El resurgir de las empresas familiares

El 19% de las 500 compañías más grandes del mundo por cifra de negocio son familiares, según The Economist, mientras que en 2005 ese porcentaje era del 15%. Y en Europa el 25% de las mayores empresas son familiares, atendiendo a los datos del Instituto de Empresa Familiar. ¿Qué quiere decir esto? Pues, entre otras cosas, que las empresas familiares no están condenadas a desaparecer en la segunda ni en la tercera generación, como aseguran algunos, sino que cada vez pueden ser más prósperas y durar más.

 

Pero la longevidad no se consigue por generación espontánea, sino que hay que trabajar duramente. Además, es necesario que sus propietarios y trabajadores aúnen esfuerzos y remen en la misma dirección para aprovechar y maximizar todas las características especiales que dan ventaja a las firmas familiares sobre otras compañías. A juicio del consultor Fernando Serrate las principales ventajas que tienen las empresas familiares –y no solo las grandes sino también las pequeñas y medianas- son las siguientes:

 

La tranquilidad del largo plazo. En primer lugar, las empresas familiares “pueden permitirse trabajar con la mirada más puesta en el largo plazo, al estar sometidas en general a un menor sesgo cortoplacista que otras compañías que no disfrutan del “efecto familia” estabilizador en su estructura de capital”.

 

Prudencia en el endeudamiento. En segundo lugar, las compañías familiares “practican uno de los hábitos más saludables desde el punto de vista de la longevidad empresarial: prudencia en el apalancamiento financiero”. Suelen ser más conservadores en este ámbito, lo que contribuye a explicar en buena medida el diferencial de esperanza de vida frente a otros modelos que muestran algunos estudios.

 

Mayor compromiso de los trabajadores. En tercer lugar, en las compañías familiares se encuentra un mayor compromiso con los empleados y entre ellos, y por lo tanto una cultura más robusta. “Ese efecto también tiene impacto sobre los resultados, ya que desde el año 2008 las ventas de estas empresas han aumentado un 7% al año, ligeramente por encima del 6,2% anual al que han crecido las no familiares”.

 

La tranquilidad del largo plazo, la prudencia en el endeudamiento y el fuerte compromiso de los trabajadores son tres elementos individuales muy positivos para las empresas familiares, sobre todo para las pequeñas y medianas, pero que juntos adquieren una mayor fortaleza y constituyen el verdadero germen de una longevidad a prueba de cualquier problema que se presente.

Last modified: 05/12/2016