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El dólar recupera terreno perdido frente a las divisas del G-10

El ‘billete verde’ vuelve a recobrar la vitalidad frente a sus rivales globales. En especial, por el aporte de claridad de la Casa Blanca a la estrategia económica.

Impulsar el billete verde

La Casa Blanca parece haber dado con la tecla adecuada para impulsar el valor del billete verde americano y ver cumplido así su deseo declarado de restablecer la supremacía perdida del dólar desde la crisis de las punto.com allá por el año 2003. Su rally alcista respecto a sus principales competidoras por marcar el paso en el mercado internacional de divisas parece haberse iniciado la pasada semana.

Al calor de una serie de datos que contribuyen a generar mayor claridad a la, hasta ahora, confusa política económica del Tesoro. En gran parte, además, por los mensajes de meridiana precisión del presidente Donald Trump, quien ha apuntado una doble e inminente decisión que estaban esperando los inversores como agua de mayo. De un lado, la sucesión de la actual presidenta de la Reserva Federal, Janet Yellen. Y, de otra, los avances, se entienden que casi definitivos, de su reforma fiscal, con los responsables del Congreso, para su entrada en vigor en 2018. Como estaba previsto en sus planes presidenciales.

Otros factores del dólar

A estas dos deliberaciones finales se unen otra serie de factores, todos ellos también positivos para la renovada salud del dólar. El dinamismo más vigoroso de los esperado del PIB americano, la incertidumbre sobre la reforma constitucional en Japón tras el contundente triunfo electoral del primer ministro nipón, Shinzo Abe, y las tensiones políticas en Europa a propósito, tanto del conflicto secesionista catalán y sus posibles repercusiones en otros focos de reivindicación territorial en la UE, como del Brexit, que anticipa unos meses de alto voltaje negociador para evitar la salida más compleja y contundente de una expulsión dura de Reino Unido del club comunitario.

El Dollar Spot Index

De momento, el Dollar Spot Index de Bloomberg refleja una vitalidad desconocida del dólar desde marzo, lo que sus expertos achacan a su reciente discurso en la Universidad de Stanford, donde dejó caer los nombres del economista John Taylor, considerado un halcón de la ortodoxia monetaria, y de uno de sus gobernadores de la institución, Jerome Powell, como posible terna para la sucesión de Yellen al frente de la Reserva Federal. El primero como máximo dirigente y el segundo como su número dos. Eso sí, con Yellen al frente de las operaciones hasta que se consuma el relevo. “La fortaleza del dólar tiene mucho que ver con el apoyo entusiasta del mercado hacia Taylor, al que ya se le considera el más firme aspirante al sillón de Yellen”, explica Sean Callow, estratega de Westpac Banking Corp, para quien esta maniobra está detrás del alza de rentabilidad del bono del Tesoro americano de la última semana, del 2,40%.

El dólar y Trump

También han sido más que determinantes para explicar la actual revitalización del dólar las contundentes palabras de Trump sobre la exención tributaria que está en vigor sobre el retiro de 410.000 dólares anuales de los fondos de pensiones de los ciudadanos estadounidenses y que la Casa Blanca se planteó reducir dentro de los cambios en el Código Fiscal, lo que provocó críticas incluso desde las filas republicanas. “No habrá ninguna rebaja de una exención que está ligada a la fortaleza de la clase media americana”, afirmó el dirigente estadounidense.

El mensaje del líder republicano ha sido de lo más oportuno. Porque dos semanas antes, durante la reunión de otoño del Fondo Monetario Internacional (FMI) en Washington, esta institución multilateral volvió a manifestar sus dudas por la rebaja impositiva de Trump y se negó a realizar valoración alguna sobre sus predicciones futuras, que no revisó ni al alza ni a la baja, hasta que no se desvelaran definitivamente los pormenores de su tramitación en el Congreso. Aunque, de momento, se sepa que incluye un doble recorte fiscal, del 35% al 15%, en el Impuesto sobre Sociedades, y de cuatro puntos a los grandes patrimonios del país, que verán reducido su tramo sobre la Renta hasta el 35%. Además de dejar los tipos de impuesto en tres tramos (10%, 25% y el mencionado para las clases más pudientes).

Estímulos

El consenso del mercado admite que una reforma impositiva de tal calibre generará, sin duda, un estímulo contundente y propagado en el tiempo sobre la actividad de la mayor economía del planeta. Pero, en paralelo, airean sus temores a que el mayor poder adquisitivo que se liberará sobre consumidores y empresas impulsará la inflación, el tributo más injusto, porque lo pagan indistintamente las clases más adineradas y las más empobrecidas y podría llegar a menoscabar aún más el alarmante déficit y la desorbitada deuda del país, que supera ya los 18 billones de dólares, el 100% de su PIB.

La opinión de los expertos sobre el dólar

Según los cálculos de Mark Cabana, economista de Bank of America Merrill Lynch, estos cambios tributarios concederían entre 40 y 60 puntos básicos al PIB americano dentro de 10 años. No sólo por el combustible adicional de gasto e inversión sobre la economía nacional. También por su capacidad para repatriar beneficios de sus grandes conglomerados, que prefieren tributar en el exterior, en territorios de mayor docilidad impositiva.

Céline Renucci, estratega de AXA Investment Managers, asegura que la revalorización del dólar ha sido general, respecto a la mayoría de divisas del G-10, y que se produce en una atmósfera inversora de creciente volatilidad. Después de largos meses de calma en las cotizaciones de los valores de los mercados financieros internacionales. Renucci incide en que las expectativas de que la Fed suba tipos en diciembre han aumentado súbitamente después de que se confirme el relevo en la Reserva Federal y la rebaja fiscal.

Los economistas prefieren un encarecimiento del precio del dinero a cambio de que consumidores y empresas tengan más disponibilidad al gasto y la inversión. A su juicio, a esta catapulta sobre el dólar también hay que añadir, en el otro lado de la balanza, el perjuicio que, para monedas como el dólar canadiense, supone a medio plazo la prolongación del conflicto bilateral con EEUU sobre comercio e inversiones. A la espera de si fructifican o no las negociaciones para la revisión del NAFTA norteamericano que se han iniciado entre EEUU, Canadá y México. En un intento desesperado por salvar la unión aduanera.

Sitio para la incertidumbre

En el elenco de incertidumbres inminentes, los analistas del mercado cambiario citan un amplio decálogo. Desde asuntos geo-estratégicos como los progresos sobre el Brexit y la difícil situación de Theresa May al frente del Gobierno británico y como líder de su grupo parlamentario, los tories, en el Parlamento, la capacidad del PIB estadounidense por mantenerse en el ritmo del 2,5% en el que parece haberse instalado en el tercer trimestre de este año, el abandono de los estímulos monetarios del BCE o la sucesión de profit warnings entre grandes empresas de EEUU y de Reino Unido.

Movimientos de mercado que podrían alterar la entente cordiale de grandes plazas bursátiles de todo el mundo, que navegan con incrementos modestos de varias décimas o la relativa vitalidad del petróleo después del verano. O intervenciones arriesgadas como la que se prevé pongan en marcha las autoridades de Hong-Kong para reducir la apreciación del dólar hongkonés y que exige masivas inyecciones de liquidez en los mercados.

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