intentar elevar los ingresos en 7.500 millones de euros.

 

Para intentar paliar este “golpe”, se facilitarán otro tipo de medidas favorables al emprendedor o al empresario ya establecido, como doblar la vigencia de la tarifa plana de 50 euros desde los seis meses actuales hasta los doce; graduar las multas por la demora a la hora de pagar impuestos; o doblar, de las dos a las cuatro semanas, el permiso de paternidad.

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Los peligros de tesorería que amenazan a los negocios que funcionan

Nueve de cada diez propietarios de pymes acaban cerrando debido a tensiones de tesorería. La estadística da fe de la importancia que tiene contar con efectivo. Para empezar, una buena gestión de la caja permite tener una clara comprensión del dinero que entra y sale de su negocio. Algo que no ocurrirá si el trabajo en este sentido se centra en el corto plazo. Lo importante es tener una visión a largo plazo, ya que será la mejor forma de mantener a la empresa preparada para cualquier problema inesperado.

Vista la importancia que tiene el cash en los negocios que funcionan, es necesario contar con un plan que permita solucionar los inconvenientes de forma que jamás pongan en peligro la existencia futura del negocio. De ahí que a continuación detallemos los principales problemas que pueden afectar a la tesorería de una empresa y la mejor forma de enfrentarse a los mismos.

Falta de rentabilidad
Si su negocio todavía no es uno de los más rentables, no se apure. La estadística indica que el 40 por ciento de las empresas no han alcanzado aún el umbral de la rentabilidad. Como es lógico, la falta de beneficios es una de las principales razones que llevan a los negocios a la bancarrota. Pero, cuidado, muchas veces los emprendedores se olvidan de que ganando dinero no se resuelven todos los problemas de tesorería. Existen infinidad de ejemplos de negocios en auge que, aun teniendo beneficios, no han sido capaces de disponer de ellos para resolver los pagos más urgentes, con lo que se han visto obligados a bajar la persiana.

Solucionar la falta de rentabilidad no es sencillo. Una buena opción que suelen elegir los negocios con futuro es centrarse en la actividad y proyectos que aportan mayores márgenes de beneficios, dejando las apuestas más arriesgadas para más adelante.

Pagos atrasados
Si es un emprendedor sabrá que los clientes tardan en pagar las facturas. Y si nos referimos a la administración pues todavía más. La medida actual ronda los 40 días de retraso. Eso es un grave inconveniente para el correcto flujo de efectivo en la compañía, ya que hay que ir adelantando dinero para elaborar los productos o servicios mucho antes de recibir el pago.  Además de evitar tanto retrasos como impagos con un buen seguro de crédito, introducir buenas prácticas en la facturación permitiendo el pago en todos los métodos posibles también puede ayudar a aligerar los pagos.

Pago inesperado
En todos los negocios en auge existen costes inesperados a los que el empresario/a tendrá que responder. Lógicamente cualquier inconveniente de este tipo creará tensiones en la tesorería. Para paliar el efecto negativo hay que partir de que es imposible predecir lo impredecible por lo que lo más indicado es tomar todas las medidas preventivas que estén a nuestro alcance. Un buen paso es crear un flujo de caja dedicado expresamente a prevenir este tipo de acontecimientos.

Estacionalidad
La mayoría de los negocios concentran el grueso de los ingresos en un periodo determinado del año, que debe ser suficiente para sobrevivir el resto del ejercicio. El problema es que al concentrar tanto el momento se corren más riesgos de flujo de caja. Por tanto, la mejor la mejor manera de evitar las fluctuaciones estacionales pasa por contar con reserva en efectivo y por intentar diversificar la compañía de cara a que el flujo de entrada de dinero sea más constante.  ¿Ejemplo? Una heladería, que para ingresar en invierno se convierte en cafetería.

Tributos
Poco se puede añadir a una cuestión que es inherente a toda la sociedad. El pago de impuestos es una obligación que siempre hay que tener en cuenta. De ahí que sea importante contar con un buen asesoramiento fiscal que nos ayude a pagar solo lo que debemos y a estar preparados para cuando se acerque el momento del abono de tributos.

Fondos retenidos
Los inversores y las entidades financieras pueden retener fondos si su negocio no ha sido capaz de cumplir con las expectativas o ha surgido algún inconveniente. Esta situación crea tensiones extra a la caja, ya que se contaba con ese flujo de cash y la firma debe adaptarse con rapidez a la nueva circunstancia. Una de las mejores maneras de paliar este inconveniente pasa por pedir un poco más de lo necesario en el momento de solicitar un préstamo, así como una línea de crédito. Así se podría cubrir cualquier emergencia sin tener necesidad de volver a solicitar el préstamo.

