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Emprendedor, deja tu timidez a un lado

En el mundo de los negocios existe una idea que no puede ser más errónea. Nos referimos a aquella que asegura que los empresarios son gente que trae de serie una personalidad bulliciosa, y que siempre son el alma de la fiesta. Es decir: son personas extrovertidas. La realidad es muy distinta. En la mayoría de los casos, los valientes que ponen en marcha un negocio no son para nada locuaces. Es más, suelen tirar a tímidos.

 

Entonces, ¿cómo es posible que consigan vender lo invendible? Pues porque han puesto todo su empeño en conseguirlo y para ello han tenido que dejar la timidez en el cajón de los recuerdos del pasado. Eso no quiere decir que se hayan convertido en otro tipo de persona, sino que han sido capaces de convencer a su auditorio de justo lo contrario. O, simplemente, han encerrado bajo siete llaves su timidez, mostrando en público solo los puntos fuertes. A continuación les contamos qué pasos hay que seguir para llevar a cabo esta interesante metamorfosis.

 

Enseñar sin hablar. Si usted es tímido por naturaleza, lo más probable es que tenga fobia a hablar en público, incluso ante un reducido grupo de clientes. Pero su negocio le obliga y no le queda más remedio. ¿Qué hacer? Mostrar o enseñar, en vez de orar. En otras palabras: crear una presentación que hable por sí sola y que no requiera de su capacidad para comunicar. De esa forma se permitirá el lujo de reducir sus intervenciones a la mínima expresión.

Practicar, practicar y practicar. En las asignaturas de ciencias hay muchos estudiantes que son incapaces de solucionar los problemas de forma lógica. Para no suspender lo que suelen hacer es aprendérselos de memoria. Así en cuanto ven un planteamiento del ejercicio que es igual a uno de sus modelos plagian la solución y escapan del suspenso. Este costoso truco también es útil para los emprendedores. Si no le queda más remedio que hablar, pues practique y apréndase su discurso de memoria. De esa forma conseguirá ser algo más natural que si tuviera que improvisar sobre la marcha.
Cubra sus carencias con talento externo. Resulta evidente que el emprendedor es la mejor carta de presentación para un negocio. Pero, hágase esta pregunta. ¿De verdad alguien se puede pensar que Amancio Ortega o Isidoro Álvarez son las personas que han dado a conocer los imperios de Inditex o El Corte Inglés, y que han pilotado la aventura exterior de la primera, o la diversificación de formatos de la segunda? Los dos son tímidos por naturaleza y odian hablar en público. Pero eso no les ha impedido crear empresas españolas de referencia. Para alcanzar sus objetivos han tenido que fichar a ejecutivos que suplieran sus carencias. Eso es lo mismo que debe hacer usted. Cubra su timidez son contrataciones de personas que sean su némesis, especialmente en áreas del negocio como marketing y ventas. De esa forma conseguirá cubrir sus debilidades.

Aproveche la tecnología. Todo el mundo sabe que es mucho más sencillo decir las cosas por las redes sociales, por correo electrónico, o por videoconferencia que en persona. Por tanto no lo dude, si puede tener una conversación por Skype, correo electrónico o WhatsApp, hágalo. De esa forma se encontrará más cómodo.

Sea apasionado. A la timidez se la vence con pasión. Y seguro que le han pasado pocas cosas más  apasionantes que cumplir el sueño de poner en marcha su empresa. Aproveche esa actitud. Si tiene que entablar una conversación derive la misma hacia sí mismo y sus vicisitudes a la hora de arrancar el negocio. Así conseguirá apasionarse cuando intervenga y se olvidará de sus problemas. Solo hablando de lo que le gusta y le hace disfrutar, conseguirá convertirse en una persona extrovertida.

Abandone su zona de confort. Sí, ya sabemos que odia relacionarse y hablar en público. Pero es fundamental que lo haga, así que arriesgue e inténtelo. Póngase metas como la de asistir a eventos para relacionarse. Quizá los primeros sean un desastre y usted no sea capaz de abandonar su esquina. Pero puede que con el tiempo salga de su posición y empiece a abrirse a los demás. Eso es fundamental para vencer la timidez entre los empresarios.

Utilice recuerdos positivos. La timidez y el miedo suelen ir de la mano. Por tanto, para vencerla es necesario cambiar ese temor por momentos de la vida en los que se fue valiente y se salió adelante, gracias a dar la cara. Seguro que ha habido alguno. Da igual si está o no relacionado con el mundo de la empresa. Sus recuerdos personales también pueden ser útiles. Así que cuando le ataque el miedo, deséchelo y traiga al primer plano escenas positivas de su vida.

Comparta experiencias. No se trata de que vaya al psicólogo. Pero seguro que entre sus amistades, o en la propia familia, existen personas similares en carácter a usted. Hable con ellas. Seguro que descubre trucos que le serán vitales para vencer sus propios complejos.

Tacita a tacita. La timidez no se vende de golpe. No se puede pasar de un extremo a otro del arcoíris de la personalidad. Por tanto, vaya poco a poco. Empiece a relacionarse con una persona o dos, que no parezcan muy agresivas. Y vaya subiendo peldaños hasta que llegue un momento en el que la timidez sea un oscuro recuerdo que permanezca encerrado bajo siete llaves. Solo así podrá decir a los cuatro vientos que es una persona extrovertida.

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