Doble déficit desbocado en EEUU: comercial y presupuestario

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EEUU acrecienta sus desequilibrios. La subida de aranceles ha generado una brecha comercial desconocida desde 2008 y la doble rebaja fiscal una merma notable de ingresos.

 

La mayor potencia del planeta agrava sus finanzas y deja a trasluz dos de sus agujeros de mayor calibre. El primero, el presupuestario. Porque en los cuatro primeros meses del año fiscal 2019 -desde octubre a enero- se han añadido 310.000 millones de dólares al déficit fiscal, un 77% más que en el mismo periodo del año precedente. Fruto, inexorablemente, de la doble y agresiva -a los ojos de no pocos expertos tributarios y economistas-, rebaja fiscal, a las rentas personales y a los beneficios empresariales, que instauró a finales de 2017 la Administración Trump. Sin duda la medida económica estelar de su mandato. Pero que, en el primer ejercicio de su entrada en vigor, ha propiciado una drástica reducción de ingresos a las arcas del Tesoro americano. Pese a ello, el propio dirigente republicano justificó que, en los próximos cuatro años, el desequilibrio de las finanzas federales supere el billón de dólares. Nuevos compromisos que añadir a una tasa de endeudamiento desorbitado, de 22 billones de dólares, y que ya supera el tamaño actual del PIB estadounidense. La mayor de su historia.

Por si fuera poco, la coyuntura de EEUU, en fase de ralentización y con una creación de empleo plana en febrero, se ve afectada por el freno al dinamismo de su sector exterior. En una señal más que nítida de que la guerra comercial desatada por la Casa Blanca contra aliados y naciones como China no ha servido para proteger la industria nacional. Al término de 2018, el saldo entre exportaciones e importaciones americanas ahondó su tendencia negativa. Hasta llegar a abrir una brecha de 621.036 millones de dólares. Un boquete desconocido desde 2008, al inicio de la crisis financiera.

El lado presupuestario

El diagnóstico presupuestario de EEUU deja datos preocupantes. No sólo por la dimensión del agujero fiscal. También y, sobre todo, porque la distorsión entre ingresos y gastos podría ser aún mayor si la economía pierde fuelle. El informe de situación, revelada desde el Departamento del Tesoro, admite este derrapaje. Motivado por un incremento de los gastos federales del 9% y por la caída de ingresos del 2%. Pero, dentro de este concepto, los responsables del área económica de EEUU reconocen el daño colateral de la doble rebaja impositiva de Trump, llamada Tax Cuts and Jobs Act. Porque la recaudación por Sociedades descendió dramáticamente, un 20% si se compara con los primeros cuatro meses del ejercicio fiscal 2018. Y del 5% en el impuesto sobre la renta. El déficit presupuestario al cierre de cuentas federales del pasado año tributario alcanzó los 779.000 millones de dólares. Al que el Gobierno Trump imputó 1,3 billones de dólares de nuevos compromisos de deuda. Según la Oficina Presupuestaria del Congreso, la combinación de la reducción impositiva republicana y de los incrementos de los gastos presupuestarios harán que el desequilibrio fiscal al término del actual año tributario se aproxime a los 900.000 millones de dólares. A pesar de que las subidas arancelarias de la Administración americana aumentaron el arsenal financiero del Tesoro en 25.000 millones de dólares en los cuatro meses mencionados.

En términos porcentuales, el bache del comercio es un 12,5% más profundo respecto a 2017 y un 23% superior al que heredó de Barack Obama. Las estadísticas reflejan que el desequilibrio bilateral de mercancías con China alcanzó los 419.200 millones; un 11% más. De forma individual México es el segundo causante de este agujero comercial estadounidense con un saldo a favor de su vecino del sur de 81.520 millones, un 15% más que en el ejercicio precedente. Por delante de Alemania, que se beneficia de un comercio bilateral favorable de 68.250 millones. Aunque es la UE, en su conjunto, el espacio que, tras el gigante asiático, le hace incurrir en un mayor deterioro de su sector exterior, con 169.300 millones, un 12% más que en 2017.

Doble deficit UE

Los economistas, mayoritariamente, desmienten la versión oficial de que el agujero comercial se haya agrandado por la fortaleza de la economía americana. Lo achacan esencialmente a las hostilidades comerciales. Sobre todo, porque las ventas a mercados internacionales han iniciado una senda contraria al dinamismo. Entre octubre y diciembre de 2018, restaron tres décimas al ritmo de crecimiento inter-trimestral del PIB. La Oficina de Comercio registró un incremento de las importaciones de 218.000 millones de dólares, hasta totalizar 3,12 billones, mientras que las ventas lo hicieron en 149.000 millones, hasta los 2,5 billones de dólares. Las subidas tarifarias al aluminio y el acero y a otros productos chinos no frenó la demanda norteamericana de bienes y servicios procedentes del exterior, mientras que la fortaleza del dólar hizo menos atractivas las mercancías made in USA en otros mercados.

La parte comercial

El déficit comercial con la UE a buen seguro saldrá a relucir en las negociaciones transatlánticas que, desde el mes de julio, tratan de lograr una entente cordiale. Después de la escalada de las tensiones por las subidas de aranceles decretadas por Washington a ciertas latitudes del planeta entre las que se encuentra Europa, que también ha sido foco de las críticas de Trump por, entre otras cuestiones, imponer barreras de entrada a sectores como el automovilístico. Un segmento productivo que está sumido en una profunda reconversión tecnológica, de empleo y de precios desde el estallido de la crisis financiera. Con Detroit, otrora cuna del automóvil, como emblema de los efectos sociales de esta regeneración industrial. La capital del Estado de Michigan llegó a declararse en bancarrota. Aun así, el Departamento de Comercio americano envió hace un par de semanas a la Casa Blanca un informe en el que consideraba la importación de coches como una amenaza para la seguridad nacional. Entretanto, la comisaria de Comercio de la UE, Cecilia Malmstrom, advirtió a Washington que Bruselas espera la luz verde para retomar el diálogo que debe girar en torno a la reducción de las tarifas industriales. Mientras el presidente del Consejo Europeo, el polaco Donald Tusk, alertaba de que Europa “está preparada para el peor escenario” en el comercio internacional. Y el máximo dirigente de la Comisión, Jean Claude Juncker ponía el dedo en la llaga sobre el diagnóstico europeo en esta cuestión: “Realmente, el déficit resulta a la inversa. Si tenemos en cuenta la totalidad de bienes y servicios que se comercializan, pero también el conjunto de beneficios que obtienen las compañías americanas que operan dentro del mercado interior europeo, la balanza se inclina del otro lado del Atlántico”, afirmó en sede de la Eurocámara.

Europa ha demandado el levantamiento del proteccionismo y del nuevo mapa tarifario, además del retorno de la estabilidad institucional a la OMC, el máximo organismo del comercio mundial del que Trump amenazó con salir por razones de seguridad nacional. También reclama la paz en el sector automovilístico. El valor de las exportaciones de coches europeos a EEUU es diez veces más grande que las ventas combinadas de acero y aluminio del conjunto de la UE.

 

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Last modified: 08/04/2019