Crecimiento excesivo
Crecer demasiado rápido puede ser un problema, ya que conlleva mayores costes en producción, logística y personal a los que habrá que hacer frente antes de que los ingresos aumenten en idéntica proporción. La implementación de un sistema automático de facturación le permitirá liberar tiempo y recursos para centrarse en la mejor manera de generar los ingresos suficientes para tapar el agujero.

Como se puede ver disponer de efectivo es la clave de casi todo. Los problemas de tesorería están a la orden del día debido a muchos costes extra u ocultos, que ponen a prueba la resistencia de la compañía. De ahí que sea imprescindible prevenir cualquier inconveniente. Será la mejor forma de integrar su empresa en el selecto grupo de negocios que funcionan.

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Las lecciones que los emprendedores deben aprender de los fracasos

Walt Disney comenzó su carrera profesional trabajando en un periódico del que fue despedido acusado de falta de creatividad. Trató de recuperarse del revés creando una empresa de animación llamada Laught-o-Gram Films, con 15.000 dólares, que tuvo que cerrar al quedarse sin distribuidores. Bill Gates empezó en el mundo empresarial con una firma llamada Traf-O-Data, cuyo objetivo era procesar y analizar datos del tráfico que se movía en las ciudades. Fue un desastre que llevó al bueno de Gates a la bancarrota. El fallecido Steve Jobs fue despedido de su propia empresa porque era un mal gestor.

 

Los ejemplos de tres de los empresarios más importantes de los últimos 60 años demuestran que hasta los más brillantes fracasan. Pero lo que les diferencia de otros emprendedores es que han sabido enfrentarse a su peor momento y extraer de él las oportunas lecciones para no volver a cometer los mismos fallos. Solo así se explica que tras los desastres empresariales comentados, Disney creará la mayor compañía de animación del mundo, Gates sea uno de los hombres más ricos del planeta gracias a Microsoft y Jobs haya cambiado la forma de entender la tecnología con los productos que Apple ha lanzado en los últimos 15 años.

 

Si se pretende formar parte del selecto club de los emprendedores que han sido capaces de levantar negocios de éxito, es imprescindible tomarse los contratiempos como una parte del devenir de los nuevos negocios. Por tanto lo más importante de todo es no venirse abajo y aprender a lidiar con el fracaso. Aquí les mostramos seis pasos que pueden ser útiles de cara a levantarse de un tropiezo y regresar al camino del éxito.

 

Aceptación
Es imprescindible aceptar un error y no tratar de ocultarlo. Ignorar un problema no lo resuelve. Muy al contrario, lo que ocurre es que algo que podría haberse solucionado se hace más grande y ya no hay manera de resolverlo. Es importante recordar que los errores forman parte de la condición humana por lo que no hay que avergonzarse de cometerlos. También viene bien considerar que el abandono de la zona de confort eleva el riesgo de cometer equivocaciones.

 

Dar rienda suelta a las emociones
La única manera de levantarse cuando se toca fondo es dando rienda suelta a las emociones. Un mal episodio empresarial requiere de una reacción, o de varias. Así que no tenga inconvenientes en hacer lo necesario para sacar todo lo tiene dentro. Retener la ira, la ansiedad o el resentimiento impide ver más allá del error y, por lo tanto, imposibilita cualquier intento por recuperar la senda correcta de los negocios más rentables.

 

Inicie un periodo de reflexión
Tras superar las fases de aceptación y liberación llega el momento en el que el emprendedor tiene que darse un tiempo para saber qué pasó con el fin de evitar que los mismos inconvenientes vuelvan a adquirir un desagradable protagonismo. Llegados a este punto existen tres preguntas que uno mismo se puede formular para descubrir la raíz del fallo y ser capaz de superarlo. ¿Qué lecciones puedo aprender de esta situación? ¿Cuáles son los resultados positivos de esto? ¿Cómo este inconveniente me ha permitido crecer como persona? Ser capaz de responder a estas cuestiones le permitirá descubrir las oportunidades que siempre surgen tras una dolorosa derrota.
Asuma la responsabilidad
Es necesario ser honesto acerca de su traspié y aprender de la experiencia. Asumir la responsabilidad del error es fundamental para demostrar a los demás que se puede confiar en usted, lo que permitirá recuperar el apoyo de inversores y empleados para otro proyecto empresarial.

Vea la parte positiva
Cierto. Usted es un emprendedor que ha fracasado. Sus negocios de éxito no han sido tal y toca volver a empezar. Antes de ponerse a ello es positivo que vea la parte positiva de lo que le ha llevado al error. Lo primero que debe hacer es estudiar todos los puntos hasta descubrir si debe cambiar sus metas o la forma de acercarse a ellas de cara a no volver a equivocarse.

