El Grupo Petrus enseña al sector del ladrillo a crecer en tiempos de crisis

grupo-petrusNo importa el tamaño que tenga una empresa. Cuando llega una crisis como la que ahora mismo sufre España, sólo quedan tres opciones a seguir. La primera pasa por recortar costes, despedir trabajadores y sobrevivir con lo mínimo a la espera de tiempos mejores. La segunda es simplemente cerrar. Y la tercera, consiste en estrujarse el cerebro, buscando cómo se pueden obtener ingresos cuando nadie compra.
Obviamente esto último es lo más complicada. Basta con saber que desde la llegada de la crisis han cerrado cerca de dos de cada diez empresas en España, para darse cuenta de que la segunda opción ha sido, por desgracia, una de las más utilizadas. Y mucho más si nos centramos en el sector del ladrillo, donde han desaparecido cerca del 70% de las inmobiliarias que había en los años de bonanza. Ante este panorama, todavía sorprende más la buena marcha de una pequeña inmobiliaria familiar llamada Petrus que, lejos de darse por vencida echando el cierre a su negocio, ha tirado de materia gris para hacer frente a la debacle ladrillera. “En estos tiempos es cuando aparecen las grandes oportunidades”, explica Bruno Rabassa, secretario general del Grupo Inmobiliario Petrus.
No le falta razón. Al menos esta empresa descubrió la piedra filosofal de su negocio, justo en época de crisis. “Como todos, hace tres años sufrimos un parón en las ventas, y nos pusimos a buscar soluciones. Nos dimos cuenta de que Madrid tiene una población flotante enorme de muchos niveles, pero sobre todo de ejecutivos e inversores. Este tipo de gente viene a la capital a hacer negocios y buscan estancias donde quedarse. Por ese motivo, nos decidimos a utilizar parte de nuestros activos y reconvertirlos en viviendas alquiler de corta estancia, algo bastante inusual en España”, asegura Rabassa.

Nace Luxury Rentals Madrid

Acertaron. Bautizada con el nombre de Luxury Rentals Madrid, la filial del Grupo Petrus dedicada al alquiler de corta estancia, va desde una semana hasta las dos años, no da abasto para atender las demandas que recibe. “Tenemos 40 viviendas y todas llenas. Hay mucha gente que no puede permitirse el alquiler de una oficina pero sí el de una vivienda”, añade Rabassa. Por si esto no fuera suficiente, algunas de estas viviendas nacidas para el alquiler ya han sido vendida a inversores que vuelven a ver en el ladrillo un buen refugio para sus ahorros.
Como se puede ver, la crisis no es el fin del mundo. Basta con echarle un poco de imaginación para encontrar soluciones que nos permitan salir del paso. Petrus es un buen ejemplo en la actualidad, igual que también lo fue en el pasado siglo XX. Y es que mientras sus rivales se dedicaban a la obra nueva, esta inmobiliaria fue de las primeras que se dio cuenta de la oportunidad que había en la rehabilitación de edificios antiguos. “En los años 90, el suelo en la capital estaba al alcance de muy pocos, por lo que vimos la oportunidad de la rehabilitación. A Madrid le faltaba eso”, añade el secretario general de esta inmobiliaria nacida hace 15 años, que sólo opera en la capital y en Barcelona
“Ahora lo único que hace falta es dinero. Las entidades financieras no financian nada, salvo sus propios activos”, explica Rabassa. Lejos de suponer un problema, Petrus también ha buscado la oportunidad en la gestión de pisos de los bancos, llegando a alianzas estratégicas con diversas entidades financieras para hacerse cargo de su cartera. “La búsqueda de soluciones es lo que nos hace venir ilusionados a la oficina todas las mañanas”, concluye. Y si se tiene en cuenta la triste situación del sector inmobiliario, su actitud optimista ya es de por sí motivo de elogio.

Last modified: 08/06/2011