¿Dónde abro mi negocio?

Supongamos que una carretera divide en dos un pueblo. Y, en el mismo, solo existe un restaurante, una ferretería o una tienda de electrodomésticos. Los tres negocios están situados uno junto a otro, en el centro de la localidad. Supongamos ahora que usted quiere abrir un negocio de estas características en dicha localidad. ¿Dónde lo haría?
Habría quien diría que en el otro lado de la carretera, y a una cierta distancia. Otros tendrían en cuenta la población existente a ambos lados de la carretera. Pero el más listo apostaría por colocarlo al lado del restaurante, la ferretería o la tienda de electrodomésticos. ¿La razón? Porque ahí está su público objetivo, es decir, sus clientes.

Decisión vital
Como el aire para las personas, la elección de la mejor ubicación del negocio es vital para el desarrollo y supervivencia de la empresa. Una cuestión nada baladí en la que hay que tener en consideración una serie de parámetros como la proximidad de los clientes, como ya ha quedado reflejado, el área de influencia, la accesibilidad tanto del personal como de las materias primas o proveedores, y la mano de obra que podemos encontrar en la zona. Junto a ello, tampoco hay que desdeñar los incentivos a la creación de empresas de los que podremos sacar partido. Abrir las puertas supone el desembolso de una importante cantidad económica. Y, si se yerra, puede arruinar el potencial de un negocio que, a priori, tenía futuro.

Cómo acertar
Dejar al alzar, o a la simple intuición, dónde situar la empresa o el negocio puede ser sinónimo de defunción. Para que esto no suceda, es conveniente conocer cuál será nuestro mercado potencial, tanto presente como futuro: cómo es, cuál es su número, dónde están… Si la visión es a largo plazo, deberemos pensar que, en un momento dado, quizás necesitemos ampliar las instalaciones, por lo que la adquisición de unos terrenos adyacentes puede ser decisiva para el devenir de la compañía. Pensar en un único establecimiento o montar una cadena, vender en una única área o en varias, o una posible expansión ya sea a nivel nacional o internacional son preguntas que también deberemos plantearnos. Por último, la estrategia comercial que vamos a desarrollar también es un factor importante. Un ejemplo: una empresa con un fuerte posicionamiento deberá invertir en la mejor zona para luego crecer con nuevos establecimientos, mientras que una pequeña tienda familiar puede cambiar una fuerte inversión en una zona cara por otro emplazamiento mucho más económico, en una zona sin tanto tráfico de clientes, pero perfecta para dar una trato personalizado a los mismos.

Last modified: 12/07/2013

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