El fracaso debe enseñarle a saber que un determinado enfoque puede que no sea el ideal para alcanzar una meta específica. Pero eso implica que deben existir otros enfoques que debe considerar y que quizá si le sirvan para superar los retos.

Otra lección positiva que se puede extraer de un traspié es que una vez cometido el miedo a hacerlo mal disminuye. Obtenga ventaja de esa circunstancia y de que lo más importante es no darse por vencido y perseverar en el intento.

 

Toma las medidas para que no se vuelva a repetir y siga adelante
La última lección que se debe extraer de un fracaso es la de poner en marcha las medidas necesarias para que en nuestro nuevo proyecto empresarial no se incurra en los mismos errores. Si lo hace, el proyecto saldrá fortalecido, ya que usted ha aprendido unas valiosas lecciones que sólo conoce usted y que le sitúan por delante de la competencia.

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Navidades agridulces para los autónomos

Hace poco explicábamos que los autónomos tenían motivos para sentirse esperanzados. Un Proyecto de Ley aún en curso en el Congreso, y que será previsiblemente aprobado en próximas fechas, doblará el periodo de vigencia de la tarifa plana de 50 euros para emprendedores, de los 6 a los 12 meses; y gradualizará las multas por el retraso en el abono de impuestos, imponiendo cuantías de sanción del 3 al 20% en función del tiempo de demora (antes eran del 20% en todo caso).

 

Noticias buenas que continuaban con la aprobación de una subcomisión parlamentaria que estudie a fondo la reforma del RETA, el régimen por el que se rigen 3,2 millones de autoempleados en nuestro país, y que previsiblemente discutirá asuntos como el de la posibilidad de que aquellos autonómos que ingresen cantidades inferiores a las del Salario Mínimo Interprofesional (SMI), queden exentos de cotización. Una medida que, de producirse, salvará cientos de miles de puestos de trabajo, a ojos de las organizaciones más representativas de este colectivo, ATA y UPTA.

 

Pues bien: hasta ahí las buenas noticias, porque la última batería de anuncios puede atragantar las uvas a más de un trabajador por cuenta propia. Especialmente si ese trabajador es empleador, he aquí una relación de medidas que debe tener en cuenta si quiere pasar un 2017 sin sobresaltos:

 

  • La subida del SMI pactada, del 8%, incidirá de forma decisiva en la base mínima de cotización e incrementará los costes de los autónomos societarios. Fuentes de la Asociación ATA de Trabajadores Autónomos cifran en 300 euros anuales el impacto de esa medida, y se quejan de la cercanía en el tiempo de la última subida de las mismas características: fue en el año 2014.

 

  • Esa subida del SMI, equivalente en un solo año a la de los últimos 8, encarecerá los costes laborales del autónomo empleador. Si es tu caso, posiblemente tengas que abonar 1.000 euros más por empleo que sostengas, en base al hecho de que a cada uno de tus trabajadores se le va a incrementar un 8% la base mínima de cotización.

 

  • El destope de un 3% en las cotizaciones máximas elevará también, aunque en menor medida, la presión fiscal para el colectivo, si bien esta medida ha venido acompañada del anuncio de un incremento similar en la cuantía de las pensiones.

 

  • Los cambios anunciados en el pago del IVA son, posiblemente, los que más quebraderos de cabeza van a provocar. En virtud de la futura normativa, los autónomos únicamente podrán aplazar el abono del IVA que no han cobrado, cuando hasta este año, y según la legislación, contaban con numerosas posibilidades para solicitar al fisco algo más de tiempo. La mayor presión, por otro lado, tiene que ver con la necesidad de enjugar el déficit público, que debe bajar del 4,6% al 3,1% este mismo año.

 

A la espera del Congreso

 

Todos estos últimos anuncios han levantado una enorme polvareda en el colectivo y también en el arco parlamentario, donde algunas fuerzas políticas han hecho saber que intentarán utilizar la Ley de Autónomos ahora en trámite para “corregir algunos de los desperfectos” que las últimas medidas anunciadas han causado. Habrá que esperar aun así hasta el mes de enero para saber qué pasa, tanto con esa Ley, que supondrá un alivio al incluir también mejoras en el ámbito de la conciliación, como con el Decreto, que incluirá las noticias menos positivas para un colectivo que solo este año ha contribuido a la creación de 82.000 nuevos empleos.

 

Pese a todo, y por efecto de una recuperación económica que poco a poco va penetrando en todas las capas sociales, los trabajadores por cuenta propia esperan una buena Navidad. Con el consumo al alza y el PIB creciendo por encima del 3%, el colectivo asegura que generará, solo en la época festiva, cerca de 62.000 puestos de trabajo, una cifra muy relevante en la que, precisamente por el crecimiento, el número de nuevos trabajadores por cuenta propia tiende a ralentizarse mientras gana fuelle el empleo por cuenta ajena.