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El tamaño sí que importa en los negocios rentables

Todo el mundo sabe que España es un país de pymes y autónomos. Más del 95% del tejido productivo lo componen firmas con menos de 10 empleados. Es más, muchos emprendedores que leen este blog contarán con negocios que no alcanzan ni de lejos las dos cifras de trabajadores a su cargo. Esta situación es inherente al país y, por desgracia, no es la ideal.

Vamos a explicarnos y para ello vamos a poner la referencia de la mítica locomotora alemana. ¿Saben cuál es el secreto de la economía germana? Pues, simple y llanamente, que cuentan con muchas compañías de entre 50 y 100 empleados. De esas a las que se les llama medianas. Esta circunstancia es una gran ventaja competitiva. El tamaño importa y mucho a la hora de hacer negocios rentables.

Eso es al menos lo que se ha desprendido del serio estudio que han realizado sobre la empresa familiar en España los responsables del Instituto de la Empresa Familiar. Las conclusiones que se obtienen del mismo no pueden ser más ilustrativas.

Empecemos por la tasa de mortalidad que estas compañías ha tenido durante la crisis. Según el informe, casi el 20% de las compañías de menos de 100 empleados no han podido superar estos años en los que el grifo de la financiación bancaria estaba cerrado. Por contra, solo el 13% de las corporaciones familiares con 100 empleados o más se han visto obligadas a bajar la persiana.

¿A qué se debe semejante diferencia? Tenemos varios factores que explican por qué a las más pequeñas les cuesta mucho más sobrevivir a los malos tiempos.

Menos rentables

Un análisis de la rentabilidad económica por tamaños correspondiente al año 2013 pone de manifiesto una relación positiva entre tamaño y beneficios. Aquellas firmas familiares que tienen menos de 25 empleados, presentan una rentabilidad negativa: -1,3%. Los números rojos desaparecen cuando saltamos al siguiente tramo (de 25 a 49 empleados), mostrando un 1,7% de rentabilidad. La tendencia sigue siendo la misma. Así, las empresas situadas en la horquilla de entre los 50 y los 99 trabajadores convierten en beneficios el 2,6% de sus ingresos. Para terminar, aquellas con plantillas superiores a 100 personas tienen una rentabilidad del 3,4%.

Más claro el agua. Cuando más grande se puede ser más posibilidades hay de tener unos negocios rentables.

Más dificultad para salir al exterior

Otra realidad que complica la vida a las pymes españolas de pequeño tamaño es que les resulta más complicado dar el salto y vender sus productos y servicios fuera de España. ¿Consecuencia? Dependen mucho del mercado español y cuando éste no funciona (que es lo que ha pasado en la crisis), sufren como ninguna la caída del consumo. Y eso ha llevado a muchas microempresas a cerrar.

Los datos también muestran esta realidad. La presencia internacional de las firmas de menos de nueve empleados es de solo el 26%. En cambio, si hablamos de 10 a 19 trabajadores, el porcentaje sube hasta el 28%. El 42% de las que tienen una plantilla de entre 20 y 49 operan también fuera de España.

Menos innovadoras

El tamaño lo condiciona todo. Obviamente si se tienen dificultades para mantener la empresa, asuntos como el marketing y la innovación se dejan de lado. Esta circunstancia se aprecia también en los resultados ofrecidos por el estudio realizado por el Instituto de la Empresa Familiar. En sus páginas se esconde una estadística que sorprende y que refleja el convencimiento que tienen los emprendedores españoles por el I+D+i. A pesar de la que ha caído, y sigue cayendo, el 56,8% de las empresas familiares de menos de nueve personas ha invertido en innovación. Como es de esperar, el porcentaje sube con el tamaño: el 77% para las que no superan los 20 trabajadores; el 78% para las que no llegan a 50, y el 85% para las que cuentan con más de 50 empleados.

Peor gestionadas

Todos los expertos coinciden siempre en una cuestión: las empresas necesitan tener definido su futuro. Es decir: deben tener un plan estratégico que ponga negro sobre blanco todos los objetivos que se deben alcanzar en el negocio. Por desgracia, y a pesar de lo mucho que se ha hablado y se hablará sobre este asunto, solo el 30,7% de las empresas españolas tienen trazada una hoja de ruta. Este dato representa a la media nacional. Si nos centramos en el porcentaje por tamaños, nos encontramos con lo de siempre. Solo el 23% de las micropymes tiene redactado un plan estratégico. Por contra, el 49% de las firmas que superan los 50 trabajadores disponen del plan.

Lo mismo sucede con el Protocolo Familiar. Se trata del documento en el que se define los pasos a dar en caso de un relevo generacional. No disponer del mismo eleva las tasas de mortalidad hasta límites insospechados.

Como se puede contemplar, la contundencia de los números no deja lugar a las dudas. El tamaño importa demasiado en los negocios rentables. Por eso, un emprendedor debe hacer lo que sea necesario para seguir creciendo. Solo así estará más preparado para superar las dificultades cíclicas que siempre existirán en el panorama económico.

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