intraemprendedor

¿Empleado y emprendedor? Por qué no

Se le llama emprendimiento corporativo, o “intrapreneurship”. Se trata de aquel que desarrollan profesionales de una compañía, ya sea público o privada, con el apoyo de la misma. Pero también tiene otra característica definitoria: estos intraemprendedores realizan esa labor permaneciendo en la empresa.

Multitud de iniciativas

Según el informe GEM, existen múltiples tipos de iniciativas de emprendimiento corporativo. En el ámbito privado, destaca la mejora de procesos internos, seguida de las acciones orientadas a lograr un incremento de ventas y el desarrollo del marketing de las firmas, y del desarrollo de nuevas líneas de negocio, producto o proyectos empresariales. Mientras que en el entorno público, sobresalen las acciones que guardan relación con la educación  y la formación, los servicios sociales y, a un volumen inferior, la mejora de procesos de atención sanitaria.

Lo que resulta curioso es que su desarrollo se da más en empresas pequeñas. Así, alrededor de un 20% tiene lugar en compañías de hasta nueve empleados, mientras que cerca del 50% lo hace en pymes de entre 10 y 249 empleados. El otro 30% es en entidades y organizaciones mayores de 150 empleados, entre ellas, las instituciones públicas.  “Muchas empresas lo que están haciendo es activar bancos de ideas internos en los que se les da a los trabajadores cierto tiempo para desarrollar su proyecto. Y si éste se consolida, se le premia”, afirma Julen Iturbe, profesor de la Escuela de Organización Industrial (EOI). Es el caso de Indra y su concurso “Piensa en Innovar”. En la consultora Everis, por ejemplo, lo que hacen es presentar un Plan Estratégico para fomentar el espíritu emprendedor y, así, generar nuevas líneas de negocio. Gracias a ello ya han puesto en marcha cinco proyectos.

Madurez y experiencia

La media de quienes se apuntan a emprender dentro de la empresa se sitúa en torno a los 40 años, según el informe GEM. Por tanto, se trata de personas con cierta madurez y experiencia. “Es gente con un nivel de formación, con valores, que acepta los riesgos, que adopta iniciativas y que se mueve más por la satisfacción personal que por el dinero”, señala Joan Torrent, director de la UOC Business School. Y no son legión. Todo lo contrario. Porque se trata de una práctica que está poco extendida entre nuestras corporaciones. Sus cifras son moderadas, tanto sobre el conjunto de la población (2,5% frente al 13,5% de Suecia, por ejemplo), como sobre el colectivo de empleados por cuenta ajena. Además, no siempre se trata de un camino de rosas. En el mismo, estas mentes inquietas pueden encontrarse muchas trabas. Para empezar, organizativas. Porque las estructuras de muchas compañías no están pensadas para ayudarles, destinando sus recursos más al negocio tradicional que a las nuevas ideas. Sin olvidar las estratégicas, ya que desarrollar la idea puede chocar con la cultura de la empresa e, incluso, de los propios directivos. Que acabe triunfando dependerá, en buena medida, de cambios de mentalidad y de la capacidad de motivación de las cúpulas hacia las iniciativas de los empleados.

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