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Empleados motivados, las mejores ayudas para emprendedores

A las empresas se les llena la boca cuando hablan de “su gente”. Suelen vocear a los cuatro vientos lo bien que tratan a sus plantillas y enumeran sin cesar los continuos beneficios sociales que tienen disponibles para los trabajadores. Eso está muy bien para intentar mejorar la imagen de marca… pero por desgracia, muchas veces la realidad es diferente porque, aunque insistan en lo contrario, algunos de los líderes de las compañías no tienen interiorizado la idea de que un negocio de éxito sólo es posible si detrás de él existe gente motivada e implicada.

 

Dejar en un segundo plano a los individuos que realizan el trabajo supone un error. Porque, simple y llanamente, son lo más importante. Una empresa deja de existir cuando sus empleados quieren. A pesar de esta evidencia, todavía son muchos los ejecutivos de grandes compañías que no dedican el suficiente interés a las políticas de recursos humanos. Lejos de corregirse, esta tendencia se ha agravado con la llegada de la economía digital. Ahora parece que la tecnología es el factor diferenciador entre un negocio de éxito y otro que fracasa, lo que no es cierto. A grandes rasgos, todas las firmas disponen del conocimiento tecnológico necesario para sobrevivir en el entorno económico actual. La única diferencia son las personas, que son el verdadero factor diferenciador de los negocios.

 

Aunque todavía falta mucho, las multinacionales intentan mejorar sus políticas de recursos humanos. Se trata de una tendencia que debería llegar a las pymes y a los pequeños negocios. El emprendedor debe hacer lo imposible por contar con empleados motivados e implicados en la tarea a realizar. Será la mejor ayuda que pueda obtener. Dicha ayuda no se logra sólo con dinero, sino que requiere poner en práctica una serie de medidas que mejorarán la calidad de vida y el bienestar de la plantilla, lo que es el factor diferenciador de los negocios en auge. Aquí van cinco métodos que no cuestan dinero y que ayudan en la misión de mejorar la gestión de personas de su negocio.

 

El necesario refuerzo positivo
Por norma general, los responsables de las empresas suelen hacer más hincapié en las tareas en las que sus empleados se han equivocado que en las que han acertado. Para contar con una plantilla implicada que sea una de las mejores ayudas a emprendedores que se pueda encontrar es importante realizar justo lo contrario. La motivación mejora en grandes proporciones si se trabaja en un negocio en el que existe el refuerzo positivo. Por desgracia, un reciente estudio de la consultora Randstad decía que el 70 por ciento de los empleados en España no habían recibido ni un “gracias” por parte de sus jefes.

 

Premiar a todo el mundo pero en diferentes proporciones
Una reciente encuesta reflejaba el resultado de que el 40 por ciento de los empleados pondría más esfuerzo en realizar su trabajo si alguna vez fueran reconocidos por sus jefes. El estudio también desvelaba que el 82 por ciento de los trabajadores no ha recibido jamás una compensación por una labor bien realizada.

Efecto CESCE

 

Las cifras indican que todavía queda camino por recorrer en cuanto a gestión de personas. Para muchos, mejorar la motivación supone dar unas palmaditas en la espalda a algún empleado. Es mucho más que eso. Una plantilla implicada sólo se conseguirá premiándola de alguna manera. No se trata de subir el sueldo a todo el mundo, sino de buscar la manera de que todos sientan que su trabajo es reconocido por la firma. Además, otorgando trofeos de diferentes categorías a los trabajadores según la valía de su trabajo se crea un espíritu competitivo del que puede sacar provecho.

 

Contar con una cultura empresarial
El 64 por ciento de los trabajadores piensa que su empresa no tiene unos principios ni una cultura que la diferencia del resto. Carecer de este aspecto es un caldo de cultivo perfecto que desmotiva a los empleados. Un trabajador se siente mejor si sabe que su labor diaria sirve para algo y existe un objetivo o misión a largo plazo por parte de la compañía. Obviamente se sentirá más implicado en un negocio que goza de esos objetivos que en uno que no mira más allá del día a día.

 

Hablar, hablar y hablar
En un mundo hiperconectado, en el que existen mil canales para comunicarse, los empleados quieren que la comunicación no sea un problema en la empresa. De ahí que exijan que sus compañías cuenten con herramientas que les permiten expresarse para aportar ideas en diferentes áreas de negocio. Un emprendedor que quiere tener un negocio de éxito debe escuchar esa petición y mejorar las vías por las que la plantilla puede comunicarse con la gerencia.

 

Además de los cauces oficiales que, por lo general, son bastante fríos, un emprendedor hará bien si aprovecha la ventaja que supone contar con una fuerza de trabajo reducida en la que no hace falta elaborar rígidos protocolos para hacer llegar las ideas. De ahí que pararse en el pasillo o en la máquina del café a charlar con los trabajadores también sirva como factor motivador.

 

Pero, cuidado, no basta con escuchar. Hay que dar respuesta a las peticiones o a las sugerencias de cada empleado. Sólo así se alcanzará una mejoría global en la implicación de la plantilla, que no se ve en las cuentas pero que es lo que separa el éxito del fracaso.

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