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Cuida tu imagen para triunfar en los negocios

La imagen de nosotros mismos, tanto a la hora de encontrar trabajo, pedir un crédito o cerrar un negocio, es nuestra primera carta de presentación. Y es algo más que un buen traje o una corbata. Va incluso mucho más allá de la parte fría y superflua que se detecta de una persona. Es la manera correcta de exteriorizar la verdadera personalidad. Y si ésta debe ser limada o pulida en algunos aspectos, se debe hacer, pero conservando los propios valores.

 

Para emprendedores

Todos aquellos emprendedores que quieran cuidar su imagen de cara a los negocios deberán seguir una serie de sencillos consejos. Por ejemplo, si tenemos una entrevista profesional, siempre debemos atenernos a la pauta de la persona que nos recibe. Si no es así, lo que estamos haciendo es una falta de consideración hacia el anfitrión y detecta inseguridad y nerviosismo. Y la clave para cerrar un negocio es, precisamente, no demostrar inquietud ni ansiedad.

También es importante saber estrechar la mano. Debe ser una mano firme, no muerta y, sobre todo, debe de estar seca. Muchas personas, por nervios, estrecha una mano sudada y eso es el calco de la inseguridad y el nerviosismo.

 

Cómo hablar

Nunca, por timidez, hable a gritos o bien haciendo una madeja con las palabras. La forma ideal de hablar es delimitar bien el principio y el final de las palabras. En cuanto a la imagen externa, las normas a seguir son sencillas: zapatos lustrosos, uñas pulcras y cortas, pelo limpio y traje planchado. Todo esto indica un cuidado permanente en la persona.

Tanto para el hombre como para la mujer, la regla de oro para la buena imagen es la sobriedad en el aspecto físico. Los zapatos y las corbatas son, sobre todo, el distintito de la calidad en el vestir. Una buena estilográfica y unos gemelos bonitos dicen también mucho a favor. Para la mujer, nada de maquillajes estridentes ni peinados demasiado sofisticados y elaborados. Tampoco son convenientes, cuando nos movemos en el mundo de los negocios, el llevar tacones altos y faldas excesivamente cortas. El criterio siempre está marcado por la naturalidad.

La imagen no es algo estático sino que se va creando día a día. Es ser afable, saber estudiar el terreno que se pisa, decir la palabra justa en el momento adecuado y, sobre todo, mostrarse seguro de uno mismo.

La expresión corporal

A través de ella se ratifica la expresión del pensamiento y se complementa con la expresión física. El llamado lenguaje del cuerpo es una forma de comunicación silenciosa que nos descubre aspectos de la personalidad que, generalmente, pasan inadvertidos. Pero la seguridad también se ratifica por el gesto. Las posturas rebuscadas, tocar al interlocutor, o moverse para ratificar los argumentos son errores muy frecuentes que van en detrimento de la propia imagen.

Cuando conversemos con alguien, la manera correcta de hacerlo es manteniendo una distancia prudencial con el interlocutor, recordando que cada uno dispone de un espacio imaginario de 50 centímetros alrededor. Cuando se invade dicho espacio, inconscientemente, la otra persona se retrae. ¿Y la cara? Es la parte más expresiva de nuestro cuerpo. Por ello, los malos gestos o muecas causan una mala sensación. ¿Ejemplos? Levantar las cejas de forma permanente, fruncir el ceño, trabar las mandíbulas, evitar la mirada, o hacerlo por el rabillo del ojo expresa una cierta inseguridad.

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