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Cuidado con los timos al exportar

hand-308486_640Aunque se trata de una actividad que ha ayudado a muchas pymes a salir de la crisis, exportar no siempre es fácil. A las complicaciones y dificultades que el proceso tiene habitualmente –mayores o menores dependiendo del país al que uno se dirija- se añade un riesgo que hay que tener muy en cuenta: los intentos de fraude. Un peligro que se ha multiplicado en los mercados internacionales durante los últimos años.

Muchos profesionales que trabajan en las distintas cámaras de comercio españolas conocen experiencias de este tipo y pueden advertir a cualquier emprendedor sobre los métodos que utilizan los timadores, además de relatar un buen número de casos sufridos por empresas de su región. Por ejemplo, desde la Cámara Navarra –que gestiona de manera externalizada el departamento de exportación de varias empresas, una de ellas del sector agroalimentario- relatan una operación comercial con el Reino Unido, en la que estuvieron a punto de perder un camión entero de mercancía, debido a uno de estos timos.

Lo que al principio parecía ser un inesperado pedido de prueba por parte de una de las más importantes cadenas de distribución británica, terminó siendo un desagradable caso de fraude. Éste consistió en la suplantación de identidad de un importador real. La operativa parecía correcta y típica de una operación internacional. El delincuente contactó por teléfono y vía correo electrónico presentándose como uno de los responsables de compra de la firma suplantada e indicó que buscaba relaciones de colaboración duraderas y serias. Utilizó un correo electrónico con el nombre de dicha empresa, confirmó el pedido vía fax incorporando logos, firmas y sellos que parecían oficiales; envío el equivalente al NIF; y realizó un seguimiento telefónico diario.

Sin embargo, desde la Cámara sospecharon que se podía tratar de un posible fraude porque era un pedido totalmente inesperado, provenía de alguien con el que nunca se había contactado; además, éste no negoció el precio ni los términos de pago; y la cuenta de correo que utilizó era gratuita. Tras buscar en internet, investigar en redes sociales y unas llamadas telefónicas a la compañía suplantada, la Cámara descubrió que se trataba de un timo.

El intento de fraude fue frenado y el asunto se resolvió felizmente para esta empresa, pero otras compañías no pueden decir lo mismo. Existen unas cuantas pymes españolas que han caído en trampas de este tipo en los últimos años, incluso algunas de ellas ni siquiera se han atrevido posteriormente a denunciarlo. Y, como más vale prevenir que lamentar, los expertos apuntan que para evitar estos timos se sigan algunos consejos como los siguientes:

 

-Disponer y actualizar continuamente la lista de clientes habituales y ocasionales, así como la de contactos que se hayan realizado en cualquier tipo de ferias y encuentros comerciales de cualquier tipo.

-Llamar a organismos institucionales y cámaras de comercio que puedan tener contacto con el país del que procede nuestro nuevo cliente, para informarnos de los intentos de timos y fraudes más frecuentes relacionados con la exportación que se suelen producir en ese territorio y conocer si en ese momento existe algún caso nuevo que se esté investigando.

-Comprobar con detalle todos los datos de un nuevo cliente –sobre todo si se trata de una firma poco conocida en el sector o de la que no hayamos oído hablar previamente-, aunque en ocasiones habrá que hacerlo de forma discreta para no crear suspicacias en el interesado.

-Buscar referencias entre otras empresas, proveedores o colegas relacionados con la misma actividad. Esto, además de ayudarnos a evitar fraudes, nos servirá para conocer de paso si se tratará de un buen o mal cliente.

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