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El Mercado Alternativo Bursátil (MAB), otra alternativa que debes plantearte

En un post anterior hablamos de lo difícil que sigue resultando a una pyme conseguir un crédito e indicamos varias vías de financiación que pueden convertirse en alternativas viables y muy eficaces. Entre ellas, los préstamos bilaterales y los sindicados, las deudas con o sin recursos, el factoring, la titulización y el Fondo Apoyo a Empresas de CESCE. Pues bien, ahora exponemos también otra posibilidad de financiación muy interesante que es el Mercado Alternativo Bursátil (MAB).

Nadie duda de que las actuales restricciones crediticias están teniendo un especial impacto en empresas de reducida dimensión. Y precisamente, en este sentido, uno de los principales objetivos del MAB es acercar el mercado de capitales a esta tipología de empresa, mediante la simplificación de los trámites y costes de acceso al mercado, así como con la creación de determinados actores ad hoc (asesor registrado, proveedor de liquidez, etc.) al objeto de facilitar la gestión del proceso por parte de los emisores y aumentar la transparencia del mismo de cara a los inversores.

Pero, ¿quién puede o quién debería cotizar en el Mercado Alternativo Bursátil? Si bien, en teoría, hay un amplio espectro de compañías que pudieran ser susceptibles de hacerlo, los expertos aseguran que hay determinadas características que marcan la capacidad real de acometer una salida exitosa. Entre estas características estarían las siguientes: objetivo claro de utilización de la financiación para un proyecto atractivo y con potencial de crecimiento; plan de negocio realista y alcanzable; gestión y accionariado comprometido con el negocio; y en la medida de lo posible, internacionalización, es decir empresas con un plan de expansión internacional.

El Mercado Alternativo Bursátil ya es una interesante realidad para algunas empresas. En estos momentos ya hay 21 compañías cotizando en él y la financiación media obtenida ha sido de 5,5 millones de euros (incluyendo ampliaciones posteriores), estando establecido un mínimo de dos millones de euros para una salida.

Otro motivo para plantearse el MAB es que los costes de acceso a este mercado son mucho menores que los que se exigen a las empresas para cotizar en la Bolsa de Madrid, Bilbao o Valencia. Para las SOCIMI (sociedades de inversión inmobiliaria) está previsto un coste anual de 6.000 euros + 0,05 por mil del valor estimado de mercado.

Al aumentar las posibilidades de vender acciones de la empresa, puede facilitar la salida de socios, o la sucesión familiar. Además, la salida al MAB supone visibilidad para la empresa, mejora la imagen de marca ante proveedores, bancos (facilita el acceso a la financiación), clientes (aumento de ventas), facilita la internacionalización, la realización de actividades de I+D… Y la cotización en este mercado supone mantener permanentemente valorada la empresa lo que facilita nuevos fondos vía ampliaciones de capital.

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