El proteccionismo EEUU-China restará 600.000 millones al PIB global

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Un estudio de Bloomberg Economics augura pérdidas de seis décimas al PIB mundial, siete al de EEUU y nueve al chino, con un descenso bursátil del 10%.

 

Las hostilidades comerciales desencadenada por la Administración Trump contra los productos made in China es, a juicio de instituciones multilaterales y de analistas privados, el primer gran riesgo sistémico internacional. El detonante que puede precipitar la entrada en una nueva crisis financiera que, en el seno del mercado, se augura ya para 2020. Según un estudio prospectivo dirigido por Dan Hanson and Tom Orlik para Bloomberg Economics, la división de análisis de esta agencia de información, evalúa tres posibles escenarios, en función de los daños colaterales más o menos intensos de la guerra económica entre las dos superpotencias. Y sus resultados resultan demoledores. Si la Casa Blanca prolonga la escalada de tarifas a todas las importaciones que procedan del gigante asiático, como ha amenazado el presidente republicano, el PIB del mundo se dejará 600.000 millones de dólares de riqueza en los próximos dos años.

El cuadro de situación de Hanson y Orlik mide la magnitud de la escalada comercial.

El primero de los efectos colaterales asume la actual orden ejecutiva de Trump; es decir, alza de aranceles, desde el 10 de mayo pasado, de hasta el 25% a una serie de bienes procedentes de China con un valor de mercado de 250.000 millones de dólares y la pertinente réplica de Pekín sobre otra lista de productos americanos que pasarán a soportar gravámenes de entre el 5% y el 25%. En tales circunstancias -dicen-, la economía china se dejaría cinco décimas y la de EEUU -y la de todo el planeta-, dos.

La segunda alternativa ya es más peligrosa. Proyecta un recrudecimiento de las hostilidades. Una fase con unas tarifas de acceso al mercado americano del 25% sobre todos las mercancías y servicios made in China. Tal y como amenaza Trump como forma de presión al régimen chino para que alcance un pacto rápido con Washington. Bajo este horizonte, el modelo de Bloomberg Economics revela una contracción de ocho décimas sobre el PIB chino y cinco a la economía estadounidense y a la mundial a mediados de 2021. Una opción bastante probable si, como se ha transmitido a la Casa Blanca desde el círculo próximo al primer ministro Li Keqiang, China mantiene abiertas las puertas para hablar y negociar; pero si hay que batallar, pelearemos hasta el final”.

El tercero de los paisajes empeora todavía más la coyuntura. Porque plantean que la escalada de las hostilidades vuelva a trasladar tensiones a los mercados financieros, en los que se ha instalado la volatilidad, con jornadas de masivas pérdidas de cotizaciones. Aun así, a día de hoy -resaltan los economistas- los principales índices bursátiles en China y EEUU permanecen por encima de sus niveles de hace un año, lo que sugiere -en su opinión- que “hay un amplio margen para futuros descensos”. En especial, si tecnológicas como Apple, que esperan represalias en uno de sus mercados más boyantes, el chino, tras la batalla contra Huawei decretada por Washington.

Estos movimientos políticos “elevan las posibilidades de correcciones drásticas en los valores bursátiles” de las grandes corporaciones, avisan los autores, que adoptan como factible la caída del 10% en los mercados de capital. Entonces, y con las tarifas al 25% a todas las adquisiciones de productos chinos, el PIB del gigante asiático se contraería nueve décimas, siete el de EEUU y seis el mundial. Impacto que, además, dañaría seriamente las carteras de inversión de empresas y el gasto de consumo de los hogares, tanto en las potencias industrializadas como en los países emergentes. Porque la repercusión sobre la actividad de ciertos mercados que, hasta ahora, se han beneficiado de la escalada tarifaria, como el vietnamita o el canadiense, también “acabará siendo negativa en este próximo bienio”.

Las predicciones de Bloomberg Economics son más benévolas que las de la firma de consultoría Trade Partnership, que augura un descenso de un punto en tres años para el PIB americano, aunque ligeramente más optimistas que las de Goldman Sachs, donde esperan una caída del 0,5% para la economía americana y de ocho décimas para la china bajo los mismos parámetros.

 

Las espadas siguen en alto

Desde China y EEUU las sensaciones no son halagüeñas. No están en la pelea por alcanzar unos compromisos. Ni siquiera de mínimos. Dicho de otro modo. No se adivina una salida fulgurante, a la mexicana. Y las compañías y las cotizaciones bursátiles están bajo la influencia del tacticismo negociador de las dos superpotencias, que tiene visos de prolongar la guerra comercial y que ya “ha obligado a reformular estrategias de inversión a miles de compañías de ambos países”, tal y como explica Brian Deare, director Incorta, startup especializada en análisis de datos, a Business Insider. Un clima, enrarecido, que se vuelve beligerante por momentos. Porque Pekín ha sacado a relucir sus armas. Acusa a EEUU de practicar “terrorismo económico en estado puro” que se traducirá en “serios efectos sobre la actividad global y la recuperación de las economías”. Así lo expresó el vice ministro chino de Exteriores, Zhang Hanhui, quien aclaró que “el chauvinismo” de Trump en materia comercial, “está aireando un bullying económico” para ganarse adeptos a una causa, el proteccionismo, en el que no creen sus propios aliados.

En paralelo, Pekín, que ha reforzado sus lazos geoestratégicos, políticos y económicos, con la Rusia de Putin, también ha emitido un duro Libro Blanco, en el que arremete duramente contra la doctrina de Trump al que responsabiliza de haberse desmarcado del acuerdo labrado con su homólogo chino Xi Jinping y “los avances de los once equipos de deliberación” confeccionados para sellar un tratado bilateral, lo que ha elevado el nivel de fricción comercial en todo el mundo. Además de “establecer líneas rojas inadmisibles” porque “no respetan las diferencias esenciales de cada sistema político-económico”, base del entendimiento bilateral en el último medio siglo. El documento prevé que las negociaciones “serán tortuosas y de largo recorrido en el tiempo”, y deja entrever que no tomará iniciativa alguna para recuperar el diálogo.

Desde organizaciones como World Economic Forum (WEF), la fundación de Davos, se critica que la incertidumbre “está en máximos” y que pasará factura incluso a zonas que han aumentado la intensidad de sus exportaciones por la guerra entre EEUU y China. Entre otros, y cita datos de la Unctad, la Agencia de Naciones Unidas para el Comercio y el Desarrollo, a la UE, con 71.000 millones de dólares de ventas adicionales desde la imposición de las tarifas de Trump, a México, con 28.000 millones; Japón (24.000); Canadá (22.000); Corea del Sur (14.000); Australia, Brasil e India, con 11.000 y, en menor medida, Vietnam (8.000) y Sudáfrica con 2.000. Frente a la pérdida de ventas de EEUU (94.000 millones) y de China, superiores a los 205.000. También el director general de la OMC, Roberto Azevêdo, ha entrado en el debate. Asegura que, en el último año, los incrementos de tarifas en todo el planeta se han multiplicado por siete, principal motivo al que achaca que el descenso del comercio haya sido tan súbito y brusco. La Unctad estima que el 80% del flujo comercial entre China y EEUU será absorbido por otras latitudes económicas.

 

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Last modified: 18/07/2019